22101259605
»
Digitized by the Internet Archive
in 2018 with funding from
Wellcome Library
https://archive.org/details/b29979924_0004
/ •• u/ , O c;
% 2jO 4- 4
MACAGUA. — Culebra venenosa
de la Provincia de Guayana o Nue¬
va Andalucía. Alcedo: (Diccionario
Geográfico Histórico de las Indias
Occidentales o América. Tomo V,
Madrid, 1789).
MACAN, Agua mineral de. — (De¬
partamento de Junín) (Hidrl.). En¬
cuéntrase en la Hacienda “HuaHuas-
car”, como el agua mineral de Pa-
riamachay (véase) a pequeña dis¬
tancia de este último manantial. A-
nálisis químico: Bicarbonato de cal
0.6045; Bicarbonato de magnesia
grs. 0.0510; Bicarbonato de fie¬
rro grs. 0.0200; Sulfato de cal grs.
0.3196; Sulfato de magnesia grs.
0.3999; Sulfato de soda grs. 1.0784;
Cloruro de sodio grs. 0.6766; Mate¬
ria Orgánica grs. 0.3530. Usos tera¬
péuticos: Acción ligeramente pur¬
gante y propiedad técnicas.
MACANA. — Arma que usan los
Indios, especialmente los Caribes;
es un trozo de madera muy pesada
que tiene dos pies y medio de lar¬
go, plano y del espesor de dos pul¬
gadas, a excepción de la empuñadu¬
ra que tiene menos; como conser¬
van los filos o esquinas es tan terri¬
ble un golpe de macana que destro¬
za un brazo, o parte de la cabeza;
la manejan con mucho arte, y de
ella tomó el nombre una madera de
que regularmente la hacen, tan fuer¬
te y pesada como el hierro. Alcedo:
(Diccionario Geográfico Histórico
de las Indias Occidentales o Améri¬
ca, tomo V, Madrid, 1789).
MaeDRUGALL, SARAH. — Datos
Profesionales. — Edad: 36 años. — Lu¬
gar de Nacimiento: Cien Ugahart,
Pracaness Shiae. Escocia. — Diplo¬
mas. — I. — Primeros Auxilios: St.
Andrews: St Andrews Ambulancs
Association. Edimburgo II. — Enfer¬
medades Infecciosas: Edinburgh Ci¬
ty Zever Hospital. III. — Enferme¬
dades Generales: Leith General Hos¬
pital. IV. — Obstetricia: Simpson
Memorial Royal Maternity Hospital
Edimburgh, Central Midwives Board
Scotland. — Institutos de Servicio:
Nov. 1906, - Febrero de 1909 “Edin¬
burgh City Zever Hospital” Alum-
na. Mar. 1909 - Febrero de 1910 “E-
dinburgh City Zever Hospital” En¬
fermera, y Asistente Superintenden¬
te de Noche. May. 1910 - May. 1913
“Leith General Hospital” Alumno.
May. 1913 - Febrero 1917 “Leith Ge¬
neral Hospital” Enfermera Jefe.
May. 1917 - Nov. 1914 “Enfermera
(3
de Distrito “Queen Victoria Jubilier
Nurses Association”. Nov. 1917 -
Mar. 1918 “Alumna en el Simpson
Memorial Royal Maternity, Hospi¬
tal Edinburgh”. Abr. 1918 - Nov.
1918 “Asistente Superintendente de
Enfermeras en el “Leith General
Hospital”. Mar. 1919 “Asilo Colo¬
nia”.
MACEDO, JOSE MARIA.— Mé¬
dico. — Obtuvo el título profesional
en el año de 1862 y es de fecha 5
de junio de dicho año su inscrip¬
ción en la matrícula universitaria
como doctor en Medicina. El mismo
año de su recepción de médico fué
nombrado Catedrático auxiliar de
Patología General. En calidad de
de Catedrático adjunto dictó, el a-
ño de 1867 el curso de Patología Ge¬
neral y el año de 1868 los cursos, en
diversidad de ocasiones de Medici¬
na Legal y de Patología Quirúrgica.
Bibliografía: 1) Tumor fibroso de la
región toráxica lateral derecha en
“Gaceta Médica” de Lima, 1861. 2)
Osteotoma de la región dorsal del
dedo gordo del pie en “Gaceta Mé¬
dica, 1875. 3) Hipertrofia del cora¬
zón izquierdo, en “Gaceta Médica”,
1876. 4) Informe del Cirujano de la
Escuela de Cabos sobre el estado sa¬
nitario y el servicio médico de ese
establecimiento, en “Gaceta Médi¬
ca”, 1876. 5) La epidemia reinante,
en “Gaceta Médica”, de 1877. Se tra¬
taba de la epidemia que fué bautiza¬
da con el nombre de la Argolla, que,
a juicio del doctor Macedo, en una
mitad o en un tercio de los casos
correspondió a una forma atenuada
de tifus icteroides y en los demás
a una asociación de fiebres remiten¬
tes e intermitentes. 6) Una obser¬
vación necesaria, en “Gaceta Médi¬
ca”, 1878. La observación era he¬
cha a una “Memoria” presentada por
el Dr. Santiago Távara sobre la
constitución epidémica del Callao el
año de 1877. 7) La fiebre pernicio¬
sa sincopal, en “Gaceta Médica”,
1879. 8) La epidemia de sarampión
y las enfermedades reinantes en el
mes último, en “Gaceta Médica”,
1879.
MACEDO, JOSE MARIANO —
Médico. — Nació en el Cuzco el día
13 de abril del año 1822, del matri¬
monio de don Rufino Macedo y do¬
ña Sebastiana Cazorla. Terminados
sus estudios de preparación profe¬
sional en su ciudad natal, se tras¬
ladó a Lima y se matriculó en el
Colegio de la Independencia en 27
de agosto de 1845. Alumno distin¬
guido del Colegio, terminó sus es¬
tudios el año de 1851 y el 8 de fe¬
brero de ese año rindió sus prue¬
bas de recepción de médico ante la
Junta Directiva de la Facultad de
Medicina que entonces reemplaza¬
ba al Tribunal del Protomedicato
del Estado. Dotado de excepciona¬
les condiciones de talento y carác¬
ter, el doctor Macedo no tardó en
imponerse a la consideración de sus
compañeros y el año de 1856, al
inaugurarse la Facultad de Medicina
de Lima, ya era una personalidad
en nuestro pequeño mundo cientí¬
fico. Heredia le llamó a su lado y
el doctor Macedo fué el primer Ca¬
tedrático de Patología General en
nuestra Facultad. Hizo gratuito el
primer año de su enseñanza, dedi¬
cando a los Laboratorios de la Fa¬
cultad sus emolumentos de Catedrá¬
tico. El año de 1861 renunció a la
docencia por motivos de salud, sien¬
do reemplazado por el Catedrático
adjunto D. Joaquín Andueza y des¬
pués por el Dr. Lino Alarco. Pero
repuesto de su enfermedad conti¬
nuó dedicado al ejercicio profesio¬
nal y al estudio de la medicina, que
sólo abandonaba para cultivar la An-
4)
tropología y Arqueología, que fue¬
ron muy de su agrado. El año de
1888, reunido en Lima el primer
Congreso Sanitario Sudamericano,
cupo al doctor Macedo una brillante
actuación: en el valiosísimo contin¬
gente de su preparación vasta, de
su erudición y el de su serena y cla¬
ra contemplación de la realidad sa¬
nitaria. Médico observador, enamo¬
rado de su profesión, desconfiando
de su memoria o procurando archi¬
var sistemáticamente sus observacio¬
nes médicas, llevaba el doctor Mace-
do, en unas libretas manuales, a-
punte prolijo de los enfermos que a-
sistía diariamente en Lima. Hemos
tenido oportunidad de ver estas li¬
bretas en poder del nieto del gran
médico y bondadoso amigo, doctor
Carlos Morales Macedo y hemos po¬
dido constatar así que el doctor Ma¬
cedo era un enamorado de su carre¬
ra médica, un observador profundo
y minucioso y provisto de un baga¬
je científico excepcional. Dedicado,
como dejamos dicho, a la Antropo¬
logía y a la Arqueología, había con¬
seguido reunir valiosas colecciones
etnográficas peruanas: ellas eran de
tal valer que, fotografiadas abusiva¬
mente por Charles Wienner, le pro¬
porcionaron material para su libro
del título “Le Perou et la Bolivie” y
llevan el nombre del doctor Macedo
las ricas colecciones de cerámica pe¬
ruana que se exhiben en Europa, en
los principales museos de Alemania.
El doctor Macedo falleció en Lima
en agosto de 1894. Había sido miem¬
bro de la Sociedad de Medicina de
Lima y de la Academia Libre de
Medicina, de la cual fué presiden¬
te en su segundo período de labo¬
res. Había llevado el prestigio de
su colaboración profesional a las pá¬
ginas de la “Gaceta Médica”, del
“Monitor Médico” y de la “Crónica
Médica”. Durante nuestra guerra
con Chile había prestado muy im¬
portantes servicios sanitarios en el
Hospital Dos de Mayo y en los de
sangre de San Juan y Miraflores. —
Bibliografía: 1) Fiebre amarilla en
Tacna, desarrollada en los meses de
abril, mayo y junio de 1855, en “Ga¬
ceta Médica” de Lima, 1856. 2) Dis¬
curso sobre la fiebre amarilla, en la
Sociedad Médica de Lima, en “Ga¬
ceta Médica”, 1856. 3) Crónica de
Hospitales, en “Gaceta Médica”,
1856. 4) Informe sobre la sintomato-
logía de la fiebre amarilla, en “Ga¬
ceta Médica”, 1857. 5) Memoria so¬
bre la naturaleza de la enfermedad
que grazó epidémicamente en el in¬
terior de la República, en “Gaceta
Médica”, 1859. 6) Sobre angina dif¬
térica, com. a la Sociedad de Medi¬
cina de Lima, en “Gaceta Médica”,
1859. 7) Carta al Dr. Archibaldo
Smith sobre epidemiología en “Gace¬
ta Médica”, 1859. 8) Boletín sanita¬
rio del Ejército en “Gaceta Médica”,
1860. 9) Memoria sobre el tratamien¬
to del sarampión en las diversas for¬
mas bajo las cuales se ha presenta¬
do en la actual epidemia, com. a la
Sociedad de Medicina de Lima, en
“Gaceta Médica”, 1863. 10) Hepati¬
tis, en “Monitor Médico” de Lima,
1885. 11) Perforación del ciego, en
“Monitor Médico”, 1886. 12) Infor¬
me a la Academia Libre de Medi¬
cina sobre profilaxia del cólera a-
siático, en “Monitor Médico”, en
1886 (en colaboración con los docto¬
res Leonardo Villar, Manuel C. Ba¬
rrios, Manuel R. Artola, Antonio Pé¬
rez Roca, Tomás Salazar y José Ca¬
simiro Ulloa. 13) Discurso, en la
inauguración del Mausoleo a Da¬
niel A. Carrión, en el “Monitor Mé¬
dico”, 1887. 14) Informe a la Socie¬
dad Geográfica de Lima (Colab.
Juan M. Eléspuru y Pedro Manuel
Rodríguez) B. G. G. Lima, 1891.
(5
MAC EDO, LUIS SALVADOR —
Bachiller en 1902; su tesis: “Oftal¬
mía de las nieves” Médico (1903).
MACEDO PASTOR, CELSO —
Bachiller en 1915; su tesis: “La es¬
coliosis esencial en las escuelas de
Lima. — Necesidad de las inspeccio¬
nes médico-escolares”.
MACHACADO DE MEMBRILLO.
— (Bromatolog.).
MACHIAVELLO, MARIA ROSA.
— Obstetriz (1905).
MACHICA. — “El principal cultive
parece ser la cebada, la que ade¬
más de usarse como pasto, sirve
también de alimento a los habitan¬
tes de estos lugares que la prepa¬
ran de cierto modo y la venden des¬
pués bajo el nombre de máchica. La
preparación de la máchica es muy
sencilla y consiste en tostar la ce¬
bada, molerla y pasarla por un ta¬
miz; condimentada constituye el
principal alimento de los habitantes
de esta provincia (Jauja) Raimondi:
Itinerario de viajes, VII B. S. G.
MACHO, N. — Droguista. — La
droguería de Macho, situada en la
calle de Santo Domingo era una de
las tres únicas de Lima por los a-
ños de la Independencia (Juan Ro¬
dríguez: “Del estado actual de la
Farmacia” en Gaceta Médica de Li¬
ma, 1861).
MACHUCA FRANCISCO, VAR¬
GAS. — Ejerció la profesión médica
en Lima durante la segunda mitad
del siglo XVII. Fué catedrático de
la Real Universidad de San Marcos.
El Dr. Machuca, que publicó en
1693 un discurso sobre el sarampión,
escribió también sobre las propie¬
dades nocivas del pepino, estudio
que le mereció las más crueles sá¬
tiras de Caviedes. El Dr. Vargas
Machuca que era clérigo, pronun¬
ció en 1649 una oración panegírica
“al glorioso apóstol de San Bartolo¬
mé” Patrón del Hospital Real de Po¬
bres Negros Horros, Enfermos e im¬
pedidos”, oración panegírica que se
halla citada por el señor Medina
en su “Imprenta de Lima” y que
fué pronunciada en la ceremonia que
tuvo lugar con ocasión del estreno
de las salas, claustros y oficinas
destruidos por el temblor del 87 y
en cuya reedificación había tomado
parte activísima y decisiva el Sar¬
gento Mayor D. Manuel Fernández
Dávila, Mayordomo del Hospital.
Vargas Machuca era en aquella épo¬
ca Médico del Excelentísimo Virrey
de Liñán y Cisneros (1678-1681)
médico del Hospital de San Barto¬
lomé y Profesor de Método de Ga¬
leno en la Universidad. El Discur¬
so está impreso en Lima por Contre-
ras y Alvarado, en 1694. El Dr. Var¬
gas Machuca dió su aprobación a los
“Desvíos de la naturaleza” de Re¬
villa (1695). Fué Protomédico y pri¬
mer profesor de Método de Galeno.
De Vargas Machuca dijo el Padre
Buendía: “la aceptación común que
se ha merecido o como insigne mé¬
dico, se la ha granjeado como gran
predicador”.
MACHUCA, JOSE.— Alumno del
49 año de medicina en Bolivia. Ma¬
triculóse en Lima, en 1879.
MACKEHENIE, DANIEL E.— Mé¬
dico Cirujano. Hijo del señor don
Carlos Mackehenie, cuyas bondades
y cuya rectitud en la vida constitu¬
yen una agradable tradición en Li¬
ma y en el Callao, poblaciones am¬
bas que fueron testigo de las excel-
citudes espirituales de tal hombre
ejemplar, don Daniel Mackehenie
6)
obtuvo el grado de Bachiller en Me¬
dicina el año de 1901, sustentando u-
na tesis titulada: “Algunas conside¬
raciones sobre etiología del paludis¬
mo” y obtuvo el título profesional el
año de 1902. Trasladado al asiento
mineral de Yauli, ha ejercido allí la
profesión mdica durante algunos a-
ños. De una modestia proverbial Da¬
niel Mackehenie, que' es toda una
competencia en el ramo de la Ana¬
tomía Patológica, que cultiva con a-
fecto y con provecho, desempeña el
cargo de Médico Jefe del Consultorio
de Medicina en el Hospital de Santa
Ana (1921). Bibliografía: Estudio ex¬
perimental de la enfermedad de Ca-
rrión, G. M. 913. (En colaboración
con los doctores Julián Arce y Ra¬
món Ribeyro).
MAC LEAN Y PORTOCARRERO
GUILLERMO.— Médico (1866) E-
jercía en Tacna en 1894. Catedráti-
co auxiliar en 19 de abril de 1867
por Decreto Supremo.
MACO-MACO.— “El gualluci o
maco-maco, es un árbol cuya hoja
se dice ser semejante a la de la yer¬
ba del Paraguay, por tener casi el
propio olor; la corteza de este sirve
para curtir cueros; cría una resina
que quemada es muy fragante y la
usan comunmente para curar llagas”
(Lecuanda: “Descripción de Lamba-
veque en Mercurio Peruano, tomo
II de la edición de la Biblioteca Pe¬
ruana, Lima 1861).
MACURQUE — “Es una incomo¬
didad corporal que se siente al día
siguiente de haber entrado por la
primera vez a una mina profunda y
de muchas labores. Ella es una gran
comprensión en los músculos crura¬
les por la alternada dilatación y con¬
tracción que sufrieron al bajar y su¬
bir los escalones”. Dura cuatro o más
días; pero si se baja al día siguiente
cesa. (Diccionario de algunas voces
técnicas de Mineralogía y Metalúr¬
gica. M. P. Fuentes V). En otras par¬
tes se dice Macolca.
MACHETE.— Cuchillo de monte o
sable corto de media vara de lar¬
go, cuatro dedos de ancho y casi
medio de espesor por el lomo, que
usan los negros para cortar ramas,
abrir caminos y otros muchos usos.
Alcedo: (Diccionario Geográfico His¬
tórico de las Indias Occidentales o
América, tomo V, Madrid, 1789).
MACllI-MACIIL— (Bot.) “La yer¬
ba llamada Machi Machi, que en
castellano significa Manopla, la u-
san mucho para el síncope o pasión
de ánimo: la toman en forma de té,
agregándole oro y plata en hoja, co¬
ral y perlas, pero sin estos últimos
adherentes se han visto maravillo¬
sos efectos por su virtud sola” (Le¬
cuanda: “Descripción de Lambaye-
que”, en Mercurio Peruano, tomo II
de la edición de la Biblioteca Perua¬
na, Lima 1861).
MACHIS, (F. 1).— Véase: Thav-
mun.
MACHORA. — (F. 1.) Nombre vul¬
gar con el cual viene conocida la
hembra estéril. Usase generalmente
tratándose de las especies anima¬
les; pero no es raro oirla aplicada
a la especie humana.
MACNO. — Nombre que dan en el
Perú a la Cochinilla. Alcedo: (Dic¬
cionario Geográfico Histórico de las
Indias Occidentales o América, to¬
mo V. Madrid, 1789).
MACUQUINA (PLATA): La mo¬
neda menuda de reales de plata y
medios reales, o reales de vellón
que no son de cordoncillo, se admi¬
te con pérdidas en el comercio por
la facilidad que hay de cortarla. Al¬
cedo: (Diccionario Geográfico His¬
tórico de las Indias Occidentales o
América, tomo V, Madrid 1789).
MADALENGOITIA, JOSE SAN¬
TOS. — Bachiller en 1909, su te¬
sis: “Contribución al estudio y tra¬
tamiento de la albuminuria gravi-
dica”. Médico Cirujano en 1910.
MADALENGOITIA, JULIO — Mé¬
dico Cirujano. Bachiller en 1913 sus¬
tentando una tesis: relativa a “La
contra abertura sistemática en las
mastitis supuradas”.
MADI. — (Madia Gen. Nov. Mol.):
Planta del Reyno de Chile, de cuya
semilla sacan un aceite bueno para
la comida: la hay en dos especies;
esto es, el Madi propio que se culti¬
va, y el Madi silvestre, madivilcum o
Melosa: el primero tiene los tallos
peludos, ramosos y de cinco pies de
alto: echa las hojas lanudas de tres
en tres, de cuatro pulgadas de lar¬
go y seis líneas de ancho, las flores
listadas de amarillo, y su semilla es¬
tá encerrada en un capullo casi es¬
férico de ocho a diez líneas de diá¬
metro: estas semillas son convexas,
por un lado, tendrán cuatro o cinco
líneas de largo, y están cubiertas
de una película sutil y parduzca; los
labradores sacan de ellas por ex¬
presión o decocción un aceite dulce,
de buen sabor, claro y del mismo
color que el de aceitunas, y el P.
Fevillee lo prefiere a todos: el Ma¬
di silvestre no se distingue del cul¬
tivado nada más que en las hojas
que abrazan el tronco, y son tan su¬
mamente viscosas, que parecen en¬
meladas. Alcedo: (Diccionario Geo¬
gráfico Histórico o de las Indias Oc¬
cidentales o América, tomo V, Ma¬
drid 1789).
MADRESELVA.— (Bot.) La “Lo¬
nicera Caprifolium” de las Caprifo¬
liáceas o Madreselvas se cultiva co¬
mo planta de adorno por sus flo¬
res que son muy olorosas; en medi¬
cina se emplean las bayas que son de
color rojo, como diurético, y las flo¬
res como sudorífico ( Colunga: “Bo¬
tánica”, tomo II).
MADUEÑO, AGUSTIN.— Médico
Cirujano. Bachiller en 1912; su te¬
sis “Una epidemia de verruga en
Matucana”.
MADUEÑO, GODOFREDO. — Ba¬
chiller en 1915; su tesis: “Algunas
consideraciones sobre Dactiloscopia
y sus establecimientos en el Perú”.
MAESTRO MATIAS.— La biblio¬
grafía amplia del señor Maestro es¬
tá en el Diccionario de Mendiburu.
El 4 de febrero de 1808 fué nombra¬
do por el Virrey Abascal Director
de la fábrica del Real Colegio de
Medicina y Cirugía de San Fernando
ampliado en oficio del tenor siguien¬
te: “Habiendo en decreto de 4 de fe¬
brero del presente año nombrado a
V. por director de la fábrica del Co¬
legio de Medicina, debe entenderse
que esta nominación no sólo es con
respecto a formar los Planes de a-
rreglo a los cuales debe verificarse
la obra; sino también para que por
su mano corran los gastos que de¬
ben hacerse en ella; y que igualmen¬
te puedan comprar los sitios en que
haya de edificarse el enunciado Co¬
legio, firmando las escrituras que
hubieran de hacerse con este respec¬
to, pues lo autorizó para ello dándo¬
le la comisión necesaria. Dios gue.
A. V. M. ms. ss. Lima, Junio 14 de
1808. Juan Abascal. Sr. Licenciado
D. Matías Maestro.
ALOES. — (Aloe Americana) Gé¬
nero de la clase hexandria monogy-
8)
hia, cuyos caracteres son, la corola
derecha abierta en lo alto el necta¬
rio en el fondo de ella, los filamen¬
tos de los estambres insertos en el
receptáculo, las hojas son gruesas,
suculentas y por la mayor parte
transparentes terminadas en punta;
el fruto es oblongo y cilindrico, y di¬
vidido en tres celdas, que contienen
semillas planas semicirculares. Hay
ocho especies de Aloes distinguidos
con los nombres de perfoliata, va-
riegata, disticha, apiralis, viscosa, pu-
mila, ubaria, y retusa, que es la
planta más hermosa. En la Medici¬
na se distingue en Aloes Succotrino,
y Aloes Hepático: se usa el jugo es¬
peso de las hojas de esta planta ex¬
primida, depurado y puesto a secar
al sol para que se espese: es un es¬
timulante catártico amargo que se
toma de varios modos para limpiar
las primeras vías, para atenuar y di¬
solver los jugos viscosos, para pro¬
mover las evacuaciones hemorroida¬
les, y uterinas, y para matar las lom¬
brices. Entra en la composición del
elíxir de propiedad, en las píldoras
angélicas, en el extracto catharico
de Rudio, en las píldoras de Stalh
de la de París: en la hiera picra, en
los epithemas purgantes y vermífu¬
gos para los niños. La tintura es es¬
píritu de vino dejándola muchos días
en infusión hasta que el licor se pon¬
ga encarnado, se aplica exteriormen-
te como antiséptico en las heridas y
úlceras. Alcedo: (Diccionario Geo¬
gráfico Histórico de las Indias Occi¬
dentales o América, tomo V, Ma¬
drid, 1789).
MAGHILLA, GENARO — Farma¬
céutico (16 de setiembre de 1858).
MAGIA. — Véase: “Adivinacio¬
nes”.
MAGIL, SANTIAGO.— Bachiller
en 1906; “El empleo de la teocina en
los edemas del mal de Bright y de
los cardiacos y cirroticos”. Médico
Cirujano en 1906. Ha ejercido en
Huacho.
MAGNETISMO —
MAGNI, DE BOLOGNA. — Este
celebrado profesor bolognés vino al
Perú. Ejerció en Lima la especiali¬
dad médica que ya ejercía en su ciu¬
dad natal y de que nos queda buena
prueba en sus “Lezioni teoriche di
Oftalmología publicadas en Bologna
el año de 1867. Carlos Augusto Sa-
laverry dedicó al Profesor Magni el
siguiente soneto, que sintetiza agra¬
dablemente el género de labor lle¬
vada a cabo por Magni en el Perú:
“Al célebre oculista Magni — Tu
ciencia, como el alba, es precursora.
De la luz que del cielo se destaca. —
Del triste ser el infortunio aplaca. —
Que en honda cárcel de tinieblas
mora. — Cual la mano de Cristo, re¬
dentora — Que el alba obscura de
los limbos saca. — Rasgándo el velo
a la pupila opaca — Le da la luz
que el Universo adora — A tal pro¬
digio del ingenio humano — Mi fren¬
te respetuosa se doblega — Para
ensalzar su gloria merecida: — Y
de hinojos besara aquellas manos.
Si volviese también a mi alma cie¬
ga — El sol de la niñez: la fé perdi¬
da.
MAGUEY. — (Agave American)
Planta común en toda la América;
pero la más útil y la más estimada
de los Indios, porque de ella sacan
agua, vino, vinagre, aceite, bálsa¬
mo, miel, vigas para sus casas, tejas,
hilo para coser y hacer tejidos, agu¬
jas, y tallos para comer; es del mis¬
mo género que las pitas; las pencas
a medio asar dan una porción de zu¬
mo algo dulce, que puesto al fuego
hasta que se haga jarabe es remedio
(9
eficacísimo para mundificar las lla¬
gas envejecidas, y tomando media
dracma o una en agua caliente des¬
hace las crudezas del estómago, y ex¬
pele las materias si hay postema o
sangre extravenada: esta planta cre¬
ce en cualquier parte y así abunda
tanto, y su principal utilidad, ade¬
más de las referidas, es en Nueva
España por la Bebida llamada Pul¬
que que hacen de ella, de que dare¬
mos razón en esta voz. Alcedo: (Dic¬
cionario Geográfico Histórico de las
Indias Occidentales o América, tomo
V, Madrid, 1789). “Del maguey hó¬
cese miel, vinagre, chicha; de la va¬
ra y las hojas se hace yesca y de e-
llas beneficiadas como el cáñamo
se hacen sogas fuertes y de lo más
útil un hilo muy delgado que llaman
pita, de color amalcigado y tortísi¬
mo .. . y vino, hilos, etc. (Acosta).
El “AGAVE Americano” fué reco¬
mendado contra la rabia por un caso
de curación ocurrida en Ayacucho
(1889). El Maguey fué conocido más
generalmente en Europa con el nom¬
bre de aloe americano. En España
fué conocido también con el nombre
de Cardón y no sabemos que a es¬
tos cardones o a estos magueyes es
que se refiere el Padre Calancha
cuando habla de unos cardones me¬
dicinales. Se creyó en Europa que
sólo se hallaba en México; pero son
muchos los historiadores que dan
cuenta de su existencia en el Perú
y en abundancia. El jugo de las ho¬
jas asado sobre las brasas fué reco¬
mendado en la curación de las úl¬
ceras y de las heridas. El jugo de
los retoños, mezclado al jugo de a-
jenjo fué recomendado como medici¬
na eficaz de las picaduras de víbo¬
ras. El zumo de las hojas hervido
en agua y tomado por la nariz y por
la boca fué recomendado en la cu¬
ración del mal francés, en cuya cura¬
ción se recomendaba no exceder la
administración del maguey por más
de tres días, siendo considerado el
perfume como muy debilitante.
(Bot.) El jugo de esta planta está
probado que es un poderoso antído¬
to de la rabia. El que escribe este
informe ha obtenido tres curaciones
de personas mordidas por perros ra¬
biosos: un caso de una mujer acome¬
tida por la rabia y otros dos casos
de personas que, después de mor¬
didas, fueron tratadas por el jugo
del maguey, sin haberse notado en
más de un año síntoma alguno de
esa terrible enfermedad. S. Torres
Vicuña: Informe del Gobernador de
Acobamba respecto a este distrito,
en Boletín de la Sociedad G ográfi¬
ca de Lima, 1891).
MAICíIILL. — (Bot). “La thebatea
nerifolia” o “Cervera Peruviana”,
de la familia de las APOCINACEAS,
es una planta indígena de la Amé¬
rica, tropical, conocida en Lima con
el nombre de Siática y en norte del
Perú con el de Maichill. El fruto
de esta planta contiene una nuez
triangular como cuatro celdillas con
una semilla cada una: estas semillas
son venenosas y se emplean en al¬
gunos lugares del Perú para enve¬
nenar a los perros (COLUNGA):
(Bot.) Lima, tomo II). En la medi¬
cina popular de Lima y de algunas
otras localidades del Perú, las flo¬
res de la Siática, depositadas por al¬
gún tiempo al alcohol, gozan de la
virtud de modificar las contractu-
ras de los miembros; hócese la apli¬
cación en caliente y es acompañada
de un suave masaje de la región o
articulación sometida al tratamien¬
to.
MAIGRIER Y BICHAT. — Curso
oficial de Anatomía en 1826, en el
Colegio de la Independencia.
10)
MAIRA, OCTAVIO.— Director del
“Boletín de Medicina” de Santiago
de Chile. Correspondiente de la “ti¬
món Fernandina” de Lima en 1888.
MAITEN. — (Maitenus Boaria).
Arbol grande la clase dyandria mon-
gogynia, hermosisimo y siempre ver¬
de del Reyno de Chile, que nace es¬
pontáneamente en todas partes; su
tronco no se eleva más de treinta
pies; pero las muchas ramas que a-
rroja desde ocho o diez de su altura
forman una bellísima copa; sus hojas
ya contrapuestas ya alternadas son
dentelladas y punteadas por ambos
extremos, espesísimas, de un verde
alegre y brillante, y de cerca de dos
pulgadas de largo: lleva unas flores
monopétalas, companiformes y de co¬
lor purpúreo; pero tan pequeñas que
a muy poca distancia no se distin¬
guen: estas flores cubren todas las
ramas nuevas, y ceden su lugar a u-
na cápsula pequeña y redonda, en
la cual se encierra una simiente ne¬
gra. La madera del Maiten es dura
y de un color anaranjado, venada
de rojo y verde, y el ganado vacuno
apetece tanto sus hojas, que aban¬
dona cualquier otro pasto siempre
que las encuentra, de modo que a no
ser por los cercados y zanjas con que
defienden los hacendados estos ár¬
boles se habría extinguido ya su es¬
pecie: es antídoto eficacísimo contra
el veneno de otro árbol llamado Li-
thv. Alcedo: (Diccionario Geográfi¬
co Histórico de las Indias Occiden¬
tales o América, tomo V, Madrid
1789).
MAIZ. — (Zea Mayzyum) o Trigo
de Indias; género de la clase monoe-
cia trindya: el cáliz del macho es u-
na doble gluma sin alguna cubier¬
ta y la corola es lo mismo: ambas
consisten en dos válvulas cada una:
el stylo es filiforme y penduloso, y
las semillas solitarias metódicas en
un receptáculo oblongo: esta planta
es un vástago de que salen las hojas
de más de una vara de largo, y de
tres dedos de ancho, y el fruto una
mazorca de cerca de un palmo, en¬
gastada toda de granos muy apreta¬
dos en que suele haberlos de diferen¬
tes colores: lo más común es ser en
unas blancos y en otras amarillo: se
cuentan cinco especies o por mejor
decir variedades de maíz que se di¬
ferencian muy poco, el modo de sem¬
brarlo es abrir un hoyo y echar u-
nos cuantos granos y taparlos, y sin
más diligencia sale luego, crece y se
coje maduro a los cinco meses el
más tardo; por lo cual da dos cose¬
chas al año; de él se hace harina co¬
mún de los Indios y de toda la gen¬
te; se usa así mismo para muchos
guisados y para alimentar caba¬
llerías, cerdos, animales y aves
domésticas; algunos creen que es ori¬
ginario de Asia, y que los Españoles
lo llevaron a la América; y por eso
también le llaman Trigo de Turquía;
pero no es así, pues está justificado
ser indígena del Nuevo Mundo. Al¬
cedo: (Diccionario Geográfico His¬
tórico de las Indias Occidentales o
América, tomo V, Madrid 1789. El
maíz es conocido en Italia con el
nombre de GRANTURCO, probable
corrupción de grano turco; pues se
creyó por muchos, equivocadamen¬
te, desde luego, que era traído a Eu¬
ropa de la Turquía y no de las In¬
dias Occidentales, como fué en rea¬
lidad. Durante que insiste acerca
de error del nombre de llamar al
maíz “Grano de chica” “India, más
justo que el grano turco al cual de¬
be el maíz el nombre que actualmen¬
te se le dá en Italia. El maíz fue em¬
pleado en Medicina. La harina del
maíz que nosotros llamamos rojo o
amarillo, para diferenciarlo del maíz
blanco, fué empleado al exterior, en
el tratamiento de la erisipela y en
el de las inflamaciones locales. El
cocimiento vulgarmente conocido
con el nombre de “barbas de cho¬
clo” fué y es aún usado como diuréti¬
co, notablemente en el tratamiento
familiar de la blenorragia.
MAL.— (F. 1.) El Perú de la
época colonial adoptó esta expresión
para designar el estado físico psí¬
quico al cual reducía a las personas
las prácticas de hechicerja. Se sabe
bien que en casos tales, cuando no
se trató de simples fenómenos de su¬
gestión sobrevenidos en sujetos fran¬
camente neuropáticos, se trató de
verdaderos casos de intoxicación
delictuosa a base de datura stramo-
nium, de hiosciamo, de amapola, etc.
De modo que, en la generalidad de
los casos, el mal era un estado de
depresión profunda, de grave abati¬
miento, con repercusión sobre el es¬
tado físico general. En la actualidad,
el vulgo da dos acepciones a la pa¬
labra mal: o lo hace sinónimo de en¬
fermedad, cuando dice: el mal era
muy grave, el mal era muy antiguo,
o lo hace sinónimo de hechicería,
cuando refiere que a tal persona le
“han hecho mal”.
MALAGUETA. — Véase Pimienta
de Tabasco. Alcedo: (Diccionario
Geográfio Histórico de las Indias
Ocidentales o América, tomo V, Ma¬
drid 1789).
MALASPINA, ALEJANDRO —
(cuyo nombre escribe Raymondi,
Malespina) El célebre Italiano D.
Alessandro Malaspina fué encarga¬
do en 1779 por el Rey Carlos III de
España de realizar una expedición
científica destinada a “ensanchar la
esfera de los conocimientos geográ¬
ficos y del conocimiento de las pro¬
ducciones naturales, principalmente
de América y de las Filipinas. La
expedición mandada por Malaspina
se componía de los hábiles oficiales
Espinoza, Cevallos y Vernacia y de
tres botánicos. Las corbetas “Descu¬
bierta” y “Atrevida”, en las cuales
se embarcaron los miembros de la
comisión zarparon de Cádiz el 30 de
Julio de 1779, en dirección a la des¬
embocadura del Río de la Plata, en
la costa Oriental de América. Ha¬
llándose la expedición en Valparaí¬
so en Abril de 1790 llegó el célebre
botánico Tadeo Haenke. Malaspina.
a cuyos importantes trabajos ha he¬
cho justicia el Barón de Humboldt
en su “Essai politique sur le royau-
me de la Nouvelle Espagne”, fué
víctima de intrigas políticas que le
sepultaron por varios años en una
cárcel de España y los trabajos por
él realizados no llevan ni siquiera
su nombre.
MALCA, MARCIAL.— Farmacéu¬
tico (1919).
MAL CADUCO.— Con este nom¬
bre o con el de morbo caduco fué
conocida del Perú colonial, la epi¬
lepsia. Respecto a la frecuencia de
esta entidad clínica durante el vi-
rreynato nos quedan algunas noti¬
cias. Se dice que, en el siglo XVIII,
reducido considerablemente el nú¬
mero de leprosos existentes en Li¬
ma, el Hospital de San Lázaro, fun¬
dado especialmente para la asisten¬
cia de tales enfermos, había sido
destinado a la asistencia de epilép¬
ticos. La otra noticia es relativa al
hecho de frecuencia de las crisis
convulsivas, precedidas o seguidas
de agitación psico motriz intensa de
ciertos “endemoniados” que termi¬
naron la relación demoníaca en las
hogueras encendidas en Lima por el
tribunal del Santo Oficio. Algunos
prácticos de la época colonial y al¬
gunos profanos emplearon el térmi¬
no de epilépsia, así escrito, en vez
12)
cle mal caduco. En la actualidad se
dice epilépsia.
MAL DE AMORES.— (F. I.) “El
mal de amores” que con tanta una¬
nimidad aceptaron los prácticos de
otros países, no fué muy generali¬
zado en el Perú colonial, al menos en
sus formas clínicas benignas, que
nosotros hemos descrito, tomándolas
de Crevellati, en Roma, el año de
1913. En cambio el mal de amores
que terminaba en la alienación men¬
tal no fué raro, absolutamente: El
caso del conquistador Pedro de Al¬
eón, loco de amores por la bella Ca-
pullana, de que hablan la mayor
parte de los cronistas, dista mucho
de ser único en nuestra historia.
MAL DE CORAZON.— (Folk lo-
re) Convulsiones histeriformes. Ra¬
ro entre los indios que atribuían es¬
ta rareza a la chicha; pero como ella
no libraba a los negros y a los es¬
pañoles, cree Calancha que es de
atribuirse a la complexión y no a la
bebida.
MAL DE LA HORA.— (F. 1.) Fué
la denominación que los prácticos
y el vulgo de la época colonial die¬
ron al ictus apopléctico. Es de creer
que en la misma denominación vi¬
nieron incluidos no pocos casos de
muerte súbita por otro mecanismo
que el ictus. Este nombre debe
guardar relación con un concepto fa¬
talista muy generalizado: se dice
que “le llegó la hora” a un sujeto
que muere repentinamente.
MAL DE LECHE.— (F. 1.) Todos
los procesos de la retención de la
leche, o todos los procesos inflama¬
torios de la mama estaban com¬
prendidos por los prácticos de la é-
poca colonial bajo la denominación
de mal de leche, en cuya terapéuti¬
ca entraban todos los diuréticos ima¬
ginables unidos a una selecta ali¬
mentación y a las popadas de los ni¬
ños.
MAL DE MADRE.— (F. 1.) Con
el nombre de mal de madre o mal
de matriz, fué conocida de los prác¬
ticos de la época colonial y lo es
aún del vulgo de la época presente,
la historia en sus manifestaciones
convulsivas. Aceptado sin reservas el
origen uterino de la gran neurosis,
se interpretaba el bolo histérico co¬
mo una emigración del útero. Calan-
cha asegura que las mujeres de Li¬
ma eran muy propensas al mal de
madre por razón de disposiciones as¬
trológicas que él indica. El sevillano
Monardes recomendaba la aplicación
de una hoja calentada de tabaco en
el tratamiento de “las pasiones de
las mujeres que llaman mal de ma¬
triz”. Bermejo y Roldán, el proto-
médico limeño describe los acciden¬
tes histéricos sobrevenidos en la e-
pidemia de sarampión en 1693 y re¬
fiere la curación de ellos sobre la
base de un ingenuo empeño de fija¬
ción del útero vagabundo. Conocida
es la literatura médica del pasado de
la gran neurosis para que nos de¬
tengamos en un intento de amplia¬
ción informativa. Sólo a título de cu¬
riosidad trascribimos algo del rece¬
tario de la enfermedad en el siglo
XVIII. El agua histérica de Quer-
cetano era preparada con lo siguien¬
te: Nuez moscada, canela, leño de
aloe, flores de romero, de salvia,
castóreo, todo ello en vino blanco
( Antidetarium Bononiense). El bo¬
lo antihistérico de James era pre¬
parado a base de mirra, de mitrida-
to, de aceite destilado, de lamedor y
todo ello era envuelto en una hoja
de oro. También hubo un emplasto
antihistérico a base de castóreo.
(13
MAL DE ORINA — (F. 1.) Con es¬
ta denominación genérica fueron
comprendidas por ios prácticos pe¬
ruanos de la época colonial todas las
afecciones del aparato urinario y
muchas del aparato genital. En la
actualidad se emplea la denomina¬
ción pero en sentido más restringi¬
do que lo fuera antaño. Debemos a
las informaciones hechas para beati¬
ficación del limeño Martín de Po-
rres (que hemos leído manuscritas
en el Convento Generalicio de los
Dominicos de Roma) el siguiente re¬
lato de cómo se curaba una estre¬
chez uretral en la Lima de la colo¬
nia: “Al capitán Diego de Aguilera
Fuente el Cirujano Francisco Mora¬
les y otros dos (José Zanabria y el
Licenciado Diego Hernández Gue¬
rrero), con asistencia del Doctor
Antonio García Ximenez, ordenaron
“que se pusiera en el canal de la
orina una hilera de tubitos de plo¬
mo anchos cuanto la medida de un
dedo gordo” que otras veces le ha¬
bía sido aplicada y le había hecho
bien. Olvidados los cirujanos de de¬
jar fuera de la uretra los hilos de es¬
ta precursora de la sonda, cuyo di¬
bujo reconstructivo debemos al pin¬
tor argentino muy amigo de Luis
Garrido Iraola, la hilera de tubitos
de plomo cayó en la vejiga. Ante ac¬
cidente de tanta gravedad celebróse
una consulta entre los facultativos
que habían intervenido en la cura¬
ción del enfermo. El Licenciado
Hernández Guerrero dijo que, colo¬
cada la hilera de los tubitos de plo¬
mo para evitar la formación de car¬
nosidades y caída fatalmente en la
vejiga, ya era posible que la vejiga.
Emitió opinión de abrir la vejiga y
extraer el cuerpo extraño y declaró
que, de todos modos, era más segu¬
ra la muerte que la vida. El Bachi¬
ller Pedro de Castro, que también
concurrió a la Consulta que era el
que había colocado la hilera de los
tubitos de plomo, la “candelita” co¬
mo la llamaba, y que la había colo¬
cado en la proporción de doce dedos,
en conformidad con las instruccio¬
nes de los autores, para que el apa¬
rato llegase hasta la boca de la veji¬
ga, pasó una nueva candelita y dijo
“no hallar más obstáculo que una fo-
rúncula o carnosidad” y dedujo por
legítima consecuencia que la hilera
de tubitos de plomo había caído en
la vejiga y que era necesariamen¬
te mortal el accidente por cuanto
aún que se juzgase que la orina po¬
día con el tiempo disolver el plomo,
era más seguro que los excrementos
de la vejiga transformasen los tubi¬
tos en piedra. En el curso de su pe¬
roración el Bachiller Castro habla¬
ba de la vejiga “que tiéne algunas
cosas que llaman próstata”. El ciru¬
jano Morales declaró que el de Agui¬
lera llevaba el aparatito puesto en
el miembro viril “para evitar las
carnosidades que se le formaban
dentro”. El doctor García Ximenez
declaró que Aguilera, sufriendo de
“purgación” o “ardor de orina se ha¬
llaba en peligro de mortificación de
la vejiga por ser este órgano de ca¬
lidad fría y seca y estar en relación
inmediata con el frío de plomo. El
milagro fué en este caso la brusca
y espontánea expulsión del malha¬
dado aparato.
MAL DE PIEDRA— (F 1 ) La
litiasis renal había recibido este
nombre de los médicos de la época
colonial, los mismos que establecían
diferencias entre este mal de piedra
y el “mal de orina” que parecía com¬
prender todas las afecciones del a-
parato urinario que no mantuvieran
relación con la litiasis.
MAL DE RABIA.— (F. 1.) Véase
“Rabia”.
14)
MAL DE SAN LAZARO — (F. 1.)
Nombre dado en la época colonial a
la lepra: se usa en la actualidad pa¬
ra designar ciertas afecciones de la
piel de aspecto desagradable y de
las personas que la sufren se dice:
‘"Lázaros” o “Parecen unos Lázaros”.
Véase la palabra: Lepra.
MAL DE SIETE DIAS. — (F 1 )
Uno de los factores de mayor morta¬
lidad infantil en la Ciudad de los
Reyes durante la época colonial, dá¬
base este nombre por razón del pe¬
ríodo de la vida en la cual era más
frecuente su aparición aterradora, al
tétanos infantil (Véase esta palabra:
“Tétanos infantil”).
MAL DEL VALLE.— (F. 1.) Con
este nombre designaron los prácti¬
cos de la época colonial a las ente-
rorragias graves, de terminación ca¬
si siempre fatal. Dos entidades clíni¬
cas debieron reinar en los valles de
Lima, sobre las cuales sería posible
hacer pesar la responsabilidad de ta¬
les enterrorragias: la disentería y la
fiebre tifoidea.
MAL DIVINO.— (F. 1.) Los prác¬
ticos peruanos de la época colonial
no dieron a la epilepsia, aparte del
nombre de mal caduco y del de per¬
lesía, las denominaciones de fea en¬
fermedad o del mal del Santo, del
Mal de San Valentín, con que la epi¬
lepsia fuera y es aún conocida en
ciertas provincias italianas (Zanetti),
ni los nombres de mal de tierra, mal
divino, mal sagrado, mal de San
Juan, con que la epilepsia es cono¬
cida en algunas provincias francesas
(Begin, Boisseau, etc. (Diccionaire”,
París, 1823).
MALDONADO, ANGEL— Nació
en los alrededores de Arequipa, el
21 de enero de 1890; se bautizó el
26 de enero del mismo año en la Pa¬
rroquia de Yanaguara (distrito de la
provincia del cercado de Arequipa);
hijo legítimo de don José M. Maído-
nado Granda y de doña Juana Irene
Corrales; hizo sus estudios de ins¬
trucción primaria en la escuela fis¬
cal que regentó el doctor Martínez
en la ciudad de Arequipa; estudió
instrucción media en el colegio na¬
cional de la Independencia de Are¬
quipa; hizo sus estudios de Ciencias
Naturales en la Universidad Menor
del Gran Padre S. Agustín de Are¬
quipa; hizo sus estudios de Farma¬
cia en la Facultad de Medicina de
Lima. Casado con doña Julia Busta-
mante Mostajo. — Farmacéutico. —
Doctor en Ciencias Naturales en la
Facultad de Lima — Natural de A-
requipa. — Prosecretario de la Fa¬
cultad de Ciencias de Lima en 1919
y en el mismo año, Vice Presidente
de la Sociedad Farmacéutica de Li¬
ma. Jefe de la Farmacia Central de
la Sanidad Militar desde 1915. — Tí¬
tulos: Bachiller en Ciencias Natura¬
les de la Universidad de Arequipa,
Doctor en Ciencias Naturales de la
Universidad de Lima, año de 1915.
Farmacéutico, año de 1912. — Pre¬
mios: Medalla de oro otorgada por
la Sociedad de Farmacia de Lima,
en un concurso de trabajos científi¬
cos, año de 1912. — Medalla de pla¬
ta otorgada por la Municipalidad de
Lima el 28 de Julio de 1919, por su
libro titulado: “Trabajos Científi¬
cos”. — Sociedades a las que pertene¬
ce: Sociedad Geográfica de Lima,
Asociación Peruana para el progre¬
so de la Ciencia. — Comisiones: De¬
legado de la Sección de Farmacia
ante el III Congreso de Estudian¬
tes, reunido en Lima el año 1912. —
Profesorado: Profesor de los cursos
de Física y Química en el Colegio de
San Pedro Pascual de Arequipa, du¬
rante el año 1914. Jefe de Trabajos
(15
prácticos de Materia Médica en la
Sección Farmacia, de la Facultad de
Medicina, desde el año 1915 hasta
el año de 1919 en que íué elevado
a ia categoría de profesor de Mate¬
ria Médica de dicha Sección; donde
continúa como Profesor. Ayudante
del Gabinete de Física de la Uni¬
versidad del Gran Padre San Agus¬
tín de Arequipa, por los años de 1913
y 1914. Catedrático adjunto de Quí¬
mica Analítica, de la Universidad
Mayor de San Marcos, elegido el 7
de mayo de 1917; dejó el cargo a con¬
secuencia de la supresión de adjun¬
tos, decretada por la Asamblea Na¬
cional del año 1919. — Trabajos de
Laboratorio: Ayudante del laborato¬
rio del doctor Edmundo Escomel de
Arequipa, desde el año de 1904 hasta
el año de 1915; donde ayudó a di¬
cho doctor en muchas investigacio¬
nes científicas, habiendo merecido
el honor de ser repetidas veces ci¬
tado en sus numerosos trabajos cien¬
tíficos. Puede considerarse como
discípulo de dicho doctor, a quien
quiere y respeta como a un padre y
maestro.-— Labor principal en el pro¬
fesorado: Implantación de la Sec¬
ción de Farmacia, de la enseñanza
de la Farmacografía moderna, si¬
guiendo las inspiraciones de los pro¬
fesores Tschirch, Broemer y Herail;
habiendo sido el primero en el Perú,
en haber realizado esa enseñanza de
una manera práctica en el laborato¬
rio. — Servicio en el ejército: Cabo
Sanitario del Batallón N? 9, del 9 de
abril al 24 de julio de 1910. Capitán
Jefe de la Farmacia Central del E-
jército, nombrado por concurso, des¬
de el año 1915. Siendo presidente del
jurado de Ciencias de los colegios
de instrucción mecha de la Capital,
presento un informe al Ministro dan¬
do cuenta de manera desnuda de la
forma lamentable como se enseñaba
materias tan importantes como la
química, física, matemáticas, etc.;
habló de la carencia de laboratorios
y gabinetes, de la ignorancia de ios
escolares y de la explotación de los
directores de colegio; de la indisci¬
plina escolar; pero habiéndose pu¬
blicado dicho informe en “La Pren¬
sa”, para dar a conocer a los padres
de familia la verdad sobre la educa¬
ción e instrucción de sus hijos, por
dicho delito fué suspendido, por Re¬
solución Ministerial, de la presiden¬
cia de dicho jurado. — Libros pu¬
blicados: Trabajos Científicos del
Dr. Angel Maldonado. — Ex-Ayudan-
te del Laboratorio Químico y Bacte¬
riológico del Dr. Edmundo Escomel.
Prólogo del Dr. Escomel 1912-1915.
I vol. de 174 páginas. Lima, 1918,
conteniendo los artículos siguientes:
Reconocimiento de la criogenina.
Acción del phenediol 1-3, del amo¬
níaco y del agua oxigenada sobre las
sales metálicas. Polvos de cantári¬
da. Cristales de fosfato amónico-
magnesiano en un cuerpo extraño
del recto. Impureza del azufre del
volcán Misti. Tintura de yodo. Ha-
machi-peke. Pirita de hierro, forma¬
da en el pozo llamado “Tigre”, en
Yura, Arequipa. Arborizaciones sali¬
nas. Flora y fauna de las aguas des¬
tiladas. Sulfatos de hierro, alumina,
etc. Tobas, etc. en Yura. Boratos.
Petrificaciones, eflorescencias sali¬
nas, etc. En los alrededores de Je¬
sús. Arequipa. Contribución al estu¬
dio de Pseudomelos Escomeli De-
nier. Contribución al estudio de Ai-
rampo. Flora y fauna de las aguas
minerales de Socosani. Sobre el con¬
tenido de las glándulas parótidas del
Phyllodactylus gerrhopigus. La Ccol-
pa. Polvos de Pseudomelos Escomeli
Denier. Sulfato de calcio de actual
formación en Yura. Arequipa. Piri¬
ta de hierro que se deposita en el a-
gua sulfurosa del Hotel en Yura. A-
nálisis del agua del lago Titicaca,
16)
Puno, Análisis del agua mineral de
Tacamani, Puno. Depósito formado
de la fisura termal del pozo “ Vege¬
to”, Yura, Arequipa. Pirita de hie¬
rro depositada en los pozos: “Sepul¬
tura”, “Desagüe”, “Vegeto”, y “Fie¬
rro Nuevo”, en Yura, Arequipa. Mu-
llacka. Airampo. Taco o Tacú. Adul¬
teración de la leche de vaca con ori¬
na humana Breves capítulos acerca
de las aguas y manatiales de Améri¬
ca en donde se trata de variadas
cuestiones que tienen relación con
las aguas de fuentes, de lluvias, de
ríos, etc. La existencia de uratos en
las aguas de los manantiales y ríos
de los alrededores de la ciudad de
Arequipa (En colaboración con los
doctores Edmundo Escomel y M. Ve¬
lásquez. Nitratos en el agua minero¬
medicinal de “Jesús”, Arequipa (En
colaboración con los doctores Ed¬
mundo Escomel y M. Velásquez.
Contribución al estudio de la Mate¬
ria Médica Peruana, tomo I. Fascícu¬
lo I, con 84 páginas. Lima, Conte¬
niendo los artículos siguientes: Ben¬
juí del Perú u Incienso macho del
Cuzco. Contribución al estudio del
maíz y de la chicha de maíz. (En co¬
laboración con M. Velásquez. Con¬
tribución al estudio del Indigo del
Antiguo Perú. (En colaboración con
don M. Velásquez). Examen micros¬
cópico del bálsamo de tolú. Reaccio¬
nes que permiten distinguir a las
sustancias resinosas obtenidas del
Myroxylon peruiferum L. fil.: M.
Pereirae Kl.; M. Toluiferum H. B
K.; y Strax benzoin Dryander. (En
colaboración con M. Velásquez).
Contribución al estudio de la Mate¬
ria Médica Peruana. Lima, tomo I,
Fascículo II, con 76 páginas, conte¬
niendo los artículos siguientes: Con¬
tribución al estudio de Myroxylon
peruiferum I. fil. (En colaboración
con Nicolás Esposto). Ccausillo o
masca jo. Rizoma de cúrcuma. Rizo¬
ma de jengibre. Rizoma de tuna. Raí¬
ces tuberosas del Llacón. Vainilla
de Moyobamba. Maní. Contribución
al estudio de la Materia Médica Pe¬
ruana, tomo I. Fascículo III. Lima,
con 29 páginas, conteniendo los si
guientes artículos: Molle. Arbol del
pan. Ajo. Palta. Copaiba. Aloes. Ta¬
marindo. Cañafistula. Flores de sau¬
ce. Hojas de capulí. Licopodio. To¬
dos estos trabajos han sido prime¬
ramente publicados en las siguien¬
tes revistas: Boletín de la Sociedad
Geográfica de Lima. Anales de las
Facultades de Medicina. La Crónica
Médica. El Boletín Farmacéutico.
Revista Universitaria. La Farmacia
Peruana. — Otros trabajos: En Ana¬
les de la Facultad de Medicina de
Lima — 21 - mayo - junio - Lima
1921. Azafrán del Norte. Guaraña.
Achiote. Almendras del Perú. Papa
Seca. Hojas de Salvia. Flores de Flo¬
ripondio. Hojas de Eucaliptus citrio-
dera Hook. Semillas de Abrus pre-
catorius L. Hojas y flores de cedrón.
Hojas de melisa. Hojas y flores de
malva. Demostración que insectos
del género Pseudomeloe los emplea¬
ron los Antiguos Peruanos (En cola¬
boración con el doctor don Edmun¬
do Escomel). — Bibliografía: Publi¬
caciones en el Boletín Farmacéutico
de Lima: 1) Pequeñas notas de la¬
boratorio, 1918. 2) Las termas de
Socosani en Yura, Arequipa (Perú),
1918. 3) Contribución al estudio del
pseudomelos Escomeli, 1919. 4) Flo¬
ra y Fauna de las aguas de Socosa¬
ni, Arequipa — G.M. 915. 5) Sobre
el contenido de las glándulas paróti¬
das de los platidáctilos llamados en
Arequipa Salamanquejas, G.M. 915.
6) La Mullacka (Colorante) F.P.
915. 7) Notas de laboratorio — F.P.
915. 8) Airampo — F.P. 916. 9) El ta¬
co o tacú (ocre rojo) F. P. 916.
(17
MALDONADO, CARLOS— Far¬
macéutico — Su nombre figura en
la Relación oficial de la Facultad en
el año 1916. Correspondiente del Bo¬
letín Farmacéutico de Lima, en Pis¬
co, 1918.
MALDONADO, JOSE A.— (Médi¬
co — Biog.) Alumno distinguido de
la Facultad de Medicina que le con¬
cedió el Premio Escolar en 1916. La
Contenta de Bachiller y de doctor.
Bachiller en 1918; su tesis: Contribu¬
ción al estudio del tratamiento de la
eclampsia. Bibliografía: A propósito
de un caso de anorquidia, com. a la
Asociación de Internos de los Hos¬
pitales, 1917. Cesárea abdominal a
histerectomía subtotal por estrechez
pelviana y eclampsia, id. id. 1917.
Operación cesárea por estrechez pel¬
viana (Com. a la A. de int.) 1918.
EDUARDO, MALDONADO.— Na
ción en la ciudad de Arequipa en
1891, hijo de Don José Manuel Mal-
donado Granda y de Doña Juana Ire¬
ne Corrales Alcázar. Hizo sus estu¬
dios de instrucción media en los Co¬
legios Nacionales de “La Indepen¬
dencia” de Arequipa, Ciencias del
Cuzco y San Carlos de Puno. Ingre¬
só a la Facultad de Medicina el año
de 1911 a la Sección de Farmacia,
recibiéndose de Farmacéutico en
1914. En 1915 ingresó a la Facultad
de Ciencias. En 1916 fué encargado
por la Facultad de Ciencias Natura¬
les presentando el análisis químico
de Las aguas termales de Uyurmiri-
(Sicuani). Este año fué nombrado
por la Facultad de Ciencias Jefe de
los Trabajos Prácticos de Laborato¬
rio de Química General. Este mismo
año formó parte de la comisión en¬
viada por la Universidad de San
Marcos para hacer el estudio Geoló¬
gico de los departamentos de Are¬
quipa, Puno y Cuzco- En 1918 se
graduó de Doctor en Ciencias Na¬
turales presentando un estudio sobre
la Geología de Sicuani, siendo el
primero que encontrara el ANTRA-
COLITICO en el departamento del
Cuzco, cuyo estudio acordó la Fa¬
cultad mandarlo insertar en la Re-
Revista Universitaria. En Julio del
mismo año fué elegido Catedrático
Adjunto de Geología y Paleontología.
En 1919 fué nombrado profesor ad¬
junto interino de Historia Natural
en el Colegio de Guadalupe. En 1920
profesor de Química en el Instituto
Lima. En 1918 fué nombrado Farma¬
céutico de la Dirección de Salubri¬
dad Pública. Este mismo año fué
nombrado interinamente Jefe de los
trabajos prácticos de Materia Médi¬
ca en la Facultad de Medicina. —
Bibliografía: En el Boletín Farma¬
céutico a publicado los siguientes
trabajos: En el N? 25 — Estudio de
la ESENCIA DE MENTA PERUA.-
NA. En el N? 26 — Análisis químico
de las aguas termales de Uyurmiri
(Sicuani. En el N? 27 — Análisis
químico de las aguas del pozo Negro
(Arequipa). Análisis químico del a-
gua mineral de Huancavelica. En el
N? 28 — La metalurgia de la planta
y el oro en el Antiguo Perú. En el
N? 29 — Contribución al estudio
Histórico de la metalurgia en el Pe¬
rú. En el N 30 — Contribución al es¬
tudio Histórico de las piedras precio¬
sas, tierras y cementos del Perú. En
el N? 31 — Contribución al estudio
Histórico de algunos productos mi¬
nerales y orgánicos en el Perú. En
el N? 32 — El género Coralliochama
en Cerro Negro (Yura Arequipa)
En el N: 35 — Hidrología del Depar¬
tamento de Cajamarca. “Las Sola¬
náceas de Lima y sus alrededores’.
En la Revista Universitaria, Contri-
18)
bución al estudio Geológico de Si-
cuani. 1918.
MALDONADO, LUIS ENRI¬
QUE. — Bachiller en 1883; su tesis:
“Efluvios pantanosos”.
MALDONADO, MANUEL —
Médico ecuatoriano autorizado pa¬
ra ejercer la profesión. Figura en la
Relación Oficial de la Facultad de
1914.
MALDONADO MARIANO— Far¬
macéutico en 1964.
MALDONADO DE SILVA,
FRANCISCO.— Natural de San Mi¬
guel de Tucumán, hijo de portugue¬
ses, judío, ejercía la profesión de
cirujano en Lima en los primeros a-
ños del siglo XVII. Reducido a pri¬
sión por el Santo Oficio, fué que¬
mado en Lima el 23 de enero de
1639, después de tres años en las
mazmorras del tremendo tribunal.
MAL FRANCES.— (F. 1.) El mal
francés o morbo francés, mal gálico
o morbo gálico, fué muy general de¬
signación de la sífilis, en nuestra
época colonial y también en la épo¬
ca republicana, lo que nada de par¬
ticular ofrece si se considera que
tales sinonimias han sido universa¬
les. Es muy numerosa la bibliogra¬
fía del origen de la sífilis. Para mu¬
chos la sífilis era desconocida de
los europeos antes del descubrimien¬
to de América y fué llevada a ellos
por los españoles que la contrajeron
en su comercio carnal con las indias
americanas (quem ab Ynda muñe¬
re nactus est, decía Monardes). Par¬
tidarios de tal origen americano de
la lúes venerea aseguran que la en¬
fermedad llegó a Italia el año de
1494, cuando Carlos VIII de Fran¬
cia puso sitio a Nápoles bajo el pon¬
tificado de Alejandro VI; asegurán¬
dose por otros que la enfermedad
fué llevada a Nápoles por los espa¬
ñoles que, a su vez, la habían traído
de América. El doctor Tello ha es¬
tudiado, muy eruditamente, esta
cuestión interesante del origen de
la sífilis y a tal estudio enviamos al
lector: Tello: “La antigüedad de la
sífilis en el Perú”, tesis del bachi¬
llerato en Medicina, Lima, 1908. Res¬
pecto a la terapéutica de la sífilis
en el Perú ha pretendido hacerse
pliego serio de acusación contra los
prácticos peruanos de la época colo¬
nial, de las ampulosas declaraciones
formuladas por el cirujano francés
Petit, que escribiera en 1730 sobre
el tratamiento mercurial, haciendo
ásperas alusiones a la ignorancia de
los prácticos peruanos de la época.
Si se recuerda que Torella, médico
del Papa Alejandro VI había dicho:
La naturaleza misma exclama que
con los ungüentos mercuriales se
mata a los hombres y no mueren
por si mismos; que Benvenuto Ce-
llini había recordado como en el a-
ño de 1523, cuando Berengario en¬
sayaba en Roma la cura mercurial,
La cura resultó falaz en el mayor
número de los casos; que Farnelio,
el Arquiatra de Enrique II rechazó
la cura de la Plata Viva recomen¬
dada por su ilustrado maestro Bal-
salvo; cuando se recuerda que des¬
de el siglo XV hasta el siglo XIX
la cura mercurial ha tenido tan fa¬
náticos panegiristas como encarni¬
zados adversarios, se concede ate¬
nuación al error que los prácticos
peruanos de la época colonial ma¬
nifestaron por las curas mercuria¬
les imperfectas que Petit preconi¬
zaba.
MALEFICIOS.— (Hist.) Véase:
Brujerías.
(19
MALETA.— (F. I.) Sinónimo vul¬
gar de escoliosis.
MALO NICOLAS.— Médico. —
Obtuvo el título profesional el año
de 1846 (25 de setiembre). Doctor
en Medicina y Teniente del Proto-
medicato en el departamento de An-
cash en 20 de mayo de 1847, fué
designado por el Tribunal para el
desempeño del mismo cargo en el
departamento de Puno el 21 de oc¬
tubre de 1850. El 2 de noviembre
de 1852 presentó a la Universidad de
Santiago de Chile una tesis que lle¬
vaba por título “Verruga peruana”
Bibliografía: 1) Tesis de Chile, en
Crónica Médica, de Lima, 1895.
MALPARIR.— (F. 1.) Sinónimo
vulgar de “Abortar”. Véase: Obste¬
tricia, práctica de la.
MALQUI ARISTIDES. — Farma¬
céutico (1902). Corresponsal del Bo¬
letín Farmacéutico de Lima en lea
en el año 1918, ciudad en la cual
tiene establecida la Botica del Pue¬
blo, de la cual es propietario.
MALQUI ISAIAS. — Bachiller¬
en 1905; su tesis: Estudio de los prin¬
cipales procedimientos de desinfec¬
ción naval- Médico en el año 1906.
MALVA.— (Bot.) La Malva sil¬
vestres, de la familia de las Malva-
ceas o MALVA común de Europa
tiene las flores de color purpurino
con rayas más obscuras; las flores
de esta planta mezcladas con las de
la Amapola se emplean como pecto¬
rales y sus hojas que contienen gran
cantidad de mucílago sirven para
preparar cataplasma. Otras especies
de este mismo género, la M/Peru-
viana y la M. limenses cuyos nom¬
bres específicos indican los lugares
de que son indígenas el Perú y Li¬
ma, respectivamente. En Lima es
muy empleada, con el nombre de
Malva, la Lavatera arbórea, de la
misma familia de las Malvaceas, cu¬
yas flores, hojas y raíces gozan de
propiedades emolientes. (Colunga*
“Botánica”, Lima, tomo II). En la
medicina peruana de la época colo¬
nial, nada más común nada más fre¬
cuente, que la aplicación terapéu¬
tica de la malva, de cuyo pasado de
popularidad, queda un pálido reza¬
go en la devoción que por la malva
manifiesta nuestra medicina popu¬
lar. Indiquemos sumariamente, ya
que hacerlo en extenso sería dema¬
siado fatigoso para el lector y no¬
sotros, las propiedades terapéuti¬
cas que le fueron reconocidas a la
malva: “las hojas, raíces y semillas
de ella cocidas en leche, en vino,
en agua, sirven en la tos cálida y
en los vicios del pulmón. Su uso es
útil en los tísicos; las mismas coci¬
das en vino con semillas de hinojo
y anís multiplican a las nodrizas la
leche. Mitigan el dolor de la veji¬
ga y de los intestinos y alivian el
tenesmo”. Era recomendada contra
todos los venenos; pero con la cu¬
riosa condición de que se bebiera la
decocción hasta provocar el vómito,
circunstancia que explica la acción
antitóxica atribuida a la malva. Era
igualmente recomendado el jugo de
malva en el mal caduco” (Epilep¬
sia), en las fístulas lacrimales, en
los estragos causados en el organis¬
mo por los estados febriles prolon¬
gados. Como si todo esto fuera po¬
co no faltaron autores de relativa
seriedad que declaraban que “quien
bebiese de la malva, por aquel día
sería libre de todo mal”. La flor de
malva cocida en vino o en agua era
uno de los más generalizados gar¬
garismos y eran indicados en todas
20)
las afecciones de la boca y de la
garganta. El mismo cocimiento era
empleado al exterior en el trata¬
miento de las úlceras y de las heri¬
das, contra la tiña y la púrpura. Las
hojas, molidas y mezcladas a la ha¬
rina de linaza y a una pequeña can¬
tidad de aceite rosado, eran emplea¬
das para disolver los tumores, sea
cual fuere la naturaleza de estos.
Muchos baños parciales fueron pre¬
parados a base de hojas y de flores
de malvas y uno de ellos fué aconse¬
jado “contra las durezas de las par¬
tes de vergüenza de las mujeres”.
MALVAVISCO.— (Bot.) La “Al-
thaea Oficinalis”, de la familia de
las Malváceas, es una planta vivaz
indígena de Europa y conocida con
el nombre vulgar de Malvavisco. La
raíz de Altea del comercio es blan¬
ca por estar privada de su epider¬
mis, carnosa, fibrosa, mucilaginosa y
de un sabor un poco azucarado:
Contiene ésta raíz una gran canti¬
dad de materia gomosa, cierta can¬
tidad de Esparagina y se la emplea
en decocción como emoliente. Las
flores se emplean como pectorales.
Colunga: Botánica, Lima tomo II.
Usada como espectorante. La raíz
hervida en el vino fué usada en la
disentería, en la ciática y en los tre¬
mores; en la hemorragia y en “los
flujos” de todo género. El agua des¬
tilada fué recomendada en el asma.
MAMADERA. — (véase Lactancia
artificial).
MANA. — (Bromatolog.)
MAMEI. — (Manmea-América) .
Fruta gustosa y fragante: tiene la
médula consistente y del mismo co¬
lor que la del melocotón: la corte¬
za fibrosa y coreosa del mismo espe¬
sor de dos líneas: en conserva es
muy agradable y delicada: tiene co¬
munmente una o dos pepitas del ta¬
maño del riñón del Carnero, esca¬
brosas: el árbol que la produce es
muy semejante al laurel. Alcedo:
(Diccionario Geográfico Histórico de
las Indias Occidentales o América,
tomo V, Madrid, 1789).
MAM1RIRQUI. — (F. 1.) Vocablo
anti que significa Ciego. (Principa¬
les palabras del idioma de las 4 tri¬
bus de infieles que siguen, en B. S.
G. XI).
MAMON. — Fruta que produce un
árbol grande, vistoso, siempre ver¬
de: es del tamaño y figura de una
ciruela pequeña, y desprendida la
cáscara que es verde y consistente
aparece la médula que es de color
blanco, acuosa y semejante al gua¬
to y a la uva Moscatel. Alcedo: (Dic¬
cionario Geográfico Histórico de las
Indias Occidentales o América, to¬
mo V. Madrid, 1789).
MANARES. — Nombre que dan
en el Pueblo de Casanares en la Pro¬
vincia de San Juan de los Llanos
en nuevo Reyno de Granada a unos
tejidos sedosos muy primorosos que
hacen de palma. Alcedo: (Dicciona¬
rio Geográfico Histórico de las In¬
dias Occidentales o América, tomo
V. Madrid 1789).
MANCAR. — (F. I.) Sinónimo de
mutilar. Término muy del agrado
de los cronistas de Indias cuando ha¬
cían referencia a la más cruel de las
mutilaciones: La castración.
MANATI. — (Trichecus Manatis).
— O Vaca Marina; animal amphibio
grande que parece corresponder a
los cuadrúpedos por las manos o pal¬
mas unidas al pecho, y a los cetá-
(21
ceos por la falta de pies y piernas,
en lugar de los cuales solo tiene u-
na gruesa cola que se extiende como
abanico en dirección horizontal: tie¬
ne la cabeza más grande que la de
un Buey, los ojos pequeños y sin iris,
los agujeros auditivos muy chicos,
y de una línea de diámetro: no tie¬
ne dientes adelante sino una callo¬
sidad muy dura con la cual corta la
yerba, y así 32 muelas: tampoco tie¬
ne lengua; pero si dos manos o por
mejor decir nadaderas cerca de la
cabeza: las partes de la generación
más conformes a los del hombre y
de la mujer que otro ningún animal:
el cuerpo cubierto de un cuero de
una pulgada de grueso: pero vellu¬
do y de color ceniciento: los hay de
varios tamaños y se han visto hasta
de veinte pies de largo. La parte
posterior del cuerpo es más delgada
que la anterior, y va disminuyendo
siempre hasta la cola. La hembra
tiene dos tetas y pare regularmen¬
te un hijo que abrasa entre las ma¬
nos para darle de mamar un año:
es animal manso, sube los ríos y co¬
me la yerba de las orillas adonde
alcanza sin salir del agua, y nada
en la superficie: para pescarlos se
acercan los Indios a él y lo hieren
con un arpón atado a una cuerda
larga a cuyo extremo ponen un pe¬
dazo de corcho que sirve de boya,
y cuando el Manatí ha perdido mu¬
cha sangre y fuerzas vuelve a tie¬
rra; entonces toman el extremo de
la cuerda, recojiéndola hasta que
quedan pocas brazas, y lo sacan po¬
co a poco o lo acaban de matar en
el agua a lanzadas; y suelen pesar
de 500 a 800 libras. La carne es ex¬
celente y cuando está fresca, parece
de ternera más que de pescado; y
seca y escavechada aún es mejor:
la grasa es tan dulce como la man¬
teca, y el cuero sirve para hacer
cuerdas zapatos, látigos y bastones:
prefiere vivir en el agua de los ríos
a la del mar, y así abunda en el Ma-
rañón y los demás que le entran,
en el Orinoco, en las Costas de la
Guayana, y en otras muchas par¬
tes. Aunque informes en el exterior
son muy organizados interiormente,
y se puede juzgar de esto que por
su natural y por sus costumbres tie¬
nen alguna inteligencia y cualida¬
des sociales: no temen la vista del
hombre, y antes bien afectan acer¬
carse a él y seguirles con seguridad
y confianza: y este instinto es muy
superior al de todos los animales:
siempre anda muchos unidos estre¬
chamente llevando en medio los hi¬
jos, como para asegurarlos de todo
riesgo, y en este se auxilian mutua¬
mente, y se ha visto querer arran¬
car el arpón del que está herido, y
en los hijos seguir el cadáver de su
madre hasta la orilla, donde los pes¬
cadores los enlazan: tienen tanta fa¬
cilidad en sus amores como en su
sociedad; pues el macho no tiene
más que una hembra a quien acom¬
paña constantemente antes y des¬
pués de su unión; lo cual hacen en
el agua, por que no salen jamás a
tierra: hay cuatro o cinco especies
que se diferencian muy poco. Al¬
cedo: (Diccionario Geográfico His¬
tórico de las Indias Occidentales o
América, tomo V. Madrid 1789).
MANCOS, AGUA MINERAL DE.
— (Departamento de Ancash) (Hi-
drol.) El agua termal de Mancos o
de Santa Julia, se halla en el dis¬
trito de Shupluy de la provincia de
Huaylas. La altura del lugar es de
2467 metros sobre el nivel del mar.
El agua es de sabor muy salobre;
de olor ligeramente sulfurosos, su
temperatura es de más de 50?. Aná¬
lisis químico: Bicarbonato de cal
22)
grs. Ü.3398 ; Bicarbonato de magne¬
sia grs. 0.0548; Bicarbonato de fie¬
rro grs. 0.0180; Silicato de cal grs.
0-0860; Sulfato de cal grs. 0.1015;
Cloruro de magnesio grs. 0.2798:
Cloruro de Potasio grs. 0.4540; Clo¬
ruro de sodio grs. 4.3190; Silicato de
soda grs. 0.0262; Fosfato de cal grs.
0.0025. Usos terapéuticos: Esta agua
es a más de salina ferruginosa, de
manera que sus virtudes reconstitu¬
yentes son más enérgicas que en las
aguas exclusivamente salinas.
MANCHARISCCA. — (F. I.)
MANCHEGO ENRIQUE FAS
TOR. — Bachiller en 1916; su tesis:
“Algunas consideraciones sobre la
anestesia en la prostatectomía”.
MANCHARI. — (F. 1.) Vocablo
campa: en castellano: enfermo (Eu¬
logio Delgado: Vocabulario de las
tribus campas”, en Boletín de la So¬
ciedad Geográfica, de Lima, vol.
VI).
MANDIOCA.— (Véase Yuca) Al¬
cedo: (Diccionario Geográfico His¬
tórico de las Indias Occidentales o
América, tomo V, Madrid 1789).
MANGAJO. — (Hist.) Con este
nombre fué conocida la epidemia de
1818 en Lima. Véase: Epidemias.
MANGALA. — (Bot.) La mang'ala
se produce en este territorio y la
acostumbran sus moradores en pedi¬
luvios para curar constipaciones.
(Lecuanda: Descripción de Lamba-
yeque, en Mercurio Peruano, tomo
II, de la edición de Biblioteca Perua¬
na. Lima, 1861).
MANGLE. — (Rhicophoria Man¬
gle) Arbol grande y corpulento que
nace expontáneamente cerca de las
playas: su madera es fuerte, resiste
mucho, y por eso se emplea en las
fábricas de casas, particularmente
para vigas y pilares, por que es muy
derecho. Lomeri dice que hay tres
especies: la primera llamada Cerei-
ba, que es el Mangle blanco algo
parecido al Sauce: sus hojas que son
opuestas brillan al Sol, por que tie¬
nen cubierta la superficie de una
sal blanca que exhalan los vapores
del mal disecada por el calor del
Sol, y cuando el tiempo es húmedo
se derrite: tiene la flor amarilla y
de olor de miel. La segunda espe¬
cie se llama Cereibuna: es un ar-
bolillo de hoja redonda, gruesa y de
hermoso verde, la flor es blanca, y
el fruto del grueso de la avellana y
amargo. La tercera especie que los
Indios llaman Guaparciba, y los por¬
tugueses Mangle verdadeiro, es el
Mangle negro, árbol mucho más
grande y coposos que los dos ante¬
riores, no pasa de 25 pies de alto y
de 20 pulgadas de diámetro: su cor¬
teza es gris obscura, tiene un modo
admirable de crecer, por que de sus
ramas que son flexibles, altas y ex¬
tendidas, salen paquetes de filamen¬
tos que bajan hasta la tierra, se ex¬
tienden y echan raíces, creciendo
tan gruesos árboles como de donde
salieron, y así se van multiplicando
de modo, que de un solo árbol se
producen bosques enteros; y Froyer
en la relación de su viaje dice, que
en la Isla de Cayena los esteros es¬
tán llenos de Mangles, y que las os¬
tras se pegan a los troncos y a las
ramas que cuelgan, y cubre el agu°
en las crecientes y hace allí sus
crías. La madera de este árbol es
sólida, pesada y de fibras largas y
apretadas, se usa para construir em¬
barcaciones menores: las hojas son
semejantes a las del Peral, y las
(23
flores son pequeñas, y seguidas de
bayas parecidas en el exterior a
las de la Casia: dentro tienen una
pulpa como la médula de los hue¬
sos, de gusto amargo: algunos Indios
la comen a falta de otro alimento:
la raiz es tierna, y los pescadores
la usan para curar las picaduras de
animales venenosos: estos árboles es¬
tán tan espesos, y sus raíces tan en¬
redadas, que en algunos parages se
pueden andar veinte leguas sin to¬
car tierra: las raíces impiden llegar
las embarcaciones de pescadores, y
dan asilo seguro a los peces. Alce¬
do: (Diccionario Geográfico Históri¬
co de las Indias Occidentales o Amé¬
rica, tomo V. Madrid 1789).
MANI. — (Arrachis Hypogea) I
en lengua quechua Inchic: es una
planta frondosa que da flores blan¬
cas: el fruto consiste unas vainas
largas, redondas pegadas a las raí¬
ces debajo de la tierra: los granos
son casi redondos, alto tableados en
las puntas, y cubiertos de una sútil
película algo roja que se desprende
fácilmente al fuego, o en agua calien¬
te como la almendra: es fruta muy
parecida a las mejores de estas, muy
gustosa y útil para varios usos, y es¬
pecialmente para comerla tostada.
Mr. de la Condamine la traía siem¬
pre en los bolsillos. En Nueva Espa¬
ña la llaman Cacahuete. A'(lcedo‘:
Diccionario Geográfico Histórico de
las Indias Occidentales o América,
tomo V. Madrid 1789).
MANIACO. — (F. 1.) Sinónimo
vulgar de alienado. Véase: “Aliena¬
ción mental”.
MANIAS. — (F. 1.) (Véase alie¬
nación).
MANIOBRAS OBSTETRICAS. —
(Hist.) Véase: Obstetricia, ejercicio
de la”.
MANJARBLANCO. — (Bromato-
log.)
MANRIQUE DANIEL BELISA-
RIO. — Médico Cirujano. Bachiller en
Medicina el año de 1891, sosteniendo
por tésis: Adenitis tuberculosas del
cuello. Obtuvo el título profesional
el año de 1892. Doctor en Medicina
el año de 1904, sosteniendo por tesis.
Retenciones placentarias. Catedráti¬
co adjunto de la Facultad en 1908,
fué encargado de la Clínica Médica
de varones el año de 1909, fecha en
la que el Catedrático titular doctor
Ernesto Odriozola había emprendi¬
do viaje a Europa. Catedrático in¬
terino del curso de Obsterticia des¬
tinado a la preparación de las Par¬
teras, el Dr. Manrique dió gran am¬
plitud a esa enseñanza, en la que
tuvo por opositor al Dr. Hipólito
Larrabure, (celebrado el año 1915)
abandonó esta Cátedra el año de
1918, el sacarse a concurso la Cáte¬
dra de Terapéutica, vacante por fa¬
llecimiento del titular Dr. Tomá:-
Salazar. Médico del Hospital de Be-
llavista y Médico de policía del Ca¬
llao, el Dr. Manrique ejerció la pro¬
fesión médica en dicho puerto, go¬
zando de general estima que crista¬
lizó en la designación que los veci¬
nos hicieron de él para el desempe¬
ño de la Alcaldía de la localidad.
Por los años de 1909 el Dr. Manri¬
que fundó en el pueblo de Chosica
un “Higiocomio” que no correspon¬
dió a su organización y a sus de¬
seos de introducción de un elemento
nuevo en la terapia nacional. Ba¬
chiller en Ciencias Naturales, el Dr.
Manrique llevó a la Sociedad “A-
mantes de la Ciencia” formada por
24)
alumnos de dicha Facultad el valio¬
so contingente de sus entusiasmos
y de su laboriosidad, que ofrendó
también a la Sociedad Médica “U-
nión Fernandina” que- le contó va¬
rias veces en el número de los miem¬
bros de su Junta Directiva. Biblio¬
grafía: 1. — Tesis del bachillerato
en Ciencias: “Acido tánico del Lu-
craco (Waltheria americana”, en
“Gaceta Científica de Lima, tomo I.
2. — Tesis del doctorado, Lima, 1904.
3. — Pleuresía purulenta, en Cróni¬
ca Médica, 1888. 4. — Tesis del ba¬
chillerato en Medicina, en Crónica
Médica de Lima (1891). 5. — Varias
Revistas terapéuticas, en Crónica,
Médica, Lima, 1892. 6. — La ergotiná
es profiláctica y curativa en la sep¬
ticemia puerperal en Gaceta de Hos¬
pitales, Lima, 1904. 7. — Cáncer del
cardias, lección clínica, en Gaceta
de Hospitales, Lima, 1909. 8- — Car¬
diópatas, lección clínica en Gace¬
ta de los Hospitales, Lima, 1909. 9.
— Programa del curso de Obstetri¬
cia, Lima. 10. — Programa del curso
de Terapéutica, Lima, 1918.
MANRIQUE, JOSE ANTONIO —
Médico ecuatoriano, autorizado pa¬
ra el ejercicio profesional. Figura
en la Relación de 1914.
MANRIQUE, PEDRO — Cirujano
romancista. (20 de Julio de 1810).
MANRIQUE TELLO, SANTIA¬
GO. — Médico Cirujano, Obtuvo el
título profesional el año de 1876, ha¬
biendo obtenido el mismo año el
grado académico de Bachiller, sus¬
tentando una tesis titulada: “Euca-
liptus globulus”. El año de 1886 fué
enviado a combatir una grave epi¬
demia en el departamento de Aya-
cucho. Bibliografía: 1. — Tesis del ba¬
chillerato en Gaceta Médica de Li¬
ma, 1876-
MANSILLA AGUSTIN.— Bachi¬
ller. Cirujano latino por el Protome-
dicato General en 16 de Setiembre
de 1828.
MANSILLA, AGUSTIN. — Hasta
el momento de su muerte enseñó
Botánica en el Colegio de San Fer¬
nando. En 21 de Junio de 1819 Pe-
zuela le nombró como sustituto el
Dr. D. Francisco de Paula Guerra
médico cirujano del Real Colegio de
Cádiz.
MANSILLA, FRANCISCO PAS¬
CUAL. — de la orden de San Juan
de Dios. Cirujano Latino por el Pro-
tomedicato General en 6 de Agoste
de 1829. Farmacéutico por el mismo
Tribunal en 25 de Febrero de 1829.
MANSO DE VELAZCO D., JOSE
ANTONIO. — Conde de Superunda.
Virrey (1745-1761). Bajo su adminis¬
tración fué decretada la obra del
Anfiteatro Anatómico de San An¬
drés, que sólo se llevó a realidad en
1792.
MANTA. — (Squalus Squatina)
Pez que se encuentra en el mar del
Sur, y abunda en el Partido -de
Puerto Viejo de la Provincia de
Guayaquil y Reyno de Quito, por lo
cual dá la denominación al Puer¬
to de su nombre: es grande, seme¬
jante al Lenguado, y termina su cir¬
cunferencia en una membrana de
figura oblonga, y de tres a cuatro
varas de largo y dos de ancho, y
casi un palmo de altura, con lo cual
abrasa al hombre de quien es mortal
enemigo, y comprimiéndolo lo aho¬
ga; por lo cual llevan consigo los
buzos un cuchillo flamenco de dos
cortes en la mano y al sentir que lo
cubre el pez antes de apretar lo
corta al rededor: de su figura y
propiedad le viene el nombre de
(25
manta: puede ser el angelote de Eu¬
ropa o pez ángel. Alcedo: (Diccio¬
nario Geográfico Histórico de las In¬
dias Occidentales o América, tomo
V, Madrid 1739).
MANTEISTAS.— (Hist.) nombre
que se daba a los externos del cole¬
gio de San Fernando alumnos de la
Universidad.
MATEO, MANIOBRA DEL —
Véase: Obstetricia, ejercicio de la
(Hist.) Burda maniobra obstétrica
empleada durante la época colonial.
Una de las prácticas groserísimas
adoptadas por las recibidoras de la
época colonial y aún por algunas
comadronas de la época republicana.
Era práctica que se adoptaba cuan¬
do alguna distocia hacía pensar a
las comadronas en la imposibilidad
de conseguir una contractibilidad
más considerable de las paredes ute¬
rinas. En este caso se tomaba a la
paciente, se la colocaba en una grue¬
sa cubierta sostenida por sus cuatro
ángulos por cuatro personas robus¬
tas y se procedía a un manteo que
por grotesco puso en sus páginas
Cervantes para hacer víctima de él
al infelice Sancho. La Sra. Fessel
cree que éste manteo como todas las
prácticas groseras de la obstetricia
no era del todo abandonada en la
primera mitad del Siglo XIX.
MANUCCI RANIERI. — Farma¬
céutico que ejercía la profesión en
1886.
MANZANA. — (Bot.) La manza¬
na fué considerada por nuestros
prácticos de la época colonial como
un fruto dañino a las personas ner¬
viosas y cuyo excesivo comer podía
contarse entre las causas producto¬
ras de Litiasis renal. Una merme¬
lada de manzanas con jugo de re¬
galiz, fué muy usada en las afec¬
ciones bronquiales. Un emplasto he¬
cho de manzanas molidas fué apli¬
cado en las quemaduras superficia¬
les. Una agua preparada con estas
manzanas era usada como artículo
de tocador ya que suprimía la ru¬
bicundez del rostro y las manchas
que él pudiera presentar.
MANZANARES CARMEN M —
Obstetriz (1896).
MANZANILLA (Bot.) La “Ma-
tricaria chamomilla”, de la familia
de las Compuestas o Sinanteraceas.
llamada Manzanilla común, es una
planta vivaz, ramosa, de un verde
claro. Esta planta que tiene un sa¬
bor amargo, es aromática, balsámi¬
ca principalmente las flores, las que
se emplean como carminativas y an-
tiespasmódicas: contiene un aceite
esencial de color verde que se usa
a la dosis de algunas gotas. (Colun-
ga: Botánica, Lima, Tomo II). “Co¬
cida con vino y bebida su decocción
ó hecha agua y sentándose encima,
provoca los menstruos, el parto, la
orina, y las piedras de los riñones:
abre la opilación del hígado y del
bazo, mitiga los dolores de la veji¬
ga, de la matriz, de los riñones y de
los intestinos: sana, resuelve las úl¬
ceras del pulmón. Sirve en la lien-
tería, calienta el estómago. Las flo¬
res bebidas con vinagre sirven en
el mal caduco”. Al exterior se usa¬
ba la manzanilla en decocción en
las heridas de naturaleza maligna y
calentada la decocción en el agua,
se usaba en todo género de dolores.
En la actualidad continúa siendo
bastante grande el uso de la camo¬
mila. Fuera de las aplicaciones ver¬
daderamente médicas la medicina
familiar cuenta en la manzanilla u-
26)
no de sus más valiosos elementos,
ya que es esta manzanilla un quita
dolores de la mejor especie.
MANZANILLA, JUAN.— Citado
como profesor de Botánica en el
Real Colegio de Medicina y Ciru¬
gía de San Ferriando (Repertorio
Americano, tomo I). Había colabo¬
rado con el botánico español Juan
Tafalla en la preparación del ma¬
terial para la enseñanza de la Botá¬
nica en dicho Colegio, material que,
según nos informa un periódico de
la época, se hallaba constituido por
lo siguiente: “Al pié de cinco mil
descripciones de plantas, peruanas
setecientos dibuxos, más de cincuen¬
ta muestras de otras tantas diferen¬
cias de cascarillas, recogidas por los
botánicos D. Juan Tafalla y D. Juan
Manzanilla, y un excelente herbario
componen la colección de esta cla¬
se de Botánica” (Minerva Peruana,
Lima, 26 de junio de 1810).
MANZANILLO.— (Bot.) La “Hip-
pómane mancinella”, de la familia
de las Euforbiáceas es un árbol in¬
dígena de las Antillas y de la Amé¬
rica Meridional; cuyo fruto goza de
propiedades venenosas de modo que
es muy peligroso su uso. El jugo
lechoso que contiene el tallo es un
veneno muy activo y es empleado
por los salvajes para envenenar sus
flechas. Colunga: “Botánica, Lima,
tomo II”).
MAR, JUSTO. — Como alumno
del Colegio de la Independencia de
Lima juró la Constitución de 1826.
MAR, JUSTO DOMINGO DEL —
Médico por el Protomedicato Gene¬
ral en 30 de Enero de 1847. Delegado
de la J. D. de M. en el Callao en
de Setiembre de 1852 Médico del
Hospital de Guadalupe en el Ca¬
llao. Era Cirujano Mayor y de In¬
fantería de Marina.
MAR, MANUEL DE.— Como a-
lumno del Colegio de la Indepen¬
dencia de Lima juró la Constitu¬
ción de 1826.
MARAN. — (Bot.) Dice Lecuanda
(Descripción de Trujillo, en Mercu¬
rio Peruano): “La planta llamada
MARAN, es carnosa, parecida a
la tuna; conócenla también los na¬
turales por los nombres de higo pa¬
la o higo chumbo y tuna zimarro-
na; a su hoja la dicen penca y con
ella suelen cercar las heredades. La
más blanca sirve para sogas: el fru¬
to que da es semejante a la tuna en
ella se cría la grana o COCHINI¬
LLA que en idioma natural índica
se llama pilcay. Aprovechanse de
ella separándole el capullo blanco
o tela, que está entre la penca y es¬
pinas que la defienden, con una a-
guja de arriero, quitándole esta te¬
lilla, formando ella una pasta que
la mezclan con harina de maiz para
condensar el humor que producen
sus insectos, y para aumentar la
cantidad; pero esto rebaja o dismi¬
nuye su legítimo color. Hacen uso
de ella en la sierra para el destino
del color de grana tan subido y ex¬
celente que en nada cedería al de
Nueva España si no lo adulterasen
Su líquido sin mezcla lo emplean
en la sierra para impedir los abor¬
tos, bebiéndolo en vino, en el peso
de 8 hasta 24 gramos. Los animali-
llos que encierran las vainitas de su
telilla están llenos de un humor pur¬
púreo que se ve por el microscopio,
el cual mezclado con zumo de limón
o limas agrias, tienen el color per-
fectísimo. A donde abunda ésta
plantas es en el partido de Huama-
(27
chuco”. Adviértase que Lecuanda es¬
cribía en la segunda mitad del siglo
XVIII o en la primera del XIX en
los primeros años de este último si¬
glo. La penca que alude Lecuanda
ha servido de base a una preparación
destinada a combatir el mal de ra¬
bia y también sirve, depositado en
el agua, de loción destinada a lim¬
pieza de los cabellos.
MARAÑON.— (Bot.) “El mara-
ñón árbol frutal y comestible, no
es tan abundante en los valles co¬
mo en la sierra: las pepitas de es¬
te se reputan por cáustico fuerte, y
tienen la virtud de abrir fontanelas
o fuentes. (Lecuanda: “Descripción
de Lambayeque”, en Mercurio Pe¬
ruano, tomo II de la edición de la
Biblioteca Peruana, Lima, 1861).
MARCA ROMERO, JULIO — Mé¬
dico Cirujano. Hijo del notable In¬
geniero don Julio Marca, nació en
Lima. Hizo sus estudios de Instruc¬
ción Media en el “Colegio de Lima”
que dirigía el Dr. Pedro A. Labar-
the- Se trasladó a los Estados Uni¬
dos de Norte América y allí terminó
sus estudios de Medicina. De regreso
al Perú ejerce la profesión, con tí¬
tulos americanos, en una empresa
minera americana. (1921).
MARCHAN, FELIPA.— Obstetriz
(21 de Diciembre de 1858).
MARCHAN WENCESLAO. —
Farmacéutico (1871). Miembro de la
Sociedad de Medicina de Lima
(1879).
MARIA. — Arbol grande madera
muy pesada y de particular estima¬
ción, especialmente en la Provincia
de Guayaquil y Reyno de Quito,
donde la emplean para árboles, mas¬
teleros y vergas de las embarcacio¬
nes que construyen en aquel asti¬
llero y son del mismo color pero
de mejor calidad y resistencia que
los Pinos del Norte, hay algunos tan
grandes que sin internar a lo espe¬
so de los bosques se han cortado en
la citada Provincia de 100 pies geo¬
métricos de largo. La resina de es¬
te árbol conocida con el nombre de
Aceite de María, es muy estimada
en la medicina por su virtud de co¬
rroborar al estómago. Alcedo: (Dic¬
cionario Geográfico Histórico de las
Indias Occidentales o América, To¬
mo V, Madrid, 1789).
MARKHAM, CLEMENTE.— El
sabio de este nombre realizó el año
de 1853 un viaje al interior del Pe¬
rú, siéndole dado realizar estudios
que le han colocado en un alto ni¬
vel entre los más acertados ameri¬
canistas. No es este Diccionario el
que deba ofrecer a Sir Markham el
lugar que a él le corresponde por
su valiosa contribución al estudio
del pasado de América. Nos limita¬
mos a citar algunos de sus estudios.
Bibliografía: 1- — Cuzco journey of
the ancient capital of Perú, with an
account of the history, language, li-
terature and antiquities of the In¬
cas, and Lima, a visit to the capital
and provincies of modern Perú, &
by Clemente Markham, London,
1856. 2. — Travels in Perú and India
while superintending the collection
of chincona plants and seed in South
America, and their introduction in
to India by Clemente R. Markham.
— Inglaterra debe a Sir Markham.
entre otros muchos bienes, el de la
introducción, en sus colonias, del
cultivo de la quina, fuente moderna
de tanta fortuna para la Gran Bre¬
taña.
28)
MARENGO FELIPA.— Obstetriz
en 1886.
MARIACA, MANUEL B. DE —
Médico boliviano, autorizado para
ejercer. Figura en la Relación de
1894.
MARILLIER, ESTEBAN.— Far¬
macéutico. Su nombre figura en la
Relación de la Facultad del año de
1916. Propietario de la Botica de la
Misión en el Callao.
MARIN, GENOVEVA.— Obstetriz
que ejercía la profesión en 1886.
MARIN, JOSE PATRICIO — Far¬
macéutico (26 de Marzo de 1827).
MARINI, JOSE FELIX.— Murió
prestando sus servicios en las am¬
bulancias (1879) durante nuestra
desventurada guerra con Chile.
MARIOTE, JOSE.— Alumno ex¬
terno del Real Colegio de San Fer¬
nando los años de 1814 y 1815.
MARVER, FRANCISCO RAI¬
MUNDO DE. — Farmacéutico (21 de
mayo de 1810).
MARONO, N. — Cirujano de S. B
el Señor Príncipe de Santo Bono.
Virrey del Perú. Está citado por
Petit (Véase: “Petit Pablo) quien
lo llama: “el célebre monsieur Ma-
rono”.
MARQUEZ, AURELIO.— Dentis¬
ta en ejercicio de la profesión en
1886.
MARQUESOTE — Nombre que
dan en la Nueva España al azúcar
rosado. Alcedo: Diccionario Geográ¬
fico Histórico de las Indias Occiden¬
tales o América, Tomo V, Madrid,
1789).
MARQUEZ, CAMILO.— Levanta¬
miento de las costas del Perú y de
Chile, G. C. XII. Conferencias — G.
C. XIII.
MARQUEZ FORTUNATO — Far¬
macéutico (1919).
MARQUEZ FRANCISCO — Fle¬
bótomo (25 de octubre de 1820).
MARQUINA PASCUAL— Quí¬
mico municipal de Lima, durante la
epidemia de gripe del 92.
MARRES BONIFACIO.— Flebó¬
tomo que ejercía la profesión en Li¬
ma 1808 y que en ese año hizo un
donativo de 4 pesos para la obra del
Colegio de San Fernando-
MARTELL JACINTA.— Obstetriz
(1871).
MARTICOREN A ESTANISLAO
— En 17 de mayo de 1818 se le ne¬
gó por el Real Tribunal del Proto-
medicato el permiso para ejercer la
profesión de cirujano sin ser exa¬
minado. En 23 de setiembre del
mismo año después de rendidos sus
exámenes fué autorizado para ejer¬
cer la cirujía en el Perú.
MARTIN J. M— Médico Ciruja¬
no. — Este doctor de la Universidad
de París, fué autorizado por el Pro-
tomedicato General del Perú, en el
año de 1833 para ejercer la profe¬
sión de cirujano sin ser examinado.
En 23 de setiembre del mismo año
después de rendidos sus exámenes
fué autorizado para ejercer la ciru¬
jía en el Perú. Ese año se hallaba
instalado en la calle de Palacio, en
(29
la llamada Casa de Aliaga. (Mercu¬
rio Peruano, 1833, sección avisos).
MARTINET, J. B.— (1) Contrata¬
do por el gobierno de 1871 para la
enseñanza de la Botánica en la Fa¬
cultad de Medicina de Lima y para
la clasificación de plantas en el Jar¬
dín Botánica como Catedrático inte¬
rino y concedió su aprobación al pro¬
grama de enseñanza que el doctor
Martinet había presentado. También
fué en el curso del mismo año que
la Facultad concedió su aprobación
al “Catálogo de plantas del Jardín
Botánico” que había llevado a cabo
el profesor francés, cuyo contrato
expiró el año de 1875. Bibliografía:
1.— Consideraciones generales sobre
el clima y la vegetación de la costa
del Perú y sobre los estudios de sil¬
vicultura en la República, en Gace¬
ta Médica de Lima, 1875.
MARTINET, M. — SECCION
EXTRANJERA. “Propiedades Ver¬
mífugas de la Sida Floribunda” (2).
Hace algunos años, se me remitió un
fragmento desecado de una planta
que se suponía gozar de propiedades
vermífugas, apoyándose en el he¬
cho siguiente: un perro enfermo, al
que se cuidaba bastante, fué llevado
al campo por sus amos. Saliendo de
Lima, se puso a correr buscando al¬
gún remedio para su mal. Bien
pronto encontró cerca una planta,
que se puso a comer ávidamente.
Algunas horas después, arrojaba un
cierto número de gusanos intesti¬
nales, y desde entonces había goza¬
do de una perfecta salud. Este ca¬
so me recuerda otros análogos, bas-
(1) El Dr. Martinet, aun creo está en
el Perú, tuvo a su cargo el Jardín Botá¬
nico.
(2) Conócesele vulgarmente con el nom¬
bre de Pichana, palabra quechua que sig¬
nifica escoba, por destinársela a este uso.
tante frecuentes, en los que, los a-
nimales han sido los primeros en
señalar los medicamentos vegetales
que más tarde han ocupado su lu¬
gar en los formularios y tratados
de materia médica. La mayor parte
de los antídotos más o menos pre¬
conizados contra la mordedura de
las serpientes venenosas, no reco¬
nocen otro origen. Es así que un
halcón, llamado vulgarmente Gua¬
co (3) en el valle del Magdalena,
en Colombia, ha revelado las pro¬
piedades de una planta, llamada
igualmente Guaco, contra la morde¬
dura de las serpientes de cascabel
y otras. Es una compuesta que crece
en abundancia en las orillas del río
Magdalena; pertenece a la tribu de
las Eupatorilas y a la que Humboldt
y Bompland llamaron Mikama Gua¬
co- El halcón en cuestión emplea las
hojas de esta planta para curarse
de las mordeduras que le hacen los
reptiles que caza para su alimenta¬
ción. Diremos lo mismo del Condu¬
rango (cuya significación en lengua
quechua, es, creemos, liana del Cón¬
dor) (4) que hace algunos años, lla¬
ma seriamente la atención del mun¬
do médico: es una Asclepidiacea,
del grupo de las Gonolobeas, que
Triana ha llamado Gonolobus Con¬
durango. La historia del descubri¬
miento de las propiedades de esta
planta es muy curiosa. La mayor
parte de las Gonolobeas pasan por
venenosas entre los habitantes del
Ecuador. Una india de Loja, oansa-
(3) Esta, falcónida no se llama Guaco,
sino Guas y parece que esta palabra es
en las Antillas como en Colombia, alusiva
sólo a las falcónidas. Así en Cuba se lla¬
ma al Bufeo horeales gavilán, carraguso,
al que Oviedo y Herrera llamaron Alfane-
que y Orredo, en otro lugar, le llama
Guaraguso. Ignoro donde he leído ésto,
pero presumo que en la Zoología de Colón
del Dr. Armas (?).
(4) Dijimos ya en el artículo Condu¬
rango su etnología : Cuntur-ancu, liana
(lo que aquí se lama bejuco) del cóndor.
30)
da de los lazos del himeneo, había
resuelto desembarazarse de su ma¬
rido y le administraba con bastante
constancia una infusión de Condu¬
rango; pero en lugar de envenenar¬
los no hacía sino curarlo de un cán¬
cer del que hacía largo tiempo su¬
fría. Es el caso de decir: sé non é
vero e ben trovato. El condurango,
aplicado al tratamiento del cáncer
no ha justificado su reputación; pe¬
ro no por eso deja de ser considera¬
do como un excelente depurativo.
Volvamos a nuestra planta vermí¬
fuga. Su estudio taxonómico es fácil
era una malvacea de género sida
muy común en los alrededores de
Lima y designada con el nombre de
sida floribunda. El mucílago, que
hace de las malvaceas emolientes,
es muy escaso en las sida, y a pri¬
mera vista, nada hay que revele en
la sida floribunda, la presencia de
sustancias helmintogogas: mascán¬
dola no da la sensación de princi¬
pios amargos o drásticos ni un sabor
agradable. El examen microscópico
de (5) los órganos de esta planta
hojas, yemas, nos enseña que todas
estas partes estaban cubiertas por
una cantidad de pelos estrellados,
de punta resistente y muy aguda, y
a cuya acción no titubeamos en atri¬
buir las propiedades vermífugas
que se nos había señalado. Estos pe¬
los tienen una base más o menos
de un centésimo de milímetro y sus
radios de uno a dos décimos de mi¬
límetro. Cuando están tiernos, son
poco resistentes, 'pero las capas su¬
cesivas de celulosa, que se forman
en su cavidad, dan bien pronto a
su punta, muy aguda, una gran du¬
reza. Cada pelo lleva seis a diez ra¬
mas, que a causa de sus dimensio¬
nes, escapan fácilmente a la masti-
(5) Sentimos por el Sr. Martinet, que
un examen a la lente lo titule microscó¬
pico.
cación y, más tarde, a causa de su
naturaleza, a la Digestión. Llegados
al intestino, estos pelos obran mecá¬
nicamente y obligan a los gusanos
a marchar delante de sus puntas
aceradas (6). Los vermífugos por
acción mecánica no son raros. Los
indios del Perú emplean frecuente¬
mente como helmínticos las hojas o
las cortezas de plantas que, por la
naturaleza de sus producciones epi¬
dérmicas, se encuentran en el mismo
caso de la que nos ocupamos. Es el
caso de la Mucuna elliptica, legu¬
minosa muy común en las selvas
de la vertiente oriental de la cordi¬
llera en el Pozuzo, por ejemplo, don¬
de se le conoce con el nombre de
Llamapuani, (7) ú ojo de llama. Es
próxima de la Mucuna prurieus cu¬
yas vainas son empleadas con el
mismo fin.
Estos hechos nos recuerdan una
sustancia introducida, desde algún
6. Esta acción la dió a conecer el Sr
Raimondi, y sin embargo el Sr. Martinet
no lo cita; ésto es tanto mas censurable
que la obrita de Raimondi le sirvió de
pauta para la confección de su tomo :
“Enumeración de los géneros y especies
que deben ser cultivados o conservados
en el Jardín Botánico de la Facultad de
Medicina; y aún va mas allá el Sr. Marti¬
net ; copia los dos ejemplos de Raimondi
en su Botánica, pág. 219 y que a la le¬
tra dice : “la mucuna prurieces de las
Antillas y la mucuna elliptica de las mon¬
tañas del Perú, donde es conocida con
el nombre de Llamapañani (ojos de lla¬
ma, Auchenia llama) y notables por sus
legumbres cubiertas de pelos tiesos que
producen una gran quemazón cuando se
tocan. Los indígenas del Perú, que habi¬
tan las montañas, para sanar de las lom¬
brices intestinales, toman en una bebida
densa tal como el chocolate, etc., una cier¬
ta cantidad de estos pelos, los que obran¬
do de un modo mecánico matan a las lom¬
brices sin producir irritación en el tubo
digestivo (“Elementos de Botánica, 1857).
(7) Hemos traducido este artículo lite¬
ralmente y encontramos Llamopuami, que
es seguramente un error tipográfico; pues
su verdadera escritura deberá ser así :
Llamapañahui. Esta planta existe en
Chanchamayo, donde el Sr. Martinet po¬
see una chácara y sin embargo no lo dice.
Y danles el nombre de Llamapañahui por
la forma y color, exactamente idénticos a
los ojos de la llama. Los frutos son utili¬
zados por las indias para sus husos, a fin
de que el movimiento giratorio sea mas
rápido y le llaman piruro (N. del T.).
(31
tiempo, en la terapéutica europea
a título de medicamento vermífugo,
y que podría no deber sus propie¬
dades sino a la acción mecánica de
los pelos que ella contiene y que
ofrecen exactamente el aspecto y
las dimensiones de aquellos que he¬
mos estudiado en la sida floribun¬
da. Esta sustancia es la Kamala, es¬
pecie de polvo rojizo, recogido en
la superficie de los frutos de una
Euforbiacea, el Mallotus Philipe-
nusis, que crece en la India al pie
del Himalaya, en la China, en las
islas Filipinas, etc.
Se sabe que la acción del kamala
ha sido atribuida a una resina se¬
gregada por las glándulas que cu¬
bren los frutos del mallotus, llama¬
da Rottlerina. Pero, ¿la rottlerina
es un vermífugo? ¿Las propiedades
que se le ha atribuido no serían más
bien debida a la acción mecánicos
de los pelos estrellados que la acom¬
pañan constantemente? A lo menos
respondemos nosotros en la materia
que despacha el comercio con el
nombre de Kamala. NOUVEAUX
REMEDES.
MARTINEL AGUSTIN— Ciru
jano que ejercía la profesión en Li¬
ma en 1808 y que en ese año hizo
un donativo de 6 pesos para la obra
del Colegio de San Fernando.
MARTINEZ ADELA.— Obstetriz
(1889).
MARTINEZ CONSUELO— En
fermera. Nacida en Lima en año de
1899. Hizo sus estudios en la Escue¬
la Mixta de Enfermeros de la So¬
ciedad de Beneficencia Pública de
Lima, y obutvo el diploma profe¬
sional en 1917. El año de 1918, pres¬
tando servicios en el Asilo Colonia
de Magdalena, abandonó la asisten¬
cia hospitalaria.
MARTINEZ ENCARNACION —
Obstetriz (15 de setiembre de 1850).
MARTINEZ FELIPE.— Médico
(1870) Ejercía en el Callao en 1894.
MARTINEZ IGNACIO.— Farma¬
céutico que ejercía la profesión en
1886.
MARTINEZ ISIDORA.— Rectora
de la Escuela de la Maternidad de
Lima por los años de 1853. (Guía
domiciliaria de Lima para 1853).
MARTINEZ, JESUS FELIPE —
Bachiller en 1916, su tesis: “La adre¬
nalina en Clínica”.
MARTINEZ, MARIANO.— Médi-
co (1866).
MARTINEZ, AGUIRRE FRANCO
J.— Médico (1914).
MARTINEZ, CABRERA CAR
LOS. — Bachiller en 1902; su tesis:
“Ligeras consideraciones sobre la
enterocolitis mucomembranosa” Mé¬
dico Cirujano (1903). Bibliografía:
1) Tesis del Bachillerato en: “Cróni¬
ca Médica, de 1902”.
MARTINEZ, CABRERA DA¬
NIEL. — Farmacéutico en 1902.
MARTINEZ DE LAMATA, JOSE
— Médico que ejercía la profesión
en Lima en el siglo XVII.
MARTINEZ Y R. GUILLERMO —
Farmacéutico. Su nombre figura en
la “Relación” oficial de la Facultad
en 1916. Obtuvo el título en 1905.
Bibliografía: 1) La luz polarizada en
los estudios mineralógicos R. de C.
XII. — Breves consideraciones so-
32)
bre la flora peruana, en F. P. 1915.
— Contribución al estudio del Va¬
nadio en el Perú. R. U. 1911.
MARTINEZ REAÑO, LEONAR
DO C. — Farmacéutico (1904). Far¬
macéutico de la Botica Central de
propiedad del Dr. López en Hua¬
cho (Boletín Farmacéutico de Li¬
ma).
MARTINI, GERONIMO— Médi¬
co (1879). Miembro activo de la So¬
ciedad de Medicina de Lima en 1879.
MARTUILLMAC. — (Bot. “Mar-
tuillmac y por otro nombre cupa.
sirve, para las nubes en los ojos des¬
tilando algunas gotas de su zumo;
y si la nube es gruesa, le añaden el
cerumen de los oídos” (Lecuanda;
“Descripción de Cajamarca”, en
Mercurio Peruano, tomo II de la edi¬
ción de la Biblioteca Peruana, en
Lima 1861).
MARY, FRANCISCO.— Flebóto¬
mo cuyo nombre figura en la Re¬
lación Oficial de Flebótomos publi¬
cada por la Gaceta Médica de Lima
en año de 1866.
MASAJISTAS.— (Hist.).
MASCARO, MIGUEL F — Bachi
11er en 1895; su tesis: “Ligeras ob¬
servaciones sobre las heridas produ¬
cidas por el proyectil Malincher”
Médico Cirujano en 1898.
MASCOTE, FRANCISCO SAN¬
TIAGO. — Realizó sus estudios en el
Colegio de San Fernando, en Lima,
recibiendo el título de Médico Ciru¬
jano por el Real Tribunal del Pro-
tomedicato en 30 de diciembre de
1819. En 1821 fué maestro del Cole¬
gio y en 1822 fué pasante de Fisio¬
logía y vice-rector del Colegio.
Ejercía la profesión en Lima por
los años de 1845. En Julio de ese
año practicó el reconocimiento mé¬
dico de una mujer herida en un epi¬
sodio escandaloso de policía. (Correo
Peruano, 8 de julio de 1845). Era
Regente de Filosofía en el Colegio
de la Independencia en 1853. (Guía
de forasteros).
MASCOTE, JOSE.— Bachiller co¬
mo el anterior. Médico Cirujano, por
el Real Tribunal del Protomedicato
en 28 de Enero de 1820. En 20 de
Agosto del mismo año fué nombra¬
do Teniente del Protomedicato de
Guayaquil.
MASHCA. — (Bromatolog.)
MASIAS, PETRONILA.— Obste-
triz (1906).
MASSI, JUAN PASCUAL — Fle¬
bótomo (4 de setiembre de 1826).
MASSONE G. B.— Médico. Geno-
vés. Correspondiente de la Sociedad
Médica de Lima por los años de
1861. Había publicado, entre otras
obras la que sigue. Bibliografía: 1)
Di alcune preparazioni di Guaco
quali mezzo di preservazione e di
cura delle malattie veneree.
MASTUERCILLO. — (Bot.) La
“Senebiera pinnatifida”, de la fa¬
milia de las Cruciferas, es una plan¬
ta indígena de Europa, que se ha¬
lla en abundancia en las inmediacio¬
nes de Lima donde es conocida con
el nombre vulgar de Mastuercillo,
goza de las mismas propiedades que
el berro y se emplea en los mismos
usos. (Colunga: “Botánica”, Lima
tomo II) Véase la palabra “Berro”.
Del mastuercillo dice Lecuanda
(Descripción do Trujillo, en Mercu-
(33
rio Peruano, edición de la Bibliote¬
ca Peruana, Lima, 1861). Tiene su
consumo para los dolores cólicos, co¬
ciendo sus hojas en agua con sal en
lavativas, y sin esta la primera: su
raiz amasada con unto, haciendo una
pelotilla de algodón, y aplicada en
la oquedad de la muela, o su aguje¬
ro picado, suele quitar muchas veces
el dolor”. Agrega Lecuanda que el
mastuercillo eran también conocido
con el nombre de Suñic.
MATA, JOSE DE LA — Farma¬
céutico de la Botica Central, de pro¬
piedad de D. Lucas Aguirre, en Cho-
sica, en 1919. (Boletín Farmacéuti¬
co de Lima).
MATA, JUAN DE LA.— Ciruja¬
no que ejercía la profesión en Li¬
ma en la segunda mitad del siglo
XVII. El año 1861 abandonó la Ciu¬
dad de los Reyes con rumbo a Tie¬
rra Firme.
MATA, JOSE DE LA.— Farma¬
céutico (1889).
MATAGUSANOS.— (Bot.) La
“Flaveria contra yerba”, de la fa¬
milia de las compuestas y Sinantea-
raceas, vulgarmente conocida con el
nombre de Mata gusanos o contra
yerba en Lima, es una planta de ho¬
jas lanceoladas, dentadas a manera
de sierra, con tres nervaduras, las
cabezuelas con las flores todas fla-
culosas. Esta planta se emplea para
lavar las heridas principalmente en
las bestias e impedir el desarrollo
de Jos gusanos (Colunga: “Botáni-
ga”, Lima, tomo II). (Terap.) “Res¬
pecto al matagusanos — dice el Doc¬
tor Juan Copello (“Una palabra so¬
bre el uso del Puchery y del Mata-
gusanos”, en Gaceta Médica de Li¬
ma, 1875) — he consultado a mi ilus¬
tre amigo y connacional profesor
Raimondi, quien me ha informado
que esta planta lleva el nombre bo¬
tánico de Flaveria Contrayerba es
muy común en los alrededores de
Lima. Se usa como remedio exter¬
no en las enfermedades cutáneas de
los animales domésticos y es acaso
por esta eficacia tan generalmente
reconocida que ha recibido el nom¬
bre de matagusanos. No es extraño
que la analogía, esta poderosa pa¬
lanca de la medicina experimental,
este que formaba una parte del fa¬
moso trípode de la antigua Escuela
Empírica; que la analogía, digo, ha¬
ya sugerido su aplicación a las ul¬
ceraciones cutáneas del cuerpo hu¬
mano- El hecho es que cuando Agui-
lar (alude al farmacéutico don Ma¬
nuel Wenceslao Aguilar) experi¬
mentó este remedio sobre dos chinos
que estaban a su servicio, ya conocía
hechos admirables sobre su infalible
y pronto eficacia en estos casos. Yo
aburrido de la poca eficacia de mis
remedios contra esas ulceraciones de
carácter escrofuloso, consentí gus¬
toso en el uso externo del matagu-
sano, siguiendo simultáneamente el
uso interno del yoduro de potasio.
Es increíble la prontitud con que los
he visto sanar completamente. No
es extraño pues, que alentado por
esos hechos repitiese esos experi¬
mentos en cuantos casos se me pre¬
sentasen y siempre con buen éxito.
El modo en que he usado el matagu-
sano ha sido bien en hojas frescas
machucadas o secas formando casi
una pasta con agua tibia, aplicándo¬
las a las llagas cutáneas, sea cual
fuere su carácter, acompañando es¬
ta curación externa con el uso in¬
terno del yoduro de potasio. Puedo
asegurar que el alivio y la limita¬
ción del mal lo he visto venir siem¬
pre a los pocos días y la desapari-
34)
ción completa a los dos, tres o a las
cuatro semanas. No pudo asegurar
si las ulceraciones cutáneas que he
curado y visto curar fuesen todas
de carácter escrofuloso, en un caso
tuvo motivo de sospechar que se
tratase de carácter sifilítico, y en
otros también de creer que tratase
de una causa de diátesis tuberculo¬
sa”. Acerca de las propiedades te¬
rapéuticas de esta planta llamada
vulgarmente Matagusanos había de¬
jado escrita una monografía que
permanecido inédita, el farmacéuti¬
co D. Manuel Wenceslao Aguilar, el
mismo que escribió acerca del Pu-
chery y que había formulado una
teoría acerca de la conservación de
las formas por la luz (Véase: Agui¬
lar, Manuel Wenceslao).
MATA-PALO.— (Clutia) Arbol
que en sus principios es un arbus¬
to o bejuco que nace siempre al la¬
do de otra planta, a la cual se enre¬
da y abrasa con un influjo tan ma¬
ligno que le chupa todo el jugo, y
impide que reciba otro de la tierra
hasta que lo seca por robusto que
sea, y el va engrosando de modo
que se transforma en árbol corpu¬
lento, y los que hay de 20 pies geo¬
métricos de grueso, y de ellos sue¬
len hacer canoas: En Guayaquil des¬
tilan una resina admirable para cu¬
rar quebraduras. Hay seis especies
de mata-palo que se diferencian
muy poco. (Alcedo: Diccionario
Geográfico Histórico de las Indias
Occidentales o América, tomo V,
Madrid 1789).
MATA RIVAS, JUAN DE — Ciru¬
jano romancista (28 de junio de
1825).
MATA SARNA— Arbol de la
Provincia de Guayaquil y Reyno de
Quito, grande y de madera muy es¬
timada para la construcción de em¬
barcaciones: tiene este nombre por
la virtud experimentad de su disec¬
ción para curar la sarna. Alcedo:
Diccionario Geográfico Histórico de
las Indias Occidentales o América
tomo V, Madrid 1789).
MATE. — Bebida de la América
Meridional, usada como el té en el
Perú y a todas horas: se hace po¬
niendo en un calabacito guarnecido
de plata u oro con asas de lo mis¬
mo, del tamaño de una taza regu
lar aplanado por los costados, un
puñadito de yerba del Paraguay, y
un poco de azúcar, echando una
ascua de fuego para que se queme
teniéndolo tapado con un lienzo un
corto rato, y luego echan encima
el agua caliente, y sin otra opera¬
ción empiezan a beberlo con una ca-
ñita que llaman bombilla, o tubo
de plata u oro del grueso de una
pluma de escribir, que termina en
la figura de una almendra llena
de agujeritos como los de la salvade¬
ra para que no pase la yerba: esta
bebida es muy estomacal, se toma
con exceso, pues no hay casa rica
ni pobre donde no este siempre el
Mate sobre la mesa; y no es me¬
nor de admirar el lujo que gastan
las señoras en los utensilios del Ma¬
te, que toman este nombre del ca¬
labacito en que se hace. Alcedo:
Diccionario Geográfico Histórico de
las Indias Occidentales o América,
tomo V, Madrid 1789).
MATECILU. — Fué usado por los
primitivos peruanos en el tratamien¬
to de las enfermedades de los ojos
(Garcilazo).
CATEDRA DE MATEMATICAS.
— (Hist.) La cátedra de Matemá-
(35
ticas de la Real Universidad de San
Marcos debió pasar al Colegio de
San Fernando en 1808; pero solo fué
en 1809 (10 de Enero) que el enton¬
ces Catedrático Dr. Gregorio Pare¬
des dió en la Universidad la prime¬
ra leción de Matemáticas del Cole¬
gio de San Fernando; Esta cátedra
de Matemáticas, que era paga por
las Reales Cajas, después de la muer¬
te del Dr. Paredes pasó a manos de
maestros y pasantes, entre los cua¬
les D. Ignacio Huidobro (1826), has¬
ta que se extinguió en absoluto a la
fundación de la Facultad de Cien¬
cias de la Universidad de Lima.
MATERNIDAD.— (1856) Se sepa¬
ró de ella un servicio de Cirugía que
le era anexo- Para el de Cirugía
quedó Concha y para el Materni¬
dad, Segura.
MATERNIDAD.— (1860) Primer
Examen ante profesores de Facul¬
tad.
MATERNIDAD, COLEGIO DE
LA. — (Hist.) Véase: Obstetricia.
MATIBAMBA. — Agua Mineral
de (Hidrol.) Hállase en el lugar del
mismo nombre, del distrito de Hua¬
cal’ de la provincia y departamento
de Huánuco. El análisis químico da
el siguiente resultado: Materias ga¬
seosas: Acido carbónico Its. 0.2723;
Oxígeno lts. 0.0050; Azoe lts. 0.0243.
Materias fijas: Bicarbonato de cal
grs. 0.3744; Bicarbonato de magne¬
sia grs. 0.1136; Bicarbonato de fie¬
rro grs. 0.0800; Sulfato de cal grs.
0.1050; Cloruro de Calcio grs. 0.1590;
Cloruro de magnesio grs. 0.4010’
Cloruro de sodio grs. 6.9000; Clo¬
ruro de litro grs. 0-2670. Usos tera¬
péuticos: Dotados de propiedades
tónicas . y reconstituyentes pueden
ser recomendadas en el tratamiento
de les desórdenes producidos por el
linfatismo, raquitismo, predisposi¬
ción a la tuberculosis, etc.
MATICO. — (Bot.) “La Artanthc
elegata”, de la familia de las Pipe¬
ráceas, es un arbusto indígena del
Perú, descrito por primera vez por
Ruiz y Pabón con el nombre de Pi-
per angustifolium, habiendo recibi¬
do el que actualmente tiene de Mi¬
guel, en su Monografía de las Pipe¬
ráceas. Vulgarmente ha sido llama¬
do también “Yerba del soldado”
Las hojas de esta planta, que son
las que se emplean, tienen un olor
aromático, un sabor amargo persis¬
tente y acre; contienen un ácido
arthantico, un aceite volátil, y un
principio particular: la maticina: go¬
zan de propiedades balsámicas y es¬
timulantes y se las emplea en las
afecciones de las mucosas, lo mis¬
mo que el cubeba. Además, en el
Perú, se usan como vulneraria, en el
tratamiento de las heridas. (Colun-
ga: Botánica, Lima, tomo II).
MATICORENA J. E — Falleció el
10 de Junio de 1903- - Memoria del
Decano de la Facultad de Ciencias
en G. C. VII, IX, X.
MATICORENA, JOSE.— Ciruja¬
no que ejercía la profesión en Li¬
ma en 1808 en cuyo año hizo para
la obra del Colegio de San Fernan¬
do un donativo de 4 pesos.
MATICORENA, MIGUEL C. —
Médico Cirujano (1904) Bachiller en
1901; su tesis: “Higiene de los pre¬
sidios o Relaciones de la Higiene
con la Ciencia Penal”. Ejerce en
Tumbes.
MATLAZAGUA.— Enfermedad c
epidemia propia de la Nueva Espa-
36)
ña: es un especie de dolor de cos¬
tado muy contagioso, que cuando
reina hace increíble estrago en los
Indios. Alcedo: Diccionario Geográ¬
fico Histórico de las Indias Occiden¬
tales o América, tomo V, Madrid
1789).
MATOS, GUILLERMO.— Bachi¬
ller en 1899; su tesis: “Algunos
apuntes sobre la profilaxia y trata¬
miento de la tuberculosis”. Médico
Cirujano en 1900. Médico Militar.
MATOS, MAXIMO S— Bachiller
en 1892; su tesis: “El fórceps de Tar-
nier”. Médico Municipal del cuartel
5? en Lima. Químico Municipal de
Lima en la epidemia de grippe del
92.
MATTA, LAUREANO.— Farma¬
céutico cuyo nombre figura en la
Relación de la Gaceta Médica de Li¬
ma en 1866.
MATTO, ABEL. — Bachiller en
1897; su tesis: “La amputación au-
toplástica del cuello uterino como
tratamiento de la metritis crónica”.
Médico Cirujano (1898).
MATRICULA. — A los alumnos
del Colegio de Medicina y Cirujía
de San Fernando les era exigido el
bachillerato en Artes (Véase el ar¬
tículo Bachiller en Artes) como re¬
quisito indispensable para iniciar
los estudios médicos y muchos de
los alumnos que no reunían este
requisito realizaban estudios nece¬
sarios para adquirirlos en el mismo
Colegio de San Fernando. La cos¬
tumbre existió bajo el Colegio de la
Independencia y aún bajo la Junta
Directiva de la Facultad de Medici¬
na. Establecida la Facultad de Me¬
dicina de Lima los requisitos de ma¬
trícula aumentaron en severidad
razón por la cual el año 1857 no hu¬
bo alumno matriculado en el pri¬
mer año de estudios. Los requisi¬
tos eran los siguientes: En 4 de Mar¬
zo de 1871 la Facultad acordó que
solo se exigiera a los candidatos a
la matrícula de Farmacia compro¬
bantes de estudios de Latín, Mate¬
máticas y Física. En 5 de Abril de
1876 la Facultad exigía a los aspi¬
rantes a la matrícula de Medicina
un examen de Física, Química e His¬
toria Natural. Dicho año fuéron
nombrados para examinar a los can¬
didatos a la matrícula los catedráti¬
cos de las dos primeras asignaturas
y el adjunto Dr. Cáceres. — En el
año 1903 se acordó matricular sin
examen previo a los alumnos que
comprobaron haber terminados sus
estudios de Instrucción Media. Al
siguiente año fueron reducidos a
cuatro los años de estudios de Ins¬
trucción Media y hechos obligato¬
rios para la matrícula en Medicina
los comprobantes de examen de los
dos primeros años de estudios en la
Facultad de Ciencias Naturales.
MATTO, DAVID.— Médico Ciru¬
jano (1858-1914). Nació en el Cusco
el 13 de Abril de 1858. Ingresó a la
Escuela de Medicina de Lima el
año de 1877. Bachiller en 1884, sos¬
teniendo una tesis titulada: “Las in¬
yecciones hipodérmicas antisifilíti¬
cas” obtuvo el título profesional el
año de 1885 y el grado académico
de doctor el año de 1891, versando
su tesis sobre “El germen del téta¬
nos”. El año anterior había sido
nombrado Catedrático de Bacterio¬
logía, debiendo llenar la formalidad
de grado académico después de su
nombramiento de Catedrático-Dele¬
gado de la Facultad de Medicina de
Lima ante el Congreso Científico
(37
Pan Americano de Chile, ante el que
presentó una interesante monogra-
ría titulada: La enseñanza médica
en el Perú, el año de 1911 íué elegi¬
do Sub-Decano de la Institución,
cargo que desempeñaba en la época
de su fallecimiento ocurrido en Li¬
ma - Médico de policía de Lima
(1886), Comisionado especial del
Perú en la República de Chile a ob¬
jeto de estudiar la epidemia de có¬
lera en ese país y los medios de
combatir dicha enfermedad (1887).
mereció de la Unión Fernandina,
por el desempeño de esa comisión,
un premio honorífico especial; De¬
legado del Perú al Congreso Inter¬
nacional de Berlín (1889); Médico
Director del Hospicio de Insanos, a
la muerte del Doctor Manuel Muñiz
(1897); Delegado del Perú al Con¬
greso de la Tuberculosis, celebrado
en San Luis (EE. UU. de Norte
América) el año de 1905; el doctor
Matto fué Vice-Presidente de la co¬
misión organizadora del 6° Congre¬
so Pan Americano reunido en Lima
el año de 1913. El Dr. Matto, afilia¬
do al Partido Constitucional, cuya
Presidencia interina desempeñó al¬
gunas veces, era miembro activo de
la Sociedad Geográfica, Honorario
del Ilustre Colegio de Abogados.
Miembro titular de la Academia Na¬
cional de Medicina y miembro del
Consejo Provincial de Lima. Había
desempeñado la cartera de repre¬
sentante a Congreso por el departa¬
mento del Cuzco. Falleció el 20 de
Noviembre del año 1914. Había si¬
do Presidente de la Unión Fernan¬
dina de Lima (1886-1887); Corres¬
pondiente de la Sociedad Médica
Argentina y Redactor en Jefe de la
Crónica Médica. Bibliografía: 1)
Tesis del doctorado, Imp. Gil, Lima,
1891. 2) Discurso académico en la
apertura de la Universidad el año
de 1906: ‘“Intervención del médico
en los accidentes del trabajo, en Re¬
vista Universitaria, 1906. 3) La en¬
señanza médica en el Perú, traba¬
jo presentado al Congreso Pan Ame¬
ricano de Chile, Lima, 1909. 4) Em¬
barazo tubario derecho que se abrió
paso por la vejiga, en Boletín de
la A. N. de Medicina, en 1903. 5)
Fiebre biliosa de los países cálidos,
1884. 6) La cremación, conf. en la
Unión Fernandina, 1884. 7) Bleno¬
rragia: el gonococo y el sublimado
1884. 8) Las inyecciones hipodér-
micas, 1885. 9) Sinopsis de las en¬
fermedades (traducción del inglés
1885) de la laringe, pulmones y co¬
razón, 1885. 10) Sociedad Médica
Unión Fernandina, 1885. 11) La tre¬
panación en la época de los incas,
1886 y G. C. II. 12) Discurso (histo¬
ria de la verruga peruana,) 1886.
13) Del tratamiento del tumor blan¬
co del codo (nota bibliográfica),
1886. 14) Tratamiento del tumor
blanco del codo, 1887. 15) Ideas ge¬
nerales y concepto moderno de la
electricidad, conf. en la Unión Fer¬
nandina, 1887. 16) Informes al Go¬
bierno sobre el cólera en Chile.
1887. 17) Generalidades sobre el mi-
cribio colérico, 1888. 18) Sobre el
cultivo de los microbios anaerobios,
1891. 19) Bacteriología, lección inau¬
gural, 1892. 20) Heridas contusas del
cráneo. Estudio médico legal, 1892.
21) Tuberculosis, lección, 1892. 22)
Un caso de ruptura del bazo, infor¬
me médico legal (colaboración con
el Dr. Tomás Salazar), 1893. 23) La
seroterapia, 1896- 24) Los Rayos
Roentgen, 1896. 25) Congreso Pan
Americano de México, 1897. 26) Em¬
barazo tubario que se abre paso por
la vejiga, Com. a la Academia de
Medicina de Lima, 1903. 27) Higie¬
ne de Lima, 1896. 28) Informe téc¬
nico sobre el tratamiento de enaje-
38)
nados y otros puntos pertinentes,
1898 y en Monitor Médico de Lima,
vol. XII.
MATUCANA. — (Departamento
de Lima) (Hidrol.) En las inmedia¬
ciones de Matucana, en el camino
de este lugar a San Damián, existe
un manantial de agua ferruginosa
fría notable por la gran cantidad
de bicarbonato de fierro que contie¬
ne. Análisis químico: Bicarbonato
de cal grs. 0.7632; Bicarbonato de
fierro grs. 1.2400; Sulfato de cal grs.
0-9389; Cloruro de calcio grs. 0.4554
Cloruro de magnesio grs. 0.2562;
Cloruro de litio grs. 0.5702; Cloruro
de sodio grs. 1.2448. Usos terapéuti¬
cos: Propiedades reconstituyentes y
litotrípticas.
MATUCANA. — Clima de (Clima-
tolog.)) Para formarse una idea de
este clima bastará fijarse en sus es¬
taciones; efectivamente, las cuatro
épocas del año, tan bien marcadas en
las sierras del Perú, se suceden in¬
sensiblemente en Matucana. Allí
apenas se distinguen el verano y el
invierno; el 19 caracterizado por la
abundancia de las lluvias y el 29
por la ausencia de éllas; razón por
la cual se conocen con los nombres
de estación de aguas, la primera y
estación seca o de heladas la última.
La temperatura media apenas varía
de una a otra. La mejor época para
los enfermos es la del verano o de
agua que comienza con las prime¬
ras lluvias en noviembre y termi¬
na con los últimos aguaceros de
abril. Muy raras veces dura la llu¬
via todo el día; pues por lo general
se goza de sol en toda la mañana y
no empieza a llover sino de dos a
4 de la tarde. Estas son tanto más
abundantes y duraderas cuanto más
se aproxima febrero. La temperatu¬
ra media de esta estación es de t
14°5; sintiéndose el máximo de ca¬
lor (t 199 c. de ordinario y solo en
días excepcionales de t 209 c.) de
las 12 a.m. a las 2 p.m. El frío ja¬
más baja de t 109, siendo de ordina¬
rio de t U9 c. (de 12 de la noche a
6 de la mañana). El estado higromé-
trico es delicioso. La humedad me¬
dia del año es de 359 (Saussure);
siendo la media de verano 419 y la
de invierno, 299. La estación de in¬
vierno o de las heladas es un tanto
peligrosa para los enfermos, muy es¬
pecialmente desde junio hasta se¬
tiembre, pero solo por las noches y
en las madrugadas. El termómetro
baja entonces a t 79 c. (y aún a
t 69 en algunas noches frías) desde
las 11 p m. hasta las 7 a.m. y nunca
llega a subir a 169 en los días más
abrigados; dando una temperatura
media de t 109 5 cent. Deben pues
evitar los enfermos toda salida al
aire libre desde las 6 p.m. hasta las
8 ó 9 a.m. del siguiente día, sino
quieren exponerse a resfriados, an¬
ginas, bronquitis, pulmonías y de¬
más enfermedades catarrantes o in¬
flamatorias del aparato de respira¬
ción, que pongan en peligro su vida.
Los vientos reinantes son de la Cos¬
ta hacia la cordillera, durante el
día y viceversa por la noche; siendo
aquellos muchos más intensos y pro¬
longados. Su máximo es de 12 h.m.
a 4 p.m.; pero como su temperatu¬
ra, bastante elevada en la costa, va
bajando poco a poco por el contacto
con los cerros cada vez más eleva¬
dos y fríos, es ya agradable su so¬
plo cuando llega a Matucana” (R.:
“El clima de Matucana”, en Bole¬
tín de la Sociedad Geográfica de Li¬
ma, año II).)
MATUTE, FRANCISCO— Ejer¬
ció la Medicina en Lima durante la
(39
segunda mitad del siglo XVIII, con
éxito brillante si no exageran los
biógrafos, algunos de los cuales le
llaman el gran Matute. Era médico
del Hospital de San Bartolomé y
desde 1873, aprovechaba de las au¬
topsias que llevaba a cabo para ha¬
cerles a sus discípulos un curso
práctica de la Anatomía.
MAURE. — Véase Chumbe. Alce¬
do (Diccionario Histórico de las In¬
dias Occidentales o América, tomo
V. Madrid 1789).
MAURI, VICTORIA— Obstetriz
(1873).
MAURTUA, ALBINA.— Obstetriz
(1872).
MAURTUA HERMOGENES. —
Médico Cirujano. Natural de Huá-
nuco. Obtuvo el título profesional
el año de 1870. Siendo alumno de
Medicina había prestado sus servi¬
cios sanitarios a bordo de uno de
los barcos de nuestra Armada cuan¬
do se creyó en inminencia de una
acción naval con la flota de Pinzón
(1864). El Dr. Maúrtua ejerció la
profesión en el Callao, provincia a
la cual representó en el Congreso de
1893. El Dr. Maúrtua falleció el año
de 1897.
MAURTUA, LISANDRO. — Médi¬
co Cirujano. Bachiller en Medicina
el año de 1885, sosteniendo por te¬
sis: “Cuestiones médico sociales del
Callao”, obtuvo ese mismo año la
Contenta de Licenciado y, el año de
1887, el título profesional de Médico.
El Dr. Maúrtua ha ejercido, durante
muchos años la profesión médica en
el Callao, ciudad en la que gozaba
de general estimación. Práctico muy
acertado, de criterio clínico muy
bien educado, el Dr. Maúrtua gozó
de los halagos de la buena clientela
y puso una nota de hospitalidad a-
fectuosa para con los jóvenes que
hacían la práctica hospitalaria en
su servicio del Hospital de Guadalu¬
pe en el dicho puerto del Callao- El
Dr. Maúrtua, habiendo prestado ser¬
vicios de importancia a la humani¬
dad doliente a los Municipios del
Callao y Lima y al Gobierno, del
que aceptó una laboriosa misión sa¬
nitaria como médico de una expedi¬
ción a la montaña, falleció en Lima
el 27 de Febrero de 1921.
MAVILA, MANUEL.— Médico de
esta ciudad (Lima) boticario en la
calle de Palacio, según Córdova y
Urrutia. Fué reducido a prisión por
el Santo Oficio en 1751, por haber
permanecido en pie al paso del Viá¬
tico. Don Ricardo Palma cree que
Mavila no era Médico.
MAYA. — Fruta de la provincia
de Guayana donde es muy común;
se produce de una planta semejante
a la sávila, aunque sus hojas son mu¬
cho más largas, y tienen la figura
de una espada ancha: cada mata e-
cha un racimo que tienen de tres a
cuatro docenas, o más del fruto, que
es de la forma de un huevo de ga¬
llina: su cáscara áspera y amarilla,
y la médula blanca y dulce; se co¬
men asadas y cocidas, y son algo
purgantes: con el nombre de ellas
conocen los Indios a las estrellas lla¬
madas cabrillas, por quien se go¬
biernan de noche: dura esta fruta
cuatro o cinco meses en cuyo tiem¬
po se mantiene de ella los Indios y
los Españoles: cómensen asadas o
cocidas, porque crudas les causan
disenterías. Alcedo: Diccionario Geo¬
gráfico Histórico de las Indias Occi-
40)
dentales o América, tomo V. Madrid
1789).
MAYORGA, JUAN MANUEL —
Médico Cirujano. Hermano del Doc¬
tor Wenceslao Mayorga, Bachiller
en Medicina el año de 1892; su te¬
sis: Influencia de la presión atmos¬
férica sobre el organismo, obtuvo
el título profesional el año de 1893
y el grado académico de doctor el
año de 1898, sustentando una tesis
titulada: Contribución al tratamien¬
to de la enteritis infantil por la le¬
che peptonizada- Alumno distingui¬
do de la Facultad de Lima, había ob¬
tenido de ésta los dos premios ma¬
yores de las contentas de Bachiller
(1890) y de doctor (1892). Médico
auxiliar interino del Hospital de
Santa Ana (1893), desempeñó el año
de 1896 las funciones de médico va-
cunador en Lima. En la actualidad
vive dedicado a la práctica de la
profesión. Bibliografía: 1) Onf aló¬
cele extrangulado, en Crónica Médi¬
ca, Lima, 1892. 2) Tesis del docto¬
rado en Medicina, en Crónica Mé¬
dica, de Lima, 1898. 3) Influencia
que la luz ejerce sobre la vegetación,
en Gaceta Científica, de Lima, vol
II. 4) Tesis del doctorado en Medici¬
na en M. M. XII. 5) Apuntes de Físi¬
ca: Potencial - G. C. II.
MAYORGA WENCESLAO.— Mé¬
dico Cirujano. Bachiller en Ciencias
Naturales el 24 de Marzo de 1888:
su tesis: Arachis hipogea, el maní.
Bachiller en Medicina el año de
1892; su tesis: Tratamiento eléctri¬
co de la parálisis de Bell, obtuvo el
título profesional el año de 1894 y
el mismo año, el grado académico
de doctor en Medicina, sustentando
una tesis del título: “Electrotera¬
pia'’. Catedrático adjunto de Física
Médica e Higiene, por concurso, el
año de 1898, fué declarado principal
titular de la primera de dichas asig¬
naturas, en conformidad al precepto
legal, al hacerse la división de la
Cátedra y reservarse para sí la de
Higiene el titular Dr. Martín Du-
lanto, (1901). Médico titular del
Hospicio de Insanos, abandonó la
asistencia hospitalaria de alienados
el año de 1920. El Dr. Mayorga ha
residido un año en Europa, donde
adquirió la especialidad de oftalmo¬
logía que cultiva. Ha desempeñado
el cargo de médico vacunador de Li¬
ma. El año de 1920 también aban¬
donó la docencia en la Facultad de
Medicina. El Dr. Mayorga había ob¬
tenido las contentas de Bachiller
(1891) y de Doctor (1893). Biblio¬
grafía: 1) El huacán o árbol de la
cera, en Gaceta Científica, de Lima,
1890. 2) Tesis del bachillerato en
Medicina en Crónica Médica de Li¬
ma, 1892. 3) Tesis del doctorado en
Medicina, Imp. de la Propaganda
Católica, Lima, 1894. 4) Histerecto-
mía abdominal, en Crónica Médica,
1893- 5) Los “iones” extracto de lec¬
ción, en Gaceta de los hospitales”
de Lima, 1907. 6) El Henequén
(Agave rígido) G.C. VI. 7) Fabrica¬
ción del azúcar de caña por el mé¬
todo de la difusión G.C. VI. 8) Fá¬
brica nacional de casimires, G. C
VI. 9) El maní, G. C. VI.
MAZA, JUAN. — En 24 de mayo
de 1538 fué nombrado por el Cabil¬
do Mayordomo del Hospital a ob¬
jeto de apresurar la obra. ¿Cuál
Hospital?.
MAZA, LUIS M — Bachiller en
1893; su tesis: Tratamiento de la co¬
queluche por la antipirina, Médico
cirujano en 1898. Químico munici¬
pal de Lima en la epidemia de grip-
pe del 92.
(41
MAZAMORRA DE COCHINO.—
(Bromatol.)
MAZAMORRA MORADA —
(Bromatolog.)
MAZATO. — Comida de los Indios
en la Provincia del Darien en el
Reyno de Tierra Firme: es el pláta¬
no maduro machacado y dejado a-
griar. Alcedo: Diccionario Geográ¬
fico Histórico de las Indias Occiden¬
tales o América, tomo V, Madrid
1789.
MAZZEI, ERNESTO.— Médico
Cirujano. Cuando llegó al Perú el
Dr. Mazzei, tenía ya hecha una ca¬
rrera científica en Italia, como lo
atestigua su Bibliografía. Su prime
ra estada en Lima fué alrededor del
año de 1874, en el que no se le con¬
cedió autorización para ejercer la
Oculística exclusivamente. Pasó des¬
pués a Chile donde ejerció su espe¬
cialidad oculística y donde dedicó al
gún tiempo a la docencia, ilustran¬
do la bibliografía oftalmológica chi¬
lena. De regreso al Perú, el doctoi
Mazzei concluyó por abandonar la
profesión para dedicarse a la agri¬
cultura. Bibliografía: Obras anterio
res a su venida a América: 1) Con
tribución al estudio del Glaucoma
2) Della cura del catarro della con-»
giuntiva. 3) Di una forma specialü!)
di congiuntivite scrofulosa. 4) Dell
uso esterno deH’alcool nelle malattiqj
oculare. 5) Nouvelle methode d’ope-
ration de la catacte, en “Anales d
Oculistique, Bruxelles, 1871. 6) Tre
storie di estirpazione della glandola
lacrimale. 7) De una retinitis pig¬
mentosa con catarata pigmentosa.—
Obras durante su permanencia en
América: 8) Higiene ocular (leccio
nes populares) 9) Del tratamiento
de las enfermedades del saco lagri
mal. 10) Historia de una glaucoma
subagudo, en Revista Médica de
Chile, Santiago, 1874. 11) Historia
de un desprendimiento de la Hialoi-
des, 1876. 12) Cura de las enferme¬
dades del saco lagrimal, en la Re¬
vista Médica de Chile, Santiago,
1874. 13) Introducción al curso de
Oftalmología, discurso, Santiago,
1876. 14) Ligero resumen de las
operaciones practicas por el oculista
Dr. Ernesto Mazzei durante su per¬
manencia en esta capital, en Gace¬
ta Médica, Lima, 1875. 15) Excur¬
sión oftalmológica hecha en el in¬
terior del Perú, en Gaceta Médica,
de Lima, 1879.
MAZZINI, JOSE — Médico italia-
no con títulos del Ecuador. Figura
en la Relación oficial de la Facultad
de 1914. Médico en Bologna y San¬
tiago de Chile. Ex-interno de Imo-
la. Casa de Salud de Bellavista. En
1921 se vuelve a Italia.
MC NULTY, LUIS.— Médico
(1913) Bachiller en 1913; su tesis:
“Contribución al estudio de la peste
en el Perú”, obtenido que fué el
título profesional, emprendió viaje
a Europa. La guerra de 1914 le sor¬
prendió en París, ciudad en la cual,
prestó muy importantes servicios
sanitarios. Falleció en París.
MEAR.— (F. 1.) Sinónimo vulgar
de la micción. La orina viene siendo
llamada por el vulgo “Meados”.
MECHO ACAN. — (Convolbulus
Mechoacan) Raiz de una planta a
quien Hernández dá el nombre Ta-
quach, y dice aunque impropiamen¬
te que es especie de Brionya: llá¬
mase así por la Provincia de este
nombre en la América Septentrio¬
nal, que fué donde primero se cono-
42)
ció y le conserva, aunque después
se ha hallado en otros parages de
América Meridional, como son Ni¬
caragua, Quito y el Brasil: tiene
gran virtud para purgar los humo¬
res serosos, y por esto lo usa la Me¬
dicina en la hidropesía, en la icte¬
ricia y en el reumatismo: también
aprovecha en la tos inveterada, en
la gota y en el cólico, y se toma en
polvos desde un escrúpulo hasta un
grano; y en infusión de vino doble
cantidad. Alcedo: (Diccionario Geo¬
gráfico Histórico de las Indias Occi¬
dentales o América, Tomo V. Ma¬
drid, 1789).
MECHIOCAN.— (Bot.) “Convol-
vulus mechioacan). Raiz purgante,
menos activa que la Jalapa. Este ár¬
bol americano fué conocido en Eu¬
ropa con los nombres de Ruibarbo
indiano y de Lene indiano del Me¬
chioacan y debió este último nom¬
bre a su lugar de origen, la provin¬
cia de Mechioacan, en la nueva Es¬
paña (México). Fué considerado co¬
mo un evacuante enérgico, capaz
de provocar la eliminación de todos
los humores nocivos y aun la del
“agua cetrina de los hidrópicos” y
se juzgaba que su acción preferen¬
te se ejercía sobre el hígado, al cual
confortaba” y modificaba. Con este
Mechioacan, nada de particular que
los médicos europeos se preocupa¬
ran de introducirlo en la terapéu¬
tica de la Lúes venerea. Para dar
mayor importancia a la medicina
americana se dijo que el modo de
administración de ella había sido
comunicado por un médico indiano
a algunos españoles residentes en el
asiento minero de Mechioacan. De
esta regla curiosa tomamos algunas
indicaciones: el enfermo que desea¬
ra tomar de este leño de Mechioa¬
can debía ordenar su vivir a las re¬
glas del mayor y más severo régi¬
men; después había de procurar una
evacuación abundante por los recur¬
sos del arte y entonces se halla pre¬
parado para sufrir la acción medica¬
mentosa del leño mexicano, que se
reducía a polvo y así se administra¬
ba en el vino blanco y debía haber¬
se al alba. Para aquellas personas
que no gustaban del vino era de re¬
comendarse el agua de canela o al¬
guna otra aromática como vehículo
de los polvos de Mechioacan. Otra
forma de administración eran las
píldoras hechas de estos polvos con
el electuario rosado de Meave. Podía
aún tomarse los polvos de Mechioa¬
can disueltos en un buen caldo de
pollo. La evacuación provocada por
el Mechioacan venía considerada
como gozando de una curiosa parti¬
cularidad, esto es de detenerse en
absoluto mediante la bebida de una
pequeña cantidad de vino.
MEDEL, MANUEL M.— Médico
Cirujano. — Bachiller en Medicina
el año de 1885, su tesis “La vacuna”,
obtuvo el título profesional el mis¬
mo año. Miembro de la Junta sani¬
taria de vacuna establecida en Lima
el año de 1884 y Disector Anatómi¬
co de la Facultad gubernativamen¬
te organizada el año de 1884.
MEDET, JUAN. — Alumno del
Colegio de San Fernando en 1822.
MEDICINA COLONIAL.— (Hist.)
La historia de la Medicina colonial
peruana está diseminada en las pá¬
ginas de este “Diccionario”. En esta
parte nos limitaremos a indicar cua¬
les fueron las enfermedades más co¬
munes en aquella época, a través
de las referencias de los médicos es¬
pañoles y americanos que escribie¬
ron en aquel entonces. De las enfer-
C 43
medades infecciosas fueron frecuen¬
tes: la tuberculosis, que ellos llama¬
ron tisis, el sarampión, la tifoidea,
enfermedad esta a la cual debie¬
ron corresponder muchos de los ta¬
bardillos y muchos más de los ta¬
bardetes de que tales prácticos es¬
cribieron; la viruela que tan graves
estragos hacía en la raza india prin¬
cipalmente, el verdadero tabardillo
o chabalongo, que debió ser en la se¬
rranía el tifus exantemático: la neu¬
monía, que unas veces llamaron do¬
lor de punta y otras, dolor de cos¬
tado, la erisipela, que muchas ve¬
ces vino llamada roséola; el tétanos;
la lepra, cuya frecuencia obligó a la
creación de un hospital exclusiva¬
mente destinado a tales enfermos.
Entre las enfermedades del aparato
digestivo eran las más frecuentes
las cámaras o cursos (diarrea), a
las cuales fué atribuida una gruesa
responsabilidad letal; fueron fre¬
cuentes así mismo los diversos cóli¬
cos, el más grave de los cuales, el
miserere, parece corresponder a la
obstrucción intestinal en el mayor
número de casos y en no pocos a la
apendicitis grave. De las enferme¬
dades del sistema nerviosos, fueron
conocidas el ictus apoplético o mal
de la hora, las convulsiones infanti¬
les, el garrotillo y la esquinancia, es¬
tados espasmódicos de origen proba¬
blemente histérico. De las enferme¬
dades mentales más frecuentes en
el Perú colonial nos hemos ocupado
de una cierta prolijidad de nuestro
libro “locos de la colonia”, Lima,
1919. De las enfermedades parasi¬
tarias fueron frecuentes el paludis¬
mo en sus diversas formas clínicas,
la sífilis, que no fué ni bien conoci¬
da ni bien tratada y que llamaron
gálico, morbo gálico o mal francés.
En obstetricia fueron frecuentes las
distocias y no raros los embarazos
ectópicos. En cirujía, las postemas
fueron las más frecuentes, lo mejor
conocido y lo más acertadamente
tratado; pero no faltaron interven¬
ciones audaces, como fueron ciertas
laparatomías llevadas a cabo en Li¬
ma en las postrimerías del siglo
XVIII.
MEDICINA INCAICA.— (Hist.)
“Yo diré solamente — dice el Padre
Acosta — que en tiempo de los Re¬
yes Ingas del Cuzco y de los Reyes
Mexicanos hubo muchos grandes
personajes expertos en curar y
medicinar con los simples y hacían
muy bellas curaciones, tanto que
ellos tenían conocimiento de mu¬
chas virtudes y propiedades de las
yerbas, raíces, leños y de las plan¬
tas que crecen por allá y de las
cuales los antiguos de Europa no
han tenido ningún conocimiento”
Remitimos al lector deseoso de cono¬
cer con una mayor amplitud la his¬
toria de la medicina incaica al es¬
tudio del Dr. Daniel B. Lavorería, ti¬
tulado: “El arte de curar entre los
primitivos peruano”, tesis del docto¬
rado en Medicina que es una sínte¬
sis amable y erudita de cuanto hay
por saberse al respecto. Nos limita¬
remos a acumular algunas noticias:
— En los primeros encuentros que
los indios tuvieron con los españo¬
les curaron a estos con yerbas y e-
llos sabían prácticar la sangría ha¬
ciéndola en las frentes (Garcilaso
de la Vega). Ellos conocían las vir¬
tudes afrodisiacas de ciertos simples
(Lavorería, Tello). Eran “grandes
herbolarios” (Garcilaso, Cieza de
León, Gamarra, Acosta, Casas). Hay
dudas respecto a los motivos que
decidían a los primitivos peruanos
a practicar la trepanación y se dis¬
cute si estas operaciones son hue¬
lla de trepanaciones practicadas in
44)
vivo o post mortem, con finalidad
tradicional relativa a la formación
de trofeos (Lorena, Matto, Tello).
Dícese que solo había médico para
los señores y que la generalidad de
los vasallos recibía asistencia de
simples curanderos. Dícese, así mis¬
mo, que en los casos de fiebre, que
llamaron rupa, empleaban la orina
humana al exterior y al interior.
Dícese que conocieron las propieda¬
des purgantes de ciertos vegetales
y que guardaban el cordón umbili¬
cal de los recién nacidos, con el ob¬
jeto de hacerlo succionar del propio
niño en sus enfermedades. Es de
creer que era muy antiguo entre los
indios el conocimiento de las virtu¬
des de la cascarilla y el de aquellos
vegetales dotados de propiedades
estupefacientes que le hacen decir
a Garcilaso que los primitivos pe¬
ruanos tenían remedios para matar
alocar y atontar. La medicina era
generalmente ejercida por sacerdo¬
tes, refiriéndose a los cuales dice
don Francisco de Avendaño “Archi¬
vo de Indias”: “Y los más (sacerdo¬
tes) son curanderos, por que cono¬
cen yerba; algunos son brujos y o-
tros adivinos” y otros que matan
con yerbas y hechizos”. Refiriéndo¬
se a los indios Pacasmayos dice Ca-
lancha (Crónica Moralizada): “De
ninguna ley se contentarán tanto
ios Lectores como la que tenían para
sus Médicos, que los Pacasmayos lla¬
man Oquetlupuc; hubo grandes mé¬
dicos entre los Indios del Perú que
en las sierras llaman Aupicamayos
y por constar al segundo concilio y
límense la excelencia que tenían en
curar con yerbas, aguas y polvos,
mandó en el capítulo ciento y once,
que nadie les impidiese de curar,
sólo les prohibiesen las palabras o
ceremonias. Los de los llanos que cu¬
raban con simples aplicando yerbas
eran sumamente venerados y con sa¬
larios que se daban del público era¬
rio, tenían honorosos privilegios, pe¬
ro al que por descuido o ignorancia
mataba al enfermo lo mataban a él
a palos y a pedradas y lo ataban al
difunto con una soga y enterrando
al muerto dejaban al médico sobre
la sepultura, para que se le comie¬
sen aves de rapiña; usárase hoy a-
puesto y no hubieran tantos minis¬
tros de la muerte o no hubiera tan¬
tos muertos por maldita ignorancia
de los médicos que tanta paga lle¬
van por que maten como por que
curán”.
MUERTE SUBITA.— Leyendo
atentamente el “Diario de Lima”
que en siglo XVII escribieron en Li¬
ma los Mugaburu (Tomo VIII de la
Colección Romero Urteaga) se viene
en conocimiento de la frecuencia de
la muerte súbita en la Lima colo¬
nial. Los tan interesantes informes
de los Mugaburu consignan, con
gran frecuencia, el hecho de los su¬
jetos que morían “muy de prisa”,
“sin tiempo para testar”, sin “al¬
canzar confesión” y el de aquellos
que morían “derepente”. En algu¬
nos casos es posible establecer, con
alguna probabilidad, la causa de es¬
tas muertes súbitas, refiriéndola a
trastornos cardiovasales de múltiple
manifestación; pero, en no pocos de
los casos referidos por los Mugabu-
cambio el Conde de Lemos fué em-
ru es imposible establecer las causas
de los accidentes rápidamente mor¬
tales de que ellos dan noticia. Es de
creer que si los médicos fueron so¬
licitados por los limeños de la colo¬
nia cerca de los sujetos que habían
perecido repentinamente, ellos no
se tomaron la molestia de la compro¬
bación necrópsica y se limitaron a
formular un diagnóstico en relación
(45
con el conocimiento anterior del su¬
jeto o en relación con los síntomas
“ostensibles”, o calificados de tales,
que ofrecían los cadáveres. Y nos in¬
clina a esta opinión el hecho de la
prolijidad ejemplar de los Mugabu-
ru, que no hubieran callado el he¬
cho de una autopsia. Y nos inclina
en el mismo sentido el hecho de ser,
en la Lima colonial, raros los médi¬
cos que cultivaban aficiones por e]
estudio racional de la Anatomía
(Valdizán: “Los anatomistas de la
colonia”, en “Revista Histórica”, (to¬
mo V, entrega II). — Inhumaciones.
— No hubo, en la Lima colonial, un
plazo reglamentario para las inhu¬
maciones. En el ya citado Mugaburu
se halla comprobación amplia de es¬
tos que decimos: “y a las seis de la
tarde del mismo día lo enterraron,
que había catorce horas que había
muerto” (Refirióse el Padre Fran¬
cisco de Herrera, Tomo VIII de la
Colección Romero Urteaga). El 19
de setiembre de 1662 falleció Fr.
Mosquera, agustino, a las 10 de la
mañana “y aquella misma tarde lo
enterraron en su convento”. El 12
de abril del mismo año falleció Fr.
Pedro de Córdova agustino también;
falleció a las siete de la mañana “y
el mismo día lo enterraron en su
convento a las ocho de la noche”
Embalsamamiento. — Los embalsa¬
miento no fueron regla en los casos
de fallecimiento de virreyes y arzo¬
bispos. Leamos a los Magaburu: Re¬
firiéndose al Conde de Salvatierra,
fallecido el miércoles 25 de junio de
1659, a las dos de la mañana, dicen:
“Fué enterrado el viernes siguiente
por la tarde con la misma grandeza
y ostentación como el día que lo re¬
cibieron por Virrey de esta ciudad”
. “Estaba con la barba recién
hecha, levantado el bigote”. “En
balsamado, en forma que indica Ma¬
gaburu: “Y la primera fué en la
Catedral, y a la media noche baja¬
ron el cuerpo al salón grande don¬
de fué embalsamado y su corazón
llevado a la iglesia de los Desam¬
parados, que es la que S. E. mandó
hacer y el corazón se pusiera a los
pies de la Madre de Dios” (año de
1672”). El Conde de Santisteban,
fallecido el 17 de marzo de 166 fué
enterrado en la tarde del día si¬
guiente. El Ilustrísimo Arzobispo
de Lima Villagomez, fallecido el 13
de Mayo de 1671, fué sepultado el
día 15 del mismo mes, en la Iglesia
de la Catedral. Veinticuatro horas
más demoró la inhumación de la
priora del Carmen, doña Juliana de
la Madre de Dios, la cual habiendo
fallecido en 29 de junio de dicho
año de 1671, fué sepultada el día
19 de siguiente mes de Julio. El
Doctor Tafur nos manifiesta (Valdi¬
zán: “La Facultad de Medicina”)
que el embalsamamiento de persona¬
jes en la Lima colonial se hallaba a
cargo de los Catedráticos de Anato¬
mía “de los cuales era privativo”.
También debemos al doctor Tafur in¬
formación relativa a la labor exclu¬
sivamente directriz de la disección
llevada a cabo por dichos Catedrá¬
ticos, a quienes se pagaba quinien¬
tos pesos y en cuyo beneficio queda¬
ban las fuentes de plata necesarias
para llevar a cabo el embalsama¬
miento. Es de creer que los Catedrá¬
ticos de Anatomía se harían ayudar
por algunos de los modestos ciruja¬
nos, latinos o romancistas, que ejer¬
cían la profesión en la Ciudad de los
Reyes. Así pues, no es de extrañar
que constituyera un suceso en Lima
el embalsamamiento de don Tomás
Rowcroft, primer Cónsul de Inglate¬
rra en Lima, operación que tuvo lu¬
gar en el año de 1824. El señor Pal¬
ma (Revista Peruana, tomo I) refie-
46)
re la muerte de este primer agente
consular de la Gran Bretaña en el
Perú y consigna algunos párrafos
de la información publicada en e]
periódico español “Depositario” El
artículo dice así: Espectáculos públi¬
cos. — “El día 11 se presentó uno
muy pomposo a la vista de este pue¬
blo, en el entierro de don Tomás
Rowcroft sin tripas. Parte de ellas
se las achicharraron a balazos los
montoneros de la Patria de la gran
p. . .erra y el residuo de las que for¬
maban el bandullo se las extrajeron
para embalsamarlo. Cuando em¬
prendieron esta operación, muy ra¬
ra en estos países, dijeron los dolien¬
tes que la practicaban para poder
llevar a Londres reliquias del di¬
funto; pero hubo de ocurrir algún
embarazo y las llevaron a la vecina
y desierta isla de San Lorenzo don¬
de descansan en paz si no les hacen
guerra las alas de rapiña que tienen
y no tienen alas”. Ejercicio profe¬
sional. — Hernando de Cepeda, pri¬
mer Protomédico de la América del
Sur (1537). El tribunal del Proto-
medicato en 1570. El Protomedicato
General del Estado en 1821. La Fa¬
cultad de Medicina en 1856. Las vi¬
sitas de Botica de Cepeda y los se¬
ñores del Cabildo de Lima. La tari¬
fa y puntual aprecio que para el se¬
guro expendio de los medicamentos
galénicos y chymicos más usuales
en las oficinas pharmacéuticas de
este Reyno” formuló el Dr. Juan
José del Castillo en el año de 1756.
(Valdizán: Facultad de Medicina de
Lima). Malo. — Sinónimo de enfer¬
mo muy usado desde la época colo¬
nial. En el “Diario de Lima” de Mu-
gaburu (Lima, 1917), se lee (tomo I,
pág. 1): “Y fueron las señoras mon¬
jas al Cercado a ver al patrón de di¬
cho monasterio, que fué Juan Cle¬
mente de Fuentes, que está allí ma¬
lo, con todo el acompañamiento”.
Las monjas visitaron al enfermo en
1° de setiembre de 1640 y el enfer¬
mo falleció el 24 de dicho mes y a-
ño. Traumatismos. — 20 de setiembre
de 1640 “se cayó de lo alto del
tumulo andando en una guasca en¬
cendiendo las velas, un oficial car¬
pintero llamado Santiago, mulato,
y que se le quebraron pies y bra¬
zos, y no se mató. Y por que es
verdad todo, como testigo de vista
lo escribí. (I, 11). Repentinas. — 21
de octubre de 1647 “amaneció Fran¬
cisco de Madarriaga muerto, sin ha¬
berse confesado; y era al presente
prior del Consulado; y fué enterra¬
do en San Francisco”. Hidrope¬
sía. — 1648 “el alférez Bernabé
López murió viernes en la no¬
che que se contaron seis de mar-
del Santo Cristo” (I, 13). Heridas.
— “Martes 12 de mayo de 1648
hirieron a Francisco Sequera en la
mano. Y murió martes 18 de diciem¬
bre de 1663 años” (I, 13). Repen¬
tinas. — “Murió mi capitán A-
lonso de Pales jueves a las do¬
ce de la noche que se contaron diez
de septiembre, día del glorioso San
Nicolás, del año de 1648, derrepente;
y fué enterrado viernes siguiente
en San Marcelo, en su bóveda. (Y
fueron sus honras martes 15 del di¬
cho mes. Y fué una muerte. “Mu¬
rió D. Pedro Jaraba. Factor y ofi¬
cial real de esta ciudad, muy de pri¬
sa, lunes en la noche que se conta¬
ron 20 de setiembre de mil seiscien¬
tos cuarenta y ocho años. Y fué en¬
terrado en S. Francisco, en la capi¬
lla del Santo Solano (I. 16). En al¬
ta mar. — “Y a los seis días de na¬
vegación murió el General Melchor
Polo, y le echaron a la mar” (I. 18)
Armada que salió del Callao para
Tierra Firme con el tesoro de su
Majestad 29 de octubre de 1648. De-
(-47
lincuencia. — Delito del terranovo
(I, 21 y 22) año de 1949. “Domin¬
go 8 de Agosto de 1649 años, mató
un chino que estaba en un obrage a
un mayordomo español y dos ne¬
gros, sin que se pudiese remediar”
(I, 23). 1653, bando para que mula¬
to, negro, ni zambo, no pudiesen
traer espada, daga, ni cuchillo, ni o-
tra arma, de día ni de noche (Epoca
Salvatierra) (I, 29). Penitenciantes
— 1655. — “Y hase de reparar que
en todas estas penitencias la mayor
parte fueron mujeres las que hacían
penitencias públicas, y tan raras
que jamás se pueden ver. (I, 34 y
35). Quemaduras. — 1656 unos fue¬
gos artificiales: “Y estas noches mu¬
chos quemados de tropa, y muchos
lastimados por los fuegos, por gran¬
des, a si los de la plaza como los de
cuerda (I. 39). Heridos. — “Y lu¬
nes veinte y tres del dicho (octu¬
bre de 1656) salieron a la alameda
don Baltazar de Pardo y D. . . y D.
Baltazar de Pardo hirió de una es¬
tocada al dicho, el cual sanó de la
herida” (I, 39). Heridos. — “Y lu¬
nes veinte de noviembre salieron a
pelear al mismo punto el capitán
Juan de Urdanegui y D. Gaspar de
Lopillente y salió mal herido el ca¬
pitán Urdanegui” (I, 40) 1656. De¬
lincuencia. — “Y jueves por la
tarde, 23 del corriente (noviem¬
bre 1656) ahorcaron cuatro por la¬
drones: dos mulatos, un zambo y un
negro que robaron a un bodeguero
enfrente de la portería falsa de la
Encarnación” (I, 40). Repentinas. —
“Murió Agustín de Iparraguirre en
su ingenio del Nuevo Potosí, en el
asiento de Pachachaca, derrepente y
sin hacer testamento, viernes trece
de Abril del año de mil seiscientos
cincuenta y ocho años”. Embalsama¬
mientos. — El conde de Salvatierra
murió el miércoles 25 de junio de
1659, a las dos de la mañana. “Fué
enterrado el viernes siguiente” por
la tarde con la misma grandeza y
ostentación como el día que lo reci¬
bieron por Virrey en esta ciudad-
“Estaba con la barba recién hecha,
levantado el bigote”. Inhumaciones
— 1662. El P. Fr. Pedro de Córdoba,
agustino, Catedrático de Prima de
Teología murió miércoles 12 de a-
bril, a las siete de la mañana” y el
mismo día lo enterraron en el con¬
vento a las ocho de la noche”’. Ei
viernes 19 de setiembre de 1662 mu¬
rió Fr. Mosquera, agustino “a las
diez del día” y “aquella misma tar¬
de lo enterraron en su convento”.
Había muerto de tabardillo. Embal¬
samamiento. — El Conde de Santiste-
ban murió miércoles 17 de marzo de
1666. El jueves 18 fué el entierro,
por la tarde. Repentinas. — Sin tes¬
tar.
MEDICINA LEGAL. — Bibliogra¬
fía Peruana.— Arosemena, Guiller¬
mo: “Organización de los servicios
médicos legales en el Perú”, tesis
de Br., Lima, 1910. Boloña, José Ra¬
món: Estudio crítico del matrimonio
ante el código civil peruano, y en
sus relaciones con las Ciencias Mé¬
dicas, tesis de Lima, 1904. Castañeda
y Alvarez Aníbal: El alcoholismo en
Lima desde el punto de vista médi¬
co legal, tesis de Lima, 1897. Rodrí¬
guez Dulanto, Abraham: Estudios
criminológicos, tesis de Lima 1899.
Valdizán, Hermilio: La delincuen¬
cia en el Perú, tesis de Lima, 1909.
Avendaño, Leónidas; Arosemena
Quesada, Mariano; Villar, Leonardo;
Vera Tudela, Hilario; Fuentes Cas¬
tro, Paulino; Vásquez Solís, Juan;
Lama, Miguel A. de la; Glano, Gui¬
llermo; Los Salazar; La Puente, Ig¬
nacio; Loli, Leandro.
48)
CATEDRA DE MEDICINA LE¬
GAL. — (Hist.) La cátedra de Me¬
dicina Legal fué establecida por el
reglamento de 12 de setiembre de
1855. Primeramente fué encomenda¬
da al Dr. José Julián Bravo, el cual
se excusó de aceptarla y entonces
fué encomendada al Dr. Mariano A-
rosemena Quesada, quien debe ser
considerado como el Catedrático
Fundador de la asignatura. Al Dr.
Arosemena Quesada sucedió en 1882
el Dr. Manuel C. Barrios, actual ti¬
tular de la asignatura (1882-911). El
adjunto titular de la asignatura Dr.
Leónidas Avendaño regenta la Cá¬
tedra.
MEDICINA OPERATORIA, C A
TEDRA DE. — (Hist.) Débese con¬
siderar el origen de esta cátedra en
el programa de Unánue para el Co¬
legio de San Fernando en el cual
se hallaban consideradas una medi¬
cina operatoria Anatómica (Proba¬
blemente una Anatomía topográfi¬
ca) y una medicina operatoria Qui¬
rúrgica, medicina operatoria proba¬
blemente tal. Sabido es que en la
práctica no llegó a realizarse el am¬
plio programa de Unánue; pero son
menos sabidos los esfuerzos desple¬
gados por éste a fin de realizar sus
anhelos de una instrucción médica
lo más amplia que fuere posible a
pesar de la escasez de recursos de
todo género con que contaba para
realizarlos, fué así que en 1812 ges¬
tionó un aumento de sueldo para el
disector anatómico (Véase esta pa¬
labra) con el objeto de erigirle en
maestro de operaciones. En el hecho
fué el Dr. Agustín Arenas, disector
anatómico en aquel entonces el pri¬
mer enseñante de la Medicina Ope¬
ratoria. Después de 1817, época en la
cual cesó en el cargo el Dr. Arenas
no se hace en los archivos del Co¬
legio de la Independencia alusión
alguna a la Cátedra de Medicina O-
peratoria que sólo vuelve a hallarse
en 1843, hasta 1946, época durante
la cual el Dr. José Julián Bravo en¬
cargado de la enseñanza de la “Ins¬
titución quirúrgica” dictó un curso
de anatomía topográfica y medicina
operatoria que para mucho sha sido
considerado como el primero que se
dictara en el Perú. El Dr. Bravo tu¬
vo como preparador al Dr. José Ca¬
simiro Ulloa que le fué un valioso
colaborador. Se han sucedido en la
Cátedra de Medicina Operatoria,
que formaba parte de una sola asig¬
natura con la Anatomía Topográfica,
los siguientes: Dr. José Pró (1856-
1874); D. José María Romero (1874-
1884) ; D. Manuel R. Ganoza (1884-
1885) ; D. José María Romero (1886-
1891); D. Ernesto Odriozola (1893-
-908); Dividida la Cátedra en 1909,
fué designado por concurso Catedrá¬
tico de Medicina Operatoria el Dr.
Pablo S. Mimbela que la regenta en
la actualidad.
MEDICINA POPULAR. — (F.l.)
Nos hemos ocupado de ella, con al¬
gún detenimiento, en nuestro libro
del título “La Medicina Popular Pe¬
ruana” (Lima, 1922) escrito en co¬
laboración con el Dr. Angel Maído-
nado. En el prólogo de dicho libro
hemos escrito lo siguiente: Debemos
explicar, con la mayor claridad que
nos sea posible hacerlo, los verdade¬
ros alcances del nombre que hemos
dado a esta contribución al estudio
del folklore peruano (La Medicina
Popular Peruana) y ello con el ob¬
jeto de evitar erróneas interpretacio¬
nes en el extranjero, donde ya, en
otra oportunidad, actualizando el
pasado y con desconocimiento de
ciertos elementos informativos, se
juzgó exponente de atraso singular
y de ignorancia muy lamentable un
ejercicio profesional que el malogra-
(49
do profesor Marthan había atribuido
a los curanderos peruanos y que u-
na revista de merecido renombre en
el mundo científico atribuyó a los
médicos del Perú.
Ha sido propósito de los autores
estudiar, con la mayor amplitud, to¬
das aquellas prácticas médicas que
existen incorporadas en la concien¬
cia sanitaria de la multitud y que
representan supervivencia admira¬
ble de doctrinas, de conceptos y de
prácticas empíricas que formaron
parte de la conciencia sanitaria de
nuestros remotos antepasados. Los
resultados han correspondido am¬
pliamente a las espectativas y nos
ha sido dado constatar que muchas
de las prácticas de terapéutica vul¬
gar son exactamente idénticas a a-
quellas que contribuyeron a caracte¬
rizar la Medicina incaica; que algu¬
nas otras reflejan tal origen remoto
dejando ver, sin embargo, la influen¬
cia ejercida por el elemento español
y que otrora, por último, represen¬
tan nítida supervivencia de aquellos
conceptos y práctica de medicina po¬
pular de origen claramente hispáni¬
co.
La Medicina Popular que nosotros
hemos estudiado en este libro es e-
jercida por elementos muy diversos:
lo es, primeramente, por los profe¬
sionales de ella, por curanderos que
han hecho de su arte de curar un
modo de vivir y que lo practican, ya
desenmascaradamente, en aquellos
centros de poca cultura, ya en reser¬
va, en aquellos otros centros en que
la civilización les ha creado serias
resistencias a una acogedora toleran¬
cia. Y aún entre estos curanderos
los hay de varias clases; unos que,
establecidos en diversos lugares de
la República, generalmente en los
más apartados, en aquellos en que
la credulidad de la ignorancia es
mayor, se dedican exclusivamente a
las curaciones de apariencia maravi¬
llosa que llevan a cabo; otros, espí¬
ritus aventureros que, como los Ca-
llahuayas, recorren distancias a ve¬
ces considerables, armados de un va¬
riado arsenal terapéutico y prontos a
explotar la credulidad ingénua de
los que creen en ellos más que en los
médicos. Lo es, por último, por suje¬
tos que, en centros de pobrísima cul¬
tura, ejercen, conjuntamente, la me¬
dicina y la hechicería. Se trata, en la
generalidad de los casos, de sujetos
que han heredado de sus antepasa¬
dos las nociones médicas que ejercen
y que, considerando lucrativo este
ejercicio profesional, cuidan de tras¬
mitir a sus descendientes aquellas
nociones que ellos, a su vez, heredan
de sus progenitores. Es así como en
algunas provincias existen verdade¬
ras familias de curanderos, de quie¬
nes se sabe que lo son desde muchas
generaciones anteriores a la presen¬
te. Estos curanderos cobran honora¬
rios que varían con las condiciones
económicas de la clientela, siendo así
no raros aquellos casos en que por
curaciones que ellos y los enfermos
conceptúan prodigiosas, cobran su¬
mas considerables que no nos es da¬
do cobrar a los médicos. Respecto al
mecanismo de estas curaciones, mu¬
chas de las cuales son incuestiona¬
bles, él tiene, principalmente la ex¬
plicación de la frecuencia conside¬
rable de la neurosis entre nosotros
y tratándose de fenómenos franca o
veladamente pitiáticos, nada de par¬
ticular tiene que estos curanderos,
practicando sus curaciones en luga¬
res apartados, en altas horas de la
noche, aprovechando el vuelo de las
aves nocturnas y el canto agorero
de ellas; invocando, en ocasiones, la
intervención demoníaca, consigan
éxitos asombrosos en aquellos casos
en que la sugestión opera verdade¬
ros milagros. Por otra parte, estos
50")
curanderos conocen algunas de las
propiedades de ciertos vegetales y
tal conocimiento les permite aprove¬
charlos en beneficio de los enfermos,
orientados siempre en el sentido de
la curación sintomática; siendo de
advertir el hecho curioso de la fal¬
ta de lógica entre la orientación ca¬
sual de ciertas curas populares y a-
quella sintomática de otras: es cura¬
ción casual aquella taumatúrgica del
hechicero que desentierra el muñe¬
co productor de las artralgias into¬
lerables de un enfermo; es sintomá¬
tica aquella que trata la hidropesía
por los cocimientos de grama y de
estigmas de maíz. Pero estos curan¬
deros, sujetos de un natural ladino,
que se advierte fácilmente en ellos,
han llevado sus habilidades hasta el
extremo de incorporar en su arte
ciertas nociones tomadas a préstamo,
más o menos imperfecto a nuestra
Ciencia Médica; ellos han concluido
por convencerse de la eficacia de las
sales en la confección de sus prepa¬
rados para combatir dicha enferme¬
dad y es fácil de comprender que la
malaria será curada por la acción de
la quinina sea ella administrada en
inyecciones, obleas o píldoras, de
manera semejante a como será cura¬
da si se administra el mismo medi¬
camento en mezcla detestable con
excrementos humanos, o con yerbas
u otros productos. Así, pues, no ca¬
be rechazar sistemáticamente la cu¬
ración de estos empíricos: ellos lle¬
van a cabo los diversos tratamien¬
tos que hemos indicado y es así que
consiguen no pocas victorias. Por o-
tra parte, los curanderos, en algu¬
nas poblaciones, sólo son llamados
para prestar sus servicios a enfer¬
mos que los médicos, a veces con
ligereza, han declarado incurables.
En estas condiciones, si la incurabili¬
dad fué mal establecida, se com¬
prende sin esfuerzo cuanta y de
cuanta eficacia es la acción benéfi¬
ca ejercida por el curandero respec¬
to al enfermo que los médicos ha¬
bían declarado en peligro de muer¬
te inminente.
Otros curanderos hay, que ofrecen
el raro caso de una asociación de
prácticas científicas y populares. Se
trata de sujetos que iniciaron la ca¬
rrera médica y se vieron precisados
a abandonarla; a las pocas nociones
adquiridas agregan aquellas de la
Medicina Popular, para ellos más
accesibles y representadoras de un
menor esfuerzo y de un mayor pro¬
vecho. Pertenecen a este mismo gru¬
po aquellos farmacéuticos que, olvi¬
dados de elementales deberes de la
Moral Profesional, ejercen la profe¬
sión médica que, sin guardar vincu¬
laciones y muy estrechas con la por
ellos ejercida, no es garantía sufi¬
ciente de acción eficaz cerca de los
enfermos.
Un último grupo de curandeios es¬
tá formado por aquellos que lo son
episódicamente y para quienes de¬
bió ser escrito el refrán “De médico,
poeta y loco, todos tenemos un po¬
co”. Son los sujetos que ejercen in¬
cidentalmente el arte de curar: son
aquellos que encontrándose en una
casa y teniendo noticia de la exis¬
tencia de un enfermo, recomienda,
por ignorancia y por deseo de ha¬
cer bien tal o cual remedio, que a
juicio personal de estos dilettanti po¬
dría ser de provecho para el enfer¬
mo, cuenta habida de los beneficios
que tal remedio produjo en caso de
dudosa semejanza en el caso actual.
Como puede verse fácilmente, hay
diferencias notables entre los curan¬
deros profesionales y aquellos de o-
casión o de afición; pero, aún den¬
tro del primer grupo hay diferencia
apreciable residente en el hecho de
la convicción que en éxito de sus
curaciones tienen unos y respecto al
(51
convencimiento que otros tienen de
tratarse de maniobras cuyo único
provecho es para el curandero, que
cobra honorarios y carece de bene¬
ficio para el enfermo, que se sujeta
a las exigencias, muchas veces desa¬
gradables de la Terapéutica popular.
Entre tales convencidos figuran, un
buen número, sujetos de ostensible
fragilidad psíquica, algunos de ellos
verdaderos débiles mentales, suges¬
tionados por el aspecto maravilloso
de las curaciones que realizan por el
pretendido origen sobrenatural de e-
llas. Departamentos hay, como el de
Huánuco, en que se concede una
muy pequeña tolerancia para los as¬
pectos públicos de la obra de los cu¬
randeros que llevan a cabo el ejer¬
cicio de su profesión lo más oculta¬
mente posible, manifestando siem¬
pre que sólo intervienen merced a
los ruegos de determinadas personas
y dejando constancia de ser su inter¬
vención, en la generalidad de los ca¬
sos, posterior al desahucio de los
médicos y, por lo tanto, una última
apelación en defensa de la vida del
enfermo. Todo ello no quita que los
famosos Callahuayas recorran las ca¬
lles ofreciendo en venta sus admira¬
bles remedios y que en el merca¬
do Público hayan puestos de expen¬
dio de yerbas a las cuales la fanta¬
sía popular atribuye tan estupendas
propiedades.
En la ciudad de Arequipa, este co¬
mercio de drogas medicinales es ca¬
si una verdadera institución: se dá el
nombre de Arroceros a aquellos su¬
jetos que, en el Mercado Central,
mantienen, expuestos a la curiosidad
y a las solicitaciones del público, las
más variadas drogas que sea posi¬
ble imaginar: la linaza, el copal, el
incienso, la alhucema, la cebadilla,
la tara, el mático, el quimsacucho,
las rosas, las barbas o el cabello de
choclo (estigmas de maíz), la pepa
de melón, el orejón de membrillo
(fragmentos del fruto desecados),
las pasas, el huarmi-imacjo, la pupu¬
sa, el torongil, la retama, el maní, las
varias contras, los frijoles, la trupa,
la alipa-ticca, la pepa de palta, el
pinco-pinco, el airampo, yamalí, la
ratania, el llantén macho, la orti¬
ga macho, el intisuncca, el taco, el
chaco, la llipta, el chinchi-piñi, el re¬
cado, el barro del mar, el chaquiro,
el sebo de llama, amuletos de piedra
berenguela, anillos y cruces de hie¬
rro, etc. Todas estas sustancias es¬
tán dispuestas en grandes mesas, cla¬
sificadas cuidadosamente, en bolsos
que favorecen su separación. El pú¬
blico de cierta condición cultural no
vacila en aproximarse a los tales a-
rroceros en demanda de medicamen¬
tos para tal o cual enfermedad o en
demanda de tal o cual medicina de
aquellas públicamente exhibidas.
(Figura de un arrocero en Arequi¬
pa!. Y no son pocas las ocasiones en
que se aventuran a entrar en rela¬
ción comercial con tales industrias
personas que, perdida toda esperan¬
za de los beneficios de la Ciencia
Médica, no vacilan en esperar de a-
quellos empíricos el bien que a los
hombres de estudio no les ha sido
dado conceder. Tales arroceros no
tienen establecida una tarifa de ex¬
pendio de los productos que consti¬
tuyen su exclusivo comercio y ellos
cobran teniendo en cuenta más que
el valor intrínseco de las sustancias
que venden la capacidad económi¬
ca de los parroquianos, excediéndose
en el cobrar de precios cada vez que
se dan cuenta de la extrema necesi¬
dad de quienes acuden a ellos en
demanda de una esperanza y de la
posibilidad en que se hallan de sub¬
vencionar a los gastos de estas cura¬
ciones maravillosas. (Figura de
Ilampi Katu (Cuzco) ).
52)
En la ciudad del Cuzco se dá el
nombre Hampi Katu al mercado de
remedios, el cual ocupa parte no pe¬
queña del Mercado Central de la
Ciudad. Algunos de estos comer¬
ciantes de drogas tienen sus nego¬
cios convenientemente instalados
en aquellos pequeños kioskos de ma¬
dera con calamina; otros, más mo¬
destos, mujeres generalmente, ins¬
talan sus puestos en el suelo, dispo¬
niendo en mantas de pintorescos co¬
lores aquellas mismas drogas que
los otros más rumbosos, tienen dis¬
puestas en bolsones de tela y agru¬
padas en casilleros, en un todo se¬
mejantes a los establecimientos de
comercio. En este Hampi Katu es
menos velada la exhibición de los
errores y prejuicios de la Medicina
Popular; si en Arequipa los arro¬
ceros venden al mismo tiempo que
productos de venta lícita, tales la
cebada, el incienso, etc., algunos o-
tros de origen netamente curande¬
ril; en este mercado del Cuzco la
venta es mucho mayor de productos
que la Medicina rechaza o a los cua¬
les la Medicina no reconoce acción
benéfica alguna. En estos puestos,
ambulantes o estables, del Hampi
Katu del Cuzco se hallan a dispo¬
sición de la credulidad de los parro¬
quianos las sustancias siguientes:
fetos de llama y de vicuña; grasas
de llama, de vicuña, de oso, de ti¬
gre, de león, de hombre; amuletos
de piedra berenguela, anillos y cru¬
ces de hierro, chaco revistiendo di¬
versas formas y figuras, recado,
chiuchi-piñi, ccollqque-runtun, pie¬
dra imán, hanccu-ccori, oropimente
blanco, sihuayru, llipta, copal asta
de venado, cahua, camarones secos,
chaquiro, víboras desecadas, chicle,
huilalayo, pinco-pinco, sotoma, pu¬
pusa, alipaticca, pallares, frijoles de
todas clases y colores, yanalí, torta
de mostaza, semillas de culantro,
cebadilla del valle, huito, sushu (de
Hiram Bingham), suncca, chacha-
coma, choquecanua, chancaruma, si-
tampo, pan de San Nicolás, Hatum
hampipa ccotccon (polvo de los gran¬
des o altos remedios) obtenido me¬
diante la pulverización de los más
acreditados remedios que la Medi¬
cina Popular toma de los tres rei¬
nos de la Naturaleza.
En la ciudad de Huancayo tam¬
bién se lleva a cabo, aun que en me¬
nor escala que en Arequipa y Cuzco,
esta venta de remedios caseros. En
los Mercados y en las ferias son ins¬
talados puestos de expendio de las
siguientes sustancias: copal, cón¬
dor copal, piedra imán, puca-llam-
pu, yurak-llampu, recamancha, pie¬
dra del águila, macaya, apu-allca,
piedra de Belén, sallina-rumi, hua-
ripatullu, grasas y fragmentos de va¬
rios animales, tales como la pariona,
el zorrino, el oso, el tigre, la víbora,
la llama, la vicuña, etc.
En la capital de la República los
curanderos ejercían con notable disi¬
mulo, sin aquella libertad admira¬
ble con que lo hacen en las pobla¬
ciones que hemos nombrado. Ade¬
más de los tantas veces nombrados
Callahuayas, a quienes en Lima se
dá el particular denominativo de
médicos bolivianos; además de los
hechiceros que tienen numerosas
clientelas y que practican su oficio
de tales, rodeados de las mayores
reservas, (Puestos de venta de dro¬
gas populares en la calle de Puno
de Lima), hay sujetos que llevan a
cabo en las calles adyacentes al
Mercado Central, la venta de algu¬
nos simples muy recomendados por
la Medicina Popular. Tales vendedo¬
res de yerbas, cuidan de colocarlas
en el suelo, sobre una manta. Ellos
venden huamaripa, vira-vira, ortiga
macho, hanca-huasa, huamanpinta,
cuero de zorrino, hígado de zorrino,
(53
calaguala, ratania, culantrillo, li¬
quen, etc. Además en los puestos au¬
torizados para el expendio de flores,
se encuentra a disposición del pú¬
blico: el matagusano, el culón, el cí-
drón, el toronjil, la sávila, la borra¬
ja, la siática, el tutumo, las hojas
de nogal, las de eucaliptus, el culan¬
trillo, la ruda, la muña, los rizomas
de grama, etc.
Nosotros hemos escogido informa¬
ción fidedigna de todas las prácticas
curativas de todos los prejuicios y
errores de que está llena la Medici¬
na Popular y cuyos orígenes proba¬
bles ya hemos indicado en este mis¬
mo capítulo. Tal riqueza de procedi¬
mientos de pretendida acción tera¬
péutica de nuestra Medicina Popu¬
lar no representa, en manera, algu¬
na, un exponente de incultura na¬
cional, ni traduce un grado conside¬
rable de atraso en la obra demoledo¬
ra de errores de la civilización. Es¬
tas ideas médicas son el representan¬
te deforme de tiempos que fueron,
de creencias que fueron actuales,
son el alma de los tiempos idos y al
existir en todos los países, aún en
aquellos de una avanzada civiliza¬
ción. De este significado, la impor¬
tancia de estudios como el presente:
ellos contribuyen al mejor conoci¬
miento del pasado: puesto que el fol¬
klore, es, en tantas ocasiones, el rec¬
tificador o el ratificador de la his¬
toria.
Las prácticas médicas que nosotros
hemos expuesto, no son iguales en
todas las regiones, de nuestro terri¬
torio, en ocasiones, la diversidad re¬
gional de las formas de una cura¬
ción hace difícil reconocer en ella la
representación legítima de otra
práctica que, a despecho de ello, le
es idéntica en el fondo y que se
lleva a cabo a distancias a veces
muy considerables. Respecto a la
procedencia de tales prácticas noso¬
tros hemos limitado nuestra labor a
consignar aquellas regiones en las
cuales la generalización de la cos¬
tumbre, el arraigo de ella en la con¬
ciencia popular, permiten sospechar
en el hecho de una antigua existen¬
cia; pero estos datos no pueden te¬
ner un valor absoluto. Prácticas de
procedencia remota han podido ser
importadas de una región a otra y
han podido desaparecer en la pri¬
mera y conservarse en la segunda.
Desde este punto de vista, otra cau¬
sa de error se halla constituida por
el sello personal que cada curande¬
ro imprime a sus prácticas curati¬
vas, a las cuales, en no pocas oca¬
siones arrebataron su fisonomía ori¬
ginal hasta el extremo de hacer irre¬
conocible.
Tal es el libro que ofrecemos al
interés del lector a quien agraden
estos estudios. No tiene pretensio¬
nes de completo y si las tiene de
partida de una labor de investiga-
folklore médico. Que él sea punto de
contribución al estudio de nuestro
ción fecunda; que el constituya hu¬
milde piedra basal del edificio de
una investigación más venturosa en
este campo hasta el presente poco
o nada espigado del folklore.
Damos término a esta introduc¬
ción de nuestro libro trascribiendo
estas líneas que respecto a los Ca-
llahuayas publicara Paredes. Se tra¬
ta de una muy prolija presentación
de los callahuayas, últimos represen¬
tantes de aquella medicina mitad
observación prolija y mitad charla¬
tanería que fué la Medicina de los
primitivos habitantes del Perú. Tal
relación dice así:
“El yatiri o sabio por excelencia,
que a sus conocimientos médicos u-
ne los prestigios de una aventaja¬
do brujo, constituye entre los indios,
54)
el Callahuaya. En el interior, de la
república le llaman Kamili; le te¬
men y buscan. El nombre propio de
estos famosos curanderos, herbola¬
rios y hechiceros, fué el de Kolla
huayus o sea portadores de medici¬
nas, que con la corrupción fonética y
disimulación producidas en las pala¬
bras con el uso y el tiempo, llegó a
convertirse en el que tienen. Es un
error suponer que llevan ese nom¬
bre por haber sido provenientes sus
antepasados de los valles de Cara-
baya. No existe entre ellos la tradi¬
ción más remota de tal proceden¬
cia; por el contrario, se notan com¬
pletas desemejanzas con los habi¬
tantes de aquellas regiones y éstos.
“Los callahuayas formaban una
casta aparte en la antigüedad; se les
consideraba como únicos deposita¬
rios de la ciencia médica de los Ko-
llanas, sus sabios antepasados. Sus
costumbres eran y siguen siendo es¬
peciales y diferentes de las que tie¬
nen los indios que habitan en la mis¬
ma región. Su principal obligación
consistía en recorrer todos los pue¬
blos, llevando consigo remedios va¬
riados y curando a cuantos enfer¬
mos demandaban sus asistencia, o
les pedían auxilios contra los embru¬
jamiento o amuletos para evitarlos.
Tampoco rehusaban ejercer la hechi¬
cería cuando les exigían, ya sea pa¬
ra causar el daño al prójimo o va¬
ticinar el porvenir.
“Durante el régimen colonial si¬
guieron desempeñando el mismo pa¬
pel, y son ellos los que hicieron co¬
nocer casi todas las plantas que hoy
se usan en la farmacopea indígena,
con la circunstancia de que las pro¬
piedades que les señalaron han si¬
do admitidas por la ciencia y justifi¬
cadas así sus perspicaces observacio¬
nes.
“En la actualidad, estos notables
y célebres herbolarios y brujos, ha¬
bitan ciertas circunscripciones de los
cantones de Charani y Curva del
Departamento de La Paz y han per¬
dido mucho de su antiguo prestigio,
ya porque han descuidado las obser¬
vaciones y métodos de curación de
sus antepasados, ya porque la ense¬
ñanza médica se encuentra adelan¬
tada en nuestro país y los médicos a-
bundan relativamente a la época co¬
lonial, en la que éstos, por sus es¬
casos y deficientes conocimientos, e-
ran inferiores a los empíricos:
“El Callahuaya no se contenta con
ser un brujo y curandero, confun¬
dido en el común de los que siguen
estos oficios, sino que tratan siem¬
pre de sobresalir en su porte y re¬
laciones con los demás; la vanidad
y el orgullo, son pasiones que le do¬
minan demasiado. En las festivida¬
des que celebran sus pueblos, se les
ve bien y singularmente trajeados,
la cabeza envuelta con un elegante
pañuelo de seda y encima un som¬
brero de paja de Guayaquil, panta¬
lón de casimir fino, sujetado a la
cintura con un chiripá o cinturón
adornado con monedas de plata ex¬
tranjeras. Los callahuayas de Cur¬
va se presentan montados en caba¬
llos, ensillados con aperos chapea¬
dos de plata, estribos del mismo me¬
tal, riendas y cabezada, formadas
algunas de cadenas de plata. Su afán
es imitar a los gauchos de las pam¬
pas argentinas, por lo que cargan
un puñal en el cinto y pronuncian
el castellano con acento gauchesco.
“Las mujeres son feas y muy su¬
cias; sujetan su manto con tres gran¬
des tupu o prendedores de plata,
que forman sobre el pecho un trián¬
gulo; la frente la cruzan con una
faja de hilos de varios colores, y en¬
cima se ponen un sombrero de pa¬
ja. El corte de su falda lo usan has¬
ta la rodilla, haciendo que las pan¬
torrillas queden al descubierto.
(55
“Los callahuayas hablan aymará,
kechua, puquina y castellano. Son
tan suspicaces que cuando tratan
con los indios, se entienden entre e-
llos en el lenguaje que ignoran los
que se hallan presentes.
“La vida que llevan es misterio¬
sa. Los de Curva, regresan de sus
viajes arreando cada cual una tro¬
pa, más o menos numerosa, de mu-
las argentipas, y los Charazani, tra¬
yendo mercaderías valiosas y raras.
Los vecinos mestizos de ambos pue¬
blos, particularmente los que desem¬
peñan alguna función pública, los
exaccionan mucho; si no les arre¬
batan a viva fuerza lo que traen les
compran por precios ínfimos; a tal
punto que han establecido la cos¬
tumbre de permutar una buena mu¬
ja con una caja de alcohol. Las mis¬
mas autoridades superiores de la
provincia, po se excusan de explo¬
tar, en igual forma, a estos desgra¬
ciados, ya directamente o ya por in¬
termedio de los corregidores; por lo
menos estos últimos funcionarios lle¬
gan en sus abusos a extremos incon¬
cebibles.
“No se han podido averiguar aún
los medios de que se valen los calla¬
huayas para conseguir bestias y ob¬
jetos valiosos en sus viajes; lo pro¬
bable es que explotando el espíritu
supersticioso de los campesinos, se
hacen de dinero, con el que compran
todas esas especies, o reciben direc¬
tamente éstas, en pago de sus cura¬
ciones y pronósticos.
“De conocimientos botánicos, les
quedan los suficientes para darse
cuenta de las propiedades de algu¬
nas plantas, y hacen uso de ellas en
sus recetas, que unidas éstas en su
aplicación al conjunto de supersti¬
ciones que emplean en cada caso, lo¬
gran su objeto de conseguir la sa¬
nidad del enfermo, o la tranquilidad
de quien se cree víctima de malefi
cios. Cuentan, que los callahuayas
en sus viajes, van averiguando de los
indios, que en el tránsito se hallan
enfermos y cuando de ello se con¬
vencen y de que es rico el paciente,
entierran cerca de la casa de éste,
un sapo u otro animal apropiados,
con el cuerpo maltratado o entorpe¬
cido en el libre ejercicio de alguno
de sus miembros, con ligaduras o al¬
fileres, y al siguiente día se presen¬
tan, cual si aportaran por casuali¬
dad e ignorando en lo absoluto lo
que ocurre en la casa.
“El enfermo y su familia, reciben
la visita de éste, como presagio de
buen augurio, e inmediatamente a-
cuden a su saber. El callahuaya, des¬
pués de muchos ruegos y halagos,
accede en hacerse cargo del enfer¬
mo. Es entonces que da principio a
sus operaciones revistiéndose de to¬
da la solemne majestad de un ago¬
rero. Se provee de una cantidad de
coca, que coloca sobre el pecho de
su cliente; en seguida le hace va¬
rias preguntas relacionadas con sus
costumbres y enemigos a que puede
temer; a continuación, extiende en el
suelo un paño negro, y sobre él de¬
rrama la coca, examina la forma en
que han caído las hojas; sale afue¬
ra, mira el cielo y después de pro¬
nunciar algunas frases ininteligi¬
bles, manifiesta que el enfermo es¬
tá embrujado en un animal y que
él descubrirá el lugar en que el he¬
chizo se encuentra. En efecto, des¬
pués de nuevas manipulaciones y
trabajos, se dirige, acompañado de
los de la casa, al lugar en que ente¬
rró el animal expresado, lo saca a-
íuera, le desliga o arranca el alfi¬
ler, le cura la herida y predice la
pronta sanidad de aquel, a quien le
da de beber para mayor éxito, al¬
gún mate o yerba en infusión o le
pone ciertos parches, con cuyos re¬
medios y la impresión que ha reci-
56)
bido con el encuentro del sortilegio,
queda sano el enfermo, y el calla-
huaya después de recibir su salario y
muchos obsequios, se marcha satis¬
fecho. Antes de emprender sus lar¬
gos viajes, penetran estos curande¬
ros a los valles de Camata, de don¬
de se proveen de yerbas y raíces, y
hasta que llega el día de la parti¬
da, se entretienen en pintar de co¬
lores diferentes a varias de las últi¬
mas, y labrar de huesos, manecitas
y otros dijes extraños, que después
venden a los crédulos, dándoles vir¬
tudes sobrenaturales. Aseguran,
cuando ningún funcionario o perso¬
na ilustrada les ve, que son ta¬
lismanes para hacer amar u olvidar
a quienes les solicitan su compra.
Se jactan de poseer el secreto para
tener la fortuna y ser dichosos en
la vida. La vez que son sorprendi¬
dos por la presencia de alguna per¬
sona sospechosa,, cambia de con¬
versación y al momento contestan a
la pregunta de éste: “el secreto pa¬
ra ser amado por la mujer está en
tener dinero. La plata es el verdade¬
ro huarmimunachi . .
Otros aforismos que respecto al di¬
nero tienen, son: El creador de una
fortuna, es siempre un hábil y au¬
daz estafador”.
“Las riquezas, casi en la totalidad
de los casos, son en su origen, pro¬
ducto no del trabajo honrado, sino
de la estafa”.
“El rico es vencedor de los pre¬
juicios sociales; el pobre un paria su¬
jeto a ellos”.
“Los jueces, sólo castigan al esta¬
fador que se ha portado como un as¬
no; al listo le lisonjean y aún se
prestan a formar parte del séquito
de sus aduladores”.
“Cuatro días antes del Carnaval
hacen una magnífica cabalgata, en
la que campean las mejores muías
y caballos enjaezados con todo lujo.
Las chapas de plata están esparcidas
con profusión en las cabezadas, rien¬
das, arretrancas y estribos de sus
monturas. La espuela roncadora de
plata, el poncho de rico paño largo
y Tucumán hacen del callahuaya
un gaucho completo, pero gaucho de
lujo”.
“Presididos por el Corregidor, a
quien le calzan con espuelas de pla¬
ta, salen a la campiña a recibir la
porción de tierras que la autoridad
reparte para su cultivo ese año. An¬
tes de emprender esta tarea llevan
a su casa el más sabio de sus bru¬
jos. Lo aíslan en un cuarto, en el
que colocan una mesa con tapete ne¬
gro; sobre los cuatro ángulos de este
mueble arden cuatro velas y en el
centro hay una botella de aguar¬
diente sobre un montón de coca. He¬
cho ésto, el brujo empieza con sus
exorcismos y conjuros en su dialec¬
to callahuay, que es muy diferente
del kechua, que es su lenguaje co¬
mún. Los ministros le presentan en
seguida un costal de conejos vivos,
colectados de diferentes casas. De
entre éstos escoge cuatro para ente¬
rrarlos vivos en los puntos cardina¬
les del terreno que se ha de cultivar,
procurando ocultar este acto en las
altas horas de una noche oscura.
Después de embriagar completamen¬
te al corregidor, lo vuelven del cam¬
po con mucha algazara y principian
entre ellos las danzas y verbenas
hasta después de la ceniza.
“Los indios en pago de esa moles¬
tia, abonan al Corregidor una con¬
tribución con el nombre de chajjra-
koco, que asciende, más o menos, a
trescientos bolivianos. Además, le
hacen varios obsequios de frutos del
país y objetos raros que han traído
de sus viajes.
“Cuando tratan de tomar por espo¬
sa a una joven, comienzan por darle
pellizcos en los brazos, entre hala-
(57
gos y obsequios que las prodigan,
hasta que le quitan su anillo o algu¬
na prenda de vestir a viva fuerza;
dueños de alguno de esos objetos,
se creen con derecho sobre la mu¬
jer y esperan una fiesta en la que
las hacen embriagar y después se
las llevan muchas veces cargadas
sobre sus hombros, a guisa de far¬
dos, acompañados de sus amigos.
Por lo regular, la tienen a su lado
el tiempo llamado prueba. Si la no¬
via demuestra poseer cualidades
ventajosas, el amante se casa con
ella, y si no la devuelve a sus pa¬
dres, previa indemnización pecunia¬
ria, por su honor y pago de servi¬
cios, llegando ambas familias a con¬
vertirse en enemigas. Con ligeras
variaciones estas costumbres son co¬
munes en los indios.
“Desde que termina la ceremonia
religiosa del matrimonio, los parien¬
tes del novio, llevan obsequios a la
casa de la novia: leña, chuño, chi¬
cha y botellas de licor, artículos que
son igualmente regalados por los pa¬
rientes de la novia al novio. La ter¬
cera noche se celebra la ceremonia
nupcial en casa de los padrinos del
matrimonio. El varón al saludar a
sus ahijados, les dirige en tono ma¬
gistral estas palabras: “Como espo¬
sos consagrados por la iglesia, debéis
comprender que vuestra misión en
la vida conyugal, es ejercer la su¬
prema autoridad sobre vuestra mu¬
jer y sobre vuestros hijos. Sin ella
serías como el humo que se disipa
al soplo del viento, y con ella seréis
el padre de vuestros hijos y el ma¬
rido de vuestra mujer. Para ejercer
el poder que se os ha dado, recibid
este látigo, que es el símbolo de la
fuerza de la razón y de la justicia,
que lo usaréis cuando lo exijan las
circunstancias. Y vos mujer nacida,
para el dolor y el sufrimiento, incli¬
nad vuestra frente en señal de sumi¬
sión y respeto al que es vuestro ma¬
ndo y armóos de la resignación que
el deber os impone. Vais a recibir
la lección del poder de vuestro ma¬
rido, de ese poder que le dan el de¬
recho y el amor”. Entonces el mari¬
do armado ya del látigo fatal, lo des¬
carga sobre la infeliz, que gime, llo¬
ra y grita en medio de un círculo de
espectadores, hasta que el padrino
levanta la mano para que cese la
flajelación. Terminada esta bárba¬
ra y cruel ceremonia, el llanto se
cambia en risa y el dolor en placer
al sonido de las guitarras que ame¬
nizan las danzas del festín”.
“El regalo de preferencia que se
acostumbra a ofrecer en las bodas
que realizan los de la raza indígena,
es de un gallo para la esposa y una
gallina para el novio. Representan
estas aves para los indios, los símbo¬
los de la potencia generatriz y de la
fecundidad, que deben predominar
en la sociedad conyugal que se es¬
tablece”.
“Pasados algunos meses emprende
el recién casado un viaje sin rumbo
fijo m destino señalado con antela¬
ción. Antes de hacerlo, se despide de
ios suyos embriagándose con ellos y
encargando a sus augures y brujos
que se vaticinen buen éxito. Parte a
media noche y la mujer lo acompa¬
ña hasta dos leguas de distancia, de
donde, llorando, se despide y regre¬
sa.
“El vestido de viaje del caliahua-
ya se compone de un pantalón de
paño azul, viejo, raído y con flecos
en las extremidades inferiores; de
un poncho largo y angosto, listado
horizontalmente, por lo común, de
blanco y colorado; sombrero de pa¬
ja y sobre su espalda o bajo su bra¬
zo derecho, asegurada a uno de los
hombros, una bolsa cuadrada, gran¬
de y de vistosos colores, de la que
nunca se separa, porque constituye
58)
la divisa de su profesión de curan¬
dero. Ella está repleta de yerbas,
raíces, cáscaras, semillas, etc., que
son reemplazadas a medida que se
venden y utilizan, estando todo ello
en su interior revuelto y en desor¬
denado maremagnum. Fuera de esto,
conduce, algunas veces, dos o más
burros, cargados de provisiones y
especies relacionadas con sus ocu¬
paciones de herbolario y hechicero.
Mientras dura su ausencia, que por
lo regular es de tres, cinco, hasta
diez años, la mujer acostumbra no
lavarse ni peinarse, ni ataviarse con
nuevos trajes; vive dedicada a sus
labores agrícolas y quehaceres de su
casa, guardando estricta fidelidad a
su esposo ausente y excusándose en
lo absoluto de asistir a diversiones
y fiestas. Para el callahuaya tiene
la fuerza de una convicción indiscu¬
tible, la idea de que la mujer siem¬
pre se asea y atavía sólo para pare¬
cer bien y agradar a los hombres,
con el objeto de atraerlos. La mujer
casada, dicen, cuida mucho de su
persona, en ausencia del esposo,
cuando siente la necesidad de un
amante . . . “Tiene un profundo co¬
nocimiento del corazón humano”.
“El regreso del viajero, que siem¬
pre debe coincidir con la fiesta de
la pascua, es anunciado con antici¬
pación. La mujer va a su encuen¬
tro hasta el río, situado a legua y
media del pueblo de Curva, lleván¬
dole chicha y abundante comida. Si
aquel acepta esos obsequios, es se¬
ñal de que se encuentra satisfecho
de la conducta que su cohsorte ha
observado durante su ausencia; pe¬
ro si se muestra serio y la rechaza,
es prueba de que se halla disgusta¬
do con ella, por haber sabido alguna
falta suya. Entonces la afligida es¬
posa, le llora, le ruega, se arrastra
a sus pies, de rodillas, implorando su
perdón; si no lo obtiene y continúa
el callahuaya implacable, no le que¬
da a la infeliz más recurso que vol¬
ver al pueblo y arrojarse de una al¬
tura, que se encuentra a dos cua¬
dras de la plaza y que se llama Kar-
ka y morir embarrancada.
“Los callahuayas son celosos,
crueles y llevados de augurios. Las
mujeres asesinan frecuentemente a
sus esposos por celos: viven en ha¬
bitaciones mal construidas, desman¬
teladas, frías y pobres. A los veci¬
nos mestizos los aborrecen, porque
los exaccionan despiadadamente; les
ocultan sus mercaderías, y sólo las
sacan y ofrecen al extraño. El lujo
para ellos consiste en hacer llegar
íntegra la tropa de muías o merca¬
derías que adquirieron en sus via¬
jes, y ostentar a las miradas de sus
relacionados y paisanos. No son ca¬
paces de vender una sola cabeza en
el camino aunque les ofrezcan pre¬
cios subidos.
“Con el prestigio que gozan los
callahuayas, de poseer facultades ex¬
traordinarias para descubrir el por¬
venir o las cosas ocultas, y de ser
médicos acertados, son temidos por
los indios, quienes les brindan to¬
do género de distinciones, les alo¬
jan bien, les obsequian y jamás se
atreven a sustraer nada de las abul¬
tadas y misteriosas bolsas que llevan
consigo.
“El baile usado por esta raza, es
el que en otro trabajo hemos descri¬
to con la denominación de cinta-
kcmiris, o sea trenzadores de cinta.
“En cuanto a las prácticas reli¬
giosas, son muy desidiosos y sus ac¬
tos no están conformes con las exi¬
gencias del culto católico, del cual,
no aprecian sino la parte que les per¬
mite divertirse y embriagarse. El
cristianismo no ha penetrado en el
alma indígena por falta de una en¬
señanza seria y de sanos ejemplos
que les debieron ofrecer los enear-
(59
gados de su propagación. El calla-
huava ni concurre a misa, fuera de
las que él o sus relaciones hacen
especialmente celebrar, ni se con¬
fiesa ni comulga. Muere como ha vi¬
vido, auxiliado por sus brujos.
“Cuando alguien se enferma, creen
que el alma del paciente pugna por
dejar su cuerpo atraído por la per¬
sona de la dolencia y para impedir¬
lo se reúnen a media noche sus a-
migos, y colocados en fila, a la en¬
trada de su casa, ruegan a la enfer¬
medad que se vaya, pero que no se
lleve el espíritu del enfermo y si
lo ha seducido que desista de su em¬
peño. Le piden con ruegos los más
cariñosos, ofreciendo tratarle bien:
darle pan, dulce, vianda, y licores
para su viaje de regreso.
“Son estos indios poco hospitala¬
rios y no consienten que un extraño
permanezca muchos días en su co¬
marca.
“No obstante de que los callahua-
yas viajan por países remotos y ci¬
vilizados y aún varios de ellos re¬
ciben instrución en escuelas extran¬
jeras, no han adelantado ni en su
manera de ser individual, ni en sus
costumbres sociales; lo que fueron
sus antepasados, continúan siendo e-
llos hoy: con las mismas preocupa¬
ciones e iguales resistencias para
amoldarse a la vida civilizada. En
los viajes, lo único que aprenden es
a hablar un como el castellano y
mostrar cierto despejo en sus rela¬
neras que desaparecen en presen-
ciones con personas extrañas; ma-
cia del Corregidor o vecino princi¬
pal de su pueblo, ante quienes se
muestran cohibidos y asustados; por¬
que éstos lejos de cooperar a las ten¬
dencias de adelanto que traen aque¬
llos de fuera, no pierden ripio para
humillarlos y deprimirlos de la ma¬
nera más brutal, fuera de robarles
con descaro los objetos que traen. El
cholo de provincia, particularmente
el de aquellos pueblos, ostenta con
el indio, que las más de las veces
vale más que él, una vanidad ridicu¬
la y feroz, que se hace de todo pun¬
to imprescindible el reprimirla, li¬
na ocasión regresó al pueblo de Cur¬
va un callahuaya joven que habien¬
do permanecido en Buenos Aires al¬
gunos años, pudo ilustrarse y adqui¬
rir maneras cultas, muy superiores
a las de los vecinos principales del
lugar. Mortificado el Corregidor con
aquel porte correcto del indio y he¬
rido en su amor propio con la ma¬
nera decente de vestir, lo asesinó sin
que mediara provocación por parte
de aquel, en la primera fiesta que
celebrara el pueblo, y sin que hasta
hoy el delincuente hubiera sufrido
ninguna sanción.
“Quizás esas causas influyen para
que los callahuayas se entreguen a
la embriaguez y se pongan furiosos
en ese estado, e indiferentes y me¬
lancólicos, cuando no se hallan do¬
minados por el alcohol.
“Más felices sofnos en tierras ex¬
trañas que en el suelo donde naci¬
mos”. Esa es la verdad; amarguras
y desengaños solamente les esperan
en sus pueblos. En vano se fati¬
gan con largos viajes; los frutos de
sus ímprobos trabajos sólo sirven pa¬
ra enriquecer a sus famélicos opre¬
sores, cual si una maldita ley evo¬
lutiva los hubiera condenado a de¬
saparecer, torturados en las últimas
etapas de su decadencia étnica.
“Tales son estos famosos herbola¬
rios y hechiceros de la raza indíge¬
na” Paredes Rigoberto M. — “Mitos,
Supersticiones y Supervivencias de
Bolivia”. La Paz, MCMXX).
MEDICO. — (Hist.) Hasta el año
de 1856 existió en el Perú distin¬
ción entre médico y cirujano, gre¬
mios cada uno de los que tenían sus
60)
estudios especiales y sus especiales
atribuciones y que, en más de una o-
portunidad, disentieron legalmente
la esfera jurisdiccional en el arte de
curar. Establecida la Facultad de
Medicina de Lima el año que de¬
jamos nombrado, ella concedió los
dos títulos al mismo tiempo; de mo¬
do que todos los que hemos hecho
estudios en la Facultad somos titu¬
lados médico-cirujanos, por muy po¬
cas que sean nuestras simpatías por
la cirugía.
MEDICO ADSCRITO — Cada vez
que el gobierno republicano ha te¬
nido necesidad de los servicios téc¬
nicos de un médico; ha nombrado a
éste con el título de médico adscri¬
to a tal o cual dependencia adminis¬
trativa. Deben contarse entre estos
médicos adscritos aquellos a la Pre¬
fectura del departamento, a las Jun¬
tas Concriptoras militares, a la In¬
tendencia de Policía, etc.
MEDICO DE CAMARA. — Era
costumbre establecida en España que
los Protomédicos de Su Majestad
debieran al mismo tiempo que tal tí¬
tulo, que les daba autoridad omní¬
moda en los lugares de su jurisdic¬
ción, el título muy honroso de mé¬
dicos de Cámara de S. M. el Rey. De
modo que los Protomédicos del Pe¬
rú fueron todos ellos agraciados con
este honor y apenas si uno de ellos,
el Dr. Unánue recibió este título “no
sólo por su calidad de Protomédico”
sino también por sus numerosos me¬
recimientos personales y por los bie¬
nes de todo orden que había realiza¬
do en beneficio de la enseñanza mé¬
dica. Además de estos médicos de
Cámara de S. M. tuvimos en Lima
los médicos de Cámara de los Vi¬
rreyes y de algunos Arzobispos, en¬
tre otros del Señor Liñán Cisneros.
También los cirujanos, los farmacéu¬
ticos y los flebótomos, por no ser
menor que los médicos, solicitaban
empeñosamente estos títulos honorí¬
ficos que no dejaban de estampar
junto con sus nombres en cualquier
ocasión que se les presentara de ha¬
cerlo. En estos casos el Protomédico
era consultado sobre los merecimien¬
tos del candidato al codiciado títu¬
lo y en habiendo informe favorable
parece que no fueran tacaños en con¬
ceder el título Sus Excelencias. Ter¬
minado el coloniaje, el gobierno re¬
publicano no pudo, en los primeros
momentos, sustraerse a las influen¬
cias de las transiciones y es entre
los hechos curiosos producidos por
esta imposibilidad el nombramiento
del Dr. José Manuel Valdez, en 11
de marzo de 1822, de “médico de Cá¬
mara del Supremo Gobierno del Pe¬
rú”. Fué el último médico de Cá¬
mara de nuestra Historia médica y
el único de nuestra democrática Re¬
pública. ( Hist- ) Título honorífico
que era concedido a los directores
del Colegio de Medicina de la Mo¬
narquía española y que, en calidad
de tales ostentaron nuestros compa¬
triotas don Hipólito Unánue, don
Miguel Tafur. Establecido el régi¬
men republicano; en aquella época
de nuestra historia que realizaba es¬
fuerzos prodigiosos por adaptar a la
nueva forma de gobierno las orga¬
nizaciones de la forma antigua, la
República creó el cargo de “Médico
de Cámara de Supremo Gobierno”
que ostentaron los doctores Unánue
Tafur y José Manuel Valdés.
MEDICO DEMOGRAFO — (Hist.)
El primer puesto de Médico Demó¬
grafo ha existido en la Municipali¬
dad de Lima, como adscrito a la Ins¬
pección de los Registros del Estado
Civil, con el objeto de constatar la
natalidad y la mortalidad en la po¬
blación — La Sociedad de Beneficen-
(61
cia Pública creó esta plaza para la
dirección técnica de sus estadísticas
el año de . En la Dirección de
Salubridad existe también un Médi¬
co Demógrafo, cargo confiado a la
honorabilidad y competencia del Dr.
Rómulo Eyzaguirre.
MEDICO DE POLICIA— (Hist.)
En 1836 era adscrito a la Prefectu¬
ra como Médico de vacuna con ren¬
ta de 500 pesos (Redactor Peruano,
Lima, 10 de Agosto de 1836.
MEDICO ESCOLAR.— (Hist.) El
cargo de médico escolar ha sido es¬
tablecido en Lima el año de 1907. Ha
desempeñado este cargo los doctores
Juan I. Cipriani, Felipe de la Torre,
Fabio Mier y Proaño. En la actuali¬
dad es desempeñado el cargo por el
Dr. Velaochaga.
— El Decreto Supremo de asisten¬
cia médica escolar está en G. M.
1907 — Ministro Washburn.
MEDICO EXAMINADOR.— (Hist.
Como quiera que la autoridad del
Protomedicato durante la época co¬
lonial no llegaba al extremo de po¬
der prohibir a un médico con títu¬
los extranjeros en regla el ejercicio
de la profesión, fué establecida es¬
ta categoría de médico examinador,
en la cual estaban comprendidos a-
quellos profesionales que habían
rendido ante el dicho Tribunal del
Protomedicato las pruebas reglamen¬
tarias. En otras ocasiones, el título
de médico examinador sólo fué uno
mas que agregar a aquellos títulos
que tan del agrado eran de nuestros
precursores de la época colonial.
MEDICOS FARMACEUTICOS. —
Hasta el año de 1862 era admitido
que los médicos pudiesen desempe¬
ñar las funciones de farmacéutico.
En el dicho año se dispuso que só-
fuese lícito el ejercicio de ambas
j profesiones en aquellos lugares en
que no hubiese farmacéutico. El a-
ño de 1874 se fué más lejos aún y
se dispuso que el médico que obtu¬
viese el título de Farmacéutico, de¬
bía depositar el primero de tales tí¬
tulos en la Secretaría de la Facultad
de Medicina antes de recibir el se¬
gundo.
MEDICO MILITAR— (Hist.) Los
orígenes de la medicina militar pe¬
ruana no han sido claramente esta¬
blecidos. A lo largo de nuestra his¬
toria colonial hallamos los nombres
de sujetos que habían prestado ser¬
vicios sanitarios en los ejércitos que
pelearon las primeras guerras civi¬
les y en aquellos que debieron ven¬
cer la resistencia opuesta por los na¬
turales a sus conquistadores. Ya en
aquella época estos médicos o ciru¬
janos eran más frecuentemente lla¬
mados Cirujanos. Este nombre se
conservó en la República hasta el a-
ño de establecimiento de la Sanidad
Militar. Había cirujanos de primera
y segunda clase y cirujanos Mayores
de Ejército.
MEDICOS MUNICIPALES. —
(Hist.) Reglamento G. M. 903.
MEDICOS PENSIONADOS. —
(Hist.) Reglamento G. M. 90 L/.
MEDICOS SANITARIOS— (Hist.)
Con este nombre fueron creadas en
1887, cuando la amenaza del cóle¬
ra desarrollado en Chile, cinco pla¬
zas de médicos nombrados y renta¬
dos por la Municipalidad de Lima
que tenían a su cargo la vigilancia
sanitaria en cada uno de los cinco
cuarteles en que, por aquel entonces,
estaba dividida la población. Al es¬
tablecimiento de la Dirección de Sa¬
lubridad los médicos titulares de los
62)
puertos de la República recibieron
este nombre de médicos sanitarios,
que también se aplica a aquellos pro¬
fesionales que el Gobierno envía a
las provincias en misión sanitaria.
MEDICOS TITULARES — (Hist.)
En la organización del Real Tribu¬
nal del Protomedicato bajo el régi¬
men colonial administrativo, el di¬
cho Tribunal tenía en provincias Te¬
nientes, que ejercían la jurisdicción
de aquel en cuanto guardase rela¬
ción con el ejercicio profesional y
cuya autoridad era tanta que po¬
dían autorizar el ejercicio profesio¬
nal a médicos, cirujanos, farmacéu¬
ticos y flebótomos. Al organizar la
Junta Directiva de Medicina (1852)
los Tenientes del Protomedicato to¬
maron el nombre de Delegados de
la Facultad de Medicina, nombre que
fué abolido una vez establecida di¬
cha Facultad el año de 1856.
Reglamentadas sus atribuciones
por decreto del 15 de mayo de
1897. El cargo de médico titu¬
lar fué establecido el año de 1855
Sesenta años más tarde el año de
1915 se dió el reglamento actual¬
mente en vigencia, la misma que se¬
ñala a los médicos titulares las si¬
guientes atribuciones: I. — Dar es¬
tricto cumplimiento a las leyes, re¬
glamentos y disposiciones sanitarias
de carácter general, en la parte que
les corresponda como a representan¬
tes de la Dirección de Salubridad
Pública en las provincias y distri¬
tos y vigilar el cumplimiento de las
mismas por las demás instituciones
de la provincia o distritos de su ju¬
risdicción. II. — Residir en la capi¬
tal de la provincia de su jurisdic¬
ción, salvo que tengan a su cargo
dos o más provincias, en cuyo caso
podrán residir alternativamente en
una u otra de ellas, quedando obli¬
gado a trasladarse temporalmente en
cualquier momento a los lugares en
que fueran necesarios sus servicios.
En el caso de que tengan a su cargo
sólo ciertos distritos de una provin¬
cia residirán en el distrito que el go¬
bierno les indique. III. — Prestar sus
servicios profesionales en el Hospi¬
tal o Lazareto que existiere en la
localidad de su residencia, cuando
esos establecimientos no tengan mé¬
dicos propios especialmente encarga¬
dos de su cuidado y, en todo caso,
cuando la Sociedad de Beneficencia
respectiva solicite sus servicios y
éstos sean necesarios. IV. — Estable¬
cer, si fuese posible, en un lugar es¬
pecial proporcionado por la munici¬
palidad, un consultorio externo pú¬
blico, gratuito, para atender en él,
diariamente, durante una hora y me¬
dia, a la clase pobre de la población.
A falta de ese lugar especial, dará
en su domicilio, todos los días, con¬
sultas gratuitas para los pobres du¬
rante el mismo tiempo. V. — Asistir
con regularidad en sus enfermeda¬
des a los detenidos y reos de las cár¬
celes y en los lugares en que no ha¬
ya médico de policía a los miembros
de la policía y gendarmería. VI. —
Hacer por lo menos una visita anual
a todos los distritos de su jurisdie
ción, solicitando para ello las faci¬
lidades necesarias de la Prefectura
del departamento y la movilidad de
la Junta Departamental respectiva.
VII. — Combatir las enfermedades
infecto contagiosas, de acuerdo con
las autoridades, mediante las medi¬
das de profilaxia que la ciencia a-
conseja y cumpliendo las instruccio¬
nes que reciba de la Dirección de
Salubridad. VIII. — Efectuar en el
lugar de su residencia durante to¬
do el año, y en los distritos, en su
visita anual o cada vez que las cir¬
cunstancias lo exijan, la vacunación
y revacunación antivariólica. En re¬
lación con este servicio: a) Cuida-
(63
rán de que las Municipalidades les
comunique mensualmente las ins¬
cripciones de nacimientos habidas en
el Registro Civil, para proceder o-
portunamente a inocular lo relativo
a la vacuna, a los respectivos niños,
b Inspeccionarán, en lo relativo a
la vacuna, a los alumnos de las es¬
cuelas cuando practiquen en ellas
las visitas de que trata el inciso X,
para vacunar o revacunar a los que
fuere necesario, c) Inspeccionarán,
con el mismo fin, dos veces por a-
ño, a la gendarmería y policía de la
jurisdicción a su cargo, d) Anun¬
ciarán por medio de avisos colocados
en lugares públicos, los días y ho¬
ras en que practiquen la vacuna¬
ción, lo que deberán hacer tres ve¬
ces por semana, cuando menos, c)
Enseñarán la práctica de la inocula¬
ción de la vacuna a los preceptores
y preceptores en todos los lugares
de la provincia que visiten anual¬
mente, con el fin de que puedan co¬
adyuvar a la profilaxia antivarióli¬
ca. f) Solicitarán directamente del
Instituto de Vacuna la cantidad de
fluido que juzguen necesario para
su utilización durante el término de
un mes, y renovarán mensualmente
sus pedidos con la oportunidad debi¬
da, tomando razón de las cantidades
recibidas, g) Conservarán la vacu¬
na en un sitio fresco, al abrigo de la
luz y no la emplearán sino dentro
del plazo en que ella sea activa,
conforme a las indicaciones que
consten en la etiqueta de envío del
Instituto de Vacuna, h) En caso de
epidemia de viruela en los lugares
próximos, adoptarán todas las me¬
didas de profilaxia apropiadas para
impedir la trasmisión de la enferme¬
dad a la circunscripción de su car¬
go. Cuando en ésta ocurra un caso
de viruela, procederán a vacunar o
revacunar a todas las personas que
han estado en contacto con el en¬
fermo y si se presentasen dos o
más casos, en circunstancias que ha¬
gan temer el desarrollo de una epi¬
demia, procederán a realizar la vacu¬
nación y revacunación generales,
dedicando a esa labor dos o más ho¬
ras diarias. De acuerdo con las au¬
toridades municipales y políticas ais¬
larán a los epidemiados y desinfec¬
tarán sus domicilios, i) Enviarán
mensualmente a la Dirección de Sa¬
lubridad Pública una razón de las
personas que hayan vacunado o re¬
vacunado, con indicación del nom¬
bre, edad, residencia, sexo y éxito de
la vacunación o revacunación, con¬
servando en el archivo del titula-
rato una copia de esa relación para
los efectos de la expedición de cer¬
tificados o de datos para las muni¬
cipalidades. j) Se trasladará inme¬
diatamente al distrito en que se pre¬
senten casos de viruela para com¬
batir la propagación de la enferme¬
dad mediante la vacunación, k) En
los casos en que el Gobierno o las
Juntas Departamentales nombren
vacunadores oficiales, tendrán bajo
su inmediata dependencia a dichos
vacunadores, les designarán los lu¬
gares que deban recorrer y vigila¬
rán el cumplimiento de su cometido.
1) Cuando se presenten casos de vi¬
ruela fuera del distrito de su resi¬
dencia, lo comunicarán por telégra¬
fo a la Dirección de Salubridad, so¬
licitando, a la vez, el número de do¬
sis de vacuna que necesiten e indi¬
cando (horas o días) del sitio de su
residencia al lugar en que se haya
presentado la epidemia, m) En caso
de epidemia de viruela, comunicarán
diariamente a la Dirección de Salu¬
bridad, por telégrafo, el número de
casos nuevos que ocurran, el núme¬
ro de fallecimientos y el de los cu¬
rados, y el número de primo vacu¬
naciones que practiquen, n) En el
mismo caso, informarán por escrito
64)
quincenalmente a la Dirección de
Salubridad, consignando un resu¬
men de los datos indicados, corres¬
pondientes a la quincena y cuanto
se relacione con la epidemia y la
vacunación. IX. — Inspeccionar pe¬
riódicamente — cada tres meses
cuando menos — en el distrito de su
residencia y en los demás distritos
cuando verifique su visita anual o
vaya a ellos por motivos extraordi¬
narios relacionados con su cargo los
mercados, tambos, establecimientos
industriales, cuarteles, cárceles, etc.,
a fin de indicar a las autoridades
correspondientes las medidas de hi¬
giene que sea conveniente poner en
práctica en dichos lugares. X. — Vi¬
sitar los establecimientos escolares
oficiales del distrito de su residen¬
cia cuando menos tres veces al a-
año, dejando constancia en un libro
especial, que para ese objeto habrá
en cada escuela, de las observacio¬
nes que en el orden higiénico le su¬
gieran las condiciones del local, así
como de las medidas que deban a-
doptarse para mejorar esas condicio¬
nes. El resultado de su visita lo co¬
municarán por escrito dentro del
tercer día a la autoridad local en
el ramo de instrucción y a la Direc¬
ción de Salubridad. En los distritos
verificará la misma inspección esco¬
lar cuando haga su visita anual y
cuando, por motivos de su cargo
vuelva a ellos. XI. — Visitar extra¬
ordinariamente, cuando las circuns¬
tancias sanitarias lo exijan, los co¬
legios y escuelas, y practicar el exa¬
men médico de los alumnos para in¬
dicar los que puedan ser agentes de
contagio, a fin de que se les separe
temporalmente del establecimiento
debiendo en estos casos autorizar en
su oportunidad el regreso de los es¬
colares excluidos. XII. — Dar cuen¬
ta a la autoridad política, así como
a la Municipalidad respectiva, de to¬
dos los asuntos concernientes a la
higiene pública de su jurisdicción y
muy especialmente de todo lo que a
su juicio puede ser causa de daño
para la salud pública. XIII. — Infor¬
mar a la autoridad judicial, en los
lugares donde no hubiere médico de
policía, acerca de todos los asuntos
médicos legales en que se le pidiera
dictámen, practicando los reconoci¬
mientos y autopsias que fueran ne¬
cesarias en asuntos criminales, siem¬
pre que sean ordenados por la au¬
toridad; pero no están obligados a
hacer esos reconocimientos o au¬
topsias gratuitamente a pedido de
particulares, ni en general a practi¬
car peritajes en cuestiones de orden
civil. En estos casos tienen derecho
dos públicos que soliciten licencia
al cobro de honorarios. XIV. — Re¬
conocer técnicamente a los emplea-
por enfermedad o que solicite nsu
jubilación. XV. — Constatar las de¬
funciones de las personas que judi¬
cial o administrativamente se les in¬
dicare o a solicitud de particulares,
teniendo en este último caso derecho
al pago del honorario respectivo, sal¬
vo caso de insolvencia manifiesta.
XVI. — Practicar los reconocimien¬
tos técnicos y desempeñar las de¬
más funciones que le señala la ley
de conscripción militar, en confor¬
midad con los reglamentos respecti¬
vos. XVII. — Inspeccionar, donde no
exista un delegado especial de la
Facultad de Medicina, las boticas y
droguerías para cuidar de la buena
calidad de los medicamentos y del
buen servicio del establecimiento,
consultando a aquella Facultad so¬
bre todas las cuestiones que pudie¬
ran promoverse en el ejercicio de
esta obligación. XVIII. — Asesorar a
las autoridades, cada vez que ellas
soliciten su concurso para cualquier
labor o asunto sanitario. XIX. — Ges¬
tionar de la Municipalidad provin-
(65
cial la adopción de las medidas de
higiene que deba prescribir por me¬
dio de ordenanzas, en relación con
el servicio de aseo público, con el
agua potable, con el alejamiento de
las materias excluidas, con el de
desinfección, con el de protección
de la infancia, con el de vigilancia
de expendio de comestibles, con el
de mataderos y plazas de abasto,
con el de venta de muebles usa¬
dos, con el de estadística demográ¬
fica, con las condiciones de construc¬
ción de los edificios (material, di¬
mensiones de las habitaciones, ae-
reación, luz natural, etc.) y demás
ramos de la higiene pública y pri¬
vada. XX. — Advertir a las autori¬
dades los peligros que entrañan pa¬
ra la salud pública las enfermedades
de los animales, indicándoles, en re¬
lación con cada caso, las medidas de
policía sanitaria. XXI. — Estudiar las
causas especiales que influyen en la
provincia de su jurisdicción para la
trasmisión de las enfermedades in¬
fecto contagiosas y señalar a la au¬
toridad correspondiente las medidas
que deben adoptarse para que ellas
no subsistan. XXIII. — Estudiar la
geografía médica, la climatología, la
flora medicinal y las aguas minera¬
les del territorio de su jurisdicción,
consignando los datos que sobre es¬
tas materias puedan obtener, así co¬
mo los que se refieran a la medicina
popular, en la memoria anual que
deben presentar a la Dirección de
Salubridad Pública, o en informes
especiales que juzguen conveniente
elevar al respecto, XXIII. — Infor¬
mar por telégrafo a la Dirección de
Salubridad Pública, tan pronto co¬
mo lleguen a su conocimiento, las o-
currencias sanitarias de carácter
grave que se presenten en sú juris¬
dicción indicando las medidas ur¬
gentes que ellas reclaman, sin per¬
juicio de notificar simultáneamente
a las autoridades locales. XXIV. —
Informar por telégrafo diariamente,
a la Dirección de Salubridad Públi¬
ca, en los casos de epidemia, de la
marcha que ésta siga, confirmando o
rectificando, en relación con cada ca¬
so, las medidas adoptadas. XXV. —
Llevar un libro copiador de todos
los informes oficiales y demás docu¬
mentos expedidos por el titularato
durante cada año, libros que les se¬
rán proporcionados por las Juntas
Departamentales respectivas. XXVI.
— Vigilar que las municipalidades
provinciales y distritales cumplan
con formular y enviar a la Direc¬
ción de Salubridad Pública los cua¬
dros estadísticos de natalidad, nup¬
cialidad y mortalidad de las locali¬
dades de su jurisdicción, instruir a
los encargados de formar esos cua¬
dros acerca de la manera como de¬
ben hacerlos y los datos que en e-
llos deben incluir y completar los
datos demográficos municipales con
los que ellos por sí mismos puedan
adquirir. XXVII.— Recabar de las
juntas departamentales respectivas
el botiquín que éstas deban propor¬
cionarles con los medicamentos más
indispensables para combatir en
cualquier momento las epidemias
que puedan presentarse en el distri¬
to de su residencia o en los demás
de su jurisdicción y con los desin¬
fectantes que permitan atender las
emergencias sanitarias de momento,
y cuidar de que se reemplacen los
medicamentos o desinfectantes con¬
sumidos a fin de conservar siempre
el botiquín completo. XXVIII. — Uti¬
lizar los medicamentos y desinfec¬
tantes del botiquín a que se hace
referencia en el inciso anterior, en a-
tender a los enfermos pobres en los
casos de epidemias y en las desin¬
fecciones realizadas con esa asisten¬
cia de epidemiados, llevando una
66)
razón pormenorizada de los consu¬
mos la que remitirán a las juntas
departamentales al hacer sus pedi¬
dos de repuestos, conservando copia
en el libro correspondiente al archi¬
vo del titularato. XXIX. — Presen¬
tar anualmente a la Dirección de
Salubridad Pública, por intermedio
de la autoridad política, una memo¬
ria en la que conste, en resumen, la
marcha de los asuntos sanitarios en
el territorio de su jurisdicción du¬
rante el año y en el que se consigne
todos los datos relativos a las nece¬
sidades sanitarias de él, las iniciati¬
vas del titularato y los estudios
que en relación con la geografía mé¬
dica, la climatología, la historia na¬
tural médica y la epidemiología, ha¬
ya verificado, “Reforma Médica”,
Lima, 1915, p. 110).
MEDICOS VACUNADORES. —
(Hist.) Reglamento G. M. 903.
MEDINA, ANGEL. — Flebótomo
que ejercía la profesión en Lima en
1808 y que hizo un donativo de 4
pesos para la obra del Colegio de
San Fernando.
MEDINA, CASIMIRO. — Médico
Cirujano. Bachiller el año de 1886;
su tesis: “La medicación clorálila en
el tétanos”, obtuvo el título profe¬
sional el año de 1887. Miembro en¬
tusiasta de la Sociedad Médica U-
nión Fernandina de Lima, que pre¬
sidió interinamente en alguna opor¬
tunidad (1892), después de algunos
años de ejercicio profesional en Li¬
ma, se estableció en el departamento
de la Libertad, donde ejercicio la
profesión durante muchos años. De
regreso a Lima formó parte del per¬
sonal técnico de la Dirección de Sa¬
lubridad, desempeñando la jefatura
de este reparto administrativo el Dr.
Julián Arce. Bibliografía: Publica¬
ciones en la Crónica Médica de Li¬
ma: 1) Discurso, en la Unión Fer¬
nandina 1889. 2) Estadística de Li¬
ma, 1889. 3) La epidemia de Cas-
ma, 1889. 4) Paludismo y fiebre bi¬
liosa de los países cálidos, 1889. 5)
Reforma hospitalaria, 1891. 6) El
descubrimiento de Koch, 1891. 7)
Discurso y caso clínico, com. a la
Unión Fernandina, 1891. 8) Regla¬
mentación de la prostitución, 1892.
9) Higiene de la capital, 1892. 10)
Higiene de la capital, 1892. 11) El
cólera, 1892. 12) Cartilla popular de
profilaxia del cólera, 1892 (en co¬
laboración con los doctores Leóni¬
das Avendaño, David Matto, Leon¬
cio I. de Mora y Emiliano Castañe¬
da. 13) Sanidad de la capital, 1893.
14) Tétanos traumáticos, 1895. Publi¬
caciones en el Monitor Médico de Li¬
ma: 15) La epidemia de Casma (pa¬
ludismo y fiebre biliosa de los paí¬
ses cálidos), año de 1889.
MEDINA, JUAN.— En 23 de Ene¬
ro de 1847 se le declararon sin lugar
por el Protomedicato General los
exámenes de cirujano que asegura¬
ban había rendido ante el Teniente
del Protomedicato en Pisco.
MEDINA, MANUEL. — Farmacéu¬
tico. Fallecido en Tarma en 1892.
MEDINA, TEOFILA. — Obstetnz
(1892).
MEDRANO, JUAN ANTONIO. —
Cirujano que ejercía la profesión en
Lima a principios del siglo XVII.
Citado por el Dr. Bermejo y Roldán
en su “Diccionario sobre el saram¬
pión”.
MEISS, FRANCISCO. — Farma¬
céutico (1891).
MEJIA —ACEITE DE— (Farm.)
Véase: Aceites Medicinales.
(67
MEJIA, ADAN H. — Médico Ciru¬
jano. Hijo del conocido y respetable
farmacéutico don Hilario Mejía. Ba¬
chiller el año de 1901 su tesis: “La
esplenectomía en la ectopia del ba¬
zo por la hipertrofia del mismo”, ob¬
tuvo el título profesional el año de
1901. Después de recibido de médi¬
co se dirigió a Europa a perfeccio¬
nar sus conocimientos en Oto-rino-
laringología, especialidad que culti¬
va en la actualidad (19213 — Doctor
en Medicina el año de 1914: su tesis:
“Tratamiento de elección de las des¬
viaciones del tabique”. Se presentó
como opositor al Concurso convoca¬
do por la Facultad el año de . ,
cuya elección no le fué favorable.
Catedrático adjunto de la Facultad
el año de 1916, fué encargado del
curso de Farmacología el año de
1919. Bibliografía: Apuntes de Oto-
rino-laringología en Gaceta de los
Hospitales, Lima, 1909. Tesis del doc¬
torado, Lima, 1914.
MEJIA, CARLOS E. — Farmacéu¬
tico (1900). Bibliografía: 1) La en¬
señanza profesional, Boletín Farma¬
céutico 1918. 2) Plan de estudios de
la Farmacia (al quinto Congreso
Médico Sat. Am. B. F. 1918. 3) Pre¬
sidente Sociedad Farmacéutica —
1918. 4) Los herbolarios asiáticos,
B. F. 1918. 5) La asepsia en Farma¬
cia, B. F. 6) Oficinas de Análisis
Químico — periciales (al quinto con¬
greso) B. F. 1918. Discurso, en F. P.
1904.
MEJIA, DEMETRIO.— Bachiller
en 1903, su tesis: Tratamiento de las
várices y úlceras varicosas del miem¬
bro inferior por el procedimiento de
Moreschi. Médico Cirujano en 1904.
Propietario de la Farmacia “Mejía”
en Ascope, por los años de 1918 (Bo¬
letín Farmacéutico, Lima). Biblio¬
grafía: 1) Cálculo vesical-Talla hi-
pogástrica, G. Ii. 1904.
MEJIA, FEDERICO. — Farmacéu¬
tico (1910).
MEJIA, HILARIO. — Farmacéuti¬
co (1869). Falleció el año 1918.
MEJIA, JUANA.— Obstetriz. —
(1862).
MEJIA, JULIAN. — Natural de
Pisco, autorizado en 11 de octubre
de 1827 por el Protomedicato Gene¬
ral para “vender simples y compues¬
tos, a condición de mostrarlos al Te¬
niente del Protomedicato y abste¬
niéndose, en lo sucesivo, de nuevas
composiciones”.
MELANCOLIA. — (Patolog.) Los
prácticos de la época colonial eti¬
quetaron bajo de esta denominación
muchos estados depresivos que po¬
co tuvieron que ver con la verda¬
dera melancolía y que fueron atri¬
buidos, en conformidad con las doc¬
trinas humorales reinantes, al pre¬
dominio del humor melancólico so¬
bre los demás de la economía.
MELCOCHA. — (Bromatol.) Mel-
eochara. — (Terap.) Las semillas de
la melcochara o simulo habían sido
ensayadas por el Dr. Celso Bamba-
rén, desde el año de 1869, en el tra¬
tamiento de la epilepsia, argumen¬
to respecto al cual escribió su tesis
del bachillerato don Francisco P. del
Barco.
MELERO. — Mirmacophaga Te-
tradactvla. — Oso a quien impropia¬
mente colocan algunos en esta clase:
los Indios Cumanagotos lo llaman
Guerichi; los Caribis Guariri, y en
Yucatán Camanoa menor para dis¬
tinguirlo del Hormiguero, a quien
68)
se parece mucho en figura y propie¬
dades; excepto en la cola, porque la
de éste es larga y rolliza; desde la
mitad hasta el extremo enteramen¬
te desnuda de pelo, y aprehensil co¬
mo la de los monos; a cuya simili¬
tud se cuelgan de las ramas para
buscar cómodamente el alimento
que comen, y otros animalillos in¬
mundos; pero especialmente es apa¬
sionado a la miel de abejas, que an¬
da escudriñando por las concavida¬
des de los árboles, introduciendo por
ello su lenguilla, que es como la del
Hormiguero; tiene en las manos cua¬
tro uñas largas y corvas con que se
defiende de las fieras; también se
diferencia de aquel en el pelo, que
es más corto, más suave y de color
pardo. Los indios de la Guayana co¬
men su carne. Alcedo (Diccionario
Geográfico de las Indias Occidenta¬
les o América, tomo V, Madrid 1789).
MELGAR, ADAN. — Pocos hom¬
bres —escribe el finísimo cronista
Gastón Roger (“Don Adán Melgar,
un hombre de leyenda”, en la Re¬
vista Mundial de Lima en 1921, en
nuestra ciudad — tan interesantes.
Ninguno más pintoresco. Ninguno
más castizamente sugestivo. Ningu¬
no más extraño y sin embargo más
nuestro, más genuinamente produc¬
to de esta ciudad privilegio o mila¬
gro. El doctor Adán Melgar nació
en lea, pero es un detalle que no im¬
porta. Por su carácter, por su gra¬
cia, por su ironía, por su malicia, es
nuestro; exclusiva y rotundamente
nuestro. De casi un siglo de existen¬
cia — 82 años — Lima le arrancó los
mejores afanes, las más arrebatadas
esperanzas y las más castigadas in¬
quietudes”. Grande amigo y médi¬
co del eminente estadista don Ma¬
nuel Pardo, el doctor Melgar fué u-
no de los testigos presenciales del
asesinato del jefe civilista el día 16
de noviembre de 1878; fué el doctor
Mélgar quien redujo a la impotencia
al asesino del doctor Pardo y uno
de los que más se esforzaron en vol¬
ver a la vida al desventurado hom¬
bre público. También fué el doctor
Melgar médico del General La Puer¬
ta, que desempeñó la presidencia de
la República.
MELGAR, ADAN. — Médico Ciru¬
jano. Doctor en Medicina en 19 de
junio de 1863, designado por la Fa¬
cultad de Medicina en 1867 para ser
enviado a Europa en viaje de perfec¬
cionamiento con el objeto de estu¬
diar enfermedades de la piel. Estu¬
dios en Europa. Médico Municipal.
MELGAR, JUAN.— Estudiaba Me¬
dicina al iniciarse en 1808 la obra
del Colegio de San Fernando a la
cual contribuyó con un donativo de
dos pesos.
MELGAR, ROMULO F — Bachi¬
ller en 1918, su tesis: “Tratamiento
seroterápico de los vómitos incoer¬
cibles del embarazo”. Falleció en
1918. Bibliografía: 1) Cesárea con¬
servadora en una estrechez pelvia¬
na. (Com. a la A. de internos de los
Hospitales), 1918. 2) Tesis del Ba¬
chillerato, G. M. en 1918.
MELTAR, TITO.— Doctor en Me¬
dicina. Médico (26 de Mayo de 1862).
Ejercía en Coquimbo en 1894.
MELOES. — La existencia de la
cantaridina en el Meloe Saulciy fué
señalada por el doctor: José S. Ba¬
rranca, de quien tomamos los si¬
guientes informes: “Las especies de
este género se conocen en Kechua
con el nombre de Tipqui Kunca o
Tipi kunca; denominación que sig¬
nifica literalmente Pescuezo de Tip-
(69
qui; ahora bien esta última palabra
se emplea para llamar a una espe¬
cie de alfiler largo que se usa como
prendedor por las mujeres en el in¬
terior, el cual presenta una analogía
muy marcada con el cuello de este
animal, de manera que el nombre
todo equivale a pescuezo largo. Pa¬
ra extraer la cantaridina de estos
insectos se recogen con cuidado en
los meses de Julio, Agosto y Setiem¬
bre, época en la cual han alcanzado
su completo desarrollo: se ponen
dentro de un frasco de boca ancha,
matándolos en seguida con algunas
gotas de éter o de cloroformo. Esta
operación se practica a medida que
se cojen para evitar la pérdida de
un líquido oleoso que destila de sus
miembros, que contiene cantaridi¬
na y cuya excreción se verifica con
mucha actividad mientras viven.
Después de lavados ligeramente con
agua fría, para separar la aroma u
otras impurezas se cocinan varias
veces hasta que los últimos líquidos
salgan incoloros; reunidos se evapo¬
ran en el baño hasta la consistencia
de extracto blando; se trata éste
con alcohol caliente; la tintura de
color verde abandonada a la evapo¬
ración espontáneo depone a la can¬
taridina cristalizada en largos hace¬
cillos de un hermoso color verde, de¬
bido a la clorofila. Para purificarla
se disuelven los cristales en el alco¬
hol añadiendo a la solución un poco
de carbón animal; se hierve por al¬
gún tiempo y filtra; por el enfria¬
miento se precipita completamente
incolora. Algunas veces hay necesi¬
dad de repetir esta operación para
conseguirla pura. La cantaridina ob¬
tenida de este modo se presenta en
agujas incoloras, ni oblicuo y sus
cristales ofrecen la particularidad de
tener truncados sus ángulos y aris¬
tas: es insoluble en el agua, pero
soluble en el alcohol, éter y cloro¬
formo” (Existencia de la cantaridi¬
na en un insecto que vive con las
inmediaciones de Lima, pertenecien¬
te a la familia de los Coleópteros”,
en la Gaceta Médica, Lima, 1876.
MELOT, ALBERTO.-— Médico Ci¬
rujano. El Dr. Melot, distinguido
médico militar que vino al Perú co¬
mo médico de la misión militar fran¬
cesa el año de 1911, dedicóse, muy
activa y eficazmente, a la organiza¬
ción de los servicios sanitarios en el
ejército nacional. Dictó en el Esta¬
do Mayor del Ejército de Lima, al¬
gunas conferencias muy interesan¬
tes. Bibliografía: 1) Necesidad y pa¬
pel del médico militar, conferencia
en Crónica Médica, Lima, 1911.
MEMBRILLEJO. — (Bot.) La “Va-
rronia rotundifolia” o Cordia rotun-
difolia de la familia de las Cordia-
ceas, es una planta que tiene la ta¬
lla de un arbusto, es indígena de los
lugares arenosos del Perú, donde es
conocida con el nombre de Membri-
llejo. El jugo de las hojas de esta
planta es muy empleado en el tra¬
tamiento de la ictericia. (Colunga:
“Botánica”, Lima, tomo II).
MENA, MANUEL DE— Al umno
del Colegio de la Independencia en
1822.
MENA, SEBASTIAN. — Farmacéu¬
tico. Ejercía la profesión en Lima
por los años de 1808, fecha en la
cual contribuyó con un donativo de
17 pesos a la erogación iniciada con
destino a la ejecución del proyecta¬
do Real Colegio de Medicina y Ciru¬
gía de San Fernando. El citado año
desempeñaba el Farmacéutico Me¬
na el muy honorífico cargo de Pro-
tofarmacéutico y el de Asesor far¬
macéutico del Real Tribunal del Pro-
tomedicato del Perú.
70)
MENACHO, JOSE LUIS — Natu¬
ral de Lima, Manteista. Estudió
Ciencias Físicas y Matemáticas en
San Fernando por los años de 1812
y 1813.
MENDEZ, GASPAR. — Médico
que ejercía la profesión en Lima en
1631 y que está citado en el proce¬
so de beatificación de San Francisco
Solano (manuscrito).
MENDEZ, MANUEL.— Flebóto¬
mo (28 de setiembre 1829).
MENDIETA, FRANCISCA. —
Obstetriz (19 de octubre de 1860).
MENDIETA, PETRONILA — Obs
tetriz (22 de diciembre de 1860).
MENDIZABAL, SOFIA D — Obs¬
tetriz.
MENDOZA, ALFREDO S— Ba¬
chiller en 1891, su tesis: “Vaginitis
blenorrágicas”. Médico cirujano en
1893.
MENDOZA, ANDRES A.— Médico
Cirujano. Obtuvo el título profesio¬
nal el año de 1876. Ejerció la profe¬
sión en la ciudad de lea. en la cual
fué corresponsal de la “Crónica Mé¬
dica’’ de Lima. Bibliografía: 1) He¬
rida por instrumento cortante, en
“Crónica Médica” de Lima, 1885. 2)
Constitución atmosférica, en “Cró¬
nica Médica” de Lima, 1885.
MENDOZA, AURORA. — Obste
triz. (1871).
MENDOZA, CARLOS IGNACIO.
— Farmacéutico (1900). Propieta¬
rio de una Farmacia establecida en
San Vicente de Cañete (Boletín
Farmacéutico de Lima). La ovole-
citina en Farmacia, en F. P. 1904.
MENDOZA, FRANCISCO — Ciru¬
jano Latino (9 de Junio de 1821).
MENDOZA, FRANCISCO.— En 16
de abril de 1814 fué autorizado por
el Real Tribunal del Protomedicato
para ejercer la profesión de Ciruja¬
no en Tacna, (no se trata indudable¬
mente del mismo cirujano del mis¬
mo nombre citado por Larrinaga).
MENDOZA, FRANCISCO. — Ba¬
chiller en Medicina y Cirugía que
ejerció en Lima durante la segunda
mitad del siglo XVIII. Citado por
el Dr. José Pastor de Larrinaga co¬
mo médico asistente de la familia
de don Antonio Pando, Correo Ma¬
yor de estos Reinos.
MENDOZA, MARIA VICELINA.
— Obstetriz (1879).
MENDOZA, PEDRO — Bibliogra-
fía: 1) Observaciones climatológicas
del departamento de Piura, en Ga¬
ceta Médica, de Lima, 1876.
MENDOZA, VALDEMARO — Ba
* chiller en 1899; su tesis: “Cercado
metálico en el tratamiento de las
fracturas”. Médico Cirujano en 1900.
MENENDEZ. — Cirujano Dentista.
MENENDEZ, CARLOS.— Médico
Cirujano. Bachiller en Medicina el
año de 1883; su tesis: “La electrici¬
dad en los infartos del epidídimo”.
obtuvo el título profesional el año
1894. Bibliografía: 1) El clima de
Jauja y su acción sobre la tubercu¬
losis. Conf. en la “Unión Fernandi-
na”, 1887.
MENENDEZ, JOSE B.— Médico.
(Biog.) Bachiller en 1918: “Trata¬
miento de la hipertrofia de la pros-
(71
tata por la prostatectomía transvesi¬
cal”.
MENENDEZ, RAMON. — Médico
Cirujano. Bachiller en 1883: su te¬
sis “Estrechez de la uretra”, obtu¬
vo el título profesional en año de
1884. Desempeñó la jefatura de Clí¬
nica en el Hospital de Santa Ana y
el año de 1892 fué nombrado mé¬
dico titular del departamento de
Piura.
MENENDEZ, RAMON. — Médico.
Bachiller en 1918; su tesis: “Algu¬
nas consideraciones sobre estado
grávido puerpural y tuberculosis”.
Bibliografía: 1) Medidas profilácti¬
cas que exigen las tuberculosas des¬
de el punto de vista del embarazo
(Com. a la A. de int.), 1918-
MENESES, GASPAR DE— Mé¬
dico — Primer Rector seglar de la
Real Universidad de San Marcos de
Lima (2 de julio de 1572). Doctor en
Medicina y Cirugía y Maestro de
Artes, incorporado en estos grados
en 7 de febrero de 1565; El Dr. Mene-
ses falleció en Lima el año de 1573
y le sucedió en el cargo el Dr. Sán¬
chez de Renedo (Véase este nom¬
bre). Refiriéndose al Dr. Meneses, di¬
ce el Dr. Eguiguren: “Gaspar de Me¬
neses, abandonó la Península junto
con los primeros aventureros. Des¬
embarcó en Tierra Firme en momen¬
to que los Contreras llegaban a Pa¬
namá rebelados contra el Monarca.
Conocidos la lealtad y los servicios
del Dr. Meneses, los rebeldes sa¬
quearon su hogar y lo redujeron a
la miseria, obligándolo a refugiarse
en casa del Tesorero de la Real Ha¬
cienda, don Martín Ruiz de Marche-
na. En tan distinguida compañía le¬
vantó el doctor Meneses la bandera
real, persiguiendo a los Contreras,
acantonados en la estancia de Juan
de Saraez. La lucha fué encarniza¬
da y los rebeldes tuvieron que reti¬
rarse a un cerrito vecino, donde se
fortificaron; pero al empuje de un
nuevo ataque impulsado por el mis¬
mo doctor Meneses, los rebeldes fue¬
ron totalmente derrotados. Ya en Li¬
ma el Doctor Meneses, actuó contra
Hernández Girón, defendiéndose la
ciudad y acompañando al Estandarte
Real, estuvo con los Oidores en Lase
y Pachacamac hasta que se retiró el
tirano. Posteriormente militó al lado
de Altamirano en la formidable re¬
sistencia al mismo Girón”.
MENESES, ANDRES.— Doctor en
Medicina, que abandonó el ejercicio
de esta ciencia para entregarse al
de la Jurisprudencia que ejerció en
Arequipa. Era natural de Tiabaya,
en la provincia de Arequipa. Fué ca¬
tedrático de Derecho Procesal en la
Universidad del Gran Padre San A-
gustín; Maestro de Práctica en la A-
cademia de Práctica Forence y Pre¬
fecto de uno de los Departamentos
de la República. Es en la actualidad
miembro de la Academia Laureta-
na de Arequipa (1913).
MENESES, FERNANDO DE. —
Médico de nota, de gran opinión en
la ciudad de Lima en los años prime¬
ros del siglo XVII. Murió en Lima,
víctima de un cáncer de la lengua,
el 26 de junio de 1630 y fué sepul¬
tado en el Convento de la Merced,
con asistencia de toda la ciudad, o-
cho días después de ocurrido el fa¬
llecimiento. La noticia la tomamos
délos “Apuntes para la Historia E-
clesiástica del Perú”, publicados en
la Sociedad de Lima en 1873 por
Monseñor Manuel Tovar, quien la
había tomado, a su vez, del Sol del
Nuevo Mundo, de D. Juan Francis¬
co Valladolid, publicado en Roma en
1683.
72)
MENESES, MIGUEL DE— Médi¬
co que en el siglo XVII prestaba sus
servicios en el Convento del Rosa¬
rio de Santo Domingo. Estaba a
sueldo. Falleció años después del fa¬
llecimiento del B. Juan Masías.
MENESES DEL CARPIO, LAU¬
RA. — Farmacéutico. Su nombre fi¬
gura en la relación oficial de la Fa¬
cultad (1916).
MERCADO, JOSE S. — Farmacéu¬
tico (1910). Corresponsal del Bole¬
tín Farmacéutico de Lima, en la ciu¬
dad de Pisco (1919).
MERCADO, RODOLFO— Médico
(1894).
MERA, CARLOS. — Médico (1871).
MEREI. — Nombre que dan a la
fruta del Marañón en la Provincia
de Guayana. Véase aquella voz. Al¬
cedo: (Diccionario Geográfico de las
Indias Occidentales o América, to¬
mo V, Madrid, 1789).
MERIDA, MATIAS. — Natural de
Panamá. Hizo sus estudios de Medi¬
cina, beneficiando de una beca, en el
Real Colegio de Medicina y Cirugía
de San Fernando de Lima el año de
1815.
MERINO, BRUNO. — Por los años
de 1853 tenía a su cargo, en Lima la
Botica del Hospital de San Barto¬
lomé (Guía Domiciliaria de Lima
para 1853).
MERINO, MARIA. — Obstetriz.
(1872).
MERKEL, FELIPE— Médico Ci¬
rujano. — Bachiller el año de 1902;
su tesis “La tuberculosis en el ejér¬
cito nacional”, obtuvo el título de
médico cirujano el año de 1903 y el
grado académico de doctor el año
1908, versando su tesis doctoral so¬
bre “Reglamentación de la prostitu¬
ción en Lima”. El doctor Merkel, du¬
rante larga permanencia en Europa,
ha cultivado la especialidad en en¬
fermedades sifilíticas y genito uri¬
narias, que cultiva en la actualidad
(1921). Es miembro titular de la A-
cademia Nacional de Medicina de
Lima. Bibliografía: 1) Tesis del ba¬
chillerato, en Crónica Médica, 1903
y en Anales Universitarios del Pe¬
rú, vol. XXX. 2) Uta, su fusión en
las tuberculosis cutáneas y en el bo¬
tón de Oriente, com. a la Academia
de Medicina en Crónica Médica, de
Lima, 1913. 4) La actual epidemia
del Barranco (gripe de forma gastro¬
intestinal), en Crónica Médica de Li¬
ma, 1913. 5) Dos curaciones radica¬
les de sífilis, G.M. 916). 6) El peli¬
gro venéreo, conf. en el Centro U-
niversitario, en Gaceta de los Hos¬
pitales, 1909.
MES. — (F. 1.) Nombre vulgar
con el cual viene conocida la mens¬
truación. Dícese que una mujer tie¬
ne el mes, “esta con el mes”. Esta
palabra mes es adoptada también
en algunas regiones de Italia, aún
cuando es más popular la de “mar¬
qués”. Se dice a arrivato el már¬
chese”, “il márchese gli ha fatto u-
na visita”. Estas expresiones y otras
que velan púdicamente el molesto¬
so período fisiológico del bello sexo,
tienen un origen que, como advierte
Zanelli (ojo cit.) debe buscarse en
el antiguo concepto de la impureza
de la mujer que menstruaba ante
la divinidad. En nuestro bajo pue¬
blo una mujer “con el mes” está
considerada como un peligro de in¬
fección para el hombre que cohabi-
(73
ta con ella, ya que puede dar origen
a una blenorragia.
MESARJNA, EZEQUIEL. — Far¬
macéutico (1910).
MESALINA, MOISES.— Farma¬
céutico (1906) Propietario de la Far¬
macia de la ‘‘Medalla” en Lima.
MESINAS, MARIA.— Obstetriz.
— Que ejercía la profesión en el a-
ño de 1866.
MESTANZA, ENRIQUE.— Médi¬
co Cirujano. — Bachiller el año de
1847; su tesis: “Reumatismo articu¬
lar agudo”, obtuvo el título profe¬
sional el año de 1887. Habiendo ejer¬
cido la profesión, durante varios a-
ños, en el departamento de Huanca-
velica, pasó a ejercerla en el de lea.
El año de 1903, al mismo tiempo que
se establecía en Lima el hecho de la
existencia de la peste bubónica, el
doctor Mestanza dirigía al Dr. Er¬
nesto Odriozola una carta, que el Dr.
Odriozola fpzo pública, en la cual el
doctor Mestanza manifestaba sus sos¬
pechas de haber asistido a un pes-
toso en Pisco. Bibliografía: 1) Fie¬
bre de la Oroya o de verruga, en Mo¬
nitor Médico de Lima, 1885. 2) Afa¬
sia palúdica, en Monitor Médico,
1885.
MESTIZO. — - (Etnología). Tipo ét¬
nico producto del cruzamiento de
español e india (“Idea general del
Perú” — en Mercurio Peruano —
Tomo I, Lima, 1861). — Hijo de Eu¬
ropeo y de India o al contrario; cuya
casta abunda muchísimo en Améri¬
ca; y es una de las causas de la dis¬
minución de los Indios. Alcedo:
(Diccionario Geográfico Histórico de
las Indias Occidentales o América,
Tomo V, Madrid 1789).
METEOROLOGIA.— 1856 la Ga¬
ceta Médica de Lima publicaba, con
el título de Estadística Médica, unas
observaciones meteorológicas debi¬
das a don Luis Bignon Profesor de
Farmacia y Secretario de la Socie¬
dad Pitotécnica. También publicó
“Cuadros Meteorológicos que repre¬
sentan los términos medios extraídos
de las observaciones barométricas y
termométricas hechas en Lima en
1852” por el profesor D. José Eboli.
METODO DE GALENO — O CLI¬
NICA EXTERNA, CATEDRA DE —
(Hist.) El año de 1660 la Real Uni¬
versidad de San Marcos de Lima ha¬
bía solicitado de la superioridad la
creación de la Cátedra de Método
de Galeno. El período de tiempo
transcurrido entre las gestiones ini¬
ciales de esta creación y la realiza¬
ción de éllas en 1691 permite con¬
cluir en que no se concedió al asun¬
to grande importancia o si se con¬
cedió los trámites enojosos de la
creación de la cátedra demoraron e-
normemente. La fundación fué lle¬
vada a cabo por el Excelentísimo Sr.
D. Melchor Portocarrero, Conde de
la Monclova (1689-1705) y el primer
catedrático nombrado para desempe¬
ñar la nueva cátedra fué el Dr. Fran¬
cisco Vargas Machuca. (Véase este
nombre). Además del Dr. Vargas
Machuca (1689) desempeñaron la
cátedra los doctores Juan de Aven-
daño y Campoverde (1723). Cosme
Bueno (1756). Marcelino Aranda
(1784) y Miguel Tafur (1807).
Ladrón de Guevara dió a esta Cá¬
tedra 500 pesos en el ramo de nove¬
nos; pero el Rey desaprobó todo. Pi¬
dió que se proveyera por concurso y
se pagara sin sueldo de novenas, ni
de otro ramo de la real hacienda.
MEYER, CARLOS — Bibliografía:
1) La atmósfera y el clima de los
Andes, en Gaceta Médica de Lima,
1864.
74)
MEYER, JUAN. — Farmacéutico.
Obtuvo el título profesional el año
de 1875. El señor Meyer y el farma¬
céutico Hofmann presentó a la A-
cademia Libre de Medicina de Lima
el año de . un procedimiento de
extracción de cocaína, poco después
de haber presentado el suyo el far¬
macéutico Alfredo Bignon. Los co¬
lores de aichina a la vista de la teo¬
ría de los tipos, en Anales de la So¬
ciedad de Farmacia, 1876.
MEYER, TEODORO — Fai •macéu-
tico (1879).
MEZA, APOLINARIO. — Médico
que ejercía la profesión en el año
de 1886. Titular de Azángaro en
1873 (El Comercio).
MEZA, BALDOMERO — Muerto
en la guerra con Chile en 1881.
MEZQUITE. — Especie de algarro¬
billa silvestre, cuyo verdadero nom¬
bre es Mesquitl: es una especie de
verdadera Acacia, árbol espinoso y
hojas menudas como plumas: tiene
una frutilla dulce que contiene una
semilla de que hacían pan los In¬
dios Chichimecos: se cría con abun¬
dancia en los climas templados; y
particularmente en la Provincia de
Cinalca. Alcedo: (Diccionario Geo¬
gráfico Histórico de las Indias Oc¬
cidentales o América. Tomo V, Ma¬
drid 1879).
MIDAS. — El género Midas com¬
prende animales que antes se clasi¬
ficaban entre los Uistitis, pero se les
ha separado formando un género
especial, caracterizado por su fren¬
te prominente debido al desarrollo
de las crestas supraorbitarias, sus
orejas grandes: este género contie¬
ne varias especies indígenas de la
América tropical. Entre las que ci¬
taremos el Midas ursulus que se co¬
noce por su pelaje negro, anillado de
gris rojizo sobre el dorso y Tas ma¬
nos de un rojo dorado; esta especie
se halla en el Brasil.
MIDENDORF, ERNESTO — Médi¬
co (1865) El 94 hallábase en Alema¬
nia.
MIDDLETON GEO S — Este pro
fesor de Glasgow fué nombrado
Miembro Correspondiente de la So¬
ciedad Médica “Unión Fernandina”
de Lima el año de 1888.
MIELES MEDICINALES — (Farm)
En el “Inventario” de la Botica del
Colegio de San Pablo de Lima, rea¬
lizado en 1785 (Documento citado en
la palabra “Polvos Medicinales” só¬
lo hemos hallado las siguientes mie¬
les medicinales como las más en bo¬
ga en dicha época: Miel de Anacar¬
dos. Miel de llagas. Miel de Sabina.
Además de estas mieles medicinales,
los prácticos de la época colonial u-
saron la miel de abejas. La miel ro¬
sada, como su nombre lo indica, he¬
cha a base de rosas, muy usada en
el tratamiento de las lesiones de las
mucosas.
MIER Y PROAÑO, FABIO. — Mé¬
dico (1913) Bachiller en 1913 soste¬
niendo una tesis titulada “Cuarteles
Militares higiénicos”, obtuvo el títu¬
lo profesional el año de 1913. Des¬
empeñó durante algún tiempo, el
cargo de Médito Escolar.
MIL EN RAMA.— (Bot.) La “A-
chilea Millefolium”, de la familia de
las compuestas o Sinanteraceas, co¬
nocidas con el nombre vulgar de mil
en rama notable por sus hojas suma¬
mente divididas, y sus flores gene¬
ralmente de color blanco; las hojas
se usan como astringentes y vulne¬
rarias. (Colunga: Botánica, Lima, to¬
mo II).
(75
MILLA, ESTANISLAO.— Como a-
lumno juró la Constitución de 1826.
MILLAN, PEDRO FRANCISCO.
— Cirujano romancista por el Real
¿Tribunal del Protomedicato en 2
de Julio de 1810.
MILLAN, REBECA.— Enferme¬
ra. Diplomada en 1918.
MILMASCHA. — (Bot.) “La yer¬
ba milmascha, que en castellano
quiere decir yerba peluda, es de mu¬
cho aprecio por la virtud que tie¬
ne su cocimiento de curar la mens¬
truación haciendo que corra a las
mujeres cuando se detiene”. (Le-
cuanda: Descripción de Lambaye-
que, en Mercurio Peruano, tomo II
de la edición de la Biblioteca Pe¬
ruana, Lima 1861).
MIMBELA, FEDERICO A — Ciru¬
jano Dentista.
MINAYA, FIDEL. — Bachiller en
Medicina el año de 1875, sustentando
por tesis “Del lupus (uta)”. No sa¬
bemos si es el mismo médico que
ejerció muchos años la profesión en
la ciudad de Huánuco: este último
se llamaba Adolfo. La tesis nombra¬
da fué publicada en Lima. Biblio¬
grafía: 1) Tesis del Bachillerato en
Gaceta Médica de Lima, 1875.
MINO NI) O, PEDRO— Como a-
lumno juró la Constitución de 1821
y la de 1826.
MINUCHE, FAUSTINO — Farma¬
céutico (1861). En 1874 estuvo en
peligro de ser envenenado. Analiza¬
ron el tóxico Dávalos y Zuleta.
MINUCHE, FAUSTINO— Flebó¬
tomo (24 de setiembre de 1852).
MIRALLA, JOSE ANTONIO —
Médico, natural de Córdova de Tu-
cuman. Realizó sus primeros estu¬
dios en el Colegio de San Carlos de
Buenos Aires y se trasladó a Li¬
ma donde se graduó de Bachiller
en Artes el año de 1812. Fué uno de
los alumnos fundadores del Colegio
de Medicina de San Fernando. A-
bandonó la carrera.
MIRANDA, ARTURO.— Bachiller
en 1910; su tesis “Contribución al
estudio de la Anquilostomasis en
nuestras montañas”.
MIRANDA, FRANCISCO — Nom¬
brado por el Real Tribunal del Pro¬
tomedicato en 18 de Noviembre de
1817 practicante de medicina en la
expedición militar a Chile de ese a-
ño. No era médico, seguramente.
MIRANDA ARTEAGA, GONZA
LO. — Farmacéutico (1919). Corres¬
ponsal del Boletín Farmacéutico de
Lima en el Callao (1918) ciudad.
MIRANDA, ISABEL.— Obstetriz
(1907).
MIRANDA, JOSE EZEQUIEL. —
Médico (1869) El 94 hallábase en
Iquique.
MIRANDA, JUAN— Médico por
el Real Tribunal del Protomedica¬
to en 18 de Julio de 1814. Ejerció la
profesión en la ciudad de lea en la
cual tenía establecida una botica en
el mismo año de su recepción.
MIRANDA, PABLO.— Flebótomo
por el Real Tribunal del Protomedi¬
cato. Ejercía la profesión en el Ca¬
llao en el año de 1808, en el cual
hizo un donativo de 6 pesos para la
obra del Colegio de San Fernando.
Ese año desempeñaba las funciones
de protobarbero del Callao.
MIRANDA PEDRO— Por los a-
ños de 1853 tenía a su cargo, en Li¬
ma, una Botica (Guía Domiciliaria
de IJma para 1853).
76)
MIRELAS, CLEMENTE.— Ciru¬
jano que ejercía la profesión en Li¬
ma en 1808, año en el cual hizo un
donativo de 4 pesos para la obra
del Colegio de San Fernando.
MIRO QUESADA, OSCAR— Es-
Estudió Medicina en 1902.
MIRUNTA. — “La segunda enfer¬
medad particular de Pangoa es la
mirunta. Es una dolencia muy cu¬
riosa y única en su género. Las per¬
sonas que padecen de ella son sor¬
prendidas una mañana por un do¬
lor muy agudo en cierta parte del
cuerpo. Se registran con minuciosi¬
dad y ven una hinchazón con tintes
colorados y morados en la punta.
Abriendo ese bulto se escapa un
gusano grueso que está metido en¬
tre el cutis y la carne, el cual había
ocasionado con su presencia inopor¬
tuna, los dolores referidos. Según
observaciones de un amigo mío que
se quedó algunos meses en Pangoa,
proviene esa enfermedad de dejar
la ropa tendida después de puesto
el sol: entonces vuelan muchas mos¬
cas que se van a poner sobre la ro¬
pa, depositan sus huevos y se van
dejando la semilla de algunos gusa¬
nos, los cuales puestos a la luz por
el calor del cuerpo, se introducen in¬
continente en los poros para fijar¬
se después en la parte más conve¬
niente a su apetito. El único reme¬
dio es hacer la operación y sacarlos
(E. Barraillier: “Viaje a Andamar-
ca y Pangoa’’ — L. S. G. 1892.
MISPIRETA, MARIANO €.— Mé¬
dico Cirujano. — Prestó muy impor¬
tantes servicios durante nuestra gue¬
rra con Chile, formando parte del
personal técnico de las Ambulan¬
cias dei ejército del Sur. Bachiller
el año de 1880, presentando una te¬
sis del título: “Constipación,” obtu¬
vo el título profesional el año de
1887. Cirujano Mayor del Ejército,
el doctor Mispireta falleció el año
de .
MITA. — Nombre que se dá en el
Perú a la contribución de Indios pa¬
ra trabajo de las minas de Potosí y
Huancavelica, la que estableció el
año de 1575 el Virrey don Francisco
de Toledo, de acuerdo con los Caci¬
ques de los Pueblos para que no es¬
tuviesen ociosos los Indios, arre¬
glando el número de 12900 reparti¬
dos a 17 por 100 en las Provincias
más inmediatas a las Minas, a 16
las que seguían a éstas, y a 14 las
más distantes, de las cuales sólo ha¬
bía de emplearse en el trabajo la
tercera parte cada semana; de modo
que tuviesen dos libres: después ha
ido decayendo cada día la mita por
lo mucho que se ha disminuido los
Indios. Alcedo: (Diccionario Geo¬
gráfico Histórico de las Indias Oc¬
cidentales o América, tomo V, Ma¬
drid 1789).
MITO. — Con este nombre y con
el de Quemisch es conocido un ár¬
bol que crece cerca de Chacchán y
a la ingestión de cuyo fruto viene
atribuida la uta. (Raimondi: Itine¬
rario de Viaje, en B. S. G. XXV).
MITOTE. — Baile de los Indios
Mejicanos en Nueva España. Alce¬
do: (Diccionario Geográfico Histó¬
rico de las Indias Occidentales o A-
mérica, tomo V, Madrid 1789).
MIXE. — Especie de tabaco dife¬
rente del conocido, que se cría en
la Provincia de Villalta en Nueva
España. Alcedo: (Diccionario Geo¬
gráfico Histórico de las Indias Oc¬
cidentales o América, tomo V, Ma¬
drid 1789). .
MIZTLAPIQUE. — Pez pequeñito
y muy regalado que abunda en la
(77
laguna de Méjico: es del tamaño de
un dedo, y semejante a los dorados.
Alcedo: (Diccionario Geográfico
Histórico de las Indias Occidentales
o América, tomo V, Madrid 1789).
MOCOA. — Resina de un árbol en
la provincia de este nombre del Rey-
no de Quito, y de quien toma el
nombre, también le llaman los In¬
dios Mopa-mopa, con el cual hacen
toda especie de barnices tan hermo¬
sos y permanentes, que ni el agua
los ablanda, ni los disuelven los áci¬
dos; el modo que tienen de usarlo
es poner en la boca una parte de la
resina, y desleída humedecen con
ella el pincel, después de lo cual to¬
man el color que quieren aplicar, y
lo van colocando; y queda firme, vi¬
vo y lustroso imitando al Magme de
la China: con la singular propiedad
que no vuelve a disolverse otra vez,
ni a percibir humedad aunque se
le aplique saliva; las piezas y mue¬
bles de madera que labran y barni¬
zan de este modo los Indios se las
llevan a Quito, a las demás poblacio¬
nes del Reyno, y tienen grande esti¬
mación. Alcedo: Alcedo: (Dicciona¬
rio Histórico de las Indias Occiden¬
tales o América, tomo V, Madrid
1789).
MOCHILERA.— (Didephis Mar-
supialis) Género de los cuadrúpedos
pertenecientes al orden de las fie¬
ras; cuyos caracteres son éstos: tie¬
nen diez dientes delanteros en la
mandíbula superior y ocho en la in¬
ferior; los colmillos largos, la len¬
gua formada por una duplicatura de
la piel del vientre en que guarda
sus hijuelos, y abre y cierra a su ar¬
bitrio por medio de una unión de
músculos, y de dos huesos coloca¬
dos delante del pubis; la parte in¬
terior de esta bolsa está sembra¬
da de glándulas pequeñas que en¬
78)
cierran una sustancia amarilla que
infunde un olor fétido en todo el
cuerpo del animal; pero cuando es¬
tá seca pierde la fetidez y adquiere
el de almizcle: este animal es ori¬
narlo de la América Meridional; di¬
cen que la hembra pare cinco, seis
y hasta siete en cada parto; y luego
que han salido a luz se meten en
la bolsa donde continúan hasta que
están en estado de andar por sí so¬
los; cuando se espantan o los persi¬
guen corren a encerrarse en la bol¬
sa; es de movimiento tardo y un
hombre puede alcanzarlos sin co¬
rrer; pero suben a los árboles con
gran facilidad, y se ocultan entre
las hojas, o se cuelgan de una ra¬
ma por la cola; aunque es carní¬
voro se alimenta de fruta, cañas de
azúcar y hojas de árboles; hay cin¬
co especies que difieren sólo en el
tamaño; se hallan en casi toda la A-
mérica. Alcedo: (Diccionario Geo¬
gráfico Histórico de las Indias Oc¬
cidentales o América, Tomo V, Ma¬
drid 1789).
MOGO-MOGO.— (Bot.) “La plan¬
ta Mucu o mogo-mogo y general¬
mente conocida por pimientilla, es
eficaz para los dolores venéreos to¬
mando su cocimiento de este modo:
martajeense dos onzas de la raíz en
infusión de doce de agua, todo lo
que se hace hervir a fuego suave
hasta que se consuma la tercia par¬
te, y colado se administra en dos to¬
mas a mañana y noche, procurando
sudar en cama ocho días” (Lecuoan-
da: Descripción de Lambayeque, en
Mercurio Peruano, tomo II de la e-
dición de la Biblioteca Peruana, Li¬
ma 1861).
MOGROVEJO, JOSE. — Médico.
Obtuvo el título profesional el año
de 1864. El año de 1870 ejercía la
profesión en Arequipa.
MOGROVEJO SANTO TORIBIO,
ALFONSO DE. — Arzobispo de Li¬
ma. — Natural de Mayorga, Inquisi¬
dor de Granada, presentado para la
silla de Lima en 1578, tomó posesión
de ella en 24 de mayo de 1581. Fa¬
lleció en Saña el 23 de marzo de
1606; fué beatificado por Inocencio
XI (28 de junio de 1679) y canoniza¬
do por Benedicto XIII (10 de di¬
ciembre de 1726). Fundó este piado¬
so arzobispo de Lima, el año de
1594 el Hospital para clérigos de San
Felipe Neri o de San Pedro.
MOITO. — (F.l.) Palabra campa;
en castellano: Lobanillo. (Eulogio
Delgado: Vocabulario de las tribus
campas, en Boletín de la Sociedad
Geográfica de Lima, vol VI).
MOLA, EMILIO. — Médico Ciruja¬
no. Obtuvo el título profesional el
año de 1873. Falleció en Cuba, su
patria, en 1886. Bibliografía: 1) Más
sobre el caso de degeneración del hí¬
gado presentado a la Sociedad de
Medicina en Gaceta Médica, de Li¬
ma 1876. 2) Hernia crural: topsis fa¬
llido, en Gaceta Médica de Lima en
1877.
MOLERO, FELIPE. — Farmacéuti¬
co. En 23 de febrero de 1815 el Real
Tribunal del Protomedicato le con¬
cedió licencia para abrir una Boti¬
ca en el Callao.
MOLES, ESTEBAN.— Como a-
lumno del Colegio de San Fernán-
do juró la Independencia de 1821.
MOLINA, FRANCISCO DE —
Fundó en 1560 el Hospital de “San
Andrés” en Lima.
MOLINA. — Cirujano que ejercía
la profesión en Lima en el siglo
XVII. En 1630 fué designado por los
jueces encargados del proceso infor¬
mativo de la vida y milagros de San¬
ta Rosa de Lima para asistir a la
exhumación de los restos de la San¬
ta. Molina acompañó a los Médicos
D. Juan de Vega y D. Juan de Teja¬
da. (Véase este último).
MOLINO CORDERO, RAMON —
Farmacéutico. Su nombre figura en
la relación oficial de la Facultad en
1916.
MOLINA, WENCESLAO.— Médi¬
co Cirujano.— Bachiller en Cien¬
cias Naturales: su tesis: “Gnapha-
lium spicatum (quette quetto” (20
de diciembre de 1889); Doctor en
Ciencias Naturales; su tesis: “Histo¬
ria Natural del Poto” (22 de diciem¬
bre de 1891). Catedrático adjunto in¬
terino en esta Facultad de Ciencias
el 15 de Julio de 1893; Adjunto titu¬
lar el 29 de mayo de 1897 y Princi¬
pal interino por decreto de 15 de
marzo del año de 1901, ha desempe¬
ñado la Cátedra de Zoología. Ba¬
chiller en Medicina en 1894; su te¬
sis: “Valor diagnóstico de la auscul¬
tación en Obstetricia”, obtuvo el tí¬
tulo profesional el año de 1895 y el
grado académico de doctor en 1896,
sustentando una tesis del título:
“Curetaje uterino”. Catedrático ad¬
junto, por concurso, de la Cátedra
de Oftalmología, el año de 1898, Pro¬
secretario de la institución en el pe¬
ríodo administrativo de 1907-1911,
Catedrático interino de Psicología
Humana en varias oportunidades y
a la muerte del principal Dr. Anto¬
nio Pérez Roca, el doctor Molina se
presentó al concurso promovido el
año de 1913 y obtuvo el titularato de
Profesor Principal de esta asignatu¬
ra que ha dictado hasta el año 1919
en que hizo abandono de la docen¬
cia. Miembro de la Sociedad de Be¬
neficencia Pública de Lima e Ins¬
pector del Hospital Dos de Mayo, a
él se debió la fundación de la So¬
ciedad Médica de dicho Hospital.
A él se debió también la funda-
(79
ción de la Escuela Mixta de Enfer¬
meros que sostiene la Sociedad de
Beneficencia Pública de Lima —
Siendo él Inspector de dicho Hos¬
pital y a iniciativa del que éstas lí¬
neas escribe, se colocó una placa
conmemorativa en la sala en que
había tenido lugar la inoculación de
Daniel A. Carrión. El Dr. Molina es,
en la actualidad (1921) Senador a
Congreso por el departamento de
Puno, del que es natural.
MOLOCHE, RICARDO.J Médico.
Obtuvo el título profesional el año
de 1873, habiendo obtenido el gra¬
do académico de Bachiller el mismo
año, sosteniendo una tesis del títu¬
lo “Higiene de la embriaguez”, que
mereció los honores de la inserción
en los “Anales Universitarios” de
Lima. El Dr. Moloche, Secretario de
la Sociedad de Medicina de Lima y
miembro de la Academia Libre de
Medicina falleció el año de 1886. En
la ceremonia de inhumación de sus
restos, pronunció el discurso necro¬
lógico, en nombre de la Academia,
el Dr. Juan Cancio Castillo. Biblio¬
grafía: 1) Tesis del bachillerato en
Medicina, en Anales Universitarios
vol. VII y en folleto, Imp. “La Na¬
ción”, Lima, 1873. 2) Informe sobre
el nuevo pavimento de Lima, en
Gaceta Médica, en Lima 1878. 3) La
Vacuna obligatoria, en El Nacional,
en Lima, 1885. 4) Oclusión intestinal,
en Monitor Médico, 1885.
MOLOCHE, RICARDO. — Br. en
1906; su tesis: La Maternidad en Li¬
ma, Médico, 1910. Bibliografía: Te¬
sis: Br. Gaceta de los Hospitales en
1908, y R. U. 908.
MOLLE. — (Schinus Molle) Arbol
mediano frondoso y corpulento que
crece desmedidamente: es de color
verde claro agradable: su hoja lar¬
ga, pero muy menuda, basta cojerla
para que se pegue a la mano por el
mucho bálsamo que tiene: su olor es
acre, el fruto que dá en racimos
grandes es colorado y redondo; pero
cuando maduro es negro y de un
sabor como pimienta: el tronco echa
de sí algunas lágrimas de bálsamo o
resina, y por incisión mucho más: es
esta resina de color verde obscuro
y difícilmente se endurece: este era
el árbol de mayor aprecio entre los
indios en tiempo de su gentilidad
porque les servía para curarse mu¬
chas enfermedades especialmente las
que provenían de frialdad: usaban
de su fruta sólo para dar fortaleza
a sus bebidas; es muy común en las
Provincias altas, templadas y frías,
especialmente en las de Hambato,
Loxa y Riobamba del Reyno de Qui¬
to. Carlos Clusio dice que es una es¬
pecie de lentisco a quien da el nom¬
bre de Peruviano por haberse traí¬
do del Perú, y se ha connaturalizado
en Andalucía. Alcedo: (Diccionario
Geográfico Histórico de las Indias
Occidentales o América, tomo V,
Madrid 1789). * El molle es una
planta indígena del Perú, de la fami¬
lia de las teribentaceas: el Schinus
molle; sus frutos de color rojo y a-
zucarados son empleados en el Pe¬
rú y Bolivia para preparar una be¬
bida alcohólica llamada chicha de
molle. El tronco resuda una gran
cantidad de resina que goza de pro¬
piedades purgantes y que quemada
produce una gran cantidad de pota¬
sa. (Colunga “Botánica” Lima, to¬
mo II. — Del molle o mullí, dice Le-
cuanda “Descripción de Piura” en
Mercurio Peruano, tomo II de la edi¬
ción de la Biblioteca Peruana, Lima
1861): aplicada en parches — “El
molle o mullí, de lugares calientes y
templados de sierra, dá una resina
que aplicada en parches a las sie¬
nes, cura el dolor de cabeza que pre¬
viene de pasmo, o aire y su semilla
80)
es la verdadera pimienta. Los indios
la echan a la chicha para darle fuer¬
za, aunque les es muy nociva. No se
tenga por ponderación el afirmar
que es ella misma, pues la he visto
de mayor fortaleza y de mejor gus¬
to que la que llaman de Castilla, y
de la que hacen los holandeses un
gran comercio. Si en este reino se
dedicaran a su cultivo, se les quita¬
ría sin duda este artículo poderoso,
cediendo en beneficio de nuestra na¬
ción; y es tan abundante en estos
países que podía cargarse un regular
buque cada dos años para la penín¬
sula. D. Félix Palacios en su farma¬
copea dice que es astringente blan¬
do, y que sirve para los flujos, he¬
morragias y corroborrante del estó¬
mago, pero no dá método aplicati-
vo claro”. Del molle “de que abun¬
da todo el Perú en sierras y en lla¬
nos dice el Dr. D. Diego Dávalos y
Figueroa en su Miscelánea Austral,
coloquio treinta y seis lo siguiente:
El molle se puede celebrar porque
tiene propiedades provechosas sien¬
do como es árbol hermoso, y según
dicen de madera fuerte y provecho¬
sa; de su fruto que es como el del
lantisco de España se hace miel pa¬
ra muchas cosas buenas, aunque no
para comer, por ser de excesivo ca¬
lor; esta miel suele ser purga y tam¬
bién lo es la resina que en su tronco
se halla blanca, deshecha en agua,
la cual se juzga por fácil y segura,
hecha emplasto consume, resuelve y
extirpa fríos envejecidos; de sus u-
vas o fruto (que maduro es colora¬
do) se hace además de la miel di¬
cha, vinagre comestible y los indios
hacen de él bebida estimada; sus ra¬
mos y hojas cocidas hacen saluda¬
ble lavatorio y fomentaciones en al¬
gunos males, porque según los mé¬
dicos afirman y por experiencia ve¬
mos, todo lo que este árbol contie¬
ne en sí es caliente y estítico; su le¬
che que la tiene en abundancia hi¬
riendo su corteza deshace las nubes
de los ojos y al fin sus cogollos lim¬
pian los dientes y aprietan las en¬
cías con buen olor y no mal gusto:
no pierde la hoja en ningún tiempo,
dáse en sierra y llanos”. (Calancha.
ob. cit.) Era usado en cirugía por
los incas (Garcilaso) Era llamado en
México “árbol del Perú porque es
venido de allí" (Acosta). Este ár¬
bol fué llamado por los primeros
europeos que lo descubrieron “Len¬
tisco del Perú”, “Lentiscus peruvia-
nus”. “Contribuyó mucho a hacerlo
conocer en Italia el médico español
Eduardo López, sobrino del médico
portuguez Felipe Dionisis, quien re¬
mitió dibujos de la planta y descrip¬
ción de élla a varios autores; entre
otros a Durante. La resina del mo¬
lle era usada en una decoción en la
cual se asociaba al molle la uva pa¬
sa, que era recomendada para pur¬
gar todos los humores, eliminando
“el agua de los hidrópicos”, sin de¬
bilitar los miembros principales y,
al contrario, confortándolos y ro¬
busteciéndolos. De las semillas del
molle se hacía un vino que “resuel¬
ve las ventocidades y las inflamacio¬
nes del vientre y de las piernas”. Al
externo fué usado el molle, en de¬
cocción para el tratamiento de las
soluciones de continuidad rebeldes
a la cicatrización.
MOLLE - HOSPITAL DE (Hist.)
En este lugar estableció la Cruz Ro¬
ja Peruana el año de 1879 un hospi¬
tal provisorio. El pueblo de Molle
está en el departamento de Tarapa-
cá.
MOMIA.— (Hist.).
MONADILLA. — (Bot.) “Se pro¬
duce en los lugares calientes y tem¬
plados: hervida en agua la acostum¬
braban para corregir la sangre, y se
tiene por buena para curar la icteri-
(81
cia bebida del mismo modo pero
preparándola antes con algún emet-
sico (Lecuanda: Descripción de Piu-
ra en Mercurio Peruano, tomo II de
la edición de la Biblioteca Peruana
en Lima 1861).
MONARDES, NICOLAS — De Se
villa donde ejerció hasta su muer¬
te en 1578. Estudió en Alcalá y de¬
jó, publicados: “Dos libros de las
cosas que se traen de las Indias Oc¬
cidentales, que sirven al uso de la
medicina”. Sevilla 1565 “Libro de
dos medicinas excelentísimas contra
todo veneno: la piedra Bezaar y la
yerba Escorzonera” Sevilla en 1569.
MONCADA, EL PADRE BAL-
TAZAR DE. — Jesuíta, nació en el
Perú, fundador en Lima, de una
congregación formada por las más
distinguidas damas de esta ciudad
para prestar sus servicios de piado¬
sa asistencia a los enfermos de los
hospitales. Falleció en el mes de a-
bril de 1768, en la nave que le lle¬
vaba desterrado del Perú, su patria
(Eliaban de Guihermy: “Menologio
de la Compañía de Jesús”, París,
1902).
MONCOIJRT, JUAN FRANCIS¬
CO. — ■ Veterinario (Biog.) En los a-
visos que publicaba el Mercurio Pe¬
ruano de Lima el año de 1829 se a-
nunciaba como “Profesor veterina¬
rio de las Escuelas de Francia” y o-
frecía al público un Hospital de Ca¬
ballos, para la asistencia médico-
quirúrgica de tales animales. Este
mismo señor Moncourt estableció,
entre Lima y Callao, el tráfico de
coches con capacidad de once asien¬
tos cada uno.
MONCORBO, ARTURO — De Río
de Janeiro. Correspondiente a la
“Unión Fernandina de Lima (1893)
y de la A. N. de Medicina (1889).
MONDONGO. — (Veterinario).
MONDRAGON, JUAN BELTRAN
DE. — Médico que ejercía su profe¬
sión en la Ciudad de los Reyes (Li¬
ma) en el siglo XVII. La sola noti¬
cia que tenemos de este cirujano la
debemos a las citas frecuentes que
de él se hace en el curso del proce¬
so de canonización de San Francisco
Solano, en el que consta que Mon-
dragón era Médico y Licenciado en
Medicina (P. Bernardino Izaguirre:
Historia de San Francisco Solano).
MONGE MEDRANO, CARLOS —
Médico Cirujano — Alumno distin¬
guido de la Facultad de Medicina
de Lima, obtuvo de ésta los diversos
premios mayores por ella estable¬
cidos: el juego de textos en 1908,
la contenta de Bachiller en 1909, la
exoneración de derechos de recep¬
ción el año de 1910 — Bachiller en
Medicina el año de 1909, sostenien¬
do una tesis titulada: “Algunos pun¬
tos de hematología de la enfermedad
de Carrión”, obtuvo el título profe¬
sional el año de 1911 Doctor en Me¬
dicina el año de 1913 presentando al
efecto una tesis del título La Leish-
maniasis del dermis en el Perú —
Siendo alumno de los últimos años
de estudios médicos, el Dr. Monge
presentó a la Sociedad Médica Unión
Fernandina, en colaboración con el
Dr. Constantino J. Carvallo, un estu¬
dio sobre estómago bilocular, que fué
premiado en el consorcio científico
promovido tal año (1910) — El Dr.
Monge me acompañó en la represen¬
tación de los alumnos de Medicina
en el seno del comité organizador del
“Centro Universitario”, remoto ori¬
gen de la actual Federación de Es¬
tudiantes” — Escribimos juntos una
cartilla contra la tuberculosis que
fué repartida profusamente entre los
obreros — Realizamos labor de en-
82)
tusiasmo y de fé que ha sido olvi¬
dada casi absolutamente. Cuando los
sucesores nuestros han evocado los
tiempos de organización de ese cen¬
tro estudiantil han olvidado decir
que la armazón espiritual del Cen¬
tro fué mía y que Monge y yo escri¬
bimos una página modesta en los A-
nales de la extensión Universitaria.
— Después de prolongada permanen¬
cia en Europa, el doctor Monge que,
en su vida estudiantil había adqui¬
rido una buena práctica de laborato-
rista, que había enriquecido en Eu¬
ropa, se presentó como Opositor a
la Cátedra de Parasitología (1915)
cuya elección final no le fué fa¬
vorable. Presentóse nuevamente co¬
mo opositor a la Cátedra de Bac¬
teriología, el año de (1915) y tam¬
poco fué favorecido por la elección.
El año de 1919 fué elegido Catedrá¬
tico interino de Nosografía Médica,
en la vacante dejada por el Dr. Par¬
do Figueroa, promovido a la Clíni¬
ca Médica de Mujeres. Bibliografía:
Un caso de mal de Bright hidropá-
geno, com. a la S. De M. del Hospi¬
tal de Santa Ana — 1915. Leishma-
niásis del dermis, id. id. — 1916 (Co¬
laboración del Dr. Felipe Chueca).
La enfermedad de Carrión según la
comisión americana de la Universi¬
dad de Harvard. El tártaro emético
en la terapéutica de la fiebre grave
de Carrión, Conf. en la U. F. 1916.
Hematología de la Enfermedad de
Carrión. G. M. 1914. La leishmaniásis
del dérmis en el Perú, G. M. 914. Se¬
cretario local en el Perú de la Socie¬
dad de Medicina Tropical de Lon¬
dres. La meningitis cerebro espinal
epidémica, en G. H. 1910. El tártaro
emético y su rehabilitación farma¬
cológica. R. M. 1915 (cj. Paz Soldán.
Sobre leishmaniásis americana. R.
M. 915. El síndrome hemolítico de la
enfermedad de Carrión. R. M. 915.
Tesis del Bachillerato. R. U. 911.
Cuerpos endoglobulares por encon¬
trados en la sangre verracosa. G. M.
912. El mielocito basófilo homogé¬
neo en la enfermedad de Carrión.
G. M. 912. La lepra. Notas sobre su
etiología, bacteriología y tratamien¬
to. G. M. 912. La intervención de los
similtíficos en la enfermedad de Ca¬
rrión. G. M. 912. El tiac araña. G. M.
913. La espundia en una leishmaniá¬
sis de la piel. C. M. 913. Las leishma¬
niásis del dermis en el Perú. C. M.
913. Algunos puntos de la hemato¬
logía de la enfermedad de Carrión.
C. M. 910.
MONGRUT, ARTURO.— Médico-
Bachiller en Medicina el año de 1876
sostuvo para el efecto de una tesis
titulada “Baños de mar”. En su ca¬
lidad de Interno del servicio del Dr.
Corpancho (D. Juan E.) en el hospi¬
tal de Santa Ana, publicó varias es¬
tadísticas hospitalarias. Obtuvo el
título profesional el año de 1876. El
año de 1886 fué nombrado médico
titular de Huaraz. Bibliografía: 1)
Tesis del Bachillerato, en Gaceta Mé¬
dica de Lima, 1876. 2) Estadística
hospitalaria, en Gaceta Médica de
Lima en 1876. 3) Tétanos a frigore,
en Gaceta Médica, en 1876. 4)
Eclampsia puerperal, en Gaceta Mé¬
dica, 1876.
MONGRUT, O. — Dueño de la Far¬
macia “América”. En Pacasmayo en
1918 (Boletín Farmacéutico, Lima).
MONIATO. — Raíz de la que ha¬
cen una especie de pan en la Pro¬
vincia de Cartagena del Nuevo Rey-
no de Granada. Alcedo: (Diccionario
Geográfico Histórico de las Indias
Occidentales o América, tomo V. Ma¬
drid 1789).
MONIMIACEAS. — (Bot.) De esta
familia de la clase VIII de Richard
(83
(Dicotiledones apetalados de flores
unisexuales no dispuestas en amen¬
to, ovario libre) están citadas en es¬
te Diccionario: la Leurelia aromá¬
tica (Ver la palabra Laurel) y la
Boldoa fragans (Ver la palabra Bol-
do).
MONITOR MEDICO.— (Hist.) Re¬
vista Médica que comenzó a publi¬
carse en Lima el año de 1885, bajo
los auspicios de la Academia de Me¬
dicina a la cual sirvió de órgano o-
ficial. (Véase la palabra: “Publica¬
ciones médicas”.)
MONJE, CRISTINA. — Obstetriz
(1875).
MONJE LEDEZMA. FEDERICO —
Médico (1886) Ejercía el 94 en Tac¬
na. Bibliografía: 1) Traducciones pa¬
ra la Gaceta Médica de Lima 1863.
2) Tesis del bachillerato: “Conside¬
raciones Etiológicas sobre la enage-
nación mental en Lima, en la Gaceta
Médica en Lima 1866.
MONOSO, CAYETANO. — Ciru¬
jano Latino 9 de Julio de 1827.
MONSTRUOS. — (Hist.) Véase:
“Teratología”.
MONTALVO, CELSO. — Médico
Cirujano. Obtuvo el título profesio¬
nal el año de 1877. Ex-interno del
Hospital Militar, en el servicio del
Dr. Ganoza, el doctor Montalvo ejer¬
cía la profesión médica en Panamá
por los años de 1894. Bibliografía:
1) Estadísticas hospitalarias, en Ga¬
ceta Médica de Lima (1876).
MONTANO, PENACIO. — Seudó¬
nimo probablemente del autor de un
artículo “Enfermedades que pade¬
cen los que de la capital van a la
sierra y modo de precaverlas”. Mer¬
curio Peruano 1791 en el cual algu¬
nas indicaciones hay, respecto al so¬
roche.
MONTANT, MIGUEL. — Médico
Por los años de 1853 vivió en Lima
calle de Ramírez N? 54. Bibliografía:
1) Memorias sobre la fiebre amari¬
lla, com. a la Sociedad de Medicina
de Lima, en la Gaceta Médica de
Lima en 1856.
MONTEAGUDO, BONIFACIO. —
Farmacéutico — Su nombre figura
en la Relación oficial de la Facul-
tal de 1916.
MONTEL, LUIS.— Doctor en Me¬
dicina. El 6 de Mayo de 1811 el Real
Tribunal del Protomedicato, al mis¬
mo tiempo que le otorgaba el título
profesional le nombraba su delega¬
do en la visita de las Boticas de
lea, Pisco y Chincha.
MONTEMAYOR, GERONIMO. —
Farmacéutico que ejercía la profe¬
sión en Lima en 1814, año en el cual
fué recomendado por el Real Tribu¬
nal del Protomedicato para tomar
parte, como Farmacéutico, en una
expedición militar.
MONTENEGRO, MIGUEL — Me¬
dico que ejercía la profesión en Li¬
ma en 1864 y que ofreció al Gobier¬
no sus servicios profesionales cuan¬
do España nos amenazaba con una
acción bélica. El Dr. Montenegro era
miembro de la Sociedad de Medici¬
na de Lima y tomó parte en el es¬
tudio de la nocivilidad del “Solanun
vanigatum” conocido en el Perú con
el nombre de Pepino.
MONTERO, ESPERANZA.— Far¬
macéutico — Su nombre figura en
la Relación Oficial de la Facultad
de Medicina en 1916.
MONTERO, DIEGO.— Alumno del
Colegio de San Fernando en 1822, en
Lima.
84)
MONTERO, FRANCISCO — Ciru¬
jano romancista — 22 de diciembre
de 1813.
MONTERO, GASPAR.— Juande-
diano llegado a Lima en 1608 para
asistir enfermos en el Hospital de
San Diego.
MONTERO, GASPAR. — Médico
(1865) Corresponsal en Chincha de
la “Unión Fernandina” de Lima
(1885).
MONTERO, JOSE SANTOS — Ci
jano que ejercía la profesión en Li¬
ma en 1808 y que en ese año hizo
un donativo de 25 pesos a la obra
del Colegio de San Fernando. Prac¬
tico muy famoso en su época. Por
los años de 1830 ejercía el cargo de
sub-inspector de los Hospitales mi¬
litares (Guía de forasteros para
1831), así como el de Cirujano del
Hospital de San Bartolomé en Lima.
Vivía en Lima, por los años de 1853,
como cirujano jubilado del Hospital
de San Andrés (Guía de Forasteros
para 1853) y como Regente de Fi¬
losofía en el Colegio de la Indepen-
Más conocido con el nombre de Dr.
Santitos. Tenía una calesa. El far¬
macéutico D. Manuel Rodríguez nos
ha referido que habiéndose queda¬
do la mitad entornillable de una
sonda de plata en la uretra del pa¬
dre de dicho Rodríguez el Dr. Santi¬
tos hizo muy hábilmente una uretro-
tomía externa que le permitió recu¬
perar la mitad del instrumento y la
tranquilidad del enfermo.
MONTERO, JULIO CESAR — Ba¬
chiller en 1910; su tesis: “La histe¬
ria como causa de inhabilidad para
el servicio militar”.
MONTERO, MANUEL. — Médico
Cirujano — Bachiller en Medicina
el año de 1886; su tesis: “Antipirina”,
obtuvo el título profesional el año
de 1887 y el grado académico de doc¬
tor en Medicina el año de 1896, sus¬
tentando una tesis del título “Tra¬
tamiento de las estrecheces uretra¬
les por la dilatación progresiva” Di¬
sector Anatómico de la Facultad de
Lima desde el 4 de mayo de 1883,
hizo renuncia del cargo al implan¬
tarse el régimen docente de 1884 y
fué repuesto en el cargo al envol¬
ver a la Facultad de Medicina su
perdida autonomía Médico titular del
Hospital Dos de Mayo en Lima ha
tenido a su cargo, durante muchos
años, el servicio de fimatosos; en
la actualidad (1921) desempeña la
jefatura de un servicio de medicina
general en dicho establecimiento
hospitalario. Bibliografía: 1) Tesis
del doctorado en Medicina, Lima
1896. 2) Anomalías arteriales, en
Crónica Médica, de Lima, 1884 —
Reproducido en la Revue Bibliogra-
phique TJniverselle des Sciences Me¬
dicales, París, 1885.
MONTERO, MARIA REGINA. —
Obstetriz (1897).
MONTERROZO, EUSEBIO G.
Farmacéutico (1884). Coronel del E-
jército.
MONTES, ARMANDO. — Médico
(Biog.) Hijo de D. Abel Montes —
Bachiller en 1918; su tesis: Contri¬
bución al estudio del tratamiento de
la placenta previa.
MONTES, FERMIN.— Médico. En
1865 desempeñando la Delegación
de la Facultad de Medicina en el
Cuzco fué nombrado miembro de la
Junta Directiva de Medicina de esa
ciudad
MONTES, FRANCISCO. — Far¬
macéutico que ejercía la profesión
en Lima en 1808, año en el cual hi¬
zo para la obra del Colegio de San
Fernando un donativo de 25 pesos.
(85
MONTES, LUIS. — - Farmacéutico
que ejercía la profesión en Lima en
1816. En el curso de este año el Real
Tribunal del Protomedicato reco¬
mendó a Montes como el más apto
para desempeñar las honrosas fun¬
ciones de Farmacéutico del Virrey
del Perú.
MONTES, MANUEL.— Médico Ci¬
rujano — Obtuvo el título profesio¬
nal el año de 1887.
MONTES, MATILDE.— Obstetriz
que ejercía la profesión en 1886.
. MONTES, GREGORIO.— Muerto
en la guerra con Chile (1881).
MONTESINOS, ANDRES — Estu¬
dió medicina en Lima (1902-1905).
Trasladóse a España a continuar sus
estudios. Falleció en Guayaquil en
1921.
MONTESINOS, BENEDICTO. —
Médico — Natural de Arequipa, ciu¬
dad en la que desempeñó el cargo
de Rector del Colegio de la Inde¬
pendencia Americana y en la cual
había sido, por muchos años, médi¬
co del Hospital de San Juan de Dios.
Ya médico peruano había marchado
a Europa y había realizado estudios
en las mejores clínicas. Miembro co¬
rrespondiente en Arequipa de la
Sociedad Médica “Unión Fernandi-
na” el año de 1888, el doctor Mon¬
tesinos falleció el año de 1892, sien¬
do su muerte ocasión de muy senti¬
do tributo de aprecio.
MONTESINOS, MANUEL JESUS.
— Farmacéutico (1907) Bachiller —
Ciencias Universitarias del Cuzco
(27 de Enero de 1907) su tesis: El
volcanismo.
MONTESINOS, SANTIAGO. —
Médico — Natural del Cuzco. Estu¬
dió medicina en el Real Colegio de
San Fernando de Lima en 1814.
MONTEVERDE, JUAN. — Bacte¬
riología del Ozena, en Anales de la
Facultad de Medicina, de Lima, fa¬
se I, 1918.
MONTEZUMA, SOFIA.— Obste¬
triz (1881).
MONTIEL, FRANCISCO DE. —
Médico que ejercía la profesión en
Lima en la segunda mitad del si¬
glo XVII. “Citado como ejerciendo
la profesión en 1671 en el proceso de
beatificación de Fray Martín de Po¬
rres. Médico Graduando y experi¬
mentado “le llamaban en 1681 el Dr.
Ramírez Pacheco que lo cita.
MONTOYA, JOSE R.— Médico Ci¬
rujano — Nació el año de 1884, en
Caravelí — Hizo sus estudios de Ins¬
trucción Media en el Colegio Nacio¬
nal de Guadalupe, del cual pasó a
la Facultad de Medicina. Bachiller
en Medicina el año de 1909; su tesis:
“El beri beri en Lima, obtuvo el tí¬
tulo profesional el año de 1910 Mé¬
dico encargado de la sección kinesi-
terápica en el Gabinete Fisioterápico
del Hospital Dos de Mayo, después
de terminados sus estudios se trasla¬
dó a Caracas, población en la que
ha permanecido dedicado al ejerci¬
cio profesional hasta el año de 1918,
en que se trasladó a Lima. En la ac¬
tualidad (1921) el doctor Montoya
es jefe del servicio fisioterápico del
Asilo “Víctor Larco Herrera” y tie¬
ne establecido en Lima un Gabinete
Electroterápico.
MOQUEGUA - AGUAS MINERA¬
LES DE. — (Hidrol.) Están citadas
en este Diccionario las aguas mine¬
rales de Carumas y Oleocán, situa¬
das en esta provincia litoral.
MORA-MOPA. — Véase: Mocoa • —
Alcedo: (Diccionario Geográfico His¬
tórico de las Indias Occidentales o
América — Tomo V — Madrid 1789.
86)
MOQUILLAZA, BENJAMIN. —
Médico (1914) Bachiller en 1913; su
tesis: “Frecuencia y tratamiento del
embarazo ectópico”.
MOQUINGANA — Panal de mié
que fabrican las abejas en el Parti¬
do de la Punta de Santo Elena de
la Provincia de Guayaquil y Reyno
de Quito: está colgando de las ra¬
mas de los árboles en aquellos mon¬
tes: son de una miel muy delicada,
y tienen abundancia de cera que be
nefician y purifican — Alcedo: (Dic¬
cionario Geográfico Histórico de las
Indias Occidentales o América, tomo
V, Madrid 1789).
MORA, BEATRIZ. — Obstetriz -
(1889).
MORA, EUDOCIA. — Obstetriz —
(1900).
MORA QUIMPER, ALBERTO. —
Médico (Biog.) Bachiller en 1917; su
tesis: “Las manifestaciones digesti¬
vas de las neurosis”, obtuvo el títu¬
lo profesional el 27 de Mayo de di¬
cho año.
MORA, GREGORIO I. DE — Mé¬
dico Cirujano — Bachiller en Me¬
dicina el año de 1891; su tesis: “Tac¬
to mensurador”, obtuvo el título
profesional el año de 1892. Miembro
entusiasta de la Sociedad “Amantes
de la Ciencia” y de la Sociedad Mé¬
dica “Unión Fernandina” ha aporta¬
do a ambas el contingente de sus en¬
tusiasmos, traducidos en varias con¬
ferencias. Cirujano de Ejército, con
despachos de Sargento Mayor de Sa¬
nidad, ha sido Director del Hospital
Militar de San Bartolomé. Bibliogra¬
fía: 1) “Ramié”, conf. en la S. “A-
mantes de la Ciencia”, 1887, G. C.
IV. 2) “Cromación”, conf. en la S.
M. “Unión Fernandina”, 1889. 3) E-
ditorial sin título, S. C. IV. 5) A la
Municipalidad (otro editorial) G. C.
V. 5) Congreso de Americanistas,
G. C. V. 6) La instrucción, G. C. V.
7) A nombre de las ciencias, G. C.
V. 8) Facultad de Ciencias, G. C. V.
9) Concurso, G. C. V. 10) Escuela
Taller, G. C. V. 11) Memoria del
Presidente de la Sociedad Amantes
de la Ciencia — G.C. VI. 12) El sé¬
timo año — G.C. VIL
MORA, RICARDINA. — Obstetriz
(1898).
MORA, SAMUEL. — Médico con
título de Educador. Figura en la “Re¬
lación” oficial de la Facultad de Li¬
ma en 1914.
MORA GALLAGHER, HUGO. —
Médico (31 de enero de 1853).
MORADILLA. — (Bot.) “Parecida
a la Celidonia y de la propia virtud
para la ictericia, la suelen aplicar
después del purgante, y caso que sea
conveniente con ruibarbo u otro an¬
timonial: su cocimiento se toma co¬
mo de seis onzas por la mañana y
la misma cantidad a las cinco ho¬
ras después de comer; usan con ella
mucha dieta” (Lecuanda: Descrip¬
ción de Cajamarca, en Mercurio Pe¬
ruano, tomo II de la edición de la
Biblioteca Peruana, Lima 1861).
MORADO. — Véase Nazareno —
Alcedo: (Diccionario Geográfico
Histórico de las Indias Occidentales
o América — Tomo V — Madrid
1789).
MORALES, AGUSTIN. — Doctor
Médico (12 de noviembre de 1858).
MORALES, Fr. DOMINGO— El
9 de noviembre de 1818 fué autoriza¬
do por el Real Tribunal del Proto-
medicato para ejercer la profesión
de cirujano en Lima.
MORALES, FRANCISCO ANTO
NIO DE. — Hijo de don Alfonso de
Morales y de doña Ana López ha-
(87
bía nacido en Rodrigo, en Castilla
la Vieja, el año de 1629. Era Médi¬
co cirujanp por el Real Tribunal del
Protomedicato y se hallaba a cargo
de la asistencia de enfermos en el
Hospital de San Andrés en 1680, en
cuya época contaba con un capital de
6 a 7 mil pesos.
MORALES, GRIMANEZA. — Obs-
tetriz (1877).
MORALES, IGNACIO. — Presbí¬
tero, nombrado por el Gobierno Ga-
marra (1832) Director del Hospital
de la Caridad, en Lima (“La Misce¬
lánea”, Lima 16 de Abril de 1832).
MORALES, JOSE ESTEBAN — A-
lumno interno del Colegio de la In¬
dependencia (22 de Febrero de
1821.)
MORALES, JOSE MERCEDES —
Flebótomo (30 de setiembre de 1831).
MORALES, JOSE T.— Bachiller
en 1891; su tesis: “Empleo terapéu¬
tico de la anemona pulsátil”. Médi¬
co Cirujano en el año de 1893.
MORALES, MARIA DE LA C.—
Obstetriz (1894).
MORALES, MARIA V. — Obste
triz. (1898).
MORALES, MIGUEL— Como a
lumno del Colegio de San Fernando
juró la Independencia del Perú el
30 de Julio de 1821.
MORALES, Fr. TOMAS — Enfer¬
mero Mayor, citado por Meléndez.
Siendo muy caritativo este religio¬
so, que floreció entre los siglos XVI
y XVII había pedido ser nombrado
enfermero en el Convento de Santo
Domingo de Lima, pero como seme¬
jante cargo estaba reservado a los
religiosos conversos, se le nombró
Enfermero Mayor. Acompañaba a los
médicos cirujanos en sus visitas a
los enfermos, escribía lo que ellos
dictaban y procuraba que las órde¬
nes fueran estrictamente cumplidas
y que los enfermos fueran conve¬
nientemente atendidos.
MORALES, RAMON. — Médico
Cirujano — Obtuvo el título profe¬
sional el año de 1868. Licenciado en
Medicina el año de 1878: su tesis:
“Tétanos de los recién nacidos”: Doc¬
tor en Medicina en 1878; su tesis:
“Tisis” — Creada en 1878 la Cátedra
Clínica de Partos, enfermedades
puerperales y de niños, fué designa¬
do el doctor Morales para el desem¬
peño de ella, que desempeñó hasta
la época de su fallecimiento, sin o-
tra interrupción que la marcada por
la intervención gubernativa en la
Facultad de Medicina el año de
1884. Falleció, el doctor Morales en
Lima, el año de 1898. Siendo aún a-
lumno de Medicina el año 1864, el
doctor Morales había prestado sus
servicios sanitarios en uno de los
barcos de nuestra armada en mo¬
mento de inminencia de una acción
naval con la flota del Almirante Pin¬
zón — Médico del Hospital de San¬
ta Ana, Redactor de la Gaceta Mé¬
dica de Lima (1879) y del Monitor
Médico de Lima (1885), fué el doc¬
tor Morales miembro de la Acade¬
mia Libre y de la Academia Nacio¬
nal de Medicina y Senador a Con¬
greso en la Legislatura de 188. Fa¬
lleció el 29 de Octubre de 1898. Bi¬
bliografía: 1) Tesis de Licenciado,
en Gaceta Médica de Lima, 1878. 2)
Tesis de doctorado, Imp. Masías
Hno. Lima, 1878. 3) Un caso de pre¬
sentación transversal, Monitor Mé¬
dico Lima, 1885. 4) Pleuresía dia-
íragmática, en Monitor Médico, 1885.
5) Observación clínica de un parto
88)
prematuro muy rápido, en Monitor
Médico, 1886. 6) Peritonitis puerpe¬
ral epidémica, en Monitor Médico,
1886. 7) Higiene de la Escuela (inf.
a la A. N. en colaboración con los
doctores B. Sosa y Becerra, F. Alme¬
nara, A. Fernández Dávila y Ant.
Pérez Roca( en M. M. — V. 8) De la
fiebre actual — G.M. 1877. 9) De
la dualidad clínica de la tuberculosis
pulmonar, en G. M. 1878.
MORALES ALPACA, JOSE A. —
Médico Cirujano (1850-1898). Natu¬
ral de la ciudad de Arequipa, hizo
sus estudios médicos en la Facultad
de Lima, obteniendo el título pro¬
fesional el año de 1870. Terminados
sus estudios médicos en el Perú, se
trasladó a Europa, donde le cupo la
satisfacción de una muy cordial a-
cogida, que se tradujo en la cele¬
bración que le fué solicitada por di¬
versas competencias científicas del
Viejo Mundo. Obtuvo el título de
médico en Bélgica y en Bruselas,
fundó una Sociedad Americana. De
regreso al Perú, siendo socio activo
de la Real Sociedad de Ciencias Mé¬
dicas de Bruselas, se estableció en su
ciudad natal, Arequipa, en la cual
gozó de gran reputación como médi¬
co y en la que se conquistó la esti¬
mación de cuantos tuvieron oportu¬
nidad de tratarle y de apreciar sus
personales merecimientos. Miembro
del Honorable Concejo Provincial de
Arequipa y su Alcalde, Prefecto del
Departamento, su Senador en el Con¬
greso de la República, su obra polí¬
tica fué caracterizada por una hono¬
rabilidad ejemplar. Hombre de se¬
veros principios morales en todas
las instituciones a las cuales prestó
el contingente de sus servicios. Víc¬
tima de una degeneración grasosa
de corazón, falleció en la ciudad de
Arequipa el año de 1898, cuando
había mucho que esperar del talento
admirable de este médico ilustre
que, por sus facultades prodigiosas,
evoca la memoria de las enciclopédi¬
cas disposiciones de Peralta. El Dr.
Morales Alpaca es autor de un fór¬
ceps, que tiene muchos puntos de co
contacto con el fórceps de revolucio¬
nes de Tarnier, revolucionario en el
sentido netamente científico. Un e-
jemplar de este fórceps, cuya teoría
mecánica era la misma que la del
tocólogo francés, fué propiedad del
Dr. Benavides que falleció en el Con¬
vento de los Descalzos de Lima y que
lo había obsequiado al Dr. Fernán¬
dez Concha. El Dr. Fernández Con¬
cha nos lo presentó en su curso de
Obstetricia el año de 1909. Además
de este fórceps el doctor Morales Al¬
paca era autor de una sonda espe¬
cial, de la cual no quedan otras re¬
ferencias. Dejó inédito un estudio
sobre “Teoría de la supuración” y
una “Modificación al aparato de o-
clusión neumática de Jules Guérin”,
además de otras memorias. Durante
la guerra con Chile, el Dr. Morales
Alpaca, patriota como el que más,
tomó parte activa en la obra de de¬
fensa del territorio invadido e hizo
fundir algunos cañones que presta¬
ron servicio a nuestras tropas. En
la ceremonia de inhumación de los
restos del Dr. Morales Alpaca hizo
el elogio fúnebre del extinto, en un
sentidísimo discurso, el Dr. D. Hipó¬
lito Rada, que había cultivado con el
malogrado médico, una larga y bue¬
na amistad. Entre otros biógrafos
cuenta el Dr. Morales Alpaca con la
señora Clorinda Matto de Turner
que se ocupó de él en sus “Bocetos
al lápiz de americanos célebres”,
(Lima, 1889).
MORALES CAMPERO, JUAN
JOSE. — Natural de la Plata, rea¬
lizó sus primeros estudios en Salta,
en el Convictorio de Monserrate y
(89
en la Real Universidad de Córdo-
va del Tucumán. Alumno fundador
del Real Colegio de San Fernando,
desempeñó en el mismo los cargos
de vice-rector y de pasante de Ana¬
tomía y Fisiología. El 2 de Diciem¬
bre de 1811 sostuvo en la Universi¬
dad una interesante tesis sobre la
vida y en 1813, se graduó de bachi¬
ller en Artes y en Medicina. Siguió
la Clínica Interna y Cirugía Teóri¬
ca y Práctica.
MORALES MACEDO, CARLOS —
Médico (1913) Bachiller en 1913; su
tesis: “La implantación del tejido a-
diposo en las cavidades óseas”. Bi-
biografía: 1) La curación espontá¬
nea de la tuberculosis — G.M. 915.
2) Informe sobre el VII Congreso
Pan-Americano — G.M. 915. 3) Dis¬
curso en el VII Congreso Pan-Ame¬
ricano — G.M. 915. 4) Las Ciencias
Médicas en el II Congreso Cientí¬
fico Pan-Americano (Inf. a la A. N.
de M.), a la cual representó en ese
certámen, G.M. 916. 5) Un cistoure-
troscopio para diagnóstico, trata¬
miento (trad. del “New York Medi¬
cal Journal) G. M. 916. 6) Algunas
variaciones anatómicas de los anti¬
guos cráneos peruanos — B. S. G
XXVI. 7) Las deformaciones artifi¬
ciales del cráneo en el Perú antiguo
— R. U. 912.
MORALES PACHECO. — Bachi
11er en 1891: su tesis: “La fiebre a-
marilla del Callao en el año 1889”
— Médico-Cirujano (1893).
MORALES VALVERDE, JUAN
DE. — Prólogo en el año 1682 en el
“Calendario astronómico para 1683”
que publicó en Lima en el primero
de los años citados Don José de Ro¬
cha y Carranza.
MORALES V., ALBERTO .— Far
macéutico de la Botica del Lechu-
gal, en Lima, de propiedad de Don
José Díaz. El nombre del Señor Mo¬
rales figura en la “Relación” oficial
de la Facultad de 1916.
MORALLI, BONO. — ■ Farmacéuti¬
co (1865).
MORAN, MATEO G. — - Médico
(1914) Bachiller en 1914; su tesis:
“La intervención precoz por reten¬
ción placentaria en el aborto”. Bi¬
bliografía: 1) Estadística del Hospi¬
tal de Bellavista, en Crónica Médi¬
ca, de Lima 1912.
MORANTE, MIGUEL D.— Bachi¬
ller en 1898; su tesis: “La Cistoto-
mía suprapubiana y el citodrenaje y
hipogástrico”. Médico en 1899. Mé¬
dico auxiliar del Hospital de Santa
Ana. Por concurso médico titular
del mismo Hospital, por fallecimien¬
to del Dr. Manuel O. Tamayo. Bi¬
bliografía: 1) Estudio clínico de las
modalidades que ha presentado la
peste bubónica en Lima en los años
de 1903 a 1906, Crónica Médica, año
de 1907. 2) Un suicidio frustrado en
Crónica Médica, 1898. 3) La Cistoto-
mía Suprapubiana etc., tesis Cróni¬
ca Médica, 1899. 4) Moral Médica
conferencia en la Unión Fernandi-
na, Crónica Médica 1899.
MORAS. — (Bot.) Era aconsejado
comerlas antes de los alimentos por¬
que se creía que hacían el camino
a éstos, pero no después de ellos.
El jugo de las moras se preparaba
en vasos de cobre y se desecaba al
sol y con él se preparaba las gárga¬
ras más recomendables en todas las
afecciones de la garganta, más efi¬
caces aún cuando se agregaba a
dicho jugo alumbre, mirra ,incien-
zo y azafrán. Los polvos de moras
desecadas al sol sanaban las úlce¬
ras de las mucosas y eran recomen-
90)
dadas en las enfermedades de la bo¬
ca y de la garganta. La decocción
de moras fué considerada también
como antídoto del acónito. El agua
destilada fue usada en las inflama¬
ciones del hígado. Existía la supers¬
tición que existe aún en ciertos pue¬
blos de Europa que ligado un ramo
de moras al brazo se suspendían los
menstruos “superflúos” y los flujos
de sangre.
MORDEDURA. — (Patol.) Entre
las mordeduras venenosas, excluida
la del perro rabioso, fueron acepta¬
das y lo son aún en ciertas locali¬
dades de Italia, las de la víbora, ser¬
piente, tarántula y escorpión, pica¬
duras todas más peligrosas en la
canícula. Se cree igualmente que la
orina del sapo produce la ceguera
o la calvicie, según que caiga sobre
los ojos o sobre la cabeza. Entre no¬
sotros son conceptuadas venenosas
las picaduras de la víbora, de la ser¬
piente, del escorpión, más conocido
con el nombre de alacrán, de muchas
variedades del grupo de los arác¬
nidos cuyas especies más inofensi¬
vas producen un ligero eritema que
se llama lamedura de araña. Res¬
pecto a las arañas se conoce de co¬
lor y dimensiones de ellas un impor¬
tancia en relación a su grado de to¬
xicidad y son tenidas como más ve¬
nenosas las más grandes y de color
negro. Respecto al sapo (bufo veri-
dis) se tiene la seguridad que las
propiedades tóxicas de su orina; di-
cese que es con esta orina que se
defiende el sapo de los ataques de la
víbora y de otros animales y cuan¬
do se usa el sapo para curar los do¬
lores reumáticos y otros por medio
de fricciones con la piel de estos a-
nimales se procura hacerles elimi¬
nar todo el líquido cetrino que es
considerado como orina. En la sie¬
rra es temidísima la malunia o
malunya como es vulgarmente lla¬
mado un insecto (?). Entre los se¬
cretos de naturaleza en relación a
picaduras venenosas se cuenta la de
dar grandes voces de ¿alacrán? ¿a-
lacrán? a objeto de paralizar los mo¬
vimientos del escorpión apenas ha
sido descubierta su presencia.
MOREL, JOSE MANUEL. — Ba¬
chiller — Cirujano Latino por el
Real Tribunal del Protomedicato del
25 de Mayo de 1818. En 24 de mar¬
zo de 1820 fué nombrado Teniente
del mismo Tribunal en la ciudad de
Puno.
MORENO, BENICIO. — Médico
Cirujano — Miembro de la Junta
Sanitaria de Vacuna establecida en
Lima el año de 1884. Bibliografía:
1) Influencias desfavorables del al¬
coholismo crónico sobre los trauma¬
tismos, conf. en la Unión Fernandi-
na, 1884.
MORENO, FEDERICO— (Biog)
Nació en Lima, entre los años de
1834 y 1836, del matrimonio de don
José Ceferino Moreno y doña Jose¬
fa de la Riva. Hizo sus estudios de
Medicina en París, por los años de
1850 a 1855 y concurrió a las lec¬
ciones del celebrado clínico Ricord.
Abandonados los estudios médicos
dedicó a diversas finalidades sus va¬
liosas actividades; minero, indus¬
trial, autoridad política; escribió un
precioso libro titulado “El petróleo
del Perú” del cual tomó datos Elí¬
seo Reclus. Colaboró a la obra de
nuestro Código de Minería. Entusias¬
ta colaborador de la Sociedad Geo¬
gráfica de Lima, el señor Moreno
falleció en Lima el año de 1902.
MORENO, GABRIEL. — Maestro
de Matemáticas en el Hospital del
(91
Espíritu Santo, en cuyo cargo suce¬
dió al Dr. Cosme Bueno.
MORENO, HERMINIO. — Médico
Cirujano — Bachiller en el año de
1885; su tesis “El ácido bórico y sus
aplicaciones terapéuticas”, obtuvo el
título profesional el año de 1887.
Hace muchos años que el doctor Mo¬
reno ejerce la profesión en el puer¬
to del Callao, donde ha sido Médico
de Policía y es Médico Jefe de Ser¬
vicio en el Hospital de Bellavista.
MORENO, JOSE IGNACIO — Rec¬
tor del Colegio de la Independencia
de Lima por los años de 1831 (Guía
de Forasteros para 1831).
MORENO, MANUEL. — Bachiller
Cirujano Latino por el Real Tribu¬
nal del Protomedicato en 19 de se¬
tiembre de 1818. En 1808 hizo un do¬
nativo de 10 pesos para la obra del
Colegio de San Fernando.
MORENO, MANUEL I.— Médico
(31 de diciembre de 1859).
MORENO, TOMAS.— Médico Ci¬
rujano Militar peruano, que residió
en Europa durante muchos años. Du¬
rante su permanencia envió al Pe¬
rú, por intermedio del General Lay-
seca, algunas dosis de vacuna, que
fueron aprovechadas. Bibliografía: 1)
Correspondencias médicas fechadas
en París, a la Gaceta Médica, de Li¬
ma, 1861.
MORENO Y MAIZ, TOMAS.— Mé¬
dico Cirujano — Obtuvo el título
profesional el año de 1869. Alumno
distinguido de la Facultad de Medi¬
cina de Lima había hecho a ésta el
año de 1868 el obsequio de una co¬
lección de rocas clasificadas según
la nomenclatura de Broquiart. En
su deseo de perfecionar sus conoci¬
mientos profesionales, el doctor Mo¬
reno y Maiz se trasladó a Europa y
allí hizo estudios de los que consti¬
tuye un buen exponente su mono¬
grafía sobre la coca. Representante
a Congreso en diversas ocasiones, el
doctor Moreno y Maiz falleció en
Lima rodeado de general estima¬
ción a su profesional competencia
y a sus excelentes cualidades perso¬
nales. Bibliografía 1) Investigacio¬
nes químico fisiológicas sobre el
Erytroxilon Coca del Perú y sobre
la cocaína, traducción del francés
por el Dr. Enrique Elmore, en Ga¬
ceta Médica, de Lima, 1876.
MORET, MANUEL.— Como alum¬
no juró la constitución del Perú en
1826.
MORGUE DE LIMA. — (Hist )
1891-1892 — Ocúpanse y aún regla-
miéntanla (M.M.).
MORICHE.— Palma de la Provin¬
cia de Guayana muy común allí y
particularmente en la Provincia de
Barcelona; es semejante a la de los
dátiles; pero tiene la singularidad
que de cada una sale un arroyo de
agua cristalina y hermosa, y en jun¬
tándose muchas forman un Río, por
el magnetismo que tiene esta plan¬
ta para chupar y absorber las hu¬
medades de la tierra. En Quito se
llaman Aguashi. Alcedo: (Dicciona¬
rio Geográfico Histórico de las In¬
dias Occidentales o América, tomo
V, Madrid 1789).
MORILLO, JUAN MARIA — Far¬
macéutico por el Real Tribunal del
Protomedicato en 30 de Julio de
1814.
MOROCUJE.— (Zool). Nombre
con que es conocida en la provin¬
cia de Bongará la abeja de color ne-
92)
gro sin aguijón (Enrique Brünning:
De Chiclayo a Puerto Meléndez en
el Marañón. En B.S.G. XIII).
MORON. — Especie de yerba sil¬
vestre y viciosa que se cría en los
Islotes llamados Alacranes en el se¬
no o Golfo Mexicano, que hay mu¬
chísimos topos. Alcedo (Diccionario
Geográfico Histórico de las Indias
Occidentales o América, tomo V,
Madrid 1789).
MORON, JOSE DANIEL. — Far-
macéutico que ejercía su profesión
en 1886. Propietario de la Botica
“Morón” en Arequipa, en 1919. (Bo¬
letín Farmacéutico de Lima) — El a-
ño de 1866 pedía a la Facultad ser
repuesto en la Botica del Hospital
de San Bartolomé, cuya regencia
había sido encomendada a las mon¬
jas.
MOROSINI, CESAR T. — Médico
(1913) — Bachiller en 1913, su te¬
sis: “Algunos apuntes de higiene re¬
lativos a nuestros hospitales”. Mé¬
dico interno del Hospital Italiano de
Lima.
MOROTE, VIDAL.— Bachiller en
1883; su tesis: “Anestesia”. Médico
cirujano en 1885. Titular de Aban-
cay en 1894.
MOROTE, JOSE A. — Farmacéuti¬
co de la Botica “Humanitaria”, pro¬
piedad del Dr. Vidal Morote, en A-
requipa, en 1919. (Boletín Farma¬
céutico de Lima).
MORRISON, JORGE— Contenta
de Bachiller en 1910. Bachiller en
1912; su tesis: “Cuidados y acciden¬
tes post-operatorios en los lapara-
tomisados. Médico Cirujano. Biblio¬
grafía: 1) Insuficiencia mitral, en
G.H. 910.
MORROCOI.— Véase Icotéa. Al¬
cedo: (Diccionario Geográfico His¬
tórico de las Indias Occidentales o
América, tomo V, Madrid 1789).
MORTALIDAD INFANTIL. —
(Hist.).
MORTUORIO. — (Hist.) Nombre
con el cual designamos en el Perú
la cámara destinada en los Hospita¬
les al depósito de cadáveres que en
Europa se llaman cámara mortuoria
o también, simplemente mortuorio.
MOSCAS. — (Patolo.) “En un via¬
je de investigación científica que lle¬
vamos a cabo en 1913 al valle de
Convención tuvimos oportunidad de
conocer la hacienda de Huaquiña, si¬
tuada a orillas del río Urubamba,
lugar de clima tropical (359 a la
sombra en el mes de octubre) y una
de las zonas lehismaniásicas más
pródigas en casos de Tiacc araña.
Procedente de ese lugar nos ha si¬
do enviada una enorme cantidad de
moscas (2.000 aproximadamente)
chupadoras de sangre, que atacan al
ganado, amenazándolo y que aún
hacen víctimas de sus picadas al
hombre. Hemos hecho el estudio na¬
tural de esta mosca cuyos caracte-
les son los siguientes: Muscida chu¬
padora de sangre — Proboscis quiti-
nazada fuertemente, rígida, no re¬
tráctil. Labella cerrada. Pelos de la
arista no pulmosos. Palpos maxila¬
res sin formar un estuche para la
proboscis. IX. 4^ vena longitudinal
no muy sinuosa en su porción pró-
ximal, encorvada en su porción dis¬
tal, lejos de la vena crucial. Abdo¬
men compuesto de 4 segmentos. Pal¬
pos maxilares delgados, menores
que la mitad de la proboscis. Arista
plumosa sólo dorsalmente. 3^ vena
longitudinal con algunos pelos en su
porción próxima!. Lo que nos per-
(93
mite referir estas moscas al género
Stomoxys. A la simple vista la mos¬
ca que estudiamos es análoga a la
mosca doméstica, de la que se dife¬
rencia fácilmente por los datos si¬
guientes: a) 6 manchas redondas, ne¬
gras, dispuestas simétricamente so¬
bre el dorso del abdomen, b) Pro-
boscis rígida propia para chupar
sangre al contrario de lo que ocurre
con la mosca doméstica en la que
es blanda y retráctil, arrollándose
sobre sí misma, c) 4^ vena longitu¬
dinal encorvada suavemente en su
porción distal mientras que en la
doméstica la incuvación se hace
bruscamente. En conclusión, la mos¬
ca que se ha presentado bajo la for¬
ma de una plaga, que ataca a los a-
nimales y al hombre no es otra que
el stomoxys calcitrans. (Monge: “li¬
na plaga de moscas chupadoras de
sangre en el Valle de la Convención
(Cuzco) en Reforma Médica Lima,
1915.
MOSCATUNA — AGUAS MINE¬
RALES DE. — (Departamento de
Huánuco) — (Hidrol.) Los manan¬
tiales de este nombre están situados
en la Hacienda “Moscatuna” del dis¬
trito de Huacar: llámanse Vertiente
Alta y Vertiente Baja; el agua del
primero es acídula fría y es salina
la del segundo. Vertiente Alta: Aná¬
lisis químico: Materias gaseosas: A-
cido Carbónico, litros: 0.17800 — A-
zoe 0.03902 — Oxígeno 0.00780 —
Gas sulfhídrico 0.0060 — Materias fi¬
jas: Bicarbonato de cal grs. 0.1152 —
Id. de magnesia 0.0563 — Id. de fie¬
rro, 0.0200 — Sílice 0.0050 — Cloru¬
ro de calcio 0.1780 — id. de magne¬
sio 0.0290, id. de sodio 1.1510 — id.
de litro cantidad sensible. Usos te¬
rapéuticos: tónico excitador de la
nutrición.
MOSCATUNA.— (Hidrol.) En el
departamento de Huánuco, en la
Hacienda Moscatuna, a pequeña dis¬
tancia del manantial de agua acídu¬
la que existe, se halla otro de agua
salina, conocido con el nombre de
vertiente baja, cuyo análisis es el
siguiente: Bicarbonato de cal grs.
0.12250. Bicarbonato de magnesia
0.06240. Cloruro de calcio 0.11600.
Cloruro de magnesio 0.09800. Cloru¬
ro de sodio 0.81000. Cloruro de litio
cantidad sensible. Usos terapéuticos:
puede emplearse como tónica y re¬
constituyente en el linfatismo, la es¬
crófula, la predisposición a la tu¬
berculosis; en las enfermedades cró¬
nicas del estómago.
MOSCEL O MOSCOL, LUZ AU¬
RELIA. — Obstetriz (1910).
MOSCOSO, CAYETANO.— Médi¬
co. Nombrado en 1863 para formar
parte de la Junta Directiva de Me¬
dicina en la ciudad de Arequipa du¬
rante el gobierno de la Fuente (1829)
fué nombrado conservador y propa¬
gador del fluido vacuno en Lima,
con la pensión anual de 600 pesos.
Por los años de 1830 era médico ti¬
tular de las provincias de Lampa y
Azángaro (Guía de Forasteros para
1831).
MOSCOSO, FEDERICO — Médico
(1865) Titular en Camaná en 1894.
MOSCOSO MELGAR, JUAN
LUIS. — Médico Cirujano Arequipe-
ño, graduado en la Universidad de
París, Títulos en Lima en 1910. Ca¬
tedrático de Química General y A-
nalítica en la Universidad de Are¬
quipa.
Progresos de la Medicina en Are¬
quipa. — Importante perfecionamien-
to del método de Dakin Carrel, pa¬
ra la desinfección de heridas, reali¬
zado por el Doctor Moscoso.
94)
Con todo agrado damos a conocer
al público una interesante innova¬
ción que en el cambio de la ciencia
médica, ha realizado el inteligente
profesional arequipeño, doctor Juan
Luis Moscoso, cirujano principal de
la sección de varones, en el Hospi¬
tal Goyeneche.
Dicha innovación consiste en una
importante mejora introducida en
el método llamado de Dakin Carrel
para la desinfección de heridas de
gravedad, por medio de irrigacio¬
nes continuas y periódicas, que ve¬
rifica automáticamente un aparato
especial, construido para tal objeto.
Hasta aquí nada hay que pueda
considerarse como una novedad
científica; pues, sabido es que, en
los hospitales y clínicas europeas y
americanas más adelantadas, se em¬
plean en el día ese sistema de de¬
sinfección, de manera que las heri¬
das son lavadas cada cierto tiempo
por el líquido antiséptico.
Pero este método ofrece en prác¬
tica el grave inconveniente de que
no puede suministrar la cantidad ri¬
gurosa de líquido referida por el va¬
cío que ha venido a llenar la inno¬
vación llevada a cabo por el Dr.
Moscoso.
El aparato diseñado en efecto por
este distinguido profesional no sólo
permite irrigar con una periodici¬
dad matemática la herida infecta¬
da, sino que ofrece además la ven¬
taja de poderse graduar a voluntad
de una manera exacta la cantidad
del líquido desinfectante, que recla¬
ma la gravedad del caso, y en esto
consiste precisamente la originali¬
dad de la invención.
El líquido empleado en el suso¬
dicho aparato es el denominado lí¬
quido de Dakin Carrel (hiplocorito
de sodio), poderoso desinfectante, u¬
sado con extraordinario éxito por la
ambulancia en la Guerra Europea,
y que ha venido a prestar incalcula¬
bles servicios a la ciencia médica,
evitando gran número de amputa¬
ciones y aún salvando de la muerte
a no pocos heridos.
Al singular poder del antiséptico
empleado, se suma otra ventaja no
menor para su aplicación en la prác¬
tica, es la sencillez, que en su estruc¬
tura, presenta el aparato.
Consiste éste en un recipiente de
cristal, destinado a contener el lí¬
quido; el cual comunica por medio
de un conducto de jebe con una am¬
polla graduada de vidrio; en cuyo
interior se halla colocado un tubo
también de vidrio, invertido y movi¬
ble, destinado a graduar la cantidad
de líquido, que periódicamente ha
de bañar la herida.
De dicha ampolla, parte otro tu¬
bo de jebe, que, bifurcándose en va¬
rias ramificaciones, va a desembo¬
car en la herida, esparciendo la sus¬
tancia desinfectante, merced a tan
especial disposición por toda ella.
Un electroimán, en contacto con
ambos tubos de jebe, está destinado
a establecer e interrumpir alternati¬
vamente la comunicación del reci¬
piente con la ampolla y de ésta con
la herida.
Finalmente, todo el mecanismo se
halla gobernado por un reloj, que
tiene por objeto accionar periódica¬
mente y a voluntad sobre el electro¬
imán abriendo y cerrando en tiempos
alternativos las llaves de comunica¬
ción.
La reforma que, en el aparato
descrito corresponde al doctor Mos¬
coso, consiste en la disposición de
la ampolla, debido a cuya gradua¬
ción es posible medir exactamente
la cantidad de líquido que se re¬
quiere.
(95
El funcionamiento es igualmente
sencillo: cada cierto tiempo, fijado
de antemano, pasa una cantidad de¬
terminada del desinfectante desde el
recipiente a la ampolla y de ésta a
la herida, irrigándola y desinfec¬
tándola en todas sus partes.
La mera descripción de este apara¬
to da idea de su importancia y de
los últimos servicios, que está lla¬
mado a prestar, en orden a salvar
de una amputación y quizás hasta
de la muerte a cuantos heridos.
Estamos seguros que la sociedad
arequipeña, tan pronto se informe,
por medio del presente relato, del a-
parato con que el doctor Moscoso a-
caba de dotar al Hospital Goyene-
che, verá con la más íntima satis¬
facción la fecunda labor de ese fa¬
cultativo arequipeño, ya que por pri¬
mera vez se emplea en esta ciudad
un aparato de dicha índole.
Entretanto sírvanle de estímulo
estas líneas tanto a él, como a sus
colegas para proseguir con empeño
en el progreso de la ciencia, que
cumple con la nobilísima y carita¬
tiva misión de mitigar y curar en
cuanto sea posible el dolor humano,
portante perfeccionamiento científi-
De nuestra parte presentamos
nuestro aplauso al autor de este im-
co, que viene a enriquecer la cien¬
cia nacional con un valioso aparato,
el cual está llamado a propagarse,
por su importante finalidad, así co¬
mo por la precisión con que respon¬
de a élla, en todos los establecimien¬
tos de salud del país.
MOSQUETA— (bot.) “La mos-
queta que se da en algunos lugares
calientes, además de olorosa, sirve
de purgante, reducida a jarabe, y
la usan comunmente la gente po¬
bre cuando siente necesidad de este
remedio (Lecuanda: Descripción de
Piura, en Mercurio Peruano, tomo
II de la Edición de la Biblioteca Pe¬
ruana, Lima, 1861).
MOSQUITO DE GUSANO — Mos¬
quito de la Provincia de San Juan
de los Llanos en el Nuevo Reyno de
Granada, y de otras muchas partes
de la América; es de color verde,
y cuando pica deja la semilla de un
gusanito que va creciendo; está cu¬
bierto de pelo y causa violentos do¬
lores, al fin se hace una llaga que
si no se acude en tiempo termina
en Gangrena, y muere el infeliz a
quien ha picado este insecto que se
ha comunicado y extendido a mu¬
chas Provincias en que no lo había
por medio del ganado. (Alcedo:
Diccionario Geográfico Histórico de
las Indias Occidentales o América,
tomo V, 1789).
MOSTAJO, BENJAMIN— Médi¬
co (1911). Bibliografía: 1) Crema¬
ción y utilización de las basuras de
Lima. G. M. 906 y “Memoria Mu¬
nicipal de Lima” (1906). Colabora¬
ción del Dr. Manuel O. Tamayo.
MOSTAJO, JUAN JOSE.— Bachi¬
ller en 1906; su tesis: “Eclampsia”,
Médico en 1910. Doctor en Medicina
en 1914; su tesis: “Tratamiento de
las amigdalitis palatinas”. Vacu¬
noterapia del ozena, com. a la S. de
M. del 2 de Mayo de 1916. Trata¬
miento de la laringitis tuberculosa,
id. e id. 916. Tesis del doctorado en
1914, Lima.
MOTE.- — (Bromatolog.).
MOTAQUI. — Palma de la Provin¬
cia de Santa Cruz de la Sierra en
el Perú, de cuyas hojas se sirve la
gente pobre para cubrir sus chozas
en lugar de tejas: el cogollo o pal¬
mito les sirve para hacer una ensa¬
lada muy gustosa, y del corazón sa-
can una harina de que fabrican dul¬
ces con que se suplen la falta de
pan; y así tienen en la mayor esti¬
mación esta planta, de que sacan
tanto provecho. (Alcedo: Dicciona¬
rio Geográfico Histórico de las In¬
dias Occidentales o América, tomo
V, Madrid 1789).
MOTETE. — Nombre que dan en
el Reyno de Tierra Firme a un ces¬
to que es lo mismo que el cuévano
de las Pasiegas en las Montañas de
Burgos, con dos asas de cuerda pa¬
ra meter los brazos, en que llevan
las cartas y otras cosas por vere¬
das y caminos ásperos, por donde
no pueden pasar caballerías. (Alce¬
do: Diccionario Geográfico Históri¬
co de las Indias Occidentales o A-
mérica, tomo V, Madrid, 1789).
MOTHES, FEDERICO— Minera¬
logista pensionado de su Majestad
en la expedición Malaspina.
MOYA. — Vasija de barro que ha¬
cen en el Nuevo Reyno de Granada
para coser la sal. (Alcedo: Diccio¬
nario Geográfico Histórico de las In¬
dias Occidentales o América, tomo
V, Madrid 1789).
MOYANO, JULIO C.— Bachiller
en 1907, su tesis: Intervención del
médico en la reglamentación del tra¬
bajo.
MOYANO, PEDRO. — Bachiller en
1897; su tesis: “Inflamaciones cir-
cunscentes del hígado“ Contenta de
Bachiller en 1895.
MUGO, LUCAS. — Cirujano Roman¬
cista (27 de Mayo de 1826).
MUCA MUCA. — Nombre que dan
en el Perú a la Mochilera. Véase
esta voz. También dan el mismo
nombre a un árbol que es especie
de Laurel. (Alcedo: Diccionario Geo¬
gráfico Histórico de las Indias Oc¬
cidentales o América, tomo V, Ma¬
drid 1789).
MULA, JULIAN.— Flebótomo que
ejercía la profesión en Lima en el
año de 1808, en el cual hizo un do¬
nativo de 4 pesos a la obra del Co¬
legio de Medicina de San Fernando.
MULATO. — (Etnolog.) Tipo ét¬
nico producto del cruzamiento del
español y negro. (“Idea general del
Perú” — Mercurio Peruano, tomo I
de Lima 1861).
MULATO -O- MULATA — Hija o
hijo de blanca y de negra, o al con¬
trario; luego que nacen se conoce
en una manchita que sacan en la
parte de la generación; porque en¬
tonces todos salen blancos amorata¬
dos. (Alcedo: Diccionario Geográfi¬
co Histórico de las Indias Occiden¬
tales o América, tomo V, Madrid
1789).
MULITA. — (Dasypus undecim-
cinctus) o Mulilla: una de las espe¬
cies del Armadillo que se diferen¬
cia de las demás en ser algo mayor,
y tener once bandas de concha, y
las orejas muy largas, por lo cual le
dan este nombre. Véase Armadillo:
(Alcedo: Diccionario Geográfico
Histórico de las Indias Occidentales
de América, tomo V, Madrid 1789).
MULLER, FERNANDO— Direc¬
tor del Jardín de plantas de Mel-
bourne que en 1867 regaló a la Fa¬
cultad de Medicina de Lima plan¬
tas y libros importantes. La Facul¬
tad retornó el presente.
MULLER, MAURICIO— Farma¬
céutico (1861).
(97
MULTAS.— (Hist.) El fondo de
multas y condenaciones del Real
Tribunal del Protomedicato no de¬
bió dar muy modesto cuando de él
se tomaba fondos para sustentar ri¬
ña Catedral.
Estas multas eran impuestas a
quienes ejercían sin autorización del
Protomedicato el arte de curar en
cualquiera de sus gremios, a las Bo¬
ticas que faltasen de medicinas o
que las expendieren abusivamente,
a los drogueros o a los comerciantes
de las cobachas de Rivera que se en¬
cargaban de vender productos medi¬
cinales o de recetarlos, a los Botica¬
rios que se negaron a recibir la vi¬
sita de Boticas o que no trataren al
personal que la realizaba con la de¬
bida atención. Etc. Estas multas e-
ran notificadas y cobradas por el al¬
guacil del Tribunal.
MUMBACHI.— (Bot.) “La cono¬
cida por pie de perro y en lengua in¬
dica por Mumbachi la acostumbran
para curar heridas aplicando sus co¬
cimientos en vano a la parte li¬
sa y luego hechas polvo sus hojas
se derraman en ella, así cría carne:
tiene igual virtud para dislocacio¬
nes y fracturas” (Lecuanda: Descrip¬
ción de Lambayeque, en Mercnrio
Peruano, tomo II de la edición de la
Biblioteca Peruana. Lima, 1861).
MUNSHA. — (Zool). Nombre con
que es conocida en la provincia de
Jaén una clase de plátanos de cás¬
cara verde estando maduros. Enri¬
que Brünning: De Chiclayo a Puer¬
to Meléndez en el Marañón, en B. S.
G. XIII).
MUÑANTE, AGUSTIN J.— Médi¬
co Cirujano — Bachiller en 1913 su
tesis: “Una epidemia de enfermedad
de Carrión”.
MUÑANTE, CESAR.— Farmacéu¬
tico (1909).
MUÑANTE, EMILIO.— Bachiller
en 1901; su tesis: Gastro enteritis to*
xinfecciosa del Dr. Marfan — Médi¬
co cirujano en 1902.
MUÑIZ, MANUEL ANTONIO —
Médico Cirujano — Bachiller en Me¬
dicina el año de 1883; su tesis: Los
dos sistemas para explicar la vida;
Licenciado en 1886; su tesis: “Se
puede diferenciar un homicidio de
un suicidio sólo por la naturaleza
del veneno” — Catedrático adjun¬
to, por concurso, a la Cátedra de
Física Médica e Higiene el año de
1891 y encargado interinamente de
la Cátedra en dicho año, el doctor
Muñiz había ya desempeñado ante¬
riormente algunos cargos importan¬
tes: Cirujano Mayor de Ejército y
de la Inspección y Comandancia Ge¬
neral de Artillería (1886), Jefe de la
Clínica Externa del Hospital de San¬
ta Ana (1886), Médico Sanitario
Municipal en la ciudad de Lima, que
se consideraba amenazada por el
cólera asiático desarrollado en Chi¬
le (1887), Comisionado del Gobier¬
no del Perú en Europa para el estu¬
dio de las instituciones sanitarias
(1888) y, en compañía del Farma¬
céutico don Emilio Grec para estu¬
diar la organización de los servicios
europeos de Sanidad Militar (1889),
Médico de Hospicio de Insanos de
Lima, que había iniciado sus aficio¬
nes psiquiátricas cerca del Dr. José
Casimiro Ulloa, comenzó a revelar
esta devoción por la Psiquiatría en
algunas historias clínicas que publi¬
có en la Crónica Médica de Lima,
muchas de las cuales fueron repro¬
ducidas por algunos órganos de pu¬
blicidad médica en Sud-América. Su
mayor colaboración a la literatura
psiquiátrica peruana está constitui¬
da por la memoria que presentó al
concurso convocado el año de 1897
para la construcción de un Manico-
98)
mió Nacional, trabajo premiado por
el Ministerio de Fomento de Lima y
en el cual ha hecho el doctor Mu-
ñiz la historia de la asistencia de
alienados en el Perú y la apreciación
de los resultados suministrados por
la estadística. El Doctor Muñiz que
era un laborioso infatigable, perso¬
nas que lo han acompañado en sus
viajes por Europa nos han referido
la manera como procedía el doctor
Muñiz: en llegando a su alojamien¬
to sacaba de una pequeña maleta un
retrato de su señora Madre y un ci¬
garro puro, que eran los compañe¬
ros infatigables de su labor. Parece
que en los últimos años de su vida
esta laboriosidad era interrumpida
por breves períodos de somnolencia
de los cuales salía el doctor Muñiz
más animoso que al inicio de su la¬
bor, que continuaba como si no la
hubiese interrumpido. El año de
1898 falleció el doctor Muñiz, en ple¬
na juventud. Acompañó a Cáceres
en la campaña del Centro — en 1881.
Bibliografía: 1) Reformas en la en¬
señanza médica, Crónica Médica de
Lima, 1884. 2) La epidemia de tifus
en Matucana, Chosica y Cocachacra,
en el año 1881, Crónica Médica,
1884. 3) Ejercicio ilegal de la Medi¬
cina, Crónica Médica, 1884. 4) Luis
Eusebio Villarán — necrología —
1884. 5) Socorros médicos a domici¬
lio 1884. 6) Cursos libres, 1884. 7)
Matrícula libre, 1884. 8) Un recuer¬
do, 1884 — (A los médicos y estu¬
diantes de medicina muertos en la
guerra con Chile. 9) Vida, animis¬
mo, vitalismo, materialismo; tesis
del bachillerato en Medicina en 1884.
10) Sociedad Médica Unión Fernan-
dina, 1884. 11) La lepra en el Pe¬
ló, 1886. 12) La medicina legal en el
Perú, 1886. 13) Discurso — 1886. 14)
Locura alcohólica, 1886. 15) Pústu¬
la maligna; evolución lenta, 1886.
16) Locura alcohólica; variedades
clínicas, 1886. 17) Natalidad y mor¬
talidad de Lima, estadísticas comen¬
tadas, 1887. 18) Invalidez por cas¬
tración, 1887. 19) Tesis del doctora¬
do en Medicina 1887 y en la Impren¬
ta de “El Comercio”, Lima 1887. 20)
Correspondencia de Europa, 188. 21)
La vacuna y la Unión Fernandina,
1885. 22) Delirio de grandezas, 1885.
23) Megalomanía, 1885. 24) El Mani¬
comio de Lima, 1885. 25) Lo que so¬
mos y lo que queremos, 1885. 26) De¬
lirio de persecución, 1885. 27) Me¬
galomanía, 1885. 28) Manía crónica,
1885. 29) Higiene Pública de Lima,
1885. 30) Memoria del Hospicio de
Insanos, 1892. 31) Profilaxia maríti¬
ma internacional, 1894. 32) Informe
del Delegado ante el Congreso Pa¬
namericano de Washington, 1894.
33) Memoria sobre construcción de
un Manicomio Nacional (este estu¬
dio está publicado en el Monitor Mé¬
dico de 1897 y un folleto especial,
editado en la Imprenta del Estado.
34) Revista de enfermedades menta¬
les y nerviosas, 1897. 35) Revista de
Higiene, 1897. — Otros Estudios: 36)
“Falsificación de bebidas espirituo¬
sas”, en colaboración con D. Manuel
L. Hohagen y don Mariano B. Iriar-
te, peritos químicos municipales, en
Monitor Médico, 1886. 37) El Museo
Nacional de Chile, en Gaceta Cien¬
tífica de Lima, vol. II.
E] Dr. Muñiz fué redactor funda¬
dor de la Crónica Médica de Lima
(1884) y se contó entre los más en¬
tusiastas y laboriosos miembros de
la Sociedad Médica Unión Fernan¬
dina a la cual dicha revista servía
de órgano de publicidad.
El año de 1893 representó al Pe¬
rú en el Congreso Panamericano re¬
unido ese año en Washington, en cu¬
yas actuaciones ofreció una intere¬
sante conferencia sobre trepanación
entre los primitivos peruanos. El a-
ño de 1894 fué premiado por la Mu-
(99
nicipalidad de Lima con una meda¬
lla de plata por sus trabajos de ins¬
talación del Gabinete Electroterápi¬
co del Hospital de Insanos. El año
de 1894 fué nombrado asociado ex¬
tranjero de la Sociedad Francaise d’
Hygiene, de París. Amigo del Gene¬
ral Andrés A. Cáceres, a quien ha¬
bía acompañado en su campaña del
Centro, los enemigos políticos de e-
se jefe de ejército incendiaron la re¬
sidencia de Muñiz el año 95, incen¬
dio que destruyó una buena Biblio¬
teca de que era propietario el doc¬
tor Muñiz. Memoria de los traba¬
jos del año académico en Boletín de
A. N. de Medicina, Lima, 1897. Me¬
moria de la Academia, en M.M.
1897. Memoria premiada, en M.M.
1897. Informe antropológico sobre
los restos del Conquistador D. Fran¬
cisco Pizarro, M.M. VII. (Colabora¬
ción con el Dr. J. A. de los Ríos). El
Museo Nacional de Chile, G. C. II.
MUÑIZ Y VILLAR, DEMETRIO
O. — Farmacéutico. Su nombre figu¬
ra en la Relación oficial de la Facul¬
tad de 1916.
MUÑOZ, ANDRES S.— Médico Ci¬
rujano — Natural de Bolivia, hizo
sus estudios médicos en la Facultad
de Lima. Bachiller el año de 1884,
su tesis: “La cafeína”, obtuvo el tí¬
tulo profesional el año de 1885. A-
lumno de la Facultad de Lima el
doctor Muñoz concurrió a nuestra
guerra con Chile prestando sus ser¬
vicios sanitarios en las ambulancias.
También como alumno fué miembro
del comité de redacción fundador de
la Crónica Médica de Lima en el a-
ño 1884. Segundo Secretario de la
Legación de Bolivia en Lima en el
año 1888, el doctor Muñoz abando¬
nó el Perú el año de 1889, en el que
fué nombrado Corresponsal de la
Unión Fernandina en la capital bo¬
liviana. De regreso a su patria, el
doctor Muñoz alcanzó alta figura¬
ción, a que estaba llamado por sus
merecimientos y fué elevado a la
Dirección de la Escuela de Medici¬
na de La Paz (1891). El año de 1888,
el doctor Muñoz representó a su
patria ante el Congreso Sanitario
reunido ese año en Lima. Bibliogra¬
fía: 1) La cocaína, conf. en la U-
nión Fernandina en el año 1885. 2)
Tesis del bachillerato en Medicina,
en Crónica Médica, 1885. 3) Arbuti-
na y macallina, Crónica Médica,
1884. 4) Notas bibliográficas, 1885,
Crónica Médica. 5) Estado mental
del suicida, Crónica Médica, 1886.
6) La Muticia viciaofolia en el tra¬
tamiento de la tisis, Crónica Médica,
1886. 7) Tratamiento del cólera mor¬
bo asiático, Crónica Médica, 1887. 8)
Discurso en la inauguración del
mausoleo a Daniel Carrión, en Mo¬
nitor Médico de Lima, 1887. 9) En
las bodas de plata de la Unión Fer¬
nandina, en Crónica Médica de Li¬
ma. 1909.
MUÑOZ, CARLOS A. — Bachiller
en 1916; su tesis: “La helioterapía en
el tratamiento de las tuberculosis
quirúrgicas”.
MUÑOZ, EMILIO.— Bachiller en
1902; su tesis: “La raquicocainiza-
ción en el parto”. Médico cirujano
en 1902.
MUÑOZ, HECTOR ATILANO. —
Farmacéutico. Su nombre figura en
la Relación Oficial de la Facultad
de 1916.
MUÑOZ, JOSE MANUEL — Far¬
macéutico (28 de Marzo de 1828).
MUÑOZ, JULIO A.— Bachiller en
1908; su tesis: “Tratamiento de las
várices superficiales de los miem-
100)
bros inferiores por la recepción to¬
tal de las safenas”. Médico Ciruja¬
no en 1909.
MUÑOZ, MANUEL.— Por hallar¬
se en las ambulancias no se presen¬
tó a examen en el año 1879, duran¬
te nuestra guerra con Chile.
MUÑOZ, MANUELA.— Obstetriz
(1872).
MUÑOZ, NICOLASA. — Obste¬
triz (1869).
MUÑOZ, NIEVES. — Obstetriz
(1873).
MUÑOZ VALDIVIA, MANUEL —
Farmacéutico por el Real Tribunal
del Protomedicato en 30 de Abril
de 1811.
MURCIELAGO.— Género Vesper¬
tilio: carecen de espansiones mem¬
branosas en las narices, las orejas
proporcionadas:: los incisivos son 4
en la mandíbula superior y 6 en la
inf. — En América se les llama mur¬
ciélagos. El V. noctula, el V. muri-
nus. — Una plaga muy común a o-
tros valles del Perú es la de murcié¬
lagos que chupan la sangre de los
hombres y la de los animales do¬
mésticos, de manera que no se puede
tener bestias de carga, ni de silla,
ni ganado de ninguna clase, porque
enflaquecen en pocos días. Cada
bestia tiene dos, tres y más picadu¬
ras por cada noche, y además de la
sangre que chupa el murciélago, sa¬
le después de abierta la herida otra
cantidad casi igual de modo que el
animal pierde cada noche una gran
cantidad de sangre que no puede
reponer por la mala alimentación,
careciendo el lugar de buenos pas¬
tos. (Raimondi: Memoria sobre los
ríos San Govan y Ayapata en la
Provincia de Carabaya, BSG. V.).
MURGA, MARIANO.— Médico —
Estudiaba Medicina en Lima al ini¬
ciarse la obra del Real Colegio de
Medicina y Cirugía de San Fernan¬
do en Lima, en 1808, año en el cual
Murga hizo un donativo de 8 pesos
para dicha obra. El doctor M. Ne¬
mesio Vargas, en su Historia del Pe¬
rú Independiente (1912) — Lima,
vol. V) habla de un médico Murga
que el año de 1829 se hallaba en el
Cuzco, donde firmó las actas que
desconocían el Gobierno de Lima y
solicitaba la protección de Santa
Cruz, que trasladado a Puno conti¬
nuó sus gestiones en calidad de a-
gente de este caudillo. No sabemos
si se trata del mismo doctor Murga.
MURO PACHECO, FRANCISCO.
— Bachiller en 1900; su tesis: “Valor
de los rayos X en Medicina y Ciru¬
gía”. Médico Cirujano en 1903.
MURGA LUCAS, ALEJANDRO
DE. — Médico el 14 de Agosto de
1845. La Guía de forasteros para
1830 da el nombre de un Dr. Lucas
Murga, médico Inspector del Hos¬
pital de Puno el año de 1829. Fué
el mismo que en 1845 obtuvo el tí¬
tulo de Médico y en 1830 era sólo ci¬
rujano Latino. ¿Fué otro? Lucas
Murga médico del Hospital de San
Juan de Dios en Ayacucho en 1852.
(Carrasco: Guía de Forasteros para
1853, Lima).
MURIN (F. 1.).— Los indígenas
chilenos conocieron con este nom¬
bre de murín el asma, en cuyo trata¬
miento es probable emplearon algún
preparado sedante a base de datu¬
ra stramonium que de los america¬
nos fué bastante conocida en algu¬
nas de sus propiedades (Vicuña Mac-
kenna: “Los médicos de antaño en el
reino de Chile”. Santiago, 1877).
MURO, FELIPE.— Médico en 1912.
Bachiller en el mismo año; su tésis:
“La albúmina en los esputos".
MURRIETA, MANUEL RICAR¬
DO. — Natural de Portugalete, en
Vizcaya (España). Estudió Ciencias
Matemáticas en el Real Colegio de
San Fernando el año de 1812.
MURTILLA. — (Mirtus Baccifo-
lia). Arbusto del Reyno de Chile,
que tiene tres o cuatro pies de alto,
con sus ramas contrapuestas de dos
en dos, y lo mismo sus hojas pareci¬
das a la del mirto de Trento; las flo¬
res son blancas y compuestas de cin¬
co pétalos, y el cáliz pasa después
a ser fruta; lo cual es una baya del
tamaño de una ciruela, a veces re¬
donda y otras oval, de color rojo,
coronada de cuatro puntas verdes
como la granada, y exhala un olor
agradable que se percibe a más de
200 pasos de distancia: sus cimien¬
tes son parduzcas y chatas, y los na¬
turales hacen con las bayas de es¬
te arbusto un vino agradable y es¬
tomacal que excita, y que los foras¬
teros prefieren al moscatel más deli¬
cado: este licor tarda mucho en fer¬
mentar; pero luego que se siente
queda claro, brillante y con una fra¬
gancia muy suave es excelente an¬
tiescorbútico. (Alcedo: Diccionario
Geográfico Histórico de las Indias
Occidentales o América, tomo V, Ma¬
drid 1789).
MUSACEAS. — (Bot.) De esta fa¬
milia de la clase VI de Richard (Mo-
noctiledones con semillas provistas
de albumen y con ovario adherente)
están citadas en este Diccionario las
siguientes especies: La musa para¬
disíaca (plátano) (V, la palabra plá¬
tano), la Helioconia subulata (Ver
la palabra Puca Kcaqui), la Helico-
nia lingulata (Ver la palabra Pu-
rum kcaqui), la Heliconia rostrata
(Ver la palabra Kcaqui).
MUSANTE, EMILIO.— Bachiller
en 1903; su tesis: “Un caso de pará¬
lisis labiogloso-faringea". Médico
cirujano en 1904.
MUZO. — Madera del Nuevo Rey-
no de Granadales de un árbol cor¬
pulento. vetada de rojo y negro, muy
fuerte y apreciable que hacen allí
muebles y utensilios primorosos.
(Alcedo: Diccionario Geográfico
Histórico de las Indias Occidentales
o América, tomo V, Madrid 1789).
102)
NACCAC (F. L.)
NAPA, MANUEL.— La Junta de
Profesores del Real Colegio de Me¬
dicina y Cirugía de San Fernando le
negó, en 22 de enero de 1818 la beca
por Lima que solicitaba.
NA PUTA. — Mineral de consisten¬
cia líquida, brillante y pelúcido, de
olor fuerte muy inflamable, y cuan¬
do es puro se quema enteramente sin
dejar residuo: se halla en proporcio¬
nes grandes flotando sobre las aguas
de algunos manantiales a las faldas de
las montañas de Persia, Tartana y
China, y si se arrima una luz a la su¬
perficie del agua se enciende hasta
por mucha extensión con una fuerte
llama que exhala un olor desagrada¬
ble. La verdadera Naptha es muy ra¬
ra en Europa, y no sabemos que se
produzca en alguna parte, y así la
que se ve es contrecha; pero en Amé¬
rica se halla en la Provincia de Piu-
ra del Reyno del Perú. Cuando se
destila en el alambique deja un acei¬
te algo más líquido que la sustan¬
cia, y de un olor más flojo: el resi¬
duo que queda en el fondo de la va¬
sija tiene mucha semejanza al suc¬
cino, lo que el Dr. Hill discurre que
tiene el mismo principio, y dice que
él ha hecho de este fluido, y de un
ácido sacado de piritas crudas una
materia pelúcida, flexible que tenía
todas las propiedades del succino, y
a excepción de la consistencia, y de
la claridad que produjo por destila¬
ción verdadera sal y aceite de succi¬
no. Las virtudes medicinales de la
Naphta son las mismas que las del
petróleo común; pero con menos ac¬
tividad: en Persia lo usan exterior e
interiormente tomando unas cuantas
gotas para los cólicos; y lo más co¬
mún es servirse de él para las lámpa¬
ras. Alcedo: (Diccionario Geográfi¬
co Histórico de las Indias Occidenta--
les o América. Tomo V, Madrid,
1789).
NARDINI, RINALDO. — Médico
veterinario de la ciudad de Pisa (Ita¬
lia) nombrado veterinario munici¬
pal en (1893). Bibliografía: 1) “Ca¬
quexia acuosa o .icteroverminosa’’
(Crónica Médica) 1893.
NARCOTICOS.— (Hist.) .
NATION WILLIAMS.— Natura¬
lista. — Catedrático de Historia Na¬
tural Médica en la Facultad de Me-
(105
dicina gubernativamente organizada
el año de 1884. Una colección de a-
ves formada por este naturalista y
adquirida por el gobierno fué entre¬
gada a la Facultad el año de 1906.
— Bibliografía: Momotus brasilien-
sis, en Gaceta Científica de Lima,
vol. VIII. — Aves peruanas nuevas,
originalmente publicado en “Proce-
eding of the Zoological Society of
London” y traducido al Castellano
por O. Valentine, en Gaceta Cientí¬
fica de Lima, vol. III. — Irritabilidad
de los vegetales en Revista de Cien¬
cias, Vol. III. — Interesante descubri¬
miento zoológico en Iquique, en Ga¬
ceta Científica, en Lima, vol II. — La
tintorera, en Gaceta Médica de Li¬
ma, 1878. Se daba ese nombre al
Rhinodon typicus. — La chinchona,
en Gaceta Médica de Lima, 1879, —
El árbol de la lluvia, G. C. VIII.
NATIVIDAD Fr. FRANCISCO DE
La. — Religioso Beletmita. Cirujano
romancista por el Real Tribunal del
Protomedicato en 7 de diciembre de
1818.
NAVA, VICTOR F.— Natural de
Lima. Hizo sus estudios de Instruc¬
ción Media en el Colegio de Lima,
que dirigía el Dr. Pedro A. Labar-
the. Continuó estudios de cirujano
dentista, obteniendo el título profe¬
sional.
NAVARRA Y ROCAFULL, MEL¬
CHOR DE, Duque de la PALATA.
Virrey del Perú (1681-1689). Bajo su
gobierno fué establecido el Hospital
betlemita de Cajamarca (1682).
NAVARRO, ABEL. -- Médico
(1881) Por hallarse en las ambulan¬
cias no se presentó a examen el 79.
El 94 ejercía la profesión en Chincha.
NAVARRO, HERMELINDA. —
Obstetriz (1903).
NAVARRO, JOSE. — Flebótomo
por el Real Tribunal del Protomedi¬
cato en 27 de Febrero de 1819.
NAVARRO, JUAN GERONIMO.—
Presbítero. Natural de Murcia (Es¬
paña). Graduado en la Universidad
de Valencia (1615) llegó a Panamá
en 1622 y pasó a Quito, Potosí y Li¬
ma. Establecido en esta ciudad últi¬
ma publicó en 1645 un folleto que
lleva por título: “Sangrar y purgar
en día de conjunción aprueba en es¬
te discurso el Dr. Juan Gerónimo
Navarro presbítero”. El libro citado
por el Sr. Medicina en su “Impren¬
ta en Lima” fué dedicado a D. Pedro
de Toledo y Leyva. Parece que el Dr.
Navarro gozaba de alguna populari¬
dad en Lima y que la musa popular
le había adjudicado el moto de “Pe-
romnia” con el cual era conocidísi¬
mo. No se sabría decir si este mote
obedecía al tiempo que el Dr. Na¬
varro fué médico que asistió en su
última enfermedad al Beato Martín
de Porres. Meléndez también cita el
moto de “Per omnia” con el cual era
conocido en Lima el Dr. Navarro,
cuyos méritos profesionales consig¬
na y elogia.
NAVEA, ELIAS. — Bachiller en
1905: su tesis: “Ligera apreciación
del acetozono y algunas observacio¬
nes clínicas sobre su empleo tera¬
péutico”. Médico Cirujano en 1905.
NAVEA, FELIX.— Farmacéutico
(1908).
NAVIA, ESTEBAN.— Natural del
Cuzco. Bachiller. Médico Cirujano
por el R. T. de P. M. en 11 de octu¬
bre de 1819. Teniente del mismo trí-
106)
bunal en el Cuzco en 9 de Julio ae
1846. En 22 de setiembre de 1814 ob¬
tuvo una beca en el Colegio de San
Fernando a cambio de sus servicios
como ecónomo del mismo. Por los a-
ños de 1830 era Médico del Hospital
de Pobres Inválidos en la ciudad del
Cuzco (Guía de Forasteros).
NAVIDAD (Hist.) — Conforme a
las constituciones del Real Colegio
de Medicina y Cirugía de San Fer¬
nando la antevíspera de navidad de¬
bía celebrarse Junta de Profesores.
NAZARENO. — Arbol que produce
una madera exquisita de color mo¬
rado muy hermoso, con vetas mas
claras y más obscuras, de la que ha¬
cen papeleras y otras cosas muy es¬
timadas: lo hay en varias partes, co¬
mo en la Guayana, en el Nuevo Rey-
no de Granada, y en la Provincia de
Moros del Reyno de Quito: en al¬
gunas lo llaman morado. Alcedo:
(Diccionario Geográfico Histórico de
las Indias Occidentales o América,
tomo V, Madrid 1789).
NECROLOGIAS.— (Hist.)
NECROMANCIA Y NIGROMAN¬
CIA (Hist.) Véase: “Adivinaciones”.
NEGRE Y MANCIO RAMON. —
Médico. Médico cubano llegó al Perú
por los años de 1898 y obtuvo la re¬
validación de sus títulos profesiona¬
les. Nosotros tuvimos ocasión de tra¬
tarle en el Instituto Municipal de Hi¬
giene, que él frecuentaba. Era un
médico muy culto y muy enamora¬
do de su profesión y competente. Es¬
tableció en Lima, en la Calle de Bey-
tía una clínica privada a la cual dió
el nombre de “Sanatorio Negre y
que fué establecida en la calle de
Beytia y muy lujosamente. La clí¬
nica no fué un éxito: circunstancias
ajenas al Dr. Negre le obligaron a
clausurar este establecimiento.
NEGRON, J. H.— Br. en 1918; su
tesis: Tratamiento de la septicemia
puerperal por la esencia de tremen¬
tina (abceso de fijación). Bibliogra¬
fía: Un caso de disentería balanti-
diana. (Com. a la A. de Inst.) 1918. —
Tesis del bachillerato, G. M., 1918.
NEGUILLA. — (Bot.) “La neguilla
sirve en cocimiento para la gonorrea
vulgo purgación” (Lecuanda: Des¬
cripción de Cajamarca, en Mercurio
Peruano, tomo II de la edición de la
Biblioteca Peruana, Lima, 1861).
NEILD JAMES, EDWARD. — Pro¬
fesor de Medicina Forense en Mel-
bourne y Redactor del “Australian
Medical Journal”. Correspondiente
de la Sociedad de Medicina de Lima
(1876).
NERVIOS.— (Folk-Lore).
N ATERI, FRANCISCO. — Médico
cirujano por el Protomedicato Ge¬
neral en 29 de Enero de 1946. Fa¬
lleció en 1887. Delegado de la Fa¬
cultad de Medicina en Chincha has¬
ta el 19, año en que renunció y
reemplazólo Urbano Carbonera.
NEUHAUS, RODOLFO. — Médico.
Alumno de la Facultad de Medicina
de Lima, que debió trasladarse a
Santiago de Chile, donde prosiguió
sus estudios hasta obtener el títu¬
lo de médico. Durante su estada en
Chile era Corresponsal de la “U-
nión Fernandina” de Lima (1888).
Por los años de 1918, cuando la chi-
lenización de nuestras provincias i-
rredentas alcanzaba una lamentable
algidéz, cuando los chilenos se em-
(107
peñaban en la destrucción ruda de
cuanto pudiera constituir baluarte
de la nacionalidad de aquellas pro¬
vincias que retiene indebidamente
ante el criterio de quienes, lejos de
la mentira, contemplamos la situa¬
ción de América, el doctor Neuhuas
debió ser víctima también de las ve¬
jaciones de que fueron víctimas to¬
dos nuestros compatriotas y residen¬
tes en Tacna, Arica y Tarapacá. Se
trasladó a Lima y desde entonces e-
jerce su profesión en la capital. El
Dr. Neuhaus ha sido incorporado a la
Academia Nacional de Medicina de
Lima. Durante su breve estada en
Lima, le ha correspondido el honor
de organizar en nuestra capital Ja
primera “fiesta de la flor” destinada
a la recolección de óbolo público a
las obras de protección de la infan¬
cia. La Sociedad Protectora de la In¬
fancia en Lima, le cuenta como a su
Presidente. Cuando el Dr. I. R. vino
a Lima en misión diplomática que el
Perú no podía ni debía aceptar, el
Dr. Neuhaus dirigió una hermosa
carta, publicada en “El Comercio”
de Lima a su maestro de Santiago,
ante quien exhibió, en toda su ver¬
dad, la situación de las relaciones
entre el Perú y Chile a raíz de los
bárbaros atropellos de que los pe¬
ruanos habían sido víctimas en Tac¬
na, Arica y Tarapacá.
NEURISMA.— (F. 1) Sinónimo
vulgar, sólo empleado por el bajo
pueblo de la palabra Aneurisma.
NEVADOS. — (Bromatoiog. ).
NEYRA, MARIANO E. — Médico
(1867).
NEYUN. — (F. 1) Los aborígenes
chilenos conocieron con este nom¬
bre el pulso que tomaron en cuenta
en el examen de los enfermos. (Vi¬
cuña Mackenna “Los médicos de an¬
taño en el reino de Chile”, Santiago,
1877).
NEWMAN WALTER. — Cirujano
Dentista. Ejercía la profesión en Li¬
ma por los años de 1860. En este año
dirigió a los Redactores de la Ga¬
ceta Médica de Lima una carta rela¬
tiva al Gas Risueño (protóxido de
nitrógeno) que él aseguraba haber
preparado y empleado como antitó¬
xico en Lima desde el año de 1865.
NIETO, DOMINGO. — Cirujano
que ejercía la profesión en Lima en
el año 1808, cuyo año hizo un dona¬
tivo de 12 pesos para la obra del Co¬
legio de San Fernando.
NIEVES, EMILIO. — Arequipa.
Farmacéutico que representó varias
Boticas y Químico distinguidísimo
con verdadera vocación para ese ra¬
mo. Padre de la escritora María Nie¬
ves y Bustamante. Ejercía la profe¬
sión el año 86.
NIEVES, JOSE. — “Maestro Ma¬
yor” en Lima, encargado por el Vi¬
rrey Abascal en 1*? de Febrero de
1808, de realizar en unión del Maes¬
tro Mayor Francisco Céspedes, la
tasación de los terrenos del Hospital
de Santa Ana en que debió alzarse
el Colegio de San Fernando.
NINA-MULA.— (F. 1).
NIGUA. — (Pulex penetrans) Es¬
pecie de pulga muy pequeña que pe¬
netra fácilmente las medias y se in¬
troduce debajo de las uñas de los
pies, o en las coyunturas y sobre los
dedos: el dolor que causa al romper
el cutis o el epidermis es semejante
a la picadura de la pulga común: lue-
1 08 Q
go que se ha situado va corroyendo
la carne alrededor causando una li¬
gera comezón: sigue creciendo allí
hasta llegar al tamaño de un guisan¬
te pequeñito, entonces pone sus hue¬
vos que son otras tantas niguas pe¬
queñas que anidan al rededor si no
se cuida de sacarlas, pudren toda la
carne que hay alrededor de ellas,
causan úlceras malignas, y muchas
veces la gangrena, luego que se sien¬
te o experimenta picazón es muy fá¬
cil el remedio rompiendo con un alfi¬
ler el cutis donde está la nigua, que
se conoce por el color, y separándola
suavemente se saca el animal en la
punta del alfiler, y echa un polvo de
tabaco o de ceniza de cigarro; pero
es preciso gran cuidado en no moiar-
se aquella parte, porque sobreven¬
dría el pasmo. Los Negros y demás
gentes de color (que tienen poco a-
seo), suelen tener perdidos los pies
por no sacarse a tiempo las niguas,
y a muchos ha sido preciso cortárse¬
los: los cerdos también son propen¬
sos a esta plaga, y tienen llenos
siempre los pies de estos insectos, que
en el Perú llaman Piaue. Alcedo:
(Diccionario Histórico Geográfico de
Protomedicato General en 15 de se¬
tiembre de 1845.
NIÑO. MANUEL DE. — Natural de
la Nueva Granada. Médico por el
tomedicato General en 15 de setiem¬
bre de 1845.
NIÑO DE GUZMAN, R. P. Fr. TO
RIBIO. — de la Orden de S. Juan de
Dios. Cirujano romancista por el
Real Tribunal del Protomedicato en
24 de Julio de 1818.
NISPERO.— Achras Sapota. Plan¬
ta de clase hexandria; es muy común
en la América, y su fruta una de las
mejores: es del tamaño de una man¬
zana, de figura oval, cutis pardo y
algo áspero; pero la médula blanca,
muy dulce y semejante el gusto a la
pera de bergamota, con sólo tres pe¬
pitas negras algo largas: es fruta tan
sana que comunmente se da a los
enfermos para abrir el apetito, se
tiene por astringente; el árbol es
grande, frondoso y todo el año fruc¬
tifica; su madera que es muy esti¬
mada tiene un color de tabaco que
inclina a morado; admite mucho pa¬
ludismo, y tiene tanta molidez y du¬
reza que suelen hacer de ella esqui¬
nas para clavar cajoncitos en vez
de clavos: hacen también reglas pa¬
ra tirar líneas y varas para medir;
las hojas del níspero son también as¬
tringentes y detersivas, y se dá de-
coción para las inflamaciones de la
garganta. En Nueva España 19 lla¬
man Chico Zapote. Alcedo: (Diccio¬
nario Geográfico Histórico de las In¬
dias o América, tomo V, Madrid
1879).
NOGUERAS, JACINTO.— Flebó¬
tomo por el Real Tribunal del Pro¬
tomedicato en 6 de diciembre de
1811.
NO NACIDO (F.L.)
MONECA. — Véase Gallinazo. Al¬
cedo: (Diccionario Geográfico His¬
tórico de las Indias Occidentales o
América, tomo V, Madrid, 1789).
NORDENFLITT, DIONISIO. —
Aceptado como alumno interino del
Real Colegio de San Fernando el 22
de Setiembre de 1814.
NORIA, MANUEL R. — Farmacéu¬
tico. Su nombre figura en la “Rela¬
ción” oficial de la Facultad en 1916.
Natural de Huánuco, el Sr. Noria
ejerce la profesión en su ciudad na¬
tal.
(109
NORIEGA DEL AGUILA, MI
GUEL. — Médico Cirujano. Bachiller
en Ciencias Naturales, sosteniendo
una tesis titulada ‘‘Fitología Nacio¬
nal”, Doctor en Ciencias Naturales
Bachiller en Medicina el año de 1912
sosteniendo una tesis del título“Se-
ro reacción de la sífilis por el méto¬
do de Noguchi”, obtuvo luego el
título profesional y el grado de doc¬
tor en Medicina sustentando una
tesis Bibliografía: 1) Tesis del bachi¬
llerato en Ciencias, en Gaceta Cien¬
tífica, 1908 y Revista de Ciencias de
Lima. vol. XI. 2) La inmunidad, G.
M. 912. 3) La meningitis cerebro es¬
pinal, S.H. 910.
NOSOGRAFIA MEDICA.— CA¬
TEDRA DE.— (Hist.) Establecida la
Facultad de Medicina en 1856, la
extensión de los estudios que com¬
prendía esta asignatura hizo nece¬
saria su división en dos cursos, divi¬
sión que existió hasta el año de 1905.
el 4 de abril de cuyo año quedó acor¬
dado por la Facultad dividirla en
tres cursos correspondiendo uno de
éllos a la medicina de las enferme¬
dades mentales y nerviosas, uno otro
a las de la piel y un tercero al resto
de enfermedades. En el año 1909
quedó acordada la fragmentación de
este curso para dar origen a dos cá¬
tedras nuevas: la de Clínica dermo-
sifilopática y la de Clínica Psiquiá¬
trica y Neuropatología, la primera
de las cuales fué provista por el Dr.
Belisario Sosa Artola y la segunda
por el Dr. Juan San Bartolomé, que
no llegó a hacerse cargo del puesto
y, que por consiguiente, dejó en va¬
cancia la cátedra hasta la fecha.
Se han sucedido en la enseñanza
del curso de Nosografía Médica los
siguientes Catedráticos: Dr. Manuel
Odriozola (1856-1884), Dr. Fransisco
Capelo (1884 — 1885), D. Manuel
Odriozola (1886-1889), D. Juan Can¬
do Castillo (1889-1900), D. Estanis¬
lao Pardo Figueroa y Nieto (1900-
1920), D. Carlos Monge (1920-1921).
NOSOGRAFIA QUIRURGICA. —
CATEDRA DE. — (hist.) La exten¬
sión de este curso hizo que fuera di¬
vidida en dos cursos: comprendien¬
do el primero la Cirugía General y
el segundo la Cirugía de Regiones.
Dictados ambos cursos por un solo
catedrático de la Clínica quirúrgica
de mujeres y conservando la ense¬
ñanza de la Cirugía de Regiones el
Catedrático titular del curso. A la
muerte del Dr. Sandoval en 1903, se
llevó a cabo el acuerdo de la Facul¬
tad de Abril de 1901 de refundir
ambos cursos en una sola asignatura.
Se han sucedido en la enseñanza de
la Cátedra los siguientes profesores:
D. José Bustillos Concha (1856 —
1884) , D. Manuel T. Espinoza (1884-
1885) , D. Belisario Sosa (1887-1903),
D. Wenceslao Salazar (1909-1921).
En 1893 se acordó dividirla en dos
cursos.
NOVOAjCINCINATO. — Mecanis¬
mo, prevención y tratamiento de la
anaíilaxia (com. a la A. de Int. de
Lima. 1916).
NOVOA, LUÍS ALFREDO — Mé¬
dico ecuatoriano autorizado para
ejercer la profesión, figura en la Re¬
lación de la Facultad de 1894.
NUÑEZ, ESTANISLAO B.— Na¬
tural de Huánuco, hijo de don Ra¬
món Núñez y de doña Santos Fer¬
nández. Estudió medicina (1890-18
94) que abandonó para dedicarse a
la agricultura, primero, y a la ad¬
ministración Pública después.
110)
NIÑEZ, J. ABELARDO.— Con
fecha 16 de enero del año 1879 la
Universidad de Lima dispuso que la
Secretaria de la Facultad de Medi¬
cina de Lima proporcionase a este
señor, comisionado especial de la
República de Chile, todo los infor¬
mes que éste tuviese a bien solicitar
en relación a la organización de la
docencia médica. La Facultad de Me¬
dicina accediendo a lo dispuesto por
la Universidad, cumplió con ello. Y
es cosa admirable... en 1881 las tro¬
pas chilenas debían destruir con el
taco de sus botas la obra paciente¬
mente acumulada en un siglo de
esfuerzo perseverante.
NUÑEZ, MANUEL FRANCIS¬
CO. — Farmacéutico (1910).
NUÑEZ, NICOLAS A. — Obstetriz.
NUÑEZ, CONTO JOSE.— Médico
incorporado a la Universidad de Tru-
jillo en 1862.
NUÑEZ DE HUERTA, JAIME —
Bachiller. En 6 de Febrero de 1808
aprobó el Real Tribunal del Proto-
medicato el examen de Núñez había
rendido para ejercer la profesión
farmacéutica ante el Teniente del P.
M. en Arequipa Dr. Antonio Zoldi
Rosas.
NUÑEZ DEL PRADO, EDUAR¬
DO. — Antiguo Decano y Fundador
de la Escuela de Medicina de la Paz.
(Gaceta Médica, 1876) Laborioso co¬
laborador de la G.M. Establecido en
1876 en Yauyos, allí falleció el 28 de
setiembre de ese año. Bibliografía:
1) Tártaro ferrico-potásico-amónico,
en Gaceta Médica de Lima, 1862. 2)
Embolia Pumonar en Gaceta Médi¬
ca de Lima, 1862.
NUÑEZ DEL PRADO, DANIEL.—
Médico (1863). En 1870, la Facultad
informó favorablemente a la solici¬
tud que hiciera el gobierno de facili¬
dades económicas para imprimir una
memoria sobre la fiebre amarilla
que se desarrolló en Lima el año
1868. Falleció en Bolivia eí año 1891.
Miembro correspondiente de la A.N.
de M. en la Paz. Bibliografía. — 1)
Memoria sobre la bronquitis reinan¬
te. Gaceta Médica, de Lima, 1863.
2) Influencias del clima en las en¬
fermedades de Lima, Gaceta Médica,
1861. 3) Estudio sobre la coca, Gace¬
ta Médica, 1875.
rv
ÑAME o IÑAME. — Raíz común
en toda la América, que sirve de ali¬
mento a todos cocida o asada: crece
a proporción de la bondad del terre¬
no en que se planta; pero requiere
que sea bueno y graso, su corteza
sea gruesa, áspera, desigual, cubier¬
ta de una cabellera, y de color mo¬
rado que tira a negro: la médula es
de una consistencia como las batatas:
tiene un blanco sucio y a veces co¬
lor de carne: se cuece con facilidad:
es alimento ligero y de fácil diges¬
tión, y al mismo tiempo muy nutri¬
tivo: se usa en las comidas como pan
en lugar de cazave y cocido en agua
con sal y pimiento: para plantarlo
se toman la cabeza de ñame, se cor¬
ta en cuatro partes y se entierra ca¬
da una distante tres o cuatro pies
una de otra, y sin más diligencia
prende con facilidad, y en menos de
(111
seis meses da el fruto maduro y en
estado de comerse: el vástago se en-
rreda y echa filamentos que tiene
raíces: si hay cerca de él algún árbol
o arbusto se pega, crece y cubre to¬
do cuanto encuentra: se conoce por
las hojas que son muy recias y do¬
bles, cuando está maduro el fruto
y en todo su auge, por que entonces
empiezan a marchitarse: luego que
el fruto se ha sacado de la tierra, se
pone a enjugar al sol y se guarda
para el uso diario. En las Islas Cana¬
rias y otras partes llaman Ñame a
la raíz del Arum colocassia, que aquí
conocemos por Manta de Santa Ma¬
ría. Alcedo: (Diccionario Geográfico
Histórico de las Indias Occidentales
o América, tomo V, Madrid 1789).
ÑAPIQUL — (Mat. Médi.) Es una
especie de goma catechú natural, co¬
mo lo comprueban su origen y pro¬
piedades más características. El Ña-
piqui procede del huarango (Proso-
pis dulcis) de la familia de las legu¬
minosas, tan útil para el hombre y
los animales por los variados produc¬
tos que administra. Es de color he¬
pático o negro de pez; brillo graso¬
so, la fractura concoidea; traslúcido
en las aristas; de sabor amargo y
después astringente muy pronuncia¬
do. Se disuelve en el agua dejando
un residuo blanco, grisáceo, terroso
de materias húmedas semejante a la
albúmina coagulada, las cuales se
pueden esperar por decantación; se
disuelve en mucha agua fría y en el
agua hirviendo; el alcohol lo disuel¬
ve igualmente; se disuelve también
en parte en el éter y en el ácido
acético. En el calor se reblandece,
pudiendo recibir una forma determi¬
nada; por la destilación seca da un
líquido urente con gotas de un aceite
de color bruno, que por la filtración
y evaporación deja ácido picorate-
chuico. El ácido nítrico concentrado
le transforma en amargo de Welter,
practicando la operación a una tem¬
peratura moderna; a una mayor se
convierte en ácido oxálico. Las reac¬
ciones del Ñapiqui son las mismas
que daría una mezcla de ácido pro-
sopitánico y catechina. Los resulta¬
dos sobre la existencia del azúcar
han sido negativos. Tampoco hemos
hallado los ácidos orgánicos, oxálico,
cítrico tártrico y málico. Por la in¬
cineración deja un residuo blanco
terroso, compuesto esencialmente de
cal, magnesia y algo de alúmina,
cuarzo y hojuelas de mica. Entre las
materias accidentales se encuentran
huevecillos y restos de orugas, que
perecen pertenecer a un lepidoptero
nocturno; también hemos hallado
excrementos, aunque rara vez, y por
último, granos de fécula visibles só¬
lo por medio del microscopio y restos
del vegetal. En esta goma hemos des¬
cubierto dos ácidos que desempeñan
el rol de principios activos: el uno
es el ácido prosopitánico, que es nue¬
vo, y el otro el ácido catechuico, co¬
nocido hace ya muchos años en el
catechú. Para demostrar la existencia
de este último, se emplea el extrac¬
to alcohólico de la resina de huaran¬
go, obtenida después de la separación
de las materias húmicas en la con¬
fección del acuoso; tratándole con el
éter anhidro varias veces hasta que
las soluciones salgan incoloras. La
solución etérea de color rojizo, sepa¬
rada, se mezcla con agua, por lo cual
resultan dos capas: la una superior,
de color amarillo y la otra rojiza; se
separan las dos por medio de un em¬
budo de llave y se abandona a la
evaporación espontánea la solución
etérea para que cristalice; entonces
resulta en una masa amarilla verdosa
o cristalina, la cual se disuelve en
poca agua destilada o alcohol por
112)
medio de la ebullición y en seguida
se filtra hirviendo, para que la ma¬
teria cristalice por el enfriamiento.
El ácido obtenido de este modo es
amarillo cristalino; enrojece débil¬
mente la tintura de tornasol; su sa¬
bor es amargo y después astringente;
se disuelve muy poco en el agua fría;
por la concentración en el baño de
sus soluciones puede cristalizar con
facilidad; el ácido sulfúrico concen¬
trado vertido sobre otra solución de
aquel ácido en un tubo de prueba se
embrunece y se observa que en el
punto contacto de los dos ácidos se
presenta una coloración púrpura, la
que pasa al violado después de algún
tiempo, y por fin, azul y al negro
azulado; el ácido nítrico concentrado
le comunica un color amarillo ana¬
ranjado que palidece después de al¬
gunas horas por la exposición al aire.
El amoniaco le comunica un color ro¬
jo, pero con lentitud, principiando
por la superficie que se encuentra
en contacto con el aire, después se
ennegrece. La solución de este ácido
goteada sobre una lechada de cal to¬
ma un color amarillo brunáceo: no
sucede otro tanto cuando se vierte
sobre una solución de barita, pues
entonces su color es verdoso, el cual
desaparece en seguida. No precipita
la soiución de gelatina ni a la de tár¬
taro emético. Tampoco ofrece reac¬
ciones notables con las sales de qui¬
nina, morfina, estricnina y otros al¬
caloides. Comunica a las sales de
protoxido de fierro un color verde
botella; el que se vuelve violado por
la adicción de una gota de solución
de carbonato de soda; a las de oxí-
dulo de fierro las vuelve de un color
negro brunáceo; precipita inmediata¬
mente a una mezcla de sulfato de
protoxido de fierro y acetato de po¬
tasa, disueltos en agua destilada. Re¬
duce a las sales de plata, oro, platino,
mercurio, en un polvo gris, con más
rapidez en caliente que en frío. La
solución de nitrato de plata calenta¬
da con otra de este ácido hasta la
ebullición, separa inmediatamente la
plata, cubriendo las paredes interio¬
res del tubo de experimento, bajo
la forma de una película muy fina.
Se vé, pues, por estas reacciones, que
el ácido que hemos aislado ofrece un
conjunto de propiedades que nos
conduce, sin duda alguna, a mirarlo
como idéntico con el ácido catechui-
co, que, como llevamos apuntando,
ha sido reconocido en diferentes es¬
pecies de catechú. (Barranca José S.
“El Ñapiqui y sus glucósidos” en Ga¬
ceta Médica, Lima, 1875, p, 287).
ÑOPO. — Nombre que dan en el
Perú al Español Europeo. Alcedo:
(Diccionario Geofráfico Histórico de
las Indias Occidentales o América,
tomo V, Madrid, 1789).
ÑORBO. — (Passiflora Punctata)
Flor muy semejante a la Pasionaria
o flor granadilla; pero algo menor:
tiene una exquisita fragancia. Alce¬
do: (Diccionario Geográfico Históri¬
co de las Indias Occidentales o A-
mérica, tomo V, Madrid. 1789).
OAXACA — Polvos de. — Muy es¬
timados por su fragancia y buen gus¬
to para echar en el chocolate: se
hacen de cacao, azúcar, vainilla y
canela, y la mayor parte de azúcar,
bien molido todo y empaquetado pa-
(113
ra que no se disipe en unas bolsitas
o saquitos de lienzo: tienen el nom¬
bre de la Provincia donde hacen este
compuesto aromático. Alcedo: (Dic¬
cionario Geográfico Histórico de las
Indias Occidentales o América, tomo
V, Madrid, 1789).
OBERAL.— (Bot.) “Se dá dice Le-
cuanda (“Descripción de Piura, en
Mercurio Peruano, tomo II de la edi¬
ción de la Biblioteca Peruana, Lima,
1861) — en algunos lugares fríos de
la sierra y aún de valles, tienen por
buenas sus hojas estrujadas en agua,
y bañándose con élla para curar la
erisipela, así como también su zumo
aplicado en la forma referida sirve
al mismo útil fin. Produce una fruta
o grano colorado, que sirve de pas¬
to a las pavas del monte”.
OBERMAYER, GUSTAVO.— Far¬
macéutico (1904).
OBLITAS N. — Natural del Cuzco.
Estudió medicina en 1902 y abando¬
nó estos estudios.
OBRAJE.— Fábrica de paños or¬
dinarios, bayetas y otros tejidos de
lana que hay en varias Provincias
del Perú: antes había en el Reyno de
Quito y eran tan acreditados que
hacían un comercio considerable:
pues de ellos se abastecía toda la
América Meridional, pero se prohi¬
bieron en el Ministerio del Marqués
de la Sonora por orden del Rey. Al¬
cedo: (Diccionario Geográfico His¬
tórico de las Indias Occidentales o
América, tomo V, Madrid 1789).
OBSERVATORIO METEOROLO¬
GICO UNANUE.— (Hist.) Con fecha
1? de Julio de 1858 la Sociedad de
Medicina de Lima dirigió al Profe¬
sor Antonio Raimondi la comunica¬
ción que sigue, verdadero origen del
establecimiento del Observatorio Me-
tereológico Unánue”: “La Sociedad
de Medicina en sesión del 23 de julio,
teniendo en consideración la necesi¬
dad y ventajas que resultan para el
estudio de las enfermedades que rei¬
nan en Lima el establecimiento de
un observatorio metereológico, y
convencida de las grandes y conoci¬
das aptitudes que adornan a Ud. en
este género de estudios, ha creído con
veniente me dirija a Ud. a fin de
que le suministre con la mayor exac¬
titud y acierto una relación de todos
los útiles e instrumentos indispen¬
sables para tal objeto. Lo que ten¬
go el honor de poner en su conoci¬
miento para que, si lo tiene a bien,
acceda a los expresados deseos de la
Sociedad. Dios Guarde a Ud. Rafael
Benavides”. El Profesor Raimondi
respondió en los siguientes términos;
Lima, 9 de julio de 1958. Señor Se¬
cretario de la Sociedad Médica. Se¬
ñor Secretario: Tengo el honor de
adjuntar a Ud. la lista que la Socie¬
dad Médica se dignó pedirme en su
fecha 19 del pte. con el objeto de que
señalase cuales eran los útiles ne¬
cesarios para la plantificación de un
observatorio metereológico. En mi
apunte, Señor Secretario, se encuen¬
tran instrumentos que pueden colo¬
carse en tres distintos órdenes: 19
Instrumentos indispensables para lle¬
nar el fin que la Sociedad se propo¬
ne, como son los marcados con los
números 1, 2, 3, 4, 5 y 6; 29 Instru¬
mentos que aunque de suma impor¬
tancia para esclarecer muchas cues¬
tiones médicas, con todo no pueden
ser considerados como de primera
necesidad, tales son los que llevan
los números 7, 8 y 9; 39 Bajo los nú¬
meros 10, 11 y 12 se encuentran
instrumentos que aunque es verdad
no proporcionan grandes ventajas,
tratándose de cuestiones puramente
medicas, sin embargo deben formar
1 14)
parte de los objetos propios para que
ellos suministraran datos que recoji-
dos en un país poco estudiado como
éste, serían aceptados con entusias¬
mo por las cultas sociedades euro¬
peas. Por último me permitiré Señor
Secretario, hacerle presente que
siendo una de las condiciones indis¬
pensables para que las observacio¬
nes metereológicas tengan todo su
valor, la exactitud y multiplicidad
de ellas y con un individuo que, apa¬
rente para emprender este trabajo
quiera además desempeñarlo, sería
muy útil que la sociedad se propor¬
cionase una máquina recientemente
inventada, conocida con el nombre
de “Enregistrateur” y con lo que
por medio de una feliz aplicación de
la fotografía se consigue sin ningún
trabajo una observación continua y
exacta, merced a una línea sinuosa
en la que se marcan todos los cam¬
bios acaecidos durante todo el día,
en los instrumentos que es necesario
observar. Dios Guarde a Ud. Antonio
Raimondi”. La relación adjuntada
por el Profesor Raimondi era la si¬
guiente: 1? Un barómetro de Fortín;
2? Uno Ídem de Gay Lussac con la
modificación de Bunsen; 3? Varios
termómetros y, entre ellos, uno cons
truído expresamente para las obser¬
vaciones de Lima, esto es, que mar¬
que de 12° a 30° de manera que los
grados puedan ser divididos en dé¬
cimos; 4o un higrómetro de Saussure;
5o Uno de idem de Regnault; 6o Un
Pluviómetro; 7o Un electrómetro de
hoja de oro; 8o uno idem de Rousseau
con la modificación de Peltier; 9o Un
anemómetro para medir la dirección
y fuerza de los vientos; 10° un mag-
netómetro unifilado de declinación
de M. Gauss, para observar la decli¬
nación absoluta de la aguja magné¬
tica, la intensidad absoluta de las
fuerzas magnéticas y las variaciones
diurnas de la declinación; 11° Uno
idem bilifato de M. Gauss para medir
la intensidad de la fuerza horizontal;
12° Un magnetómetro balanza de M.
Gauss para medir la fuerza vertical
o inclinación” (Gaceta Médica de Li¬
ma, año III).
Instalóse el 30 de julio de 1892
merced a un generoso donativo de D.
José Unánue y el concurso de la Mu¬
nicipalidad. Primero en un ángulo
de la actual Facultad; después en la
plaza de la Exposición, en el local
de la Academia Nacional de Medici¬
na de Lima. En la inauguración: Dis¬
curso Villar. Discurso Sosa. Discurso
Pedro Villavicencio, el Alcalde en¬
cargado Alcaldía.
Discurso José Unánue, hijo de D.
Hipólito.
Notas
*E1 1? de Julio de 1858 la Socie¬
dad de Medicina ofició a Raimondi
útiles sobre para un observatorio
(G.M. III).
"1885 — El observatorio municipal
dirigido por Enrique Guzmán y Va¬
lle.
OBSTETRICIA. — Ejercicio de la. —
Parece que los primitivos habitan¬
tes del Perú que fueron más que dis¬
cretos herbolarios, que no descono¬
cieron la práctica de ciertas inter¬
venciones quirúrgicas, y muchos de
cuyos conocimientos médicos se han
perdido seguramente por la natural
desconfianza de los aborígenes y
por el poco interés que tales noticias
inspiraban a los primeros conquista¬
dores; no conocieron el ejercicio de la
Obstetricia, ni aún de aquellos ru¬
dimentos del arte obstétrico que es
hallan de la prehistoria médica de
algunos pueblos primitivos. Es de
creer que las mujeres daban a luz
(115
como lo hacen los más humildes re¬
presentantes de la escala zoológica
y que, apenas terminado el solemne
momento fisiológico del alumbra¬
miento se dirigían al río con el ob¬
jeto de lavarse; procedían de este
modo con los indios de Arma según
asevera Cieza de León y considera¬
ban probablemente como los aborí¬
genes peruanos, que este lavado era
una verdadera purificación. Conside¬
rábase como delito contra la divini¬
dad dormir con la mujer en cinta
(así lo asegura para la Isla Española
el Cronista Gamarra) y también
consideraban como delito religioso el
cohabitar con la mujer “parida y
criando”. En la Legislación de Manco
ya se encuentran algunas prescrip¬
ciones de defensa en favor de la mu¬
jer madre (Valdizán: “Las perver-
ciones sexuales de los primitivos
habitantes del Perú”, inédito); exis¬
te la sanción del aborto voluntaria
o delictuosamente provocado
Durante la época colonial el ejer¬
cicio de la Obstetricia fué aún menos
respetable que el de la medicina,
cirugía y flebotomía. Un número
considerable de mujeres ingnorantes,
pertenecientes casi todas a los más
humildes elementos sociales, con el
título de “recibidoras”, ejercía la
Obstetricia con daño considerable de
la población y sin que nadie se preo¬
cupara de poner una valla a su ne¬
fasta obra de destrucción de existen¬
cias. La única ciencia de estas mu¬
jeres era “la de su audacia” (Molo-
che: “La Maternidad de Lima”,
Lima, 1908). Unos pocos cirujanos,
cuya ciencia no era mucho más con¬
siderable; pero, que al menos, po¬
seían algunos conocimientos de ana¬
tomía se permitió ejercer la Obste¬
tricia y deben ser considerados en
este número de cirujanos Dr. Juan
José Iturrizaga, médico del Hospital
del Espíritu Santo; Francisco Bravo,
cirujano del mismo Hospital; el Cé¬
lebre comadrón (así lo llaman La-
rrinaga) Miguel Utrilla, cirujano del
Hospital de Santa Ana; José Calvo,
hijo del celebrado D. Hilario; Felipe
Bosch y el mismo Larrinaga.
Muchos de estos cirujanos solo
ejercían la Obstetricia en momen¬
tos en los cuales la ciencia de la re¬
cibidora reconocíase impotente para
salvar la vida de la parturienta. En¬
tre las circunstancias que determina¬
ban esta declaración de impotencia
se contaban como más frecuentes, la
“criatura atravesada” y la “criatura
muerta”. La primera denominación
etiquetaba todas las presentaciones
que reputaba gravísimas la ignoran¬
cia de la recibidora y, en estos casos,
la recibidora llamaba “a los barberos
que llaman cirujanos” para que pro¬
cedieran a “abrir” a la parturienta.
Los cirujanos en cuestión, tomadas
las precauciones del caso, adminis¬
trados los auxilios espirituales a la
paciente, procedían a realizar una
laparatomía con la mayor audacia
del mundo y es de admirar como no
pocas veces los sujetos de estas la-
paratomías pudieron sobrevivir a
ellas.
Pero, antes de recurrir al cirujano
las recibidoras habían agotado una
serie de prácticas, algunas de ellas
verdaderamente grotescas y bárbaras
y cuyo solo relato basta para provo¬
car el mayor espanto.
Cuando “los dolores” se prolonga¬
ban mucho tiempo, se acudía “a la
piedra del águila” un verdadero li-
monito al cual venía atribuida la
virtud de apresurar el alumbramien¬
to. Este amuleto que aún se usa en
Italia, en ciertas pequeñas localida¬
des, fué muy generalmente aplicado
por nuestra recibidoras, a las cuales
no faltaba en casa una colección de
116)
estas piedras, cuya abundancia en el
Perú nos informan algunos Cronis¬
tas de Indias.
Con el objeto de activar el trabajo
se ponian en práctica maniobras tan
brutales como el sacudimiento, el
bracero ardiendo y el manteo. Diga¬
mos en que consistían algunas de
ellas.
El sacudimiento, forma tan rudi¬
mentaria como brutal del masaje
era “ejecutado por los brazos robus¬
tos de varios negros, a fin de pre¬
cipitar con más prontitud al feto del
seno materno.
El bracero ardiendo se hallaba
reservado para los casos de prolonga¬
ción excesiva del trabajo. Colocado
el bracero en la habitación de la par¬
turienta se obligaba a ésta a dar
“desmedidos saltos sobre él, cuando
sufría los dolores más vivos del par¬
to, agregándole el paso el cariño fino
y delicado de unas bofetadas recias
en caso de rehusar la afligida dolien¬
te hacer esfuerzos posibles para des¬
embarazarse del fruto de la concep¬
ción.
El manteo consistía en hacer sal¬
tar a la preñada, cuando sufría los
más vivos dolores, en una manta o
frazada, cuyos ángulos asidos por
cuatro hombres, la sacudían de arri-
baa abajo alternativamente para le¬
vantar el cuerpo a la mayor altura
posible.
Refiriéndose a esta última prácti¬
ca cuenta la señora Fessel que una
infeliz parturienta murió a conse¬
cuencia de uno de estos manteos en
una casa de la calle de Cocharcas.
Es probable que esta defunción no
podría considerarse como el coefi¬
ciente de mortalidad de una práctica
tocológica tan brutal. (Hermilio Val-
dizán: “La obstetricia en los albores
de la República” Gaceta de los Hos¬
pitales, Lima 1908).
Después del desprendimiento del
feto la partera colocaba un sombre-
rito negro sobre la cabeza de la par¬
turienta, entre cuyos labios ponía un
canuto para que soplara en el con
todas sus fuerzas. Si bien la señora
Fessel explica la acción del canuto
como favorable al alumbramiento no
dice el porque de la práctica del
sombrerito negro (Valdizán, ob. cit.)
Esta práctica del sombrerito negro
(Tal vez toma su origen en la apli¬
cación que se ha hecho, en remotí¬
simos tiempos del gorro de “San
Ubaldo”, cuya aplicación era reco¬
mendada no solo para disminuir los
dolores del parto, sino también en el
tratamiento de la locura, de las con¬
vulsiones y de la posesión demoniaca.
(Zanetti, “ La medicina delle notre
Donne”).
Entre estas intervenciones de la
divinidad en alivio de la parturienta,
debemos enumerar la protección
ejercida sobre las mujeres en trabajo
de parto por Santa Ana y la Doloro-
sa, y por la Virgen de la Gracia so¬
bre las mujeres durante la gestación.
(Zanetti, ob. cit.) Entre nosotros
Santa Rosa de Lima y San Martín
de Porres fueron considerados pro¬
tectores de las mujeres en trabajo
de parto y el beato Juan Masías lo
fué de los antojos de las mujeres
en cinta. En Roma, nada menos, que
en tiempos de Pió XI, circuló pro¬
fusamente entre las mujeres del pue¬
blo romano la receta de una práctica
tendente a producir un parto fácil:
el marido de la parturienta debía
constituirse en la Iglesia más vecina
y recitar esta oración, que pierde
mucho traducida al español:
Jesús, Jesús;
Heme aquí que subo arriba.
No lo hago por gusto mió
Sino por dar un varón a Dios.
Y para tener esta bella suerte .
(117
Las incisiones del periné que el
partero moderno práctica en deter¬
minados casos, eran realizadas ya
por nuestras parteras en los últimos
tiempos de la colonia. Se valían para
ello de un pedazo de vidrio o de una
uña. Como los gérmenes sépticos han
existido desde la época que el vulgo
cree muy próxima; pero que en rea¬
lidad debe hallarse muy remota de
nosotros, es fácil comprender que
aquellas incisiones serían prólogo
sombrío de muchas infecciones puer¬
perales epilogadas por una defusión.
La señora Fessel, refiriéndose a su
modus operandi en la ligadura del
cordón, dice que ella sigue la prác¬
tica de la época que consiste en “li¬
gar por dos partes el cordón umbical,
dejando casi dos dedos de distancia
de la una a la otra ligadura por
medio de un hilo doble y encerado”,
práctica merced a la cual “nunca
hay hemorragia”.
Al mismo tiempo que preconiza
esta práctica da cuenta del uso fre¬
cuente que se hacía del cauterio en
la ligadura del cordón umbilical.
Nos han llevado con frecuencia a
la casa de Maternidad — dice la se¬
ñora Caldeau — inocentes criaturas
expirando, de resultas de las hemo¬
rragias que les ha sobrevenido al
momento de caer la escara produci¬
da por esta quemadura tan estúpida.
No tenemos noticia de si existió
entre nuestras recibidoras de la épo¬
ca colonial la interpretación que se
daba por las recibidoras europeas a
la ligadura del cordón umbilical. Es¬
tas últimas ligaban el cordón umbili¬
cal lejos del vientre en los varones
y cerca en las mujeres; porque se
creía que la longitud del cordón
umbilical seccionado dependía la
opulencia de los órganos genitales y
se quería prodigalidad de la natura¬
leza en los varones y relativa par¬
simonia de la misma en las mujeres.
Apenas realizado el alumbramien¬
to, apenas terminada la sección del
cordón umbilical y el baño del recién
nacido, era varias las funciones en¬
comendadas a las recibidoras, fun¬
ciones muchas de las cuales aún se
conservan en la actualidad. Como re¬
tocadora de la obra de la naturaleza
la comadrona procuraba enmendar¬
le la plana y realizar en el cuerpo
el rostro del recién nacido aquella
reforma que conceptuaba necesarias:
ella debía arreglar la nariz, los la¬
bios y los párpados, cuidando de no
tocar las fontanelas por temor a las
convulsiones que podían sobrevenir;
ella debía realizar la formación de
los hoyos procurando que ellos die¬
ran al rostro la mayor gracia posible;
ella valiéndose de unas gotas de san¬
gre de la placenta, limpiaba del ros¬
tro del niño los neos y los lunares con¬
siderados como traducción de los an¬
tojos no satisfechos; ella seccionaba
“con la uña” el frenillo y preparaba
finalmente el primer “lamedor”.
La operación cesárea, respecto a la
cual existe una táctica literatura en
Europa, no ofrece entre nosotros
otro interés que el que le dan las
generosas gestiones del P. Gonzáles
de Laguna (D. Francisco) de la re¬
ligión de agonizantes. (Véase el
mando del Virrey, obligando a todos
los cirujanos que ejercían la profe¬
sión en el virreynato a que realiza¬
sen la operación cuantas veces fuese
necesario hacerlo; éste era el estado
de la obtetricia en Lima cuando lle¬
gó a la capital peruana la Sra. Beni¬
ta Paulina Cadeau de Fessel, Obs-
tetriz de Escuela de Medicina de Pa¬
rís, en la cual había obtenido varios
honrosos premios en el año 1818. An¬
tes de ella, para vergüenza de nues¬
tras recibidoras, era tal la descon-
118)
fianza que en ellas se tenía que una
Virreyna trajo consigo y se la llevó
consigo a su regreso a España una re¬
cibidora de la cual solo nos ha lle¬
gado el nombre: doña Catalina.
En 14 de Agosto de 1826 el Proto-
medicato General de la República
concedió licencia para el ejercito de
la profesión en el Perú a D. Juan
Francisco Fessel médico-cirujano; y
a su esposa doña Benita Paulina
Cadeau, Obtetriz. Por gestiones de
Bolívar y la Mar, la señora Fessel
fué contratada por el gobierno para
hacerse cargo de la dirección del Co¬
legio de la Maternidad establecido
en el Hospital de la Caridad. Es a
la obstetriz francesa que debemos la
organización de la verdadera ense¬
ñanza de la Obstetricia, que, si bien
estuvo consignada en el programa
de estudios que redactaba Unánue
para el Colegio de San Fernando, no
pudo establecerse por dificultades de
carácter económico y también por¬
que las vicisitudes políticas del país
no permitieron atender a la enseñan¬
za médica con la atención necesaria
a la importancia de ella. Señálose
a la Señora Fessel la renta anual de
3,600 pesos (Vargas: Historia del
Perú Independiente, vol 59, Lima
1912).
La señora Fessel, después de lu¬
char con la autoridad de su presti¬
gio contra las prácticas groseras del
empirismo obstétrico, después de
procurar inspirar a sus discípulas
todo aquello que de solemne tiene el
arte y todo aquello que de responsa¬
bilidades tiene para quien lo ejerce,
realizó una enseñanza verdadera¬
mente científica; tanto que ella prac¬
ticó varias autopsias con el objeto
de poner en evidencia ante sus alum-
nas los errores a que el ejercicio de la
obstetricia va sujeto y la importan¬
cia esencialísima de la Anatomía en
el ejercicio nombrado. Compréndese
sin esfuerzo el beneficio operado pol¬
la Señora Fessel entre las comadro¬
nas de Lima que aún creían como
artículo de fé que el parto se veri¬
ficaba “por que se abrían los hue¬
sos de la pelvis”.
Retiróse de la enseñanza la señora
Fessel en 1836, año en el cual publi¬
có en los talleres de D. José Masías
unas “Relaciones del estado actual
del arte obstetriz en esta capital y
exposición de algunos hechos prin¬
cipales de práctica observando en
estos últimos años”. El estudio está
dedicado a D. José Manuel Valdéz,
Proto Médico del Perú y el nos ha
suministrado muchos interesantes
detalles respecto al ejercicio de la
obstetricia durante la época colonial.
Además había publicado la señora
Fessel un curso “Elemental de Par¬
tos”, de 46 páginas, en forma dialo¬
gada, publicado en los talleres de
Masías en 1827 y unos “Consejos a
las mujeres en cinta, que creemos
que habían sido editados en Guada-
lajara, donde residieron un tiempo
los esposos Fessel y que se hallan en
el tomo 78 de los papeles vanos del
Perú, de la Biblioteca Nacional de
Lima.
Como sucede en todas las reformas,
la operada por la señora Fessel, lu¬
chó aun por mucho tiempo contra
los prejuicios y supersticiones de que
estaba lleno el arte de las recibido¬
ras. A pesar de que D. Cayetano
Heredia, para ennoblecer el ejerci¬
cio de la obstetricia, invitó en una
comisión al Gran Mariscal Castilla y
a su Gobierno a los exámenes de las
alumnas de Obstetricia las recibido¬
ras continuaron haciendo de las su¬
yas y en pleno año de 185Ü y después,
existían de estas empíricas en la ca¬
pital y, con mucha mayor razón en
las provincias.
(119
Establecida la Facultad de Medici¬
na en 1856, desde este año hasta el
de 1864, la enseñanza de la Obste¬
tricia fué considerada como apéndice
de la Clínica Externa de Mujeres.
En el último de los años menciona¬
dos fué encargado interinamente de
la Cátedra de “Teoría y Práctica de
Obstetricia, enfermedades puerpera¬
les y de niños el Dr. Rafael Benavi-
dez que hasta entonces desempeñara
la Cátedra de Física e Higiene. Ele¬
gido en propiedad el Dr. Benavidez
en 1866, conservó la enseñanza has¬
ta el año de 1872 en el cual se jubiló
y por concurso fué elegido para su-
cederlo el Dr. Aurelio León. En
1878 fué creada la Cátedra de Clí¬
nica Obstétrica y fué nombrado pa¬
ra desempeñarla el Dr. Ramón Mo¬
rales, quien tuvo como primer asis¬
tente de Clínica al Dr. Arias Soto. Fa¬
lleció el 1879 el Dr. León, que conser¬
va la Cátedra de la teoría de partos y
enfermedades puerperales y de ni¬
ños, nombrado por la dictadura del
1881 para remplazarlo el Dr. Ignacio
Acuña, a estos sucesos siguió el la¬
mentable episodio de 1884, en el cual
el Gobierno del General Iglesias
nombró para el ejercicio las Cá
ledras de Clínica y teoría, respec¬
tivamente, los doctores Juan E.
Corpancho y la enseñanza de la
Clínica el Dr. Morales, a quien
le sucedió el Dr. Rafael Benavides
y en la de la Teoría el Dr. Fernán¬
dez Concha. En esta relación se
cuenta los nombres de los verdade-
cultivadores de la Obstetricia entre
nosotros. Agreguemos los nombres
de los doctores Belisario Manrique,
Hipólito Larrabure, Juan A. San
Bartolomé, Samuel García, Ricardo
Moloche, Reynaldo Arias, etc.
En 1892, siendo Ministro el Ilus-
trísimo Puirredón, el Gobierno apro¬
bó la creación de una Escuela de
Obstetricia en el Cuzco.
Gigantismo fetal. — Por ser raro
el caso público los siguientes datos
que corresponden a un feto de sexo
masculino, a termino, que fué ex¬
traído por aplicación de fórceps el
27 de setiembre en la noche, por el
que suscribe en compañía de la Obs-
tetriz Leovina Segundo: Peso del fe¬
to, 6,650 gramos. Longitud total, 61
cms. Longitud del occipital al sacro,
38cms. Diámetros: O. F. 0’14; S. 0. br,.
0T1; S.O.F.; 0T3; M Br, 0’14; S.M.
Br., 0T3 112; O.M. 0’18; Bi P. 0T 1 12;
Bi T. OTO; Bi A. 0T8. La madre era
una multípara, mujer de mediana
estatura; el padre es un individuo
pequeño. (Pedro Villanueva: “Gigan¬
tismo fetal”, en Reforma Médica, Li¬
ma 1917).
OBSTETRICIA— Cátedra de .—
(Hist.) Unánue que era tan perfecto
conocedor de las características del
ejercicio profesional en el Perú no
desconoció las conveniencias y la
necesidad de establecer la enseñanza
de la Obstetricia en el Real Colegio
de San Fernando. En el programa de
estudios formulado por el ilustre
arequipeño figura la Obstetricia y
con una amplitud verdaderamente
admirable; puesto que ella compren¬
día la anatomía Obstétrica, la medi¬
cina obstétrica y la cirujía obstétrica,
debiendo advertir que, en el progra¬
ma de la Anatomía Obstétrica esta¬
ba comprendida la Fisiología Obsté¬
trica.
— Desdichadamente esta gestión
inicial, ni aquella, consecuencia de
la primera, de contratar un cirujano
de los hospitales de Santa Ana o de
la Caridad para la enseñanza del
curso, pudo ser llevada a cabo. Y
así trascurrieron los primeros años
120)
de la vida del Real Colegio, primer
y Colegio de la Independencia, des¬
pués, sin que nada hiciera pensar en
la posibilidad del establecimiento de
tan útil enseñanza, cuando vino al
Perú la señora Fessel fué contratada
en condiciones que correspondían a
su categoría; pues le fueron abonados
3,600 pesos anuales, renta muy su¬
perior a aquella de que disfrutaban
los Catedráticos del Colegio de Me¬
dicina. Tal es el origen de la ense¬
ñanza de la Obstetricia en el Perú
y fueron discípulas de la señora
Fessel las primeras obstetrices pe¬
ruanas a las cuales concedió el título
Profesional el Protomedicato del Es¬
tado.
Al organizarse la Facultad de Me¬
dicina de Lima (1856) no se conce¬
dió grande importancia a la Obste¬
tricia; ella fué un simple apéndice de
la Clínica Quirúrgica que se hallaba
a cargo del profesor Camilo Segura,
quien, contratado por la Sociedad de
Beneficencia de Lima, fué profesor
de las alumnas de Obstetricia de la
Maternidad, cargo que desempeñó
hasta el año de 1863 el de su falle¬
cimiento. Al fallecimiento del Dr.
Segura se hizo cargo del curso de
{Teoría y práctica de Partos, enfer¬
medades de niños,, el Dr. Rafael Be-
navides, que abandonó esta enseñan¬
za el año de 1873. En dicho año fué
de conformidad con el precepto le¬
gal y realizado el concurso respecti¬
vo, el doctor Aurelio León, que lo
desempeñó hasta el año 1879, el de
su fallecimiento. Al Doctor Aurelio
León reemplazaron el doctor Rafael
Benavides y el Dr. Nemesio Fernán¬
dez Concha.
Hasta 1871 la Cátedra de Obstetri¬
cia fué desempeñada por el Dr. Ra¬
fael Benavides, que era al mismo
tiempo, profesor de la Maternidad.
Dicho año el Dr. Benavides hizo re¬
nuncia de la Cátedra: en la Mater¬
nidad le remplazó Ignacio Acuña y
en la Facultad, por concurso, el Dr.
Aurelio León. Este se hizo cargo de
la Cátedra el año de 1872. Desde
entonces el curso fué exclusivamen¬
te teórico; el curso comprendía:
“Obstetricia, enfermedades puerpe¬
rales y de niños recién nacidos’’.
El año de 1878 fué creada la Clí¬
nica Obstétrica, coexistente con el
curso Teórico de Obstetricia: fué
nombrado para el desempeño de la
nueva Cátedra el Dr. Ramón Mora¬
les, quien la regentó hasta el año de
1898, en que falleció. Al Dr. Mora¬
les lo reemplazaron, sucesivamente,
el Dr. Rafael Benavides y el Dr. Ne¬
mesio Fernández Concha.
La Cátedra de la Maternidad, sos¬
tenida por la Sociedad de Benefi¬
cencia Pública de Lima, era desem¬
peñada, hasta el año de 1909 por
Profesores nombrados por dicha ins¬
titución y entre los cuales deben ci¬
tarse el Doctor Segura, el Dr. Igna¬
cio Acuña nombrado en 1881 y el
Doctor Samuel García, nombrado en
1887. El año 1909 la Facultad de Me¬
dicina reivindicó sus derechos al
nombramiento de esa Cátedra y en
ella se han sucedido el Dr. Belisario
Manrique y el Dr. Enrique Febres
Odriozola.
OCA (Oxalis Oca). — Planta me¬
diana muy semejante al triofolio
acetoso; dá de su raíz un fruto ama¬
rillo, lustroso con algunos ojos, lar¬
go de cinco a seis dedos, muy dulce
y de particular gusto, semejante a
la castaña; se come fresco, seco, cru¬
do o cocido; es propio de los climas
fríos o poco templada. y planta de
cultivo: suelen confitarla como la ba¬
ta de Málaga, es muy estimada. AL-
cedo: (Diccionario Geográfico His¬
tórico de las Indias Occidentales o
América, tomo V, Madrid 1789)
(121
OCAMPO, JUAN DE.— Bachiller
y médico (1837) Murió en lea, en
1894.
OCAMPO, MANUEL FEDERICO
DE. — Médico Doctor en Medicina
en 24 de Julio de 1862. Médico titu¬
lar de lea en 1894. Bibliografía: 1)
Tesis del Bachillerato: “Enfermedad
de Brigth” en Crónica Médica. 1887.
OCCE— BASTA (F.L.) Vocablo
quechua; en castellano significa ti¬
fus. (Olano: La rabia epidémica en
el Perú a principios del siglo XIX,
en G.M. 1906).
OCOPA (Bromatolog.L
OCOTE. — - Arbol de la Nueva Es¬
paña semejante al Pino: las hojas
se parecen a las del Cedro, dá de
si mucha resina o goma, y de sus
ramas hacen los Indios teas para
alumbrarse: hay bosques de estos
árboles que se llaman allí Ocotale.
Alcedo: (Diccionario Geográfico His¬
tórico de las Indias Occidentales o
América, tomo V, Madrid 1789)
OCHOA, NESTOR.— Bachiller en
1897; su tesis: Chalazión y su tra¬
tamiento por el raspado
O’DONOVAN, ENRIQUE.— Ciru¬
jano Latino por el Real Tribunal del
Protomedicato en 22 de noviembre
de 1814. Teniente del mismo Tribu¬
nal en Ciudad de Bolívar en 31 de
octubre de 1826.
ODONTOLOGIA.— (Hist.) El
ejercicio de la Odontología durante
el virreynato tanto en el Perú como
en todos los países del mundo, estu¬
vo enteramente confiado a la habili¬
dad de los flebótomos o barberos y
íué un arte reputado humildísimo,
ya que desdeñaban ejercerlo los mé¬
dicos y aún ciertos cirujanos que
habían alcanzado alguna reputación.
Los cirujanos menos exigentes no
desdeñaban de ejercer incidental¬
mente la cirugía dental y, en verdad,
que no siempre fueron muy afortu¬
nados en el. En el siglo XVII aún,
se citan, en el proceso de Beatifica¬
ción de Martín de Porres, muchos
éxitos adversos de cirujanos en el
ejercicio de la Odontología, verdade¬
ras catástrofes para las víctimas de
ellos. En nuestra Historia Médica, la
Odontología aparece con el mismo
retardo con el cual aparece todas las
innovaciones científicas ya en prác¬
tica en el viejo mundo. Apenas si
en los primeros años del siglo XIX
aparece el Proto Médico Don Juan
de Aguirre concediendo un título de
cirujano dentista que el agraciado
presentó a la muerte del menciona¬
do Proto Médico y que el Proto Me-
dicato aceptó como válido. Y es so¬
lo en las proximidades de la mitad
del siglo XIX que comienza parecer
algunos dentistas de nacionalidad
extranjera, a los cuales el Proto
Medicato General de la República,
ia Junta Directiva de la Facultad de
Medicina o la Facultad de Medicina
autorizaban al ejercicio profesional.
Establecida la Facultad de Medicina
en 1856, es en esta época que toma
comienzo la enseñanza de la odonto¬
logía en el Perú. En el año de 1876
se señalaron los cursos de Anatomía
y Fisiología de la boca y de Quími¬
ca aplicada al arte dental como ma¬
terias de estudio del primer año y
se agregaron a las del segundo el de
la Materia Médica Dentaria. El año
de 1891 llego el material de enseñan¬
za encargado a Europa y ese año fué
formulado el Reglamento de la Es¬
cuela Práctica de Odontología que
el supremo Gobierno aprobó en 1892.
En 1904 fué creado el cargo de Jefe
122)
de trabajos prácticos de Odontología,
como lo había sido para Farmacia.
En 1908 fué aceptada la solicitud de
dentista D. Ernesto Febres Odriozola
creando una Clínica Dental, cargo
para el cual fué nombrado el Dr.
Febres por un plazo de seis años. En
1908 fué nombrado cirujano D. Fran¬
cisco Gaillour jefe de la enseñanza
práctica de Odontología.
En Italia Santa Apoloma protec¬
tora de enfermos de dientes (Zane-
tti).
La “Asociación Dental” organizada
en Diciembre de 1891 bajo la pre¬
sidencia de J. S. Jekings estableció
(92) una Escuela libre de práctica
dentaria.
ODICIO, ANIBAL A - Br. en
1912; su tesis: “Contribución a la
seroterapia de la peste”.
ODRIA, MANUEL.— Enfermero
(Biog.) Natural de Lima. Hizo sus
estudios en la Escuela de Enfermeros
sostenida por la Sociedad de Benefi¬
cencia Pública de Lima. Diplomado
en 1918. En este año de 1921 prestó
sus servicios sanitarios en la Escue¬
la Militar de Aviación
ODRIOZOLA, ERNESTO— Mé¬
dico cirujano. Doctor en Medicina y
Cirugía de la úniversidad de París,
Títulos en Lima (1888). Catedrático
adjunto, por concurso, de Anatomía
Topográfica y Medicina, Operatoria,
se hizo cargo del titularato conforme
a ley en el año 1305, Subdecano en
1907. En 22 de junio de 1908 Catedrá¬
tico titular Clínica Médica varones.
Titular del “2 de Mayo”. Interino de
Anatomía Topográfica y de Medici¬
na Operatoria en 1891. Contenta de
Br. (83) Médico municipal Lima gri-
ppe (92).
— 14 de abril de 1838 se recibió
en París con tesis: “Lesiones del co¬
razón consecutivas al ateroma de las
coronarias”. Esta tesis mereció una
medalla de la Facultad de París y el
nombramiento de Correspondiente
en el Perú de la Sociedad Anatómi¬
ca. Jefe de la Clínica Médica de mu¬
jeres (1888). Presidente honorario
Comisión de Ortopedia del Paname¬
ricano de Washington (1893). Biblio¬
grafía: Desviaciones conjugadas de
los ojos y de la cabeza en las enfer¬
medades encefálicas” (C.M. 94). Con¬
sideraciones relativas a cuatro casos
i)
de vértigo laríngeo (C.M. 94). La
medicina presentativa en sus relacio¬
nes con la Higiene Pública, discurso
académico de apertura (96). Discur¬
so en el Centenario de la Escuela
(C.M. 94). Doctorales sobresalientes
en París (1885). Tesis de París (M.
M. 88). Arterieesclerosis generaliza¬
do G. M. 914. Miocarditis esclerosa y
un alcohólico crónico. G. M. 914.
Enfermedad de Carrión, G.M. 914.
Unidad de la enfermedad de Carrión,
G.M. 914. Arterieesclerosis, G.M. 914.
Endocarditis reumática, G.M. 915.
Tumores del mediastino, M.M. VI.
La epidemia reinante, M.M. VIII.
Discurso Académico (ap. N<? 896);
16-111-9212. Discurso del Cen¬
tenario G.M. 911. Enf. de Carrión,
Secc. G.M. 912. Esplenomegalia pa¬
lúdica, G.M. 914. 914 Vice Rector.
Cirrosis venosa de tipo hipertrofia,
G.M. 915 Lepra, G.M. 915 Epilepsia
jacksoniana por probable tubercu-
loma encefálico. G.M. 915 Arteritis
esclerosa de origen alcohólico, G.M.
915. Tuberculosis peritonal de forma
fibrosa, G.M. 916. Purpura hemorra¬
gia de origen palúdico, 16. Hemopti¬
sis tuberculosa. C.M. 916. Polineuritis
alcohólica. C.M. 917. Un caso de en¬
fermedad azul, C.M. 917. Hemiplegia
consecutiva a tifus exantemático, C.
M. 17. Abceso hepático terminado en
(123
vómica, C. M. 917. Enseñanzas que se
deduce del error de diagnóstico en
un caso de absceso hepático C.M.
917. Sobre el tratamiento de la ta¬
bes, C.M. 917. Estudio clínico y no-
sográfico de la Lepra, C.M., 917. Sín¬
drome de Stokes Adams frustado, C.
M. 917. Meningomielitis sifilítica, C.
M. 917. Sobre úlcera del duodeno y
su diagnóstico diferencial 18. Ne¬
fritis clorurémica e hipertensiva
con esclerosis aórtica de origen
alcohólico, C.M. 918. Arterieesclero¬
sis y angina de pecho de origen al¬
cohólico, 918. Aortitis y nefritis sifi¬
líticas, C.M. 918. Hemiplegia por ar-
teritis cerebral sifilítica, C.M. 918.
Miopatía progresiva sistematizada,
C.M. 918. Sobre un caso de enferme¬
dad de Basedow, C.M. 918. Cirrosis
alcohólica de tipo hipertrófico, C.M.
918. Corea de Sydenham, C.M. 918.
Aneurisma de la porción ascendente
de la aorta, Anales, fase. V. Sobre
un caso de enfermedad de Hodgkin,
C.M. 918. Uta y Boton de Oriente, G.
M. 913.
Informe en misión sobre influen¬
cia de las remociones del pavimento
sobre la salud pública. (B.A.N.M.
1903).
- — Un caso de enfermedad de Banti
(B.A.N.M. 903).
— Discurso (B.A.N.M. 904).
— Discurso (B.A.N.M.). 1910.
— Nefritis y lesión cardíaca con-
genita, G.M. 914.
— Endocarditis reumática. G.M.
914.
MANUEL ODRIOZOLA. — Doctor
en Medicina el 16 de Mayo de 1862.
(Matric Universit). Nació en Lima,
ei 26 de marzo de 1826, hijo del Co¬
ronel don Manuel Odriozola que tan
grandes servicios prestara a la lite¬
ratura patria coleccionando en los
documentos que llevan su nombre
producciones científicas y literarias
del mayor interés nacional, educado
bajo su severa vigilancia, ingresó
muy joven al Colegio de la Indepen¬
dencia a hacer el estudio de Filosofía
y Matemáticas, que era el prepara¬
torio de cualquiera de las profesio¬
nes liberales. (Catedrático de Pato¬
logía interna).
Fue realizando esos estudios pre¬
paratorios que se acentúo en el doc¬
tor Odriozola su vocación por la
medicina, que estudió mereciendo
las mayores distinciones de sus maes¬
tros por sus revelantes cualidades
de talento y asiduidad. En 1851 vió
coronados sus anhelos al recibir del
Protomedicato el título que le auto¬
rizaba para el ejercicio de la profe¬
sión médico y cirujano. Realizando
sus últimos estudios ya el doctor
Odriozola había sido honrado con los
cargos de vice-rector y de maestro
de matemáticas.
Secretario de la Junta Directiva
de Medicina, institución que había
reemplazado en el régimen republi¬
cano a la colonial del Protomedicato,
desde el año 1847, desempeño el car¬
go con laboriosidad ejemplar hasta
el año de 1856. El año de 1881 fué
elegido por la Facultad de Medicina
para desempeñar las funciones de
Decano. Era la segunda vez que ocu¬
paba tan honroso puesto, pues du¬
rante ei tercer periodo del decanato
del doctor Miguel de los Ríos le ha¬
bía correspondido en su calidad de
accesitario, ejercerlas por enferme¬
dad del titular. En 1876 en 13 de
abril, elegido 1er. subdecano, en
cumplimiento de los artículos 232 y
233. Reglamento de Instrucción. No¬
ta de Ríos algo más que cumplidos
protocolorios prueba de estima. En
1876 Ríos al Senado, reemplazólo
Odriozola.
124)
Mejor que cuanto pudiéramos de¬
cir en elogio de la labor realizada
por el doctor Odriozola lo dieron los
hechos cuya relación consignemos
en el período correspondiente a su
dirección de la Facultad de Medicina.
Discípulo de Heredia y de Ríos y
compañero de ambos siguió las hue¬
llas de sus maestros y antecesores.
Y si un deplorable incidente, uno de
esos incidentes que parecen obligada
nota gris en la vida de las institucio¬
nes, marcó con sello doloroso su ad¬
ministración, le cupo la satisfación
íntima de verse rodeado en aquella
ocasión de prueba por el respeto y
consideración de amigos y adversa¬
rios y por el efecto incondicional de
la juventud cuya enseñanza le esta¬
ba confiada.
Miembro y Vice Presidente de la
Sociedad Médica en el año 1855, pri¬
mer presidente de la Academia Li¬
bre de Medicina, llevo a ambas ins¬
tituciones el valioso contingente de
su culto por la profesión y de su
muy decidid© empeño en favor de
cuanto significara bien para ella.
Ministro de Estado el año 1872 dejó
a su paso por el despacho de Instruc¬
ción Pública una huella gloriosa de
de su paso en el Reglamento del ra¬
mo a cuya confección colaboró con
la mayor eficacia y el mayor entu¬
siasmo. El año de 1884 un atropello
gubernativo le despojó del cargo de
Decano de la Facultad. Junto con él
fueron destituidos los doctores Fran¬
cisco Rosas Celso Banbarén. José A.
de los Ríos y Ramón Morales. El per¬
sonal de catedráticos, en presencia
de ese atropello, renunció los cargos
que desempeñaban y el gobierno
nombró un personal nuevo para la
Facultad. No corresponde a estos
anales una crítica del hecho. Cuando
nos ocupemos de él nos limitaremos
a insertar los documentos que a él
se refieren. Repuesto en sus funcio¬
nes del Decanato en un acto de jus¬
ticia del gobierno del año de 1886,
las desempeño hasta el 21 de junio
de 1889.
El 27 falleció. La suntuosidad de la
ceremonia de la traslación de los
restos del doctor Odriozola fué prue¬
ba inequívoca de los muchos mere¬
cimientos suyos y de la alta estima
que mereció como médico y como
ciudadano.
— Con Ulloa y el Alcalde César
Canevaro, nombrado para estudiar
reforma del Reglamento General de
Sanidad (86).
— (85) Ofició al Alcalde como Pre¬
sidente de la A.L., reivindicando los
derechos del profesorado médico, le¬
sionados por algunas disposiciones
del reglamento de Sanidad de la pro¬
vincia de Lima. (M.M. 1885).
— Murió el 27 de Junio de 1888.
— Cirujano Mayor del Ejercito.
Médico por la J.D. de la F. de M. en
20 de Febrero de 1851. Secretario del
Colegio en 1852. Hallándose en Eu¬
ropa en 1872 envió gran parte del
material de enseñanza. Primer sub¬
decano (13 de abril de 1876) Decano
el 5 de Julio de 1881. Murió el 27 de
junio de 1888. Vice Presidente de
la Junta Suprema de Sanidad (84).
Presidente de la Academia Libre de
Medicina (85).
ODRIOZOLA MANUEL — Murió
el 27 de Junio de 1888. Decía la Cró¬
nica Médica del mismo año: Nació el
26 de marzo de 1826 hijo del Coronel
Odriozola. Médico (Febrero de 1851).
Profesor de Matemáticas y Vice
Rector del Colegio de la Indepen¬
dencia.
Secretario de la Junta Directiva de
Medicina (1847-1856).
Senador por Lima y Vice Presi¬
dente del Senado (1886).
(125
Llamado en 1874, por el Gobierno
del esclarecido Manuel Prado, a to¬
mar parte en la administración pú¬
blica como Ministro de Estado en el
despacho de Justicia, Instrucción,
Culto y Beneficencia, inició y llevó
a cabo reformas de gran trascenden¬
cia; mereciendo especial mención el
Reglamento General de Instrucción
Pública y el decreto sobre el con¬
curso para la provisión de los inter¬
nados en los hospitales.
En el Congreso reunido en 1886,
ocupó una curul como Senador por
el Departamento de Lima, distin¬
ción notable con que sus conciuda¬
danos quisieron honrar a quien tan¬
tos méritos tenía para ello; y la Cá¬
mara, partícipe de las mismas ideas,
le encomendó una de las Vice pre¬
sidencias. Cuarenta años de vida pú¬
blica tan dignamente empleados en
el divino culto de la Ciencia y de la
Patria, obligan la gratitud de un
pueblo. Por eso, la muerte del Dr.
Odriozola ha producido honda sen¬
sación en dotos los círculos sociales,
y su desaparición ha sido considera¬
da como un claro irreplazable en
las filas de los abnegados soldados
del progreso. Ella ha revestido de
justísmo duelo al soberano Congre¬
so del Perú, a la Universidad Mayor
de San Marcos, a la Facultad de Me¬
dicina, a la Academia Libre de Me¬
dicina, a la Junta Suprema de Sani¬
dad, a la Sociedad de Beneficencia
Pública y demás instituciones que
honró con su esclarecido nombre.
ODRIOZOLA, MANUEL — Nació
el 26 de marzo de 1826 en Lima, hi¬
jo del coronel Don Manuel.
Estudió en San Fernando y donde
ingresó el año de 1884. El 46, comen¬
zó medicina agraciado con pensión
que debía pagar al Tribunal del Con¬
sulado.
Estudiando regentó cursos de
Cálculo y Geometría. Siendo ya Br.
en Filosofía el 16 de febrero de 1851
fué médico.
Secretario J. D. de Medicina en
1852.
Catedrático de Patología en 1856.
En 1861 fué Decano.
En 1860 por Castilla, Cirujano del
Ejercito.
De 1856 a 1858 en el Hospital de
Santa Ana.
1860 a 1864 en el Hospital de San
Bartolomé.
El 5 de febrero de 1875 Ministro
de Justicia.
Un estudio sobre la verruga el 1?
Un estudio sobre ozena verminosa.
— Gusanera de las narices, G.M. II.
En 1886 senador por Lima; y 1er.
V.P. del Senado.
(Perú Ilustrado, 1888).
Secretario J. D. de Medicina (1847-
1856).
— (72) Ministro de Justicia, Ins¬
trucción y Beneficencia.
— (86) Senador.
— Discursos necrológicos, doctores:
Rosas. Ulloa, Carvallo, Evaristo Chá-
vez, León, Monseñor Roca dijó:
“Como Dupuytren, Nélaton y Clau¬
dio Bernard, tendió sus brazos a la
religiosa y ella acudió a su lecho
de enfermo y cerró piadosa, sus
ojos”.
OFTALMOLOGIA— CATEDRA
DE. — (Hist.) Véase: “Clínica Oftal¬
mológica”. Esta Cátedra fué creada
por decreto supremo de 23 de setiem¬
bre de 1871, cuyo tenor es el siguien¬
te: “República Peruana, Ministerio
de Justicia, y Culto, Instrucción y
Beneficencia. Lima a veintitrés de
setiembre de mil ochocientos seten-
tiuno. Señor Rector de la Universi¬
dad de San Marcos. En acuerdo de
hoy, S.E. el Presidente ha decretado
126)
lo que sigue: “De acuerdo con lo
informado por el Decano de la Fa¬
cultad de Medicina de la Universidad
de San Marcos, que reproduce el
Consejo Superior de Instrucción: se
crea en la referida Facultad la Cá¬
tedra de Oftalmología con el haber
designado a las demás de su clase,
que se abonará de los fondos de la
misma Facultad, nombrándose profe¬
sor de dicha Cátedra del Dr. D. José
María Romero. Que trascribo a U.S.
para su inteligencia y demás fines.
Dios guarde a U.S. — Juan Cossio”
(Anales Universitario del Perú, Li¬
ma 1871. Bibliografía Nacional)
Graffron Eduardo: “Observaciones
oftalmológicas en Lima” (tesis de
Lima). Macedo Luis Salvador: “Of¬
talmía de las nieves” (Tesis de Lima,
1902).
GLANO, GUILLERMO— Fallece
en Lima el 22 de noviembre de 1918.
Nacido en Huancavelica, en 1817.
ORTIZ SILVA H.— Bibliografía
El Mergal G. Enfermedad de Par-
kinson, G.H. 908.
OCLE, SANTIAGO.— Llegó al Pe¬
rú en 1816, presentando títulos de la
Universidad de Edimburgo, que el
Tribunal del Protomedicato no decla¬
ró válidos por las incorrecciones de
todo género que en ellos se hallaban.
A pesar de esta circunstancia Ogle
había ejercido la profesión en Gua¬
yaquil y aun había llegado a desem¬
peñar funciones de cirujano en Dra¬
gones de esta ciudad.
O’HIGGINS D. AMBROSIO DE —
Marques de Osorno Virrey del Perú
de 1796 a 1801). Bajo su administra¬
ción se fundó el Hospital de Puno
(1798).
OJEDA, LUIS. — Sujeto piadoso,
Cuya biografía la hallará curiosa y
con una cierta amplitud en el “Dic¬
cionario de Mendiburu”. Nosotros
debemos limitarnos a manifestar que
Ojeda o Luis Pecador, como a si
mismo se llamaba en su humildad,
fundó, el año de 1603 el Hospital de
lactantes de Lima siendo entonces
virrey del Perú, don Luis de Velasco,
Marques de Salinas (1596-1604).
OLAECHEA, ABEL S..— Bachiller
en 1901; su tesis: “El beriberi en el
Perú”. Médico cirujano en 1901. Re¬
comendado por la Facultad de Medi¬
cina en 1902 como acreedor al pre¬
mio “Concha”. Doctor en 1908: “Es¬
tado actual de los conocimientos
relativos a la tuberculosis; su difu¬
sión y profilaxia en Lima. (Lima,
1908) Catedrático adjunto, por elec¬
ción, en 21 de Diciembre de 1908.
Ex-jefe de servicio del hospital Dos
de Mayo (interino) como, médico
auxiliar. Viaje a Europa Dermosifi-
lografía, Dirección de Salubridad.
Bibliografía.
— Un caso de distomatosia, G.M.
1899.
— Respuesta al Dr. Arce, G.M.
1899.
— Erre que erre el Dr. Arce, G.M.
1899.
— Informe acerca de la lucha con¬
tra la tuberculosis, G.M. 1911.
— Concurso Bacteriológico 1915.
— En 1914 Director de Salubridad.
OLAECHEA, MANUEL ADOLFO.
Médico en 1866. Siendo aun alumno
fué comisionado para acompañar a
los profesores Arosemena Quesada y
Eboli en sus estudios sobre las aguas
de la laguna de Huacachina. Su pe¬
riódico en el extrajero. Médico de
Policía de Lima y del Hospital Dos
de Mayo, informa sobre casos de fie-
(127
bre amarilla en G.M. 96. Redactó
La Gaceta de Medicina y de Farma¬
cia en Montevideo. 1881 Publicacio¬
nes C.M.: Necesidad de la interven¬
ción de los médicos en la confección
de las leyes; artículo fechado 78 (84).
Correspondiente en Paysandú (Pa¬
raguay) 87. Organización del Servi¬
cio médico de policía. (G.M. 79) en
colaboración Rufino López Torres.
— Impugnación (G.M. 79) a la Me¬
moria del Dr. Santiago Távara so¬
bre la constitución médica del Callao
el año 1877.
— Informe sobre reconocimientos
médico-legales en las inhumaciones
(G.M. 79).
— Medios preventivos contra la
viruela (G.M. 79 informe al Subpre¬
fecto de Lima, en colaboración con
J. Domingo Vera.
— Vacunación y revacunación (G.
M. 79).
— Representó a la Acad. de Medici¬
na de Lima en los trabajos de Pas-
teur debía realizar en Río de Janeiro
con la fiebre amarilla.
— Volvió al Perú en 1894, después
de 13 años de ausencia en la Argen¬
tina, Uruguay y Europa.
— Tesis Br.: Que el arsénico es me¬
tal, G.M. 64
— Casos prácticos de Higiene y
medicina legal, (libro).
— Curación de la lepra tuberculosa
por el Hoangnan, G.M. 1877.
Falleció en Paysandú (Uruguay)
en noviembre de 1898.
OLAECHEA, TEODORICO.— Aso¬
ciado libre de la Acad. de M. (85).
Falleció en 1905. Desde 1877 tra¬
ba) aba. Bibliografía:
— Previsión de las épocas de los
grandes temblores. G.C. I.
—Apuntes sobre la provincia de
lea, G.C., I.
— Reloj astronómico, G.C. II
— Notas de viaje en el departamen¬
to de Piura. G.C. I.
OLANO, GUILLERMO.— Médico
Cirujano (1871-1918). Nacido en la
ciudad de Huancavelica. En 1871
Bachiller en Ciencias Naturales el
5 de setiembre de 1893: su tesis: Con¬
tribución al estudio de H. N. del
departamento de Huancavelica. Ba¬
chiller en Medicina el año 1895; su
tesis: Fracturas conminutas por pro¬
yectiles de guerra de pequeño cali¬
bre curadas sin amputación. Obtuvo
el título profesional el año 1897 y
el grado académico de doctor el año
de 1900. Sustentanto una tesis: Ori¬
gen reumático de la corea. Miem¬
bro de la Academia Nacional de Me¬
dicina, el doctor Olano fué presiden¬
te del primer jurado al que encargó
dicha corporación la adjudicación
del premio “Bignon”. Orientadas sus
aficiones científicas en el sentido de
la Medicina Forense, a esta pertene¬
ce la mayor parte de la obra cientí¬
fica del doctor Olano, que fué miem¬
bro del Ilustre Colegio de Abogados
de Lima. En su calidad de Miembro
del Concejo Provincial de Lima in¬
tentó establecer sobre sólida base la
lucha antituberculosa en el Perú.
Dedicado casi completamente al es¬
tudio el doctor Olano falleció en Li¬
ma el año de 1918. Bibliografía: Pu¬
blicaciones en la Crónica Médica de
Lima: 1 — Contusión de cuarto grado
en el miebro superior izquierdo, 1895.
2 — Flegmon urinoso del tejido adi¬
poso que rodea la glándula mamaria,
1895. 3 — Nulidad de los matrimonios
in extremis, 1896. 4 — La peste en el
Paraguay y el Brasil, 1899. 5 — Me-
ningoenceíalitis blenorrágica, 1900.
6 — Causa inmediata de la muerte del
diputado señor Ezequiel Montoya,
1901. 7 — Una polémica médico legal
entre la Intendencia y la Beneficen-
128)
cia, 1902. 8— Rabia. Noticias médi¬
cas sobre Cristóbal Aliaga, 1906. 9 —
La rabia epidémica en el Perú a
principios del siglo XIX, 1906. 10 —
Paralelo clínico entre el delirium
tremens de Cristóbal Aliaga y la ra¬
bia de M. Cuenca, 1906. 11 — Inmu¬
nidad del negro contra la malaria,
1907. 12— Medidas sanitarias, 1908.
13 — Nota clínica en favor del yodu¬
ro de potasio en la sífilis, 1908. 14 —
Homicidio casual, 1908. 15 — Corea y
reumatismo agudo, 1908. 16 — Falsos
certificados de defunción, 1908. 17 —
La “Unión Fernandina”, 1908. 18 —
Muerte súbita. Suposición de enve¬
nenamiento por error del farmacéu¬
tico, 1909. 19 — Conocimientos anató¬
micos de los antiguos peruanos incas,
1909. 20 — Jurisprudencia médica,
1909. 21 — Las autopsias médico lega¬
les y el crimen de Baker en Santia¬
go de Chile, 1909. 22 — El antropófago
del despoblado de Taccas en el in¬
terior del Perú, 1909. 23 — Necrología
del doctor César Borja, 1909. 24 —
Modo de propagación de la tifoidea,
1909. 25 — La causa del doctor Cami¬
no y su responsabilidad ante el con¬
cepto profano, 1910. 26 — Crítica mé¬
dico legal, 1910. 27 — Parricidio frus¬
trado por un menor en acto incons¬
ciente, 1910. 28 — Crítica médico le¬
gal, 1910. 29 — El piojo blanco y el
tifus exantemático, 1910. 30 — Aluci¬
naciones del sentido del gusto, 1910.
31 — Proyecto de creación de un dis¬
pensario antituberculoso, 1911. 32 —
Cuál es la condición legal de los ma¬
trimonios respecto a la adopción
en los casos en que la mujer ha sido
esterilizada por motivos quirúrgicos
anteriores al contacto?. Publicacio¬
nes en Gaceta de los Hospitales, de
Lima: 1 — Trismus histéricos traumá¬
tico. 1904. 2 — Conjeturas sobre la
causa de la muerte del Coronel He¬
ladio Fernández, 1905. 3 — La sen¬
tencia de los tribunales, 1905. 4 — El
pronóstico de la verruga, 1906. 5 —
Estudio médico legal de un imbécil
conscripto, 1907. Informe sobre pre¬
mio Bignon (A la A.N.M. en colabo¬
ración con el doctor Bello). B.A.N M.
1910.
ULANO. JOSE MARIA.— (Médico
1878) Suicidio de Petronio. Creo que
había sido cirujano militar. Médico
gratuito municipal el 84. Médico sa¬
nitario Municipal el 87 y el 85; in¬
formes sobre la viruela en Lima
Cuartel 19 (85) Titular Iquitos el 94.
Residía en Ayacucho en 1878, y fué
enviado ese año, por el prefecto del
departamento, a combatir una epide¬
mia en Abancay (Correo del Perú,
1878).
OLANO, J.M. — Tío carnal del an¬
terior. Establecido en Asunción (Pa¬
raguay) el año 1899. El 99 publicó:
“Habla la Clínica y no la Bacteriolo¬
gía” en “El Diario la Prensa” de la
Asunción.
OLAVE, TORIBIA. — Obstetriz
(1876).
OLAVEGOYA. DOMINGO— Fi¬
lántropo (N.B.) Don Domingo Ola-
vegoya, persona de alta figuración
social y política en Lima; falleció en
esta capital el año de 1916. An¬
tiguo Director de la Sociedad de Be¬
neficencia Pública de Lima, que le
fué campo propicio para exteriori¬
zar todas las bondades de su alma;
el señor Olavegoya hizo, al morir,
un generoso iegado. La cláusula tes¬
tamentaria respectiva se halla con¬
cebida en los siguientes términos:
“16^. Dejo la cantidad de £p. 10.000.
00 a la Sociedad de Beneficencia Pú¬
blica de Lima, para aumentar los
fondos para la fundación de un hos-
(129
pital para tuberculosos en Jauja o
en el lugar que la Sociedad de Bene¬
ficencia creyese más conveniente:
mientras se funda el hospital la So¬
ciedad de Beneficencia podrá desti¬
nar ios productos de esta suma para
mejorar los hospitales de Lima que
esté a su cargo; sin poder invertir el
capital en otro objeto que la funda¬
ción de un hospital para tuberculo¬
sos”. Este año de 1921 ha sido habi¬
litada una de las secciones del hos¬
pital “Olavegoya” como ha sido lla¬
mado muy en justicia, el sanatorio
debido por los tuberculosos peruanos
a la filantropía del malogrado ca¬
ballero.
OLEAZAZAN. — Planta propia del
territorio de la Villa de Córdova en
Nueva España, que también se da en
otras partes, celebrada por su mara¬
villosa virtud para restaurar las
fuerzas perdidas, y específico seguro
contra toda especie de venenos apli¬
cando las hojas a la parte ofendida;
su efecto se conoce en si pega, o no,
por si misma al cutis. Alcedo: Diccio¬
nario Geográfico Histórico de las In¬
dias Occidentales o América, tomo V.
Madrid 1789).
OLGIJIN, HERACLIO. — Bachiller
en 1908; su tesis: “De las rupturas
uterinas durante el parto”. Médico
cirujano en 1910.
OLIVARES, ERNESTO.— Médico
(1913).
OLIVARES SALVADOR — Médi¬
co Cirujano. Después de haber reali¬
zado sus estudios profesionales en
París, rindió las pruebas reglamen¬
tarias y revalidó su título profesio¬
nal (1902). Después de algunos años
de ejercicio de la profesión volvió a
Europa. De regreso al Perú, bajo la
última administración del Sr. Leguía,
ha sido Ministro de Fomento. (1920)
y es Senador a Congreso (1921).
OLEOCAN. — (Departamento de
Moquegua) (Hidrol). A tres leguas
de la población de Ornate y a las in¬
mediaciones de un riachuelo llama¬
do Vagabundo, existen varias fuentes
de agua termal, muy caliente, a cien
metros de distancia de las cuales se
hallan las de Oleocan, pequeño pozo
de dos metros de largo por una y
media de ancho y uno de profundi¬
dad, de una agua de sabor salobre,
de 32 grados 8 de temperatura, ino¬
dora y transparente. El lugar se ha¬
lla a una altura de 2,905 metros so¬
bre el nivel del mar. Análisis quími¬
co:
Materias gaseosas:
Acido carbónico
lts.
0,0892
Azoe
55
0,0152
Oxígeno
55
0,0062
Materias fijas:
Bicarbonato de cal
grs.
0,2700
magnesia
55
0,0764
fierro
55
0,0380
Sulfato de cal
55
0,2276
Cloruro de sodio
5 5
0,0154
magnesio
55
1,4877
Sulfato de cal
55
0,2276
Cloruro de sodio
55
0,0154
magnesio
55
1,4877
sílices
55
0,0240
Usos terapéuticos: En las enferme¬
dades producidas por el predominio
del sistema linfático, en los infartos
glandulares, los edemas producidos
por la anemia; en las enfermedades
de forma atónica, etc.
OLIVENCIA JOSE M.— Bachiller
en 1910; su tesis: “Contribución al
130)
estudio de las enfermedades vené¬
reas en el Perú”. Médico de policía
en el puerto del Callao, actualmente
( 1921 ). Bibliografía: 1) Tesis del ba¬
chillerato, en Revista Universitaria
vol.
OLIVERA. CARLOS.— Cirujano
Dentista (1906) Hijo del Dr. Federico
Olivera, inició en 1902, estudios mé¬
dicos en la Facultad de Lima. Aban¬
donándolos para seguir los cursos de
Odontología.
OLIVERA, FEDERICO — Médico
Obtuvo el título profesional el año
de 1870. Era natural del departamen¬
to de Ancash, como su gran amigo
y relacionado el doctor Celso Bam-
barén. Falleció en Huaráz, el año de
1910, dejando un hijo Cirujano Den¬
tista. Bibliografía: 1) Memoria de la
constitución médica de Huaráz en eJ
año de 1877, en Gaceta Médica de
Lima, 1879.
OLIVERA, GERTRUDIS.— Obste-
triz (1906).
. OLIVERA, JUAN S.— Médico. Ob¬
tuvo el título profesional el año de
1878. Siendo aun alumno de Medici¬
na, hizo varias traducciones del fran¬
cés para la Gaceta Médica de Lima.
Ejercía la profesión en la ciudad de
Huaráz, del departamento de Ancash,
por los años de 1894. Falleció en
Huaráz, en 1915. Bibliografía: 1)
Traducciones del francés, en Gaceta
Médica, 1875.
químico ha dado el siguiente resul¬
tado:
Carbonato de cal
soda
Sulfato de soda
Cloruro de sodio
grs.
0,0052
0,0600
0,0416
0,1732
Usos terapéuticos: acción excitado¬
ra de la nutrición, es muy débilmen¬
te mineralizada, de modo que para
obtener de ella los efectos caracterís¬
ticos de las aguas alcalinas. Es nece¬
sario administrarla en gran cantidad,
Pérez Araníbar: ‘‘Aguas minerales
del Perú”, tesis del doctorado en
Crónica Médica de Lima, año de
1884 y 1885.
OLLUCO (Bromatolog) .
ONCEOYTA CEARCCAY (F. 1.)
OMANTO. — Pez que se cría en la
Laguna de Chucuíto en el Reyno del
Perú. Alcedo: (Diccionario Geográ¬
fico Histórico de las Indias Occiden¬
tales o América, tomo V, Madrid,
1789).
OPA (F.l.) En algunas localidades
del interior del Perú se da este nom¬
bre a los idiotas. Hemos hallado no¬
ticias de adaptarse la misma palabra
y con el mismo significado en algu¬
nas poblaciones de la República Ar¬
gentina (Leemos: “El Bocio y eJ cre¬
tino en la provincia de Mendoza”.
Buenos Aires, 1877).
OPERANDO (F.l.) Defecando se
usa en el sur del Perú.
OLIVERI, FEDERICO ANDRES —
Médico (7de Febrero de 1851).
OLLAECHEA. — (Agua mineral
de — Hidrol). El agua termal de
Ollaechea se halla a 2715 metros so¬
bre el nivel del mar y su análisis
OPILACION (Patolog.) “Como en
todas las montañas del Perú donde
hay escasez de carne fresca, los peo¬
nes están expuestos a una enferme¬
dad que llaman opilación, la que
consiste en una especie de anemia o
falta de materia plástica de la san-
(131
gre y se manifiesta por una palidez
en el rostro, una decoloración en las
encías, falta completa de fuerzas y
a veces una hinchazón general (Rai-
mondi: “Memoria sobre los ríos de
San Gavan y Ayapata, en la provin¬
cia de Carabaya, B.S.G. V). Dice
Raimondi (Itinerario, en G.S.G. XVII
que la opilación es más frecuente en
la montaña de Huánuco cuyos habi¬
tantes no comen carne y solo maíz,
arroz, frijoles). Opilación (F.I.). Si¬
nónimo de obstrucción, muy emplea¬
do por los prácticos peruanos en la
época colonial y que aun se emplea
en lenguaje familiar en algunas loca¬
lidades del interior de la República.
Una retención biliar se llamaba en
la época colonial una opilación del
hígado y el sujeto que sufría la en¬
fermedad era llamado opilado.
OPIOFAGIA. — (Hist.) Hasta el
ano de 1874 era libre el expendio de
opio en todos los establecimientos
destinados a ese negocio y regenta¬
dos, en su mayor parte, por chinos.
Solo el 7 de julio de ese año se dic¬
tó una disposición limitando a las
droguerías y boticas el expendio del
opio. La prohibición ha surtido los
efectos discutibles de todas estas
prohibiciones que van en contra de
hábitos generalizadísimos en grupos
numerosos de una localidad; la colo¬
nia china, tan numerosa, a despecho
de los consejos dados a la autoridad
por médicos que se dieron cuenta,
precozmente, de los daños de la in¬
migración amarilla, ha logrado, por
fin, después de muchos años, a la
sombra de la deleznabilidad psíqui¬
ca de algunos jóvenes que estos cai¬
gan en la opiofagia.
OQUENDO, CARLOS B.— Médico
autorizado por el Congreso para el
ejercicio profesional. Figura en la
Relación Oficial de la Facultad de
1914. El Dr. Oquendo había realiza¬
do sus estudios médicos en Francia.
OQUELLUPAC.— (Hist.) El señor
Ricardo García Rossell en su Mo¬
nografía del departamento de Piura
(B.S.G. XVIII) dice lo siguiente:
“Una ley muy rigurosa reglamenta¬
da los servicios y obligaciones de los
médicos que se llamaban Oquellupac,
los que hacían serios estudios y al¬
canzaban a veces muchos conoci¬
mientos. Curaban con simples,
aplicando yerbas y prescribiendo de¬
terminado género de dieta, según el
carácter de las enfermedades. Eran
verdaderos funcionarios públicos sos¬
tenidos por el Estado, ordinariamen¬
te muy venerados y en posesión de
muy honrosos privilegios; pero caso
de comprobarse que por descuido o
ignorancia mataban al enfermo, se
les amarraba con una soga al difun¬
to y se les dejaba delante de la se¬
pultura, para servir de pasto a las
aves de rapiña. Tal severidad expo¬
niéndolos a gravísimos peligros, no
sólo los hacían cautos y prudentes
sino exageradamente prevenidos pa¬
ra desahuciar a los enfermos graves,
los que una vez declarados sin re¬
medio, a fin de ahorrarles sufrimien¬
tos eran entregados a los pespenado-
res, cuya misión era acelerar la
muerte e impedir el dolor de la ago¬
nía”.
ORDENANZAS DE HOSPITAL
(Hist.) Entre los visitadores se con¬
taban el Arzobispo, el Dean del Ca¬
bildo Metropolitano, el Prior del
Convento de Santo Domingo y un
Regidor del Cabildo. Estos visitado¬
res debían realizar dos visitas; una
el 8 de Enero y otra el 8 de Julio de
cada año, después de haber oído una
misa y el Mayordomo del Hospital
132)
de Santa Ana (es al que se refieren
todas estas ordenanzas) debería dar¬
les a comer en caso de que no hubie¬
re concluido la visita a tiempo.
Señalábase la presencia en ei Hos¬
pital de un cura, encargado de las
misas y bautizos, llevando un libro
de estos últimos.
Dentro de “un día natural” que el
enfermo era recibido en el Hospital
debería ser amonestado para confe¬
sarse.
Para la recepción de los enfermos
debían dar parecer favorable o el
Mayordomo o el Cura a los visita¬
dores.
Debía procurarse la separación de
sexos y la separación de los conta¬
giosos. No podía salir el enfermo an¬
tes de que el médico hubiera decla¬
rado la curación.
Cuando salía el enfermo le daban
un poco de maíz a fin de que pudiera
llegar a su tierra.
Acordóse asalariar un médico y un
cirujano: “elegidos por el mayordo¬
mo con parecer del Arzobispo y de
los visitadores” . “no habiendo
médico ni cirujano, que de su volun¬
tad curen en el dicho Hospital”.
El mayordomo estaba encargada
la vigilancia del Hospital, el arriendo
las casas de propiedad de este y los
gastos del mismo. El cargo de debía
durar más de un año y era posible
la reelección por el arzobispo o los
visitadores.
Al darse estas ordenanzas se ad¬
vertía que estando lo más por edifi¬
car y siendo la renta poca era con¬
veniente pedir limosna una vez al
mes. Este es el origen de los herma¬
nos 24, ya que el arzobispo, los vi¬
sitadores y el mayordomo acordaron
elegir 24 personas para que pidieran
esta limosna de dos en dos cada mes
del año y que la limosna fuera en¬
tregada al Mayordomo. Estas orde¬
nanzas fueron dadas en 1550. Otra
en 7 de noviembre de 1552 estable¬
cía que solo debía gastarse en los
indios el producto de las limosnas
que se recogiere en favor del Hospi¬
tal. Otra el 6 de febrero de 1555 es¬
tablece el de hacerse con los tes¬
tamentos de indios que murieren en
el Hospital.
ORDOÑEZ, JOSE — Farmacéutico
(29 de enero de 1820). Aparece co¬
mo Farmacéutico residente en Lima
en la “Guía domiciliaria” de 1851.
ORDOÑEZ, MARIA II— Obste
triz (1892).
OREGANO.— (Bot.) El orégano,
actualmente empleado solo como
condimento gozó de algún prestigio
en la antigua terapéutica. Fué admi¬
nistrado al interior como antídoto de
la picadura o de mordedura de ani¬
males venenosos y como antídoto de
la cicuta y del opio y como diuréti¬
co. Al exterior fué empleado contra
la sarna y contra el prurito de cier¬
tas dermatosis. Hervido en leche fué
recomendado contra el dolor de oídos
y de dientes. El jugo de orégano fué
empleado en gargarismos contra to¬
das las afecciones de la garganta y
en colutorio en las de la boca.
Bot. planta indígena de Europa se
halla también en la América del
Norte: es el “Origanum Vulgare”, de
la familia de las labiadas. Esta plan¬
ta es muy aromática y goza de pro¬
piedades tónicas y excitantes: entre
nosotros es muy general el uso que
de ella se hace solo como condimen¬
to. (Colunga: Botánica, Lima, tomo
11).
ORGANO. — Ave de canto en la
Provincia de Moxos en el Reyno de
Quito; tiene este nombre por la pro-
c 133
piedad con que imita aquel instru¬
mento. Alcedo: (Diccionario Geográ¬
fico Histórico de las Indias Occiden¬
tales o América, tomo V, Madrid
1789).
OREJA.— (F. L.)
OREJA DE ABAD.— (Bot.) “El
Hydrocotile multifora” de la familia
de las Umbelíferas, pequeña planta
rastrera, muy común en las ace¬
quias de las inmediaciones de Lima,
desprovista de tallo, con hojas radi¬
cales, peltadas, carnosas, las flores
numerosas, pequeñas de color blan¬
co. Esta planta es conocida en Lima
con el nombre vulgar de Oreja de
Abad y es empleada como diuré¬
tica y para curar las úlceras. Goza
también de mucha reputación en el
tratamiento de algunas enfermeda¬
des del hígado. (Colunga: Botáni¬
ca, Lima, tomo II).
OREJA DE OSO. — La Prímula
aurícula, de la familia de las Primu¬
láceas, es conocida con el nombre de
Oreja de oso y es una pequeña plan¬
ta indígena de Europa, especie que
se cultiva principalmente como plan¬
ta de adorno, cuya raíz es considera¬
da como gozando de propiedades diu¬
réticas y cuyas flores se cree hallar¬
se dotadas de propiedades sudorífi¬
cas. (Colunga: Botánica, Lima, tome
II).
ORELLANA, ABELARDO. —Far¬
macéutico (1902).
ORELLANA BLAS DE ELIAS DE
Bachiller en 1900; su tesis: El anki-
lostoma duodenalis bajo su punto de
vista patológico en el Perú. Médicc
cirujano en 1902. —Etiología del tifus
exantemático en Jauja, .en G. H. 904
— Diagnóstico elemental y precoz de
la tuberculosis, en G. H. 907.
ORELLANA, JUAN ANTONIO. —
Médico del Ecuador figura en la Re¬
lación Oficial de la Facultad de 1914
ORIIIUELA, MARIANO ABEL.
Alumno del tercer año de Medicina
que murió víctima de una anemia
perniciosa (1805).
ORINA. — Ardor de— (F. 1.) Véa¬
se: “Mal de Orina”.
ORREGO, MANUEL P.— Médicc
en 1914. — Bibliografía: 1) Excursión
científica al Cerro de Pasco, en Re¬
vista de Ciencias, Lima, vol. XII.
ORREGO LUCO, AUGUSTO— De
Santiago de Chile, correspondiente
de la Sociedad Médica de Lima
(1873).
ORS TENORIO, TOMAS. — Ex¬
claustrado beletmita. Cirujano latine
y Farmacéutico por el Protomedica-
to General en 20 de marzo de 1827.
ORTEGA BARTOLOME DE. —
Cirujano que ejercía la profesión en
Lima en el siglo XVII y que viene
citado en el proceso de beatificación
de Martín de Porres.
ORTEGA, MANUELA. — Obste-
triz (1881).
ORTEGA, PATROCINIO— Obs-
tetriz que ejercía la profesión en
1886.
ORTEGA, PETRONILA. — Obs
tetriz ( 1 í 7 7 ) .
ORTEGA Y PIMENTEL, JOSE
ISIDRO. — Autor de la oración con¬
minatoria que en 4 de octubre de
1764, como conjuez del Protomedi-
134)
cato, dijo en la “causa médico cri¬
minal. . seguida ante el Dr. D. Hi¬
pólito Bueno de La Rosa (Véase es¬
te nombre). Parece que después
(¿Cuándo?) fue Protomédico del Vi-
rreynato. Autor de la Fúnebre pom¬
pa a la memoria de D. Juan de Cas¬
tañeda, publicada en Lima en 1753.
ORTEGA PIMENTEL, SANTIA¬
GO — (1913) Se ha trasladado a la
república Argentina, donde ejerce la
profesión médica. Bachiller en 1912'
su tesis: Las albuminurias en la en¬
fermad de Carrión. — Bibliografía: 1)
Tesis del bachillerato e Medicina, G.
M. 912.
ORTIGA. — (Bot.) La Urtica urens
que otrora fuera recomendada come
hemostático (Ginestet, Mérat, etc.)
y que fuera también la base de un
método de revulsión abandonado la
introducción en terapéutica de los
sinapismos, sólo tiene de particu¬
larmente interesante para nosotros el
de ser empleado, en algunas pobla¬
ciones de la sierra del Perú en una
ceremonia dd origen muy remoto se¬
guramente llamada Apachikuy; esta
consiste en que, en determinado día
del año, las gentes mozas de uno y
otro sexo visitan a las del otro sexo y
les golpeas las carnes desnudas, en
hallándolos dormidos, con estas hojai
de ortiga. Se trata de una práctica
que guarda algún parentesco con la
urticación sensualmente provocada
Al interior fue administrada come
diurético, como estimulante de los
apetitos venéreos y contra las ente-
ralgias y obstrucción intestinal. El
jugo de ortiga, a la dosis de 4 on¬
zas fue administrado como hemos¬
tático. De la ortiga preparábase un
lamedor que era usado en todas las
afecciones del aparato respiratorio .
El agua destilada de ortiga fue em¬
pleada contra los cólicos intestinales
y contra la litiasis renal, así contra
las afecciones bronquiales crónicas
Al exterior se usa la ortiga para pre¬
parar un emplasto, asociando un po¬
co de sal común, contra las morde¬
duras de los perros rabiosos, contra
la gangrena y las úlceras atónicas
Trituradas, las hojas de ortiga, hízo-
se de ellas una pasta que era consi¬
derada como eficaz medicina de la
epistaxis. En los casos en los cuales
la matriz había cambiado su sitio
Pastaba tocarla con una hoja de or-
tija para que volviera a su sitio. (Nc
sabríamos decir si se trata de las
migraciones uterinas de la histeria
que fueron artículos de fé para mé¬
dicos de vulgo de otras edades o si
se trataba de colapsos uterinos). En
algunas poblaciones de la sierra del
Perú, entre el elemento indígena
existe la costumbre poco edifican¬
te de emplear estas hojas de or¬
tiga para azotar a los mozos y mo¬
zas en ocasión de alguna fiesta. Ar¬
mados de estas hojas y aprovechan¬
do el sueño de las víctimas, los mo¬
zos a las mozas y estas a aquellos
azotan largamente con dichas hojas
produciéndoles, como en natural,
bastante desagrado. Estos mozos y
estas mozas realizan su maniobra
dando gritos de Apacchicuy o Apa¬
chikuy). (No soy una autoridad en
la sentimental lengua de los indios)
que es también el nombre que tiene
la fiesta en cuestión, si de fiesta me¬
rece el nombre. Entre las curiosas
aplicaciones de la ortiga se cuentan
su administración a las gallinas con
el objeto de que hicieran huevos
durante el invierno. La Urtica
urens, de la familia de Urticáceas, es
indígena de Europa; pero se halla
también en una cierta abundancia en
los alrededores de Lima y en mu¬
chas poblaciones del Perú, toda la
(135
planta esta cubierta de pelos urti¬
cantes y era empleada en otro tiem¬
po en medicina para practicar la
urticación a fin de irritar la piel y
producir una revulsión: en el día só¬
lo se usa el jugo de la olanta en la
medicina doméstica, como hemos¬
táticos, especialmente en la hemoti-
sis. (Colunga: Botánica, Lima, tome
II) . Existe aún en nuestros días en
algunas localidades con el nombre
de Apachikuy, la cual consiste en
azotar con hojas de ortigas la car¬
ne de los sujetos de sexo distinto al
de aquellos que realizan la opera¬
ción. Este Apachikuy tiene lugar en
determinadas épocas del año. Noso¬
tros lo hemos visto practicar en al¬
gunas localidades del centro del Pe¬
rú .
ORTIGA DE LEON.— (Bot.) Es
muy abundante en los países frígi¬
dos, dice Lecuanda en su Descrip¬
ción de Piura, en Mercurio Perua¬
no, tomo II de la edición de la Bi¬
blioteca Peruana, Lima, 1861. La or¬
tiga de león, la que beben para pur¬
gar los humores gálicos, y cocida su
raíz en agua se toma para sujetar y
contener la sangre por la boca: se
cree también que es muy proficua
para expeler y arrojar las aposte¬
mas interiores por el curso.
ORTIGA DEL OSO.— (Bot.) Se
cría en lugares fríos y se halla tam¬
bién en las serranías de este país
hervida en agua, se tiene por muy
buena para curar el gálico. Lecuan¬
da: Descripción de Piura en Mercu¬
rio Peruano, tomo II de la edición
de la Biblioteca Peruana, Lima. 1861
ORTIGON. — (Bot.) Es una espe¬
cie de ortiga que hecha una vara
como azucena con flores rojas; su
zumo es un sudorífico especial para
curar fiebres intermintentes, toman¬
do un vaso pequeño y abrigándose
Lecuanda: Descripción de Cajamar-
ca, en Mercurio Peruano, tomo II en
la edición de la Biblioteca Peruana
Lima, 1861.
ORTIZ, ALEJANDRO P. Bachi¬
ller en 1908; su tesis: Tratamiento de
la sífilis por el atoxil. Médico ciruja¬
no en 1908.
ORTIZ, IGNACIO— Alumno de^
Colegio de San Fernando en 1822
ORTIZ, MARCELINO.— Ciruja¬
no. Teniente del Real Tribunal del
Protomedicato en la ciudad de Piu¬
ra, nombrado para el desempeño de
tal cargo en 18 de julio de 1814.
ORTIZ, MIGUEL. — Flebótomo
que ejercía la profesión en 1886. Con
el nombre de Manuel la ejercía en
Lima en 1853 (Guía Domiciliaria).
ORTIZ, RODOMIRO. — Médico en
1914. — La enfermedad de Camión
en el departamento de Ancash, G. M.
914.
ORTIZ GALLEGOS, ISIDORO. —
Farmacéutico que ejercía la profe¬
sión en 1886.
ORTIZ SILVA, HILDEBRANDO
Bachiller en 1907; su tesis: Un nue¬
vo antiluético: el mergal. Médico Ci¬
rujano en 1908. — Bibliografía: 1 —
La Geología del departamento de
Cajamarca en G. C. año XIV. 2 — El
Mergal, G. H. 908. 3 — Enfermedad de
Parkinson, G. H. 908.
ORVIGOSO, TOMAS. — Cirujano
que ejercía la profesión en Lima el
ano de 1808, durante el cual hizo un
donativo de 25 pesos para la obra del
Colegio de San Fernando.
136)
ORZUELO.— (F. 1.) Dícese en
algunas comarcas de Italia que vie¬
ne a quien no satisface antojos de
una preñada y cúrase con las aplica¬
ciones de un anillo de oro. Dicese en
algunas comarcas del Perú que vie¬
ne por haber visto desnuda a perso¬
na de sexo diverso al del sujeto en¬
fermo. Cúrase en la sierra del Perú
calentado los excrementos de carne¬
ro y aplicándolos así calentados so¬
bre el orzuelo.
OSELLA, ENRIQUE.— Farmacéu¬
tico (1902).
OSMA Y DE XARA IZEGIO, PE
ORO DE. — Corresponsal en Lima
del médico sevillano Nicolás Monar-
des. al cual le mandó en 1568 con el
comerciante D. Juan Corzo que hizc
viaje a Euroua, unas piedras besares
por él recogidas en las montañas de
los Andes, unos frijoles purgantes
que Monardes llamó Phaceolus Pe-
ruvianus, una yerba que en Lima
llamaban yerba de Osma, cuyo nom¬
bre explica este en los siguientes
términos: Llaman esta hierba con mi
nombre porque yo la uso y aconse¬
jo que los otros la usen en enfer¬
medades semejantes (destilaciones,
mal de garganta, flemones y otros
males) lo cual me enseñó un india¬
no que sabía mucho de las yerbas; la
carta del Sr.Osma está fechada en Li¬
ma en 25 de diciembre de 1568 y en
ellas se retrata el espíritu de curio¬
sidad del autor y la calidad de poco
curiosos de los médicos que enton¬
ces ejercían en la capital del Virrey-
nato; yo Sr. dice, hace más de 28
años, hasta al escribir de esta, que
voy peregrinando por todas estas in¬
dias donde hay muchas de aquellas
cosas que Ud. ha escrito en su li¬
bro y otros que no son conocidas
aquí por ser los médicos que vienen
en estas partes poco curiosos, los
cuales no atienden al bien universal
viniendo para enriquecerse solamen¬
te. Monardes comparó Osma a Dios-
córides por su espíritu de observa¬
ción.
OSMUNDA.— (Bot.) Algunas va¬
riedades de este género: O. cicuta-
ria, O. cinnamonea, O. regaliz, O. in-
terrupa, la primera es la más usada
contra mordeduras de víboras, úsase
como tópico aplicándola machacado
sobre la herida. Velásquez M. A.
OSO HORMIGUERO — My rmeco-
phaga Mambus Dydactilis. Animal
cuadrúpedo propio de la América
Meridional, que hay tres especies sin¬
gulares por su conformación y modc
de vivir manteniéndose de hormigas:
tiene el hocico largo, la boca estre¬
cha y sin dientes: la lengua redonda
y larga, contenida en la trompa u
hocico como un estoque en un bastón
y la extienden para introducirla den¬
tro de los hormigueros, y se retiran
luego que están llenos de hormigas
para tragarlas . La primera especie
llama los Indios del Brasil gran Ta¬
mandúa: la segunda solo Tamandúa
y la tercera hormiguero para dis¬
tinguirlo de las otras; y es el más
pequeño sólo tiene seis a siete pul¬
gadas de largo desde la extremidad
del hocico hasta el final de la cola-
la cabeza dos pulgadas; y el hocico
a proporción menos agudo que los
otros: la cola es de 7 pulgadas, vuel¬
ta hacia arriba y por el extremo des¬
nuda de pelo: su lengua es estrecha
un poco plana y bastante larga, el
cuello casi ninguno, la cabeza grúesa
a proporción del cuerpo: los ojos
muy bajos y poco distantes de los án¬
gulos de la boca: las orejas peque¬
ñas y escondidas entre el pelo, las
piernas no tienen más que tres pul-
(137
gadas de altura, y en los países de
adelante no más de dos uñas, la ex¬
terior más grande y larga que la an¬
terior, los pies de atrás tienen cua¬
tro; el pelo del cuerpo es suave al
tacto, de un color rojo brillante mez¬
clado del amarillo vivo; los pies nc
tienen disposición para andar sinc
para trepar y agarrar: Sube a los ár¬
boles y se cuelga de las ramas por el
extremo de la cola. Estas tres espe¬
cies de animales tienen las mismas
costumbres por naturaleza: se ali¬
mentan de hormigas y gustan mucho
de meter la lengua en la miel y de¬
más sustancias viscosas; recogen con
mucha prontitud las migas de pan
y pedacitos de comida y se amasan
y domestican con facilidad; se man¬
tienen mucho tiempo sin tomar ali¬
mento y no tragan todo lo que be¬
ben, sino que echan una parte por
las narices: duermen ordinariamen¬
te de día y andan por la noche mu¬
dando de lugar; andan tan mal que
cualquiera puede cogerlos en el cam¬
po. Los indios salvajes comen su car¬
ne, aunque tiene mal gusto: la hem¬
bra sólo pare un hijo cada vez, son
naturales de los climas de más ca¬
lor en la América y no los hay en los
países fríos de aquel continente. Al¬
cedo: Diccionario Geográfico Histó¬
rico de las Indias Occidentales o
América, tomo V, Madrid 1789).
OSORES, OTTO A.— Médico ci¬
rujano Bachiller en 1914. Su tesis-
La asistencia médica de los desva¬
lidos en Lima. Obtuvo el título pro¬
fesional en 1915. — Bibliografía: 1)
Tesis del bachillerato, Imprenta Gil
Lima, 1915.
OSORIO Y CIENFUEGOS, JOSE
— Médico con títulos españoles au¬
torizado para el ejercicio profesio¬
nal figura en la Relación de 1914.
OSSERA Y ESTELLA, JOSE MI
GUEL DE. — Doctor en Medicina y
Cirujía de la Real Universidad de
Zaragoza, y como Protomédico pro¬
bable médico del Carmen y del en¬
tonces Virrey Conde de la Monclova
incorporado a la de San Marcos de
Lima. Desempeñando el Protomedi-
cato del Perú en 1690, publicó su li¬
bro “El Físico Cristiano”, citado por
el Sr. Medina en su Imprenta en Li¬
ma, con censura del Dr. Pedro de la
Peña.
OSTOJA, NICOLAS. — Médico
11912).
OTAROLA BRAVO DE LAGU¬
NA, JUAN. — Décimo Obispo de Are¬
quipa (1717-1723) que legó en su tes¬
tamento una suma para enfermería
de mujeres en el Hospital de San
Juan de Dios v así se hizo agrega
Zamacola.
OTUZCO. — Aguas minerales de
(Hidrol.) Están citadas en este dic¬
cionarios las aguas minerales de
Huaranchal, situadas en esta provin¬
cia del departamento de La Liber¬
tad.
OTOE.— Fruta de la provincia de
Guanimi en el Reino de Tierra Fir¬
me; se da silvestre sin cultivo algu¬
no; y es uno de los alimentos que
usan aquellos indios, porque no les
cuesta trabajo alguno su fructifica¬
ción. Alcedo: (Diccionario Geográ¬
fico Histórico de las Indias Occiden¬
tales o América, tomo V. Madrid
1789).
OTOVA. — Arbol de la Provincia
de San Juan de los Llanos en ei
Nuevo Reyno de Granada, abunda
particularmente en el Pueblo de Pa-
tute, cuyos naturales extraen de él
138)
un bálsamo excelente y muy estima¬
do. Alcedo: (Diccionario Geográfico
Histórico de las Indias Occidentales
o América, tomo V, Madrid, 1789).
OVEJILLA. — (Bot.) Nombre dadc
en Piura a la Hormiga real, abun¬
dante en la montaña de ese departa¬
mento. Su picadura, dice Lecuanda
en Descripción de Piura en Mercu¬
rio Peruano, tomo II de la edición de
la Biblioteca Peruana, Lima, 1861)
es tan activa, que levanta una fie¬
bre que dura 24 horas.
OVERIA. — Es también endémica
en algunas quebradas de esta región
(Carranza: De Ayacucho a Anda-
huaylas, en Boletín de la Sociedad
Geográfica, Lima, 1891) una afección
singular de la piel que consiste en la
alteración de su pigmentum en vir¬
tud de la cual se forman manchas
PABON. — Véase Curbmata. Al¬
cedo: (Diccionario Geográfico Histó¬
rico de las Indias Occidentales o
América. Tomo V, Madrid.
PABON, JOSE.— De la Corte de
Madrid. Llegó al Perú en 1778. Hi¬
zo en compañía de Hipólito Ruiz, lla¬
mado en justicia el Linneo del Perú
muy importantes estudios de Botáni¬
ca Americana.
PACORA R., JUAN F — Far ma-
céutico. Su nombre figura en la Re¬
lación oficial de la Facultad de 1910
PACOS. — Metales de la plata ama¬
rillos, más o menos subidos o com¬
pactos, de los que en Alemania 11a-
eobrizas más o menos oscuras que
cubren la cara y las manos, alter¬
nando con otras de un color blancc
metálico. Allí se conoce este mal con
t'.l nombre de overía. La circunstan¬
cia de ser endémica tal enfermedad
en sólo determinadas quebradas, hace
suponer que la causa sea esencial¬
mente local, pudiendo depender de
la composición del agua de los arro¬
yos y de los manantiales, a, sí come
de ciertas condiciones especiales del
terreno en aquellas localidades.
OVIEDO SALAZAR, SALVADOR
— Farmacéutico que ejercía la pro¬
fesión en 1886.
OXIMIEL — Farm. Uso pectoral
a base de ajo: scilítico; el simple c
comino, el de Fuller, recomendado
contra el asma y afecciones asmáti¬
cas.
p
man gilben. (Diccionario de algunas
técnicas de Minerealogía y Metalur¬
gia, en Mercurio Peruano, Fuentes
V).
PACUATA. — (Bot.) Nombre vul¬
gar de la Bidens avedia, de las si-
nanteráceas (Bellido: Botánica en G
C.— I).
PACHAE O PACAE. — Nombre
que dan en el Perú a la Guaba, y es-
de la lengua quechua, véase Gua¬
ba. Alcedo: (Diccionario Geográfico
Histórico de las Indias Occidentales
o América, tomo V, Madrid 1789).
PACHARICUC _ - (F. 1). Adivinos
de la época incaica que ejercían su
(139
oficio persiguiendo! a las grandes
arañas (Sebastián Lorente: Historia
de la Civilización Peruana, tomo III
página 173).
PACHAROSA.— (Bot.) Se cria en
las quebradas y la usan con mucha
fe cocida en agua para curar las ter¬
cianas. Lecuanda: (Descripción de
Cajamarca. en Mercurio Peruano, to¬
mo II de la edición de la Biblioteca
Peruana, Lima, 1861).
PACHAS, ISABEL. — Obstetriz
(1881).
PACHECO, BERNARDINO. — Mé¬
dico. Nombrado en 7 de enero de 1865
miembro de la Junta Medicinal del
Cuzco. Delegado de la Facultad en
el Cuzco donde murió el año de 1892
Titular de Lambayeque en 1873 (El
Comercio).
PACHECO, FRANCISCO. — Mé¬
dico. Desempeñaba las funciones de
Teniente del Protomedicato en el
Cuzco cuando ocurrió la sublevación
de Pumacahua. De arraigadas ideas
realistas, Pacheco se contó entre los
mayormente perseguidos por los re¬
volucionarios, cuya persecución le
obligó a abandonar el Cuzco. Entre
tanto el Gobernador de dicha ciudad,
abrogándose derechos que no tenía
nombró un Teniente de Protomedi¬
cato, el cual protestó ante el Gobier¬
no, el cual repuso a Pacheco en sus
funciones (1816). Desempeñaba el
cargo en 1829. (Guía de Forasteros).
PACHECO, N. — Bachiller en Ci-
rujía, llamado por los cronistas que
lo citan el “Bachiller Pacheco”. El
año 1550 residía en la ciudad del Cuz¬
co de la cual fué desterrado por su
complicidad en delitos de carácter
político, por el Corregidor de la Real
Audiencia de Lima, D. Alonso de
Alvarado.
PACHECO, RAMON. — Médico
Este distinguido neuropatólogo ar¬
gentino visitó la ciudad de Lima el
año de 1894. El Cuerpo Médico del
Hospicio de Insanos agasajó debida¬
mente al huésped.
PACHECO VARGAS, BENJAMIN
Médico Cirujano. Bachiller en Me¬
dicina el año de 1893: su tesis: Mio-
sis de las fosas nasales y su trata¬
miento por el Ocinum bacilicum/.
Obtuvo el título profesional el añc
de 1895. Había desempeñado el car¬
go de Químico municipal en Lima el
año de 1892, cuando la epidemia de
gripe de ese año reclamó la crea¬
ción de servicios especiales de con¬
trol sanitario en la población. Biblio¬
grafía: 1) Aneurisma de la arteria
Iliaca externa al nivel del ligamen¬
to de Falopio, en Crónica Médica
1893. 2) Myasis de las fosas nasales
y su tratamiento por la albahaca
(Ocimum bacilicum, en Crónica Mé¬
dica, en 1894. 3) Auchenia huicu-
ña, tesis del bachillerato en Ciencias
en Gaceta Científica VI — R.S.G. 4)
Ganadería, Gaceta Científica, X.
PACO — Camelus Pacus) Especie
que llama en el Perú, de quien se di¬
ferencia de tener la cabeza algo más
redonda, y más parecida a la del Ca¬
mello: las piernas más gruesas y la
barriga menos chupada: el color es
casi siempre más oscuro y la lana
más ordinaria; es también más ro¬
busto para la carga y para cabal¬
gar, tiene la propiedad como las
otras bestias de arrodilarse o e-
charse siempre que el peso excede a
sus fuerzas. Alcedo: (Diccionaric
Geográfico Histórico de las Indias
140)
Occidentales o América, tomo V, Ma¬
drid, 1789).
PACRA. — (Bot.) Nombre vulgai
del Ranunculus giganteua, que cre¬
ce a una altura de 4500 metros so-
br el nivel del mar. Es perenne tie¬
ne cerca de un metro de tamaño; su
tallo es de pocas hojas; envainado¬
ras oblongo, lanceoladas; es uni¬
floro. El vulgo cree que hace más
fecundas a las vacas. El Dr. Manuel
Vidal García que se ocupó del asunto
(Crónica Médica 1895) cita dos casos
de fecundación de animales estériles
hasta época de ingestión de la pacra*
pacra. La parte del vegetal general¬
mente usada es la flor. El Dr. Gar¬
cía realizó experiencias con polvos
y tintura de la flor pero ellos no fue¬
ron definitivos porque el experimen¬
tador disponía de una pequeña can¬
tidad de sustancia activa. En el nor¬
te del Perú se habla de unos frutos
llamados choclitos para combatir la
esterilidad de la mujer.
PADILLA, ENRIQUE.— Nombre
del médico español protagonista de
la tradición del Maestro Palma que
lleva por título “Muerta en vida”. El
personaje existió y ejerció la profe
sión en Lima en la primera mitad
del siglo XVIII; pero debe a la dis¬
creción del maestro Palma el que no
se conozca su verdadero nombre.
PADILLA, PEDRO.— Médico. El
año 1857 fue nombrado por la Fa¬
cultad de Medicina Jefe de la Clíni¬
ca Quirúrgica de Mujeres, entonces a
cargo del Catedrático Dr. Camilo Se¬
gura.
PAFSMAN, JOSE FRANCISCO.—
Médico graduado en la Universidad
de París, residente en Bolivia, cuyo
protomeclicato le fue confiado. Es¬
tuvo en Lima, no se sabe si de pasa¬
je o establecido, por los años de 1836
o 1839, en uno de cuyos años fue exa¬
minado por el Real Tribunal del Pro-
tomedicato que le concedió los títu¬
los de médico y cirujano.
PAGADOR BLONDET, MARIA¬
NO. — Bachiller en 1918; su tesis: La
fiebre tifoidea en Lima; sus influen¬
cias demográficas; sus causas, su pro¬
filaxia.
PAGAZA, JOSE SANTOS — Mé¬
dico Cirujano. Bachiller en Medici¬
na el año de 1893; su tesis: Estudio
semiológico de las afecciones del sis¬
tema nervioso, obtuvo el título pro¬
fesional el año de 1893. El año de
1894 fue nombrado médico titular del
Cuzco, ciudad en la cual ha ejercidc
la profesión médica durante muchos
años. Nombrado en 7 de enero de
1865 miembro de la Junta Directi¬
va de Medicina del Cuzco. Bibliogra¬
fía: 1) Relación y juicios acerca de
un caso extraordinario de esplenitis
supurada, en Crónica Médica, Lima
1891. 2) Fronteras de la Física y la
Química y relaciones entre ambas
ciencias, conferencia en la Unión
Fernandina en Crónica Médica, 1892
PAGAZA, MANUEL DOMINGO
— Médico Cirujano. Bachiller en
Medicina el año de 1893; su tesis: El
curetaje en el tratamiento de la me¬
tritis, obtuvo el título profesional el
año de 1893. El año de 1894 ejercía
la profesión médica en Talara. Bi¬
bliografía: 1) Un caso de tumor ce¬
rebral de naturaleza sifilítica, Cró¬
nica Médica, 1891. 2) Insuficiencia
aórtica, conferencia en la Unión Fer¬
nandina, Lima, 1892. 3) El petróleo
y sus aplicaciones a la Medicina.
Crónica Médica. 1896. 4) Uta perua¬
na. G. M. 904.
(141
PAGUACHA— (F. 1) Los indíge¬
nas chilenos conocieron la hernia y
diéronla el nombra de paguacha (Vi¬
cuña Mackenna: Los médicos de an¬
taño en el reino de Chile, Santiago
1877). Nada de particular hay en la
frecuencia de la hernia entre los in¬
dígenas de la época española, ya
que la violencia de los esfuerzos que
ellos realizaban y las otras circuns¬
tancias de orden etiológico que in¬
tervienen en la etiología de la her¬
ma. no eran raras entre los aborí¬
genes.
. PAICO. — (Bot.) La Roubiera mul-
tifida o Chenopodium multifidum
de la familia de la Chenopodiáceas
es conocida en Lima con el nombre
de Paico es una planta de tallo alar¬
gado postrado, ramoso: hojas anchas
pennatifidas con los lóbulos lanceo¬
lados o lineares: las flores casi sen¬
tadas tienen los lóbulos del cáliz
ovales y obtusos: toda la planta ex¬
hala un olor agradable, un poco se-
me]ante al de la Ambrosia. Sus ho¬
jas se usan como condimento y tam¬
bién como vermífugo (Colunga: ob
cit.). La roubiera multifida o Cheno¬
podium, de la familia de las Queno-
podiáceas es empleada en la actuali¬
dad por sus propiedades vermífu¬
gas. (Colunga: Botánica, Lima, tome
II). Del Paico dice Lecuanda: El Pai¬
co propio de estos valles, sirve para
curar a aquellos a quienes ha dade
el aire. El modo que tienen estos mo¬
radores de aplicarlo es calentar las
hojas en un plato, y ponérselas ai
doliente en el lugar, en que le reci¬
bió, y ministrarles friegas con las
mismas, hasta que sude: sirve tam¬
bién para estancar las diarreas, sa¬
cándole a la hoja su zumo espesa¬
do con manteca, en forma de espo¬
leada. Acostumbran asimismo co¬
cida en agua y tomadas como tés con
azúcar, para quitar los empachos c
embarazos de estómago. Descripción
de Trujillo, en Mercurio Peruano.
La medicina popular actual emplea
el Paico como carminativo.
PAJARES, MILCIADES. — Farma¬
céutico. Su nombre figura en la Re¬
lación oficial de la Facultad de 1916
Farmacéutico de la Hacienda Casa
Grande en 1918. (B.F.)
PAJARES REAÑO, SEGUNDO.—
Farmacéutico. Su nombre figura en
la Relación oficial de la Facultad de
1916. Obtuvo el título de 1915
PAJARO BOBO.— Arbolillo pe¬
queño o arbusto de nuevo género que
algunas veces tiene el grueso de un
brazo, de una madera fofa como el
Maguey: en las Provincias del Co-
piapó del Reyno de Chile lo siem¬
bran y cultivan los indios a la orilla
de los riachuelos para aprovechar
una resma que destila, y beneficia¬
da al fuego les sirve en lugar de pez
para tapar las vásijas en que guar¬
dan el vino en todo el Reyno, por
lo cual tiene mucho consumo. Alce¬
do: (Diccionario Geográfico Histó¬
rico de las Indias Occidentales c
América, tomo V. Madrid. 1789).
PAJARO MONO.— Ave de la Pro¬
vincia de Maynas en el Reyno de
Quito y de otras partes; es pequeña
y de color pardo, muda mil veces en
sus gorgeos, y tiene la gracia de re¬
medar a los hombres, a los perros y
a todos los animales; pero aún es más
admirable, que no teniendo con que
defenderse de sus enemigos por la
pequeñez de su pico y uñas, busca
por asilo la compañía de las avispas,
ron quienes vive en unión y forma
su nido para que lo defiendan; pue¬
de ser el Chchudo de los portugueses
142)
y del cual hay una en la calle del
Carmen de esta Corte. Alcedo: (Dic¬
cionario Geográfico Histórico de las
Indias Occidentales o América, tome
V. Madrid 1789).
PAJARO NIÑO. — (Diomedea de-
mersa). Esta ave que en otras partes
llaman Pingüino es el anillo o esla¬
bón que une los pájaros a los pesca¬
dos, así como el volador o pescado
volante es el que une los pescados
a los pájaros acuáticos, y tiene tam¬
bién pico y pies como los pájaros
acuáticos, y plumas aunque tan finas
que parecen un verdadero pelo; más
lleva por alas dos nadaderas pen¬
dientes y cubiertas por arriba de
unas pequeñísimas plumas que a pri¬
mera vista tienen la apariencia de es¬
camas, y como estas aletas son tan
sumamente pequeñas les sirven para
nadar, y no para que levanten el
vuelo; es del tamaño de un Anade-
pero tiene el cuello más largo: la ca¬
beza aplastada por ambos lados, y
pequeña respecto a la mole del cuer¬
po; el pico es sútil y encorvado por
la punta: las plumas que le cubren
la parte de arriba del cuerpo son de
color gris veteado de azul turquí, y
las del pecho y del vientre blancas; la
cola no es más que una prolonga¬
ción de las ancas o del abdomen, y
como no espodicípedo; esto es come
tiene situado los pies cerca del ano
anda siempre muy derecho, llevando
como el hombre muy levantada la
cabeza, e inclinándola a un lado o al
otro para conservar su equilibrio, le
cual ha sido causa de que le llamen
Pájaro Niño, pareciendo desde lejos
una criatura cuando empieza a cami¬
nar. No tiene más que tres dedos en
cada pie, y no faltan algunos que los
confunda con el ala; pero no se pue¬
de dudar a poco que se reflexione
en la hechura de su pico y sus nari¬
ces que corresponde al género de las
Diomedes. Aunque este pájaro es un
nadador excelente, no puede cuandc
el mar está borrascoso resistir el ím¬
petu de las olas, y aquí nace que du¬
rante el invierno se encuentran mu¬
chos ahogados del mar a las playas.
Los viajeros alaban sus carnes; la
piel es casi tan gruesa como la del
cerdo, y se despega de la carne con
facilidad; de manchas negras: el
Quethú Diómedea alis in penibus pe-
dibus compedibus tetradactylis pal-
mitis corpore lanuginoso cinéreo, es
del mismo género y casi de la propia
magnitud y figura que el Pingüino
del cual se distingue únicamente en
tener las alas absolutamente sin pe¬
lo, en que sus pies están divididos
en cuatro dedos también palmeados
y en tener vestido el cuerpo de una
especie de pluma espesa y larga y de
color ceniciento y tan ensortijado y
suave que parece lana. Los habitan¬
tes del Archipiélago de Chüote, que
es donde se encuentra un gran núme¬
ro de estos pájaros, hilan la pluma
y hacen de ella cubiertas de cama
que son muy estimadas. Alcedo:
(Diccionario Geográfico Histórico de
las Indias Occidentales o América
tomo V, Madrid 1789).
PAJILLA. — (Bot.) Véase “Pape¬
lillo”.
PAJON — Yerba alta y viciosa
que pace el ganado vacuno, y abun¬
da en los páramos y cordilleras del
Perú, y particularmente en el Chim-
borazo del Reyno de Quito: es una
especie de paja semejante al espar¬
to, aunque más dócil de más de una
vara de alto: Véase Ichu. (Dicciona¬
rio Geográfico Histórico de las In¬
dias Occidentales o América, tomo V
Madrid, 1789).
(143
PAJUELO, LEONCIO. — B. en
1915; su tesis: “Estudio crítico de los
métodos empleados en el diagnósti¬
co médico legal de las manchas de
sangre. Falleció en Huancayo el añc
de 1918. — Aplicación de la anafi-
laxia a la determinación de la natu¬
raleza humana o animal de la san¬
gre, G. M. 916. — Nuevo método de
diagnóstico de la fiebre tifoidea
(Com. al Congreso Pan-Americanc
de Lima). Actas: vol. lili.
PALACIOS, DOLORES.— Obste-
triz (1877).
PALACIOS, GABRIELA.— Obste-
triz (1895).
PALACIOS, JUANA MANUELA
— Obstetriz (31 de diciembre de
1858).
PALACIOS, LEONARDO— Ba¬
chiller en 1901; su tesis: Fracturas
Su tratamiento por el masaje y la
movilización. Médico Cirujano en
1902.
PALACIOS, MAGDALENA.
Obstetriz (1895).
PALACIOS. MANUEL.— Farma¬
céutico que ejercía la profesión en
Lima el año de 1808, durante el cual
hizo un donativo de 10 pesos con des¬
tino a la obra del Real Colegio de
San Fernando.
PALACIOS, MARTIN— Sangra
dor que residía en Lima el año de
1808, durante el cual hizo un dona¬
tivo de 8 pesos con destino a la obra
del Real Colegio de San Fernando .
Palacios que, a juzgar por el donati¬
vo. debía gozar de una holgada situa¬
ción, desempeñaba las funciones de
Sangrador del Real Hosiptal de
Nuestra Señora de Santa Ana.
PALACIOS, ROMUALDA.— Obs¬
tetriz. Aparece como tal y como ejer¬
ciendo la profesión en Lima, el añc
de 1853. en la Guía Domiciliaria.
PALACIOS, ROMULO— Publi
eó en la Crónica Médica “Derrame
intracraneano por causa reumática’’.
(1884) caso clínico del Dr. Quiroga
José María.
PAL AMA.— Véase SASAFRAS
(Alcedo: Diccionario Geográfico His¬
tórico de las Indias Occidentales c
América, tomo V, Madrid 1789).
PALO BORRACHO. — Arbol gran¬
de de la provincia del Chaco en el
Perú, de que hacen los indios arte¬
sas: es de mucha altura y de la for¬
ma de una tinaja; esto es, estrecho
hacia la raíz, muy grueso en el cen¬
tro, y luego vuelto a estrechar por
arriba; está rodeado de espinas muy
agudas; y en el corazón es madera
fofa, dócil al trabajarla; el fruto que¬
da en una vaina mayor que una al¬
mendra y cuando madura revien¬
ta por sí, y brota con su semilla ca¬
pullos muy blandos de algodón.
Críase lejos del agua y cuando más
distante su tronco es más grueso. Al¬
cedo: (Diccionario Geográfico Histó¬
rico de las Indias Occidentales o
América, tomo V, Madrid 1789).
PALO DE LUZ. — Planta que se
cría en los páramos y cerros de la
Cordillera del Perú, tiene como dos
pies de alto, crece cada ramita sola
y perpendicular hasta la parte supe¬
rior que produce otras pequeñitas, de
cada una de las cuales salen dos ho¬
jas: cortadas cerca de su nacimien¬
to, y encendida cuando está verde les
sirve de luz a los Indios, y arde como
144)
una vela hasta que se consume todo
el palo. Mr. Valmot de Bomare dice
en su Diccionario de Historia Natu¬
ral que este arbolito se enciende por
si al cortarlo, y pretende probarlo
con razones físicas; pero no es así y
sin duda le informaron mal. Vease
la verdadera relación que hace don
Antonio Ulloa, y don Carlos de la
Condamine. Alcedo: (Diccionario
Geográfico Histórico de las Indias
Occidentales o América, tomo V,
Madrid, 1789).
PALO JABON. — Véase Palo Man¬
teca. Alcedo (Diccionario Geográfico
de las Indias Occidentales o Améri¬
ca, tomo V, Madrid 1789).
PALO MANTECA.— Arbol de la
Provincia de Santa Marta en el Nue¬
vo Reyno de Granada, es algo mayor
que la estatura de un hombre: de
mediano grueso, muy frondoso y po¬
blado de hojas, y de ramas; aquellas
son pocos mayores que las palmas
de la mano, un poco ásperas y muy
lustrosas, como si estuvieran lustra¬
das de manteca; por la cual le han
dado el nombre: las mujeres usan
allí de estas hojas para lavar las ro¬
pas, porque hace espuma como el
jabón, y le deja un olor a almáciga.
La decocción de la corteza de este
árbol es el más poderoso vermífugo
que se conoce: pues sus efectos solo
son creíbles al que los ha visto; es
cálida seca y amarga. Alcedo: (Dic¬
cionario Geográfico Histórico de las
Indias Occidentales o América, to¬
mo V, Madrid 1789).
PALILLO. — (Psidi Species) Fru¬
ta del Reyno del Perú. Alcedo: (Dic¬
cionario Geográfico Histórico de las
Indias Occidentales o América, to¬
mo V, Madrid 1789).
PALLASCA. — (Hidrol.) Están ci¬
tadas en este Diccionario las aguas
minerales de Tablachaca situadas en
esta provincia del departamento de
Ancash.
PALMA, ADOLFO.— Médico Bo¬
liviano autorizado para ejercer la
profesión. Figura en la Relación de
la Facultad del año de 1894.
PALMA, MANUEL T.— Médico
y doctor en Medicina (1854). Falle¬
ció en 1895.
PALMA, RICARDO.— (1833-1918).
Nuestro ilustre tradicionista obse-
quó a la Facultad de Medicina, en
1884 una colección de mapas anató¬
micos y en 1885. un retrato del Vi¬
rrey Abacal, fundador del Colegio de
San Fernando.
PALMA, RICARDO.— Médico Ci¬
rujano. Hijo del ilustre tradiciona-
lista don Ricardo Palma, nació en
Lima. Hizo sus estudios en el Cole¬
gio de Lima, que dirigía el Dr. Pedro
A. Labarthe. Terminó sus estudios
médicos en la Facultad de Lima el
año de 1909, habiendo obtenido el
año anterior el grado académico de
Bachiller, sosteniendo una tesis del
título “la uta en el Perú”, doctor en
Medicina el año de 1915, sostenien¬
do una tesis titulada “goyu siki
(manchas cutáneas congénitas de los
aborígenes del Perú”). Profesor fun¬
dador de la Escuela Mixta de Enfer¬
meros, aportó a esta obra de mejo¬
ramiento de la asistencia hospitala¬
ria en el Perú el valioso contingente
de su entusiasmo y de su prepara¬
ción para la docencia. Hizo abandono
de esta hermosa obra el año de 1921.
Jefe de trabajos prácticos del curso
de Anatomía Topografía, en la Fa¬
cultad de Medicina. Representó al
045
Perú en el Congreso de Cirugía ce¬
lebrado el año de 1921 en el Canadá.
Bibliografía: 1) Tesis del bachillera¬
to, Imp. El Lucero, Lima, 1908. 2)
Huacos antropomorfos mutilados del
Perú, en Actas del Congreso de
Americanistas de Londres, Londres,
1911. 3) (en colaboración con el doc¬
tor Julio César Tello): Algunas con¬
sideraciones sobre la monografía
“La uta en el Perú”, por el Dr. M.O.
Tamayo, G.M. 909. 4) Accidentes
causados por las inyecciones de qui¬
nina. G.H. 906. Tesis del doctorado,
G.M. 1915. Patología de los huacos
antropomorfos, conf. en la U.F. 1915.
Notas sobre la vacuna en el Perú.
G.H. 907.
PALMITO. — (Palma dactilífera
latifolia Sloan). Es el cogollo o co¬
razón de una palma muy común en
las Islas Antillas y en las Costas del
mar: tiene más de treinta pies de al¬
to y la madera obscura pesada, com¬
pacta y de una dureza que con difi¬
cultad le entra el hacha: solo tiene
una raíz de mediano grueso que en¬
tra en tierra, y no podría sostener el
árbol si no estuviera ayudada por
otras infinitas delgadas enlazadas a
aquel fuera de tierra: en lo más al¬
to salen las ramas muy largas, guar¬
necidas de dos filas de hojas verdes,
largas y estrechas: al extremo del
tronco se forma una especie de es¬
tuche de donde sale un ramo de flo¬
res pequeñas, debajo de las cuales
nace el fruto del tamaño de una pe¬
lota pequeña, del que se hace muy
buen aceite y lo mismo de su almen¬
dra. Luego que se cortan la plama a
poco más de 2 pies debajo de donde
empiezan las hojas, se le quita la cor¬
teza y se halla el cogollo formado de
capas blancas, tiernas, delicadas y de
admirable gusto, que después de la¬
vado se come en ensalada o cocida
con sal y es un alimento agradable
y de fácil digestión: el tronco es
bueno para hacer cañones para va¬
rios usos. Hay diferentes especies de
palmitos y uno de una palma espi¬
nosa que es el mejor, y tiene color
amarillo; pero antes de cortarlo es
preciso cortar las espinas, las hojas
de las palmas sirven a los indios pa¬
ra cubrir sus casas. Alcedo (Diccio¬
nario Geográfico Histórico de las In¬
dias Occidentales o América, tomo
V, Madrid 1789).
PALO DE BALSA.— (Bot.) Es el
nombre vulgar de una Bombácea:
La “Ochrona piscatoria”, indígena
del Perú y Bolivia. De este palo de
Balsa dice Lecuanda: Su madera es
para hacer las embarcaciones de es¬
te nombre (Balsas), que son unas
vigas amarradas a lo largo y las
usan mucho para los ríos de esta
América. Este árbol cría una babasa
bajo su corteza, y la beben en agua
tibia en corta cantidad para facili¬
tar los partos: su corteza sirve como
soga para amarrar las maderas de
que hacen las casas, y para enrollar
los mazos de los tabacos. Descrip¬
ción de Cajamarca en Mercurio Pe¬
ruano, tomo II de la Biblioteca Pe¬
ruana, Lima, 1861).
PALOMINO, BEATRIZ— Obste-
triz (1881).
PALOMINO, JUANA.— Obstetriz
(1875).
PALOMINO Y VELARDE, ELVI¬
RA. — Obstetriz (1882).
PALOSANTO.— (Hist.) La histo¬
ria de este árbol americano está
unida a la historia primitiva de la
lúes venérea, ya que fué uno de los
medicamentos más generales em-
146)
pleados para combatir la dicha en¬
fermedad, antes que pudiera vencer
todas las resistencias que halló a su
establecimiento, el tratamiento mer¬
curial de la misma. Conocido con los
nombres de Guayaco y Guayacan,
con los de Leño Santo y Leño India¬
no, es uno de los vegetales cuya li¬
teratura médica es más considerable
y más interasante. Castore Durante,
refiriéndose a las virtudes del Palo¬
santo, se expresa en los siguientes
términos: Es el palo santo maravillo¬
so remedio para curar el mal fran¬
cés y dáse su decocción, hecha en
agua o en vino, o simple o cocida
con otras yerbas según la necesidad
de los enfermos y no requiere estre¬
chísima dieta ni poner al oscuro los
enfermos porque este era un ator¬
mentarlos sin propósito y el modo
más fácil y seguro de dar esta deco-
ción es el modo infrascrito: tómese
seguro de dar esta decocción 4 onzas
de palosanto fresco y dos onzas de
zarzaparrilla limpia y bien purgada
en agua tibia; se maceran por 24 ho¬
ras en agua tibia; después se cocinan
a fuego lento por 3 horas; después
se agrega uva pasa de Corinto una
onza y media y una onza de regaliz
y se hace hervir hasta que se con¬
suma la tercera parte, después se
deja enfriar un poco, se cuela y de
la coladura se dan seis o siete onzas
al alba cuanto más calientes se pue¬
dan sufrir y otras tantas se dan 3
horas antes de la cena para hacer
cura más pronta y entre los alimen¬
tos se puede beber a beneplácito;
pero precisa atenerse a la virtud y
gallardía del estomago. Tomada es¬
ta decocción precisa cubrirse bien y
sudar por tres horas, después se
podrá atender a los negocios, si no
hubiera viento o frío o lluvia. Precisa
en este tiempo evitar sacar sangre,
evitar igualmente el coito, evitar
preocupaciones y cada diez días pre¬
cisa tomar alguna pildorita para qui¬
tar los grasos humores. Acerca de los
alimentos precisa usarlos atenuantes
por treinta días según el parecer del
médico presente.
Otro sistema de administración del
palo santo era en forma de quintae¬
sencia, de la cual se preparaba píl¬
doras y que también era adminis¬
trada a la dosis de una dracma en
vino o en agua. Al exterior era muy
usada la espuma de Palosanto, aque¬
lla que se formaba durante el her¬
vor de la corteza y lo era igualmen¬
te al aceite de palosanto que se pre¬
paraba cociendo la corteza en aceite
de olivo. Esta espuma y este aceite
eran particularmente empleados en
el tratamiento de las manifestaciones
cutáneas o mucosas de la sífilis.
— Fueron repetimos, muchos los
autores que se ocuparon del palo¬
santo, como de otros leños medicina¬
les: Demetrio Canevari (1559-1625)
en su “De Ligno Sancto comenta-
rius”, editado en Roma el año de
1602, emitía la sospecha de que el
Palosanto que en aquel entonces se
expedía en Roma no era fresco y que
a esta circunstancia debía atribuirse
el insuceso de ciertas curaciones. Al¬
fonso Ferri también se había ocupa¬
do del asunto en su libro “De morbo
gallico ligno sanct natura”, editado
en Venecia el año 1566. El palosan¬
to es, como se sabe, el Guaiacum
officinale, de la familia de las rutá-
ceas; es indígena de las Antillas; go¬
za de propiedades diaforéticas y con¬
tiene un alcaloide: la guaiacina.
(Véase Guayacan. Alcedo: Dicciona¬
rio Geográfico e Histórico de las In¬
dias Occidentales o América. Tomo
V, Madrid 1789).
PALPI. — (Bot. Véase “Yerba
bolsilla”-
(147
PALTA. — (Bot.) La “Persea gra-
tissima”, vulgarmente conocida en
América con los nombres de aguaca¬
te, cupanda y tarasco y en el Perú
con el nombre de Palta, es árbol de
un desarrollo notable; su tronco ad¬
quiere grande espesor cuando ha po¬
dido sobrevivir. Sus hojas son ova¬
les, de color verde oscuro en su fase
superior. Su fruto es una drupa. El
color del epicarpio es negro lustro¬
so y hay otra variedad de color ver¬
de. Su peso varía desde 4 onzas a
una libra. La semilla tiene la forma
del fruto, con dos cotiledones; el en-
docarpio que lo recubre es resisten¬
te. de color café y le forma una en¬
voltura como el cascarón del huevo,
el color de la semilla es blanco ama¬
rillento, es de sabor amargo, fuerte¬
mente astringente y de olor peculiar.
Composición química (Según la Far¬
macopea Mexicana) la pulpa (meso-
carpo) contiene aceite dulce, carga¬
do de estearina, aceite verde, lauri¬
na, manita, materia extractiva azu¬
carada, ácido acético, goma, albúmi¬
na vegetal, celulosa y agua. En la
semilla se han encontrado los prin¬
cipios siguientes; aceite volátil ama¬
rillo, manita, resina verde amarga,
ácido y materia colorante, goma al¬
búmina, tanino, fécula, materia gra¬
sosa, jabonosa, cloruro de potasio,
cloruro de calcio, acetato de cal, ce¬
lulosa y agua. Goza de propiedades
tónico astringentes, es antiséptico y
parasiticida. (Melesio Medal, en la
Revista Médico Quirúrgica de Nueva
York, 1893.) Véase Aguacate. Alce¬
do: (Diccionario Geográfico Históri¬
co de las Indias Occidentales o Amé¬
rica. tomo V. Madrid 1789).
PALTO. — (Bot.) La “Persea gra-
tissima". de la familia de las Lau-
reaeceas merecía a Lecuanda (Des¬
cripción de Trujillo en Mercurio Pe¬
ruano), la opinión de uno de los ár¬
boles frutales que proporciona pro¬
ductos de lo más agradables aunque
no íes acomoda a los europeos recién
llegados a esta América. La corteza
del palto fué considerada por los mé¬
dicos peruanos de la época colonial
como un preservatorio de abscesos
^apostemas) para cuyo efecto había
o.ue tomarla en agua como pócima.
PALUDISMO. — Profilaxis del,: La
ley peruana de profilaxis de paludis¬
mo, está concebida en los siguientes
términos: El Presidente de la Repú¬
blica, por cuanto. El Congreso de la
República Peruana ha dado le ley
siguiente: Ley N? 2364. Artículo 1?:
El Poder Ejecutivo organizará en la
República la defensa contra el palu¬
dismo, en conformidad con las dis¬
posiciones de esta ley. Artículo 2*?:
En las regiones o en los valles donde
grasa el paludismo con carácter en¬
démico están obligados a precaver y
a dispensar asistencia médica respec¬
to a esta enfermedad, a todas las
personas que presten sus servicios
como empleados operarios o depen¬
dientes: A) Los propietarios o quie¬
nes los representan: conductores,
gerentes, administradores, etc., de los
fundos agrícolas o ganaderos y los
establecimientos industriales o co¬
merciales. B) Los empresarios de
obras públicas, como ferrocarriles,
carreteras, canales de irrigación, etc.,
que se ejecuten por cuenta del Esta¬
do, de las Juntas departamentales o
délas Municipalidades o el Estado y
las indicadas instrucciones cuando
lleven a cabo esas obras directamen¬
te lo mismo que los particulares o
las sociedades concesionarias de ta¬
les obras, tanto en los casos en que
se verifica la construcción de éllas
como cuando se efectúan trabajos de
reparación o de conservación de las
148)
mismas. Artículo 39: Para que un va¬
lle o una región sean considerados
como palúdicos y les sean aplicables
las prescripciones de esta ley debe¬
rán ser declaradas como tales por el
poder ejecutivo previas las compro¬
baciones correspondientes y aten¬
diendo a la decisión que en vista de
ellas formule el Consejo Superior de
Higiene. Artículo 49: La defensa con-
taciones contra los insectos trasmi-
nocidos como focos de la endemia; B)
La protección mecánica de las habi-
tra el paludismo comprenderá A)
El saneamiento de los terrenos reco-
sores del germen de dicha enferme¬
dad; C) La destrucción de dichos in¬
sectos y de sus larvas; D) La distri¬
bución gratuita de la quinina a todas
las personas expuestas a la infección
palúdica. Artículo 59: el saneamiento
de que se ocupa el inciso A del ar¬
tículo anterior se efectuará con arre¬
glo a lo que disponen los artículos
69 a 75 del Capítulo VII del Código
de Aguas. Artículo 69; El saneamien¬
to de que trata el artículo anterior
obliga a los propietarios aún cuando
sus fundos o establecimientos estén
arrendados. Solo en los casos en que
la insalubridad de los terrenos de¬
penda de los métodos de cultivo o
de exportación que se ponen en
práctica, y no de las condiciones to¬
pográficas. Las obras de saneamien¬
to corresponderán a los arrendata¬
rios. Artículo 79; La protección me¬
cánica de las habitaciones contra los
insectos y la quinización de las per¬
sonas expuestas a contraer la citada
enfermedad, se efectuarán en todas
las regiones o los valles palúdicos de
la República tan luego como ellos
sean declarados como tales en con¬
formidad con esta ley. Artículo 89;
Cuando el saneamiento de los terre¬
nos corresponda a los particulares,
el Poder Ejecutivo concederá, para
la ejecución de los trabajos, plazos
de uno a cuatro años, según la mag¬
nitud de las obras que deban efec¬
tuarse. Los trabajos de saneamiento
a cargo del estado se harán sucesiva¬
mente en las diversas regiones, dán¬
dose preferencia para ejecutarlos a
las regiones o los valles más dañados
por la endemia palúdica. Artículo 99:
Cada año el Poder Ejecutivo consig¬
nará en el proyecto de presupuesto
general de la República para el ejer¬
cicio siguiente la partida correspon¬
diente a las obras de saneamiento de
terrenos que pertenezcan al Estado
y que se proponga efectuar en con¬
formidad con los estudios que haya
hecho prácticar. Artículo 109: En tan¬
to que las obras de saneamiento de
las regiones palúdicas no puedan
efectuarse en la forma de desecación
y drenaje de los terrenos pantanosos
corresponde a los propietarios de
eilos, Estado, Juntas Departamenta¬
les, Municipalidades o particulares,
impedir mediante la petrolización de
los pantanos el desarrollo de las lar¬
vas de los insectos. Artículo 119; La
defensa de las personas contra el pa¬
ludismo de que trata el artículo 29
comprenderá la protección mecánica
de sus habitantes contra los zancudos
y la distribucción gratuita de la qui¬
nina como preventivo, si dichas per¬
sonas moran dentro de los linderos
de los fundos o de los establecimien¬
tos industriales o comerciales que
menciona el inciso A de dicho artícu¬
lo o en los lugares en que se realizan
los trabajos de obras públicas que
indica el inciso B del mismo. Cuando
las personas en referencia solo con¬
curren a los fundos, a los estableci¬
mientos o a los lugares mencionados
durante las horas de trabajo en el
día, su defensa comprenderá sólo a
la distribución gratuita de la quinina
como preventivo. Cuando además
(149
tengan que pasar eventualmente al¬
gunas horas de la noche en dichos
fundos, establecidos o lugares, las
habitaciones que les sirvan de reu¬
nión temporal estarán protegidas
contra los zancudos. Artículo 12?: El
saneamiento de los terrenos perte¬
neciente a comunidades y a peque¬
ños propietarios se hará por el Esta¬
do, siempre que se compruebe que
dichas comunidades y dichos propie¬
tarios no pueden por sus condiciones
económicas, efectuarlo. Artículo 13?:
En los caseríos de las regiones o
valles palúdicos las personas pobres
que no presenten servicios en los
fundos o establecimientos a que se
refiere el Artículo 2?, serán defen¬
didas del paludismo, mediante la dis¬
tribución gratuita de la quinina por
el Estado Artículo 14?: Los propie¬
tarios o conductores de los fundos o
establecimientos a que se refiere el
Artículo 2? están obligados a comu¬
nicar, semanalmente a quien corres¬
ponda, los casos de paludismo que
ocurren entre el personal de su de¬
pendencia. Artículo 15?: La asisten¬
cia médica a que se refiere el Ar¬
tículo 2? será inspeccionada por los
funcionarios que se encarguen de la
ejecución de esta ley. Artículo 16?:
Para los efectos de la presente ley,
se declara libre de toda clase de de¬
rechos de Aduana, de puerto, etc. la
quinina que se importe al país. El
Poder Ejecutivo importará anual¬
mente la cantidad de quinina que
juzgue necesaria para la lucha con¬
tra el paludismo, consignando al
efecto la partida respectiva en el
presupuesto general de la Repúbli¬
ca. Artículo 17?: El Poder Ejecutivo
podrá suministrar la quinina a pre¬
cios de costo a las personas o insti¬
tuciones a quienes corresponda dis¬
tribuirla gratis, con los fines de pro¬
filaxia de que trata esta ley. Artículo
18?: En las regiones o los valles pa¬
lúdicos de las provincias de Lima y
el Callao el Poder Ejecutivo, tan
pronto como se ponga en vigencia
la presente ley, sustituirá la defensa
conrta el paludismo, procediendo al
efecto, de acuerdo con las Sociedades
de Beneficencia Pública corespon-
diente. Dichas Sociedades de Bene¬
ficencia concurrirán anualmente a
los gastos que demanda el servicio
de profilaxia contra el paludismo
con una suma igual a la cuarta par¬
te del valor que hubiesen tenido las
estancias de los enfermos palúdicos
asistidos durante un año en los hos¬
pitales que ellas sostienen y que
procedan de los valles respectivos,
tomándose, para determinar ese va¬
lor, el promedio de los gastos ocasio¬
nados por estos enfermos durante los
últimos años. Artículo 19?: Las So¬
ciedades de Beneficencia Pública y
las instituciones de caridad que sos¬
tengan a su cargo hospitales en ios
que se dispense asistencia gratis a
los pobres, tienen derecho a cobrar,
a quienes corresponda, el valor de las
estancias que ocasionan en ellos los
enfermos de paludismo, cuando es¬
tos procedan de los fundos o esta¬
blecimientos de que trata el artículo
fundos o establecimientos desde
2? y que estén empadronados en esos
treinta días antes cuando menos.
Artículo 20?: El poder Ejecutivo dic¬
tará los reglamentos que exija el
cumplimiento de esta ley, pudiendo
dar reglamentos especiales para ca¬
da región o cada valle en que deba
aplicarse, atendiendo a las condicio¬
nes, los usos y las costumbres loca¬
les. En dichos reglamentos se consi¬
derará el empadronamiento de todas
las personas que dependan de otras
por el hecho de prestarles servicios.
Artículo 21?: Los infractores de esta
ley serán penados con multas que
150)
les impondrá el Poder Ejecutivo El
monto de estas multas será de una a
veinticinco libras, según la gravedad
de la infracción y su importe ingre¬
sara a los fondos destinados a la
campaña antipalúdica. Artículo 22?:
El Poder Ejecutivo podrá instituir
premios y menciones honoriíicas pa¬
ra los propietarios de los fundos o
de las empresas de que trata el ar¬
tículo 2? que se hagan acreedores al
reconocimiento público por su celo
en el cumplimiento de la presente
Ley. Artículo 23?: El Poder Ejecutivo
dispondrá que en las regiones o los
valles palúdicos se practique el es¬
tudio detallado de los sistemas de
irrigación y de cultivo que están en
uso, co el fin de formular los regla¬
mentos respectivos que tiendan a
impedir la acción favorable que para
el desarrollo del paludismo tengan
dichos sistemas. En esos reglamentos
se considerará también las medidas
destinadas a evitar el estancamiento
del agua en los caminos públicos.
Artículo 24?: El cultivo de arroz o
de otras plantas cuyo desarrollo exi-
je que el agua permanezca estancada,
solo se permitirá a una distancia de
las poblaciones que será determina¬
da en cada caso particular. Artículo
25?: El Gobierno determinará esa
distancia previo informe de una co¬
misión compuesta de un médico y
de un ingeniero que designará para
ese objeto y en vista del dictamen
que acerca de ese informe emita el
Consejo Superior de Higiene. Los
sembríos que se hallan establecidos
en las cercanías de las poblaciones
no podrán ser suspendidos sino fi¬
jando a los propietarios un tiempo
prudencial en relación con el tiem¬
po de vida de las plantas que se cul¬
tiven y el número de cosechas que
deben producir; y en ningún caso
sería menor de tres años el plazo que
se conceda para cambiar la naturale¬
za de los cultivos. Artículo 26?: El
Poder Ejecutivo dispondrá lo conve¬
niente para que en los programas de
estudio de las escuelas públicas y
privadas de todo el país se considere
la enseñanza de la profilaxia del pa¬
ludismo y propenderá a difundir en
el pueblo las nociones prácticas y
concernientes a la misma. Artículo
27?: La Dirección de Salubridad Pú¬
blica será la oficina superior encar¬
gada de vigilar el cumplimiento de
esta ley, correspondiéndole la direc¬
ción de los estudios y trabajos de
que ella trata y la organización y el
control del servicio correspondiente.
El Poder Ejecutivo consignará en el
presupuesto general de la República
de cada año, las partidas necesarias
para el funcionamiento de ese servi¬
cio. Comuniqúese al Poder Ejecutivo
para que disponga lo necesario a su
cumplimiento. Dada en la sala de
sesiones del Congreso de Lima, a los
ventitres días del mes de noviembre
de mil novecientos dieciseis. Amador
del Solar, Presidente del Senado. J.
M. Manzanilla, Presidente de la Cá¬
mara de Diputados. Aurelio Arnao,
senador secretario. Santiago D. Pa-
rodi, diputado secretario. Por tanto:
Mando se imprima, publique, circule
y se le de el debido cumplimiento.
Dado en la casa de Gobierno, en Li¬
ma, a los veintiocho días del mes de
noviembre de mil novecientos dieci¬
seis. José Pardo. Belisario Sosa.
PALZA, JOSE VICENTE — Con¬
tenta de Bachiller (1876) Bachiller
en 1881; su tesis: “Heridas por armas
de fuego”. Médico en 1881. Titular
en Moliendo en 1894.
PAMPA. — Llanura grande: es voz
de la lengua Quechua, y es propia
de las espaciosas llanuras de Buenos
(151
Aires que tienen más de 300 leguas
de extensión. Alcedo: (Diccionario
Geográfico Histórico de las Indias
Occidentales o América, Tomo V,
Madrid 1789).
PAMPANO. — (Sparus Salpa) Pez
que si es semejante al de Europa se
debe caracterizar con el nombre de
Latino que le antecede y pertenece
a la familia de los Pargos, siendo
muy parecido al Besugo de Laredo.
Alcedo: (Diccionario Geográfico His¬
tórico de las Indias Occidentales o
América, tomo V, Madrid 1789).
PAMPERO. — Viento fuerte y re¬
cio que sopla del Poniente al S.O.
viene de hacia las pampas de Bue¬
nos Aires, y por eso tiene este nom¬
bre; es temible en el Río de la Plata,
porque es una especie de huracán
con el cual han naufragado muchas
embarcaciones en la Costa y Bancos
de aquel Río. Alcedo: (Diccionario
Geográfico Histórico de las Indias
Occidentales o América, tomo V.
Madrid 1789).
PAN. — (Bromatolog.) Pan de
agua — Pan de dulce — Pan de San
Antonio.
PANADIZO. — (F.l) Tumor que
ordinariamente viene en las extremi¬
dades de los dedos, en la raíz de las
uñas; es rojo, acompañado de dolo¬
res profundos y de tal manera sen¬
sibles que todo el brazo se resiste:
a veces sobreviene la fiebre, como
también la gangrena, estando el tu¬
mor encerrado entre el hueso y el
periostio que es la pequeña membra¬
na, que inmediatamente lo reviste.
Clero, a quien pertenece esta defi¬
nición, en su Cirugía perfecta. Torino
Napoli, 1734, aconsejaba las cataplas¬
mas anodina de leche, linaza, higos,
yema de huevo, azafrán, miel, acei¬
te de lombrices y migas de pan. Co¬
mo resolutivo el aceite de almen¬
dras, la sal de saturno, el graso de
puerco. Como supurativos la cebolla
cocida bajo cenizas, inflamación del
tejido celular de los dedos, hecho
más doloroso a consecuencia de la
sensibilidad exquisita de la región.
PANCORVO, NICANOR.— Médi¬
co Cirujano en 1874. Licenciado en
1884; su tesis: Ha muerto el feto an¬
tes, durante o después del parto?.
Doctor en el año 1885 su tesis: No
son los antitérmicos medicamentos
inofensivos en el tratamiento de las
enfermedades. Catedrático de Tera¬
péutica y Materia Médica de la Fa¬
cultad organizada en el año de 1884.
Célebre por ideas emitidas por Pan-
corvo y Tomás Salazar. Bibliografía:
Tesis del bachillerato en el año de
1884. Tesis del doctorado en el año
de 1885. Curación de una bronquitis
por el doral hidratado (Gaceta Mé¬
dica 75). Disertación en la fiebre de
la Oroya en la Sociedad Médica (75).
PANDO, JOSE ELEUTERIO. —
Farmacéutico. Su nombre figura er>
la Relación de farmacéuticos publi¬
cada por la Gaceta Médica de Lima
el año de 1866 .
PANDO, MANUEL. — Bachiller
Cirujano romancista en 3 de julio de
1819 por el Real Tribunal del Proto-
medicato.
PANELA. — Nombre que dan en el
Pueblo de Mogotes y otros de la Pro¬
vincia de Tunja en el Nuevo Reync
de Granada a las conservas o dulces
de frutas que hacen allí muy exqui¬
sitos, y tienen grande estimación en
todo el Reyno. Alcedo: (Diccionario
Geográfico Histórico de las Indias
152)
Occidentales o América, tomo V, Ma¬
drid, 1789).
PANEQUIRI. — Vestuario de las
Indias del Dariem, que es un refajo
de dos varas de bayeta, o de otra
tela que revuelven a la cintura y
atan con una cinta. Alcedo: (Diccio¬
nario Geográfico Histórico de las In¬
dias Occidentales o América, tomo V
Madrid 1789).
PAÑI. — (Bot.) Véase: Ramou.
PANIRO IRUQUIQUI. — (F. 1)
Vocablo anti que significa Tuerto
(Principales palabras del idioma de
las cuatro tribus de infieles que si¬
guen, en B.S.G. XI).
PANTAURA. — Piedra preciosa del
Nuevo Reyno de Granada, de color
de amatista claro, salpicada interior¬
mente de una pajuelitas de encarna¬
do muy subido. Alcedo: (Dicciona¬
rio Geográfico Histórico de las In¬
dias Occidentales o América, tomo V
Madrid 1789).
PANTIGOSO, JUAN BAUTISTA
— Médico (11 de enero de 1847).
PANUIRA. — Nombre que dan en
la Provincia de Parinacochas del
Reyno del Perú al pájaro flamenco.
Alcedo: (Diccionario Geográfico His¬
tórico de las Indias Occidentales o
América, tomo V, Madrid 1789).
PAÑETE. — Nombre que dan en el
Perú al paño ordinario que se fabri¬
ca en los Obrajes. Alcedo: (Diccio¬
nario Geográfico Histórico de las In¬
dias Occidentales o América, tome
V. Madrid 1789).
PAÑO DE CORTE. — Nombre que se
da en la ciudad y provincia de Cuen¬
ca del Reyno de Quito a unos tapi¬
ces excelentes que fabrican allí, y
tienen mucha estimación. Alcedo:
(Diccionario Geográfico Histórico de
las Indias Occidentales o América
tomo V. Madrid 1789).
PAOLETTI, CARLOS GREGORIO
— Farmacéutico. Aparece como tal y
como encargado de la “Botica Italia¬
na” del Callao en la Guia Domicilia¬
ria de Lima de 1853. También apa¬
rece este nombre en la Relación de
farmacéuticos publicada por la Ga¬
ceta Médica de Lima en 1866.
PAPAS. — (Solanum Tuberosum)
Patatas: raíz común en toda la Amé¬
rica y alimento general de los Indios,
de los Negros y aún de las gentes de
distinción, pues casi no hay manjar
que no le pongan porque en todos es¬
tá muy bien: tiene desde dos has¬
ta cinco pulgadas de diámetro: su fi¬
gura es irregular; pues las hay re¬
dondas, ovales y otras muchas confi¬
guraciones; la piel es delicada, lisa y
parda, y se suelta con facilidad en
agua caliente: la carne es blanca y
harinosa de muy buen gusto, y tam¬
bién las hay encarnadas: es alimen¬
to ligero, de fácil digestión, y de mu¬
cho nutrimiento; pero muy vento¬
so: hay dos especies distintas, y en
ellas más de treinta variedades. Mr
de Bomare las hace originarias del
Reyno de Chile; pero esto no es fá¬
cil de probar, pues en casi todas las
provincias las hallaron los españo¬
les; en Irlanda ha cundido tanto
que es la comida de los pobres; y en
España también abunda en Austria
en la Mancha y otras partes. Mr. de
Marmentier, Intendente de granos
del Rey de Francia, ha escrito un
tratado sobre esta raíz y ha halla¬
do el modo de hacer pan blanco y
ligero; pero en Galicia se había he-
(153
cho antes: se tiene por una de sus
principales producciones en la Amé¬
rica. Alcedo: (Diccionario Geográfi¬
co Histórico de las Indias Occidenta¬
les o América, tomo V, Madrid 1789)
(Bromatología) Papa rellena: Papas
a la huancaína.
PAPAYA.— (Bot.) “La Carica Pa¬
paya”, de la familia de las papayá-
ceas, es una planta cultivada en to¬
da la América tropical, con el nom¬
bre de Papaya: los frutos conocidos
con este mismo nombre nacen a lo
largo del tronco, son de un color a-
marillo anaranjado, casi de un tama¬
ño de un melón, carnosos, de un olor
agradable y de sabor azucarado. El
jugo lechoso, de esta planta, contie¬
ne una sustancia anláloga a la fibri¬
na, de modo que cuando se quema
esta planta exhala un olor amonia¬
cal. Además este jugo mezclado con
agua tiene la propiedad de reblan¬
decer en pocos minutos la carne que
en él se sumerge. En fin el jugo le¬
choso del fruto gozan de propieda¬
des vermífugas. Colunga: (Botánica
Lima, tomo II). — (Carica Papaya)
Fruta del tamaño y figura de un me¬
lón mediano, de color verde antes de
madurar, y después amarilla; su car¬
ne es de este mismo color, muy bue¬
na al gusto, y llena de pepitas peque¬
ñas del tamaño y finura de granos de
pimienta; es muy fresca y suele to¬
marse a las 11 del día para refres¬
car: el árbol que la produce tiene
25 pies de alto y es del grueso del
muslo de un hombre, hueco y es¬
ponjoso en el interior, y tan tierno
que se puede cortar transversalmen¬
te de un golpe; tiene todo el añc
flor y fruto, y éste está sostenido por
largos pedículos que nacen cerca de1
tronco, donde empiezan a salir las
hojas: la flor es muy grande cincc
hojas amarillas del olor del lirio. Al¬
cedo: (Diccionario Geográfico Histó¬
rico de las Indias Occidentales c
América, tomo V. Madrid 1789).
PAPELILLO. — (Bot.) Papelilo c
pajilla: es también eficaz para el pe¬
cho y asma: la usan en caramelos y
a cada libra le echan tres cuartas
de polvos de dicha yerba. Lecuan-
da: (Descripción de Cajamarca, en
Mercurio Peruano, tomo II, de la edi¬
ción de la Biblioteca Peruana, Lima
1861).
PAPERAS.— (F. 1.) Nombre vul¬
gar dado a la parotiditis. En medici¬
na fue empleado el nombre de Paró¬
tidas a esta enfermedad que se cura¬
ba mediante la administración de
enérgicos diaforéticos y de emplastos
vegetales resolutivos. En algunas lo¬
calidades de Europa úsase aún la
instilación auricular de leche de mu
jer que dá de lactar a niño varón
Parotiditis.
RAPITAS DE SAN JUAN _ (Bot.)
Nombre vulgar de la Begonia octo-
petala, de la familia de las Bego-
máceas. (Bellido: Botánica en G. C
— I).
PARAF, M. — Químico que el 84
ofreció en Lima conferencias, entre
otras una sobre el aluminógeno y su.
aplicación en la extracción de los
ácidos minerales.
PARALISIA. — (F. 1.) Nombre
dado por muchos prácticos de la épo¬
ca colonial a la parálisis. Era un
progreso desde que la mayoría de los
tales, hasta muy avanzado el siglc
XVIII persistían en designar los he¬
chos de parálisis con la denomina¬
ción de pasmos.
154)
PARAMO. — Paraje muy alto de
la Cordilera, cubierto siempre de nie¬
ve, donde hace un frío intensísimo
Alcedo: (Diccionario Geográfico His¬
tórico de las Indias Occidentales c
América, tomo V, Madrid 1789).
PARAS. — Agua Mineral de. —
(Departamento de Ayacucho) (Hi-
clrol.) Encuéntrase en el pueblo del
mismo nombre, perteneciente a la
provincia de Cangallo. Es un agua
transparente, incolora, de olor sulfu¬
roso debido al ácido sulfhídrico que
contiene. Análisis químico: Materias
gaseosas: Gas sulfhídrico, lits. 0,0118
Materias fijas: Bicarbonaeto de cal
grs. 0,072; Bicarbonato de magnesia
grs. 0,045; Oxido de fierro, grs. 0,040’
Sulfato de cal, grs. 0,031; Cloruro de
magnesia, grs. 0,006; Cloruro de so¬
dio, grs. 0,001; Sulfato de magnesia
grs, 0,009. Usos terapéuticos: Es de
las aguas sulfurosas más débiles y
por ello, de las más tolerables. Con¬
viene, sobre todo, a las personas de
sistema nervioso muy excitables ya
para combatir ese mismo nerviosis¬
mo ya contra las afecciones cutá¬
neas, digestivas, etc., que pudieran
presentarse en ellas.
PARCHE _ (Form.) Esta forma
medicinal que gozara de tanta boga
en tiempos de la colonia no la ha
perdido del todo en la actualidad
singularmente en las personas de
condición social modesta que apenas
sufren algún dolor antes de recurrir
al médico recurren a estos parches
que la industria farmacéutica ha lle¬
vado a un número verdaderamente
considerable y que con los nombres
de parches porosos, parches de árni¬
ca, etc., se expenden en gran núme¬
ro, en ciertos casos, justifican la fé
que merece al vulgo.
PARDILLO. — Madera fuerte y ex¬
quisita de un árbol grande, que se
cría en la Isla de la Trinidad. Alce¬
do: (Diccionario Geográfico Históri¬
co de las Indias Occidentales o Amé¬
rica, tomo V, Madrid 1789).
PARDO, ANIBAL.— Médico 1837
PARDO, EMILIO. — Médico en
1854. Correspondiente de la Unión
Fernandina en Arequipa en 1886.
PARDO FIGUEROA, ARMAN¬
DA. — Obstetriz (1882).
PARDO FIGUEROA Y NIETO,
ESTANISLAO.— Nacido en Lima el
año de 1868. Bachiller en Medicina el
año de 1893: su tesis: Ligeras refle¬
xiones sobre el tratamiento de la
neumonía. Obtuvo el título profesio¬
nal el año de 1894 y el grado aca¬
démico de doctor en 1898, sostenien¬
do una tesis del título Accidentes de¬
bidos al empleo del ácido fénico en
Cirugía. Catedrático adjunto, por
concurso de la Cátedra de Nosogra¬
fía Médica el año de 1898, fue pro¬
movido al titularato principal de la
misma, conforme al precepto legal
por fallecimiento del Dr. Juan Can-
cio Castillo. El año de 1919 el doc-
etor Pardo Figueroa ha sido promo¬
vido a la Cátedra de Clínica Médica
(Hospital de Santa Ana). Miembro
del Instituto de Vacuna desde la fun¬
dación y Subdirector a la muerte del
Dr. Quiroga, abandonó esta orienta¬
ción profesional el año 1911. Médicc
auxiliar del Hospicio de Insanos el
año de 1895 es, en la actualidad mé¬
dico iefe del Pensionado de mujeres
en el Asilo “Víctor Larco Herrera”
Miembro titular de la Academia Na¬
cional de Medicina, desempeñaba en
la actualidad (1921) la Presidencia
(155
de esta Institución. Bibliografía: 1)
Tesis del bachillerato, Crónica Mé¬
dica de Lima, 1894. 2) Tesis del doc¬
torado, Lima, 1898, y Crónica Médi¬
ca, 1898. 3) Vacuna animal y su cul¬
tivo. Crónica Médica, 1896. 4) Un ca¬
so de intoxicación por picadura de
la lucacha. (Lactrodectus peruvia-
nus).
PARDO VILLATE, ALFREDO. -
Bachiller en 1915; su tesis: Ligeras
consideraciones sobre la Maternidad
de Santa Ana.
PAREDES, JOSE GREGORIO. —
Médico (Biog.) El Dr. D. José Gre¬
gorio Paredes nació en Lima el añc
de 1772, de una familia distinguida
(el Dr. Paredes era nieto del Mar¬
qués de Salinas). Después de instrui¬
do en los primeros rudimentos, pa-,
só al Colegio del Príncipe, en donde
muy en breve adquirió con perfec¬
ción, todos los conocimientos de hu¬
manidades que allí se enseñaban .
Desde aquel establecimiento gratui¬
to, que a pesar de esos tenebrosos
días de coloniaje, fue el semillero fe¬
cundo de los sabios que en esta Amé¬
rica ilustraron los tres últimos si¬
glos, desplegó las admirables dispo¬
siciones que le condujeron a la pose¬
sión de las ciencias sublimes. Pase
en seguida a estudiar matemática
en el Colegio del Convento de la
Buenamuerte, bajo la dirección del
acreditado Padre Francisco Romero
quien admiró la rapidez con que su
joven alumno sobresalía a todos sus
colegas, manifestando un genio pro¬
fundo. abstracto, pensador y emi¬
nentemente matemático, cualidades
que, progresando en proporción di¬
recta a su edad, no tardaron en
granjearle la estimación común, sig¬
nificada en los elogios tributados
por cuantos podían conocerle. A la
edad de 16 años bien adelantado en
las Ciencias Matemáticas, se propu
so abrazar la carrera náutica. Cur¬
só nueve años en la Escuela de Pilo¬
taje, desde enero de 1795, en donde
hizo rápidos progresos, hasta el ex¬
tremo de dirigir en tan temprana
edad varias navegaciones en la costa
haciendo útiles observaciones y
apuntes muy importantes y curio¬
sos. Más rechazando su inclinación a
la vida ascética, un ejercicio adecua¬
do a su austeridad natural, abando¬
nó la empresa y pasó a estudiar Fi¬
losofía al Convictorio de San Car¬
los, en donde aprendió las sabias lec¬
ciones que lleno de jubiló le prodigó
el ilustre doctor Otermin. Desde el
año 1799, época en que presentó el
primer examen general de Filosofía
y Matemáticas, a los 20 años de su
edad, apareció por la vez primera en
esta Universidad, llamando la aten¬
ción del claustro y la de público
con una función extraordinaria en
la que propuso por tesis el célebre
problema de hallar por medio de tres
observaciones los elementos de la
órbita de un Cometa. Actuación que
le acarreó las consideraciones de los
sabios de aquel tiempo. Era necesa¬
rio adoptar alguna, profesión y en su
amistad por el sabio Unánue, esco¬
gió la de la Medicina bajo su direc¬
ción y la del célebre Dr. D. Gabriel
Moreno, sin perder de vista las Ma¬
temáticas en todos sus ramos, espe¬
cial el de la astronomía práctica.
que era el estudio de su mayor afi¬
ción; y capaz de los cálculos para la
formación del almanaque, cuya parte
astronómica corría ya a su cargo des¬
de 1801. Siendo todavía estudiante de
Medicina, tuvo una conferencia con
el sabio Humboldt, quien en una de
sus obras hace un merecido elogio
156)
diciendo que las Ciencias Matemáti¬
cas estaban en el Perú en su mayor
altura y que sólo al joven Paredes
le era dable su perfeccionamiento ,4
En 7 de enero de 1803 fue nombra¬
do Sustituto de la Cátedra de Prima
de Matemática que por entonces ocu¬
paba el citado doctor Moreno per
muerte de su esclarecido maestro el
Dr. D. Cosme Bueno. De aquí data
la época más brillante de la carrera
literaria del doctor Paredes. Apren¬
día y enseñaba a la vez con extra¬
ordinario suceso, mostrando por la
originalidad de sus pensamientos y
nuevas doctrinas que no recorría sólo
el campo que le indicaran los libros
y sus maestros. En efecto, su voz se
oyó desde entonces en el Claustre
con aplauso general manifestado por
la mucha concurrencia que atraía su
bien merecido crédito. Así replicó
en muchos actos y grados mayores
y menores y presidió diversas con¬
ferencias de las que por los Estatu¬
tos de la .Escuela corresponden a los
catedráticos. Con este y otros obje¬
tos compuso algunas brillantes diser¬
taciones que se conservan manuscri¬
tas y versan sobre: Explicar la causa
de los diferentes colores, no mencio¬
nados en los libros de Física; Dar
un nuevo Método para medir la Al¬
tura de la atmósfera, por la obser¬
vación del anticrepúsculo; Dar un
método para determinar las corrien¬
tes marinas; Manifestar que la Geo¬
metría rectilínea elemental es inde¬
pendiente de la Geometría del círcu¬
lo; Un proyecto para comunicar el
mar del Sur con el del Norte; obras-
todas que descubren ese espíritu in¬
ventivo y original que caracteriza sus
trabajos, dignos de ocupar un lugar
entre los sabios D’ Alembert, Lam¬
pa, Biot y Arago.
Como los hombres dotados de ta¬
lentos sublimes aspiran siempre a la
perfección este nuevo alumno de Hi¬
pócrates e Hipparco, se dedicó tenaz¬
mente al estudio de la Química y
Botánica, y para entender las obras
originales de los padres de esta cien¬
cia, emprendió la fastidiosa y difícil
tarea de aprender casi por sí solo el
idioma griego, del mismo modo que
el francés, inglés e italiano, sin au¬
xilio alguno del maestro. A princi-
pilo del año 1804, se recibió de mé¬
dico en cuya profesión fué distin¬
guido. El complicadísimo estudio de
esta ciencia y la falibilidad de sus
pronósticos le llevó a conocer la di¬
ficultad de tocarla en su perfección
El miraba en cada enfermo un pro¬
blema cuya solución buscaba en va¬
no con el rigor y exactitud matemá¬
tica con que procedía en todas las
cosas de su vida. Muchas enferme¬
dades curó haciendo cálculos y apli¬
caciones alebraicas y dinámicas. Se
conservan varios de estos manuscri¬
tos muy curiosos cuya aplicación ha¬
ría honor al Perú. En los años de
1805/06 restableció en esta Academia
el estudio de la Matemáticas y por
primera vez el de las sublimes y
geometría trascendental, presentan¬
do a examen en estas materias a
seis alumnos, que en una disertación
que corre impresa ofrecieron deter¬
minar el aumento de población que
prometía el efecto de la vacuna. Este
problema que pertenece al sublime
cálculo de las probabilidades en que
se ocuparon grandes hombres come
Huygens y Pascal; por el que deter¬
minó primero el Dr. Halley el grade
de materialidad del género humano
materia que adelantó después el sa¬
bio geómetra holandés Straiks, y en
estos últimos tiempos el célebre mar¬
qués Laplace; este problema habría
bastado para considerar al Dr. Pa-
(157
redes como una de esas brillantes
lumbreras de las Ciencias exactas.
En el mismo año hizo la más lucida
oposición a una de las Cátedras de
Filosofía y al año siguiente el Tri¬
bunal del Protomedicato, penetrado
de la extensión de sus conocimintos
en la Facultad, le honró con el car¬
go de Alcalde Examinador. Vacó la
Cátedra de Clínica interna en 1808
y se presentó por segunda vez entre
los opositores, cuyo paso le conduje
a la Geometría que justamente se
le confirió por su relevante mérito
en el mismo año y desempeñó con
brillantez; entonces abrió un curse
público con más de 50 alumnos, pro¬
nunciando en su apertura un subli¬
me y elocuente discurso, que corre
impreso. Guiado por su amor patrie
a difundir los conocimientos mate¬
máticos aplicados a los ramos más
útiles y necesarios en el Perú, in¬
trodujo en esta escuela el estudie
de la Astronomía aplicada a la Geo¬
grafía e Hidrografía, de cuyas ma¬
terias presentó un examen lucidísi¬
mo .
En 1809 fue nombrado regente de
la Cátedra de Prima de Matemáti¬
cas. Por este mismo tiempo se sen¬
tía en Lima eVvacío que dejó el Dr
Moreno y como la opinión pública
indicase al Dr. Paredes por el más
digno de ocupar ese lugar, el Virrey
Abascal lo nombró en 1812 Cosmó¬
grafo Mayor del Perú; premiado a]
mismo tiempo el antiguo mérito del
Padre Francisco Romero, su maestro
de que tampoco podía prescindir, en
la Cátedra de Matemáticas que, con
esta rarísima competencia entre el
maestro y el discípulo, se separó por
primera vez de la Cosmografía. Los
almanaques que publicó desde 181C
se encuentran adornados con diser¬
taciones físico — médicas — astronó¬
micas — - históricas — geográficas —
estadísticas y geológicas. Estas últi¬
mas que corren insertas en los alma¬
naques de 1821 y 1822, escritas con
gusto y erudición, contiene la des¬
cripción general de nuestro planeta
y son con justicia las más estimas
de sus obras entre las personas ca¬
paces de emitir su voto en estas ma¬
terias. Ello debía servir de prelimi¬
nar a las descripciones geográficas
del Perú, Chile y Buenos Aires que
publicó el célebre doctor don Cosme
Bueno por los años de 1764 y 1778
piezas interesantes y curiosas que
por haberse hecho muy raras se pro¬
puso reimprimir con las enmiendas y
daciones que exige el tiempo, pero
que los diversos obstáculos que pre¬
sentaba el estado político del país
no le permitieron llevar a cabo. En
1815 recibió el grado de doctor en
Medicina dando al efecto dos diser¬
taciones latino castellanas que tam¬
bién corre impresas. En ellas se en¬
cuentra la posesión de varios idio¬
mas, manejados con pureza y buen
gusto y de la medicina en toda su
extensión. Pero no sólo en las cien¬
cias de su profesión se distinguía su
verdadero mérito y saber, poseía
también perfectamente la Filosofía
la Jurisprudencia y la Teología. Ej
Dr. Paredes considerado en sus re¬
laciones para con la Divinidad, era
un cristiano devoto, de una vida
ejemplar, ajustada a las prácticas y
consejos del Evangelio. Como sabio
prestó grandes servicios al munde
inteligente, mereciendo por esto que
la Sociedad Médica de la Vacuna de
Londres lo hubiese admitido a su
seno, lo mismo que el Ilustre Cole¬
gio de Abogados de Lima. Escribió
una obra titulada “Lecciones de Ma¬
temáticas” de la que corre impreso
sólo el primer tomo hahiendo que-
158)
dado inédito el segundo por falta de
fondos y cuya publicación sería en
extremo honrosa para el país. Fue
Cosmógrafo Mayor y Protomédico
General del Perú. Como político fun¬
dador de su independencia, Conta¬
dor Mayor de la Contaduría Gene¬
ral de Valores, Ministro de Hacien¬
da dos veces y Ministro Plenipoten¬
ciario y Enviado Extraordinario cer¬
ca de las cortes de Inglaterra, Fran¬
cia, España y Roma, no habiendo de¬
sempeñado sino la primera comi¬
sión lo que hizo de un modo venta¬
joso para el país. Como escritor, en
el periódico titulado “Sol de Piura”
y en el Mercurio Peruano del año
de 1832 fue conciso, exacto, ameno e
intstructivo como D’Alembert.
El imitó como su maestro, la ele¬
gancia de Petronio y la naturalidad
de César, y tales son los caracteres
de su estilo en los diversos géneros
epistolar, didáctico, académico y di¬
plomático en que ejercitó su pluma
Concluiremos con las mismas pala¬
bras con que se expresó el sabio doc¬
tor Vidaurre (en la nota al folio 14C
de su Plan del Perú) respecto del
Dr. D. José Gregorio Paredes. “Que¬
réis ver en un hombre reunido el
talento matemático de Newton. la
virtud de Arístides, la suavidad de
carácter de Francisco de Sales, con
la fisonomía de Rousseau? Lo halla¬
réis todo en este benemérito ciuda¬
dano. (El Dr. D. José Gregorio Pa¬
redes, en Galería Universitaria, de
los Anales Universitarios del Perú
tomo III, Lima, 1869, p. 17 de la Ga¬
lería).
PAREDES, SIMON GREGORIO.
— Médico. Continuador de la tradi¬
ción de médicos matemáticos de que
son ejemplo Peralta Barnuevo y Cos¬
me Bueno, el doctor Simón Grego¬
rio Paredes, al mismo tiempo que
médico muy distinguido, citado con
respeto por sus contemporáneos, cul¬
tivaba las Matemáticas con éxito li¬
sonjero. En 20 de setiembre de 1816
fue nombrado por el Virrey Pezue-
la Catedrático- de Prima de Matemá-
tcas, cargo que se hallaba vacante
por fallecimiento del Padre Francis¬
co Romero. Por los años de 1819 for¬
maba parte del Cuerpo de Profeso¬
res del Real Colegio de Medicina y
Cirujía de San Fernando y era
miembro de la Junta Económica de
dicho establecimiento y docente. El
año de 1826 era curso oficial en el
Colegio de la Independencia, el cur¬
so de Matemáticas por el Dr. Paredes
había compuesto. Como Cosmógra¬
fo del Estado ganaba en 1836, 66 pe¬
sos y por 400 guías le pagaban 406
pesos. (Gaceta de Gobierno, suple¬
mento al 8 de febrero de 1823). Bi¬
bliografía: 1) La epidemia de 1918
en Gaceta Médica de Lima, de 1877
reproducción del artículo del mismc
título publicado por Paredes en el
Almanaque Peruano de 1819, que pu¬
blicaba en su calidad de Cosmógra¬
fo Mayor. 2) Estudio comparativo de
las enfermedades reinantes en la ca¬
pital de Chile y en la de Lima pu¬
blicado por la Gaceta Médica, de
Lima, 1877, originariamente publi¬
cado en Lima en 1804.
PAREDES, INES.— Obstetriz (31
de diciembre de 1858).
PAREDES, MANUEL E.— Bachi¬
ller en 1902, su tesis: La luz solar-
sus aplicaciones en la ciencia médi¬
ca. Médico cirujano en 1904.
PAREDES, REINERIO. — Farma¬
céutico (1898).
(159
PAREDES, VICTOR M — Farma¬
céutico. Su nombre figura en la Re¬
lación oficial de la Facultad de 1916
Corresponsal del Boletín Farmacéu¬
tico de Lima en Pacasmayo en 1918.
Propietario de la Farmacia Pasteui
establecida en ese puerto.
PAREDES, VICTOR V _ Bachi
11er en 1895; su tesis: Ligeras obser¬
vaciones a los efectos del proyectil
Manlincher. Médico Cirujano en
1908.
PAREIDA BRAVA. — (Cissampe-
los Pareira). Viña bastarda o butúa-
raíz que se cría en el Brasil 'y tiene
regularmente un dedo de grueso
aunque le suele haber mucho mayor:
es leñosa tortuosa, del color de la
canela, y llena de surcos en su lon¬
gitud y circunferencia como la raíz
de Thimelea, y en el interior de un
amarillo obscuro y como entrelaza¬
da de muchas fibras: no tiene olor-
pero sí un sabor dulce mezclado de
amargo agradable: es el más pode¬
roso diurético en los casos nefríti¬
cos, disolviendo piedras y no menos
en las pleuresías y anginas. Mr. Geo-
froy ha usado con mucha utilidad
esta raíz para curar las úlceras de
los riñones de la vegija, y discu¬
rriendo que podría ser útil en el as¬
ma lo comprobó en un viejo de 72
años casi ahogado por una pituita
viscosa que no podía arrancar, que
curó enteramente, y lo mismo una
vieja que tenía una ictericia univer¬
sal. Mr. Chomel asegura que con la
Pereira Braba curó una inflamación
edimatosa; y Zanoni; dice que los in¬
dios la usan en los abscesos interio¬
res y exteriores, y para las hemo¬
rragias tomándola en polvos disuel¬
tos en leche y agua. Nosotros he¬
mos visto con sólo un vaso de la in¬
fusión en un dolor nefrítico arrojar
nueve piedrecitas y porción conside¬
rable de arenas. Helvesio refiere el
modo de usarla en el Brasil y en
Portugal, que es cocer una onza de
la raíz machada y deshilada con un
grano de sal amoniaco en un cuar¬
tillo de agua, y después de cinco c
seis hervores se aparta para que se
enfríe, se cuela y se da al enferme
un vaso cada cuatro horas: también
se suele dar en sustancia en la do¬
sis de medio escrúpulo con 15 gra¬
mos de sal amoniaco, de cuatro en
cuatro horas. El P. M. Sarmiento
habla de las virtudes de ella en una
carta escrita a D. Francisco Antonio
Arias, Oficial de la Secretaría de
Marina. Alcedo: (Diccionario Geo¬
gráfico Histórico de las Indias Occi¬
dentales o América, tomo V, Madrid
1789).
PAREJA, LEONCIO.— Bachiller
en 1908; su tesis: Vulvo vaginitis y
su tratamiento. Médico en 1909.
PAREJA, WENCESLAO— Médi¬
co (1864) Ejercía la profesión en 1886
PAREJA WENCESLAO — Bachi
11er en 1907; su tesis: El parásito de
la sífilis. Médico en 1908. Natural
del Ecuador, volvió a su país una
vez terminados sus estnudios profe¬
sionales en Lima. Bibliografía: —
Cáncer primitivo modular del híga¬
do, G.H. 904. — Tesis del bachille¬
rato en Medicina, G.M. 907. — Dis¬
curso en la Sociedad Amantes de la
Ciencia. G.C. XIV.
PAREJA Y LLOSA, JOSE A —
Bachiller en 1903; su tesis: Contri¬
bución y tratamiento de los fibro¬
mas uterinos complicados de emba¬
razo. Anales Universitarios 31. Re-
160)
comendado por la Facultad en 1905
como acreedor al premio “Concha”
ex-jefe de Clínica Ginecológica. Di'
rector de Casa Nacional de Salud
Médico cirujano en el año de 1904
Bibliografía: — Embarazo- doble':
miomatoso y fetal. G.H. 903. — Una
ovaristomía por quiste y granular
del ovario, G.H. 904.
PARIAMACHAY. __ Agua mi¬
neral de (Hidrol.) En el departa¬
mento de Junín y en el distrito de
Marpacomacha, se halla la hacien.
da Huasca en la que existe una
fuente de agua mineral que lleva el
nombre de Pariamachay y cuya com¬
posición química es la siguiente: —
Bicarbonato de cal, grs. 0,3168; Bi¬
carbonato de magnesia, grs. 0,0056 •
Bicarbonato de fierro, grs. 0,0200'
Cloruro de sodio, grs. 0,3138; Cloru¬
ro de potasio, grs. 0,0850; Sulfato de
cal, grs. 0,9180; Sulfato de magnesio
grs. 0,3243; Sulfato de soda, grs.
0,1047; Materia orgánica, grs. 0.110
Usos terapéuticos: Acción ligeramen¬
te purgante y propiedades tónicas.
PARODI, ALFREDO— Bachiller
en 1918; su tesis: La nefritis trau¬
máticas. Bibliografía: — Sobre una
rara complicación post operatoria en
una operada de equinococia hepáti¬
ca (Com. a la A. de Int.) 1917. — Un
caso de tuberculosis congénita de la
articulación escápulo humeral. G .
M. 917. — Tratamiento post operato¬
rio de los quistes hidáticos y en par¬
ticular de los de localización hepáti-
ca( Com. a la A. de int.) 1917.
PARODI, JUAN _ Médico (1? de
octubre de 1857).
PARODI, ROMULO. — Bachiller
en 1909; su tesis: Importancia de las
medidas legales en la defensa social
contra la sífilis.
PARODI, SANTIAGO D — Médi
co Cirujano. Bachiller en Medicina
el año de 1894; su tesis: Contribu¬
ción al estudio de la verruga pe¬
ruana, obtuvo el título profesional
el año de 1895. Recomendado por
la Facultad de Medicina de Lima
como candidato al Premio Concha
el año de 1896. Químico municipal
de Lima el año de 1892, durante la
epidemia de grippe en ese año afli¬
gió a Lima. Ha ejercido la profe¬
sión, durante muchos años, en la
provincia de Islay, que ha repre¬
sentado en el Congreso como dipu
tado por ella, en la actualidad ejer¬
ce la profesión en Lima.
PAROISSIEN, DIEGO.— Médico
El 20 de agosto del año 1820 partió
este médico de Valparaíso, con la ex¬
pedición libertadora que, al mande
del Generalísimo argentino don José
de San Martín, emprendía viaje al
Perú. El doctor Paroissien, médicc
de la expedición debió gozar de la
ilimitada confianza del Generalísi¬
mo; puesto que, en compañía de don
Juan García del Río fue enviado a
Europa en misión especial, encami¬
nada a ofrecer la corona del Perú a
la casa alemana de Brumswick, o a
la de Austria, Rusia, Francia o Por¬
tugal o aún a la de España, a la cual
se habría debido solicitar preferen¬
temente al Duque de Lúea. Estas
instrucciones fueron fechadas en Li¬
ma el 24 de diciembre de 1821. Pa¬
roissien y su compañero emprendie¬
ron viaje a Europa por la vía de
Chile, con el objeto de celebrar una
conferencia con O’Higgins. El doc¬
tor Paroissien regresó de Europa a
Lima el año de 1825. (Carlos A. Vi-
c 161
llanueva: “La Monarquía en Améri¬
ca”).
PAROTANI. — Arbol que se cría
en la isla de San Bartolomé una de
las Antillas, cuyas ramas crecen ha¬
cia abajo y vuelven a subir. Alcedo-
(Diccionario Geográfico Histórico de
las Indias Occidentales o América
tomo V, Madrid 1789).
PAROXISMO.— (F. 1.) Esta ex¬
presión ha pertenecido a la termino¬
logía médica de la época colonial y
también al lenguaje familiar de esa
época y aún de la presente. Ella ha
sido tomada en dos significados: uno
de ellos quería expresar el grado
de mayor intensidad de alguna cri¬
sis; por ejemplo el momento de con¬
vulsiones más intensas de un ataque
epiléptico o el de mayor delirio de
una enfermedad mental. Pero tam¬
bién quiso significar las pérdidas de
conocimiento que procedían a la
muerte de muchos agonizantes se
dijo que habían tenido un paroxis¬
mo o dos paroxismos, etc.
PARRA Y V., CESAR A.— Far¬
macéutico. Su nombre figura en la
Relación oficial de la Facultad de
1916.
PARTES.— (F. 1.) Nombre vul¬
gar con el cual vienen vulgarmente
designadas las partes pudendas de
la mujer o los órganos genitales de
élla.
PARTO. — (Hist.) Véase: Obste¬
tricia, práctica de la.
PARURO. — (Hidrol.) Están cita¬
das en este Diccionario las aguas mi¬
nerales de Yaurisque, situadas en es¬
ta provincia del departamento del
Cuzco.
PARTOS CLINICA DE.— Cáte¬
dra (Hist.) La creación de esta nue¬
va Cátedra fue comunicada al Sr
Rector de la Universidad de Lima
en la siguiente comunicación: Minis¬
terio de Instrucción. Dirección Ge¬
neral de Instrucción Pública y Cul¬
to. Lima, Setiembre 23 de 1878. Se¬
ñor Rector de la Universidad Mayor
de San Marcos. S.E. el Presidente
de la República ha expedido, con fe¬
cha de hoy, las resoluciones que si¬
gue: Visto el oficio del Decano de la
Facultad de Medicina, manifestando
la necesidad que hay de proveer la
Cátedra de Clínica de Partos, crea¬
da en virtud de la ley autoritativs
de 1 1 de mayo de 1875; y estando a
lo prescrito en el Artículo 255 de1
Reglamento de Instrucción, nómbra¬
se Catedrático principal de la men¬
cionada cátedra al Dr. D. Ramón
Morales, con el sueldo fijado por la
ley; el que se le abonará de los ex¬
extraordinarios de Instrucción de¬
biendo recabarse del Congreso que
consigne la respectiva partida en el
Presupuesto General. Que me es gra¬
to trascribir a U.S. para su cono¬
cimiento y fines. Dios guarde a U
S. Raymundo Morales.
PARVULO.— (F. 1. No seria po¬
sible determinar la edad precisa a
la cual corresponde esta denomina,
ción, muy empleada cuando se tra¬
ta de los niños abandonados y de
las víctimas de infanticidio. Es tér¬
mino vulgarmente empleado.
PASANTES — (Hist.) El pasan¬
te es una institución escolar de ori¬
gen netamente colonial y que noso¬
tros hemos visto establecido come
regla general en los colegios de Ins¬
trucción Media en la época en que
hacíamos tales estudios en Lima
162)
(1895-1901). Se trataba de alumno?
que estaban encargados de tomar el
paso (o sea la lección) a sus compa¬
ñeros. El cargo era considerado siem¬
pre como una prueba de distinción
que recibía el agraciado. De esto?
pasantes existieron en el Real Cole¬
gio de Medicina y Cirugía de San
Fernando y en el de la Independen¬
cia; pero hay indicios que permiten
suponer que estos pasantes fueron
algo más de lo que eran los pasan¬
tes de Colegio que nosotros tuvimos
ocasión de conocer y que llenaron
funciones de enseñanza auxiliar c
suplementaria de aquella llevada a
cabo por los Catedráticos y que, en
muchos casos, corireron a cargo de
la enseñanza toda la materia, por
falta de Catedrático encargado de
ella. Entre otros pasantes debemos
citar, a título de curiosidad infor¬
mativa, los siguientes nombres: de
Matemática, don Ignacio Huidobrc
(1820); de Anatomía, D. José Pe¬
queño (1812); de Física, don Pedrc
de la Torre (1822); de Fisiología, D
Francisco Santiago Mascóte (1822)-
de Patología y Terapéutica, don Dá¬
maso Herrera (1841).
PASCAL, PEDRO.— Médico (11
de abril de 1848).
PASION. — (F. 1.) Sinónimo vul¬
gar de afección durante la época co
lonial, término empleado por muchos
prácticos. Decíase pasión de pecho
pasión de garganta, etc.
PASMO. — (F. 1.) — Nombre que
en la terminología médica de la co¬
lonia servía para determinar la pa¬
rálisis o la detención del desarrollo
de las personas, detención de desa¬
rrollo que se designaba, sin embar¬
go más habitualmente, manifestan¬
do que dicha persona se había cal¬
mado. El pasmo, como hecho de pa¬
rálisis se halla citado por todos los
cronista de la época colonial y se
encuentra igualmente mencionado
con mucha frecuencia en las rela¬
ciones de testimonios recojidos con
ocasión de los procesos de beatifica¬
ción de algunos santos peruanos, co¬
rno Rosa de Lima y Martín de Po¬
rres, a quienes viene atribuida la cu¬
ración de muchos de estos casos de
pasmo. Enfermedad endémica délos
países cálidos de la América, espe-
cialmente en las Costas del Reyno
de Tierra Firme: es una convulsión
general de nervios que empieza por
la compresión de las mandíbulas,
que apenas deja abrir la boca, de la
cual mueren con indecibles dolores
sin que se haya hallado remedio: los
negros son propensos a ella, y ordi¬
nariamente ataca en mojándose cual¬
quier herida o llaga. Alcedo: (Dic¬
cionario Geográfico Histórico de las
Indias Occidentales o América, to¬
mo V. Madrid 1789).
PASQUEL, ALFONSO.— Bachi¬
ller en 1911; su tesis: La sífilis en
Lima. Obtuvo el título profesional
en 1911. Fundador y Director del
Sanatorio Pasquel en Magdalena del
Mar (1919). Bibliografía: - — Elogie
de Carrión, G.M. 907. — Tesis del
bachillerato en Medicina, G.M. 911
— Hernia crural extrangulada, G.H.
904.
PASTELES.— (Bromatología) De
choclo, de yuca.
PASTOR, ADRIAN. — Bachiller
en 1900: su tesis: El sistema japoni-
cum y su acción sobre el organismo
(Anales Universitario 28). Médicc
cirujano en 1901.
(163
PASTOR, AUGUSTO A— Far¬
macéutico (1910).
PASTOR, ARTURO J.— Médico
(1914). Bachiller en 1914; su tesis:
Higiene de las marchas.
PASTOR, MANUEL VICENTE —
Alumno interno de San Fernando (6
de abril de 1820) Juró la Indepen¬
dencia el 30 de julio de 1821.
PASTOR, NEFTALI. — Farma¬
céutico. Su nombre figura en la Re¬
lación oficial de la Facultad dn
1916.
PASTOR DE VELAZCO, MATEO
- — - Está citado en el proceso de bea¬
tificación de Martín de Porres, por
alguno de los testimonios, como Spe-
tiale, nombre con el cual eran cono¬
cido en Europa, indistintamente, los
boticarios y los vendedores de sim¬
ples. Parece que el negocio de Pas¬
tor era uno de los mejores de su gé¬
nero existentes en la Lima del siglo
XVII. En 1654 Pastor y su esposa
doña Francisca Vélez Michiel lega¬
ron ante el notario D. Martín de
Ochoandiano, sus bienes en favor de]
Colegio de Santa Cruz de las niñas
expósitas. Pastor murió en 1655 y
la casa destruida en 1687 fué recons¬
truida más tarde.
PASTRANA, VICENTE. — Far¬
macéutico que ejercía la profesión en
Lima en 1808 y que hizo un dona¬
tivo de 10 pesos para la obra del Co¬
legio de San Fernando que enton¬
ces se iniciaba.
PASTUZO. — Nombre que dan en
el Reyno de Quito al vaso escrito¬
rio de madera que hay embarniza¬
do y pintados en la Provincia de Pas¬
to. Alcedo: (Diccionario Geográfico
Histórico de las Indias Occidentales
o América, tomo V, Madrid 1789).
PATA _ - (Bromatología).
PATALETA. — (F. 1.) Sinónimo
vulgar de crisis convusivas.
PATAS. — (Bromatología).
PATATUZ. — (F. 1.) Como pata¬
leta es un sinónimo vulgar de crisis
convulsiva.
PATILLA. — Nombre que dan a
la Sandía en la Provincia de Car¬
tagena. Alcedo: (Diccinario Geográ¬
fico Histórico de las Indias Occiden¬
tales o América, tomo V, Madrid
1789.
PATINO, BENJAMIN. — Bachi¬
ller en 1909; su tesis: La lepra en el
Perú. Médico en 1910. En la actua¬
lidad (1921) representa a la provin¬
cia de Canta en la Cámara de Dipu¬
tados del Perú.
PATISARANDA. — Véase Apoyo-
matli. Especie de Junco según Her¬
nández: también le conoció Monar-
des con el nombre de raíz de San¬
ta Elena. Alcedo: (Diccionario Geo¬
gráfico Histórico de las Indias Occi¬
dentales o América, tomo V, Madrid
1789).
PATOLOGIA.— Cátedra de (His¬
toria) Constituida una de las cáte¬
dras del programa de Unánue para
el colegio de San Fernando y com¬
prendía la Semeiología, la Nosolo¬
gía y la terapéutica. No se halla en
los anales de la enseñanza médica
hasta 1841 nombre alguno de profe¬
sor de este curso. Es en dicho año
164)
que se halla el nombre del doctor Jo¬
sé Dámaso Herrera, como pasante
de una asignatura de la que forma¬
ban parte la Patología y la terapéu¬
tica. Así reunidas aún, en 1843 fue
encargado de la enseñanza de am¬
bos cursos el Dr. Manuel Solari. Fue
en 1856 que quedó establecido el
curso de Patología General que se
conserva hasta nuestros días. Han
sido profesores titulares de la asig¬
natura D. José Mariano Macedo
(1856-1861); D. Lino Alarco (1862-
1865); D. Armando Vélez (1866-
1884); D. Leandro Loli (1884-1885) •
D. Armando Vélez (1886-187); D. Jo¬
sé M. Quiroga (1887-1905); D. Ma¬
ximiliano González Olachea (1905-
1911).
PATOLOGIA REGIONAL— (Bi¬
bliografía nacional). Además de los
estudios nacionales relativos a en¬
fermedad de Carrión (Véase la pa¬
labra) a uta (Véase la palabra), a
tifus exantemático (Véase la pala¬
bra), a alienación mental (Véase la
palabra) debemos citar las siguien¬
tes notas bibliográficas: 1786 — Dá-
valos José Manuel: Maladies de Li¬
ma, tesis de Montpellier. 1787 — Uná-
nue Hipólito: Observaciones sobre el
clima de Lima, Lima. 1804 — Pare¬
des Simón Gregorio: De las enfer¬
medades reinantes en Chile y en Li¬
ma. 1826 — Brandin Abel Victoria¬
no: Influencia de los climas. 1901—
Olaechea Abel S.: El berigeri en el
Perú. 1900 — Orellana Blas Elias de-
El anquilostoma duodenalis bajo el
punto de vista patológico en el Pe¬
rú.
PATRON, NEMESIO.— Bachiller
en 1891; su tesis: Electricidad está¬
tica y sus aplicaciones. Médico en
1891.
PATRON PABLO. — Médico Ci¬
rujano. Nieto del doctor Faustos, ce¬
lebrado médico de los últimos años
de la época colonial de nuestra his¬
toria, el doctor Patrón era natural
de Lima y había hecho sus estudios
médicos en la Facultad de Lima, ob¬
teniendo los premios mayores de la
Facultad; las contentas de Bachiller
(184), de Licenciado 1885) y de doc¬
tor (1886). Dotado de excepcionales
condiciones de laboriosidad, dueño de
una excelente memoria, no tardó el
doctor Patrón en abandonar el cam¬
po médico, iniciándose a raíz de la
adquisición de su título profesional
(1886), por aquellos de la Historia
Nacional de la Filología Nacional, en
los cuales llegó a conquistar plaza
de notable americanista. Fallecido el
año de 1910, la Gaceta de Hospitales
de Lima, comentó el fallecimiento
del doctor Patrón en los siguientes
términos: El Dr. Patrón, médico, fi¬
lólogo, historiador erudito, america¬
nista notable, muere dejando un ver¬
dadero vacío en la intelectualidad
nacional. El cerebro poderoso del Dr.
Patrón atesoró ciencia como los ava¬
ros riqueza, pero, diferente de éstos
fue pródigo de su saber: dotado de
poderosa memoria era el archivo, la
Biblioteca de consulta fácil, sobre
todo para aquellos que se dedica¬
ban a escrudiñar el pasado. Con har¬
ta benevolencia muchas veces lo mis¬
mo absolvía una consulta, marcaba
una fecha, señalaba una obra, daba
siempre un buen consejo . . . Sus
producciones esparcidas en ar¬
tículos y periódicos y en folletos no
han sido compiladas y de su gran
obra, el origen súmero de la lengua
incaica, sólo se editó un volumen — ”
Delegado del Perú al Congreso de
Montevideo. Bibliografía: 1) La Me¬
dicina en el Perú por años de 1730
(165
según Mr. Petit, en Crónca Médica
de Lima, 1884. 2) Nuevos usos del
Capsicum, conf. en la Unión Fernan-
dina, 1885. 3) Fiebre biliosa palúdica.
Crónica Médica, 188. 4) Del diag¬
nóstico de la tifoidea en el primer
período, traducción anotada. Cróni¬
ca Médica, 1885. 5) Púrpura palúdi¬
ca, Crónica Médica, 1885. 6) Disen¬
tería, Crónica Médica, 1886. 7) E1
Dr. José M. Dávalos, Crónica Mé¬
dica, 1886. 8) Disentería, casos clíni¬
cos, tratamiento, Crónica Médica
1886. 9) Miasis, Crónica Médica
1886. 10) Algo sobre el tratamiento
de la forunculosis, Crónica Médi¬
ca, 1887. 11) El zaratán, por M. Pe-
tit, Crónica Médica, 1887. 12) Psi¬
cología Experimental, Crónica Mé¬
dica, 1888. (13) Un medicamento an-
ti rábico, Crónica Médica ,1889. (A
propósito de los ensayos de curación
de la rabia practicados en el depar¬
tamento de Ayacucho con el Agave
americano. 14) La verruga de los
conquistadores, Lima, 1889 y en B.S.
G., 1895. . 15) Condiciones de la cla¬
se obrera en el Perú y medios de
mejorarla, estudio premiado con un
premio pecuniario, Lima. 1894. 16)
La enfermedad mortal de Huayna
Cápac, Crónica Médica, 1894, y en
B.S.G. 1895. 17) Observaciones
acerca del estudio médico legal so¬
bre el envenenamiento de la señora
Lewis, Crónica Médica, 1893. 18) El
hospicio de huérfanos lactantes; bre¬
ves indicaciones sobre lactancia ar¬
tificial, Crónica Médica, 1895. 19)
Rectificaciones a una obra de Geo¬
grafía Médica, Crónica Médica, 1895
20) La fiebre peruana y chilena de
Ruiz y Pavón, en El Comercio de
Lima. 1891, y en la Gaceta Científi¬
ca de Lima, vol, VII y en B.S.G. X
21) El Soroche, en Gaceta Científi¬
ca de Lima, vol. I. — Colón y su des¬
cubrimiento, G.C. IX. - — Nuevos es¬
tudios sobre las lenguas americanas
Leipzig, 1907. — Informe sobre el es¬
tado de trabajos en la oficina Rai-
mondi. B.S.G. IV. — La raíz Chi
en varias lenguas de América, G. S
B. VII. — La papa en el Perú primi¬
tivo. en B.S.G. XI. — Influencia
del dominio peruano en Chile, en B
S. G. XXV. — Un huaco con caracte¬
res chinos^ en G.S.C. XXIII. —Con¬
greso de americanistas de Stutt.gart
en B.S.G. XV. — Lima antiguo — El
Ateneo (la época) V. — La sucesión
de los Incas — El Ateneo (la época)
VI. Medalla de oro de Concurso.
— Ollanta — el Ateneo (la época)
I. — Prehistoria nacional — El Ate¬
neo (la época) II. - — Cultura prehis¬
pánica, el Ateneo ( 2^ época) III.
- — Datos bibliográficos — El Atenec
(2^ época) VIL - — Etimología de la
palabra Tabaco — El Ateneo (2a
época) VIL
PATRON Y PATRON, JOSE. —
Médico-Químico municipal en Lima
el año de 1892, cuando la epidemia
de gripe que ese año afligió a Li¬
ma hizo pensar en la conveniencia
de creación de tales cargos de con¬
trol sanitario. Bibliografía: 1) Breve
revista tocológica de la Maternidad
de Lima, en Crónica Médico de Li¬
ma, 1895. 2) El guayacol como tó¬
pico antitérmico, en Crónica Médica
de Lima, 1896.
PATRON Y TERRY, PABLO. —
Estudió Medicina (1902-1906) y fa¬
lleció en Jauja. - Una visita al Ma¬
nicomio, G. H. 907.
PATRONA DEL REAL COLEGIO
DE SAN FERNANDO.— (Hist.) Véa¬
se: Asunción.
166)
PAUJI. — Ave del Reyno del Perú
de la figura de una Pavita peque¬
ña, de carne muy gustosa para co¬
mer, semejante a la del Faisán, por
lo cual se estima mucho. Alcedo:
(Diccionario Geográfico Histórico de
las Indias Occidentales o América
tomo V, Madrid 1789).
PAULETTE, FAUSTINO — Bachi¬
ller. Cirujano latino por el Real Tri¬
bunal del Protomedicato en 11 de
julio de 1820.
PAULET JUAN M. — Bibliografía:
— -Curación de la aneurisma tramáti-
ca por la comprensión digital. Lima.
Imprenta Liberal 1870.
PAULET, MANUEL. — Alumno
distinguido del Colegio de la Inde¬
pendencia en Lima, el año de 1843
había obtenido un verdadero éxito
rindiendo un examen público de
Anatomía en el Anfiteatro. Había
obtenido el título profesional antes
de la organización de la Facultad de
Medicina de Lima (1856) sin que sea
posible precisar la fecha de dicha re¬
cepción. El Dr. Paulet ejerció la pro¬
fesión médica en lea y estudió las
aguas de Huacachina y asistió muy
solícitamente a los enfermos del Hos¬
pital de lea, ciudad de la que era
médico titular y donde falleció el año
de 1886. Contaba entre sus mérito sel
doctor Paulet el de haber acompa¬
ñado, en su calidad de Cirujano del
Ejército al General don Andrés- A
Cáceres en su campaña de resisten¬
cia contra los chilenos llevada a ca¬
bo en los departamentos del Centre
conocida con el nombre de Campana
de la Breña.
PAULET, MARIANO APOLINAR
— (1779-1862) Bachiller. Cirujano
latino por el Real Tribunal del Pro¬
tomedicato en 9 de marzo de 1815.
El año de 1830 desempeñaba el car¬
go de Médico de la Casa de Santa
María del Socorro en lea (Guía de
Forasteros) ciudad en la cual falle¬
ció. a la edad de 83 años. — Padre
del médico Manuel. — Cirujano ma¬
yor. Estuvo en peligro de ser fusi¬
lado por Rodil que le perdonó la vi¬
da por su solicitud para con los he¬
ridos Ulloa (“Necrología en Gaceta
Médica, 1862”).
PAUTA, EUDOCIO. — Bachiller en
1902; su tesis: Prolapso uterino.
PAZ Y ARIZOLA, J. M — Bachi
11er en 1915; su tesis: El cacodilato
de soda a dosis nocivas en terapéu¬
tica; su aplicación en la tubercuplo-
sis incipiente
PAZ Y BASURCO, JOSE D —
Médico (1913). Bachiller en 1913:
su tesis: Fenómenos de la mano; su
tratamiento.
PAZ SOLDAN, CARLOS ENRI
QUE. — Médico Cirujano. Hijo del
notable y erudito publicista Don
Carlos Paz Soldán, es natural de Li¬
ma y ha hecho sus estudios médicos
en la Facultad de Medicina de Li¬
ma. Bachiller el año de 1910: su te¬
sis: La medicina militar y los pro¬
blemas nacionales. Obtuvo el título
profesional el año de 1911 y el gra¬
do académico de doctor el año de
1915 sustentando una tesis del título:
La Asistencia Social en el Perú. —
Publicista, Carlos Enrique Paz Sol¬
dán ha llevado a la prensa diaria la
colaboración médica que ha popula¬
rizado el nseudónimo de doctor Per-
cy, que adoptada en tal colaboración
llevada a cabo, principalmente, en
(167
las columnas de La Crónica y El Co¬
mercio, diarios limeños ambos. La
obra periodismo médico diario de
Paz Soldán tiene méritos que sólc
podemos apreciar los que hemos he¬
cho labor de diarismo y conocemos
las urgencias angustiosas con las
cuales el periodista es obligado al co¬
mentario o a la marginación de la
actualidad. La bibliografía de Paz
Soldán en este campo de la activi¬
dad diarista es, sencillamente, formi¬
dable. — Periodista médico, Paz Sol¬
dán, que había aportado una buena
colaboración a las páginas de Cró-
dica Médica de Lima, fundó en com¬
pañía de Baltazar Caravedo, un ór¬
gano de publicidad, la Reforma Mé¬
dica, que se publica en la actualidad
y que ha contribuido en mucho a]
enriquecimiento de nuestra litera¬
tura médica. — Llamado a filas en
1910 se juzgaba inminente un con¬
flicto armado con el Ecuador, al re¬
greso de esta expedición que terminó
con la amistosa intervención de algu¬
nas potencias americanas, Paz Soldán
formó parte del personal técnico de
la Sanidad Militar Peruana. Cola¬
boró con entusiasmo infatigable y
con eficiencia indiscutible hasta
que se retiró de esta institución.
— Opositor al concurso de Tera¬
péutica y Materia Médica cuya
elección no le fue favorable fue
nombrado Catedrático interino de
Fisiología Humana el año de 1919.
Vacante en 1920 la Cátedra de Hi¬
giene, a ella fue promovido el Dr.
Paz Soldán. — Obra nacionalista es la
llevada a cabo por este médico jo¬
ven, ya que ella está encaminada al
estudio de problemas sanitarios has¬
ta el presente mal encarados o de¬
ficientemente por la autoridad en¬
cargada de hacerlo. Una de sus obras
más notables lleva prólogo muy elo¬
gioso y muy de honor del ilustre
americanista argentino D. José Pen-
na. — Diputado regional por Lima
el Doctor Paz Soldán ha desempe¬
ñado la presidencia del Congreso del
Centro en la Legislatura de 1920.
Bibliografía: 1) Tesis del bachillera¬
to en Medicina, Imp. Liberal, Lima
1910. R.U. 1911. 2) La ascariodiosis;
sus formas clínicas; su tratamiento
por el timol, en Crónica Médica, Li¬
ma, 1911. 3) La cura de Karell y Ne-
frocardiopatía, en Crónica Médica
Lima, 1911. 4) El Cuerpo de Médi¬
cos Militares en el Perú (Estudio de
organización sanitaria militar), Li¬
ma, Tip. La Unión, 1912. 5) La re¬
gión Cuzco-Puno (estudio médicc
militar). Imp. del Servicio Geográ¬
fico del Ejército, Lima, 1913). — El
tratamiento de la disentería, G.M.
910. — La ascaridiosis y su trata¬
miento por el timol, G.M. 911. — La
cura de Karell y nefrocardiopatía,
G.M 911. — Dos casos de enfermedad
de Carrión, G.M. 912. — Un progra¬
ma de política sanitaria, conf. en la
U.F. 1915. — Algunas ideas pedagógi¬
cas en la escuela de Médica Bonae¬
rense G.M. 916. — Medicina social
1917. — Doctor en 1915; la Asisten¬
cia Social en el Perú.
PAZOS, GUILLERMO E.— Far¬
macéutico (1903).
PAZOS VARELA, JORGE.-- Mé¬
dico Cirujano. Hermano del Dr. Ri¬
cardo Pazos Varela. nacido en Lima
hizo sus estudios en la Facultad de
Medicina. Bachiller en Medicina el
año de 1905; su tesis: La radiotera¬
pia y los epiteliomas. Obtuvo el tí¬
tulo profesional el año de 1905. Pa¬
co después terminados sus estudios
profesionales se trasladó a la ciudad
de Chiclavo, donde ejercía la profe¬
sión, al mismo tiempo que desem¬
peñaba la enseñanza de Ciencias Na-
168)
turales en el Colegio de dicha ciudad
Falleció trágicamente en el puertc
de Eten, ahogado.
PAZOS VARELA, RICARDO. —
Médico Cirujano. Hijo del distingui¬
do hombre público don Juan Fran¬
cisco Pazos, nació el doctor Pazos
Varela en Lima. Bachiller el año de
1903, sosteniendo una tesis titula¬
da: Seroterapia del carbón. Obtuve
el título profesional el mismo año
de 1903, coronación de estudios eme
le Facultad había premiado otorgán¬
dole el Premio Escolar (1902) y la
Contenta de Doctor (1903). Termi¬
nados sus estudios, el Dr. Pazos se
trasladó a Europa en viaje de per¬
feccionamiento profesional, habién¬
dose especializado en el estudio de
las enfermedades de las vías geni-
to urinarias. De regreso al Perú, el
doctor Pazos fue comisionado por el
Gobierno para combatir la epidemia
de peste bubónica en Chiclayo; co¬
misión que llenó debidamente. El añe
de 1908 obtuvo el grado académicc
de doctor en Medicina, sustentan¬
do una tesis titulada: La operación
de Froyer en la hipertrofia de la
próstata. Dividida la Cátedra de No¬
sografía Quirúrgica y creada la de
enfermedades de las vías urinarias
el doctor Pazos fué nombrado Prin¬
cipal interino de ella el año de 1909
El año de 1914, por concurso, Cate¬
drático principal titular de la asig¬
natura. cargo que conserva en la ac¬
tualidad. Opositor a concurso para
el desempeño de un titularato en el
Hospital Dos de Mayo el año de 1909
desempeña desde entoces la jefatura
de la Sala de San Andrés, destina¬
da a enfermedades de las vías ge-
nito urinarias. El Dr. Pazos Varela
es Miembro de la Sociedad Peruana
de Cirugía. Bibliografía: 1) Tesis
del doctorado, Lima, 1908. 2) La
prostatectomía suprapubiana, com
al IV Congreso Panamericano de Me¬
dicina, Imp. Sanmarti, Lima, 1908
3) Elogio de Carrión, G.M. 900. 4)
Seroterapia del carbón, G. M. 904.
5) La operación de Froyer en la hi-
pertropia prostática, G.H. 909, 6)
Anuria completa post operatoria por
nefrc^iomía en un riñón único, en
Anales de la Facultad de Medicina
de Lima, frsc. II. 7) Ligeros apun¬
tes sobre prostatectomía transvesical
G.H. 913.
PEBAQUE, JULIO.— Dentista que
ejercía la profesión en 1886.
PEBAQUE, LORENZO.— Cir ujano
dentista en 1867.
PEBETERO. — Especie de colum-
nita que hacen de la plata virgen a-
malgamada con el azogue, y extraí¬
do éste con el fuego antes de fun¬
dirla: (Diccionario Geográfico His¬
tórico de las Indias Occidentales, o
América, tomo V, Madrid, 1789).
PECANTE.— (F. 1.) Decíase, por
los médicos de la época colonial, de
aquel humor a cuya disminución o a
cuyo exceso venía atribuida alguna
enfermedad: la bilis, la sangre, la
atrabilis, podían ser, según los ca¬
sos, los humores pecantes.
PECHUGUERA— (F. 1) El Doctor
Archibaldo Smith, en su Geografía
de las enfermedades en los climas
del Perú: que traducida del New
Philosophical Journal de Edimbur¬
go, por el Dr. Leonardo Villar, pu¬
blicó la Gaceta Médica de Lima,
(1857) dice lo siguiente: La Pechu¬
guera o bronquitis crónica es la en¬
fermedad natural de la edad avan¬
zada en las minas. Se refiere a las
minas de Cerro de Pasco. — El Dr.
Archibaldo Smith (Geografía de las
enfermedades en los climas del Pe¬
rú) asegura que se daba este nom¬
bre a la bronquitis crónica.
PEDEMONTE, MAXIMO.— Bachi¬
ller en 1893; su tesis: Valor del sul-
íonal como hipnótico. Médico 1896.
PEDEMONTE S. M.— Farmacéu¬
tico que ejercía en 1886.
PEDICURO.— (Hist.) Véase: Qui-
ropedistas.
PEDRAZA, BERNARDO DE LA.—
Flebótomo por el Real Tribunal del
Protomedicato en 15 de setiembre
de 1810. En la Guía Domiciliaria de
Lima de 1853 aparece escrito el a-
pellido “Pedrosa”.
PEDROSA, MELCHOR.— Flebó¬
tomo. — Ejercía la profesión en Li¬
ma en 1853 (Guía domiciliaria).
PEGAJOSA. — (Bot.) Véase: Yer¬
ba de la purgación.
(173
PEGAJOSIDAD.— (F.l) Sinónh
mo vulgar de contagiosidad. Se di¬
ce que una enfermedad se pega,
que es pegajosa, que el enfermo tal
“le ha pegado” la enfermedad a una
persona. Para que este concepto de
contagiosidad no guardara relación
con otra forma de contagio que el
producido por contacto con una per¬
sona enferma, pero es curioso obser¬
var que el mismo vulgo que adopta
la expresión que nos ocupa reco¬
mienda el alejamiento de la habita¬
ción del enfermo, la abstención de
usar sus vestidos o su vajilla, etc.,
etc.
PELLEGRIN, EDUARDO.— Ciru¬
jano graduado en Tolón (Francia),
en cuya Universidad había desem¬
peñado el cargo de Disector Ana¬
tómico, había llegado al Perú co¬
mo segundo Cirujano de la fragata
francesa “Calatea” y fué nombrado,
por decreto gubernativo de 15 de ju¬
lio de 1821, disector anatómico del
Colegio de la Independencia. Como
disector firmó el acta de la jura de
la Independencia en la ceremonia
realizada el 30 de julio de 1821.
PELLICER, DIEGO TOMAS. —
Bachiller. Médico por el Real Tribu¬
nal del Protomedicato en 27 de fe¬
brero de 1827.
PELLON. — Pellejo de Carnero de
lana muy larga y fina, pintada de
varios colores que usan en el Perú
y en el Reyno de Tierrafirme pa¬
ra poner encima de la silla de las
caballerías con que va el ginete co¬
mo sobre una almohada, y en el
campo le sirve de colchón: en Bue¬
nos Aires los hacen tejidos de la
misma lana. Alcedo: (Diccionario
Geográfico Histórico de las Indias
Occidentales o América, tomo V,
Madrid, 1789).
PENDAVIS, GUILLERMO FRAN¬
CISCO.— Médico boliviano autori¬
zado para ejercer. Figura en la Re¬
lación de 1894.
PENDEJOS.— (F.l) Con este nom¬
bre designa el vulgo los pelos im¬
plantados en el pubis y en las in¬
mediaciones de los órganos genita¬
les, así como aquellos implantados
en la margen del ano, los cuales en
las personas poco aseadas adquie¬
ren el nombre de quita-sueños cuan¬
do a los pelos se adhieren peque¬
ños fragmentos de materias fecales.
En las fiestas populares de Lima
adornábanse y aún se adornan las
casas de vecindad con unas tiras de
papel de las cuales pendían peque¬
ños fragmentos de vidrio que, agita¬
dos por el viento y puesto en con¬
tacto entre sí producían un ruido
especial, llamábanse quita-sueños.
¿Hay relación en esta comunidad de
nombre?
PENNA, JOSE A. — De Buenos Ai¬
res Corresponsal de la Unión Fer-
nandina en esa ciudad (1885). Bi¬
bliografía: Costumbres funerarias
en el imperio de los Incas, G. M. 909.
PENUTTI, N. — Gran pintor que
con Schroni y Arrigoni acompañaron
a Raimondi en el viaje al Perú.
PEÑA, FEDERICO DE LA.— Mé¬
dico. Nombrado en 25 de marzo de
1863 miembro de la Junta Directiva
de Medicina de Arequipa. Médico
cirujano por el Protomedicato Ge¬
neral en 27 de febrero de 1851. Mé¬
dico del Callao. Aparece como tal
en la Guía Domiciliaria de 1853.
Discurso sobre angina diftérica, en
S. de M. G.M., III.
174)
PEÑA, JUAN DIAZ DE LA.— En
26 de Julio de 1844 fué nombrado
Teniente del Protomedicato Gene¬
ral en la ciudad del Cerro de Pas¬
co. El año de 1853 residía en Lima
(Guía de Forasteros).
PEÑA, MANUEL DE LOS SAN¬
TOS. — Farmacéutico. — Del Real
Tribunal del Protomedicato en 20
de Julio de 1816. Nombrado por el
mismo Tribunal en 18 de Noviem¬
bre de 1817 farmacéutico en una ex¬
pedición militar a Chile. En aquel
entonces se excusó de marchar en
dicha comisión, manifestando hallar¬
se atacado de una hemotísis. El Real
Tribunal no aceptó esta excusa de¬
clarando que el viaje le haría pro¬
vecho. No sabemos si llegó a mar¬
char. El año de 1827 ejercía las fun¬
ciones de farmacéutico en el Hos¬
pital de San Bartolomé.
PEÑA, PEDRO. — Médico (Agosto
11, 1858).
PEÑA, PEDRO DE LA. — Autor
de la censura al libro del Dr. Os-
sera y Estela “Físico Cristiano” pu¬
blicado en Lima en 1690.
PEÑA, PEDRO JOSE. — Farma¬
céutico (15 de mayo de 1827).
PEÑA, SANTOS. — Farmacéutico.
Aparece en calidad de tal y como
encargado de la Botica Peruana del
Callao en la Guía Domiciliaria de
Lima en 1853. En este mismo año
desempeñaba el cargo de Vocal de
la Junta Directiva de Farmacia en
Lima.
PEÑA HERMOZA, ABELARDO —
Bachiller en 1906; su tesis: Contribu¬
ción al tratamiento de la coquelu¬
che por el aire azonizado.
PEÑA LLAMAS, CARLOS JA¬
CINTO DE LA.— En 1723 presentó¬
se ante el Cabildo de Santiago: El
Sr. Vicuña Mackenna (Los médicos
de antaño en el Reyno de Chile, San¬
tiago en 1877) publica los documen¬
tos siguientes: “El Dr. D. Carlos Ja¬
cinto Peña y Llamas, médico revali¬
dado por el Real Protomedicato de
su Majestad, doctor graduado en la
Real Universidad de Salamanca, por
cuyo título fué incorporado en la
Real Universidad de Santo Tomás
de la Ciudad de San Francisco de
Quito y en la dicha cathedratia de
prima actual, como todo consta en
los títulos de que hago demostración
en debida forma y pido se me de¬
vuelvan originales, parezco ante U.S.
y digo que yo pretendo excercer mi
oficio en este Reyno y su jurisdic¬
ción en todos los actos positivos que
se puedan ofrecer, según mi literatu¬
ra y suficiencia como pedir obser¬
vancia de lo mandado por su Ma-
estad (que Dios Guarde) por sus
’eales escritos concedidos a las per¬
sonas de mis grados; y para poder¬
lo ejecutar por tanto. A. U. S. pido y
suplico que habiendo por demostra¬
do los dichos mis títulos, mande se
me de el despachón necesario para
poder libremente usar de mi sufi¬
ciencia y en consecuencia pedir la
observancia de lo que su Majestad
tiene prevenido a las personas de mi
grado, pido Justicia, juró en forma,
etc. El Dr. D. Carlos Jacinto Peña
y Llamas.— En vista del informe fa¬
vorable del Cabildo Protomédico y
de la vista igualmente favorable del
procurador de ciudad, el Dr. Peña
fué autorizado al ejercicio de la pro¬
fesión en el reino de Chile.
PEÑAMARIA Y TOMAS, HORA¬
CIO.— Médico con títulos españo-
(175
les. Figura en la Relación oficial de
la Facultad de 1914.
PEÑA MURRIETA, RODRIGO. —
Bachiller en 1899; su tesis: Acción
de la analgecina sobre los procesos
de la keratitis y kerato-conjuntivitis
flictelunares. Médico cirujano en
1900. Ha sido durante muchos años,
diputado a Congreso por la provin¬
cia de Huancayo. En la actualidad
(1921) se halla desterrado por sus
vinculaciones políticas con el parti¬
do civil.
FEPIAN.— - (Bromatolog.).
PEPINO. — (Hist.) El Solanum
variegatum, conocido en Lima con
los nombres de Pepino y de Mata
Serrano, nombre este último debi¬
do a la creencia que se tiene de sus
propiedades nocivas para los sujetos
que de la serranía vienen a Lima,
tiene una historia médica no exenta
de interés entre nosotros: En la épo¬
ca colonial, el Pepino fué objeto de
un estudio del doctor Vargas Ma¬
chuca, que está citado por varios au¬
tores y aún por el poeta Caviedes;
pero que no hemos logrado leer. El
año de 1863 el Dr. Cleómedes Blan¬
co planteó, ante la Sociedad Médica
de Lima, el hecho, por él evidencia¬
do con algunas historias clínicas, de
la acción nociva del dicho Pepino
(Véase: Cleómedes Blanco: Memoria
sobre la acción patógena del sola¬
num variegatum o Pepino, en Gace-
Médica de Lima, 1863. El químico
italiano Eboli, a su vez, en la se¬
sión celebrada por la dicha Socie¬
dad Médica, el 14 de diciembre de
1863, presentó una sustancia blan¬
ca, pulverulenta, con puntos brillan¬
tes que indican ser cristalizable y es
un alcaloide que (el Autor) ha en¬
contrado en el análisis que ha hecho
del pepino, a la que, con benepláci¬
to de la Sociedad, propone el nom¬
bre de variegatina. — En la sesión
de la Sociedad Médica de Lima, que
hemos citado, el Dr. Montenegro hi¬
zo alusión a casos por él observa¬
dos y semejantes a los referidos por
el Dr. Blanco. Agregó el Dr. Monte¬
negro que los accidentes tóxicos e-
ran semejantes a los producidos por
el cucurmis sativus llamados thim-
bales en el interior del Perú. —
(Hist.) En el siglo XVII escribió a-
cerca de las propiedades nocivas del
fruto del Solanum variegatum, el
doctor Machuca. Sólo hemos halla¬
do noticia de este estudio del Dr.
Machuca en el Diente del parnaso,
del poeta Caviedes en cuyas pági¬
nas se- lee la Querella de los pepinos
contra una tesis de Machuca sobre
lo dañino de esta fruta de la que to¬
mamos los siguientes fragmentos:
El gran Sultán Monicaco,
en nombre de los pepinos,
respondiendo aquí al traslado
de un memorial, que, de oficio,
Cazares, el bosquinete (1)
me ha hecho con un — notifico —
en el cual pretende el
doctor Machuca (Simplicio)
se destruya la semilla
de este fruto susodicho,
por ser contra la salud
común y para los indios
venenosísima fruta,
y lo demás deducido,
y alegando contra ellos
con torpes discursos, digo
mediante justicia, que
debe darse al dicho escrito
por simple, por majadero,
por tonto, por imperito,
por incapaz, por idiota,
por insulso, por delirio,
por mentecato, por bobo,
por pazguato y sin aviso,
como es el que lo escribiera
176)
por que los dichos pepinos
los creó la naturaleza
para que fueran comidos
de los hombres, que los buscan
por sustento apetecido,
y lo que es costumbre se hace
pasando uno y otro siglo,
naturaleza en los hombres,
de suerte que el extinguirlos
pudiera causar achaques
en los naturales dichos,
por ser engendrados éstos
de otros hombres que, así mismo
los comieron, y estos
de otros hombres, que así mismo
los comieron, y éstos
de otros hombres que, así mismo
los comieron, y éstos de otros
que usaron el fruto dicho
por manjar, y estas sustancias
dar a los cuerpos principios
por ser engendrados de ellos
y no pueden ser nocivos.
Caso negado que fueran
los pepinos referidos
\eneno, como lo afirma
el doctor don Tabardillo
en su escrito, además que
sí es venenoso, el membrillo
a los indios, como ya
por experiencia se ha visto
que mueren cuantos enfermos
le comen, y que éste es frío y
seco, por consecuencia
legítima le averigüe
que el pepino es provechoso
por ser éste en grado activo
húmedo y caliente, y es
triaca del veneno dicho
porque contraria contraris
curantus, que es aforismo
médico en el cual se fundan
de tal arte los principios.
Bueno es, Señor Machuca
achaque sus idiotismos
a esta fruta y que mañana
quiera, por hacer lo mismo
disculparse con las uvas,
otro día con los higos,
y al otro con los melones;
y cuando haya consumidos
las frutas, dirán que el pan,
la carne, el queso y el vino
nos mata, y que de esta suerte
nos quiera cojer por sitio
ya que no nos maten de hambre,
sus bárbaros aforismos.
(Patolog.) El año de 1863, el Dr.
Cleómedes Blanco presentó a la So¬
ciedad Médica de Lima una Memo¬
ria sobre las propiedades nocivas del
Pepino, memoria que se halla con¬
cebida en los siguientes términos:
Señores: En la sesión del viernes 12
de diciembre tuve el honor de lla¬
mar vuestra atención, entre otras
cosas, sobre la acción patogénica del
Solanum variegatum, fruto conoci¬
do bajo el nombre de mata serrano,
por los estragos que causa en la ra¬
za indígena durante la primavera, é-
poca en que la planta produce sus
primeros frutos, que son regularmen¬
te morados, grandes y cargados de
principios venenosos que se desa¬
rrollan después de haberse ingeri¬
do; pues que su sabor es bastante a-
gradable y su abundante jugo calma
la fatiga de los trabajadores, miti¬
ga la sed y el cansancio dando nue¬
vo vigor al obrero; produce una ex¬
citación cerebral que se traduce por
el bienestar que experimentan; la
inteligencia se anima; los movimien¬
tos musculares son prontos y resis¬
ten el trabajo más penoso y soste¬
nido sin sentir los ardores de un sol
ebrasador y radiante. Parece, pues,
que la acción de este fruto se dirige
a los nervios sensitivos y obra a ma¬
nera de los narcóticos, sin afectar los
nervios motores. Cuando se ha te¬
nido la desgracia de tomar las ba¬
yas demasiado maduras, particular¬
mente aquellas que se han presenta¬
do solas en la planta, se experimen-
(177
tan los efectos producidos por los ve¬
nenos narcóticos acres, cuyos sínto¬
mas están trazados en las historias
que acompaño, recogidas del distin¬
guido profesor doctor Ríos. Esta pro¬
piedad venenosa se hace más mani¬
fiesta si se toma licor, particular¬
mente la chicha, por lo que, a fin
de quitar una causa que tan podero¬
samente contribuye a diezmar la ra¬
za indígena, la mejor por su sobrie¬
dad, sus cualidades morales, su su¬
frimiento y constancia en el traba¬
jo, a las autoridades toca prohibir la
venta de las primeras bayas madu¬
ras, admitiéndose en el mercado los
frutos amarillos, pequeños, un poco
verdes y recogidos por la mañana
antes que el sol les de; mientras tan¬
to a nosotros toca, señores, estudiar
con atención los fenómenos morbo¬
sos que produce, buscar un método
curativo o preservativo que con se¬
guridad pueda librar al paciente de
una muerte cierta en medio de las
angustias causadas por los dolores
y las parálisis de la vejiga urinaria
y de los intestinos que persiste a
pesar del mejor tratamiento; y la
peritonitis difusa. Largo tiempo ha¬
ce que había observado enfermos
que presentaban síntomas insólitos,
difíciles de referirse a ningún cua¬
dro nosográfico y de un carácter in¬
sidioso, cuyas historias, por desgra¬
cia, no han sido recogidas hasta que
el doctor Ríos, que había notado ya
la marcha anómala de algunas en¬
fermedades que se presentaban en la
primavera nos aconsejó seguir con
atención el desenvolvimiento pato¬
lógico de dos enfermos existentes en
su Clínica, cuya causa se refería al
uso de pepinos grandes. En efecto,
la enfermedad principió a las 3 ó 4
horas de haber comido este fruto
por un ligero calofrío, postración de
fuerzas, enfriamiento general, vómi¬
tos biliosos o simplemente acuosos,
ansiedad epigástrica, constipación,
suspensión de las funciones de los
órganos urinarios, calambres, cefa-
3ea, pulso pequeño y filiforme; este
período se asemeja al de una cole¬
rina, de la que se diferencia por la
naturaleza de los vómitos y la pará¬
lisis intestinal.
El segundo período es de reac¬
ción y de naturaleza inflamatoria;
su duración y sus síntomas son más
o menos variables, por lo que me re¬
fiero a las historias, mientras nume¬
rosos hechos vengan a darnos algu¬
na luz prestándonos gran apoyo las
investigaciones químicas que no du¬
do recomendaréis a vuestra Comi¬
sión. — Observación 14 — Parálisis de
ios intestinos y peritonitis producida
por el Pepino (Solanum variega-
tum). Mariano Espinoza( de 26 años
de edad, de raza indígena de tem¬
peramento linfático, contitución dé¬
bil, de oficio zapatero, entró al Hos¬
pital de San Andrés el 8 de noviem¬
bre de 1862 y ocupó una cama en la
Clínica Médica del profesor Dr. Ríos.
(Bot.) El “Solanum variegatum” es
una especie de la familia de las So¬
lanáceas, indígena del Perú. Se ha
dicho que los accidentes debidos a
la ingestión del pepino eran debi¬
dos a la acción tóxica de un alcaloi¬
de llamado variegatina, que no ha
sido unánimemente reconocido. (Co-
lunga: Botánica, Lima, tomo II. Del
pepino dice Lecuanda: Los pepinos
son muy nocivos, y hacen cruel es¬
trago en los indios, por ser contra¬
rios a su naturaleza ardiente como
es esta fruta. (Descripción de Truji-
11o en Mercurio Peruano). Los pepi¬
nos gozan aún en la actualidad de la
fama de su nocividad sobre todo pa¬
ra los serranos: es de probable ori¬
gen colonial el nombre de “matase-
rrano" con el cual se conoce aún es-
178)
la fruta. Acerca de las propiedades
nocivas del pepino escribió un mé¬
dico limeño del siglo XVII: el Dr.
Machuca, a quien tomo por su cuen¬
ta un poeta festivo de aquella épo¬
ca, gran burlador de médicos y de
medicinas: Caviedes).
PEQUEÑO, JOSE.— Era estudian¬
te de Medicina en 1808, al iniciarse
la obra del Colegio de San Fernan¬
do a la cual contribuyó con un do¬
nativo de 4 pesos. Natural de Lima,
hizo sus primeros estudios en el
convictorio de San Carlos, del cual
pasó a San Fernando a estudiar Me¬
dicina, Bachiller de Artes en 1809,
pasante de Anatomía y Vice Rector
en 1812 graduóse de Bachiller en
Medicina en 1813 y obtuvo en 30 de
diciembre de 1815 el título de médi¬
co- cirujano. Por decreto gubernati¬
vo de 10 de agosto de 1840 fué nom¬
brado Director del Colegio de la In¬
dependencia por renuncia formula¬
da por el Dr. Cayetano Heredia. El
año de 1841 fué nombrado miembro
de la Junta Gubernativa del Cole¬
gio de la Independencia. Presidió al¬
gunos exámenes de sus discípulos
en la Universidad.
PERALES, MANUELA.— Obste-
triz (1875).
PERALTA BARNUEVO,, PEDRO
DE.— Médico. (1663-1743) - Infe¬
rior al Conde de la Granja como
poeta, pero muy superior a todos los
peruanos y a la mayor parte de los
españoles de su tiempo por las mues¬
tras de su saber enciclopédico y el
número y variedad de sus escritos,
lo considera el señor Menéndez Pela-
yo (Antología de los poetas hispa¬
no americanos publicada por la Real
Academia Española, tomo III, Ma¬
drid 1894). El más fecundo de los
escritores que hasta el día ha teni¬
do el Perú, le llama don Carlos Wie-
se. El mismo señor Menéndez Pelayo
cita los entusiastas conceptos verti¬
óos respecto a Peralta Barnuevo
por el Padre Feyjoo en su discurso
sobre Españoles americanos en el
tomo IV de su Teatro Crítico: suje¬
to — dice el Padre Feijoo — de quien
no se puede hablar sin admiración
pues que apenas (ni aún apenas) se
hallará en toda Europa hombre al¬
guno de superiores talentos y erudi¬
ción. Sabe con perfección ocho len¬
guas y en todas ocho versifica con
notable elegancia. Filósofo y Quími¬
co, Botánico, Médico, Matemático,
desempeñó en la Ciudad de los Re¬
yes el cargo de Contador de Cuen¬
tas y Particiones de la Real Audien¬
cia de Lima y demás tribunales de
Ja misma ciudad, la Presidencia de
una Academia Matemática (la del
Hospital del Espíritu Santo?). El
señor Menéndez Pelayo roba mere¬
cimientos a la erudición de Peralta
cuando afirma que “su erudición era
estupenda, sin duda, pero indigesta
y de mal gusto: su criterio históri¬
co de los más inciertos y extrava¬
gantes; su estilo en prosa y en ver¬
so; enfático, crespo y campanudo,
con todos los vicios de la decaden¬
cia literaria”. Cosmógrafo Mayor del
Reyno y Profesor de Matemáticas
en el Espíritu Santo, cuenta el doc¬
tor Peralta con una numerosa bi¬
bliografía. — Bibliografía: 1) Obser¬
vaciones astronómicas, 2) Regula¬
ción del tiempo en 35 enfermos. — 3)
Observaciones náuticas. — 4) Sistema
astrológico demostrativo. — 5) Arit¬
mética especulativa. — 6) Nuevo be¬
neficio de metales. — 7) Del origen
de los menstruos. — 8) Arte de or¬
tografía.— 9) Historia de España
vinculada, Lima, 1730. — 10) Lima
Fundada o Conquista del Perú (poe-
<179
ma heroico, impreso en Lima por
Francisco Sobrino y Dados, en 1732,
2 vol. en 49, reimpresos en el tomo
I de los Documentos literarios de
Odriozola. — 11) Triunfos de amor y
de poder (comedia mitológica). —
12) Afectos vencen finezas (come¬
dia). — 13) Rodedunda (la tragedia
de Cornelio acomodada al Teatro Es¬
pañol)- — 14) Lima triunfante (Cró¬
nica de Fiestas), Lima, 1708. — 15)
Panegírico y Poesías con que se ce¬
lebró en Lima la fausta feliz acción
del recibimiento en las Escuelas del
Virrey Príncipe de Santo Bono, Li¬
ma, 1716. — 16) El templo de la fama
vindicado, Lima, 1720). — 17) Cono¬
cimiento de los tiempos (desde el a-
ño de 1710 hasta el de 1743). — Mu¬
chos autores, así peruanos como ex¬
tranjeros, se han ocupado del doctor
Peralta. Si su obra literaria ha si¬
do comentada por el señor Menén-
dez Pelayo, por el señor Juan María
Gutiérrez (en la Revista del Plata,
Tomos VIII, IX y X), la obra mé¬
dica fué ligeramente esbozada por el
doctor Gabriel Moreno, quien publi¬
có en Lima, en 1808, un Elogio li¬
terario del Dr. Peralta. El doctor
Peralta desempeñó el Rectorado de
la Universidad de San Marcos. Sus
observaciones de eclipses en Lima le
hicieron un buen nombre en el mun¬
do científico, principalmente en
Francia, donde fueron objeto de un
cálido elogio de La Hiro (Memoi-
re de l’Academie des Sciences 1741).
PERDIDAS1— (F.l.) Bajo esta de¬
nominación comprende el vulgo las
siguientes secreciones normales o
patológicas: Dice simplemente pér¬
didas de las poluciones nocturnas;
dícese pérdidas blancas de los flu¬
jos leucorréicos; dice pérdida del a-
petito de la anorexia, pérdida de la
voz de la afonía, pérdida de la me¬
moria de la amnesia; pérdida de san¬
gre de la hemorragia. Más hay que
repasar esto.
PEREA, COSME.— Médico ciru¬
jano (22 de noviembre de 1852) que
ejercía la profesión en 1886.
PEREDA, CESAREO.— Propieta-
iío de la farmacia Raimondi en As-
cope.
PEREA, JOSE G.— Bachiller en
1917; su tesis: La oxigenación del
organismo.
PER EIRA REGO FILMO, JOSE.—
Correspondiente en Bahía (Brasil)
de la Academia Nacional de Medi¬
cina de Lima (1889).
PEREGRINA. — (Bot.) Nombre
vulgar de la “Iberis amara” de la
familia de las Cruciferas (Bellido:
Botánica, G. C. I).
PEREJIL.— (Bot.) Uso como diu¬
rético; su decoción usada como an¬
tidoto. Usábase en algunas teriacas.
Los antiguos no lo conocían creyen¬
do que producía la epilepsia y, ade¬
más, por ser hierba dedicada a los
alimentos de los muertos. Las no¬
drizas, aún en el XVII no comían la
hierba por temer de trasmitir la e-
pilepsia a los lactantes.
“El petroselinum sativum, conoci¬
do con el nombre vulgar de Perejil
es una planta bienal indígena de
Europa, cuya raíz goza propiedades
excitantes; las hojas son empleadas
como condimento; se ha preconizado
el jugo de esta umbelífera contra la
picadura de ciertas abejas y avispas:
aplicándolo en el sitio de la picadu¬
ra desaparecen el prurito y los ac¬
cidentes consecutivos. Los frutos de
esta planta contienen un líquido a-
180)
rnarillento aceitoso, que ha sido lla¬
mado Apiol, de un olor especial y de
un sabor acre y picante; esta sustan¬
cia ha sido preconizada como febrí¬
fugo; goza además de propiedades
emenagogas bien marcadas. (Co-
lunga: Botánica, Lima, tomo II).
PEREYRA, LORENZO.— Natural
de Lima. Estudió en el Colegio del
Príncipe. Interno de San Fernando
en 6 de octubre de 1811. Estudios de
Ciencias Matemáticas y Físicas que
terminó en 1814.
PEREYRA, LUÍS — Alumno inter¬
no de San Fernando, 1817.
PEREZ, ABRAHAM. — Médico Ci¬
rujano. Bachiller en Medicina el a-
ño 1886; su tesis: Reumatismo ocu¬
lar, obtuvo el título profesional el
año de 1886. Desempeñaba el cargo
de médico titular en Huacho, donde
falleció el año de 1892. Bibliografía:
1 ) Tesis de bachillerato, en Crónica
Médica, de Lima, 1886. — 2) Estadís¬
ticas del servicio del Dr. Tomás Sa-
lazar, en Gaceta Médica de Lima,
1876.
PEREZ, AGUSTÍN.— Médico que
ejercía la profesión en Lima en la
segunda mitad del siglo XVIII. Cita¬
do en el Colegio por el Dr. José Pas¬
tor de Larriñaga, a quien debemos
la noticia de que Pérez asistía co¬
mo Médico a Caciques de Lima y
que era en su casa donde reunía los
médicos más conocidos y donde te¬
nían lugar conferencias sobre argu¬
mentos médicos de general impor¬
tancia.
PEREZ, EMETERIO. — Hidráuli¬
ca.— G. C. VI.
PEREZ, JOSE ANTONIO.— Médi¬
co. Durante nuestra guerra con Chi¬
le había prestado muy importantes
servicios como cirujano de Ejército.
Residente en Iquitos, en época an¬
terior a la dicha contienda, había
sido médico Jefe del Lazareto de
dicha ciudad. Por los años de 1886
se hallaba establecido en la ciudad
de Panamá y era propietario de la
llamada Botica y Droguería Univer¬
sal, situada en la calle de Tablas, en
la cual expendía muchas especiali¬
dades farmacéuticas de que era au¬
tor. Bibliografía: 1) Apuntos sobre
viruela e higiene precautoria, Pa¬
namá, Imp. de M. R. la Torre, 1886.
PEREZ, JUAN. — En 1817 en via¬
je de los documentos que lo acre¬
ditaban como cirujano español el
Real Tribunal del Protomedicato
permitió que fuera enviado como ci¬
rujano en la expedición militar a
Chile.
PEREZ, MANUEL. — Médico que
ejercía la profesión en la ciudad de
ios Reyes por los años de 1631. En
esa época estaba considerado como
uno de los médicos más acertados de
la metrópoli: así lo declararon al¬
gunos testigos de los milagros ope¬
rados por San Francisco Solano
(Proceso de beatificación, manuscri¬
to).
PEREZ, MANUEL MARIA.— Mé¬
dico, Bachiller, Médico-Cirujano por
el Real Protomedicato (16 de agos¬
to de 1814). Nombrado en 1863
miembro de la Junta Directiva de
Medicina de la ciudad de Arequipa
y Secretario de ella. Por los años
de 1863 era Delegado de la Junta
Directiva de Medicina en Moque-
gua (Guía de forasteros).
PEREZ, MARCELINO.— Ciruja¬
no Latino por el Tribunal del Proto-
(181
medicato en 18 de octubre de 1808.
Durante este año hizo un donativo
de 4 pesos para la obra del colegio
de San Fernando.
PEREZ, RICARDO. — Médico
(1874).
PEREZ, SABINA. — Obstetriz
(1884)
V - .
PEEEZ, 8ILVESTRA. — Obstetriz
(1864).
PEREZ, SOFIA.— Obstetriz.
PEREZ, TC&RIBI0. — Farmacéuti¬
co. Aparece como tal y como encar¬
gado de la Botica de Argandoña en
Lima en la Guía Domiciliaria de
1853.
PEREZ, VENTURA.— Sangrador.
Aparece como tal en la Guía Domi¬
ciliaria de 1853.
PEREZ ARANIBAR, AUGUSTO.
E.— Hijo del médico arequipeño
doctor Pérez Araníbar y como su se¬
ñor padre arequipeño, el doctor Pé¬
rez Araníbar hizo sus estudios mé¬
dicos en la Facultad de Lima. Ba¬
chiller el año de 1882; su tesis: He¬
ridas por arma de fuego. Obtuvo el
título profesional el mismo año de
1883.
—El mismo año optó los grados
académicos de Licenciado y de Doc¬
tor en Medicina, sustentando dos te¬
sis de los siguientes títulos: Inves¬
tigación de los venenos orgánicos y
Aguas de sistematización de las no¬
ciones dispersas hasta entonces re¬
lativas a Hidrología Nacional. El a-
ño de 1884 organizada por ella, Ca¬
tedrático adjunto interino, cargo que
no aceptó. — Dedicado el Dr. Pérez
Araníbar al práctica civil en Lima
es miembro de la Sociedad de Bene¬
ficencia de Lima, la que le ha ele¬
gido su Director en varios períodos
administrativos. En este cargo, el
Dr. Pérez Araníbar ha tenido el mé¬
rito incuestionable de promover la
acción eficaz de la filantropía pe¬
ruana. Ha sido bajo su dirección que
la Sociedad de Beneficencia de Li¬
ma ha recibido los más cuantiosos
donativos, en buena parte destinados
al Asilo de la Infancia, centraliza¬
ción, a orillas del mar, en terrenos
tomados al Asilo Larco Herrera, de
todos los institutos de asistencia in¬
fantil que sostenía la Beneficencia
en Lima. Practicante de la 4^ ambu¬
lancia durante nuestra guerra con
Chile (1879), el año de 1885 fué Ci¬
rujano Mayor de Ejército. Diputado
por la provincia de Castilla (1893)
el año de 1894 fué delegado de la
Facultad de Lima en Arequipa. —
Bibliografía: 1) Tesis del bachille¬
rato en medicina, en Crónica Médi¬
ca de Lima, 1884 y en Anales Uni¬
versitarios, vol. XIII. — 2) Fiebre
amarilla, delirium tremens, neumo¬
nía, en Crónica Médica, 1884. — 3)
Tesis del doctorado, en Crónica Mé¬
dica, 1884-1885. — 4) Corea Palúdica,
en Crónica Médica, 1884— 5) Infor¬
mes sobre viruela en Crónica Médi¬
ca, 1885. — 6) Aguas minerales de
Yura, en Gaceta de los Hospitales.
Lima, 1909 (Com. al Congreso Mé¬
dico de Chile).
PEREZ ARANIBAR, MANUEL.—
Médico. Había obtenido el título
profesional el año de 1845. Padre del
doctor Augusto E. Pérez Araníbar,
había sido nombrado por decreto de
setiembre del año 1863 Catedrático
de Terapéutica, Patología y Clínica
Médica en Arequipa, de cuya Es¬
cuela Secundaria de Medicina fué
Director. Falleció el año de 1895.
182)
PEREZ Zl META, JUAN.— Ciru¬
jano que en los primeros años del
siglo XVII ejercía la profesión en
Lima y que admiraba la paciencia
de Santa Rosa de Lima para sufrir
con los males del cuerpo. Está cita¬
do Pérez de Zumeta por P. Calan-
cha como ejerciendo la profesión
en Lima en 1601. El P. Bertolini
(La Rosa Peruana, Roma, 1666) re¬
fiere el hecho en la forma siguien¬
te: En el cerrarse una caja muy
grande, por desgracia quedó toma¬
do entre la caja y la tapa el dedo
gordo de la mano derecha de Rosa.
Acudió la Madre; pero la pacientí-
sima niña disimuló el dolor y es¬
condió la mano; pero después de al¬
gunos días pudrióse la sangre bajo
la uña y fué necesario llamar al ci¬
rujano el cual para medicarla adop¬
tó los remedios más gallardos del
fuego y del fierro con el cual des¬
carnó aquel dedo, arrebatándole a
viva fuerza la uña; con cuanto dolor
se lo imagina quien tiene sentimien¬
to y corazón.
PEREZ Y GONZALES, MANUEL.
Médico con títulos españoles. Figu¬
ra en la relación oficial de la Fa¬
cultad en 1914.
PEREZ ROCA, ANTONIO.— Mé¬
dico Cirujano. Obtuvo el título pro¬
fesional el año de 1875. Catedrático
adjunto interino de la Facultad de
Medicina de Lima el año de 1886,
fué encargado del curso de Fisiolo¬
gía Humana durante los años esco¬
lares de 1886, 87, 88, 93 y 95. El año
de 1897 fué elegido, en concurso, ad¬
junto titular de la Cátedra de Fi¬
siología y el año de 1899, a la muer¬
te del principal doctor Francisco Ro¬
sas, y en conformidad con el pre¬
cepto legal, fué promovido al prin-
cipalato titular de la asignatura.
Prosecretario de la Facultad de Me¬
dicina (1895-1903), Secretario de e-
Ua (1903-1907), Miembro de la Aca¬
demia de Medicina de Lima y su se¬
cretario anual en diversas ocasio¬
nes, el Dr. Pérez Roca ha obligado
eternamente la gratitud de la Facul¬
tad de Medicina obsequiándola el
pabellón destinado al Laboratorio
de Fisiología Experimental. Le sor¬
prendió la muerte en momentos en
que se aprestaba a completar el ob¬
sequio adquiriendo personalmente
en Europa el instrumental destinado
a dicho Laboratorio (1912). Falleció
en París. Sus restos fueron repatria¬
dos en 1913. Había nacido en Lima
el 13 de Junio de 1850. Había pres¬
tado sus servicios en el Campo de
la Alianza. Dejó inéditos un Dic¬
cionario Científico y una Historia
de la Medicina, principalmente la
peruana.— Bibliografía: 1) Discur¬
so, en la inauguración del Mausoleo
a Daniel A. Carrión, Lima, en Moni¬
tor Médico, Lima, 1887. — 2) La Fi¬
siología a través de las edades, Imp.
Torres Aguirre, Lima, 1892. — 3) Lo¬
calizaciones cerebrales, Imp. de Mer¬
caderes, Lima, 1894. — 4) Fisiolo¬
gía del sueño natural y provocado.
M. M. 1897-98 (XII).— 5) Informe
favorable al establecimiento de un
Instituto de Vacuna (a la F. de M.)
M. M. VII. — 6) El profesor Vianet
y la anoxihencia barométrica, M. M.
VII. — 7) El centenario de Colón y
las Ciencias Médicas, M. M. VII. —
8) Servicio médico-legal, M. M. VV.
— 9) Higiene Escolar, M. M. VII. —
10) La Higiene y la Municipalidad,
M. M. VII. — 11) El impuesto de san¬
gre, M. M. VII. — 12) Odontología,
M. M. VII. — 13) Servicio de vacu¬
na, M. M. VII. — 14) Informe a la F.
de M. sobre vacuna, en colaboración
con el Dr. Dulanto, M. M. VII. — 15)
Escuela libre de práctica dentaria,
(183
M. M. Vil. — 16) La gripe o influen¬
cia, M. M. VIII. — 17) Hospitaliza¬
ción de tuberculosos, M. M. IX. —
18) El ejercicio profesional, M. M.
IX. — 19) Concurso sur-americano de
Medicina, M. M. IX. — 20) Higiene
pública, M. M. IX. — 21) La Farma¬
cia Peruana, M. M. IX. — 22) Trau¬
matismos del cráneo, M. M. IX.
PEREZ VELASQUEZ, NEFTALI.
— Bachiller en 1899; su tesis: El sui¬
cidio entidad neuropatológica. Mé¬
dico cirujano en 1900. — Bibliografía:
Meningitis tuberculosa; Punción de
Quincke, G. M. 1899.
PERGIS Y PAGES, RAMON.—
Médico (1887). Residía en Moquegua
en 1893. — Bibliografía: 1) Tabes
dorsal espasmódica. Monitor Médico
1887.
PERICO LIGERO. — (Bradypus
trydactylus) o Pereza: Nombre que
dan por la lentitud de sus movimien¬
tos y dificultad que tiene para an¬
dar: cuadrúpedo cuya miseria vie¬
ne de su particular conformación:
tiene los ojos obscuros y cubiertos,
el pelo áspero y semejante a la yer¬
ba seca: los muslos mal formados, y
casi fuera de las ancas; las piernas
cortas, mal hechas sin planta en los
pies, sin pulgares ni dedos separada¬
mente movibles, sino dos o tres u-
ñas excesivamente largas, dobladas
hacia abajo, que no se pueden mover
sino unidas, y sirven más de estor¬
bo para andar, que de alivio para
trepar; todas estas cosas ofrecen el
retrato de un animal informe: la
lentitud, la estupidez, el abandono,
y aún el dolor continuo parece que
resultan de esta extraña conforma¬
ción. El Hay y el Unau sus seme¬
jantes no tienen armas para atacar
ni defenderse, ni medio ninguno de
segundad, m recurso en la fuga, re¬
ducido a la tierra y el árbol en que
lia nacido, arrastrándose con dolor
sin poder apenas andar una toesa en
una hora, trepando con trabajo y
dando quejidos lamentables por la
noche; todo manifiesta en este ani¬
mal la miseria para colocarle en el
último lugar de los cuadrúpedos,
precisado a vivir de hojas y frutas
silvestres; gasta mucho tiempo en
llegar al pie de un árbol, y mucho
más en subir a las ramas, y en este
lento y triste ejercicio que suele du¬
rar algunos días, se ve obligado a
sufrir el hambre; pero habiendo lle¬
gado no vuelve a bajar, sino que se
agarra a las ramas, y las va despo¬
jando sucesivamente por muchas se¬
manas, sin alguna bebida para di¬
gerir este árido alimento, y luego
que el árbol está enteramente des¬
nudo se mantiene allí por la impo¬
sibilidad de bajar hasta que la ne¬
cesidad lo precisa, y haciéndose una
bola se deja caer en tierra como u-
na masa sin resorte, porque sus pier¬
nas torpes no tienen tiempo de ex¬
tenderse para romper el golpe; sin
embargo esta miseria es aparente,
porque estos animales son duros,
fuertes, y vivaces, puede sufrir mu¬
cho tiempo la falta de alimento, cu¬
bierto de un pelo seco y espeso, y
privados de hacer ejercicio; disipan
poco y engordan con el reposo por
débiles que sean sus alimentos, y
aunque no tienen cuernos en la ca¬
beza, callos en los pies, ni dientes
incisivos en la mandíbula inferior,
E.on no obstante el número de los a-
nimales rumiadores, y tienen como
ellos muchos estómagos, por conse¬
cuencia pueden compensar los que
le falta de la calidad del alimen¬
to por la cantidad que toman cada
vez; y lo que es sumamente singular
que en lugar de tener como los ru-
184)
miantes los intestinos muy largos,
los tienen pequeños y más cortos
que los carnívoros; por otra parte
parecen poco sensibles: su aire tris¬
te, su mirar pesado, su resistencia
indolente a los golpes que reciben,
comprueban su insensibilidad, y lo
prueban más que el que sometiéndo¬
los a la cruel prueba del Scapel, a-
rrancándoles el corazón y las visce¬
ras, no mueren al instante. Ambas
especies referidas pertenecen a los
Países Meridionales de América, y
no se hallan en ninguna de la Eu¬
ropa; no pueden sufrir el frío y te¬
men también a la lluvia, y las al¬
ternativas de humedad y sequedad;
alteran su piel que parece más bien
cáñamo mal machacado, que pelo o
lama; sus tripas envenenan a los
perros que las comen, y sin embar¬
go su carne es buena de comer, aun¬
que sólo lo hace la gente común; ri¬
ña singularidad notable es, que en
lugar de dos aberturas exteriores, u-
na para la orina y otra para los ex¬
crementos, y en lugar de un orifi¬
cio exterior y distinto para las par¬
tes de la generación, estos animales
tienen uno solo en el fondo, del cual
hay una cloaca común como la de
los pájaros; estas dos especies de a-
nimales son poco numerosos, porque
la hembra no produce más que un
hijo que lleva sobre la espalda; al¬
gunas veces se cuelgan de las ramas
de los árboles que hay en los ríos, y
entonces es muy fácil cortar las ra¬
mas y hacerlos caer al agua; pero
nunca dejan la presa aferrados fuer¬
temente con los pies de delante; pa¬
ra subir a un árbol extienden lenta¬
mente uno de los pies delanteros
cuanto puede sobre el pie del árbol
y se agarra con su larga frita, le¬
vanta luego el cuerpo con mucha
pesadez, y pone el otro pie, y así
continúa trepando, todos estos mo¬
vimientos los ejecuta con una lenti¬
tud increíble, si se domestica en las
casas se sube a las vigas o sobre las
puertas, y nunca gusta de estar en
tierra; y si se clavan fuertemente
con los pies delanteros y abrazan
con todo el cuerpo al pelo: aunque
los dos animales referidos se pare¬
cen tanto, y tienen las mismas cos¬
tumbres naturales, hay sin embar¬
go entre ellos caracteres de diferen¬
cia tan notables que no se puede du¬
dar que son de especie muy distinta:
el Hay es más pequeño que el Unau:
tiene el hocico más corto, la frente
menos alta y las orejas no son tan
visibles, sólo tiene 28 costillas, y el
otro 46; tiene la cola corta y tres u-
ñas en todos los pies y el pelo es di¬
ferente, manchado de negro, cuya
circunstancias faltan al Unau: el
Hay es el Ignavus de Clusio, de
Marcgrave, y el Pisón: el Pigritia
de Nieremberg: el Arcopithecus de
Gesnero, Perico ligero de Oviedo,
Tardigradus de Brisson, y Bradypus
Trydact.ilis de Linneo. Alcedo: (Dic¬
cionario Geográfico Histórico de las
Indias Occidentales o América, to¬
mo V, Madrid 1789).
PERICOTE. — Nombre que dan a
las Ratas grandes de las casas en
toda la América. Alcedo: (Diccio¬
nario Geográfico Histórico de las
Indias Occidentales o América, tomo
V, Madrid 1789).
PERIODICO CRITICO.— (Hist.)
véase: Astrología Médica.
PERIODO MENSTRUAL.— (F.l) o
simplemente período, sirve para de¬
nominar los días durante los cuales
la mujer elimina sus flujos mens¬
truales. Pícese de una mujer “está
en período”.
(185
PERIQUITO.— (Psitacus Passeri-
nus). Ave semejante en todo al Lo¬
ro, sólo con la diferencia de ser pe-
queñito: pues sólo tiene cuatro pul¬
gadas: hay muchas especies que se
diferencian en los colores, andan
siempre a bandadas haciendo gran¬
des ruidos: y aunque se domestican
en las casas como los Loros nunca
hablan: en muchas partes los co¬
men, y son de carne muy regala¬
da: Alcedo: (Diccionario Geográfi¬
co Histórico de las Indias Occiden¬
tales o América, tomo V, Madrid,
1789).
PERLA, ISIDRO.— Farmacéutico
(1909).
PERLILLA. — - (Bot.) La perlilla
que se dá en los climas templados,
se tiene por fresca: cocida en agua
la beben para aplacar los calores del
estómago, y refrigerar la sangre en
las fiebres ardientes (Lecuanda:
Descripción de Piura, en Mercurio
Peruano, tomo II de la Biblioteca
Peruana, Lima, 1881).
PERONE,,— Miembro de la Socie¬
dad Médica de Lima (1877).
PERRO DE MAR. — Véase Lirón
Acuático. Alcedo: (Diccionario Geo¬
gráfico Histórico de las Indias Oc¬
cidentales o América, tomo V, Ma¬
drid 1789).
PERVERSIONES SEXUALES.—
(Hist.) Extráctese de mi libro del
mismo título.
PESCE, LUIGI. — Médico Ciruja¬
no. Médico con título profesional de
la Universidad italiana de Turín re¬
validó sus títulos ante la Facultad
de Medicina de Lima el año 1895. El
Doctor Pesce ha ejercido la profe¬
sión médica en Tarma y en algunas
otras provincias del interior. Desde
el año de 1915 es Director y propie¬
tario de las Quintas de Salud por él
establecidas en Chosica. — Bibliogra¬
fía: 1) Informe sobre el clima de
Chosica, en El Comercio de Lima,
1917.
PEZONES.— De vaca en Mercurio
Peruano (6 de setiembre de 1831):
En la esquina del Portal de Escríba¬
nlos, en la última tienda después del
almacén de Heredia se venden Pe¬
zones de Vaca en espíritu de vino
para amamantar a las criaturas cu¬
yas madres no tengan leche y no
puedan pagar ama.
PESTE BUBONICA.— En el Ca¬
llao en abril de 1903.
PETACA.— Cesta cuadrilonga te¬
jida de cañas y forradas de cueros
de vaca, en la cual encaja y cubre
otra igual; y tiene una cadena pen¬
diente del centro de un costado a
que está firme, y pasando por de¬
bajo entra un eslabón en un anillo
que hay en la parte opuesta con
que la abraza y queda asegurada
con un candado, y son los cofres
proporcionados para que lleve dos
una caballería; hacen algunas muy
primorosas, cociéndolas sobre pues¬
tos que hacen figuras del mismo cue¬
ro, y de diferentes colores, y los hay
en todos tamaños. Alcedo: (Diccio¬
nario Geográfico Histórico de las In¬
dias Occidentales o América, tomo
V, Madrid 1789).
PETATE. — Estera de palma muy
fina y bien tejida, que sirve comun¬
mente para poner sobre los colcho¬
nes y dormir fresco en ios países cá¬
lidos. Alcedo: (Diccionario Geográ¬
fico Histórico de las Indias Occiden-
186)
la les o América, tomo V, Madrid
1789).
PETIT, CARLOS. — Cirujano Den¬
tista residente en Lima en 1853
(Guía de Forasteros).
PETIT, EMILIO P — Correspon¬
diente de la Unión Fernandina en
Santiago de Chile el 88.
PETIT, PABLO — Ciruj ano de la
Universidad de París y de Madrid,
Cirujano Mayor de Artillería y de
ios Hospitales de los ejércitos de S.
M. el Rey de España. La personali¬
dad de Petit ha quedado bien esta¬
blecida en el estudio publicado por
el Dr. Patrón en la Crónica Médica
de Lima estudio del cual se despren¬
de que el Dr Petit era muy supe¬
rior a los médicos criollos de aquel
entonces (1730). Publicó en Lima su
Fpístola oficiosa sobre la esencia y
curación del cáncer que vulgarmen¬
te llaman Zaratan. Dedicada al Dr.
Bottoni (Véase este nombre) (1723)
y un otro estudio, dedicado al Már¬
quez de Castelfuerte y titulado: Bre¬
ve tratado de la enfermedad vené¬
rea o morbogalico en que se expli¬
can sus verdaderas causas y su cu¬
ración perfecta según los verdade¬
ros principios de la Medicina y Ci¬
rugía moderna, calificados con la de¬
mostración de los experimentos
(1730). Para el Dr. Patrón sería el
Dr. Petit el introductor de los mer¬
curiales en el tratamiento de la sí¬
filis en el Perú. El Dr. D. Juan de
Avendaño y Campoverde que pro¬
logó el primero de los libros de Pe¬
tit, considera a éste como un notable
anatomista.
PETITORIO.— (Hist.) En 1858, la
Facultad solicitó y obtuvo del Cate¬
drático de Farmacia D. Juan Rodrí¬
guez la relación de remedios indis¬
pensables para una Botica, base del
petitorio en vigencia en la actuali¬
dad. Otro comenzó a regir en 1877.
PETOREGUI. — Madera de árbol
grande que se cría en la Provincia
del Paraguay. Alcedo: (Diccionario
Geográfico Histórico de las Indias
Occidentales o América, tomo V,
Madrid 1789).
PEXE BUEY. — Nombre que dan
en la provincia de las Amazonas al
Manatí, Alcedo: (Diccionario Geo¬
gráfico Histórico de las Indias Oc¬
cidentales o América, tomo V, Ma¬
drid 1789).
PEXE JUDIO. — Nombre que dan
en la provincia de Honduras al Ma¬
natí. Alcedo: (Diccionario Geográfi¬
co Histórico de las Indias Occiden¬
tales o América, tomo V. Madrid
1789).
PEXE REY. — (Cippinus Reg'ius)
Pex muy abundante en toda la A-
mérica y de exquisito gusto: tiene
regularmente seis o siete pulgadas
de largo: es de la misma especie que
los que se pescan en los Ríos de Es¬
paña; pero en la América es martí-
timo: los de la Costa de la Provincia
de Buenos Aires pasan los más de¬
licados y suelen haberlos de una va¬
ra de largo. Alcedo: (Diccionario
Geográfico Histórico de las Indias
Occidentales o América, tomo V,
Madrid 1789).
PEYRON, MAURO. — Farmacéu¬
tico (1876).
PEZET, JOSE. — Hay ciertos hom¬
bres que, aún que de un mérito so¬
bresaliente y extraordinario, pare¬
cen condenados a yacer en la oscuri-
(187
dad, si de ella no viene a sacarlos
la afanosa diligencia de los amantes
de las letras. Si sucede esto con fre¬
cuencia en los tiempos bonancibles
y normales, repítese en escala mayor
y con escándalo en las épocas de re¬
volución en que las pasiones todo lo
invaden y atropellan, en que la en¬
vidia ceba por doquiera su diente en¬
venenado y se alimenta con las re¬
putaciones más ilustres y en que la
injusticia cubre, con velo sombrío
e impenetrable, los talentos y virtu¬
des de personajes eminentes. — Por
fortuna la índole benigna de este
país, tan lleno de dones morales y
de riquezas muy valiosas, en él or¬
den material, no permite ni favorece
las crueles persecuciones de partido,
ni los odios, merced a esta circuns¬
tancia son consistentes y obsecados,
ni las emulaciones traspasan los lin¬
deros de la tumba, y muchas veces
si no siempre, los mismos enemigos,
posponiendo sus propios y más ca¬
los intereses, no se desdeñan de re¬
conocer el mérito de sus implacables
adversarios y de tributarles puros
homenajes de respeto.— Nuestra his¬
toria, todavía no escrita formalmen¬
te ni apreciada en crítica severa, tie¬
ne que descubrir muchos hechos que
están oscurecidos en parte y desfi¬
gurados, por lo común, a mérito de
las tradiciones erróneas y apasiona¬
das que de ellos se han venido ha¬
ciendo por gentes poco cuidadosas
de las glorias nacionales. Cuando las
tareas literarias hayan alcanzado las
aventajadas condiciones mentales,
las fábulas y los apólogos, cederán
el campo a las narraciones verificas
de la ciencia histórica, las calumnias
se disiparán como el humo en una
atmósfera purificada por nuevas y
frescas brisas, y el mérito genuino
y positivo se levantará gigantesco
dominando a tantas entidades nulas,
a no escasas e insignificantes media¬
nías. — Estas reflexiones nos han si¬
do sugeridas por la vida de un pe¬
ruano de quien se hace no muy gra¬
ta memoria; de quien, sin embargo,
hemos recibido no exiguos benefi¬
cios. Aludimos al Dr. D. José Pezet,
hombre entre sus contemporáneos
de talla esbelta y colosal, por su sa¬
ber profundos, por su ardiente pa¬
triotismo y por la belleza de su ca¬
rácter. Fué víctima de una idea do¬
minante, mártir de un noble pero
mal comprendido principio, y de un
error que, como a él, alucinó y per¬
dió a muchos. — La biografía de un
guerrero de fortuna ofrece cuadros
interesantes de líders, casi siempre
coronados de buen éxito; acciones
que rayan en lo imposible por su
grandeza y por sus resultados tan
inverosímiles como inmensos; he¬
chos en que la inteligencia se pre¬
senta campeando frente del poder
para reducirlo a la causa de la justi¬
cia y para vencerlo si combate y o-
pone resistencia; pero el alma desfa¬
llece con impresiones siempre dolo-
rosas al recorrer los campos, llama¬
dos, en hora menguada, de la gloria,
cubiertos de víctimas humanas, hu¬
medecidos con la sangre de patriotas
y de mártires y ennegrecidos con el
vapor pestilente de la muerte. Dis¬
tintas son las emociones que el cora¬
zón experimenta cuando se examina
la existencia de uno de aquellos
hombres singulares, cuyos días han
sido distribuidos en la propagación
de las ciencias y en pro de la huma¬
nidad presa de dolores sin cuento y
de hondos infortunios. Esos bienhe¬
chores que, en el silencio del gabi¬
nete, en las apacibles soledades del
estudio gozan aprendiendo y gozan
más inculcando su saber y aplicán¬
dolo en provecho de sus semejantes,
nada repugnante ofrecen la pluma
188)
del historiador y del filósofo, y an¬
tes bien las acciones que estos ana¬
lizan, y los sentimientos que bosque¬
jan, dejan siempre sanos principios
de moral que difundir y ejemplos
saludables que imitar. — El Doctor
Pezet fué uno de aquellos profeso¬
res distinguidos y profundos, que
muy eficazmente contribuyó al me¬
joramiento de la medicina en aque¬
llos tiempos en que la ciencia toda¬
vía no había hecho ni los progre¬
sos, ni los triunfos, que con poste¬
rioridad, ha conquistado Lima, en
jas naciones sudamericanas tiene el
laro, el inapreciable privilegio de
haber realizado, durante el coloniaje
v después de su independencia, re¬
voluciones de alta significación en
los conocimientos naturales y en los
principios médicos. Unánue, Pezet,
Tafur y algún otro varón cuyo nom¬
bre no recordamos al momento,
plantificaron casi sin recursos, un
colegio de la Facultad modelado por
los de España, del cual habían de
salir, al andar de los años, hombres
como Heredia, como Ríos, como Bra¬
vo y otros más en las regiones ofi¬
ciales, habían de labrarse una repu¬
tación inextinguible por sus talentos,
por su caridad y tacto profesional,
por su patriotismo y liberal adhesión
a las doctrinas democráticas. —
Quien investigue el estado del Perú
al finalizar el siglo anterior y bus¬
que ocasión de inquirir también el
grado de progreso a que había lle¬
gado la medicina entre nosotros,
tendrá el justo sentimiento de cono¬
cer que no nos encontrábamos ni
muy adelante en un ramo tan impor¬
tante, ni muy dispuestos a hacer en
el las reformas necesarias y ya tan
generalmente apetecidas. Resalta el
mérito de los fundadores y maestros
del Colegio erigido bajo el nombre
de San Fernando, en recuerdo de
uno de los reyes de más celebridad
de España, si se considera los gran¬
des obstáculos que vencieron para
consumar su pensamiento, y las fati¬
gas y desvelos empleados para ex¬
tender los conocimientos de la me¬
dicina y de las ciencias accesorias,
cuando otras ocurrencias absorbían
de preferencia la atención de las au¬
toridades coloniales. — Como al ha¬
cer estos apuntes nos hemos pro¬
puesto ser veraces en cuanto lo exi¬
jan la moral y la justicia, aún cuan¬
do nuestras apreciaciones levanten
el crédito de nuestros antiguos man¬
datarios, leal proceder nuestro será,
como historiadores y como hombres
de conciencia, el hablar, si bien so¬
meramente, del Virrey que, con su
poder, con su genio y su natural
condescendencia, contribuyó a plan¬
tear el Colegio de Medicina, que tan¬
tos bienes ha esparcido al correr los
años, en beneficio de la patria y lus¬
tre de la ciencia. D. José Fernando
de Abascal, a quien una presencia
de porte varonil y de simpáticos ac¬
cidentes favorecían demasiado, era
uno de aquellos gobernantes que, e-
uucados para la dirección de los ne¬
gocios públicos, sacó partido de sus
luces, concilio los ánimos cuando se
escandecían y agitaban y adivinó co¬
mo inspirado, el por venir, para im¬
pedir si era posible, el desarrollo de
calamidades sociales y políticas, o
cuando menos atenuar su intensidad
si aparecían por desgracia. — El si¬
glo actual fué de crisis para la A-
mérica española. Desde sus primeros
días, al alborear la aurora de la in¬
dependencia, comenzóse a sentir ese
sordo pero imponente movimiento,
precursor infalible de grandes suce¬
sos y de revoluciones formidables.
Abascal, nacido entre dos épocas no¬
tables, la una que acababa y otra
que comenzaba con sus ideas, pecu-
(189
liares, con sus necesidades y caracte¬
res especiales, pudo comprender y
comprendió perfectamente, que era
imposible atajar el movimiento de la
insurrección del continente, desde
que los pueblos llegados a la mayo¬
ridad, y nutridos de principios li¬
berales, mal podían acostumbrarse
ni con las costumbres, ni con las ins¬
tituciones de una generación que se
extinguía. — .... — Las diferencias
de ideas y de escuelas que, en mu¬
chas ocasiones, han empujado al Pe¬
rú en opuestas y tortuosas vías, han
traído, no podemos negarlo, males
sin tregua y enconadas escisiones
que hasta ahora lamentamos sin a-
certar a remediarlas. Más, dicho sea
para consuelo nuestro, que nuestras
guerras, nuestros quebrantos y des¬
cantadas desventuras nada son si se
comparan con los sufrimientos secu¬
lares de otros pueblos ilustrados, que
forcejean sin descanso, para adqui¬
rir principios, entre nosotros conver¬
tidos plenamente en verdades fruc¬
tuosas y de conocida aplicación. —
Disgresiones enojosas parecen las
que hemos ido haciendo relativa¬
mente a uno de los administradores
del antiguo régimen y a las circuns¬
tancias, tanto pertenecientes al tiem¬
po de la independencia, como de fe¬
chas posteriores, tratándose sólo de
la modesta vida de un hombre de le¬
tras; pero si nos detenemos un ins¬
tante en recapacitar que el Dr. Pe-
zet fué uno de los antiguos y efica¬
ces agentes de la revolución ameri¬
cana, se nos hará justicia, cada vez
que nos ocupemos de los sucesos y
de los hombres que condujeron a
nuestra patria, de uno a otro triun¬
fo, hasta realizar su emancipación y
personalidad política. — El Dr. D.
José Pezet tenía un conjunto de bue¬
nas y apreciables cualidades, que a-
bren al hombre las puertas de la a¬
cademia, al mismo tiempo que le fa¬
cilitan los medios de penetrar en to¬
dos los círculos sociales. Supo aco¬
modarse a esas circunstancias carac¬
terísticas de una sociedad como la
nuestra, en parte tan aristocrática
como la misma corte española, como
encantadora y espiritual se ostenta
siempre en esas regiones medias,
donde las gracias y la fina educa¬
ción, la inteligencia y la nobleza de
sentimiento, imprimen una fisono¬
mía peculiar a nuestros pueblos, y
principalmente al bello sexo de Li¬
ma, de hermosura proverbial, de a-
gudo ingenio, de ardiente y vivaz
imaginación de apego a todos los de¬
beres de su delicada condición. —
No pertenecimos a la época del Dr.
Pezet: muy niños todavía, cuando no
podíamos juzgar con crítica del mé¬
rito de los encumbrados personajes
de ese entonces, lo hemos visto en
casa de nuestros padres, y lo hemos
oído discurrir, ora en las cuestiones
científicas, ora en las materias de
humanidades, en las cuales era muy
versado, con aquella amenidad y con
aquella donosura que revelaban las
privilegiadas dotes de su entendi¬
miento y la copia abundante de sus
luces. Hoy, con datos que hemos re¬
cogido, con la lectura de algunos de
sus escritos, y en estado de apreciar
sus prendas personales y sus varia¬
dos conocimientos, podemos recor¬
dar las emociones que sentimos en
los primeros días de la vida, cada
vez que teníamos la fortuna de es¬
cuchar la voz deliciosa y autorizada
de Pezet. — La política que ha sido,
durante mucho tiempo, la ocupación
de muchos hombres eminentes, lla¬
mó también, como era natural, la
atención del ilustre personaje que
someramente pensó en llamar un
congreso que, representando las ne¬
cesidades genuinas de la República,
190)
!a constituyese definitivamente y la
diese la forma de gobierno más con¬
forme con los principios de la cien¬
cia constitucional, más que armonía
con los intereses , nacionales, que las
precarias instituciones adoptadas por
un gobierno provisional y más ade¬
cuada a satisfacer las premiosas exi¬
gencias de una civilización, desde
luego muy desarrollada y extendida.
El Dr. José Pezet fué uno de los es¬
cogidos para esa Asamblea que, co¬
mo hemos tenido la fortuna de de¬
cir en otra parte, es uno de los cuer¬
pos más inolvidables recuerdos nos
ha dejado de nuestra gran revolu¬
ción. — No nos cansamos de decir
oue el Congreso Constituyente de
1822, selecta colección de hombres
de ciencia y de patriotismo exalta¬
do, no estuvo, sin embargo a nivel
de las circunstancias, las que fueron
mal comprendidas y apreciadas por
legisladores que aun que llenos de
luces, no conocían el manejo de los
negocios públicos. Pero es preciso
confesar y propagar con entusiasmo,
oue los errores mismos de esa asam¬
blea, llevan un sello de grandeza,
un aire de explendor que admiran
hasta el día, y dan una idea de lo a-
ventajado que estaba nuestro país
en ilustración científica y en cono¬
cimientos literarios. — Nosotros que
somos celosos, ardientes partidarios
de las adquisiciones históricas de¬
ploramos, con hondo pesar, que has¬
ta ahora no se haya escrito nada in¬
teresante acerca del Congreso a que
estamos aludiendo. Encontraríamos
si compulsáramos los documentos
parlamentarios de esa época de agi¬
tación social y de regeneración polí¬
tica, muchos discursos que podían
figurar al lado de los más acabados
de la tribuna francesa, y de los que
se pronunciaron en el seno de las
renombradas cortes españolas. No
es, pues extraño que no se sepa den¬
tro y fuera del país lo que ha sido e-
sa Asamblea; que no conozcan a los
distinguidos oradores que la compu¬
sieron; que ignoren el alto ministerio
que, en ese entonces, ejercieron en
la elaboración del sistema represen¬
tativo los representantes ilustres que
los pueblos se dieron cuando las
prácticas eleccionarias no estaban di¬
fundidas. — Un célebre escritor es¬
pañol, hablando de la reputación de
Francia, como nación ilustrada, dice,
con sobrado fundamento; que la
cuestión de esa nombradla débese a
que allí, en ese país de sobresalien¬
tes dotes, abundando las historias de
todas épocas, las colecciones de dis¬
cursos, los trabajos biográficos y vi¬
viendo los franceses más de su pasa¬
do que de su presente, no caen nun¬
ca en el olvido ni sus hombres ilus¬
tres ni sus hechos gloriosos. Esta má¬
xima debíamos tenerla muy presen¬
te para no abandonar, como se en¬
cuentra por desgracia, los estudios
de la historia nacional, fecunda en a-
contecimientos de todo linaje pero
dignos, en su mayor parte, de admi¬
ración y de alabanza. — Los legisla¬
dores de 1822 sobre los que han re¬
caído tan amargas como apasiona¬
das censuras, no han sido examina¬
dos a la luz de una crítica impar¬
cial. El Perú acababa de salir de ri¬
ña dominación oprobiosa y prolon¬
gada, palpitantes todavía los hábi¬
tos y las preocupaciones coloniales;
y no podía de improviso adoptar a-
ouellas leyes, para las cuales no es¬
taba, como las posesiones inglesas,
convenientemente preparado. A pe¬
sar de esas resistencias naturales,
de esos embarazos, nacidos del es¬
tado mismo de las cosas, los princi¬
pios deslumbradores de la democra¬
cia, el ejemplo de otros pueblos con¬
temporáneamente constituidos y la
(191
tendencia del hombre a recobrar de-
rechos sojuzgados o perdidos, deci¬
dió al congreso a la plantificación
de ciertas teorías avanzadas, que
hasta ahora ni se radican ni se acli¬
matan por entero. — Alternó Pezet
con los prohombres de la revolución,
terció con ellos en las discusiones
de más importancia y gravedad y
contribuyó, con empeño laudable,
no sólo al logro de la emancipación
sino a la idea de fundar la repúbli¬
ca bajo los auspicios de la demo¬
cracia. Desde el principio del go¬
bierno independiente notóse la exis¬
tencia de partidos, que aunque en
desacuerdo sobre los medios, cami¬
naban hacia el mismo fin político
que se propusiera al iniciar la insu¬
rrección. De esta uniformidad de
miras y de sentimientos provino la
facilidad conque se constituyó el
país y se formularon para él los
sistemas más complicados de la ad¬
ministración social. Algunas exage¬
raciones en los principios se llevaron
al terreno de la práctica, impulsa¬
dos por el ejemplo de otros países;
error que dura todavía, y al cual,
en mucha parte, debemos los vaive¬
nes y las viscisitudes que hemos ido
atravesando. — La causa de la inde¬
pendencia sufrió reveses repetidos
y profundos, el ejército español con¬
centrado en las regiones situadas al
otro lado de los Andes, habíase re¬
cobrado del desaliento que le produ¬
je el aspecto imponente de la opi¬
nión, y obtenido, en mala hora, por
impericia o por desgracia de los
nuestros, triunfos que preludiaban u-
na catástrofe inmensa para el Perú
y para la mayoría de la América.
Ni Pezet ni sus colegas se arredra-
ion, dicho sea esta verdad en loor
del patriotismo de esos días; y an¬
tes bien retemplados con el fuego
del entusiasmo y con la presencia y
amenaza de los peligros, redoblaron
sus esfuerzos, escogitaron providen¬
cias salvadoras y se levantaron con
denuedo para conjurar las eventua¬
lidades y desastres, que unos en pos
de otros, venían minando la exis¬
tencia de la nación. — Cuando las
victorias de los enemigos abrían las
puertas de la capital y daban lugar
a defecciones que quisiéramos bo¬
rrar de nuestra historia, el Congre¬
so creó la dictadura como el expe¬
diente único que podía redimir al
país de situación tan angustiosa, Bo¬
lívar acababa de destruir ejércitos
numerosos y aguerridos venidos de
la España, donde habían rendido a
las legiones dominadoras de la Eu¬
ropa; y ese campeón con los resplan¬
dores de sus triunfos, con la celebri¬
dad de un nombre esclarecido, con
la fama de sus proezas mereció la
confianza más grande de la Asam¬
blea — la suma del poder público.
Aunque a mucha distancia de esos
tiempos y esos acontecimientos ex¬
traordinarios, no condenamos en lo
absoluto la conducta de los repre¬
sentantes que entregaron a un hom¬
bre, a un guerrero afortunado, los
derechos y los destinos del Perú. En
circunstancias tan solemnes como a-
quellas, cuando los recursos se ex¬
tinguían, cuando resfriábase la fé
de muchos patricios honrados pero
pusilánimes, cuando la traición er¬
guía su cabeza desmelenada y es¬
pantosa, cuando el poder real se ro¬
bustecía rápidamente para absorber¬
se los pocos pueblos que obedecían
al gobierno de la República, no que¬
daba, a juicio de los proceres de esa
época, otro arbitrio que el sacrifi¬
cio doloroso que se hizo de entregar
a Bolívar la dirección de la guerra
y la administración de los negocios.
Los resultados correspondieron a la
grandeza y elevación de esta medi-
192)
da, si bien es verdad ‘que ella dejó
rastros, que no pocos trabajos nos
han costado en el curso posterior de
los sucesos. El desenlace de Ayacu-
cho, tal vez cuando menos se espe¬
raba, justifica el proceder del Con¬
greso en 1824. En las crisis sociales,
]as combinaciones exentas de contra¬
dicciones y de errores: la mejor es a-
quella que, a trueque de algunas fa¬
tigas y desvelos, define un estado de
cosas sólida y permanentemente,, le¬
ga para lo futuro principios esta¬
bles y de conocida utilidad, y pone
a cubierto la independencia y la hon¬
ra de los pueblos. Esto se realizó,
precisamente, con la dictadura de
Bolívar. — Somos nosotros, como lo
son muchos, no por capricho ni por
espíritu de sistema, sino por convic¬
ción profunda y arraigada, opuestos
a la omnipotencia de los gobiernos,
sean cuales fueren las circunstancias
en que se encuentren las naciones, y
cualesquiera que sean también las
razones presentadas para cohonestar
una necesidad, en muchos casos, se¬
gún la opinión de algunos publicis¬
tas, irresistible e imperiosa. Cree¬
mos que la América jamás hubiese
sucumbido por muchas ventajas que
hubieran reportado los ejércitos rea¬
listas. Quizás habríase retardado un
poco más la consumación de la inde¬
pendencia; pero nunca se habría
frustrado totalmente como no se
frustran aquellas reglas invariables,
prefijadas por la naturaleza para el
desarrollo y crecimiento del hombre
y de la sociedad. — Pezet, sin abju¬
rar de sus creencias, sin amenguar
su patriotismo, se asustó con el tre¬
mendo poder confiado al Libertador
Bolívar, y vió con esa vista perspi¬
caz de que estaba dotado felizmente,
todos los peligros, todos los azares y
todos los quebrantos que iba a co¬
rrer la causa de los principios demo¬
cráticos. Si se equivocó o no, lo ten¬
drá que decir la historia, cuando en¬
tre en el examen de lo acontecido
después de la batalla de Ayacucho;
cuando aprecie esa constitución fra¬
guada para perpetuar el poder en
ciertas manos, cuando descubra las
tendencias oligárquicas absorbiéndo¬
se todos los elementos de la Repú¬
blica, cuando escudriñe el origen de
una guerra emprendida para asegu¬
rar nuestras libertades contra las a-
menazas e invasoras tentativas de
caudillos expulsados de nuestro sue¬
lo, y cuando aplique el criterio filo¬
sófico a todos los acontecimientos
ulteriores, que han tenido su fuente
en la dictadura, en los perniciosos
ejemplos que nos trasmitió y en la
influencia deletérea que ha ejercido
en el curso y progreso de nuestras
revoluciones intestinas. — Domina¬
do el Dr. Pezet de la idea de conser¬
var a todo trance el principio demo¬
crático, pronosticando males del po¬
der discrecional conferido al caudi¬
llo colombiano, prefirió quedarse
en Lima a la aproximación del ejér¬
cito español, con el objeto de espe¬
rar ocasión favorable para separar¬
se del país; pero el destino lo había
dispuesto de otro modo. Muchos
hombres, como el patriota de que
nos estamos ocupando, incurriendo
en la misma equivocación, muchos
como él, recibieron el epíteto de a-
póstatas cuando ardían de entusias¬
mo en pro de los intereses de su
patria. Las revoluciones casi siem¬
pre sacrifican a las más altas figu¬
ras, a los más nobles caracteres; y
se explica fácilmente este fenómeno
desde que, elevándose ellos a con¬
sideraciones superiores sobre la ge¬
neralidad de los hombres y de los
partidos, pueden medir, con mano
firme y experimentada todas Jas dis¬
tancias, adivinando los sucesos, si es
(193
posible, para atribuirles condicio¬
nes favorables a la sociedad, son¬
dear todas las llagas para apreciar
su profundidad y la índole de que
se hallan revestidas y descubrir to¬
dos los abismos por más que estén
cubiertos de agradable verdor y de
flores fragantísimas. — Suerte casi
siempre deparada al genio tocó al
malogrado, al erudito Pezet: murió
encerrado en una fortaleza, guió su
existencia con el corazón agobiado,
de pesar, víctima de sus cálculos fa¬
tídicos, de sus apreciaciones erró¬
neas en gran parte, respecto a la
suerte del Perú. Pezet, que gastó u-
na gran porción de su laboriosa vida
y de sus exiguos recursos para rea¬
lizar la independencia del Perú, que
le consagró, sin reservas, las luces
de que estaba dotado, que combatió
en el palenque a cuerpo desnudo pa¬
ra llevar a término la revolución a-
mericana, no podía convertirse en
prosélito del realismo, herido mor¬
talmente a pesar de sus efímeros
triunfos y de sus transitorias venta¬
jas. Rodil, uno de los tenientes más
pertinaces de la España, en estas
tierras encorvadas con el peso de su
despotismo sistemático y absurdo,
derramó raudales de purísima san¬
gre en el Callao, cuando los desti¬
nos del continente estaban definidos;
y ya que a nuestro amigo y compa¬
triota Pezet no lo consideró a propó¬
sito para decretarle los terribles ho¬
nores del cadalso, lo eligió para dar¬
le otro género de martirio, que pro¬
longase su agonía y le hiciera sa¬
borear, a tragos muy amargos, una
muerte cruel, escogitada para ven¬
garse de sus afanes y de sus hechos
en servicio de la Independencia.
No pudo sobrevivir muchos días a
la prueba que se le exigió, ponién¬
dole costo a la pluma para que de¬
fendiese la causa que más aborrecía
y que nada podía ofrecerle aunque,
contra todas las probabilidades hu¬
biese llegado a dominar. Sucumbió
al fin, entristecido, lacerada el al¬
ma de hondísimo pesar, arrepentido
de no haber seguido la suerte de la
patria por temores, lejanos, si bien
fundados y probables de un despotis¬
mo que, por ser nuevo, no dejaba de
ser siempre humillante y oprobioso.
— Así terminó su carrera de doctor
Pezet. Médico muy avanzado en e-
sos tiempos, Catedrático de este
Claustro, donde dió tan fructuosas
lecciones en su noble profesión, co¬
nocedor como pocos de todos los ra¬
mos de la literatura antigua, de los
que hizo tan útiles aplicaciones, su
voz fué siempre escuchada con res¬
peto y sus escritos leídos y busca¬
dos con ávido interés. Antiguas o-
bras de sobresaliente mérito que
han llegado a adquirir una fama u-
niversal, lo tuvieron por colabora¬
dor infatigable. Conócense sus pro¬
ducciones, a más de la pureza y co-
irección del lenguaje por el gusto
de la dicción, por la elegancia de la
forma y por ese tinte, muy pronun¬
ciado, de originalidad y de belleza
que caracteriza al clasicismo espa¬
ñol del siglo XVI. — Propiamente
hablando, no es este rapidísimo bos¬
quejo una biografía verdadera. Ca¬
rece de las condiciones necesarias
para merecer un nombre que, tan¬
to en literatura como en historia,
tiene cierta significación que noso¬
tros no hemos podido dar, a pesar
de nuestros deseos, al presente tra¬
bajo, humilde, si bien hijo del co¬
razón. Otros, con mayores dotes y
en posesión de datos que no se han
podido conseguir ahora, completarán
pensamientos, que no hemos atina¬
do a desenvolver sino a iniciar tan
sólo con la esperanza de mejores re¬
sultados debidos a inteligencias e-
194)
levadas. R”. (Galería Universitaria,
p. 75 en Anales Universitarios del
Perú, vol. III, Lima, 1869).
PEZET, JOSE. — Médico. Reputa¬
do médico y literato de origen fran¬
cés que casó en Lima con la seño¬
ra doña María Rodríguez Piedra y
fué padre del General Juan Anto¬
nio Pezet que fué primer vice pre¬
sidente de la República del Perú
y que ejerció el mando supremo por
fallecimiento del Gran Mariscal San
Ftomán. Sustituto de la Cátedra de
Anatomía en la Real Universidad de
San Marcos: Alcalde Examinador
supernumerario del Real Tribunal
del Protomedicato de Lima (1807).
Censor y Revisor de la Junta Eco¬
nómica del Colegio de San Fernan¬
do (1817-1820). Catedrático de A-
natomía reemplazante de Unánue
durante el viaje de éste a Europa y
durante aquellos períodos en que la
actividad política distrajo a Unánue
de su obra docente, gozaba fama de
un conocimiento excepcional de la
literatura antigua. Murió encerrado
en una fortaleza, víctima de errores
políticos excusables ante la aprecia¬
ción de sus virtudes de ciudadano y
ante aquella de sus excelencias de
maestro.
PEZET Y ROBERTSON, JUAN.—
Cobrador del Colegio de la Inde¬
pendencia en 4 de noviembre de
1826. Alumno de San Fernando.
PEZET Y SOBERON, FRANCIS¬
CO. — Alumno interno del Colegio
de la Independencia en 7 de diciem¬
bre de 1820.
PEZUÑA. — (F.l) Sinónimo vul¬
garmente adjudicado a la Bromihi-
drosis de las extremidades inferio¬
res. Dícese “Pezuñentos” de los su¬
jetos que sufren de esta enfermedad.
Un muy generalizado concepto atri¬
buye gravedad a la supresión de es¬
ta secreción fétida, en cuyo trata¬
miento se emplea pediluvios de ori¬
na en la cual se ha iniciado la fer¬
mentación amoniacal. La picardía
del vulgo establece variedades de
pezuña, entre las cuales se cuenta
la “sorda”, la “trepadora”, etc.
PEZZIA, ANTONIO.— Farmacéu¬
tico. Siendo aún estudiante de Far¬
macia había prestado servicios im¬
portantes en una de nuestras Am¬
bulancias durante la guerra con
Chile. El señor Pezzia obtuvo el tí¬
tulo profesional el año de 1880.
PFLUCKER Y PEDEMONTE, MA¬
NUEL. — Hijo del Ingeniero Pfluc-
ker, nació en Lima. Hizo sus estu¬
dios en el antiguo Colegio de Lima
que dirigía el Dr. Pedro A. Labarthe
y se matriculó en la Facultad de Me¬
dicina de Lima. Alumno distinguido
de la Facultad, mereció de ella sus
premios mayores: el Premio Esco¬
lar (1904) y de la contenta de Ba¬
chiller (1905). Bachiller en Medici¬
na el año de 1906; su tesis: Trata¬
miento quirúrgico de los aneuris¬
mas, obtuvo el título profesional el
año de 1907. Enviado a Europa en
viaje de perfeccionamiento profesio¬
nal, como premio a sus merecimien¬
tos escolares, adquirió, principal¬
mente en Francia, la especialidad
pediátrica. Médico de Policía de Li¬
ma.
PHILLIPS, LUIS A.— Médico
(1910).
PICANTES. — (Bromatolog).
PICARONES. — (Bromatolog).
(195
PICAFLOR.— (Troehilus Coli¬
brí) Ave conocida en otros países con
el nombre de Colibrí, pájaro Mosca,
Mellisuga; pero no hay animal nin¬
guno que tenga tantos nombres dis¬
tintos como este pajarillo particu¬
lar. Linneo formó de ellos un géne¬
ro aparte bajo el nombre de Trochi-
lus, al que refiere 22 especies. Tie¬
ne hablando generalmente, el cuer¬
po pequeñísimo, el cuello corto, la
cabeza proporcionada, los ojos ne¬
gros y vivos, el pico tan delgado co¬
mo un alfiler y tan largo como el
cuerpecillo: la lengua arpada, las
patas breves con cuatro dedos, la co¬
la compuesta de ocho a nueve plu¬
mas tan largas como lo restante del
cuerpo y las alas tan grandes que
llegan sus guías al tercio de la cola:
el colorido es vario, según las espe¬
cies, pero generalmente el más her¬
moso que puede caber en la imagi¬
nación, concurriendo a formar no
sólo el esplendor de oro y de las pie¬
dras preciosas, sino la luz de todas
las tintas más elegantes y más vivas
que hay en la Naturaleza. El brillo
y valentía de estos colores tienen
más o menos vivacidad según la re¬
flexión de la luz o las distintas si¬
tuaciones de la vista que los obser¬
va, añadiendo a estas prerrogativas
la especialísima de conservar su ex-
plendor aún después de muerto por
todo el tiempo que se mantiene bien
disecado. Por la Primavera se ven
volar pajarillos como si fueran ma¬
riposas alrededor de las flores, de
las cuales chupan su alimento, aun¬
que rara vez se ponen en ellas, sien¬
do lo más frecuente sostenerse en el
aire de modo que parecen inmóvi¬
les. Cuando vuelan se oye un zum¬
bido semejante al que forman cier¬
tos moscardones que andan rodean¬
do las flores: su canto es una especie
de murmullo muy claro, débil y
proporcionado al órgano que lo pro¬
duce, distinguiéndose los machos de
las hembras en el esmalte de la ca¬
beza, el cual es de un color naran¬
ja o tan vivo que centellea lo mis¬
mo que el fuego. Hacen estas aveci-
tas sus pequeñísimos nidos sobre los
árboles, tejiéndolos de pajitas y ta¬
piándolos de plumas muy blandas
para poner después los dos únicos
huevos de la magnitud de un gar¬
banzo y de color blanco punteado de
amarillo, empollándolos alternati¬
vamente el macho y la hembra; de-
dícanse a su propagación en la esta¬
ción de verano, y cuando llega el
invierno se cuelgan por el pico de
una ramita, permaneciendo inmóvi¬
les hasta que vuelve la primavera.
Durante aquel tiempo, que es para
ellos un verdadero letargo, caen en
manos de los que los buscan y que
rara vez logran cojerlos cuando es¬
tán en sí y ejercitan las funciones y
facultades de vida espirituosa. Alce¬
do: (Diccionario Geográfico Histó¬
rico de las Indias Occidentales o A-
mérica, tomo V, Madrid 1789).
PICO FEO. — Véase Tultán. Alce¬
do: (Diccionario Geográfico Históri¬
co de las Indias Occidentales o A-
mérica, tomo V, Madrid 1789).
PICHO ACHI. — (F 1 )
PICHIURICUC. — (F.l ) Adivinos
de la época incaica que ejercían su
oficio interpretando el vuelo de las
aves (Sebastián Lorente: Historia
de la Civilización Peruana, tomo III.
pág. 173).
PIE DE PERRO. — (Bot.) Véase:
Mumbachi.
PIEDRA, BELISARIO. — Médico
Presentó sus títulos de médico ecua-
196)
loriano ante la Facultad de Medici¬
na de Lima, que lo autorizó para el
ejercicio de la profesión en el Perú.
Figura en la Relación oficial de la
Facultad de 1894.
PIEDRA, RICARDO DE LA. —
Médico (1877) Homeópata. Ejerció
en Lambayeque en 1894.
PIEDRA DE CRUZ — (Lápiz cru
cifer) Piedra semejante al mármol
verde que se encuentra en el Nue¬
vo Reyno de Granada, que por cual¬
quiera parte que se rompa mani¬
fiesta una cruz de color negro per¬
fectamente dibujada, la cual asegu¬
ran allí que tiene singular virtud
contra los reumas y calenturas; la a-
bundancia de ellas las hace comu¬
nes y de poca estimación. Mr. de Bo-
mare dice que parece ser una especie
de madrepora fósil cuyas 2 lamas se
cruzan de modo que cortadas hori¬
zontal o verticalmente representan
una cruz, llenando la naturaleza los
intervalos de los ángulos de una ma¬
teria arcillosa y dura. Dice también
que se halla estas piedras en Portu¬
gal, en Santoigne, en Normandia y
en Guinea y particularmente en Es¬
paña cerca de Santiago de Galicia
y que los plateros Españoles las en¬
garzan en oro en plata para hacer
creer a las gentes, que se encuentran
ya pulidas. (Alcedo: Diccionario
Geográfico Histórico de las Indias
Occidentales o América, tomo V,
Madrid 1789).
PIEDRAS MEDICINALES. —
(Hist.) Piedras medicinales cría mu¬
cha (el Perú) para la sangre, hija-
da, orina, reumas y leche, y la piedra
que llaman de los lipos, azul y ver¬
de, es el más provechoso simple que
cría la naturaleza para curar ulcera¬
ciones, llagas y cicatrices; dáse car¬
denillo, alumbre y gran copia de pie¬
dra azufre. En las cordilleras de To-
mina y Tarija hay unos animales a
quienes llaman Antas, que nosotros
llamamos Gran Bestia y crían unas
piedras en las entrañas del ancho de
un real de a cuatro y menores, y del
grueso de medio dedo y más gruesos,
eficaz antídoto contra el veneno y
ellas y las unas pictima excelente
para el corazón. Las piedras beza-
res que en el vientre crían las vi¬
cuñas y guanacos, animales monta-
ñeces de lana bermeja y pechos
blancos, mayores que terneros aún
que no tan fornidos, son ligerísimos
y de tierras frías en que andan a mi¬
llares y se dividen en manadas, crían
estas piedras bezares en unos bolsi¬
cos y hay en ellos diez, quince y
veinte piedras al modo que los gra¬
nos de la granada, pero sin tela; en¬
tre unas y otras he visto un bolsico
de estas y es admirable las coloca¬
ción de las piedras, y la diferencia
de sus colores, ya verde claro, ya
pardo, ya negro, ya dorado; susten-
tanse de yerbas salutíferas y medi¬
cinales. Dos piedras andan en este
reino bien admirables, la una forma¬
da sobre una aguja colchonera y la
ctra sobre una asta de saeta, la una
está en Lima y cuando no admire el
haber entrado a las entrañas del a-
n ¡mal sin quitarle la vida, se le de¬
be admiración al ver formado en es¬
ta y en aguja las piedras sin que en
tanto tiempo causen corrupción o
rotura. En Chile se dan estas pie¬
dras muy salutíferas y en todas las
sierras del Perú se hallan con abun¬
dancia. La piedra llamada de Guan-
cabamba doctrina que fué de San¬
tiago de los Conchucos, de que tra¬
taré muchos en su lugar, es admi¬
rable, tiene el color blanco y es ne¬
gra la piedra en que se cría, crece
como si fuera viviente y es único re-
(197
medio para llagas, heridas y ulce¬
raciones, tanto a los hombres co¬
mo a las bestias, cura disenterías y
flujos de vientre, así los de humor
como los de sangre, sana de todo mal
de orina y remedia otros, achaques
de mujeres; crió Dios frontero otra
peña que es pernicioso veneno, tan¬
to al que la bebe como al que la to¬
ca, pues a todos los mata y sus pol¬
vos hacen el mismo efecto tocados
a las ropas o a las bebidas, y no tie¬
nen otro antídoto en su contagio que
aplicar la piedra de Guancabamba,
con que ni muere el inficionado, ni
le atosiga el veneno, aplícase molida
y en vino o chicha se bebe. De la
piedra del águila, dicen los autores
que ayuda al parto. Hasta aquí el Pa¬
dre Calancha, en su Crónica Mora¬
lizada del Orden de San Agustín en
el Perú. Veamos lo que respecto a
estas piedras dice el Padre Acosta:
La piedra Bezaar se encuentra en
todos estos animales que nosotros
hemos dicho más arriba ser propios
y particulares del Perú, de las cua¬
les algunos autores de nuestro tiem¬
pos han escrito libros enteros que
podrán ver quienes quieran tener
más particular conocimiento. El se¬
villano Nicolás Monardes, que ha¬
bía recibido algunas de estas piedras
bezares peruanas, hizo un elogio
hiperbólico de las virtudes curativas
de las piedras nombradas y de aque¬
lla de los caimanes del Perú. Estos
elogios están citados por Cristóbal
Acosta, en su Trattato della Historia,
Natura, et Virtú delle droghe medi-
cinali cSr altri semplici che vengono
potati dalle Indie Orientali in Euro¬
pa. Editado en Venecia el año de
1585. La piedra del águila habría e-
xistido en Huánuco el Viejo y ha¬
bría sido considerada como una pa¬
nacea de las hemorragias y de los a-
bortos, en opinión del autor de una
Descripción de la Intendencia de
Tarma, publicada en Mercurio Pe¬
ruano de los últimos años del siglo
XVIII. Refiriéndose a las piedras
medicinales en Chile, dice el Señor
Vicuña Mackenna (Los médicos de
antaño en el reino de Chile, Santia¬
go, 1877) lo siguiente: Según el Pa¬
dre Ovalle, que aunque vivió en
Roma y murió en Lima, nunca dejó
de ser un santiaguino refinado, así
como hoy sus paisanos tienen al al¬
cance sus sedientas gargantas el a-
gua del Presidente García Ramón
en cada uno de sus patios y aposen¬
tos, así cada cual escondía en el fon¬
do de su tinaja o piedra de destilar
de la Canchagua de Mendoza, una
piedra bezoar “para alegrar el cora¬
zón ’. Pero si se hallan con algún a-
chaque — añade el buen Padre en su
Historia, pág. 54— de apretura y an¬
sias de corazón, o con alguna pasión
o melancolía, hace más efecto raspar
la piedra poco y beber los polvos”.
Me he ocupado de las piedras ma¬
ravillosas de América en mi estudio
titulado “De otros tiempos”, edita¬
do por Vespasiani, en Roma, el año
de 1913. En el curato de Lamellia
(Descripción de la Intendencia de
Tarma, en Mercurio Peruano, tomo
II de la Biblioteca Peruana, Lima,
1861) hallaron los españoles una cé¬
lebre piedra llamada Catachi, que
se formaba en los altos de un ba¬
rranco, en el que descendiendo las
aguas de un manantial se conden¬
saban y petrificaban en figura de
columnas o cirios de cera blanca. Se
decía de ella que disuelta en polvos
era medicina eficaz de las hemorra¬
gias y mezclada con clara de huevo
era elemento favorecedor de la con¬
solidación de los huesos fracturados.
Estaba considerada en el número de
estas piedras maravillosas el llimpi
o illimpion, piedra roja que los irv
198)
dios empleaban para pintarse los ros¬
tros y que parece extraían de unos
yacimientos vecinos a Guamanga.
En un Inventario de la Botica del
Colegio de San Pablo de Lima, que
poseemos original consta que, en el
año de 1785 se hallaba en el arse¬
nal de la dicha Botica las siguientes
piedras medicinales, consideradas
como dotadas todas ellas de propie¬
dades terapéuticas diversas: la pie¬
dra del águila, a 50 pesos la arroba.
La piedra de Almena, a 25 pesos la
arroba. La piedra de Bezoar, a dos
pesos la libra. La piedra de Cala¬
minta. La piedra de contrayerba.
Las esmeraldas preparadas, a un pe¬
so la onza. La piedra de Goa a dos
reales la onza. La piedra de Guan-
cabamba, a dos pesos la libra. La
piedra de granate oriental, a dos pe¬
sos la onza. La piedra infernal. La
piedra judaica. La piedra lipe o de
los Lipes a dos pesos la arroba. La
piedra Nefrítica. El oro, con sus va¬
riedades; el oro diaforético, el oro
fulminante y el oro potable, todas
ellas a 40 pesos la onza. La piedra
Pómez. Los záfiros, a 3 pesos la on¬
za.
PIEROLA, JORGE. — Anatomía
Patológica del bazo, G. M. 918. (Co¬
laboración de los SS. Ernesto Raffo,
Luis A. Mendoza y Pedro Roca Ze-
la).
PIEROLA, LUIS O. DE — Bachi¬
ller en 1905; su tesis: “Profilaxia de
la tuberculosis en el ejército”. Mé¬
dico cirujano en 1905. — Bibliogra¬
fía: Tesis del bachillerato, G. M. 905;
R. U. I. — Vesaria verrucosa, G. M.
903. — Importancia de la interven¬
ción de urgencia de los grandes trau¬
matismos. G. H. 904.
PIEROLA, MANUEL C. DE. —
Médico Cirujano. — Bachiller en Me¬
dicina el año de 1904; su tesis: De
las retrodesviaciones uterinas y su
tratamiento por la histeropexia. Ob¬
tuvo el título profesional el año de
1904. El doctor Piérola emprendió
viaje de perfeccionamiento a Euro¬
pa, en cuyas clínicas adquirió la es¬
pecialidad de oftalmología que cul¬
tiva actualmente (1921).
PIEROLA, NICOLAS DE— Pre¬
sidente Constitucional de la Repú¬
blica en el Período de 1895-1899. Co¬
nocida es la historia de este ilustre
estadista, para que intentemos es¬
bozarla en las páginas de este Dic¬
cionario. Debemos limitarnos a ma¬
nifestar que fué él quien decretó la
erección del nuevo local de la Es¬
cuela de Medicina el 18 de Febrero
de 1897; se encomendaron los traba¬
jos a una Junta formada del Decano
Dr. Armando Vélez y de los docto¬
res R. L. Flores, E. Odriozola y Ma¬
nuel A. Muñiz, del Dr. Eleodoro Ro¬
mero y del Ingeniero Alejandro
Guevara; que fué él quien promovió
un concurso para la erección de un
Manicomio que reemplazara al ya
estrecho e inconveniente del Cerca¬
do (10 de abril de 1896); que fué él
quien creó las Cátedras de Gineco¬
logía y Pediatría; que fué él quien,
instituyendo la Misión Militar Fran¬
cesa, echó las bases de organización
de los servicios sanitarios del ejér¬
cito.
PIEROLA, NICOLAS DE. — Na¬
turalista. Padre del Presidente de la
República del Perú, Dr. D. Nicolás
de Piérola, es autor de una obra cul¬
tural que pocas veces ha sido evi¬
denciada. Compañero y muy amigo
del sabio peruano don Mariano de
Rivero, fomentó en compañía de és¬
te, el estudio de las ciencias natu¬
rales en el Perú, que ilustró con al-
(199
gunos estudios que se han hecho ra¬
rezas de Biblioteca. El 10 de octubre
de 1826, el decreto gubernativo que
exoneraba del cargo de Rector del
Colegio de la Independencia al Dr.
Fernandini, encargaba de dicho
puesto al naturalista don Nicolás de
Piérola. La obra del Sr. de Piérda
fué breve, pero no por ello menos
provechosa: el señor de Piérola apro¬
vechó su permanencia en el Rectora¬
do para dar a sus alumnos una ense¬
ñanza de Historia Natural que, has¬
ta entonces sólo había sido dictada
por don Juan Tafalla y por algunos
maestros y pasantes. El sabio italia¬
no Raimondi ha hecho, en su libro El
Perú una biografía del naturalista
señor de Piérola. — Bibliografía: 1)
El huracán o árbol de la cera, 1747.
Reproducido por el Monitor Popular
de Lima, 1897.
PIETRASANTA, PROSPERO DE.
—Corresponsal de la Unión Fernan-
dina, en París (1887).
PIGMEO. — (F.l) Sinónimo vul¬
gar de enano.
PILATTI, ANA H. DE— Obste
triz (1899).
PILCO. — (Laurus Cautica). Es¬
pecie de Laurel de mediana altura,
que echa las hojas alternadas, ova¬
ladas, rugosas, de más de un palmo
de largo, de color verde que toca en
obscuro muy pequeña: la fruta se
parece enteramente a la del laurel
común: los efluvios que exhala este
árbol particularmente en estío, cau¬
san hinchazón y postillas acres en las
partes descubiertas del cuerpo de
cualquiera persona que se detiene a
su sombra; y este efecto que no es
mortífero es tan variable, como las
complexiones con que se encuentra,
pues hay algunos sujetos que expe¬
rimentan tan poco daño y otros nin¬
guno y algunos sin más que pasar
por debajo del árbol se cubren de
postillas enteramente. Sin embargo
de estar su madera impregnada de
un jugo verdacho, viscoso y tan
cáustico, se aprovechan de ella los
naturales cortándola con la precau¬
ción de hacer humo al pie y la em¬
plean en la fábrica de edificios, por-
cue luego que se seca se pone el ju¬
go maligno y adquiere un hermoso
color rojo venado de manchas ama¬
rillas y pardas. Es incorruptible en
el agua, en la cual se endurece tan¬
to como el hierro, de modo que no
puede haber árbol de madera más a-
preciable para construir embarcacio¬
nes. En Chile le llaman Lithy y en
Quito caspicarancha, que quiere de-
cil árbol que da sarna. Alcedo: (Dic¬
cionario Geográfico Histórico de las
Indias Occidentales o América, to¬
mo V, Madrid 1789).
PILONCILLO. — Nombre que
dan en Nueva España a la azúcar
de costra que queda en las pai¬
las. Véase: Raspadura. Alcedo:
i Diccionario Geográfico Histórico de
las Indias Occidentales o América,
tomo V, Madrid 1789).
PIMENTEL, CARLOS GUILLER¬
MO.™ Médico Cirujano. — Bachiller
en Medicina el año de 1877; su tesis:
Acción fisiológica de la gimnasia.
Obtuvo el título profesional el mis¬
mo año de 1877. El año de 1879, al
organizar la Columna “Independen¬
cia”, formada por los alumnos de la
Facultad de Medicina de Lima, el
Dr. Pimentel fué designado Teniente
de la primera compañía. Falleció el
Dr. Pimentel el año de 1890.
PIMIENTA. — (Myrtus Pimienta)
De Tabasco a Malagueta, llamada
200)
también pimienta de Jamaica y de
Chispa: es una frutilla o baya ao¬
vada, casi redonda, de color alcena-
do o acanalado, y menos subido que
el de la pimienta, como las bayas
del arayán: tiene el cáliz dividido en
cuatro o cinco partes, y de un olor y
sabor aromático, que participa del
aroma y picante de la pimienta ca¬
nela y clavo, sobre saliendo este úl¬
timo de modo, que en los manjares
que se aderezan con ella se percibe
un gusto agraciado de todas espe¬
cies: interiormente tiene cada fruti¬
lla dos, tres y aún cuatro divisiones,
y en cada una por lo común una o
dos semillas o granillos negros de fi¬
gura de riñón y de sabor notable¬
mente menos activo que la baya:
la produce un árbol grande que tie¬
ne las hojas como las del naranjo;
las flores rojas a manera de granado,
y el olor como de azahar y tan sua¬
ve y grato, que aún las hojas1 le ha¬
cen ventaja; la fruta es redonda, es¬
tá pendiente en racimo, al principio
es verde y después leonada y final¬
mente inclina negro; tiene muchas
virtudes y es muy útil este fruto, de
que cualquiera podrá instruirse en
la disertación que de ella ha publi¬
cado el Dr. Don Casimiro Gómez
Ortega, Catedrático de Botánica y
de Historia Natural. Alcedo: (Dic¬
cionario Geográfico Histórico de las
Indias Occidentales o América, to¬
mo V, Madrid 1789).
PIMPINELA. — (Bot.) El Poterium
sanguisorba de las Rosáceas, es co¬
nocido y cultivado en Lima con el
nombre vulgar de Pimpinela: es una
planta de sabor amargo, que goza
de propiedades astringentes, por lo
que se le empleaba en otro tiempo
como hemostática de donde le viene
su nombre específico, en el día sólo
Se la usa como condimento en la en¬
salada (Colunga: Botánica, Lima,
tomo II).
PINCO-PINCO. — (Bot.) Remedio
universal de varias enfermedades,
nace en los Andes y en otros países
calientes. (Calancha).
PINE, CALFORT,— Farmacéutico.
Su nombre figura en la Relación
oficial de la Facultad de 1916.
PINEDA, FRANCISCO— Médico
Cirujano. Obtuvo el título de médi¬
co y el grado académico de doctor
en Medicina el 15 de setiembre de
1861. El Dr. Pineda ejerció la profe¬
sión en Lima, en los barrios de Abajo
del Puente y fué un servidor incon¬
dicional de las clases desvalidas, a
las cuales hizo no sólo la ofrenda de
sus conocimientos, sino aún aquella
de sus recursos, circunstancias estas
que hacían válido al Dr. Pineda el
mote de Padre de los Pobres. Falle¬
ció en el año de 1876 y fué espec¬
táculo emocionante el de los fune¬
rales de aquel piadoso médico en el
templo de San Lázaro; el pueblo
que concurrió a aquella ceremonia
lloraba la pérdida del excelente mé¬
dico e incomparable filántropo.
PINEDA Y RAMIREZ ANTONIO.
— de la expedición Maspina, encar¬
gado de los estudios de Historia Na¬
tural.
PINELO MARIA, IGNACIA. —
Obstetriz que ejercía la profesión en
1886.
PINILLOS, A.— Cirujano Dentis¬
ta.
PINILLOS, JUAN JOSE.— Bachi¬
ller en 1893; su tesis: Valor del hi-
drastis canadensis como hemostático.
(201
PINIFICHI. — Arbol pequeño, pro¬
pio de América muy parecido al
manzano; destila por las incisiones
que se le hacen un jugo lechoso y
viscoso que purga con mucha vio¬
lencia las bilis y serosidades, toman¬
do tres o cuatro gotas en un poco de
vino. Lemery dice, que si durante
la operación se toma caldo, o algu¬
na otra bebida se suspende el efec¬
to; y que mientras dure es necesa¬
rio tener cuidado en no dormir. Al¬
cedo: (Diccionario Geográfico Histó¬
rico de las Indias Occidentales o A-
mérica, tomo V, Madrid 1789).
PINIPINICHI. — (Bot.) Durante
ha descrito con este nombre una
planta originaria de las Indias Oc¬
cidentales y particularmente de Car¬
tagena y de las costas de Tierra Fir¬
me. Nosotros no sabríamos asegurar
si este vegetal es el mismo Pinco-
Pinco a que alude el P. Calancha y
si el nombre fué corrompido por el
botánico italiano. Dice Durante que
la leche de este vegetal, a la dosis
de 3 ó 4 gotas, goza la propiedad de
purgar todos los humores; pero
con cierta predilección por el humor
colérico y por “el agua cetrina de
los hidrópicos. La acción purgante de
este vegetal a pesar de ser muy e-
nérgica se suspendía mediante la in¬
gestión de una pequeña cantidad de
vino o de caldo. Su uso en terapéu¬
tica fué abandonado apenas fueron
conocidas las virtudes del Mechioa-
cán.
PINTO, JOSEFA. — Obstet.riz
(1908).
PINTO P» ASURCO, CARMEN. —
Obstetriz (1909).
PINA. — (Bot.) La Anana sativa o
Bromelis ananas, de la familia de
las Bromeliaceas, actualmente em¬
pleada con el nombre de piña por
el agradable alimento que proporcio¬
nar sus frutos, llamados con el mis¬
mo nombre y de los cuales se apro¬
vecha para confeccionar un jarabe,
fué empleado en la época colonial
del Perú para confeccionar con ella,
mediante infusión y fermentación,
una chicha que fué considerada co¬
mo antídoto del vómito negro o fie¬
bre amarilla. Lecuanda: Descripción
de Trujillo en Mercurio Peruano.
Trae noticia de estas aplicaciones te¬
rapéuticas de la estimada bromelia-
cea. Una de las mejores frutas del
mundo propia de la América y muy
común en toda ella: su gusto y su
fragancia son iguales con su hermo¬
sura: la cabeza está cubierta de una
coronilla de las mismas hojas pe¬
queñas, de la misma especie de que
la produce; pero muy finitas y deli¬
cadas y cuando se corta esta corona
\ se planta en tierra da fruto al año.
El fruto de esta fruta tiene algo de
uva moscatel y de pera de buen
cristiano y comida con vino y azú¬
car sabe a fresas. Hay tres especies
de piñas: la primera es blanca y
tiene diez pulgadas de diámetro y
desde quince a dieciocho de largo;
su corteza es amarilla cuando está
madura labrada en figuras prominen,
tes exágonas, y su carne blanca y
fibrosa y esta no es la mejor porque
tiene demasiado ácido; la segunda
especie es de la forma de un pilón
de azúcar o pirámide cónica; y es
mejor que la otra; la tercera es ro¬
ja y sin contradicción la más prefe¬
rible; de esta fruta se hace dulce
que es muy común en América y se
trae a Europa y de la corteza pues¬
ta a fermentar en agua por 24 horas
una especie de cidra muy gustosa
la que llaman Chicha de Piña, suma¬
mente fresca y dulcificante y la que
202)
sirve por regalo a las 11 del día y
se usa para varias enfermedades, co¬
mo calenturas pútridas y vómito ne-
grado muy buen efecto.
Llaman en el Perú Plata de Pi¬
fia a este metal que cuando está vir¬
gen, amalgamado con el azogue des¬
pués de extraído éste de lo cual ha¬
cen unas columnitas cuadradas de
que llaman Pebeteros, Leoncitos y o-
tras figuras, como si fueran de oro
para regalar. Alcedo: (Diccionario
Geográfico Histórico de las Indias
Occidentales o América, tomo V,
Madrid 1789).
PIÑAS. — Es la planta en pasta.
Diccionario de algunas voces técni¬
cas de Mineralogía y Metalurgia en
Mercurio Peruano, de Fuentes V.
PIÑEYRO, JULIO, — Médico Ciru¬
jano. — Bachiller en Medicina el año
de 1910; su tesis: Los accidentes post
ciorofórmicos, obtuvo el título pro¬
fesional el año de
PIÑEYRO, PASCUAL. — Farma¬
céutico que ejercía la profesión en
1886.
PIÑONES. — (Clutia Eleuterea).
Fruto de un arbusto llamado mata
de piñones, cuyo tronco crece hasta
el grueso de un muslo y su altura a
más de un estado, la corteza es pá¬
lida, verdosa y las hojas algo pare¬
cidas a las de la parra; la fruta es
unos racimillos de cuatro a seis cáp¬
sulas del grueso de la agalla y cada
una contiene tres piñones, cuya cás¬
cara es blanca y su médula blanca,
tomando número impar hasta nueve
o menos según la edad o robustez
del sujeto. Es un purgante hidrago-
go preparándolo con algún correc¬
tivo por que causa dolores agudos
en la primera región y vómitos vio¬
lentos, que cesa tomando agua fría.
El aceite extraído de ellos es útil
en la hidropesía untando al estóma¬
go y vientre; y tomando algunas go¬
tas en vino sana las contracciones
de los miembros, disuelve las obs¬
trucciones y quita el dolor de oído y
sordera. El P. Caulin llama a esta
Palma Cristi, y la hay en el Jardín
Botánico de esta Corte. Alcedo:
(Diccionario Geográfico Histórico
de las Indias Occidentales o Améri¬
ca, tomo V. Madrid 1789).
PIÑON. — (Bot.) Del piñón dice
Lecuanda (Descripción de Piura, en
Mercurio Peruano, tomo II de la e-
dición de la Biblioteca Peruana, Li¬
ma, 1861. Es árbol de este territorio,
se cría en lugares calientes. La teli-
ta de su fruto es buena para purgar¬
se, y las hojas aplicadas a la apos-
lemas sanan. Con el nombre de pi¬
no piñón se conocen en Botánica las
semillas del Pinus pinea, de la fa¬
milia de Coniferas; los frutos de la
Araucaria imbricata indígena de
Chile y por último, del Carcas pur-
gans euforbiacea purgante y eméti¬
ca, a la cual alude, probablemente
Lecuanda.
PIÑUELA. — Madera de un árbol
grande que se cría en la Provincia
de Guayaquil y Reino de Quito y se
usa para la construcción de embar¬
caciones en aquel astillero. Alcedo:
(Diccionario Geográfico Histórico de
las Indias Occidentales o América
tomo V, Madrid 1789).
PIOJO DE SABANA. — Insecto pe¬
queñísimo e imperceptible de que
están cubiertos los campos o sabanas
del Reino de Tierra Firme, que pe¬
netran la ropa y se introducen en
las piernas causando una picazón ex¬
traordinaria matándolos lavándose
(203
con una infusión de hojas de taba¬
co en aguardiente o en orines. Alce¬
do: (Diccionario Geográfico Históri¬
co de las Indias Occidentales o A-
mérica, Madrid, 1789, tomo V).
PIOJO DEL DIABLO. — (Bot )
Nombre vulgar con el cual son co¬
nocidas en Lima las semillas del Ri-
cinus comunis, de la familia de las
Euforbiáceas, que, en el Perú es pe¬
renne y leñosa. De estas semillas
se obtiene por presión un aceite Hi¬
guerilla, de Palma Christi, de Cas¬
tor y de Ricino. Dos variedades del
Ricinus communis, son conocidas en
Lima con los nombres de Higuerilla
de palo gris, y de Higuerilla de palo
colorado.
PIOJOS. — (Parasitolog.) El pedi-
culus capitis fué, a no dudarlo, uno
de los parásitos más conocidos de
los primitivos habitantes del Perú.
Algunos Cronistas de Indias cuentan
de muchos endemoniados que murie¬
ron comidos de piojos y si bien esta
expresión pudiera significar una
muerte miserable, ya que así se in¬
terpreta en el lenguaje usual, ella
nos está confirmada por una noticia
de Garcilaso acerca de los tributos
sabiamente impuestos por los Incas,
quienes habían obligado a los an¬
cianos e inválidos a pagar sus tri¬
butos en Cañutos llenos de piojos.
Tal vez si esta medida obedece a
una finalidad de aseo corporal.
En la actualidad el piojo es fre¬
cuente parásito humano en las po¬
blaciones de la sierra. A las puer¬
tas de las chozas de indios vése el
grupo bizarro de una madre que rea¬
liza una verdadera cacería en las
cabelleras de sus vástagos. Pero la
presencia de los piojos no alarma a
esas pobres gentes que creen que el
piojo se lleva la sangre mala de la
persona. Las diferencias de color de
los piojos han dado lugar, entre no¬
sotros, como en algunas comarcas
de Europa a que se llame con po¬
quísimo respeto de las órdenes reli¬
giosas con los nombres colectivos, de
algunas de éstas Entre las parasiti¬
cidas más generales del piojo cuén¬
tase la cebadilla.
PIPIAN. — Manj ar que se hace en
el Reino del Perú y en el de Tierra
Firme, Alcedo: (Diccionario Geo¬
gráfico Histórico de las Indias Oc¬
cidentales o América, 1789, Madrid
1789).
PIQUE. — (Parasitolog.) Nombre
vulgar del Pulex penetrans. La pro¬
fusión de estos parásitos en ciertos
centros agrícolas en los cuales los
peones caminaban descalzos o apenas
calzados con ojotas da lugar a ac¬
cidentes a veces graves, determina¬
dos por las pocas precauciones pues¬
tas en juego llevar a cabo la extrac¬
ción del parásito: acostumbra el vul¬
gar verter unas gotas de petróleo, en
la herida dejada por el parásito ex¬
traído con una aguja corriente de las
de coser. Nombre que dan en la Pro¬
vincia del Perú a la Nigua Véase es¬
ta voz. También se da este nombre
en el mismo reino a una amistad
muy estrecha equivalente a cortejo
y aún en España se usa. Alcedo:
(Diccionario Geográfico Histórico de
las Indias Occidentales o América,
Madrid 1789, tomo V).
PIQUE . — Los planes de una mina
o sus labores más profundas (Dic¬
cionario de algunas voces técnicas
de Mineralogía y Metalurgia en Mer¬
curio Peruano, Fuentes V).
PIRAGUA. — Canoa grande en que
se navega al remo, regularmente tie-
204)
ne treinta pies de largo y cuatro de
ancho en el centro, termina en pun¬
ta a los dos extremos que están ele¬
vados como quince pulgadas; está
dividida por nueve bancos, detrás
de cada uno de los cuales hay ocho
pulgadas de distancia, un poco más
alto que los bancos unos palos con
el hueco elevados en el costado para
sostener las costillas; tiene dos ár¬
boles y dos celias cuadradas; cuan¬
do salen en ellas los indios a llamar
para alguna expedición de guerra só¬
lo llevan una o dos mujeres en ca¬
da piragua para guisar; pero cuan¬
do van sólo de viaje embarcan to¬
da su familia. Alcedo: (Diccionario
Geográfico Histórico de las Indias
Occidentales o América, Madrid
1789, tomo V).
PIRIA. — (Bot.) Con este nombre
y con el de Pumapara es conocido,
en las provincias de Jaén y de Bon-
gará un árbol grande, cuya corteza
se emplea para curar mataduras de
las bestias y heridas en general (En¬
rique Brünning: de Chiclayo al Puer¬
to Meléndez en el Marañón, en B.
S. G. XIII).
PIRITU. — Especie de Palma en la
Provincia de Peritú, de quien tomó el
nombre en el Nuevo Reyno de Gra¬
nada; es una especie de caña cubier¬
ta de espinas, muy negra, y tan fuer¬
te y tersa que la usan para hacer pi¬
pas de fumar, porque resiste mucho
al fuego, da por fruto unos racimitos
como de uvas, cuando está en agraz
es muy común en el País dicho. Al¬
cedo: (Diccionario Geográfico Histó¬
rico de las Indias Occidentales o
América, tomo V, Madrid (1789),
PISHCOL. — (Bot.) Nombre con
que es conocida en la provincia de
Jaén una clase de cactus alto (En¬
rique Brünning: De Chiclayo a Puer¬
to Meléndez en el Marañón, en B
S. G. XIII).
PISSOT, A. G. — Dentista que ejer¬
cía la profesión en 1886.
PITA. — (Agave Americana) Gé¬
nero de la clase Hexandrya monogy-
nia: es planta alta con hojas gran¬
des llenas de substancia grasa y só¬
lida, dentadas, largas de ocho pal¬
mos y algo diferentes a las de Eu¬
ropa: de ellas se saca una especie de
cáñamo más fino y fuerte que éste,
de que hacen hilo para cocer las co¬
sas ordinarias, tejen costales, tale-
guitos para dinero y muchas cuerdas
de todos gruesos, todo lo cual ha¬
ce sea un género de mucho comercio
y consumo. Alcedo: (Diccionario
Geográfico Histórico de las Indias
Occidentales o América, tomo V],
Madrid 1789).
PITA HAYA. — Cactus (Pitaha¬
ya) Arbol grande y muy singular
porque sus ramas son al modo de
cirios histriados que salen derechos
desde su tronco hacia lo alto, no lle¬
van hoja alguna, y en la misma ra¬
ma nace pegada la fruta, que tiene
la corteza llena de espinas, y se pa¬
rece algo a los higos de tuna, aun¬
que la carne es más blanca y deli¬
cada: unas las tiene rojas y otras
amarillas, distinguiéndose también
en dulces y agridulces; pero muy
sabrosas. Monardes le da el nombre
de Cardín y abunda en el Jardín
Botánico de esta Corte. Alcedo: (Dic¬
cionario Geográfico Histórico de las
Indias Occidentales o América, tome
V, Madrid 1789).
PITA, NESTOR O. — Correspon¬
sal en 1918, en Chiclayo, del Bole¬
tín Farmacéutico de Lima.
(205
PITAR, JACINTO. — Médico Ci¬
rujano. — - Bachiller en Medicina el
año de 1872; su tesis: Transfusión
de la. sangre desfibrinada. Obtuve
el título profesional el año de 1783
Ejerció la profesión en la ciudad de
Trujillo. Bibliografía: 1) Tesis del
bachillerato en Medicina, Imp. J. F
Solís de Lima, 1872.
PITO REAL. — Nombre que dan
en Nueva España al pájaro Tulcán.
véase esta voz. Mr. Bomare equivo¬
ca en su descripción a éste con el
Carpintero, que son distintos. Al¬
cedo: (Diccionario Geográfico Histó¬
rico de las Indias Occidentales o
América, tomo V, Madrid).
PILQUEN. — (Otis Chilensis) Es
pecie de avutarda en el Reyno de
Chile, mayor que la europea, de
color blanco, cuya cabeza y cuchi¬
llos de las dos alas son cenicientas
y negras las primeras guías, la co¬
la es corta y poblada de 18 plumas
blancas; no tienen excrecencia algu¬
na en la cabeza, ni en la garganta:
el pico es proporcionado y semejan¬
te a la Avutarda, los pies se compo¬
nen de cuatro dedos bien gruesos, y
tienen el espolón superior a cierta
altura de los demás: este pájaro que
se complace en ir recorriendo los
campos en compañía de otros de su
misma especie, se alimenta de yer¬
bas, y no empieza a procrear hasta
tener dos años cumplidos, y entonces
pone la hembra seis huevos blancos
no es de mucho mejor sabor que la
de las Pabas. Alcedo: (Diccionario
Geogáfico Histórico de las Indias
Occidentales o Amérca, tomo V
Madrid 1789).
PIURA. — Aguas Minerales de —
En este Diccionario están citadas las
siguientes aguas minerales compren¬
didas en el territorio del departa¬
mento de Piura:
PIURA. — Hospitales de — (Hist.)
Véase la palabra: Hospitales.
PIXBAE. — Fruta común en el
Reino de Tierra firme: es de figura
cónica casi como el higo, de color
amarillo obscuro, cubierta de una
corteza anaranjada, la médula hari¬
nosa; se come cocida o asada, y los
Indios de la Provincia de Guaimi
en el Reyno de Tierra Firme no usa¬
ban otro alimento, ni por bebida
más que el fermento que de ella ha¬
cían en agua: el árbol que la produ¬
ce es semejante a la palma de dáti¬
les; pero más alta no da más que
cinco o seis racimos, y cada uno tiene
cincuenta o sesenta pixbaes: es sil¬
vestre y nace sin cultivo: los mo¬
nos gustan mucho de esta fruta. Al¬
cedo: (Diccionario Geográfico His¬
tórico de las Indias Occidentales c
América, tomo V, Madrid 1789).
PIZARRO, ELISA. — Obstetriz.
(1869).
PIZARRO, IGNACIO. — Alumnc
externo de San Fernando en 1871
Como alumno juró la Independencia
en 30 de Julio de 1821.
PLACENCIA, ERNESTO. — Far¬
macéutico en 1908.
PLANTA UNIVERSAL. — Plan
ta de la Provincia o País de los In¬
dios Iroqueses en la Nueva Francia
o Canadá de la América Septentrio¬
nal: le dieron este nombre los Mi¬
sioneros Franceses de la extinguida
Compañía a causa de la virtud que
tiene para curar toda clase de he-
206)
ridas: son hojas del tamaño de una
mano y de la figura de las del Li¬
rio. Alcedo: (Diccionario Geográfico
Histórico de las Indias Occidenta¬
les o América, tomo V, Madrid 1789).
PLATA, CLODOVEO. — Medicc
colombiano del estado de Cundina-
marca, autorizado al ejercicio pro¬
fesional en 1895. Ejerció en Piura
donde formó familia.
PLATA, CLODOVEO. — Estudió
Medicina en 1902, y abandonó los
dichos estudios, radicando en el de¬
partamento de Piura, en el cual ha¬
bía nacido. Don Clodoveo Plata, era
hijo del médico colombiano del mis¬
mo nombre y apellido que ejercía la
profesión en Piura.
PLATANO. — (Musa Paradisiasca,
Género de la clase monoica polyan-
dria, el cáliz del macho como el de la
hembra son un aumento redondo: el
primero no tiene corola, y la del se¬
gundo consiste en algunos pétalos, el
sygma está inclinado hacia abajo y
las semillas son redondas: el fruto
tiene ordinariamente pulgada y me¬
dia de diámetro, y diez a doce de lar.
go, algo curvado: no es redondo si¬
no más bien como un exágono re¬
dondeados los ángulos: los extremos
terminan en puntas exágonas; la
piel que es liza y verde antes de
madurar se pone luego amarilla, en¬
cierra una substancia semejante al
queso muy graso sin algún grano, y
sólo unas fibras gruesas, cuando el
plátano se pasa de maduro, la cás¬
cara se vuelve negra, y lo interior
ácido; el gusto que es muy seme¬
jante a la pera: es el mejor alimen¬
to que hay para los Negros, y todos
los animales de cualquier especie
que sean gustan mucho de él, lo cual
prueba su bondad. El árbol, o por
mejor decir la planta que produce ei
plátano, no da fruto más que una
vez grandes racimos y luego^ que se
corta o que se deja decae poco a po¬
co, se marchita, se seca y Se cae;
pero su raíz que es gruesa, redon¬
da y maciza produce otros renuevos
que da a los doce o catorce meses
fruto, mueren y reproducen sus raí¬
ces sin que se necesite nunca plan¬
tarlos: no tiene corteza ni madera
sino un grueso rollo de muchas ho¬
jas muy largas y anchas, que se cu¬
bren unas a otras, y las exteriores
sirven de corteza o envoltura a las
otras: llega a toda su altura a los
nueve meses, y tendrá entonces de
diez a doce pulgadas de diámetro -
lo cual ni lo hace más duro ni difí¬
cil de cortar: el cultivo de esta plan¬
ta pide un terreno húmedo, graso y
sólido, porque necesita mucho nu¬
trimiento, que por poco que le falte
no medra y da un fruto infeliz: el
plátano antes de madurar se cuece
como los nabos carne, y los Marine¬
ros y Pescadores lo comen de este
modo: también lo asan sobre las as¬
cuas y sirve de pan a los Negros -
cocido con vino, azúcar y canela ad¬
quiere un color encarnado, un bellc
gusto y olor fragante, y es una de
las mejores Compotas para los Crio¬
llos: hay cuatro especies de pláta¬
nos que se distinguen con los nom¬
bres de: Banano, Guineos, Domini¬
cos, y Cambures. Véanse estas voces
Alcedo: (Diccionario Geográfico His¬
tórico délas Indias Occidentales c
América, tomo V, Madrid 1789). —
(Bot.) La Musa paradisíaca, de la
familia de las Musáceas, proprocio-
na frutos de sabor agradable y bas¬
tante nutritivas, propiedad esta úl¬
tima que ha sido aprovechada en lo?
últimos años para preparar con esto?
(207
frutos harinas alimenticias que de
tanto sirven en Pediatría y aún er
medicina general. Del plátano lla¬
mado Guineo, dijeron los médicos
de la Colonia que era ardiente y de]
otro, vulgarmente llamado largo di¬
jeron que era fresco. (Lecuanda:
Descripción de Trujillo en Mercu¬
rio Peruano. El jugo que destilaba
de las incisiones practicadas en la
corteza del árbol del plátano fue
empleado contra la ictericia.
PLATA VIVA. — (F. 1) Nombre
vulgar dado en la época colonial al
mercurio metálico.
PLEMPIO, FORTUNATO.— (1601-
1671) Profesor en la Universidad de
Lovaina escribió Antimus Conygins
Peruviana pulveris defensor repul-
sus a Melippo Protymo. Lovaina
1655. Combatía al Padre Fabbio, que
defendió la cascarilla.
PLETORICO. — (F. 1).
PODAGRA. — (F. 1.) Nombre da¬
do a la gota por los prácticos y por
el vulgo de la época colonial. Goto¬
so y podragoso fueron sinónimos mé¬
dicos y lo son aún en el lenguaje
familiar.
PODREDUMBRE DE HOSPITAL
— (Hist.) Raza en los hospitales de
Lima en época anterior a la reforma
hospitalaria llevada a cabo el añc
de 1856 por el entonces Director de
Beneficencia D. Francisco Carazza
el año de 1858 comenzó a hacerse fre¬
cuente. Este año se presentaron 3
casos en el servicio del Dr. D’Orne-
llas en el Hospital de San Andrés
(Almenabas: Podredumbre en Gace¬
ta Médica de Lima, 1861). — En
1858 ingresó a San Andrés un herido
de combate de 22 de abril del 57
amputado por el Dr. Redonde. De
allí pasó a otros hospitales y a clien¬
tela civil (Almenara y Alarco Lino
art. Podredumbre, en G. M. 61, p
273. — El Dr. Vera aseguró haberla
visto en el Hospital de la Caridad el
año 36, en el servicio del Dr. Aran-
da. (G.M. 61). Segura confirmó le
dicho. — (Hist.) Antes del año 1856
no se conocía en el Perú la podre¬
dumbre de hospital, se la estudiaba
sólo en los libros y a pesar de las
condiciones, anteriores poco a pro¬
pósito de nuestros hospitales, no se
veía un sólo caso de este terrible
azote. Pero desde la venida de las
hermanas de la Caridad y más que
todo desde que a ellas ha delegado
la Beneficencia no sólo el encargo de
servir y cuidar los hospitales, sinc
de abastecerlos con los útiles que
ellas importan, dándoles una autorj
dad con mengua de su propio de¬
coro y del cuerpo médico, vemos que
a esa plaga hace terribles estragos
en las salas de cirujía, sin que bas¬
ten a detenerla los prolijos cuida¬
dos de los médicos y los alumnos
(Artículo editorial de la Gaceta Me¬
dica, Lima, 1? de Junio de 1875, ti¬
tulado: Hospital Dos de Mayo, p
57). En el departamento de Cirujía
sala de Santo Domingo del Hospital
de San Andrés que corre a mi cargo
ingresó hace días un amputado del
muslo venido del Callao ofreciendo
una complicación que raras veces a-
parece en esta ciudad: hablamos de
la Gangrena de Hospital. Esta se ha
presentado bajo la forma pultácea
y aún que marchara con rapidez los
primeros días se ha detenido bajo la
acción de un enérgico tratamiento
que ha consistido en cauterizaciones
potenciales con el ácido nítrico y en
208)
los medicamentos internos tónicos
que se consideran como antipútri¬
dos. Sin embargo, de haber tomadc
todas las precauciones posibles pa¬
ra aislar al enfermo respecto de pie¬
zas de curación, ropa, en fuerza de
los fundados temores que nos ins¬
piraba la contagiosidad de este mal
hemos visto con pesar que se ha de¬
sarrollado en otros dos enfermos
que se hallaban en los altos de la sa¬
la contigua. El mal se ha presenta¬
do en estos bajo la misma forma
pero más benigna y se halla actual¬
mente contenido en virtud del mis¬
mo método curativo. (A. E. D’Orne-
llas: Editorial de La Gaceta Médi¬
ca de Lima, 31 de Julio de 1858). —
Con fecha 31 de Julio de 1858, el Dr
A. E. D'Ornellas escribía lo siguien¬
te: En el departamento de Cirujía
sala de Santo Domingo del Hospital
de San Andrés que corre a mi cargo
ingresó hace días un amputado del
muslo venido del Callao, ofreciendo
una complicación que raras veces a-
parece en esta ciudad: hablamos de
la gangrena de Hospital. Esta se ha
presentado bajo la forma pultácea y
aun que marchara con rapidez los
primeros días se ha detenido bajo la
acción de un enérgico tratamiento
que ha consistido en cauterizaciones
potenciales con el ácido nítrico y en
los medicamentos internos tónicos
que se consideran como antipútri¬
dos. Sin embargo de haberse toma¬
do todas las precauciones posibles
para aislar al enfermo respecto de
piezas de curación, ropa, en fuerza
de los fundados temores que nos
inspiraba la contagiosidad de este
mal, hemos visto con pesar que se
ha desarrollado en otros dos enfer¬
mos que se hallaban en los altos de
la sala contigua. El mal se ha pre¬
sentado en estos bajo la misma for¬
ma, pero más benigna y se halla ac¬
tualmente contenido en virtud del
mismo método curativo. Las lesiones
a que han venido a complicar en es¬
tos dos últimos enfermos han side
dos bubones inflamatorios que por
si ofrecían antes muy poca grave¬
dad. Otros enfermos recientemente
operados nos han tenido en la ma¬
yor alarma, principalmente un am¬
putado en el tercio superior del bra¬
zo y otro que ha sufrido una desar¬
ticulación escápulo humeral; más
hasta ahora semejante plaga no ha
seguido en sus fatales progresos
Registramos aquí este hecho en pri¬
mer lugar por ser una complicación
muy rara en los hospitales de esta
capital, pues este es el segundo
caso que se me ha presentado desde
que resido en ella, en segundo lugar
por haberse propagado a otros dos
operados sin que se pueda decir cuál
ha sido el modo de propagación
que probablemente ha tenido lugar
por contagio, no obstante las órde¬
nes severas de secuestración impues¬
tas al amputado que con ella entré
al Hospital. Por último es digno de
atención el hecho, a mi modo ver
que esta enfermedad así como otras
complicaciones de operaciones y he¬
ridas, infección pútrida, son menos
frecuentes y más fáciles de curar en
este país que en Europa donde la
práctica quirúrgica es mucho más
ingrata por tan graves accidentes
(Editorial del N? 45 de la Gaceta
Médica de Lima, vol. II). El año de
1861 escribía el doctor Almenavas:
Toca al término de cuatro años con¬
secutivos que la podredumbre no
abandona el establecimiento, habién¬
dose circunscrito a él, revistiendo un
carácter verdaderamente endémico
Ya hoy se la encuentra en el Hospi¬
tal de Santa Ana, en el departamen-
(209
to quirúrgico que desempeña el Dr
Concha, por quien el hecho ha llega¬
do a mi conocimiento, hospital que
hasta ahora había permanecido vir¬
gen, por decirlo así, de tan destruc¬
tora complicación; además, aunque
rara vez o casi nunca se presenta
esta enfermedad fuera de los hospi¬
tales, he tenido ocasión de observar
algunos casos venidos del centro de
la población en individuos aislados
que por su triste condición han teni¬
do que refugiarse bajo los auspicios-
de la Beneficencia. (Almenavas-
Hospital de San Andrés — Podre¬
dumbre, en Gaceta Médica, Lima
1861, p. 157). — En la sesión cele¬
brada por la Sociedad de Medicina
de Lima el 5 de febrero de 1864 ma¬
nifestó el Dr. Cleomedes Blanco
haber asistido el dicho año el primer
caso que se registrara en Lima de
podredumbre de Hospital.
POISON, JUAN LUÍS. — Ciruja¬
no Dentista de la Universidad de
París. En 4 de Julio de 1827, fue
autorizado por el Protomedicato Ge¬
neral para el libre ejercicio de la
profesión en el Perú.
POLAR, MARIANO. — Médico na¬
tural de Arequipa. Realizados sus
primeros estudios en el Seminarle
de San Jerónimo de esa ciudad, co¬
menzó a estudiar medicina en el An¬
fiteatro de San Andrés en 1806. Se
graduó de Bachiller en Artes en 1812
y en Medicina en 1813. En 19 de di¬
ciembre de 1817 fue nombrado por el
Tribunal del Protomedicato Ciruja¬
no de una expedición militar a Crile
En 1813 salió del Colegio en calidad
de mantista.
POLEMICAS MEDICAS.— (Hist.)
POLEO. — (Bot.) La Mentha pu-
legium, de la familia de las Labia¬
das fue usada por nuestros prácti¬
cos en la época colonial, según nos
informa Lecuanda (Descripción de
Trujillo en Mercurio Peruano tomo
II de la edición de la Biblioteca
Peruana, Lima, 1861) quien dice que
esta planta: Es yerba olorosa, y la
usan como el perejil en la comida:
tomada en peleada causa sueño. En
algunos lugares, particularmente en
Lima, es una de las más apreciadas
para la mixtura.
POLÍGALA.— (Bot.) La Polyga-
la Senega; de la familia de las Poli-
galácesa, indígena de Virginia, es
una planta vivaz, empleada en Esta¬
dos Unidos como un específico en
la mordedura de las serpientes ve¬
nenosas y en Europa, en las enfer¬
medades del aparato respiratorio, a
causa de su acción estimulante que
favorece mucho la expectoración.
Estas propiedades son debidas a un
principio que se ha llamado Sene-
guina o Poligalina. Colunga: Botá¬
nica, Lima, tomo II).
POLO, JOSE E. — Médico (1866).
POLVOS DE CARTAGENA. —
(Hist.) Fueron pasados en los “cursos
con sangre” (Bermejo y Roldán): di¬
sueltos en agua rosada.
POLVOS DE LA CONDESA. —
(Hist.) Véase: Cascarilla.
POLVOS DE JAMES. — (Hist.)
Usados en cirujía.
POLVOS LEONADOS. — (Hist.)
El Padre Calancha, en su Crónica
Moralizada habla de unos polvos leo¬
nados de difícil identificación: De
210)
las raíces de un árbol y del tronco
se dan y se traen a Lima unos pol¬
vos leonados obscuros de las comar¬
cas de Quito, que dados en polvos
quitan la gota coral y el mal de co¬
razón, de que no he visto admirables
efectos.
POLVOS MEDICINALES.— (Far¬
macia) Esta forma farmacéutica fue
muy generalizada en la época colo¬
nial el virreynato del Perú. Cons¬
ta del Inventario y tasación de los
simples y compuestos medicinales
muebles y utensilios de la Botica del
Colegio de San Pablo de Lima al
mal tiempo de su entrega a la Real
Congregación de San Felipe Neri a
quien fue aplicada con dicho Colegio
por auto de la Real Junta Superior
de 7 de julio de 1770, cuya entrega
hizo el Administrador de dicha Boti¬
ca Don Rafael Velada, con las inter¬
venciones que refiere el auto que es¬
tá por cabeza (manuscrito de 62 ho¬
jas, que fue bondadosamente presta¬
do por D. Luis Ulloa), que en aquella
época, se hallaban en la dicha bo¬
tica los polvos medicinales que a con¬
tinuación se expresa: Polvos de:
Almáciga, alumbre, amoníaco, Arno-
don abad, arrayam, azafetida, polvos
agregativos, antiartríticos, antiasmá¬
ticos, astringentes, antireumáticcs. —
De Piedra Bezoar, de Bejuquillo, de
Brionia, de Bufones. Polvos balsámi¬
cos de Ricard. — De Coloquintida, de
Coloradilla, de Cangrejos de río
(eran los llamados ápice de cangre¬
jo las partes reducidas a polvo), de
Conchas, de la Condesa de Gante
(fórmula probablemente tomada a
alguna farmacopea extranjera), para
el Ungüento de la Condesa, de Can¬
táridas, de Cabeza de liebre, de crá¬
neo humano (estos útlimos, como o
tros productos medicamentosos de
origen humano, alcanzaban fuertes
precios y de ellos existía en la Botica
una pequeñísima cantidad. Del Du¬
que de Ossuna (tomado, sin duda, a
alguna Farmacopea Española). — De
Hermodatiles (tomado a las farma¬
copeas italianas y francesas), de
cáscara de huevo (tal vez el princi¬
pal uso de estas cáscaras no fue aje¬
no al actual empleo que de ellas se
hace como clarificador en la confec¬
ción de ciertas formas farmacéuticas
cas como los jarabes. — De Jalapa y
de Juanes. De corteza de Laurel, de
Linaza, de Loxa (cascarilla), de lom¬
brices (los polvos de lombrices fue¬
ron una sola de las muchas formas
farmacéuticas en que se adoptaron
las lombrices). De corteza de grana¬
da y de Guaje. De Maqui-maqui, de
Marfil y Mercuriales. De orosus. De
Paradise (probablemente el boticario
no quiso traducir del italiano, o tal
vez se trata de algún nombre pro¬
pio de Farmacopea italiana), de Pe¬
dernal de Piedra de contrayerba, de
Piedra imán, de Piedra medicamen¬
tosa ( todas estas últimas considera¬
das como maravillosa medicina de
los envenenamientos de todo orden
y de toda naturaleza. De Rosa, de
Ruda, de Ruibarbo; Restrictivos. Pol¬
vos santónicos, de Sine Quibus (to¬
mados de Farmacopeas europeas), de
Sem, de Succino blanco, de Sándalo
blanco, de sándalo cetrino y de sán¬
dalo rubio. Polvos de trébol y de
tara. De huesos de vaca y de víbo¬
ras, de vitriolo. De zarza. Polvos pro
incontinencia y de incienso. Polvos
de China. Polvos de fierro. De todos
estos polvos medicinales, apenas se
conservan en la actualidad los si¬
guientes: De agárico, de alumbre, de
azafetida, de euforbio, de cántarida,
de coloquintina, de jalapa, de lina¬
za, de ruibarbo, de ruda, de rosa, de
(211
sen y de sándalo. Los demás han pa¬
sado a la categoría de recuerdos his¬
tóricos.
POLLERAS. — Nombre genérico
que dan en la América Meridional
a los guardapies de las mujeres. Al¬
cedo: (Diccionario Geográfico Histó¬
rico de las Indias Occidentales o
América, tomo V, Madrid 1789).
POLLET, DIEGO. — Autorizado
en 15 de setiembre de 1827 para
abrir una Botica en la calle del Pra¬
do, en compañía de D. José María
Ruiz.
POMA, MANUEL A. — Muerto en
la guerra con Chile prestando sus
servicios como alumno en las ambu¬
lancias.
POMABAMBA. — (Hidrol.) Es¬
tán citadas en este Diccionario las
aguas minerales de Santa Clara si¬
tuadas en esta provincia del departa¬
mento de Ancash.
POMO. — Vaso de plata de figura
esférica semejante a las teteras re¬
dondas de cobre que vienen de Ale¬
mania, y sólo tienen una boca peque¬
ña: son de un pie de diámetro, se
llenan de agua de olor y se ponen
sobre unos braceritos en el Presbi¬
terio de las Iglesias siempre que
hay fiestas, y exhalan un olor fra¬
gantísimo. Alcedo: (Diccionario Geo¬
gráfico Histórico de las Indias Oc¬
cidentales o América, tomo V, Ma¬
drid 1789).
POMPELLO O POMPEYO, E-
DUARDO. — Cirujano que ejercía la
profesión en Lima en 1808. En 1809
hallamos citado a este práctico en
uno nota dirigida por el Protomedi-
cato a la Superioridad, en la cual se
acusa a Pompeyo de ligereza en la
emisión de un certificado médico.
Pompeyo había contribuido a la erec¬
ción del Colegio de San Fernando
con un donativo de 4 pesos. El año
de 1829 era Enfermero de Cirujía en
el Hospital de Santa Ana. (Guía de
Forasteros).
PONCE, PETRONILA. — Obste
triz. (1889).
PONCE DE LEON, JOSE G. —
Bachiller en 1904; su tesis: El asma;
algunas consideraciones cobre ella y
su tratamiento por la adrenalina.
Médico cirujano en 1906. Médico sa¬
nitario del Puerto de Eten, durante
muchos años. — Un caso de locura es¬
pecífica, G. H. 904.
PONCHO. — Manta cuadrada que
usan en la América Meridional, y
particularmente en el Perú y Reyno
de Chile para andar a caballo: tie¬
ne en el centro una abertura por
donde entre la cabeza y queda col¬
gando por todas partes, y cubierto y
abrigado el cuerpo: hay algunos bor¬
dados de sedas, y cubierto y abri¬
gado el cuerpo: hay algunos borda¬
dos de sedas, y de oro y plata costo¬
sísimos: también lo suelen usar algu¬
nas señoras. Alcedo: (Diccionario
Geográfico Histórico de las Indias
Occidentales o América, tomo V.
Madiid, 1789).
PONGO. — Extremo o angostura.
Alcedo: (Diccionario Geográfico His-
torco de las Indias Occidentales o
América, tomo V, Madrid 1789).
PONTE, M. M. — Colaborador
principal de la Crónica Médica de
Caracas, 1877.
212)
PONZOÑA.— (Hist.) Véase: Ve¬
nenos.
POPOLO DEL PERU. — (Bot.)
Hace sus ramas un anto plegables
con frecuentes nudos un palmo o sea
medio lejanos el uno del otro, que
semejan a los injertos en sus comi¬
suras. Sale de cada comisura con
peciolo gruesa, ásperas, más ancha
que la del árbol de Judas; nacen alli
las flores la una después de la otra
como muchos racimos unidos juntos
casi semejantes a aquellos de nues¬
tros álamos. Por esto me ha pareci¬
do llamarlo Popolo del Perú. Bien
que de gusto astringente es un tan¬
to caliente y tiene del salado. Esta
es la descripción, que, en su Herba¬
rio (Venezia, 1717) hasta Castor Du¬
rante de esta curioso vegetal.
POFPIG, E., von. — Botánico ale¬
mán que por los años de 1827-1832
recorrió Chile y el Perú y ha dejado
publicada como resultado de su via¬
je: Nova generac species, platarum,
quas iregno Chilensi, Peruviano et
in térra Amazónica, etc.
PORRAS, JOSE. — Alumno inter¬
no del Colegio de San Fernando en
1817.
Obstetriz (1898).
PORRAS, MARIA LAURA. —
(1855).
PORRAS, MELITON. — Médico
PORRAS GAINZA, ALFREDO.
Bachiller en 1916; su tesis: Mortali¬
dad de lactantes en el Callao.
PORRES, MARTIN DE. — Nacidc
en Lima (1579) hijo de D. Juan de
Porres caballero español, natural de
Burgo, y de Ana Velásquez, morena
liberta, natural de Panamá. Flebó¬
tomo.
PORRAS, MATIAS DE. — Natu
ral de Toledo (España) había nacido
el año de 1583 y en 1605 se había
graduado de médico y de doctor en
Medicina en su ciudad natal. Médi¬
co del Virrey Príncipe de Esquila-
che . Escribió un estudio sobre las
aguas de Lima (1611) citado muy
elogiosamente por el Dr. Unánue en
su “Clínica de Lima”. Es también
autor de unas Breves advertencias
para beber frío con nieve. (1621).
Que llevan la aprobación del enton¬
ces protomédico D. Melchor de
Amusco. Es igualmente autor de
unas Concordancias medicinales den¬
tro de ambos mundos y de un estu¬
dio. De las virtudes de todas las
frutas y semillas del reino, obras to¬
das citadas por el señor Medina en
su Imprenta en Lima.
PORTAL, ABRAHAM DEL.
Farmacéutico (1875).
PORTAL, ENRIQUE. — Bachiller
en 1903; su tesis: Higiene de las
construcciones en Lima. Médico ci¬
rujano en el año 1903. Delegado de
la F. en el Cerro de Pasco.
PORTAL, JUAN DEL. — Farma¬
céutico (1863).
PORTALES. — Las señoritas hijas
de la curandera doña Lorenza Sal¬
guero, más conocidas en Lima con
este apellido de Portales, imitaindo
la conducta materna, se especializa¬
ron en el tratamiento de la disente¬
ría y de la viruela. La medicación
de la primera era esencialmente die¬
tética y la de la segunda era, prin-
(213
cipalmente, a base de baños com¬
puestos. Las señoritas Portales te¬
nían una verdadera Clínica privada
y tenían contratados los servicios
de un médico, encargado de colabo¬
rar con ellas y de firmar los certi¬
ficados de defunción en llegada la
oportunidad de hacerlo.
..PORTALES, JOSE. — Farmacéu¬
tico que ejercía la profesión’ en
1886.
PORTALES, TORIBIO. — Médi¬
co recibido antes de 1856. El año de
1853, según la Guía de Forasteros
era cirujano del Refugio de Incu¬
rables.
PORTEELA JUAN ANTONIO. —
Bachiller en 1903; su tesis: La higie¬
ne de las casas de vecindad. Médi¬
co cirujano en el año 1904. Médico
demógrafo. — La vigilancia sanita¬
ria sobre el comercio sexual en Li¬
ma. — .RM. 1915.
PORTOCARRERO, CARLOS. —
Médico cirujano. Bachiller en 1910:
su tesis: Tuberculosis quirúrgicas
localizadas.
PORTOCARRERO D. MELCHOR,
— Conde de Monclova, Virrey del
Perú (1869-1705). Bajo su gobierno
fue establecida la Cátedra de Mé¬
todo Galeno (1689).
PORTUGAL, JOSE AGUSTIN. —
Médico (1908).
PORTUGAL, JOSE FERMIN. —
Farmacéutico! (1877) Corresponsal
de la Unión Fernandina en Arequi¬
pa (188) donde ejerció y tuvo una
excelente Farmacia.
PORTUGAL, MANUEL E. — Ba¬
chiller en 1918; su tesis: El trata¬
miento del prolapso genital por las
operaciones plásticas vaginales. —
Un caso de sexo equívoco por ano¬
malía morfológica genital (Com. a
la A. de int. 1918 — Colaboración del
Dr. Carlos Bambarén.
..PORTURAS, JOSE.— Médico Ci¬
rujano. Obtuvo el título profesional
el año de 1874. Ejerció la profesión
en la ciudad de Trujillo, en la cual
era Miembro Correspondiente de la
Academia Libre de Medicina y de la
Sociedad Médica Unión Fernandi¬
na. Delegado de la Facultad de Me¬
dicina y Médico titular de Trujillo,
gozó de merecida estimación como
médico acertado y estudioso. Vícti¬
ma de los progresos de una arterie¬
esclerosis, falleció en Lima el año
-y'- v.;/í / . 4$
de 1917. El año de 1893 representó
a la provincia de Huamachuco en la
Cámara de Diputados.
POSTA DE AGUA CALIENTE.
— Aguas minerales de — (Depar¬
tamento del Cuzco) (Hidrol.) A le¬
gua y media de distancia de la lí¬
nea divisoria entre los departamen¬
tos del Cuzco y Puno que por sus
inmediaciones a manantial de agua
termal se llama Posta de Agua Ca¬
liente. A media milla más o menos
de la posta existen tres manantia¬
les: uno pequeño y dos más grandes.
El agua es transparente, incolora de
sabor acídulo y astringente, de una
densidad de 1,00722 y de una tem¬
peratura de 53°5. Análisis quími¬
co: Materias gaseosas: — Acido car¬
bónico, lts. 0,367168; Azoe, lts.
0,002083; Oxígeno, lts. 0,000982; Ma¬
terias fijas: — Bicarbonato de cal,
grs. 0,7659: magnesia, grs. 0,0287;
fierro, grs. 0,0300; Sufato de cal, grs.
214)
0,7653; magnesia, grs. 0,0771; soda,
grs. 0,0646; Cloruro de sodio, grs.
2,7186; Sílice, grs. 0,0055; Alumina,
grs. 0,0040. Usos terapéuticos: — En
las perturbaciones digestivas, gas¬
tralgias, vómitos nerviosos, diarreas
crónicas, afecciones bronquiales y
pulmonares crónicas, etc.
POSTEMA. — (F. 1.) — Véase
Apostema.
POSTEMILLA. — (F. 1.) Véase
Apostemilla.
POTICHI. — Animal cuadrúpedo
de la Provincia de Guayana: espe¬
cie de de la que allí llaman Baqui-
ra; y es un cerdo montés parecido
al Jabalí como su carne: esta espe¬
cie es la más pequeña, se mantiene
de maíz, calabazas, batatas y otros
frutos, haciendo grande estrago en
los sembríos; por lo cual los per¬
siguen los hacendados, mantenien¬
do guardas para librar los frutos de
semejante animal. Alcedo: (Diccio¬
nario Geográfico Histórico de las
Indias Occidentales o América, to¬
mo V, Madrid 1789).
POTRA. — (F. 1.) Término vul¬
gar que designa la hernia, princi¬
palmente la hernia inguinal. De una
persona que padece las molestias de
una hernia se dice que es un po¬
troso,
POZO, ADELAIDA. — Obstetriz
(1874) Titular de Ayacucho 19 de
Mayo de 1875 (El Comercio).
POZO, ANTENOR DEL.— Bachi¬
ller en 1898; su tesis: Condiciones hi¬
giénicas, que debe reunir la Mater¬
nidad de Lima. Médico cirujano
1899. (Anales Universitarios 26)
Ejerció la profesión por muchos
años en Barranco. Bachiller en cien¬
cias; su tesis: Vira-vira. — Tesis del
bachillerato en Ciencias, G.C. IV —
A . U . XXVI.
POZO, CARLOS DEL. — Farma¬
céutico. Su nombre figura en la Re-
la Oficial de la Facultad de 1916.
POZO, DEMETRIO. — Farma¬
céutico (1881).
POZO HEDIONDO.— Aguas mi¬
nerales de (Departamento de lea)
(Hidrol.) A 412 metros sobre el ni¬
vel del mar, tiene 60 metros de lar¬
go por 18 de ancho y uno y medio
más o menos de profundidad. La
temperatura es de 26° y su densi¬
dad es de 18° y su color verdoso y
despide olor de ácido sulfhídrico.
Análisis químico: Materias gaseosas:
Gas sulfhídrico, lts. 0,016733; Aci¬
do carbónico, lts. 0,038841; Azoe,
lts. 0,005162; Materias fijas: Sílice,
grs. 0,005248; Sulfato de cal,1 grs.
1,083000; Bicarbonto de cal, grs.
0.572413; magnesia, grs. 0,467205;
Cloruro de sodio, grs. 62,116797; Sul¬
fato de soda, grs. 183,009102; Alumi¬
na y fierro, grs. 0,174320; Cloruro
de calcio, grs. 7,423731: magnesia,
grs. 13,220738; Yoduro de sodio, grs.
0,044030; Materia orgánica* Bromuro
de sodio, cantidad sensible. Pero es¬
pecífico: 1.140061.
POZO Y MENDOZA, MANUEL.
— Farmacéutico (1869).
POZZI ESCOTT, MANUEL.— Con¬
tratado en 1907 nara dictar una se¬
rie de conferencias de Físico Quí¬
mica en la Facultad de Ciencias y de
Medicina.
(215
PRACTICA HOSPITALARIA. —
(Hist.) Como nos hemos empeñado
en demostrarlo, el primitivo proyec¬
to de erección del Colegio de San
Fernando elaborado por Unánue y
Abascal, fue el de colocarlo forman¬
do parte integrante del Hospital de
Santa Ana, plan que en caso de rea¬
lizarse habría donado al Colegio de
un Policlínico de que carece en lo
actualidad. Entre las razones que
expuso Abascal inspiradas por Uná¬
nue seguramente, figuran las de fa¬
cilitar el pasaje de los alumnos, de
sus lecciones teóricas a sus ejerci¬
cios prácticos. Parece que fuera es¬
te el origen de la práctica hospita¬
laria sujeta al control del Colegio
de Medicina, ya que la práctica hos¬
pitalaria como única escuela de mé¬
dicos y cirujanos existía desde que
se fundaron en Lima y Cuzco los
primeros hospitales. Al establecerse
las Clínicas Interna y Externa en
el Hospital de San Andrés en 1808,
quedó especificado que los alumnos
concurrieran con sus catedráticos y
fueran encargados, por turno, de las
diferentes pocas camas que el Hos¬
pital concedió a la enseñanza Clí¬
nica. En los primeros años de esta
práctica hospitalaria los alumnos no
se manifestaron muy entusiastas de
ella y así fue resuelto que los profe¬
sores de Clínica pasaran visita con¬
currieran o no los alumnos. Estos por
su parte no gozaron de la libertad
de que gozan en la actualidad, ya
que en cierta ocasión solicitó el Hos¬
pital que no se permitiera la en¬
trada a los alumnos antes de la lle¬
gada de los maestros respectivos.
PREDICADOR. — Véase: Tul-
cán. Alcedo: (Diccionario Geográfi¬
co Histórico de las Indias Occiden¬
tales o América, tomo V, Madrid
1789).
PREDICCIONES. — (Hist.) Un
gran número de prácticos de la épo¬
ca colonial gozó de grande reputa¬
ción por la seguridad de sus pronós¬
ticos y de muchos de ellos sólo ha
quedado el elogio de esta seguridad
profesional alcanzando caracteres
verdaderamente inconcebibles. Mu¬
chos de ellos anunciaban no sólo el
día de la muerte de un sujeto, sino
llegaban hasta anunciar la hora y
minutos en que debería tener lugar
dicha muerte. Es esta circunstancia
el origen de la costumbre que aún
existen en Lima, y no sólo en las
personas de clase media de pregun¬
tar al médico curante, en presencia
de un caso desesperado, la precisa
hora en que tendrá lugar el fatal de¬
senlace.
PERFUMO, EMILIA. — Obstetriz
(22 de diciembre de 1860).
PREGARDI, LEOPOLDO. — Ti¬
tulado Cirujano especialista en Obs¬
tétrica a quien la Facultad de Me¬
dicina de Lima le negó en 1891 el li¬
bre ejercicio de la profesión.
PREMIOS. — (Hist.) Tanto el
Colegio de Medicina y Cirujía de
San Fernando, como el de la Inde¬
pendencia que le fue sucesor se
preocuparon de estimular, en la me¬
jor forma! posible, el aprovecha¬
miento y asiduidad de sus alumnos,
otorgándoles premios de aprovecha¬
mientos y de conducta, que consis¬
tieron unas veces en el obsequio de
libros y otros en la exoneración del
pago de derechos, de matrícula en
la Facultad o de grado en la Univer¬
sidad Estos últimos premios vinie-
216)
ron llamados Contenta y hubo tan¬
tos cuantos eran los grados acadé¬
micos originales en la Universidad
de la Facultad de Medicina: el de
Bachiller, el de Licenciado y el de
Doctor. Estos premios eran concedi¬
dos por elección entre los alumnos
que mejor éxito hubiesen alcanza¬
do en sus exámenes. El año de 1920.
a iniciativa de los alumnos de la Fa¬
cultad de Medicina, quedaron sus¬
pendidos estos premios de Conten¬
ta. Pero además de estos premios y
además del premio escolar, que con¬
sistía en un juego de textos de estu¬
dio, los médicos y alumnos de Medi¬
cina han disfrutado del halago de
otros premios, muchos de los cuales
llevan el nombre de los instituto¬
res. — Premios Escolares. — (Hist)
Además de las Contentas de Bachi¬
ller y de Doctor y del Juego de tex¬
tos que la Facultad otorgaba anual¬
mente a sus alumnos, a título ex¬
cepcional ha acordado algunas ve¬
ces la dispensa de derechos de exa¬
men de recepción: entre los agra¬
ciados con tal dispensa figuran: el
doctor Leónidas Avendaño, el doctor
Hermilio Valdizán y el doctor Car¬
los Monge. Premios Municipales. —
El año de 1878 la Municipalidad de
Lima acordó premiar a los alumnos
de la Facultad de Medicna, interno
y externo del Hospital “que más se
hubiesen distinguido por su aprove¬
chamiento, exactitud y filantropía”
Ese año la Facultad recomendó, pa¬
ra tales premio, s al Dr. Enrique Ba-
sadre y al Dr. Samuel A. García.
Estos premios fueron abolidos. Des¬
de entonces los premios municipales
a los médicos han sido episódicos.
Sin embargo, desde hace unos doce
o quince años, la Municipalidad que
ofrece, con ocasión del aniversario
nacional, una serie de premios a su¬
jetos que algún mérito tengan para
ello, ha premiado a algunos médi¬
cos. Sólo que, últimamente, se ha¬
bía implantado los que fuesen acree¬
dores a tal distinción. Premio Big-
non. — (Hist.) Este premio fue esta¬
blecido por un entusiasta colabora¬
dor de la Academia Nacional de Me¬
dicina y es la Academia la encarga¬
da de discernirlo. El legado hecho
por el malogrado farmacéutico don
Alfredo Bignon el año de 1909 de¬
ja una renta anual de ciento cin¬
cuenta soles, primer premio y una
de cincuenta, segundo premio. La
elección debe hacerse entre las dos
mejores tesis del bachillerato de me¬
dicina presentada en el curso del
año. Los primeros bachilleres pre¬
miados por la Academia Nacional
de Medicina fueren el hoy Dr. Eu-
doro Aguilar Oliva y el hoy Dr. Ar¬
mando Alva. El jurado que discer¬
nió estos premios estaba constituí-
io por los doctores G. Olano, Eduar-
lo Bello y Carlos Alberto García.
Premio Concha. — Es uno de los pre¬
mios instituidos por la señora Adeli¬
na Concha y que llevan el nombre
de ella. Se trata de una pensión
mensual de cincuenta soles de plata,
durante dos años sucesivos, adjudi¬
cada a un médico pobre y de apro¬
vechamiento recomendado por la
Facultad de Medicina de Lima. Es¬
tos premios son discernidos por el
llamado “Gran Jurado Concha”,
constituido por el Ministro de Ins¬
trucción que lo preside, por el Rec¬
tor de la Universidad, por el Decano
de la Facultad de Medicina y por el
Director de la Bibloiteca Nacional,
en uno de cuyos salones funciona la
Academia Concha de Dibujo. Pre¬
mio Clin — Concurso Clin. — Regla¬
mento del Concurso para el Premio
Clin. — Artículo 1“: — El premio
(217
Clin instituido por la Casa Gomar
et Fils Cié de París, que consiste en
una caja de instrumento de cirugía
de un valor aproximado de cien li¬
bras esterlinas y que había sido
aceptado por la Facultad, será con¬
cedido al alumno del 7? año de Me¬
dicina que más aptitudes relevantes
para la cirujía, en el concurso espe¬
cial que con ese objeto se celebra¬
rá. Artículo 2 ?: — Este se realizará
anualmente durante el primer mes
del año universitario. Las solicitu¬
des y los trabajos para este concur¬
so se entregarán en la secretaría
de la Facultad hasta el día de la
clausura de la matrícula. Artículo
3*?: — Serán admitidos a este con¬
curso los alumnos que hayan con¬
cluido con éxito sus seis primeros
años de estudios, estén matricula¬
dos en el sétimo y presenten con tal
objeto una solicitud al Decano de
la Facultad. — Artículo 4?: — Las
pruebas del concurso serán dos: una
escrita, y la otra práctica. La pri¬
mera consistirá en un trabajo inédi¬
to sobre un tema de Clínica Qui¬
rúrgica o de Medicina Operatoria
elegido libremente por el candida¬
to; y la segunda compuesta de dos
partes, en el examen clínico de un
enfermo de cirujía, y en la ejecu¬
ción de una operación en un ca¬
dáver. Artículo 5?: — El trabajo es¬
crito a que se refiere el artículo
anterior, será original y no debe
haber servido al candidato como te¬
sis para la obtención de grados ni
para actuación científica de otra es¬
pecie. Artículo 6?: — El jurado para
el concurso del premio Clin lo com¬
pondrán los dos catedráticos de Clí¬
nica Quirúrgica, el de Patología
Quirúrgica, el de Medicina Operato¬
ria. Artículo 7?: — Los trabajos pre¬
sentados a este concurso serán re¬
mitidos por la Secretaría de la Fa¬
cultad el día de la clausura de la
matrícula, la del Presidente del Ju¬
rado y éste los distribuirá para su
lectura; de manera que todos los
trabajos presentados puedan ser leí¬
dos por todos los miembros del ju¬
rado en el término de quince días.
Artículo 8?; — Vencido este plazo y
a citación de la secretaría, el jura¬
do se reunirá y procederá a la cali¬
ficación de los trabajos, por medio
de dos votaciones sucesivas, una pa¬
ra admitir o no al concurso cada
trabajo presentado y otra para apre¬
ciar el mérito relativo de cada uno
de los admitidos. Artículo 9*?: — La
primera votación se hará por cédu¬
las con las palabras ADMITIDO o
RECHAZADO; la segunda se hará
también por cédulas con los núme¬
ros de UNO a CINCO. Al hacer el
promedio de esta calificación se ten¬
drá en cuenta las fracciones. Ar¬
tículo 10?:— Terminada la califica¬
ción de los trabajos, se anunciará su
resultado en una acta que será fir¬
mada por todos los miembros del Ju¬
rado y el Presidente hará dar lec¬
tura a los nombres de los candida¬
tos aprobados y a los calificativos
obtenidos por éstos. Dicha acta y los
trabajos presentados serán admiti¬
dos a la Secretaría de la Facultad.
Artículo 11?: — Terminada la prue¬
ba escrita el Presidente del Jura¬
do citará a los demás miembros de
éste para proceder a las pruebas
prácticas de los candidatos admiti¬
dos, las que se realizarán en los
días sucesivos hasta su terminación.
Artículo 12?: — La primera parte
de la prueba práctica, o sea el exa¬
men clínico de un enfermo para ca¬
da alumno, se verificará en un servi¬
cio de cirujía de los hospitales. El
enfermo para cada candidato será
218)
propuesto por el jurado y el examen
comprenderá, siempre que ello sea
posible, la indicación del diagnósti¬
co, pronóstico y tratamiento. Ar¬
tículo 13?: — La segunda parte de
la prueba práctica, o sea, la ejecu¬
ción de una operación quirúrgica
en el cadáver, se verificará en el
Anfiteatro de la Facultad. El ju¬
rado designará a cada candidato en
el momento del examen la opera¬
ción que debe ejecutársele. Artículo
14?: — Las calificaciones en las
pruebas prácticas, serán dos para
cada alumno: la primera inmediata¬
mente terminada su prueba clínica
y la segunda inmediatamente des¬
pués de terminada su prueba ope¬
ratoria. Las dos se harán por medio
de cédulas con los números de UNO
a CINCO, teniendo en cuenta en el
promedio y las fracciones. Artículo
15?: — Terminadas las pruebas prác¬
ticas el Presidente del jurado remi¬
tirá a la Secretaría de la Facultad,
las actas de la reuniones del jurado,
en las que constarán los calificati¬
vos obtenidos por cada candidato en
dichas pruebas: estas actas como las
de la prueba escrita serán firma¬
das por todos los miembros del ju¬
rado. Artículo 16?: — Recibidas las
actas del jurado, la Secretaría de la
Facultad hará el cómputo que con¬
sistirá en dividir por tres la suma
de los tres promedios de cada can¬
didato, publicará en la pizarra de la
Facultad los calificativos y el cóm¬
puto final y presentará a la Facul¬
tad en las secciones más inmediatas
al concurso todos los documentos re¬
lativos a éste. Artículo 17?: — La
Facultad en dicha sesión concede¬
rá el premio Clin al candidato que
haya obtenido la cifra más alta co¬
mo premio de sus calificativos. Ar¬
tículo 18?: — Si dos o más alum¬
nos hubieran obtenido la misma no¬
ta final se preferirá entre ellos
al que en la prueba escrita hubiere
obtenido el mayor calificativo; si
aún estos calificativos fueran iguales,
se sorteará el premio entre los que
estuvieren en las mismas condicio¬
nes. — Es copia. — El Secretario de
la Facultad. — Wenceslao Molina.
PRENSA MEDICA. — Relación
cronológica de las publicaciones mé¬
dicas en el Perú, excluyendo algu¬
nas publicaciones que se ocuparon
incidentalmente de Medicina, tales
como el Diario Erudito, y el Mercu¬
rio Peruano, que vieron la luz públi¬
ca en Lima en las postrimerías del
siglo XVIII; tales como el Argos
Constitucional, que fué publicado en
1813; el primer órgano de publici¬
dad especializado en Medicina sería
el que publicara don Abel Victoria¬
no Brandín, francés, en los primeros
años de la República, con el título de
Anales Medicinales del Perú, de e-
xistencia efímera y con un sello per-
sonalísimo. Precisa llegar al año de
1856 para encontrar el primer órga¬
no serio de publicidad médica: es la
Gaceta Médica de Lima.
1 —GACETA MEDICA DE LIMA.
—Fundada el año de 1856, teniendo
como Director al Dr. Antonio Sán¬
chez Almodovar y como Redactores
a los doctores José Mariano Macedo,
Francisco Rosas, José Casimiro U-
lloa, Manuel Nicolás Corpancho y
Mariano Arosemena Quesada. La
Gaceta servía de órgano a la Socie¬
dad de Medicina de Lima, que ya
tenía en aquel entonces dos años de
provechosa existencia. — 2. — El ór¬
gano de publicidad de la Sociedad
de Farmacia— 3. — La segunda é-
poca de la Gaceta Médica de Lima. —
4. — El año de 1874, la Sociedad A-
(219
mantés del Saber fundó una publi¬
cación, El Siglo que si no tuvo la me¬
dicina como objeto exclusivo, no la
excluye tampoco. La Sociedad era
presidida por el Dr. Francisco Ca¬
pelo. — - La Crónica Médica de Lima.
— 6.— El Monitor Médico, fundado
el año de 1885, bajo los auspicios de
la Academia Libre de Medicna, a
la cual servía de órgano de publici¬
dad. Estableció las siguientes seccio¬
nes: 1) Editorial: cuestiones de me¬
dicina pública; 2) Oficial: actas y
trabajos de las corporaciones médi¬
cas y científicas y administrativas;
3) Trabajos nacionales; 4) Revista
extranjera; 5) Demografía — El pri¬
mer número salió el 1? de Junio de
1885, editado en la Imprenta Torres
Aguirre, su formato 49 mayor y nú¬
mero de páginas . . .— 7. — - La Ho¬
meopatía, órgano de esta doctrina,
vió la luz pública el año de 1884. —
8. — La Gaceta de Hospitales, funda¬
da por el Dr. Manuel C. Aljovín el
año de . . . — 9. — - El año de 1897 se
publicó el Boletín de la Academia
Nacional de Medicina de Lima. —
10. — La Reforma Médica.
PREÑADILLA. — Pez pequeñito y
muy regalado que se cría en la la¬
guna de Cuicocha, de la provincia de
Otavalo y Reyno de Quito; es de una
pulgada de largo, y no tiene esca¬
ma alguna: lo estiman allí tanto, que
continuamente sacan porciones gran¬
des, y las escavechan para enviarlas
a diferentes partes, y deja mucha u-
tilidad a los Indios: es especie de
Boguilla, puede ser el Cuitlapeth de
Hernández. Alcedo: (Diccionario
Geográfico Histórico de las Indias
Occidentales o América, tomo V, Ma¬
drid 1789).
PREÑEZ. — (F.l) Sinónimo vulgar
de gravidez o de gestación .Véase:
Obtetricia) .
PRETELL, ABELARDO — Bachi¬
ller en 189Í; su tesis: Análisis quí¬
mico bromatológico. Médico ciruja¬
no en 1893. — Comisario químico mu¬
nicipal Lima, peligro del cólera en
Chile en 1887. — Análisis bromatoló-
gicos, M. M. IX.
PRETELL, HIGINIO — Farmacéu¬
tico (1871).
PREVENTORIUMS. — (Hist.)
PRIALE, FELIPE.— Bachiller en
1869 su tesis: Compresión indirec¬
ta en el tratamiento de los aneuris¬
mas. (Anales Universitario VI). Mé¬
dico en el año de 1871.
PRIETO. — Lo mismo que color
negro. Alcedo: (Diccionario Geográ¬
fico Histórico de las Indias Occi¬
dentales o América, Madrid, 1789,
tomo V).
PRIETO, JOSE. — Bachiller en
Medicina. Médico (1851) Prestando
sus servicios en el Hospital de San
Bartolomé, se presentó al Gobierno
en 12 de Enero de 1867 solicitando la
creación de una cátedra de oftalmo¬
logía. Fué nombrado profesor de di¬
cho curso por la Facultad de 1884.
Murió víctima de angina al pecho a
los 61 años de edad (1889). Nació en
Chiclayo. Ejerció en Piura y Caja-
marca. El año de 1862 viajó a Euro¬
pa. Cirujano mayor después en el
combate del 2 de Mayo al cual a-
sistió. Por los años de 1853 era dele¬
gado de la Junta Directiva de Me¬
dicina en Lima. (Guía de forasteros
en la ciudad de Piura.
PRIETO, MATIAS E.— Bachiller
en 1895; su tesis: Cuatro casos de
meningitis en adultos de diagnósti¬
co difícil. Contenta de bachiller en
220)
el año de 1894. Terna para el pre¬
mio Concha en el año de 1896. Mé¬
dico en el año de 1894.
PRIETO Y RISCO, SAMUEL. —
Bachiller en 1898; su tesis: Indica¬
ciones del lavado del estómago. Mé¬
dico cirujano en 1900.
PRIMA DE MEDICINA.— Cáte¬
dra de. — (Hist.). Aprobada la erec¬
ción de la Universidad (12 de ma¬
yo de 155), confirmada por Pío V
(1571), a pesar de haber contado con
algunos rectores doctores en Medi¬
cina, no contaba la Real Academia
de San Marcos con una sola cátedra
de enseñanza médica, de que tanta
necesidad tenía un país presa de los
charlatanes y curanderos aborígenes.
Dábase en la Universidad de San
Marcos el curiosísimo caso de doc¬
tores en Medicina formando parte de
un claustro en el cual no estaban re¬
presentadas las ciencias médicas.
Explícase, por el ambiente religioso
en el cual se iniciara la Universidad
de San Marcos, como otras muchas
universidades, la preferencia conce¬
dida a los estudios teológicos, el ma¬
yor honor concedido a las enseñan¬
zas de ellas así como la mayor ren¬
ta con la cual eran ellos remunera¬
dos; pero no se explica de manera
igualmente fácil que faltara en ab¬
soluto de la Universidad de San Mar¬
cos por más de medio siglo las asig¬
naturas de estudios médicos. Muchos
cronistas hablan de la Restauración
de las cátedras de Prima de Medi¬
cina y de Vísperas de Medicina lle¬
vada a cabo en 1638 por Felipe IV;
pero, tomada nota de la falta abso¬
luta de éstas en los anales universi¬
tarios, es más de creerse que se tra¬
te de una verdadera instauración y
que la última de las fechas que he¬
mos citado corresponda al período
inicial de los estudios académicos
de Medicina, así como a la de Víspe¬
ras, creada en la misma fecha, renta
que debía tomarse de aquella del
solimán (muriato de mercurio). To¬
mando en cuenta el sin número de
víctimas que significaba la explota¬
ción de los yacimientos de mercurio,
tuvo razón Escalona en anotar el
curioso hecho de ser una industria
tan mortífera la misma que debía de
pagar cátedras encargadas de velar
por la salud pública. Unánue reco¬
ge esta anotación de Escalona y la
comenta con calor cuando hace la
historia de la profesión médica en el
Perú. En la cédula de fundación de
las Cátedras de Prima y Vísperas,
asignábanse a la primera una renta
anual de 976 pesos (el catedrático de
Prima de Teología tenía una renta
de 1562 pesos y los de Prima de Cá¬
nones y de Leyes tenían 2,343 pesos
de renta cada uno) y a la segunda
una renta de 625 pesos (el catedrá¬
tico de Vísperas y Teología tenía
1093 pesos de renta y los de Cáno¬
nes y Leyes tenían 1562 pesos de
ren cada uno (A pesar de la exigüe-
dad de las rentas asignadas, no fue
posible el establecimiento formal de
estas cátedras, a cuya erección fué
opuesto el doctor Manzo de Huerta
que ha pasado a la posteridad por
haber declarado que en concepto su¬
yo, eran innecesarias las Cátedras
proyectadas, ya que los naturales cu¬
raban mejor que los españoles e his-
pano-americanos de la época. Fué D.
Melchor de Navarro y Rocafull, Du¬
que de la Plata (1681-1689) que a-
cordó rebajar las rentas de las cáte¬
dras como medio de facilitar la e-
rección de ellas y fué así que la Cá¬
tedra de Prima de Medicina quedó
establecida en 1687 con una renta de
781 pesos 2 reales y la de Vísperas
con una de 390 pesos 3 reales. Estas
(221
rentas fueron ratificadas por S.M.
Don Carlos II en cédula de 19 de
Junio de 1689. Cuando se observa
en sus lamentables detalles el ori¬
gen de la enseñanza médica en el
Perú, cuando se asiste, a través de
los tiempos transcurridos, a la inicia¬
ción vergonzante de los estudios mé¬
dicos en la más rica colonia de Es¬
paña, se encuentra una justificación
al número considerable de charlata¬
nes que hicieron de las suyas en el
Perú colonial y se encuentra una a-
tenuante a los errores de todo géne¬
ro en que incurrieron los cirujanos
y barberos que disputaban a los mé¬
dicos palmo a palmo las delicadas
funciones del arte de curar. Debe¬
mos citar los siguientes nombres:
Catedráticos de Prima y Medicina:
D. Francisco Bermejo y Roldán
(1694). D. Juan José de Castillo
(1756). D. José de Aguirre (1786).
D. Marcelino Alzamora (interino) en
1765.
Catedráticos de Vísperas de Me¬
dicina: D. Juan de Avendaño y
Campo Verde (1723). D. Marcelino
Aranda (1784).
PRIMERIZA. — (F.l.) Nombre
con el cual se designaban las primi¬
grávidas y las primíparas en la jer¬
ga obstétrica.
PRIVILEGIOS.— (Hist.) El Hos¬
pital de Santa Ana (“El Jubileo
plenísimo perpetuo de 40 horas que
consiguió para la Iglesia del Hospi¬
tal de mi Señora Santa Ana para el
día de la Santa que es uno de los
mayores que goza la cristianidad).
El privilegio de que dó cuenta Me-
léndez fué negociado por Pablo IV
y por Fr. Domingo de Santo Tomás.
PRO, JOSE. — Médico. Refiriéndo¬
nos a este doctor en Medicina y Ci¬
rugía de la Universidad de San Mar¬
cos de Lima, hemos dicho en otra
oportunidad, lo siguiente: Había lle¬
vado a cabo sus estudios profesiona¬
les en el Colegio de la Independen¬
cia, en el cual fué designado por don
Cayetano Heredia como vice rector
y maestro de Matemáticas, cuya en¬
señanza desempeñó hasta el año de
1831. Establecida la Facultad de Me¬
dicina en 1856, el doctor Pró fué
nombrado Catedrático de Anatomía
Topográfica y Medicina Operatoria,
que desempeñó hasta que su mal es¬
tado de salud le obligó a abandonar
ia enseñanza. En 1863, al falleci¬
miento del doctor Camilo Segura
que desempeñaba la enseñanza de
las Alumnas de la Maternidad, el
doctor Pró fué designado por la So¬
ciedad de Beneficencia Pública de
Lima para reemplazar al extinto, al
mismo que reemplazó también en la
Administración de rentas de la Fa¬
cultad (Valdizán: La Facultad de
Medicina de Lima, 1913). A estos da¬
tos debemos agregar los siguientes:
El doctor Pró había sido enviado a
Europa por el Dr. Cayetano Heredia;
había realizado estudios serios, de
que dá prueba su tesis doctoral de
París, titulada: Anatomía patológica
de las estrecheces de la uretra. Es¬
tudio editado por Bailliere y que el
Profesor Cloquet había presentado
a la Sociedad de Chirurgie de París.
El grado doctoral en Lima lo hizo
sustentando una tesis que llevaba
por título: De la incertidumbre en
medicina y de sus condiciones. A
propósito de la administración de
rentas de la Facultad de Medicina
que ejerció el Dr. Pró desde el fa¬
llecimiento del Dr. Segura (1863),
surgieron diferencias de que queda
prueba documentaría en la serie de
artículos publicados en los diarios y
en folletos por el Dr. Pró y por los
222)
personeros legales de la Facultad de
Medicina. — Bibliografía: 1) Tesis de
París, Bailliere, París. — 2) Angina
cuanosa, en Gaceta Médica de Lima,
vol. III. — 3) Lecciones orales de Me¬
dicina Operatoria en Gaceta Médi¬
ca de Lima, vol. IV. — 4) Reseña his¬
tórica de los progresos de la cirugía
bajo el punto de vista de los venda¬
jes, en Gaceta Médica, Lima, 1857. —
5) Flegmon difuso del cuello com..
a la Sociedad de Medicina de Lima,
en Gaceta Médica, 1861.
PROLOGO.— (Hist.) Véase: A-
probaciones.
PRO Y CASTILLO, LUIS — Far¬
macéutico (1909).
PROPEDEUTICA.— Clínica (Hist.)
Véase: Clínica Propedéutica.
PROSECRETARIO. — (Hist)
En los primeros años del Colegio de
Medicina de San Fernando, como
es fácil de comprenderse, no debió
ser muy recargado el trabajo de Se¬
cretaría y fueron bastantes a desem¬
peñarlo los diferentes alumnos que
hemos mencionado (Véase: Secreta¬
ría); pero en el año de 1819 se re¬
conoció que el Secretario necesita¬
ba un auxiliar y fué nombrado para
desempñar el cargo de Pro-Secreta¬
rio el bachiller Bartolomé Bernales
(19 de agosto de 1819). Además de
este nombre debemos mencionar los
siguientes: D. Ignacio Huidobro (11
de setiembre de 1820); D. José Ver-
gara (1827); D. José Julián Bravo (4
de octubre de 1827); Creada la Fa¬
cultad de Medicina el cargo de Pro-
Secretario quedó establecido entre
los de la Junta Directiva de la mis¬
ma. Desde entonces han desempe¬
ñado el cargo: El Dr. José A. de los
Ríos (1876-1880), D. Francisco Co-
pelio (1884-1885). D. Antonio Pérez
Roca (1895-1907). Dr. Wenceslao Mo¬
lina (1907-1919). Dr. D. Eduardo La-
borería (1919-1921).
PROSTITUCION.— La miscelánea
(N<? 502 — 2 de Marzo de 1832) de¬
creto firmado por ministro Vidau-
rre prohibiendo danzas y paseos in¬
morales, fiestas religiosas. La em¬
briaguez, la prostitución, las heridas,
los asesinatos, son las ofrendas que
se hacen al Dios Santo. Prostitución.
Reglamento de la.
PROTECCION DE LA INFANCIA.
—Decreto (G.M. 916, p. 253).
PROTECTORA DEL COLEGIO —
De San Fernando (Hist.) Véase la
palabra: Asunción.
PROTOBARBERO.— (Hist.) Véa¬
se: Protomedicato.
PROTOBOTICARIO. — (Hist.)
Véase Protomedicato.
PROTOCIRUJANO. — (Hist.)
Véase Protomedicato.
PROTOMEDICATO. — Tribunal
del. — Se ha mantenido durante mu¬
chísimo tiempo por quienes se han
ocupado de nuestra Historia Médi¬
ca una lamentable confusión entre
el establecimiento del Real Tribunal
del Protomedicato en Lima y el pri¬
mer protemédico, con título de tal,
que haya desempeñado el cargo en
1a. capital del virreynato. Nos ha to¬
cado en suerte reclamar por primera
vez la prioridad del doctor D. Her¬
nando de Sepúlveda sobre el hasta
entonces tenido primer protomédi-
eo del Perú, Dr. Sánchez de Renedo.
El Dr. D. Hernando Sepúlveda o
Cepeda (en el libro de actas de ea-
(223
bildo se leen estos dos nombres y a
las veces la pereza del escribiente se
ha limitado a poner un doctor, tal
como lo escribimos sin agregar nom¬
bre alguno) este profesional que
presentó sus credenciales al cabildo
de Lima se hallaba autorizado por el
Gobierno de S. M. el Rey de Espa¬
ña “para examinar médicos y ciru¬
janos y boticarios y para otras co¬
sas. Este documento presentado al
Cabildo de Lima en abril de 1537 y
no 38 como he escrito más arriba e-
quivocadamente, es la primera noti¬
cia que tenemos acerca de esta auto¬
ridad de protomédico que habiendo
existido por tanto tiempo entre noso¬
tros terminó mucho antes que los
protomedicatos de otros países ame¬
ricanos. — Treinta años más tarde,
en 1569 el Dr. D. Antonio Sánchez
de Renedo, que había venido al Pe¬
rú en compañía del Virrey D. Fran¬
cisco de Toledo, presentaba sus títu¬
los, en los cuales se leía: pueda exa¬
minar a todos los que vienieran ante
él de todas las provincias . . . que no
pueda remover al que tuviere licen¬
cia de quien pudo darla . . . que ha¬
biendo el proceder contra alguna
persona se acompañe al oidor que
nombrare el Presidente . . .” Este do¬
cumento está fechado en Madrid, en
14 de febrero de 1568.
No es oportuno entrar en el aná¬
lisis minucioso de estos dos docu¬
mentos para comprobar si la auto¬
ridad de Cepeda fué mayor o menor
que la de Sánchez de Renedo. Que¬
da constancia de que el primero de
los nombrados llenó todas las fun¬
ciones que aún en los últimos años
del coloniaje se hallaban confiados
al Protomedicato del Virreynato.
El Tribunal del Protomedicato te¬
nía a su cargo la vigilancia supre¬
ma de la profesión médica, de mo¬
do que era él quien daba el permiso
necesario al ejercicio profesional y
quien lo alteraba o suspendía cuan¬
do lo tomaba por conveniente. Con
el objeto de conocer los títulos pro¬
fesionales tenía el tribunal sus exa¬
minadores: uno de medicina y uno
de cirugía; es de creerse que cuan¬
do se trataba de exámenes de farma¬
céuticos o de flebotomistas o los e-
xaminadores eran los mismos o se
recurría a los prácticos más autori¬
zados de dichas profesiones, tal vez
al proto de cada profesión, al proto-
boticario y al protoflebótomo o pro-
tobarbero. — Tenía además el tribu¬
nal un asesor, generalmente un le¬
trado, que lo ilustraba en las cues¬
tiones jurídicas en las cuales tenía
que intervenir. Y por último un Fis¬
cal, elegido de entre sus miembros
v que llenaba las funciones de tal
fiscal. Finalmente tenía un algua¬
cil encargado de cumplir las órde¬
nes del Tribunal. Y entre estas ór¬
denes se contaban las citaciones a
exámenes, las multas impuestas a
los profesionales que se desmedían
en el ejercicio de la profesión curan¬
do de aquello de que no debían por
ejemplo cirujanos que curaban de
médicos. Multas también a los cajo¬
neros de la Rivera que expendían
productos reservados a ciertos indus¬
triales o boticarios y así sucesiva¬
mente. Estudiando la labor realizada
por el Protomedicato, se comprende
sin esfuerzo que el Tribunal en cues¬
tión no hizo gran cosa por mejorar
Jas condiciones de la medicina pe¬
ruana. Fué este Tribunal durante el
coloniaje más bien una institución
deseosa de castigar la ignorancia de
ios profesionales de la colonia que
de corregir esa ignorancia median¬
te una adecuada enseñanza. — Es
tablecida la República, se conservó
Ja institución del Protomedicato y,
en 14 de junio de 1820 un decreto su-
224)
premu prorrogaba la organización
del Protomedicato colonial como la
de adoptarse por el que venía lla¬
mado desde 1822 Protomedicato Ge¬
neral del Estado. — La ley de 30 de
diciembre de 1848 puso término a
la existencia del Protomedicato Ge¬
neral del Estado, creando en reem¬
plazo de él la Junta Directiva de la
Facultad de Medicina, cuyo primer
presidente fué el Dr. Francisco Al-
varado. (Véase Junta Directiva de
Medicina. El Tribunal del Protome¬
dicato fué instituido por la Ley de
Indias. Tit. VI. Lib. V, se le seña¬
laron como atribuciones: Clasificar
las plantas y yerbas medicinales,
combatieron el empirismo, escribir
la Historia Natural del País; exami¬
nar a los médicos y cirujanos y cui¬
dar que las boticas estuviesen regen¬
tadas por farmacéuticos patentados.
Debía también absolver las consul¬
tas del gobierno sobre el clima, en¬
fermedades reinantes, la higiene y
la salud pública en general. El do¬
cumento que publicamos en seguida
da cuenta de cómo estaba organi¬
zado el Tribunal y de cuál era su ac¬
tuación en los años de más intensa
y provechosa acción en favor de la
docencia médica. — Sello cuarto, de
un cuartillo, años de 1806 y 7. Para
los años de 1808 y 809 “En la ciu¬
dad de los Reyes del Perú en trein¬
ta días del mes de julio de mil o-
chocientos ocho años estando forma¬
do el Real Tribunal del Protomedi¬
cato que la compusieron el señor
Doctor D. Hipólito Unánue Proto-
médico general del Reyno, Catedrá¬
tico de Anatomía, los señores Alcal¬
des y Conjueces de Medicina, Ciru¬
gía y Farmacia, Doctor D. Miguel
Tafur Catedrático de Método, doctor
D. José Vergara, Sustituto de la Cá¬
tedra de Vísperas, Doctor D. Pedro
Belomo, Médico Cirujano Mayor Di¬
rector de este Apostadero del Ca¬
llao, Don Sebastián de Mena, con
asistencia del Fiscal de este Real
Tribunal Doctor D. José Pezet susti¬
tuto de Anatomía y su Asesor Li¬
cenciado Don Manuel Pérez de Tu-
dela, Abogado ed esta Real Audien¬
cia y reunida toda la Facultad mé¬
dica compuesta de los Catedráticos
doctores y Bachilleres de esta Real
Universidad que abajo firman p.a/
efecto de tratar del arreglo y de a-
úelantamiento de su Facultad — Di¬
jeron que, el Excelentísimo Señor
Don José Fernando Abascal y Sou¬
sa, actual Virrey Gobernador y Ca¬
pitán General del Perú manifesta¬
ba un interés por la salud de los ha¬
bitantes de este Reyno que no te¬
nía ejemplo desde su conquista; pues
con un empeño, constancia y cuida¬
dos propios sólo de un corazón pa¬
ternal se le veía en medio de las o-
tras graves y grandes atenciones de
su gobierno promover cuanto pudie¬
re servir de auxilio y consuelo a los
vasallos de su Majestad que por la
mayor parte se ven desamparados en
sus dolencias en todas las vastas
provincias de la América Meridio¬
nal. Así conociendo que en toda ella
no hay otra Escuela donde puedan
formarse Profesores que puedan a-
sistir a sus moradores que esta Real
Universidad de San Marcos procu¬
ra establecer por todos los medios
posibles un estudio sólido erigiendo
un Colegio para la instrucción de la
Medicina, y demás ciencias que le
son conexas dotando todas las Cá¬
tedras de cuya enseñanza resulten
los bienes que desea su corazón pia¬
doso y en lo que imita el de nuestro
augusto soberano que sa executado
lo mismo para el bien y felicidad de
sus pueblos de Europa. — Que por
estos medios van igualmente a dar
a la Facultad Médica de estas Re-
(225
giones aquel honor, decoro e ilustra¬
ción que nunca ha tenido, pues aún
que en todos tiempos se ha conocido
Ja necesidad de fomentarla según a-
parece de la Real Cédula que con fe¬
cha once de octubre de mil seiscien¬
tos treintaycinco dirigió su Majestad
a esta Real Universidad, y del infor¬
me que ésta le hizo en dos de no¬
viembre de mil seiscientos sesenta
y dos, no se consiguió otra cosa que
erigir cuatro Cátedras dos sin renta
y las otras dos pobre y miserable¬
mente dotadas, bajo cuyo pie no po¬
día haber otros estudios que aque¬
llos ejercicios escolásticos o mal gas¬
tando tiempo en disputas y cuestio¬
nes impertinentes que no importan
para el conocimiento de las enfer¬
medades, y que fueron la causa del
atraso de la medicina en Espa¬
ña, según aparece de la Ley Once,
Título diesiseis Libro Tercero de la
Recopilación Antigua de Castilla.
Sin que los hombres esclarecidos
que ha tenido la Facultad en estos
Reynos pudiesen mejorar de suer¬
te, porque no tenía medios, ni pro¬
tección para ello, ni el cuerpo era
visto con la atención que merece su
noble y caritativo ejercicio, resul¬
tando de su abatimiento mirar con
desdén la Profesión, y quedarse sin
profesores una parte de estas pro¬
vincias, y la otra sacrificada a la ig¬
norancia con menoscabo de la pobla¬
ción, sufrimiento y desconsuelo de
los enfermos, y todos los males que
de aquí resultan — pero que ahora
que la protección singular de su Ex¬
celencia va a entrar en el honor y
derechos, que le competen, debía tri¬
butársele las gracias más expresi¬
vas y textificarle los sentimientos
de respeto y eterna gratitud que con
sus bondades ha impreso en el pe¬
cho de cada uno de sus miembros,
como en efecto lo executado por me¬
dio del señor Froto Médico. Y que
siendo los depositarios de las lágri¬
mas y angustias de los hombres en¬
fermos a quienes curan le suplica¬
ba también que por la compasión
que éstos le inspiran, y por el con¬
suelo que sienten los afligidos a cu¬
yos oídos llegan los cuidados de su
Excelencia para que puedan ser bien
asistidos lleve sus esmeros hasta
concluir esta grande y beneficiadora
obra que va a grabar un monumen¬
to de gratitud en todos los corazones
peruanos, y por que además del bien
que hace premiará sin duda sus a-
fanes el Monarca, piadoso padre de
estos pueblos. Porque el beneficio
resultante es muy grande, pues re¬
cae así sobre los humildes Natura¬
les de esta América, a quien con tan¬
ta ternura mira. Su Majestad, como
sobre los hijos de aquellos españo¬
les que conquistaron este mundo pa¬
ra España, los que heredando las
virtudes de sus mayores, le han
mantenido siempre obediente a su
Rey y Señor y acaban de dar un i-
lustre testimonio de su amor y ad¬
hesión a su Sagrada persona defen¬
diéndolo los unos con sus brazos, los
otros con su dinero, sus exhortacio¬
nes y con un corazón pronto y gene¬
roso a sacrificar la última gota de
sangre por mantener la obediencia
que aprendieron de sus antepasa¬
dos y la gloria de las armas Españo¬
las. — Que perteneciendo a su Exce¬
lencia como a Vice-Patrón de la Real
Escuela y Fundador del Colegio dar
a éste el orden y arreglo que debía
regirlo en lo futuro, esperaba la Fa¬
cultad verse cimentada sobre un pie
que le hiciese para siempre grata la
memoria de tan generoso Protector.
Con lo que se concluyó la presente
sesión de que certifico. — Doctor Hi¬
pólito Unánue, Dr. Miguel Tafur, Dr.
José Vergara, Dr. Pedro Belomo, Dr
226)
Gabriel Moreno, Sebastián de Me¬
na, Dr. José Pezet, Dr. Baltazar de
Villalobos, Dr. Domingo Egoaguirre,
Dr. Manuel Rubín, Dr. José Manuel
Dávalos, Dr. Pedro de Echevarría,
Dr. Luis Buenos, Dr. José Manuel
Valdés, Bachiller Gregorio Paredes,
Bachiller Lorenzo Quiñones, Bachi¬
ller José Gaspar de la Rosa, Bachi¬
ller Andrés Gómez, Bachiller Ma¬
nuel Moreno, Bachiller Feliz Devotti,
Bachiller José María Dávila, Bachi¬
ller José Puente, Bachiller Manuel
Seguín, Ante mi Gerónimo de Filla-
luerte, Escribano de Su Majestad,
Público y del Real Protomedicato.
— Concuerda, etc. (firmado) Geró¬
nimo de Fillafuerte.
PROTOMEDICOS. — (Hist.) Rela¬
ción Cronológica de los Protomédi-
cos del Perú: 1) Dr. Hernando de
Cepeda 1538. — 2) Dr. Antonio Sán¬
chez de Renedo 1569. — 3) . . . —
4) Dr. Melchor de Amusgo 1621.—
5) ... . — 6) Dr. Juan de Vega 1678.
— 7) Dr. José Miguel Casera y Es-
tella 1690. — 8) Dr. Francisco Ber¬
mejo y Roldán 1692. — 9) Dr. Pedro
de Requena 1694. — 10) Dr. Francis¬
co Vargas Machuca 1695. — 11) ...
. . . — 12) Dr. Juan José de Casti¬
llo 1756. — 13) Dr. Hipólito Bueno de
la Rosa 1764. — 14) Dr. Isidro José
Ortega y Pimentel .. — 15. — Dr.
Juan de Aguirre 1786-1808. — 16) Dr.
Hipólito Unánue 1808-1814.— 17) Dr.
Miguel Tafur (interino) 1814-1816.—
18) Dr. Hipólito Unánue 1816-1823. —
19) Dr. Miguel Tafur 1823-1833. —
20) Dr. Juan Gastañeta 1833-1941. —
21. — Dr. Juan Manuel Valdés 1941-
1843. — 22) Dr. Cayetano Heredia
1843-1845.
PRUSATI, AUGUSTO.— Farma¬
céutico. Aparece como tal y como
encargado de una Botica en Lima, en
'a calle de Acequia Alta, en la Guía
Domiciliaria de 1853. Tenemos la
duda de que este apellido, por error
ortográfico, corresponda al de Crú¬
zate. (Véase).
PSIQUIATRIA — Larco César A.:
La Locura ante el derecho penal.
(Br. Jurisp. 1898). A.U. 26.
PUAL.— (F.l.) Los indígenas de
Chile dieron este nombre a la de¬
mencia (Vicuña Mackena: Los mé¬
dicos de antaño en el Reyno de Chi¬
le, Santiago (1877), Es de suponer
que los aborígenes chilenos dieron
una sola etiqueta a todos los tras¬
tornos mentales, estableciéndose en
esta denominación una similitud con
aquella denominación genérica de
dichos trastornos entre los primiti¬
vos peruanos y en todos los pue¬
blos primitivos.
PUCA-LASTA.— (F.l.) Vocablo
quechua; significa sarampión (Ola-
no: La rabia epidémica en el Perú
a principios del siglo XIX, en G. M.
S06).
PUBLICACIONES MEDICAS —
(Continuación) . 11) La Revista de
Psiquiatría y disciplinas conexas. —
12) El Boletín Farmacéutico.
PUCCIO, FRANCISCO.— Médico
en el año de 1872. Corresponsal en
Chiclayo de la Unión Fernandina
(1885). Titular en Chiclayo en el
año de 1892.
PUCUCHO.— (F.l.) Los aboríge¬
nes de Chile dieron este nombre al
coito. (Vicuña Mackena: Los médi¬
cos de antaño en el reino de Chile,
Santiago, 1877).
PUCHERI. — (Bot.) La Nectandra
Pechery major, de la familia de las
(227
Laureaeeas, es un árbol indígena de
la América Meridional, especialmen¬
te del Brasil y del Perú, sus hojas
son alternas, coriáceas, oblongas-e-
lípticas, agudas: fruto grande, oval,
revestido por una cúpula hemisféri¬
ca, rugosa: las semillas de color ne¬
gruzco, son conocidas con el nombre
de Pucheri, son muy aromáticas y a-
demás de emplearlas como condi¬
mento, se usan como tónicos y febrí¬
fugo. Otra especie del mismo géne¬
ro, la Nectandra Puchery minor, in¬
dígena de los mismos lugares, pro¬
porciona semillas, corteza y ramos
que gozan de las mismas propieda¬
des que la anterior (Colonga: Botá¬
nica, Lima, tomo II) Acerca de las
propiedades terapéuticas del Puche¬
ri dejó una monografía inédita del
profesor de Farmacia D. Manuel
Wenceslao Aguilar (1815-1875).
(Véase este nombre). — (Terap.)
Respecto al Puchery — dice el Dr.
Juan Copello (Unas palabras sobre
el uso del Puchery y del Matagusa-
no, en Gaceta Médica de Lima, 1875)
— me refirió (el Dr. Manuel Wen¬
ceslao Aguilar, farmacéutico) haber¬
lo experimentado sobre sí mismo por
proposición de Angel Donie (curan¬
dero de la época, en Lima) con oca¬
sión de una formidable disentería en
la que había sido desahuciado por al¬
gunos médicos de mucha fama. Ca-
lomelano, Ipecacuana y Puchery en
proporciones que él mismo ignora¬
ba son los remedios que en circuns¬
tancias gravísimas han podido cor¬
tar el mal y sacarlo como suele de¬
cirse, del sepúlcro. Habiéndole ob¬
jetado yo mismo que el mérito de
esta curación admirable y análogas
que me citaba de Angel Donis era
debido al calomelano y a la Ipeca¬
cuana, de un valor terapéutico co¬
nocido, me contestaba siempre que
por efectos que había sentido to¬
mando calomelano e ipecacuana con
puchery o sin él, estaba convencido
que por su calidad tónica y estimu¬
lante, el" puchery llenaba una indi¬
cación especial y muy importante,
cuando la postración vital era muy
grande acaso por su principio tónico
astringente. Esta indicación, pues,
merece que se tenga presente en las
circunstancias a que aludo, y que el
puchery sirve aún para hacer más
operativos los remedios con que ha
solido vencer la disentería. Poco im¬
porta que el empirismo más que la
razón haya propuesto o recomenda¬
do esta mezcla; lo que importa es
que una sagaz y repetida observa¬
ción confirme el hecho en beneficio
del arte.
PUCHUGCHO. — Planta que se
cría en los Páramos de la Cordillera
de los Andes: forma la figura de un
pan; sus hojas son redondas y pa¬
recen una mosqueta; se unen y en¬
tretejen con tanta fuerza por sus
raíces que quedan en lo interior for¬
mando un volumen de dos pies de
diámetro, y tan sólidos, que no lo
vence el peso de un hombre. Alce¬
do: (Diccionario Geográfico Histó¬
rico de las Indias Occidentales o A-
mérica, tomo V, Madrid 1789).
PUDOR, ATENTADOS AL. —
(Hist.)
PUBLICHE. — Nombre que dan
en el Reyno de Chile al viento Sur
que viene de la cordillera, y es allí
muy desagradable y molesto: tomo
el nombre de los Indios Puelches de
donde viene. Alcedo: (Diccionario
Geográfico Histórico de las Indias
Occidentales o América, tomo V.
Madrid 1789).
PUENTE, ALEJANDRO J — Mé¬
dico en 1866. Catedrático auxiliar
228)
por decreto de 13 de Febrero de
1867. Interino de Patología Exter¬
na en 1868.
PUENTE, JOSE. — Bachiller en
Medicina. Médico por el Real Tribu¬
nal del Protomedicato en 11 de se¬
tiembre de 1809. En 1808 hizo un do¬
nativo de 25 pesos para la obra del
Colegio de San Fernando. Parece
que gozaba de la estimación de U-
nánue que en 1792 le hizo dar una
de las conferencias de Anfiteatro
“Supuración” (Agosto 14).
PUENTE GANOZA, LUIS DE LA.
— Bachiller en 1907; su tesis: Em¬
barazos ectópicos. Médico en 1908.
Adjunto por elección en 1916. — Bi¬
bliografía: La Cirugía en Francia, G.
M. 913. — Tratamiento quirúrgico de
la úlcera gástrica, conf. en la Unión
Fernandina, G. M. 915. — Tratamien¬
to quirúrgico de las úlceras del es¬
tómago, G. M. 916. — Sarcoma del o-
móplato, Escapulectomía total; cons¬
titución en una neoartrosis cleido
humeral; curación, G. M. 914. — La
inmersión en fotografía, tesis del ba¬
chillerato en Ciencias, G. C. XIV.
PUENTE GANOZA, RAFAEL DE
LA. — Bachiller en 1907; su tesis. La
Anestesia en los partos naturales.
Médico Cirujano en 1908, Morfoesco-
polamina en obstetricia, G. H. 908.
PUGA BORNE, FEDERICO. —
Médico cirujano y doctor en Medi¬
cina y Cirugía de la Universidad de
Santiago de Chile. Catedrático de
Medicina Legal en la misma. Dele¬
gado de Chile ante el Congreso sa¬
nitario reunido en Lima en 1888 de
la Unión Fernandina (88) Corres¬
pondiente de la Academia Nacional
de Medicina de Lima.
PUJO.— (F.l. ) Nombre vulgar del
tenesmo rectal, en la época presen¬
te. En la época colonial fue llama¬
do vicho.
PUJO, JUANA GENOVEVA DE.
— Obstetriz (1875).
PULGAR, FRANCISCO— Llegó
al Perú como dibujante de la expe¬
dición Ruiz Pavón (1778), a la par¬
tida de los ilustres naturalistas que¬
dó establecido en Lima destinado,
como D. Juan Tafalla, al arreglo y
organización del Jardín Botánico.
PULIPULI. — (Bot.) La pulipuli
es propia de lugares templados, y la
acostumbran amartajada y puesta
sobre la parte lesa, para soldar frac¬
turas de huesos y relajaciones (Le-
cuanda: Descripción de Lambayeque
en Mercurio Peruano, tomo II de la
edición de la Biblioteca Peruana, Li¬
ma, 1861).
PULLUACA.— (Bot.) Véase: Vi¬
ra-Vira.
PULPERIA. — En casi toda la A-
mérica llaman así al aceite y vina¬
gre, y demás comestibles usuales, y
al tendero el de Pulpero. Alcedo:
(Diccionario Geográfico Histórico de
las Indias Occidentales o América,
tomo V, Madrid 1789).
PULQUE. — Bebida común en
Nueva España: es el licor fermen¬
tado el Maguey, que se hace de
este modo: cuando la planta tiene
seis o siete años le cortan el cogollo
y con un instrumento a modo de cu¬
chara de acero afilada por los ex¬
tremos que llaman Ocashcle,, hacen
un hoyo en el tronco de la planta, y
allí va destilando una aguamiel cla¬
ra y no desagradable al gusto, la
(229
cual cogen dos veces al día tarde y
mañana como en cantidad de dos
cuartillos: lo echan en tinajeas mez¬
clando algunas yerbas y frutillas con
que fermenta luego, y se puede be¬
ber; pero no guardarse más que un
día o dos porque se pierde. Esta be¬
bida embriaga, suple la falta de vi¬
no, y los indios la usan desde el
tiempo de su gentilidad. Entran ca¬
da mañana a México de ochenta o
noventa mil cuartillos de Pulque, y
a las dos de la tarde no se halla si¬
no en dos pulperías de las 42 en que
se vende; y está mandado que se re¬
serve en ellas para el caso de nece¬
sitarse para remedios, pues lo usan
en muchos casos; para cada carga
un real de derecho al Rey cuyo
producto es un ramo muy considera¬
ble de la Real Hacienda. Alcedo:
(Diccionario Geográfico Histórico de
ias Indias Occidentales o América,
tomo V, Madrid 1789).
PUMA. — (Feliz Onza, sive Jagua-
ra) Animal cuadrúpedo que tiene es¬
te nombre en el Perú, y a quien los
Europeos han dado impropiamente
el de León; porque no tiene seme¬
janza con el de Africa en el tama¬
ño, en la fiereza, en el color, ni en
la cría: su cabeza si se le parece al¬
go, y lo mismo a la del Tigre; tiene
la cola más pequeña que uno y otro,
sube a los árboles y al mismo tiem¬
po es flojo y tímido, y huye a la vis¬
ta del hombre, con que no se dife¬
rencia menos del verdadero León
en las costumbres naturales que en
la forma del cuerpo, en lo demás no
tenemos descripción completa de él.
Los modernos Naturalistas le apli¬
can al género felix, y a la especie
•Taguara, que creen es la Onza de
los antiguos. Alcedo: (Diccionario
Histórico Geográfico de las Indias
Occidentales o América, tomo V,
Madrid, 1789).
PUNA. — Nombre que dan en el
Perú a los parajes altos y fríos de
una Provincia o Jurisdicción. Alce¬
do: (Diccionario Geográfico Históri¬
co de las Indias Occidentales o A-
mérica, Tomo V, Madrid, 1789).
PUNO. — Aguas Minerales de —
(Departamento de Puno) (Hidrol.)
Manantial existente en la ciudad de
Puno, descubierto en 1870, época en
ía cual Raymondi analizó las aguas.
De sabor acídulo, y algo salobre es¬
ta agua desprende un ligero olor de
ácido sulfhídrico. Análisis químico:
Materias gaseosas: Acido carbónico,
Jts. 0,423.— Gas sulfhídrico, lts 0.005.
— Materias Fijas: Carbonato de cal,
grs. 0.39000. — Carbonato de magne-
nesia, grs. 0.0900. — Sulfato de cal,
grs. 0.0020.— Cloruro de calcio, grs.
0.0265. — Magnesio, grs. 0.0810. — So¬
dio, grs. 0.1500. — Sílice, grs. 0.0050. —
Usos terapéuticos: Aumenta la aci¬
dez del jugo gástrico, favorece las
secreciones, activa la nutrición y es¬
timula las funciones de la piel y de
las mucosas. Además de estas aguas
existen en Puno, las siguientes: Pu-
tina (Provincia de Azángaro): Pusi
(Provincia de Huancané); Acora- A-
yaviri-Fraylina (Provincia de Azán¬
garo); citadas en este Diccionario.
PUNUNA. — (Bot.) Nombre con
que es conocida en la provincia de
Jaén una clase de cactus alto. (En¬
rique Brünning “De Chiclayo a
Puerto Meléndez en el Marañón, en
B. S. G. XIII).
PUNTA.— Dolor de.— (F.l.) Véa¬
se: “Dolor de punta”.
230)
PUNTRIANO, TOMAS J.— Bachi¬
ller en 1899; su tesis: “Tratamiento
de las conjuntivitis blenorrágicas por
el protalgol”. Médico Cirujano en
1900.
PUPITIRI. — (Fungilla Melva) A-
ve de canto en la Provincia del Pi-
ritú en el Nuevo Reyno de Granada:
es pequeña del tamaño del jilguero;
de color verde, los encuentros de las
alas azules , y el pico corvo; cantan
con mucho primor y dulzura, e imi¬
tan el canto de las demás aves. Al¬
cedo: (Diccionario Geográfico His¬
tórico de las Indias Occidentales o
América, tomo V, Madrid, 1789).
PURGACION.— (F.l.) Sinónimo
vulgar de blenorragia (Véase esta
palabra).
PURGANTES.— (Hist.) Acosta e-
numera entre los “simples propios
para purgar” de las Indias Occiden¬
tales “la Raíz de Mechoacan, los pi¬
ñones de puna, la conserva de Gua-
nucque”. Fueron muy usados los an¬
timoniales, tal vez las píldoras per¬
petuas de antimonio metálico fun¬
dido.
PURPURA. — (Marítima): Licor
que dan de sí unas conchas moradas
que se cojen en la Costa del distrito
de la Alcaldía mayor de Huamelula
en Nueva España, y con que tiñen
allí los tejidos de algodón que son
muy estimados; es de la misma es¬
pecie que los Caracoles que se ha¬
llan en las Playas de Guayaquil y
de Veragua en el Reyno de Tierra-
firme, e idéntico con el Múrice de
los antiguos. Alcedo: (Diccionario
Histórico de las Indias Occidentales
o América, tomo V, Madrid 1789).
PUSI AGUA, MINERAL I)E.
(Hidrol.) Cerca del lugar denomina¬
do Mina de Aceite en la provincia
de Huancané del departamento de
Puno, hállanse un manantial sulfu¬
roso y uno salino, de los cuales só¬
lo el segundo ha sido analizado. El
manantial se halla a 3,935 metros so¬
bre el nivel del mar. El análisis ha
dado el resultado siguiente: Bicar¬
bonato de cal, grs. 0,42624.— Mag-
nesia, grs. 0,02532. — Fierro, grs.
0,00240. — Sulfato de cal, grs. 1,90044.
— Sulfato de magnesia, grs. 0,35459.
— Sulfato de soda, grs. 0,09147. —
Cloruro de sodio, grs. 0,06114. — Po¬
tasa, trazas. — Acido fosfórico, tra¬
zas. — Usos terapéuticos: Ligera¬
mente purgante y ligeramente esti¬
mulante. (A. E. Pérez Araníbar “A-
guas Minerales del Perú”, tesis del
doctorado, en Crónica Médica de Li¬
ma, años de 1884-1885).
PUSTULA DEL CHIMU — (Pato
log). En el valle del Chimú, uno de
los que comprende la provincia de
Trujillo, se presenta durante la pri¬
mavera y el estío una afección cutá¬
nea, no clasificada aún en cuadro
nosológico alguno y que hemos pro¬
curado estudiar en cuanto nos ha si¬
do posible. La describimos hoy por¬
que la creemos digna de ocupar la
atención médica. Por la zona en que
la afección a que nos contraemos a-
parece le damos el nombre de Pústu¬
la de Chimú. Síntomas: En las par¬
tes del cuerpo generalmente descu¬
biertas, como la cara, el cuello, los
miembros toráxicos, etc., se presen¬
ta una mancha pequeña que no preo¬
cupa al enfermo hasta que se levan¬
ta, en el sitio que ella ocupa, una
ligera vesícula, de color violado,
más o menos oscuro, de forma siem¬
pre irregular, de 2’50” a 3 centíme¬
tros en su mayor diámetro, festona¬
da y sin depresión central perfecta
o umbilicada, notándose solamente
(231
en la extensión de un centímetro,
poco más o menos, adherencias muy
irregulares de las paredes en ese
punto: el resto de dicha vesícula es¬
tá lleno de líquido, principalmente
cerca de la periferia, y en toda la
extensión que aquella abraza hay
insensibilidad o anestesia completa.
— Esta pústula es siempre única, y
nunca la hemos visto reproducida en
ninguno de los atacados por ella,
aún cuando hayan seguido residien¬
do en el mismo lugar donde la con-
tranjeron. — La piel adyacente a la
vesícula se enrojece, se pone ade-
matosa en proporción a la delicade¬
za del cutis, de la región y del ta¬
maño que alcanza la vesícula en su
desarrollo. Hemos visto una vez com¬
prometida por esta afección la comi¬
sura externa de la región palpebral
del ojo izquierdo; el edema era enor¬
me. Con mucha dificultad pudimos
examinar el globo del ojo, que no
presentaba la más ligera alteración
ni en sus tejidos ni en sus funciones.
Igual cosa pasa cuando aparece en el
cuello; el edema es también extenso
pero siempre limitado y no interrum¬
pe las funciones de los órganos veci¬
nos. No hay anillo vesicular, ni tuber¬
culoso central; de consiguiente no
hay escara. Aún abandonado el en¬
fermo al solo esfuerzo de la natura¬
leza, nunca se observa reacción fe¬
bril y ningún síntoma general se no¬
ta en el organismo. Marcha, Dura¬
ción, Terminación: Durante los diez
años que tenemos a nuestro cargo
los hospitales de Trujillo, una sola
vez hemos observado la pústula del
Chimú, al segundo día de su apari¬
ción; y del cuarto al quinto día en
los demás casos, cuyo número pasa
de cincuenta. Desde que se forma la
vesícula va aumentando de dimen¬
siones, paulatina e irregularmente,
su coloración se hace más y más os¬
cura y el líquido que contiene se
acrecienta, con especialidad en su
periferia. Llega a su desarrollo má¬
ximo al 6? día y va siempre acompa¬
ñada del edema de los tejidos conti¬
guos, en relación, como queda dicho,
con la delicadeza de la piel de la re¬
gión en que aparece y de la exten¬
sión que adquiere. Interviniendo,
desaparecen todos en pocos días, de¬
jando una ulceración muy superfi¬
cial, que cura fácilmente. El edema
es lo único que molesta al enfer¬
mo y va cediendo a medida que la
escara que se forma se desprende
con lentitud proporcional a su tama¬
ño. Sin la asistencia médica, se pro¬
longa la curación hasta 15 días. E-
tiología: Declaramos con franqueza
que no hemos podido determinar la
causa de esta afección. — La idea
vulgar que al respecto se tiene es
la de suponer que depende de la pi¬
cadura de un insecto, el cual deja
depositadas en la piel ciertas sus¬
tancias irritantes que originan to¬
dos los fenómenos referidos.— Diag¬
nóstico: En los tres primeros días de
enfermedad es muy difícil, si no im¬
posible establecer un diagnóstico
exacto respecto a la pústula malig¬
na. Después de tal período se enun¬
cian los caracteres propios de nues¬
tra pústula y no hay lugar a duda;
en efecto no se observa depresión
central umbilicada, no hay anillo
vesicular, y la pústula es irregular
en su forma. Además, no se presen¬
tan los síntomas generales que des¬
pués de algunos días se observan ca¬
si necesariamente en la pústula ma¬
ligna. Podía confundirse con el no-
ma de los niños en su postrera evo¬
lución; pero téngase en cuenta que
nuestra pústula no ataca a los ni¬
ños; que siempre la hemos visto en
la edad adulta y en personas robus¬
tas y que, en fin, aquella enfermedad
232)
de la infancia principia de la cavi¬
dad bucal hacia afuera. — Hay una
forma de ectima (pústulas phlyza-
ceas) que puede simular la pústula
que estudiamos; pero aquella como
dice Follin, comienza por un bo¬
tón doloroso rodeado de un líquido
purulento y acompañado siempre de
angioleucitos aguda que jamás se ob¬
serva en la afección que describi¬
mos. — Enduz, Chaussier y Bour-
gois creen que hay variedades en la
pústula maligna, dependientes de la
energía del virus, de la naturaleza
del tejido invadido, de la fuerza del
sujeto, etc., y se pudiera pensar, por
tanto, en una variedad es la pústula
maligna. Al respecto juzgamos, con
Mr. Follin, que tales reflexiones no
son aplicables a la pústula malig¬
na y menos a la del Chimú que tie¬
ne caracteres propios y distintos de
aquella. Pronóstico: Siempre es fa¬
vorable; aún cuando se desarrolla
en regiones más o menos delicadas:
el edema que es el síntoma más mor¬
tificante para el enfermo, nunca pa¬
sa de cierto límite. Además, la ulce¬
ración que produce la escara al des¬
prenderse, no deja cicatriz. Trata¬
miento: En atención a la sintoma-
tología exclusivamente loca, el tra¬
tamiento que hemos empleado ha
tenido ese mismo carácter; y su re¬
sultado fué siempre satisfactorio. U-
samos el bicloruro de mercurio pul¬
verizado, haciendo en ocasiones,
previamente, una incisión crucial.
En uno y otro caso, la sal mercurial
forma una escara dura y perfecta¬
mente bien limitada; de manera que
con ulteriores aplicaciones emolien¬
tes o ligeramente excitantes, dicha
escara se desprende dejando una ul¬
ceración simple de fácil curación.
Hágase o no la incisión crucial, la es¬
tafa es idéntica y en ningún caso,
como queda indicado, deja cicatriz.
Algunas veces hemos empleado el
ácido fénico cristalizado y el nitrato
de plata; pero el efecto de ambas
sustancias es tardío; de suerte que,
para conseguir la curación de la pús¬
tula, es indispensable hacer aplica¬
ciones repetidas de esos medicamen¬
tos lo que no acontece con el biclo¬
ruro que, en muy rara ocasión, lo he¬
mos aplicado dos veces. — Conclu¬
sión: El cuadro de fenómenos espe¬
ciales que dejamos descrito en esta
afección privativa del lugar donde
residimos, la circunstancia de no ha¬
berla hallado en ninguna otra de las
legiones que hemos visitado, el tra¬
tamiento puramente local, la mar¬
cha, la manera siempre feliz como
termina; todo nos induce a afirmar,
con las reservas debidas, que se tra¬
ta de una afección cutánea no clasi¬
ficada en los cuadros nosológicos
conocidos; y en el deseo sincero de
colaborar al estudio de las noveda¬
des que se presenten en la Medici¬
na nacional, no vacilamos en sumi¬
nistrar estos datos que cuando me¬
nos servirán para inclinar la aten¬
ción de nuestros profesores hacia u-
na enfermedad desconocida. José
Porturas: Pústula del Chimú, en
Crónica Médica, Lima, 1886).
PUTINA. — Agua mineral de.—
(Hidrol.) En el departamento de Pu¬
no en la provincia de Azángaro. y
en el distrito de Putina se hallan
cuatro manantiales de agua termal,
situados a pequeñas distancias de
unos a otros. El más importante y
que sirve para los baños, se encuen¬
tra a cien metros más o menos de la
población y a una altura de 3.924
metros sobre el nivel del mar. El a-
gua es de sabor salobre, transparen¬
te y olor ligeramente sulfuroso. Su
temperatura es de 47?5. — Análisis
químico. — Materias gaseosas: Acido
(233
carbónico, lts. 0,042300. — Gas sul¬
fhídrico, lts. 0,004210. — Oxígeno, lts.
0,001480.— Azoe, lts. 0,006400.— Ma¬
terias fijas: Bicarbonato de cal, grs.
0,2160. — Bicarbonato de magnesia,
grs. 0,0557.— Bicarbonato de fierro,
grs. 0,3000. — Sulfato de cal, grs.
0,7684. — Sulfato de soda, grs. 0,2871.
— Sulfato de magnesia, grs. 0,1350. —
Cloruro de sodio, grs. 3,1955. — Sí¬
lice, grs. 0,0200. — Usos terapéuticos:
En el catarro bronquial, en las a-
fecciones crónicas del pulmón; en
los trastornos producidos por la su¬
presión del flujo mensual o de un
flujo hemorroidiario, etc.
PUYO, MATILDE. — Farmacéuti¬
co. Su nombre figura en la Relación
oficial de la Facultad de 1916. Ob¬
tuvo el título en 1915,
QUAPAXTLE. — Yerba aromática
y olorosa de Nueva España, que cul¬
tivan y usan mucho, especialmente
en la Jurisdicción de Malinalco para
llevarla a México y otras partes. Al¬
cedo: (Diccionario Geográfico Histó¬
rico de las Indias Occidentales o A-
mérica, tomo V, Madrid 1789.
QUARESMA, TOMAS o TOME —
Cirujano Portugués, natural de Ser¬
pa, que ejercía la profesión en Li¬
ma en la primera mitad del siglo
XVII. Fué quemado por el Tribunal
de la Inquisición en 23 de Enero de
1639. Los cronistas que dan cuenta
de este acto de Fé dejan constancia
de la serenidad admirable con la
cual éste práctico sufrió el terrible
castigo.
QUARTERON — Hijo del blanco
o de mulata, o al contrario. Alcedo:
(Diccionario Geográfico Histórico de
las Indias Occidentales o América,
tomo V, Madrid 1789).
QUARTILO. — Moneda efectiva de
plata que sólo corre en el Nuevo
Reyno de Granada; es la mitad del
medio real o real de vellón de Es¬
paña; en las demás provincias de la
América es imaginaria. Alcedo:
(Diccionario Geográfico Histórico de
las Indias Occidentales o América,
tomo V, Madrid 1789).
QUEBRACHO o QUIEBRA HA¬
CHA. — Madera fuerte y pesada que
se encuentra en varias Provincias de
la América Meridional; tiene este
nombre porque su solidez es tanta
que quiebra o rompe las hachas al
labrarla; los hay de dos especies, que
son colorados y blancos. En Buenos
Aires hacen de éllas los ejes de las
carretas, y suelen costar cada uno
1800 y 2000 pesos en el Tucumán por
la suma dificultad y coste de condu¬
cirlos; pero son eternos y es gasto
que sólo se hace una vez. Alcedo:
(Diccionario Geográfico Histórico de
]as Indias Occidentales o América,
totmo V, Madrid 1789).
QUEBRADURA. — (F.l.) Expre¬
sión vulgar que designa las hernias.
Más generalmente adoptada para
designar la hernia inguinal. De una
persona que sufre las molestias de
una hernia se dice que está quebra--
d..
234)
QUEBRANTA HUESOS— (Falco
casifraguas) Ave de la América
Septentrional, que regularmente an¬
da acompañada de los gallinazos;
son casi del mismo tamaño que és¬
tos, igualmente carnívoros; pero más
bien hechos y limpios; la cabeza y
el pescuezo es en unos blanco y en
otros rojo, y en algunos mezclados
de ambos colores; tiene un collar de
plumas más arriba del nacimiento
del cuello del pescuezo, y en la ca¬
beza un compote vistoso; son de más
ligereza que los gallinazos. Laguna
lo llama Aguilucha Marino, y no sa¬
bemos por qué pues no es ave de la
mar. Alcedo: (Diccionario Geográfi¬
co Histórico de las Indias Occiden¬
tales o América, tomo V, Madrid
1789).
QUECHUE. — Fruta siempre ver¬
de de la Provincia de Guayana o
Nueva Andalucía; es de gusto dulce
y suave, semejante a la Mora de
Europa, pero de muy corta dura¬
ción, porque luego que madura cae
del árbol y se pudre y áceda. Alce¬
do (Diccionrio Geográfisco e Histó¬
rico de las Indias Occidentales o A-
mérica, tomo V, Madrid, 1789).
QUEMADURAS.— Usase en la cu¬
ración de éllas el aceite de nieve.
En Italia además de éste el de Zar-
ga. (Véase aceites medicinales).
QUESADA, ELENA. — Obstetnz
(1889).
QUESADA, FORTUNATO — Mé¬
dico (Biog.). — Dilatación quística
del hepatocolédoco, por estenosis del
segmento pancreático (Colab. del Dr.
F. Wieland) G. M. 916.— Ensayo de
Metodología Química, R. U. 919.
QUESADILLA. — Rosca de pan
blanco y exquisito que hacen en el
asiento de Ambato en el Reyno de
Quito, y tienen tanta estimación
que se llevan a muchas partes muy
distantes, sin que en ninguna las ha¬
yan podido imitar, aunque han lle¬
vado de allí la harina, el agua, y el
panadero, porque sin duda el clima
es el que más contribuye. Alcedo:
(Diccionario Geográfico Histórico de
las Indias Occidentales o América,
tomo V, Madrid 1789).
QUEVEDO, VICTOR FERNAN¬
DO. — Estudió Medicina en 1902. A-
bandonóla y siguió Jurisprudencia
en Trujillo.
QUEYAPI. — Nombre que dan los
Indios Abiponeos en el Perú al ro¬
paje con que se cubren las Indias
hecho de pieles de animales bien a-
derezadas, a manera del ante. Alce¬
do: (Diccionario Geográfico Histó¬
rico de las Indias Occidentales o A-
mérica, tomo V, Madrid 1789).
QUIAGUEQUENOTO. — (Mates
formicarum) Culebra que se alimen¬
ta de hormigas, y es muy común en
la Provincia de Piritú del Nuevo
Reyno de Granada, donde le dan es¬
te nombre. No es menos singular por
esta propiedad que por la simétrica
distribución que tienen manchas
blancas y negras; su extensión es de
catorce pies y cuatro pulgadas o cin¬
co pulgadas de diámetro; se deja
acercar a ella y coger sin hacer daño
como el animal más manso y por eso
algunos Negros le dan adoración. Al¬
cedo: (Diccionario Geográfico His¬
tórico de las Indias Occidentales o
América, tomo V, Madrid 1789).
QUIEN QUIEN. — Zool.) Nombre
con que es conocido en las provin¬
cias de Jaén y Bongará un pájaro de
plumaje amarillo y azul (clase de u-
(235
rraca) llamado así por su grito. A-
bunda entre los bosques de cactus
(Enrique Brünning: De Chiclayo a
Puerto Meléndez en el Marañón, en
B. S. G. XIII).
QUILLATA, PEDRO. — Farma¬
céutico (7 de Junio de 1817).
QUIMICA, - CATEDRA DE —
(Hist.) En país como el Perú, cuyas
riquezas en el reino mineral eran
tan considerables, llama la atención
la tardividad con la cual fueron ini¬
ciados los estudios químicos. Pare¬
ce incuestionable que Lauricocha,
Huancavelica y otros centros mine¬
ros no escasearon de químicos prác¬
ticos, capaces de reconocer empírica¬
mente la riqueza de los minerales.
Estos mismos químicos que miraban
con tan profundo desdén la espan¬
tosa mortalidad que provocaba en la
población indígena la explotación de
los yacimientos mineros, pueden ser
considerados como los primeros en
haber cultivado la Química en el Pe¬
rú, ya de químicos en la verdadera
acepción de la palabra no hay noti¬
cias en el virreynato del Perú hasta
muy avanzada la dominación espa¬
ñola, esto es la época en la cual el
expendio abusivo del solimán por
los cajoneros de la Rivera, en Lima
obligaba al Protomedicato a solici¬
tar que sólo el químico, Egoaguirre
pudiera ser encargado de la admi¬
nistración del solimán a los farma¬
céuticos de la ciudad de los Reyes.
Al fundarse el Colegio de Medici¬
na y Cirugía de San Fernando, U-
nánue, con ese talento práctico que
le caracterizó, con ese conocimiento
honrado de las más urgentes nece¬
sidades de la nacionalidad que pu¬
so en relieve en todos sus actos de
educacionista, pensó en erigir una
Cátedra de Química, que, al mismo
tiempo que ilustrara a los médicos
sobre las nociones de esa ciencia in¬
dispensable al ejercicio del arte de
curar, contribuyera a preparar per¬
sonas que pudieran reemplazar, con
provecho de la colectividad a los di-
v
versos ensayadores y analizadores
prácticos que hasta entonces ejer-
cian poder omnímodo en el campo
de la Química. Con el objeto de rea¬
lizar dicho propósito Unánue propu¬
so para enseñar la Cátedra de Quí¬
mica al Dr. José Manuel Dávalos,
cuya preparación era verdadera ga¬
rantía del éxito de su enseñanza.
En esta gestión, iniciada en 1809,
por el Dr. Unánue debe mirarse el
verdadero origen de la enseñenza
de la Química en Lima. Es verdad
que Dávalos no llegó a realizar una
enseñanza como hubiera deseado da¬
do las orientaciones que le habían
sugerido los años de permanencia
en Europa y sus estudios en Montpe-
hier; pero él echó las bases de dicha
enseñanza. Considerada en el pro¬
grama de Unánue, que consideró la
Química Médica y la Analítica, ella
íué enseñada por maestros y pasan¬
tes, a cargo de Chirinos en 1826, su¬
primida de la enseñanza médica en
1829, sujeta a viscisitudes de todo gé¬
nero hasta el arribo al Perú de Rai-
mondi y de Eboli (Véase estos nom¬
bres), puede decirse que es a éstos
que está asociado el origen de la ver¬
dadera enseñanza de la Química.
Al profesor Eboli (1856-1871), le
han sucedido en la Cátedra de Quí¬
mica de la Facultad de Medicina: D.
José A. de los Ríos (1872-1884) D.
Ignacio La Puente (1884-1885), D.
José A. de los Ríos (1886-1900) y D.
Manuel A. Velásquez (1900-1911).
La originaria Cátedra de Química
de la Facultad de Medicina sólo com¬
prendía la Química aplicada a la
Medicina, con sus dos partes de
236)
Inorgánica y Orgánica, cuya división
en dos cursos había solicitado en
1857 el Prof. Eboli, sin conseguirlo
de derecho, pero consiguiéndolo de
hecho el año... en el cual el Prof. de
Farmacia Rodríguez dictó el curso
de Química Inorgánica. Contratado
en 1871 el Prof. Blanco para la ense¬
ñanza de un curso de Química Ana¬
lítica, no llegó a hacerse cargo de
dicha enseñanza por la no existencia
de un laboratorio conveniente y, en
1875, a la cesación de dicho profesor
en sus funciones, se acordó agregar
la Química Analítica a la Cátedra de
Química Médica, que desde enton¬
ces, la comprende. Parece que Ray-
mondi y Eboli fueron los verdaderos
introductores de la Química Analí¬
tica no sólo en la enseñanza sino
también en el medio científico pe¬
ruano. En el pequeño laboratorio
particular del Prof. Eboli se lleva¬
ba a cabo los análisis que solicita¬
ba la autoridad política de la Fa¬
cultad, la cual creyó justo, en más
de una ocasión, solicitar el estable¬
cimiento de laboratorios exclusiva¬
mente destinados a las necesidades
del servicio público, sin haber con¬
seguido su objeto. Años más tarde
( . ) fué fundado el Laboratorio
Químico Municipal, el cual sucedió
en el año .... el Instituto Municipal
de Higiene.
QUIMICOS MUNICIPALES. —
(Hist.) Nombrábase alumnos de
Medicina o Ciencias en época de la
epidemia de grippe que el año 1892
se desarrolló en Lima.
QUINA. — (Chinchona officinalis)
Género de la clase petandria mono-
ginia: la corola es campanuda, y la
cápsula está debajo de la flor y a-
bierta en base; es la corteza de un
árbol que abunda en la provincia de
Loxa del Reyno de Quito y en otras
partes: el árbol tiene dos toesas y
media de alto. La incomparable vir¬
tud febrífuga de esta corteza la des¬
cubrió un Indio al Corregidor de a-
quella provincia, y éste a los Jesuí¬
tas que la usaron la primera vez en
una terciana perniciosa que tenía la
Condesa de Chinchona Virreyna del
Perú, de cuyo título con alguna alte¬
ración la denominaron los Botánicos
admirándose por prodigiosa la cura.
Se empezó el uso de la Quina en pol¬
vos llamados de la Condesa: en el
Perú y Europa de los Jesuítas, por
que también la trajeron a España, y
a Roma el año 1649; y los ingleses
todavía le conservan este nombre.
En Roma tuvo mucho tiempo el de
polvos del Cardenal de Lugo, por¬
que fué él que primero la recibió
de aquellos religiosos, y la daba a
todos los que la necesitaban. La ex¬
periencia ha corregido el abuso y
mal método con que se administró
al principio, habiendo en el año 1679
el Caballero Roberto Talbot Inglés
arreglado un método seguro. Esta
corteza es a la vista lo mismo que
la Canela y muy amarga: por tanto
es estomacal, dá fuerza a esta vis¬
cera, restituye el apetito, expele los
flatos, mata las lombrices, y es e-
menógoga y diurética. Todos los Mé¬
dicos de primer orden como Boerha-
ve, Syndenham, Baglivio, Morton Bu¬
chón y otros han dado maravilloso
uso de la Quina que debe el género
humano mirar como verdadero te¬
soro de la América: su virtud para
cortar la gangrena no es menos acti¬
va que para las fiebres, y también
es el más eficaz antipúne podrida en
decocción de Quina se le ha visto
perder la fetidez, y las señas de co¬
rrupción; si hubiéramos de dar un
conocimiento completo de sus virtu-
les, calidades y modo de usarla sería
(237
necesario un volumen, y así e¿ que
quisiera instruirse enteramente vea
el artículo de la Quina en el Dic¬
cionario grande de Medicina de Ja¬
mes. Alcedo: (Diccionario Geográfi¬
co Histórico de las Indias Occidenta¬
les o América, tomo V, Madrid 1879).
(Bot.). Véase: Cascarilla. — (Trad.)
Una tradición acerca de su descu¬
brimiento (“La Quina” por José D.
Cortez, Perú Ilustrado, 1890).
QUINA QUINA. — (Bot.) Varie¬
dad del género Smilax. “El árbol de
la quina quina dice Lecuanda (Des¬
cripción de Piura, en Mercurio Pe¬
ruano, tomo II de la edición de la
Biblioteca Peruana, Lima, 1861) que
es propio de los lugares calientes es
aquí escaso, pero abunda en la mon¬
taña. La corteza y resina quemada,
y recibiendo su humo por las nari¬
ces es fragante y buena para forta¬
lecer la cabeza, y quitar sus dolo¬
res, cuando provienen de frío o aire;
su semilla se toma en agua con miel
de caña para los pujos de sangre; su
madera es muy sólida y buena para
los edificios. Una variedad del gé¬
nero Smilax, de la familia de las
Asparagaceas, la S. chinachina fué
conducida al viejo mundo donde cau¬
só una verdadera revolución en el
tratamiento del mal venéreo del cual
se la supone infundadamente un es¬
pecífico. Era la época en que se ha¬
llaban en boga los leños america-r
nos y no faltó médico del valimento
del sevillano Nicolás Monardes que
se hicieron eco de esta pretendida
acción específica de la quina? quina.
Han hecho el elogio de la quina¬
quina entre otros: “Remedio gene¬
ral de varios males de cabeza y
cuerpo” (Calancha) Antonio Musa
Brassarola “Tactatus de Morbo gáli¬
co, de Rádicis chinae usu” 1552 Ve-
nezia. — Gerónimo Cordano: De Ci-
nae radice y salsaparrilla” Autver-
piae 1564. — Ferrier Auger de Tolo-
sa (1513-1533) “De radice chinae”
1554 en Tolosa, establece diferencias
con el apio. — Galeano José( de Pa-
lermo (1605-1652) “Similacis aspe-
ras etc. Salsae Pariliae causa”, en
Palermo en 1654. (Véase: Cascarilla)
Alcedo: (Diccionario Geográfico
Histórico de las Indias Occidentales
o América, tomo V, Madrid, 1789).
QUINCHAMALI. — (Quinchama-
iium Mol.) Planta nativa del Reyno
de Chile, que arropa muchos vásta-
gos de nueve pulgadas de alto, po¬
blados de hojas alternadas y seme¬
jantes a las de la Linaria aurea tra-
gi, y echa unas flores amarillas a
manera de tubos, que se dividen en
cinco partes ovales como las del jaz¬
mín, y colocadas en espigas que fi¬
guran un quitasol en la extremidad
de los ramos: sus semillas son lenti¬
culares y negras, y están encerradas
en una cápsula esferoidal de tres di¬
visiones. Cuando algún labrador dá
una caída violenta, bebe el jugo de
la Quinchamali sacado por expresión
o por decocción, por que muchas ex¬
periencias reiteradas la han acredi¬
tado por un específico prodigioso
para resolver y expeler la sangre
detenida y extravasada aún para cu¬
rar las llagas internas. Alcedo: (Dic¬
cionario Geográfico Histórico de las
Indias Occidentales o América, to¬
mo V, Madrid 1789).
QUININA.— (Hist.) Véase: Casca¬
rilla.
QUINO BOBO AMARILLO. —
(Bot.) Nombre vulgar dado a la
“Chinchona pubescens” de la fami¬
lia de las Rubiáceas (Bellido: Botá¬
nica, en G. C. I.).
238)
QUINT, DEMETRIO. — Médico
(1866) El 7 de Febrero de 1866, con¬
currió al combate naval de Abtao,
a bordo de la fragata Apurímac que
comandaba el Capitán de navio D.
Manuel Villar.
QUINTANA, HERMELINDA. —
Obstetriz (1906).
QUINTANA, RAMON.— Médico
(1869).
QUINTANA, GUTIERREZ P —
Farmacéutico que ejercía la profe¬
sión en 1886.
QUINTANA F. — Propietario de la
Botica “El Pueblo” en Chepén, en
1918 (B.F.).
QUINTANILLA, VICTOR— En
fermero. Nacido en Andahuaylas en
1895. Hizo sus estudios en la Escue¬
la de Enfermeros de Lima y obtuvo
el título profesional en 1918. En la
actualidad presta sus servicios en el
Hospital de Guadalupe. (departa¬
mento de la Libertad).
QUINTE. — Animal cuadrúpedo
de la especie de los Gamos, aunque
más pequeño del Reyno de Nueva
España, y particularmente de la
Provincia de Tabasco. Alcedo: (Dic¬
cionario Geográfico Histórico de las
Indias Occidentales o América, Ma¬
drid 1789, tomo V.).
QUINTERON. — Hijo o hija de
blanco y cuarterona, o al contrario
Alcedo: (Diccionario Geográfico His¬
tórico de las Indias Occidentales o
América, Madrid 1789, tomo V).
QUINUA, Hospital en la. — Hospi¬
tal de Sangre establecido en La
Quinua a raíz de la capitulación de
Ayacucho (1824). Véase: Hospitales.
QUINUA. — (Bot.) La quinua co¬
lorada y blanca, es de temperamen¬
to fríos y templados, cuya simien¬
te, además de ser comestible, la a-
costumbran en todo el reino bebi¬
da su agua, para impedir el que se
formen apostemas después de algún
golpe que se recibe, aún para sanar
de aquellas; también la emplean
para sudoríficos y pectorales, cata¬
rros y constipaciones. La colorada
que sirve para los mismos destinos,
y las hojas cocidas dándose baños
con su agua, es provechosa contra la
gota” (Lecuanda: Descripción de
Piura, en Mercurio Peruano, tomo II
de la edición de la Biblioteca Perua¬
na, Lima, 1861). Bromatología. — Se
prepara en varias formas.
QUIÑONES, JUAN CARLOS EN¬
RIQUE. — Cirujano latino (11 de se¬
tiembre de 1884). En 17 de Setiem¬
bre del mismo año, Teniente del Pro-
tomedicato en Piura.
QUIÑONES, LORENZO — Licen¬
ciado en Medicina. Médico por el
Real Tribunal del Protomedicato en
23 de Julio de 1808. En el mismo a-
ño contribuyó con un donativo de
25 pesos para la obra del colegio de
San Fernando.
QUIRAGRA.— (F.l). Los prácti¬
cos de la época colonial distinguían
la gota según el miembro cuyas ar¬
ticulaciones eran comprometidas.
Junto a la podagra que residía en
las articulaciones del pie, aceptaban
la quiragra, en las articulaciones de
la mano.
QUIROGA, CASTELFORT. — Co¬
rresponsal de la Unión Fernandina
en Cochabamba, de Bolivia (1887).
QUIROGA, JOSE MARIA. —
(1847-1905) (Médico en 1871). Ca-
(239
ledrático auxiliar interino en 1872 y
auxiliar, por concurso, de Patología
General en 1873. Renunció el cargo
al organizarse la Facultad de 1884.
Catedrático titular de Patología Ge¬
neral, por concurso, en 1890. Direc¬
tor del Instituto Nacional de Vacu¬
na y Seroterapia, cargo que desem¬
peñó hasta su muerte en 28 de di¬
ciembre de 1905. Médico Titular del
Hospital de San Bartolomé. Interino
de Patología General (74, 78, 79 y
87), de Nosografía Médica en 1876.
Informe de Ministerio de Fomento
como Director Instituto de vacuna
(97). — Presentó a L.M. pieza ana¬
tómica resección fémur 1|3 inferior
e historia. (M.M. 85). — Sus memo¬
rias de vacuna (mjm. 85). — Semi¬
nario de Santo Toribio y Convictorio
de S. Carlos. Contentas de Bachiller
y Doctor.— El 66 prácticamente. El
71 Jefe de Clínica. El 73 Concursado
Patología General. Médico de San
Andrés y Santa Ana y el 77 de San
Bartolomé. Buenos servicios en San
Bartolomé a heridos guerra con Chi¬
le. El 80 Cirujano. Director funda¬
dor del Instituto de Vacuna. — Ser¬
vicio vaccinal — M.M. VI. — Vacuna
animal — M.M. V. — Memoria —
M.M. VII. — Estadística de vacuna¬
ciones de 1892 — M.M. VIII. — Me¬
moria del Director del Instituto de
Vacuna, en Crónica Médica, 1898. —
Memoria, Crónica Médica, 1900. —
Memoria, Crónica Médica, 1901. —
Memoria, Crónica Médica, 1903. —
Fallece diciembre 904. — Necrológi¬
cos. Gonzáles Olaechea, su nombre
QUIROGA, EDUARDO— Hijo del
médico don José María. Murió en
Lima en 1905, estudiando el tercer
año de medicina. Tenía entonces 21
años de edad. Tello discurso pan¬
teón.
QUIROGA, SERA PIO. — Corres¬
ponsal de la Fernandina en París.
Mandaba correspondencia a la Cró¬
nica Médica (1884) hizo sus prime-
íos estudios en Lima y se recibió
en París sosteniendo una tesis “Es¬
tudios de la úlcera gastro-duodenal
de origen infeccioso (1888).
QUIROGA Y MENA, RICARDO.
— Médico (1878) Médico sanitario
en Lima durante la epidemia de gri-
uue del 92. Conferencia ferm.: Estu¬
dio clínico del flemón periuterino
(G.M. 88) Conf. ferm.: Verruga cere¬
bral (C.M. 89). Médico del 2 de Ma¬
yo. — Temperaturas patológicas, te¬
sis del Bachillerato en (G.M. 76).
Falleció violentamente en Barranco
el año 96.
QUIROMANCIA.— (Hist.) Véase
Adivinaciones.
QUIROPEDISTAS. — La Facultad
en 1893 prohibió ejercer en Lima a
D. F. Alexander que no tenía auto¬
rización legal. En 1875 acordó la Fa¬
cultad que estos pagaran 50 pesos
por derecho de título.
QUIROZ, DANIEL. — Farmacéuti¬
co — Obtuvo el título profesional
en 1915.
QUIROZ, LUIS. — Farmacéutico
que ejercía la profesión en Lima y
que hizo un donativo de 12 pesos pa¬
ra la obra del colegio de San Fere-
nando en 1808.
QUIROZ, MANUEL JESUS. —
Médico en 1911.
QUIROZ, MARIANO. — Flebóto¬
mo que ejercía la profesión en 1886.
240)
QUIROZ DE ROMERO, JOSEFA.
- Obstetriz que ejercía la profesión
en 1886.
QUIROZ REINOSO, JOSE — Mé¬
dico (1914) Bachiller en Medicina
en 1913; en tesis: Contribución al
examen de la función tibio intesti¬
nal en los lactantes.
QUIROZ VASQUEZ, DANIEL. —
Farmacéutico, su nombre figura en
la Relación Oficial de la Facultad
de 1916.
QUISMA CUCHO.— (Bot.) Nom¬
bre vulgar dado a la “Baccaris ge-
nistelloides” de las Compuestas. Es
palabra quechua y significa “Tres
espinas” (Bellido: Botánica, en G.
C. I. ¿Quisma o Kimpsa?
QUISPEZ ASIN, JESUS E — Ba
chiller en 1893; su tesis: Breves con¬
sideraciones sobre algunas modifica¬
ciones del paludismo y su trata¬
miento. Médico cirujano en 1894.
Enseñó Ciencias Naturales en el Co¬
legio de Lima que dirigía el Dr. Pe¬
dro A. Labarthe. Bibliografía: 1) A-
neurisma córtico abdominal abier¬
to en la pleura derecha, pleurecía
consecutiva. (Crónica Médica en
1894).
QUISUAR. — (Bot.) La Budleia
incana es una planta indígena de las
regiones un poco frías del Perú don¬
de es conocida con el nombre vulgar
de Quisuar y pertenece a la familia
de las escrofulariaceas. Es de talla
arbórea, cubierta de un vello blanco
muy abundante, hojas oblongas, lan¬
ceoladas coriáceas con la base es¬
trecha, las flores formando una ca¬
bezuela, el cáliz con dientes agudos
la corola con el limbo abierto. (Co-
lunga: Botánica, tomo II, Lima). El
quisuar es empleado por los empí¬
ricos residentes en las poblaciones
de la quebrada de Oroya, en que
.hace estragos la verruga peruana co¬
mo remedio heroico para provocar la
erupción verrucosa. Es empleado en
infusiones, ya solo ya asociado a o-
tros simples a los cuales viene atri¬
buida acción análoga. Del quisuar
dice Lecuanda: Se dá en los países
más frígidos: Usan sus hojas coci¬
das en agua con igual porción de
leche, en baños para la gota; si es
artética (artítica) en todo el cuer¬
po, sino en la parte lesa” (Lecuan¬
da: Diccionario de Cajamarca, en
Mercurio Peruano, tomo II de la edi¬
ción de la Biblioteca Peruana, Lima,
1861).
QUITA SUEÑOS.— (F.l.) Véase
“Pendejos”.
(241
RABANO.— Cocido en agua adi¬
cionada de miel, el rábano era usa¬
do en las toses inveteradas y faci¬
litaba la expectoración, purgando
el pecho de gruesos y viscosos hu¬
mores. Las raíces frescas, cortadas
finamente y exprimidas a la dosis
de 2 onzas, asociadas a 2 onzas de
malva, fueron recomendadas en la
retención de orina. Las semillas fue¬
ron consideradas como diuréticas y
fueron recomendadas, asociadas al
vinagre, en la hipertrofia del bazo.
El cocimiento de hojas fue recomen¬
dado en los casos de opilación del
hígado y como antídoto de ciertos
venenos, pues fue considerado como
medicamento no inferior a la Teria¬
ca misma. Era administrado el rá¬
bano en cierta cantidad a las no¬
drizas y a las madres que lactaban
a sus pequeños, por considerarse
que era un galactógeno de primer
orden. La raíz del rábano, tritura¬
da con algunas manzanas, era usa¬
da para extirpar las manchas y o-
tras afecciones cutáneas de la ca¬
ra. Triturada y aplicada contra las
heridas producidas por mordeduras
de las víboras, de las arañas y de
los escorpiones, neutralizaba el e-
fecto tóxico de dichas picaduras,.
De este tubérculo preparan las fa¬
milias en Lima, un jarabe que vie¬
ne adoptado en la curación de la
coqueluche. Tallado en pequeños
discos, muy delgados, se depositan
éstos en un recipiente, intercalando,
entre capa de rábano y capa de
rábano una porción de azúcar en
polvo y depositando el todo al se¬
reno de la noche. Es el líquido pro¬
veniente de esta preparación que
se administra a los niños atacados
de coqueluche. En la actualidad es¬
te remedio casero ha caído en de¬
suso ya que la industria farmacéu¬
tica ha puesto en el mercado pro¬
ductos más fácilmente adquirióles
y con una mayor respetabilidad que
el preparado que nos ocupa.
RABENA CEFERINO. — Médico
por la J. D. de M. en 18 de agosto
de 1852. En la Guía Domiciliaria de
1853 aparece como residente en Li¬
ma, el médico Ceferino Ravenna,
con consultorio en la misma casa.
Melchormalo N 321, con el Dr. Pe¬
dro Ravenna, de Génova.
RABIA. — ‘‘Descripción histórica
y geográfica de la provincia de Chi¬
chas y Tarifa”: “Una de las princi-
(245
pales es la enfermedad, o furiosa
locura, aún la llama el citado Dr.
D. Cosme Bueno, que acontece a
los hombres y brutos, en el pueblo
de Talasi, del distrito de Chichas.
En los primeros accesos de este fre¬
nesí no hay fuerzas bastantes para
sujetar a un doliente. Este olvida¬
do de todo pudor y necesidad hu¬
mana huye de la cama y de pobla
do, corre con violencia por los ce¬
rros que rodean aquella comarca,
vuela de precipicio en precipicio
y se arroja del primer despeñadero
que se le presenta. Lo que de ordi¬
nario sucede es que el infeliz se es¬
trella desde alguna altura; pero si
por rara casualidad la caída que
dió no es mortal, a medida que re¬
cupera la salud del cuerpo, vuelven
a su justo equilibrio las potencias
del alma y no padece ya más una
enfermedad tan terrible. No dispu¬
taremos si los efluvios de los mine¬
rales de aquel territorio muy ex¬
puestos a convulsiones, son de al¬
gún modo causas de este fenómeno;
o si más sencillamente lo es la cons¬
titución natural de los del país; lo
cierto es que ésto se ve con bastan¬
te frecuencia. M. P. I. Lima, 1861).
Una nota dice que solo eran vícti¬
mas los animales venidos de Euro¬
pa, caballos, bueyes, ovejas, V., y
no lo eran los del país. (Hist.) Me-
netrier (Bronardel et Gilbert: Trai-
té de Médicine et Therapéutique,
Vol. II), dice que 1803 se desarrolló
una gran epidemia de rabia en el
Perú. Unánue da la misma fecha. —
El caso de Aliaga en el Callao, en
1905, diagnosticado por Lisandro
Maúrtua. La vacuna la trajo Tama-
yo de Chile. El Dr. Olano negó el
diagnóstico; Cristóbal Aliaga falle¬
ció el 22 de Set. de 1905 en el Hos¬
pital de Guadalupe (Callao).
RABO PELADO. — Animal cua¬
drúpedo de la Provincia de Guaya-
ña donde más abunda y de otras
partes: es de la especie vulpina y
del tamaño de una zorrilla a quien
se asemeja en el rostro y boca, el
pelo es castaño oscuro, la cola apre¬
hensil y, desde la medianía al ex¬
tremo, enteramente lisa y desnuda,
por lo cual le llaman Rabo-Pelado;
las hembras tienen en lo ínfimo del
vientre una mantilla de piel inte¬
riormente vellosa y tenazmente pe¬
gada, en la cual cría y carga a sus
hijuelos, que ordinariamente trae
pegados a las mamillas que encie¬
rra aquella bolsa y no se despren¬
den hasta que puede seguir a su
madre; es por naturaleza voráz, se
sustenta de las aves que puede co¬
ger en el silencio de la noche que
es cuando anda, dejando el día pa¬
ra descanso. La cola de este anima-
lillo tiene virtud para destruir las
viscosidades de la vejiga y de los
riñones tomándola hecha polvos en
cantidad de dos escrúpulos. Según
Guillermo Pisón hay otras dos es¬
pecies de estos animalillos más pe¬
queños que se pueden reputar por
Lirones monteses; los más raros son
unos del tamaño de un gato de dos
meses, que tienen en la parte infe¬
rior del cuello una mantilla en fi¬
gura de bolsa, donde cargan el maíz
que les cabe en ella y este ejercicio
tiene toda la noche para alimentar¬
se de día, en el que están encerra¬
dos en sus madrigueras; la otra es¬
pecie es anfibia. Alcedo: (Dicciona¬
rio Geográfico Histórico de las In¬
dias Occidentales ó América, tomo
V. Madrid, 1789).
RABORG, CARLOS. — Vice-Rec-
tor del Colegio de la Independencia
el año de 1852 (Guía de Forasteros),
246)
desempeñando, al mismo tiempo, el
cargo de maestro de Matemáticas.
RACGON. — Nombre que dan los
ingleses a un animal cuadrúpedo
pequeñito de la provincia del Ca¬
nadá o Nueva Francia: es de la es¬
pecie de los conejos, y tiene el pelo
muy fino, por cuya razón se dedi¬
can los Indios a cazarlos, por la
estimación que hacen los franceses
de las pieles con que comercian los
naturales. Alcedo: (Diccionario
Geográfico Histórico de las Indias
Occidentales o América, 'tomo V,
Madrid, 1789).
RAEZ, ERNESTO LI. — Médico-
Cirujano. — Bachiller en 1896; su
tesis: “Abscesos hepáticos y her¬
nias abdominales”. Obtuvo el títu¬
lo profesional en 1896. Alumno dis¬
tinguido de la Facultad de Medici¬
na de Lima recibió de ésta los pre¬
mios mayores de las contentas de
Bachiller en 1893 y de Doctor en
1895 y figuró en la terna presenta¬
da por la Facultad de candidatos
al Premio Concha (1896). Ha repre¬
sentado a la provincia de Huanca-
yo, en la cual es nacido, por varias
veces en el Congreso de la Repúbli¬
ca.
RAFFO, ERNESTO. — Anatomía
patológica del Bazo, G. M. 918. Co-
lab. de Luis A. Mendoza, Jorge de
Piérola y Pedro Roca Zela.
RAFFO, JUAN LUIS. — Sobre el
tripanosoma Dutoni, G. M. 917.
(Colab. del Dr. Ramón E. Ribeyro).
RAFFO, ROSA AMELIA. — Obs-
tetriz (1895).
RAICES MEDICINALES. — (Te-
rap.) Las raíces medicinales más
en boga entre los prácticos perua¬
nos de la época colonial (Documen¬
to citado en la palabra: “Polvos Me¬
dicinales”), fueron los siguientes^
Ancura. Angélica. Acoro. Ahorca¬
do. Altea. Consuelda. Espárrago.
Pelitro. Peonía. Perejil. Pimpinela.
Peonía. Rubia. Fueron indudabler
mente mucho más numerosas las
raíces empleadas por los prácticos
a que aludimos; pero ellos, en el
catálogo que nos ha servido para
formular estas relaciones no apa¬
recen con el nombre de raíces, sino
simplemente con el nombre vulgar
de la planta la cual correspondían.
RAMBLA, EMILIA. — Obstetriz
(31 de diciembre de 1858).
RAMIREZ, ADRIAN. — Alumno
del Colegio de San Fernando en
1815.
RAMIREZ, FRANCISCO G. —
Médico-Cirujano. — Bachiller en
1886; su tesis: La infección purulen¬
ta. Médico en 1895.
RAMIREZ, GREGORIO. — Ba¬
chiller en 1916; Contribución al es¬
tudio de la Anatomía.
RAMIREZ, JOSE. — En 1808, al
iniciarse la obra del Colegio de San
Fernando estudiaba Medicina en el
Anfiteatro de San Andrés. En su
condición de estudiante hizo a la
obra de dicho Colegio un donativo
de 2 pesos.
RAMIREZ, JULIA. — Obstetriz
(1881).
RAMIREZ, MANUEL A. — Mé¬
dico (1879). Médico sanitario de Li¬
ma durante la epidemia de gripe
(1892). Bibliografía: 1) Herida
contusa del cráneo (C. M. 92).
(.247
RAMIREZ, MATEO. — Natural
de Jauja. — Estudió Ciencias Mate¬
máticas en el Colegio de San Fer¬
nando en 1813.
RAMIREZ, PEDRO JOSE. — Mé¬
dico (1876). Corresponsal de la li¬
món Fernandina en Arequipa en
1988.
RAMIREZ GASTON, ENRIQUE.
— Estadígrafo. — Nació en Lima en
9 de Mayo de 1849, hijo legítimo de
D. Toribio Ramírez y Da. Carmen
Gastón. Hizo sus estudios en Lima
en los Colegios: del Sr. Martínez;
Dr. Novoa; Guadalupe; Seminario
y en la Facultad de Ciencias.. Des¬
de joven se dedicó a la carrera de
Empleado Público, habiendo servi¬
do en el Ministerio de Hacienda,
primero, en el de Gobierno, en la
Dirección de Estadística después, y
posteriormente, en la Dirección Ge¬
neral de Aduanas, Municipalidad de
Lima, Superintendencia General de
Aduanas y Beneficencia Pública de
Lima. Su actuación como Estadígra¬
fo principia en la Dirección General
de Estadística en 1874, donde de¬
sempeñó el cargo de 2? Jefe, sien¬
do Director de la expresada, prime¬
ro el Estadígrafo francés expresa¬
mente contratado para fundar dicha
Dirección, D. M. Marchand y des¬
pués el notable estadista, publicista
y jurisconsulto, Dr. D. Manuel A.
Fuentes. En 1876, colaboró con los
antedichos SS. Directores en el Cen¬
so General de la República de ese
año. En la Sección 1$ de la Direc¬
ción de Estadística dió a luz la Pri¬
mera Estadística Demográfica de la
República por 1877. En 1884 a 1886
dió a luz, en folletos, en Boletines
oficiales y en periódicos: Población
de Lima. — Su constitución social
sobre la base del Censo de 1876 (fo¬
lleto). Revistas demográficas y eco¬
nómicas. — En el Boletín Municipal
de Lima: Mortalidad de la infancia
en Lima. — Boletín Municipal, Ate¬
neo de Lima, Crónica Médica. Mo¬
nografía sobre mortalidad de huér¬
fanos lactantes de Lima (período
de 25 años). — Boletín Municipal,
Ateneo de Lima, Crónica Médica. —
Crónica de Lima, 1886 I Tomo. —
Reseña financiera del Perú, 1902. —
Boletín del Ministerio de Fomento.
— Informe sobre el cultivo y co¬
mercio del cacao en Guayaquil,
1902, Bol. del Min. de Fomento. —
Nomenclatura del comercio especial
del Perú con arreglo a las normas
de los Congresos de Estadística co¬
mercial para la de este Ramo en el
Perú, Ed. anual ofic., 1902/909. —
Población y demarcación del Depar¬
tamento de Piura, Bol. de la Soc.
Geográfica, 1902. - — - Informe a la
Sociedad Geográfica de Lima sobre
gomas del Perú, El Comercio, Oct.
1909, La Prensa, 1919. — Estadística
comparada comercial-industrial y
de población de 4 Repúblicas del
Occidente de la América del Sur,
1911/1914, (Inédito). — La Hacien¬
da Pública del Perú a solicitud del
Sr. L. S. Rowe de EE. UU. para el
2? Congreso Científico Panamerica¬
no, 1915. — Memorias anuales y Bo¬
letines sobre estadística demográfi¬
ca, nosológica y económica de los
establecimientos hospitalarios; Bo¬
letines de la Sociedad de Beneficen¬
cia Pública de Lima, 1914-1920. —
La Estadística en el Perú de 1821-
1921; “El Comercio”, 28 de Julio de
1921. Sus cargos y comisiones a par¬
tir de 1872 fueron estos: Jefe de
la Primera Sección en la Dirección
General de Estadística hasta 1879.
Jefe de Estadística y Registros Ci¬
viles de la Municipalidad de Lima
1884-1886. Los Registros Civiles fun-
248)
dados en 1848 y fenecidos el mismo
año, restablecidos en 1872 hasta
1874 que se clausuraron nuevamen¬
te, los reorganiza Ramírez Gastón
en 1874 y continúan hasta hoy. Je¬
fe de la Estadística Comercial del
Perú 1886-1888. 1888, Miembro y
Secretario de la Comisión creada
per ley especial para estudiar y po¬
blar la región de Loreto. Esta co¬
misión la formaban un marino de
alta graduación, un médico, un in¬
geniero y un empleado. 1902 a
1910. — Jefe de la Estadística Co¬
mercial del Perú. Al hacerse car¬
go de este puesto fue su primer tra¬
bajo variar la estructura expositiva
de la Estadística del Comercio del
Perú arreglada a prescripciones de
los Congresos de Estadística, mere¬
ciendo el honor de ser incorporada
en Londres en el “Statistical abstract
of the foreing countries” y dejando
de serlo desde 1910 y el Gobierno
tiene a bien en cambiar dicha
exposición por la del Arancel de
Aforos. 1912-1921.— Jefe de la Sec¬
ción Estadística de la Beneficencia
Pública de Lima. Miembro de la
Sociedad Geográfica de Lima, del
Ateneo de Lima, de la Unión y La¬
bor Nacionalista, Colaborador even¬
tual de algunos periódicos de Lima
y del extranjero y ha merecido el
honor de ser alentado en sus traba¬
jos por instituciones oficiales del
País y de fuera, entre otras la Cá¬
mara de Comercio de Lima, Ban¬
cos, Casas Importadoras, los Depar¬
tamentos de Trabajo de Londres y
de Washington, La Unión Ibero A-
mericana de Madrid, La Cámara de
Comercio de Bélgica, las Direccio¬
nes de Estadística de la Argentina
y de Washington, Scientific Publi-
cations of the Prudential Insurance
Company of America, de los SS. Mi¬
nistros de Bélgica, Alemania y Es¬
paña en Lima, uno que otro Sr. Cón¬
sul, algunos funcionarios y particu¬
lares de Lima.
RAMIREZ PACHECO, FRANCIS¬
CO. — Médico. — Natural de Mar-
chena, en el Arzobispado de Sevi¬
lla (España), nació en 1630 del ma¬
trimonio de D. Juan Bautista Ramí¬
rez, de Villa Escusa y de doña Jua¬
na Gutiérrez Pacheco. Médico, gra¬
duado doctor en Medicina en la U-
niversidad en Maese Rodrigo, de¬
sempeñó en ella la Cátedra de Fi¬
losofía Mayor y la de Vísperas de
Medicina. Hizo viaje al Perú en ca¬
lidad de médico del Excelentísimo
Virrey D. Diego de la Cueva y Be-
navides, Conde de Santisteban. In¬
corporado a la Universidad de Li¬
ma, era en la época de sus existen¬
cia en Lima el decano de los médi¬
cos de la ciudad. Médicos de las pri¬
siones del Tribunal de la Inquisi¬
ción tenía en 1680 un capital de 10
a 11 mil pesos, que atestigua un más
que mediocre favor del público de
la época. Se hallaba domiciliado en
la parroquia de Santa Ana. Era mé¬
dico asalariado del Convento de
Santo Domingo. Dió su aprobación
a los Desvíos de la naturaleza, de
D. José de Rivilla Bonet y Pueyo
(1695). Parece que el doctor Ra¬
mírez era grueso y padecía de al¬
guna oftalmopatía; así parece ma¬
nifestarlo Caviedes, que asegura del
Dr. Ramírez que “era gordo y traía
anteojos”, únicas notas biográficas
que habríamos hallado del médico
sevillano en las páginas del “Dien¬
te del parnaso”.
RAMIREZ VILLAR BENIGNO.
— Médico (Biog.) Hijo del doctor
Ramírez Broussais y natural de la
ciudad de Arequipa, llevó a cabo
sus estudios médicos en Europa. En
(249
el año de 1899 el Gobierno de aquel
entonces expidió una resolución su¬
prema que autorizaba al doctor Ra¬
mírez Villar al ejercicio de la pro¬
fesión: ella se halla concebida en
los términos siguientes: “Vista la
solicitud del doctor don Pedro Ra¬
mírez Broussais relativa a que se
reconozca como médico y cirujano
en esta república a su hijo el doc¬
tor don Benigno Ramírez Villar,
que ha sido admitido como tal en
Bolivia, después de ser aprobado en
los exámenes que rindió ante el
cuerpo médico de Oruro y de ha¬
berle autorizado para ejercer libre¬
mente su profesión —Vistos los in¬
formes emitidos por la Facultad de
Medicina de esta Capital — Vista
igualmente la suprema resolución
del Gobierno de Bolivia, expedida
en la ciudad de Sucre el 30 de Ju¬
lio de 1898. Teniendo en considera¬
ción: 19 Que, con la petición de que
se trata, ha llegado el caso de fijar
el precioso sentido y alcance del
acuerdo diplomático celebrado en¬
tre Bolivia y Perú sobre franquicias
recíprocas a médicos y a abogados
de ambos países. 29 Que el expre¬
sado acuerdo al declarar que los
médicos y abogados debidamente
recibidos en Bolivia y o el Perú se¬
rán admitidos al libre ejercicio de
su profesión, respectivamente en
el Perú o Bolivia, hace referencia
a los que han hecho sus estudios
profesionales en uno u otro país y
de ninguna manera a los simple¬
mente incorporados por las Univer¬
sidades correspondientes. Que al es¬
tablecer dicha regla para en ade¬
lante es conveniente no aplicarla
desde luego al doctor Ramírez Vi¬
llar por acto de especial deferencia
al Gobierno de Bolivia. Se resuel¬
ve: 19 Que se reconozca como mé¬
dico en la república al expresado
doctor Ramírez Villar y se la ins¬
criba en la matrícula, comprobando
previamente su identidad personal:
29 Que, en adelante, solo se reco¬
nozca en el Perú comprendidos en
los franquicias otorgadas por el a-
cuerdo diplomático de 16 de no¬
viembre de 1887 a los médicos o a-
bogados que hubiesen cursado sus
estudios profesionales en Bolivia y
obtenido en consecuencia el corres¬
pondiente título y no a los de otras
Universidades simplemente incor¬
porados en las Matrículas de esa
República”. (Anales Universitarios
del Perú. vol. XXVIII).
RAMIREZ VARAS, LUIS. — Ba¬
chiller en 1880. Influencias diatési-
cas en el matrimonio.
RAMON, N. — Médico de Lima,
de fines del siglo XVI y de comien¬
zos del siglo XVII. Asistió al libre¬
ro Miguel de la Bolilla de unas te¬
rribles fiebres, de las que lo desa¬
hució. Fue curado de ellas por in¬
tercesión milagrosa de San Francis¬
co Solano que llegó de caridad fue
de visita al nombrado enfermo. Es¬
to fue en el año de 1608. (P. Ber-
nardino Yzaguirre: Historia de San
Francisco Solano).
RAMOS, MELCHOR JOSE. —
Recibido como alumno interno del
Colegio de la Independencia en 11
de febrero del año 1828. Como a-
lumno juró la independencia en 30
de julio de 1821.
RAMOS, MANUEL VALENTIN.
— Médico en 1868. Ejercía la pro¬
fesión en Yayos en 1894.
RAMOS, MARIA FLORA. —
Obstetriz en 1893.
250)
RAMOS, MATIAS. — Boticario
Mayor del Ejército español que ca¬
pituló en Ayacucho. A raiz del de¬
sastre de sus tropas, se dirigió a
Chile. Había nacido en Habana; pe¬
ro su odio por los americanos era
tal que, después de la capitulación
de Ayacucho decidió abandonar el
Perú y marchó hacia Chile a ha¬
cerse clérigo. (Vicuña Mackenna:
Los médicos de antaño en el reino
de Chile, Santiago 1877).
RAMOS, ZOILA. — Obstetriz
(1896).
RAMOS DE LAVEGA JUAN. —
Natural de Puentes de Umegas, en
Galicia (España) era hijo de D. Pe¬
dro Ramos y doña María de la Ve¬
ga. A su llegada al Perú había exhi¬
bido títulos que le fueron otorga¬
dos por el protomedicato de la im¬
perial villa de Madrid, los mismos
que le fueron revalidados por el
Protomedicato de Lima. En 1680,
época en la cual ejercía la profe¬
sión en Lima, contaba con un ca¬
pital de dos mil pesos.
RAMOS OCAMPO, JOSE MA¬
RIA. — Médico Cirujano. — Bachi¬
ller en 1902; su tesis: La holocaína
como anestésico en las operaciones
oculares. Médico cirujano en 1903.
Jefe de la Clínica médica de varo¬
nes.
RAMOU. — (Bot.) El Strychnos
Castelnocana, de la familia de las
Loganiaceas, es una especie descu¬
bierta por Castelnau en las monta¬
ñas del Amazonas, donde es cono¬
cida con el nombre vulgar de Ra-
mou. Los indios Jaguas y Orejones
que habitan dichas montañs, em¬
plean esta planta junto con el Coc-
culus-toxicoferus, de la familia de
las menispermáceas, que es cono¬
cido con el nombre de Pañi para
preparar el veneno con que envene¬
nan sus flechas; con este fin cor¬
tan el tallo del Pañi en pedazos y
los cocinan por 24 horas, luego aña¬
den la corteza del Ramou rayada y
cocinan la mezcla por otras 24 ho¬
ras, para obtenerla de una consis¬
tencia viscosa, en cuyo estado la u-
san en sus flechas. Otra especie es
este mismo género, la Strychnos
brachiata, es una especie indígena
del Perú y que también goza de
propiedades venenosas (Colunga:
Botánica, Lima, tomo II).
RANFAÑOTE. — (Bromatolog.)
RANCHERIA. — Es lo mismo
que en conjunto de ranchos, casas
o chozas situadas en los caminos,
como las ventas en Europa para
hacer tránsito los que viajan. Alce¬
do: (Diccionario Geográfico Histó¬
rico de las Indias Occidentales o
América, tomo V, Madrid 1789).
RANZI, ANDREA. — México.—
De la Regia Universidad de Piza
(Italia) fue nombrado Miembro Co¬
rrespondiente de la Sociedad Médi¬
ca de Lima el año de 1860.
RAPADILLA. — (Bromatolog.)
RAPADURA O RASPADURA. —
Azúcar negra de la Costa que que¬
da en la paila después de hacer el
azúcar en los trapiches que es el
dulce común del pueblo en casi to¬
das las Provincias de la América
variando de nombres: de élla hacen
dos pedazos que tienen por molde
una cazuelita, y son de figura de
dos segmentos de esfera, que jun¬
tos y envueltos con hojas se ven¬
den en todas las pulperías, de que
( 25 1
es increíble el consumo: en Nue¬
va España se llama Piloncillo. Al¬
cedo: (Diccionario Geográfico His¬
tórico de las Indias Occidentales o
América, tomo V, Madrid 1789).
RASSI. — (F. 1.) Vocablo conibo
que significa cojo. (Principales pa¬
labras del idioma de las 4 tribus de
infieles que siguen, en BSG XI).
RATANIA. — (Bot.) La Krame-
ría triandria, de la familia de las
Poligalaceas, es una planta indíge¬
nas del Perú que tiene la talla de
una mata, muy ramosa, con hojas
oblongas; las flores de color rosa¬
do morado. Esta planta nace en mu¬
cha abundancia sobre los cerros de
las inmediaciones de Tarma y es
conocida con el nombre quechua de
Antacushma, que quiere decir palo
colorado. La raíz de esta planta es
conocida en Farmacia con el nom¬
bre de Ratania y goza de propieda¬
des tónicas y astringentes, debida a
la gran cantidad de taninoque con¬
tiene. Además contiene un ácido
cristalizable: el ácido krámerico y
un principio inmediato: La Ratani-
na. (Colunga: Botánica, Lima, tomo
VI). La explotación de la ratania
se verifica en gran escala no solo
en el interior del Perú sino también
en el Sur: en la provincia de Pari-
nacochas. Hace varios años que en
el pueblo de Cora-Cora se dedica a
exportar ratania a Alemania y al¬
gunos países de Europa una com¬
pañía de la cual es socio un médi¬
co: El Dr. José R. Montoya.
RATERA, IGNACIO. — Ciruja¬
no que ejercía la profesión en Lima
en 1808 año en el cual hizo un do¬
nativo de diez pesos con destino a
la obra del Colegio de San Fernan¬
do.
252)
RATERA, LUIS. — Flebótomo
(14 de Julio de 1818).
RATERA, MANUEL. — Flebóto¬
mo (14 de Julio de 1818). En la
Guía Domiciliaria de 1853, figura
en Ratera Manuel que es probable¬
mente el mismo.
RATO, AGUSTIN. — Alumno y
vice-rector del Colegio de la Inde¬
pendencia en 1826.
RATON. — Pez del Río de Gua¬
yaquil. — Alcedo: (Diccionario Geo¬
gráfico Histórico de las Indias Oc¬
cidentales o América, tomo V, Ma¬
drid 1789).
RAUQUIN. — Agua mineral de)
(Hidrol.) Hállase esta agua mineral
en el distrito de Huacar, pertene¬
ciente a la provincia de Huánuco,
en el departamento del mismo nom¬
bre. El análisis químico da el resul¬
tado siguiente: Materias gaseosas:
Acido carbónico libre Its. 0,1033;
Oxígeno lts. 0.0021; Azoe lts. 0,0120;
Materias fijas: Bicarbonato de cal
grs. 0,0864; magnesia grs. 0.0579;
fierro grs. 0,0500; Sulfato de caí
grs. 0,0700; Cloruro de calcio grs.
0,1870; de magnesio 0,1340; de so¬
dio 4,3840; de litio cantidad muy
sensible. Usos terapéuticos: Dota¬
da de propiedades estimulantes y
reconstituyentes puede emplearse
estas aguas en el tratamiento de los
desórdenes producidos por el infa-
tismo, raquitismo predisposición a
la tuberculosis, etc.
RAVELLO, IGNACIO. — Farma¬
céutico que ejercía la profesión en
1886.
RAVENNA, PIETRO. — Doctor
en Medicina de la Regia Universi-
dad de Génova. Llegó al Perú en
la primera mitad del siglo XIX y
hubo menester rivalidar sus títulos:
rindió para lograrlo, una prueba o-
ral, de dos horas de duración y u-
na prueba clínica (16 de octubre
de 1849). En la Guía domiciliaria
de 1853 figura el Dr. Ravenna co¬
mo habitando en Lima, en la casa
N? 312 de la calle de Melchormalo.
Bibliografía: 1) Discursos acerca de
la fiebre amarilla, en la Sociedad de
Medicina de Lima, en Gaceta Médi¬
ca, 1856.
RAYMONDI, ANTONIO. — Na¬
ció en Milán, en el año 1826. Tomó
parte en las campañas de Lombar-
día y de Roma que fueron un pa¬
réntesis de sus estudios de natura¬
lista. Perseguido por el Gobierno de
su patria, al declinar el año 1849
realiza su ensueño de visitar la A-
mérica y principalmente el Perú, a
donde llegó después de siete meses
de viaje. Mando a los museos de Mi¬
lano y de Roma (etnográfico). En
1871 la Sociedad Geográfica Italia-
nale concedió una medalla de oro
y el Presidente de la Institución
juzgando la obra de Raymondi de¬
cía: “En ninguno hemos hallado
jamás el concurso completo de to¬
das las cualidades que constituyen
un glorioso viajero científico en el
más amplio y variado sentido de
esta palabra, como en el Profesor
Raymondi”. César Cantu visitado
por un sudamericano que le expre¬
saba admiración le dijo: “Ustedes
tienen allá un Italiano que vale mu¬
cho más que yo” “¿Quién" “Anto¬
nio Raymondi”. El 84 obsequió o-
bras a la Unión Fernandina en a-
fectuosísima Nota. El 75 estuve gra¬
ve con una neumonía de la cual se
curó solo con dieta y reposo.
RAYMONDI. — Pagó en Novara
su tributo a la emancipación de su
patria. En 1849 llegó al Perú, el 28
de Julio, acompañado del Dr. Arri-
goni en cuyos brazos expiró. Co¬
menzó por hacer un Museo de His¬
toria Natural para la Facultad con
el material acumulado. 20 años, fue
Catedrático, y le sucedió Colunga.
RAYMONDI, ANTONIO. — Na¬
tural de Milán, abrazó desde muy
joven el estudio de las ciencias na¬
turales, recorriendo casi todo el te¬
rritorio de su patria. En 1848 al lla¬
mamiento de sus compatriotas por
la causa común se alistó soldado.
Fracasó la revolución y hubo de ser
desterrado. Llegó a Lima el 28 de
julio de 1849. Poco después de su
llegada visitó el gabinete de Física
e Historia Natural de la Escuela de
Medicina, entonces Colegio de la
Independencia, se puso al habla con
Heredia que le cazó la marca y no
pudiendo darle clase por entonces
le encomendó el arreglo y clasifi¬
cación de animales y piedras. En
1851 consiguió Heredia darle pues¬
to profesor Historia Natural. Tuvo
desde entonces a su cargo la ense¬
ñanza de los cursos de Zoología, Bo¬
tánica, de clasificación y orgánica.
En este año comenzó, por decirlo
así, una nueva era para las ciencias
naturales en la Escuela de Medici¬
na, cambiando completamente el
modo y forma que hasta entonces
había tenido su enseñanza. Princi¬
pió sus tareas profesionales por un
curso de Zoología, el más completo
que puede desearse, a la altura de
los conocimientos científicos de la
época y el que solo ha sido modifi¬
cado en la forma, pero no en el
fondo: curso al que asistieron un
gran número de nuestros méédicos
actuales. El año 1857 comenzó a dic-
(253
tar en un solo año los cursos de su
asignatura para conformarse al re¬
glamento del 56 y así dictó hasta
el 58, inclusive. El 59 viaja a Ama¬
zonas por dos años, lo reemplazó
Colunga. El 61 volvió a hacerse car¬
go de su cátedra y dictó, además,
un curso de Química Analítica,
cumpliendo así oferta que hiciera
a Heredia. Fue el primer curso de
Química Analítica que se dictó en
la Escuela. Renunció a la Cátedra
el 7 de Setiembre de 1872 recomen¬
dando a Colunga. Murió en Pacas-
mayo en 1890.
RAYMONDÍ, ANTONIO.— (Biog.)
Casi al mismo tiempo que Domei-
ko en Chile, rendía tributo a la
muerte, en el Perú, el sabio italia¬
no Antonio Raymondi. Su obra es,
apenas, comparable a la realizada
por Haencke en Bolivia y por Clau¬
dio Gay en Chile. Sus viajes. Biblio¬
grafía: Su obra EL PERU — memo¬
ria sobre el huano y aves que lo
producen, a la Academia de Cien¬
cias de París — Memoria a la mis¬
ma sobre los ojos de momia que Mr.
Payen decía haber encontrado en
Arica y que no eran sino fósiles, o-
jos de pescados fósiles — otra me¬
moria a la misma sobre modo de ha¬
llar el peso específico de un cuerpo
sin necesidad de balanza hidrostá-
tica, merced a la balanza ordinaria.
En 1857 publicó “Elementos de Bo¬
tánica aplicada a la Medicina y a la
Farmacia” — De él dijo Carranza
(Discurso necrológico en Lima):
Ningún sabio de nuestra época, que
yo conozca, abrazó un conjunto más
variado de conocimientos en el cam¬
po inmenso de las ciencias natura¬
les; y nadie, fuera de Humboldt, lo
ha superado en ese sentimiento de¬
licado y profundo de las bellezas
de la naturaleza, como se revela en
la narración de sus viajes cuando
describe los cuadros solemnes y
grandiosos de la cordillera, los es¬
pléndidos paisajes de la montaña o
los radiosos panoramas del litoral
(Boletín S. G., 1891).— “El Perú”
3 tomos Imp. del Estado, 1874. — -
“Minerales del Perú”, I vol. Imp.
del Estado, 1878. — “El departamen¬
to de Ancash y sus riquezas Mine¬
rales”, Imp. del Estado, 1878. — Re¬
solución Suprema de 29 de Setiem¬
bre de 1891 encomienda a la So¬
ciedad Geográfica de publicación de
“El Perú” y del gran mapa del Pe¬
rú de Raymondi. — Mandíbula in¬
ferior del Mastodonte Andinum, B.
S. G. VII. — Elementos de Botáni¬
ca, Lima, 1957. — Enumeración de
los vestigios de la antigua civiliza¬
ción entre Pacasmayo y la Cordille¬
ra, en B. S. G. XIII.— Geografía Fí¬
sica, B. S. G. VIL — Islas, islotes
y rocas del Perú, B. S. G. VII. — Ba¬
hías y puntas, B. S. G. VII.— Colo¬
ración roja del cielo al ponerse y
levantarse el sol, B. S. G. VII. —
Memoria sobre los ríos San Gaván
y Ayapata en la Provincia de Ca-
rabaya, presentada a la Real Socie¬
dad Geográfica de Londres por el
Sr. Antonio Raymondi, Miembro
Corresponsal de dicha Sociedad en
1870, B. S. G. VI.— Fenómeno lla¬
mado El Pintor en B. S. G., 1891.
— Falta de lluvias en la costa del
Perú, G. M. 75. — Apuntes sobre la
provincia litoral de Loreto, cit. en
el art. ant. — Un informe respecto
a varias cuestiones del agua pota¬
ble de Lima (¿Cuándo?). — Aná¬
lisis del agua del río de azufre de
la Cordillera de Tacora (A. S. F.)
872. — Líquido de color azul resu¬
dado, por el cuerpo de una enferma
de reumatismo agudo (A. S. F.) 872.
— Aguas de Bautista (A.S.F.) 872.
— - Nuevo mineral de plata (la
254)
Huantajagita) cloruro doble de so¬
dio y plata (A.S.F.) 873. — Presen¬
cia del litio en la ceniza de muchas
plantas cultivadas y en el agua po¬
table de Lima (A.S.F) 873. — Agua
mineral del puquio de Santa Cata¬
lina en los altos del pueblo de Pa¬
racas de la provincia de Canta (A.
S.F. 1873). — Manipulación del gua¬
no (A.S.F.) 873. — Estudios sobre
la composición de una masa de fie¬
rro meteórico hallado en la provin¬
cia de Tarapacá A.S.F., 1874. —
Modo de conocer la presencia del
sulfato de plomo en los minerales
por medio del cloruro de sodio A.
S.F. 1874. — Nuevas aplicaciones
del espectrómetro A.S.F. 1874. —
Cuprocalcita, A.S.F. 1875. — Estu¬
dio sobre el clima de Lima, G. C.
III. — Tamia Caspi, G. C. VIL —
Aguas minerales del Perú, F. P.
1894. — Concurso de homenaje a
Raymondi, Bases G. M. 905. — Una
comunicación a la Academia de
Ciencias de París sobre guano y a-
ves guaneras y otra sobre los ojos
de las momias. — 1852, Encargóle
Gobierno estudio del salitre y bó¬
rax de Tarapacá, en memoria. —
Artículos en el Boletín de Minas. —
Monumento en 1909.
RAYMONDI (MUSEO).— En 1868,
Ley de Congreso para adquirir to¬
das sus colecciones. Una comisión
de la Sociedad Geográfica informó:
Informe que presenta a la Sociedad
Geográfica de Lima, la Comisión
especial nombrada por ella para el
estudio del archivo Raymondi, Bol.
de la Soc. Geog. Lima, 191. Forma¬
ban la Comisión: Ernesto Malinows-
ki, José Casimiro Ulloa, Manuel
García y Merino, Federico Villa-
rreal, Olivo Chiarella.
RAYMONDI (MUSEO).— (Hist.)
La ley de 28 de Enero de 1869 de¬
cretaba la edición de las obras del
sabio italiano D. Antonio Raymondi
y la creación del Museo que con el
nombre del sabio encerrase las va¬
liosas colecciones que éste había re-
cojido en sus largos viajes a tra¬
vés de nuestro territorio. Estas co¬
lecciones fueron colocadas en un
principio en una sala del Jardín Bo¬
tánico de la Facultad de Medicina,
trasladadas más tarde al departa¬
mento alto del local de la Facultad
en la Plaza de Santa Ana, y fi¬
nalmente, instaladas en los her¬
mosos salones altos del nuevo local
de la Facultad en la Avenida Grau.
El año de 1891 recibió la Facultad
la posición definitiva de este Mu¬
seo. Para el acto de la posesión
nombró la Facultad una comisión
de sus miembros compuesta de los
doctores Rafael Benavides, Miguel
F. Colunga y Antonio Pérez Roca.
El Museo concurrió a la Exposición
celebrada en Lima en 1892, con oca¬
sión del 4 centenario del descubri-
miento de América. Comprende el
Museo Raymondi una sala de Mi¬
neralogía, una de Zoología y una
de Botánica; además de las cuales
hay una sección etnográfica agre¬
gada la colección de aves peruanas
del naturalista Nation, compradas
por el gobierno y adjudicadas a la
Facultad de Medicina. La inaugu¬
ración del Museo tuvo lugar el 23
de junio de 1912, comprendiendo las
secciones siguientes: Antropología,
Zoología, Botánica, Geología, Mine¬
ralogía, Paleontología.
RAZZETO, OSCAR. — Bachiller
en 1905; su tesis: Los protozoos en
las aguas potables. Médico en 1906.
Del Instituto de Higiene. Ha reali¬
zado estudios en Alemania.
(255
REBAGLIATTI, RAUL. — Bachi¬
ller en 1910: La sero-reacción de la
sífilis. Médico cirujano en 1910. Es¬
tudios en Europa en el Instituto
Pasteur. Del Instituto Municipal de
Higiene. Doctor en Medicina en
1915: Las disenterías en Lima — In¬
terino de Bacteriología en 1920. —
Etiología de la uta, G. M. 914. —
El diagnóstico histológico de la ra¬
bia, C. M. 906 (C/Tamayo). — So¬
bre la oftalmo-reacción de Calmet-
te, G. M. 907. — Hematología de la
enfermedad de Carrión, G. M. 912.
— Uta y Botón de Oriente, C. M.
913 (C/Gastiaburú). — La lucha
antituberculosa, G. M. 913. — Los
medios sociales en la lucha antitu¬
berculosa (U. F.), G. M. 915. — En¬
fermedad de Carrión, G. M. 915, R.
M. 915. — Oftalmo-reacción a la
tuberculina, G. H. 907.
REBOLLAR, FRANCISCO. — En
Mercurio Peruano de 1793 publicó
“Congetura de la niña de Cotabam-
bas” nacida en 19 de marzo de 1790
en Cochasaihuas (Véase Teralogía
Nacional).
REBOSADO. — (Bromatolog.).
RECAIDA. — (F. 1.) Nombre
vulgar que se da a la recidiva. La
recaída de muchas enfermedades
fue reputada mortal entre los cole¬
gas de la época colonial. Se consi¬
deraron tales recaídas mortales la
del tifus exantemático, la de la pul¬
monía, la de las fiebres eruptivas,
etc.
RECETARIO. — (Hist.) Tisana
común: Grama, un manojo; cebada
limpia, un puño; agua natural, cua¬
tro libras; cuélese hasta consumir
un cuarto. (Villalobos). Cocimiento
febrífugo: Corteza de quina anaran¬
jada, seis onzas; sal prunela, dos
dracmas; agua común, 18 libras;
hágase hervir a fuego manso hasta
reducir el todo a un tercio. (Villa¬
lobos). Poción calmante: Agua co¬
mún, dos cucharadas; lamedor de
amapola blanca, una; tintura simple
de opio ocho gotas; mézclese. (Vi¬
llalobos. Lavativa simple: Coci¬
miento de malva, lo necesario para
una ayuda; manteca de puerco, una
cucharada; miel de abejas, dos cu¬
charadas, añádase sal y empléese
en vez de miel de abejas de miel
común en defecto de aquella (Vi¬
llalobos). Purgante: Agua común,
cuatro onzas; vino emético, una on¬
za; mézclese (Villalobos). Tisana
común: Cebada, unos pocos; agua
común, cuanto sea necesario. Según
los casos agréguese unos pocos de
orozús (Bermejo). Lavativas: De
salmuera con el zumo de cuatro li-
moncillo sutilas y un poco de la¬
medor rosado. (Bermejo).
RECETAS. — (Hist.) En 1875 la
Facultad acordó que las recetas fue¬
ran escritas en Castellano y en for¬
ma legible. La cuestión fue plantea¬
da por el Delegado en Trujillo e in¬
formaron en el asunto Ulloa, Aro-
semena, Quesada y Zuleta.
RECIBIDORAS. — (F. I.) Véase:
Comadronas.
RECTOR. — (Hist.) Orden cro¬
nológico de los Rectores del Cole¬
gio de San Fernando: D. Fermín
Goya (1812-1819). D. Franciso Ro¬
mero (1808-1812), D. Francisco Ja¬
vier de Luna Pizarro (1819-1823),
D. Mariano Fernandini (Interino)
(1823-1825), D. Mariano Fernandini
(Titular) (1825-1826) D. Nicolás de
Piérola (Interino) (1826), D. José
María Dávila (Titular) (1826-1834),
256)
D. Francisco Fuentes (Interino)
(1834-1836), D. Cayetano Heredia
(Titular) (1836-1839), D. José Dá¬
maso Herrera (1839), D. José Ma¬
ría Requeno (1840-1842), D. José
Damaso Herrera (1842-1843) D.
Cayetano Heredia (1843-1844). Los
Rectores ejerciendo la dirección ad¬
ministrativa y la educacionista del
Colegio, gozaban de ciertos benefi¬
cios, entre los cuales contábanse al¬
gunos capellanías cuyo valor era
no menor de mil pesos, los cuales se
acordó dividir entre dos vice-rec-
tores al abandonar Fernandini el
cargo que desempeñaban.
RECIPROCIDAD. — (Hist.) El
tratado de reciprocidad con la Re¬
pública de Bolivia fue firmado en el
año de 1887.
RECLUSORIOS. — Ocúpese de la
Escuela Correccional de Varones y
de aquella de mujeres. Ocúpese
también del Buen Pastor.
REDAÑO. — (F. I.) El omento
de algunas especies zoológicas ha
gozado de grande prestigio en la
curación de algunas enfermedades.
Ha sido usado en aplicaciones ex¬
ternas y ha tenido sus más frecuen¬
tes indicaciones en el tifus, en la
meningitis y en todos los procesos
que tomaban sede en el encéfalo.
Queda entendido que todas estas
indicaciones terapéuticas pertene¬
cen al dominio de la más pura me¬
dicina doméstica. En las enferme¬
dades del pecho fue usado y lo es
aún en algunos pueblos de Hungría
en Italia. El Dr. Zanetti que dió la
noticia agrega que quienes usaban
este redaño hacían esta invocación:
“Oh, glorioso San Juan Baustista,
líbrame de este mal pulmonista"
(Op. cit.) También fue usado en la
ascitis.
REDECILLA. — (Bot.) La yerba
vulgarmente conocido por redecilla,
es muy estimable y apreciada, por
tener sus hojas la virtud de desha¬
cer postemas aplicadas a ellas, y
cuando estas no obran prontamente
el deseado efecto su zumo bebido
contribuye en mucha parte a este
fin, pues es una de las más oportu¬
nas y provechosas pócimas para re¬
parar en tiempo tan penosas enfer¬
medades” (Lecuanda: Descripción
de Lambayeque, en Mercurio Pe¬
ruano, como II de la edición de la
Biblioteca Peruana, Lima, 1861).
REDONDO Y SALPON, JOSE.
— Médico. — Figura como tal en
la Relación publicada el año de 1866
por la Gaceta Médica de Lima.
REFORMA MEDICA. — Primer
número el 15 de abril de 1915. Ca-
ravedo y Paz Soldán. Doce páginas,
4 Mayor. — Imprenta del Estado.
REFUGIO HOSPITAL DEL. —
(Hist.) Véase: Hospitales y, en es¬
ta palabra, SantoToribio de Incura¬
bles.
REGIS D’AGIN, ALFONSO. —
Médico que ejercía la profesión en
1886.
REGLA. — (F. I.) Nombre vul¬
gar de la menstruación. Reglada a
tantos años. (Primeros menstruos).
REGLAMENTO SANITARIO. —
Provincial de Lima, aprobado por
el gobierno en 4 de Enero de 1889.
Sanitario de ferrocarriles, G. M. 904.
(257
REGLAMENTO INTERIOR DE
LA FACULTAD. — (G. M. 76).
REGNOLI. — Asistente o compa¬
ñero del Profesor Magni, de Bolog-
nesi. (1866-1868). El señor Santola-
11a de Cajamarca mandólos pedir
para curar a su esposa, ciega, a la
que le volvieron la vista. Magni o-
peró mucho y se volvió a Italia.
Regnoli que quedó a cargo de la
enferma marchó a Bolivia. Cuando
Regnoli debía marcharse, vino, de
Florencia, Mazzoi que pasó a Chile,
de donde volvió para ejercer la
profesión y abandonarla más tarde
para dedicarse a la vinicultura. El
año 1873 se anunciaba en “El Co¬
mercio” de Lima (23 de enero) ha
llegado de los oculistas Regnoli y
Parrini.
REGO FILHO, JOSE. — Antiguo
Secretario de la Academia Imperial
de Río de Janeiro. Corresponsal de
la Academia Libre de Medicina de
Lima (1887).
REIDEZ, LEON. Farmacéutico.
— Figura en la Relación oficial de
la Facultad de Lima de 1916.
REIMBRUG F., PEDRO. — Médi¬
co con títulos del Ecuador. Figura
en la Relación oficial de la Facul¬
tad de Medicina de Lima en 1914.
REIMI. — (Bot.) La reimi, que
se dá en todo lugar templado de la
sierra, es curativa de las fluxiones
y corremientos, estrujándola y sor¬
biéndola su zumo por las narices
(Lecuanda: Descripción de Piura
en Mercurio Peruano, tomo II de
la edición de la Biblioteca Peruana,
Lima, 1861).
REINA, JUAN. — Médico. — La
única noticia de este médico la de¬
bemos a la musa juguetona de Ca-
viedes.
REJALGAR. — (Hist.) Nombre
vulgar del sulfuro de arsénico rojo.
Parece que fue muy empleado, con
objeto criminal, durante la época
colonial.
RELIS, HORTENSIA. — Obste-
triz (1897).
RELLENO. — (Bromatolog.)
REMWIK, GUILLERMO. — Far¬
macéutico (1903) — Moral Farma¬
céutica, F. P. 904.
REMY, CARLOS. — Farmacéuti¬
co. — Figura en la Relación oficial
de la Facultad de Lima de 1916.
REMY, FEDERICO. — - Farma¬
céutico. — Figura en la relación ofi¬
cial de la Facultad de 1916. Adjun¬
to a Química Analítica (en la F.
de C.) en 1893. Bibliografía: Dia-
tomeas del Rímac, G. C. VIII. —
Climatología de Lima, G. M. 896. —
Orquídeas naturales del Perú, R. de
G. II.
REMY, JOSE FELIX. — Farma¬
céutico (1877). — Discursos, en la
Sociedad de Farmacia de Lima en
A.S.F., 1874.
REMY, FELIX. — Farmacéutico
(1864). — Este era Pedro F. — - Este
Pedro F. obtuvo una medalla de
bronce en un concurso promovido
por la Sociedad de Farmacia acer¬
ca de las mejores fuentes de ácido
cítrico en el país (75). — Presiden¬
te de la Sociedad de Farmacia (75).
— Catedrático Facultad de Ciencias
258)
(95). — Red. fund. M. M. (85). —
Nueva combinación psicromética
(R. de G. I.).
REMY, PEDRO FELIX. — Far¬
macéutico que ejercía la profesión
en 1886. Bibliografía: 1) La enfer¬
medad del naranjo, en Gaceta Cien¬
tífica, I. — La enfermedad del na¬
ranjo — G. C., I. Investigación del
Cadrino en presencia del cobre G.
C. I. Lección de Química. G. C. I.
RENACE DIENTES. — (Bot.)
Hay una hierba en este país, y parti¬
cularmente en la hacienda Sicocoha
en Huamachuco, y aún dicen que
la hay en las montañas de Huánuco,
que le dan el nombre de renace
dientes: no da fruto, ni tiene flor;
aseguran constantemente sus natu¬
rales que poniendo martajada en el
lugar de donde se sacaba, crecen o-
tras menores; acostumbran en los
días en que lo sacan tener la hier¬
ba martajada sobre la encía, y no
comen carne sino cosas de poca sus¬
tancia. Siendo esto cierto, como es
de fácil experiencia, tendría esta
hierba más consumo que otras dis¬
tinguidas en el aprecio y su comer¬
cio sería harto lucrativo. Lecuanda:
Descripción de Caj amarca, en Mer¬
curio Peruano, tomo II de la edición
de la Biblioteca Peruana, Lima,
1861).
RENCA, JULIAN. — Flebótomo
(3 de marzo de 1820).
RENDON, FAUSTO E. — Médico
en 1871. Ejercía la profesión en
Guayaquil (Ecuador en 1894).
RENEDO, ANTONIO SANCHEZ
DE. — Doctor en Medicina y Ciru-
jía. Segundo rector seglar de la
Real Universidad de San Marcos
(1573). Fue el primer presidente
del Real Tribunal del Protomedica-
to, erigido en Lima (1569) bajo el
gobierno de D. Francisco de Toledo.
RENGIFO, PIO. — Médico (1864)
Hallábase en New York en 1894,
año en el cual era miembro corres¬
pondiente de la Academia de Me¬
dicina de Lima, que lo había nom¬
brado en 1889.
RENNON, FRANCISCO. — Cu¬
randero que ejercía en Lima por los
años de 1866; que estaba domicilia¬
do en la calle de la Acequia alta N?
67 y que se titulaba Oculista, qui-
ropedista y dentista. (Gaceta Médi¬
ca de Lima, 1866).
RENTAS. — (Hist.) Son harto
conocidas las lamentables condicio¬
nes económicas que rodearon casi
siempre, así en los tiempos de po¬
breza económica nacional, como en
las de la opulencia, la enseñanza
médica en el Perú. Hablando en ri¬
gor de verdad, puede decirse que
la iniciación de la enseñanza médi¬
ca y su desarrollo se ha debido a
verdaderas limosnas. Fue limosnean¬
do que el Marqués de la Concordia
logró llevar a la realidad el sue¬
ño de Unánue; fué limosneando
que Heredia logró dejar cimentadas
las bases de la enseñanza médica y
fué en la misma forma que Ríos y
Odriozola realizaron la obra de con¬
solidación que los sucesores de ellos
debieron continuar. Apenas si un
hombre superior, una de esas figu¬
ras que pasan por la historia de los
pueblos como redención de errores
y olvidos, D. Nicolás de Piérola,
dispensó a la Facultad de Medici¬
na todo el apoyo que ella merecía.
Y sinembargo, el nombre de este
peruano ilustre, de este mandatario
(259
que nos ha dado el hermoso palacio
que en la actualidad posee la Fa¬
cultad, no se haya esculpido en al¬
gunas de sus paredes como homena¬
je de gratitud. Algún día se cum¬
plirá con este deber elementalismo,
se pagará esta deuda que no debe
ir a aumentar las que la Facultad
tiene contraídas con Unánue y con
Abascal, con Heredia y con Ríos,
con Ulloa y Odriozola. Para levan¬
tar el edificio del Colegio de San
Fernando el Virrey Abascal recu¬
rrió a todos los medios que pue¬
de recurrir la decidida buena volun¬
tad de un gobernante. No desdeñó
auxilio económico alguno, lo solici¬
tó todos. En la Facultad de Medici¬
na he dado cuenta de esta paciente
colección de fondos que no alcanza¬
ron a una grande suma. Remitien¬
do para el detalle de estos fondos a
mi citado libro, solo indicaré las
rentas de que gozaba el Colegio en
sus primeros años de establecido.
COLEGIO DE MEDICINA Y CI
RUGIA DE SAN FERNANDO. —
Disfrutó de las siguientes rentas:
Renta de la patrulla de Encapados
del Capitán D. Valerio Gazoles, a
la muerte de éste, 500 pesos; renta
del Sargento Mayor de la Plaza D.
Antonio Campos, a la muerte de és¬
te, 600 pesos (sirvió para rentar la
Cátedra de Clínica Externa) ; la
novena corrida de cada temporada
a la cual se calculaba un rendimien¬
to de mil quinientos pesos; la suma
de 900 pesos que el Cabildo pasaba
anualmente para el sostenimiento
del Real Anfiteatro; una contenta
anual en la Universidad de San
Marcos, el producto de los miérco¬
les de las lidias de los ¡gallos (pre¬
supuestada en 300 pesos; no se sa¬
be si llegó a ser utilizada por el Co¬
legio); 3000 pesos abonados por la
Caja de Censos, como valor de 12
becas; las sumas de dinero que pa¬
gaban los colegiales al inscribirse
en la matrícula del Colegio (oscila¬
ba entre 4 y 10 pesos), las sumas
que regalaban los padres de los a-
lumnos, generalmente muy modes¬
tas dada la modestia de los padres
de la mayor parte de los jóvenes
que estudiaban la medicina en épo¬
ca en la cual el sacerdocio y la mi¬
licia eran consideradas las únicas
profesiones decentes. Entre 1820 y
1823 los ingresos del Colegio osci¬
laban entre 3000 y 4000 pesos. Pro¬
pina de recepción, un peso (1823).
El Marqués de Valleumbroso rega¬
ló seis onzas al matricular a sus
dos hijos (1919). Finalmente disfru¬
taba de algunas capellanías de las
que adeudaron al Rey de España
después de la expulsión de los Je¬
suítas, las mismas que en plena Re¬
pública amontonaban la suma de
mil pesos, aproximadamente.
COLEGIO DE LA INDEPENDEN¬
CIA. — La renta de la Caja de Cen¬
sos siguió cobrándose por el Cole¬
gio de la Independencia, hasta que
fue ella cambiada por una capella¬
nía sobre el fundo agrícola “Pro”.
Disfrutaba además de la renta que
resultara de exceso sobre la suma
de 700 pesos que se recaudaba de
la cisa de cerdos, renta esta última
que fue confirmada en 1856 por el
Gobierno y que, en 1870 fue permu¬
tada por el alquiler que la Facultad
pagaba por la huerta de Mestas, de
propiedad de Convictorio de San
Carlos, al cual fue adjudicada la di¬
cha renta de la cisa de cerdos, per¬
muta que fue aprobada por el Go¬
bierno en el año 1871. La Caja de
amortizaciones de la Buena Muerte
le debía al Colegio en 1829.
260)
FACULTAD DE MEDICINA. —
Disfrutaba sobre el monopolio de
la nieve, pero fue cambiada en una
participación sobre el impuesto de
dicho producto en el 1872. La ren¬
ta de la tarde de toros llegó a ha¬
cerse casi irrisoria porque la tarde
de Cuasimodo, que era la que de¬
bía aprovechar la Facultad rendía
poquísimo. En este año se hizo ges¬
tiones para que la tarde correspon¬
diente a la Facultad fuese la no¬
vena de la temporada y esta ges¬
tión fue solucionada satisfactoria¬
mente solo en el año de 1890. En
1871 se acordó cobrar la suma de
dos soles de plata por derechos de
matrícula. En 1877 se acordó cobrar
cinco soles de plata por el título de
Médico. En 1887 se acordó suprimir
la exoneración del pago de derechos
que existía en favor de los alum¬
nos hijos de Catedráticos o emplea¬
dos de la Facultad. En 1863 la Fa¬
cultad pagaba predios la suma de
27 pesos y seis reales y de capella¬
nía por el sitio en que se hallaba
edificado el local la suma de 410
pesos.
RENTERIA, MARIA BEATRIZ.
— Obstetriz (1876).
REPROBADO. — (Hist.)
REQUENA, PEDRO. — Doctor
en Medicina y Cirugía de la Real
Universidad de Lima. Protomédico
en la segunda mitad del siglo XVII.
Hemos hallado pocas veces citado
el nombre del Dr. Requena. Entre
los cronistas que lo mencionan se
cuenta Meléndez quien lo presenta
como habiendo desahuciado a doña
Leonor Vargas, que sanó de una ce-
fálea intolerable y de una lesión ar¬
ticular por milagro de Santa Rosa
de Lima.
REQUEJO Y PEREZ, JUAN. —
Médico con títulos españoles. Figu¬
ra en la Relación oficial de la Fa¬
cultad de Lima de 1914. Propieta¬
rio de la Botica “La Salud” en Su-
llana en 1918 (B. F.).
REQUESON. — (Bromatolog.) .
RESFRIO. — (F. I.) Nombre vul¬
gar del romadizo, como lo es el ca¬
tarro.
RESOLA AURRECOCHEA, RA¬
MON. — Médico con títulos españo¬
les. Figura en la Relación oficial de
la Facultad de Lima de 1914.
RETAMOSO, JUSTA. — Curan¬
dera que ejercía la profesión en Li¬
ma por los años de 1866. Tenía su
casa en la calle de Gallinacitos N<?
9, altos, y se había dicho especialis¬
ta en el tratamiento de la aliena¬
ción mental. Así lo asevera la Ga¬
ceta Médica de Lima del año 1866.
RETOU, SIMON. — El 23 de Ma¬
yo de 1829 fue autorizado para ejer¬
cer de Cirujano Dentista en el Pe¬
rú. Era cirujano dentista de París.
Hallábase instalado en la casa N?
15 de la calle de Lescano y publica¬
da en Mercurio Peruano, un aviso
profesional que comenzaba “Dien¬
tes incorruptibles”.
REVOLUCION CALIENTE. —
(Bromatolog.)
REVISTA DE CIENCIAS. — El
primer número salió a la luz pú¬
blica en octubre de 1897 y editado
en la Imprenta de la Escuela de In¬
genieros y era redactado por profe¬
sores de ésta y de la Facultad de
Ciencias.
(261
REVOREDO, FEDERICO. — Mé¬
dico-Cirujano. — Bachiller en 1900;
su tesis: Las condiciones físicas del
soldado y la profilaxia de las enfer¬
medades que le son más frecuentes.
Médico cirujano en 1901. Médico
Auxiliar del Hospital de Santa Ana.
Bibliografía: 1) Tesis del bachille¬
rato, en Anales Universitarios, vol.
XVIII.
RESNA N. — Cirujano español.
En la revolución que estalló en Aya-
cucho en Junio de 1833 contra el
Gabinete del Gab. Gamarra tomó
parte. Los indios de Iquicha y los
Morochucos ayudaron a las fuerzas
del Gab. a debelar la revolución; e-
llos fueron los que azotaron al Te¬
niente Mora y los que en el alto de
la Angüella tomaron prisioneros al
Capitán Lecuana, al teniente Ne-
greyros y al Ciny Resna. Iban a ma¬
tar a estos a palos y pedradas (27 de
agosto) cuando llegó la tropa re¬
gular y salvó a dichos prisioneros
y fueron trasladados a Lima, donde
se les siguió juicio, en el que fueron
condenados a muerte, y ejecutados
en la Isla de San Lorenzo: Resna,
Mora, Lecuona y condenado a 10
años de presidio el Teniente Ne-
greyros.
REY CRISTINA. — Obstetriz
(1881).
REY ALVAREZ CALDERON,
DOMINGO. — Bachiller en 1906:
Breves consideraciones sobre la cu¬
ra radical de la hernia inguinal.
Médico cirujano en 1907. Médico del
Asilo de Huérfanos Lactantes. — El
ferrocarril a Recuay (estudio sani¬
tario), en “El Comercio” de Lima,
1913.
REYDER, LEON. — Farmacéutico
(12 de febrero 1857).
REYEQUE. — Pez del Reyno de
Chile muy abundante en los Ríos.
Alcedo: (Diccionario Geográfico
Histórico de las Indias Occidentales
o América tomo V, Madrid 1789).
REYES, CARLOS. — Farmacéuti¬
co (1872).
REYES, FELIX A. — Farmacéuti¬
co. — Figura en la Relación oficial
de la Facultad de 1916.
REYES, GASPAR DE LOS. —
Barbero que se hallaba establecido
en Huancavelica por los años de
1632. Reyes, a quien algunos de
nuestros informadores llaman tam¬
bién cirujano, estaba casado con do¬
ña Inés de Torres, persona que de¬
claró un milagro que le había he¬
cho San Francisco Solano, durante
el proceso de beatificación de éste
(Proceso de beatificación, manus¬
crito) .
REYES, JUANA. — Obstetriz
(1833) Figura como ejerciendo la
profesión en Lima, en la Guía Do¬
miciliaria de 1833. El año de 1833
la Señora Reyes publicaba en Mer¬
curio Peruano (edición del 13 de
abril el siguiente aviso: AL PUBLI¬
CO: La que suscribe, habiendo sido
admitida por disposición suprema
en la casa de maternidad por los
grandes deseos que tenía de ser útil
en algún tiempo en el importante y
necesario arte de partear: ha conse¬
guido por su regular dedicación en
su estudios de dos años continuos,
la aprobación del Protomedicato de
la República en sus exámenes que
ha dado al efecto. Es verdad que es¬
to ha sido debido al constante celo
262)
y enseñanza de su gran maestra la
Sra. Fessel, directora de dicha casa,
de la que aún cuando no ha sido su¬
perior a los grandes talentos que la
adornan, al menos se ha acercado
en parte a sus conocimientos en la
materia, por lo que se le ha dado a
la exponente el nombre de maestra,
según así lo expresa el título que
tiene en su poder expedido por el
mencionado protomedicato, ante
quien igualmente prestó su jura¬
mento de auxiliar con la humani¬
dad posible a las miserables nece¬
sidades que se encuentran en ese
caso. En su respecto, las personas
que se dignen ocuparla pueden o-
currir a la calle de San Juan de
Dios casa N? 16, que estará pron¬
ta a la hora que se le necesitara.
Juana Reyes.
REYES, MANUEL. — Flebótomo.
(9 de enero de 1845) Ejercía la pro¬
fesión en 1886. Aparece como san¬
grador en la Guía Domiciliaria de
1853.
REYES, SOFIA. — Obstetriz
(1881).
REYES, TEODORO DE LOS. —
Farmacéutico (23 de Julio de 1814).
REYES AUQUI, ALFONSO. -
Médico (1876).
REYNOSO, ALVARADO. — Co¬
rrespondiente de la Academia Na¬
cional de Medicina de Lima en la
Habana (1889).
REYNOSO, FABIO. — Médico-
Cirujano. Bachiller en 1901; su te¬
sis: La medicación cacodílica. Médi¬
co Cirujano en 1902.
REYNOSO, JOSE. — Cirujano
que ejercía la profesión en Lima
en 1808 al iniciarse la obra del Co¬
legio de San Fernando a la cual con¬
tribuyó con un donativo de 10 pesos.
Murió el 1? de Abril de 1854 miem¬
bro de la Junta directiva del Colegio
en 1841. Catedrático de Anatomía en
1844. Presidente de la J. D. de Me¬
dicina en 1849. Estudios de Medici¬
na en una pequeña escuela de Me¬
dicina establecida en el Hospital
del Espíritu Santo. Compañero de
Santos Montero, Feo. Faustos y Gas-
tañeta. Examinados de Cirugía del
P. M. por los años de 1845. Catedrá¬
tico de Anatomía en 1853 (G. D.).
En la Guía Domiciliaria de 1853 fi¬
gura como habitando en la calle de
Velaochaga N? 142. — En la Guía de
Forasteros del año de 1853, aparece
como cirujano jubilado.
REYNOSO HIIDALGO, MARIA¬
NO. — Farmacéutico. Por el Real
Tribunal del Protomedicato en 4 de
Junio de 1817. — Tenía establecida
botica en Arequipa, en la calle de
Mercaderes, el año de 1838. “El Re¬
publicano”, Arequipa, t. XIII, sá¬
bado, 20 de Octubre de 1838.
RHER, JUAN. — S. J. de nacio¬
nalidad húngara. Profesor de Mate¬
máticas en el Hospital del Espíritu
Santo.
RIBERA, BENJAMIN. — Enfer¬
mero. — (Biog.) Nacido en Jauja
en 1893. Hizo sus estudios en la Es¬
cuela de Enfermeros de Lima, en la
que obtuvo el título profesional el
año de 1918. Actualmente presta
servicios de vacunador en las pro¬
vincias de Jauja y Concepción
(1918).
RIBERA, MARCELO I)E. — Ciru¬
jano que ejercía la profesión en Li-
(263
ma en el siglo XVII. — Conoció al
B. Martín de Porres y declaró en
el curso del proceso de beatificación
del limeño célebre haberlo tratado
y haber podido apreciar sus virtu¬
des. Parece que el B. Martín tuvo
gran estima de este Ribera. Había
afirmado Ribera al P. Cristóbal de
S. Juan del O. P. haber visto los
éxtasis de Martín de Porres. Ribe¬
ra había nacido en 1600, parece que
en Lima , había tratado al B. Martín
por más o menos 50 años. Casado
con doña Ursula de Medina. Ciru¬
jano del Convento de la Magdalena.
RIBEYRO, RAMON. — Cirujano
(1902) Contenta de Br. en 1900 y
de Dr. en 1901. Bachiller en 1902.
“El análisis bacteriológico de las a-
guas; estudio de las de Lima” (A. U.
330). Estudios en Europa. Director
de Instituto Nacional de Vacuna, cu¬
ya organización estudió en Europa.
Renunció la presidencia Fernandi-
na en 1911. — Doctor en 1914; “La
vacuna antivariólica — Observacio¬
nes sobre la degeneración de la va¬
cuna antivariólica e investigaciones
sobre su agente etiológico. Biblio¬
grafía: La disentería en Lima, G.
M. 912 (c/. Bambarén). — Estudio
experimental de la enfermedad de
Carrión, G. M. 913 (c/. Arce-Mac-
kehenie. — El pigmento malárico en
la orina de los palúdicos, G. M.
913 (c/. Bambarén). — Un caso au¬
téntico de miasis vesical (el VI
Congreso estino-americano) G. M.
915. — Sobre un caso de espiroque-
tosis íctero hemorrágica, G. M. 917
(c/. Arce). — Una nueva Srahame-
11a: G. Brumptin, Anales de la Fa¬
cultad de Medicina, fase. 1. 1918. —
Inoculabilidad de la verruga perua¬
na a los animales, G. M. 914 (c/.
Arce-Mackehenie). — Primera ten¬
tativas de inmunidad en la verruga
peruana, G. M. 914, c/. Arce-Mac¬
kehenie). — Tesis del doctorado, Li¬
ma, 1914). — Sobre el Tripanosoma
Duttoni, G. M. 917 (c/. Juan Luis
Raffo). — Sobre un caso de Sacha-
ro mycosis labial, Anales de la Fa¬
cultad de Medicina, fase. V, 1918. —
Espiroqueta íctero hemorrágico en
las ratas de Lima, G. M. 1918. — Un
nuevo caso de espiroquetósis bron-
copulmonar, G. M. 918. — La peste
en Pisco, G. H. 904. — Infección ex¬
perimental de llama con virus vas-
cínico (B. A. U. M. 904) c/. Biffi. —
Apuntes sobre algunos nuevos me¬
dios de cultivo para las bacterias
(B.A.N.M. 904) c/. Biffi. — Las reac¬
ciones revaccinales, G. H. 903.
RIBOTY, AUGUSTO. — Farma¬
céutico. — Figura en la Relación o-
ficial de la Facultad de Lima de
1916.
RICA, FRANCISCO. — Farma¬
céutico, que ejercía la profesión en
1886.
RICHERAND. — El año de 1826
fue declarado por la Junta de Pro¬
fesores del Colegio de la Indepen¬
dencia curso oficial de Fisiología y
Cirugía el de este autor.
RICKETS, CARLOS ALBERTO.
— Estudió en Londres. Títulos en
Lima en 1905. Ejerce en Arequipa.
RIMA RIMA. — (Bot.) La rima
rima o yerba cul, la usan contra el
gálico y dolores externos que pro¬
ceden de él, aplicada caliente sobre
la parte dolorida, pero poniéndole
antes un lienzo por que sino desue¬
lla la cutis (Lecuanda: Descripción
de Cajamarca, en Mercurio Perua¬
no, tomo II de la edición de la Bi¬
blioteca Peruana, Lima, 1861).
264)
RIO, LORENZO DEL. — Farma¬
céutico que ejercía la profesión en
Lima en 1808. En 20 de Junio de
dicho año le fue concedida por el
Real Tribunal del Proto Medicato
licencia para abrir una botica en Li¬
ma en la calle de Matasiete.
RIO, ROBERTO DEL. — Corres¬
ponsal de la Unión Fernandina de
Lima en Santiago de Chile (1888).
RIO, ROSA DEL. — Obstetriz
(1874).
RIOS BERTHA. — Farmacéutica.
Figura en la Relación oficial de la
Facultad de Lima en 1916.
RIOS, CARLOS. — Farmacéu¬
tico (1887).
RIOS, FRANCISCO F. — Far¬
macéutico (1907). Corresponsal en
Chincha Alta del Boletín Farmacéu¬
tico (1918).
RÍOS, HORTENCIA. — Obstetriz.
RIOS, JOSE ANSELMO DE LOS.
— Médico (1866) 21 de febrero ma¬
trícula Universit. Dr. Catedrático
auxiliar de Terapéutica y de Ma¬
teria Médica, por concurso, en 18
de Agosto de 1866. Catedrático ti¬
tular de Química Médica, por con¬
curso, en 22 de agosto de 1872. Se¬
gundo Jefe de la Columna “Inde¬
pendencia”. Sobrino del Decano, del
cual fue encargado de algunas de
sus últimas voluntades. Catedráti¬
co de Química en la Facultad de
Ciencias. 1896, con Flores (R. L.)
Quiroga, Becerro y Castillo pidió
creación Clínica Pediátrica. — Inte¬
rino de Terapéutica en 1868. — Con¬
tenta Bachiller en 1864. — Regresó
de Europa el 86. Bibliografía: Medi¬
cina Legal y Toxicología (en aná¬
lisis toxicológico (G. M. 86) — Los
microbios y el cólera morbo asiático
(G. M. 87). — Conf. farm.: Apuntes
sobre la Terapéutica del cólera (C.
M. 87). — Contagiosidad de la tu¬
berculosis por medio del aire res¬
pirado (C. M. 87). — Conf. farm.:
Materia médica nacional (87). —
Presidente de la U. F. (87). — Pre¬
sidente U. F. 88-89.-— Es posible re¬
juvenecer (C. M. 87). — Agave a-
mericano (C. M. 89). Informe mé¬
dico Legal (a la F. de M.) M. M.
1897 (c/. Barrios y Velásquez).—
1) Tesis Br. Ciencias: El hidrógeno
es metal, A. S. F. 1872. — 2) Tesis
Bachiller de Medicina: La Ambros-
sia peruviana es un remedio nuevo,
eficaz para el reumatismo. A. S. F.
1873. — 3) Tesis Dr. en Medicina:
La coca del Perú — A. S. F. 1873. —
Con Muñiz “Informe antropológico
acerca de los restos de Pizarro (91).
— Programa de Química General
— Imp. Gil 1899. — El agua potable
de Lima, informe a la Alcaldía (M.
M. 87). — Aguas de Lima, G. C.
VII.— Fallece 25 de Julio 1900 —
Necrológicos: Velásquez Alfredo I
León, G. A. García y O. Hercelles.
RIOS, JOSE ANSELMO DE LOS.
— (1843-1900) Huancavelica. — Hi¬
zo sus estudios en Ayacucho (1852-
1858) después Seminario Santo To-
ribio. El 59 Medicina. Médico el 66
y ese año auxilios Terap. y Mat.
Médica. Prof. Química e Historia
Natural en Guadalupe por la mis¬
ma época. En 1887 por concurso 7a.
asignatura Guadalupe — 1870 prof.
Química y Física Escuela de Artes
y Oficios. 1871 principal interino de
Química en Ciencias. 1872 concurso
de Química en Medicina. 1893 titular
en Ciencias. — Estudios en Europa.
Miembro de la Soc. Médica del
(265
Guayas y de la A. de Ciencias de
California. — Laboratorio químico
municipal — R. de C. I., II. — Es¬
tudio del Agua de Lima, R. de II. —
Regresó de Francia el 86.
RIOS, JUAN DE LOS. — Flebó¬
tomo por el Real Tribunal Proto
Medicato en 3 de Junio de 1818.
RIOS, JUAN J. DE LOS. — Ba¬
chiller en 1906; su tesis: Algunas
consideraciones sobre el empleo te¬
rapéutico del colargol.
RIOS, MANUEL C. — Farmacéu¬
tico (1910).
RIOS, MIGUEL EVARISTO DE
LOS. — Alumno interno del Cole¬
gio de San Fernando (11 de febre¬
ro de 1820) Secretario oficial el 4
de Noviembre de 1826 (de hecho lo
había sido mucho antes). Propues¬
to en 7 de febrero de 1827 como
profesor de Física Experimental y
aceptado por el Gobierno en 10 de
marzo del mismo año Agraciado
con el grado gratuito de doctor en
1828. Médico en 21 de noviembre
de 1844.* Hizo donación de sus suel¬
dos en favor de los Laboratorios
de la Facultad en 1856. Primer de¬
cano elegido por la Facultad el 11
de Abril de 1872. — Miembro del
Consejo Superior de Instrucción Pú¬
blica de la Comisión Reformadora
del Código de Instrucción.* Presi¬
dente Honorario de la Sociedad Far¬
macéutica. Reelegido decano murió
como tal en 28 de junio de 1881. En
1876 miembro de la comisión encar¬
gada de formular el Reglamento del
Colegio y hospicio de la Maternidad.
Ulloa pronunció el discurso necroló¬
gico. Lego fincas. Facultad acordó
colocar retrato salón sesiones.*
(1857) con el Director General de
Instrucción y los rectores de la Uni¬
versidad de San Carlos y Santo To-
ribio Vice-rector de la Universidad
en 1861. — Preocupóse educar en los
alumnos el espíritu de observación
clínica. — Siguiendo huellas Here-
dia mandó jóvenes Médicos a Euro¬
pa. Melgar Adán, Dermatología, Pa¬
rís, 600 pesos mensuales y 500 gas¬
tos de viaje por Panamá. — En 1869,
como Decano más antiguo, presidió
otros Decanos para proyecto Regla¬
mento Orgánico de la Universidad.
Miembro honorario Facultad San¬
tiago de Chile, a iniciativa del De¬
cano de ella Dr. J. Joaquín Agui-
rre. A su muerte, en 1881, la Fa¬
cultad acordó colocar su retrato en
el salón de sesiones. A su muerte le¬
gó a la Facultad las fincas 20-22 de
Ja Faltriquera del diablo. — Nacido
en Lircay, en el departamento de
Huancavelica, origen modesto, un
tic que estaba bien en Lima y le
ayudó bastante. Estudió Humanida¬
des en San Fernando, donde Simón
Gregorio Paredes fué de los prime¬
ros en darse cuenta de los méritos
de Ríos. Pasante de Matemáticas,
protegido de Luna Pizarro. Secre¬
tario del Colegio nombrado en 1826
obtuvo dispensa derechos Dr. en
Artes. Diputado en 1829, comisión
de instrucción. Alejado política co¬
mienza práctica profesional en la
Caridad que duró 30 años (la prác¬
tica) allí se hizo el clínico excelen¬
te que fue Ríos. En 1840 ejercía
práctica en S. Andrés. En 1856 Clí¬
nica interna. Como alumno; Juró
la Independencia en 30 de Julio de
1821. Médico de S. Andrés. — 1843
Por concurso Cátedra nominal de
Prima de Medicina. — 1848, Vocal
* Es un error, pues fué incorporado
a la Universidad como Doctor en Medi¬
cina, el 2 de Enero de 1833.
de la Junta Directiva de Medicina
que había reemplazado el Protome-
dicato. — 1874, Senador Huancaveli-
ca- ' 1853, Prima de Medicina. —
1856, Miembro tribunal de Respon¬
sabilidad.— 1956, Fundador “Socie¬
dad de Medicina”. — 1862, Presiden¬
te de la “Sociedad de Medicina”. —
1870, Miembro Correspondiente Aca¬
demia de Ciencias de California. —
1830, Enfermero Mayor de la Cari¬
dad. — 1856, Discurso, acerca de la
fiebre amarilla, en la Sociedad de
Medicina, en G. M. 1856.— 1857, Dis¬
curso, inaugural, S. de Medicina —
G. M. 1857. — Memoria del Decano,
A. U, III, IV.
RÍOS, SABINO. — Bachiller en
1889: El reumatismo blenorrágico.
Médico cirujano en 1890. Aneurisma
del cayado de la aorta (C. M. 88).
Conf. ferm.: Extructura del eje cere¬
bro-espinal (85).
RIOS ELEJALDE, MANUEL A-
DAN. — Médico-Cirujano. Bachiller
en 1908; su tesis: Estudio clínico del
enesol en la sífilis. Médico cirujano
en 1909.
RIOS S ANTILLANA, FAUSTI¬
NO. — Bachiller, firma uno de los
versos dedicados al Dr. Bermejo y
Roldán, con ocasión de la publica¬
ción de su discurso sobre la enfer¬
medad sarampión (1693) Ríos se
dice: discípulo de Bermejo. Lo fue
en Medicina.
RIPALDA, PEDRO JOSE. — Ba
chiller en 1893: Patogenia de la in¬
flamación. — Bachiller en Ciencias:
Sobre la extracción de la arabuia y
de la basorina de la Inga Feuiller
(pacae) en G. C. III.
RISIPOLA. — (F. I.) Nombre da¬
do por los prácticos y por el vulgo
de la época colonial a la erisipela.
(Véase la palabra). El B. Martín de
Porres curó uno con la sangre ca¬
liente de un gallo recién victimado.
RISCO, GLICERIA INDRA. —
Obstetriz (1896).
RISCO, RAMON DEL. — Farma¬
céutico. En 16 de enero de 1816 el
Real Tribunal del Protomedicato le
concedió la licencia para abrir una
botica en el Callao. Obtuvo el título
profesional en 10 de marzo de 1820.
RIVADENEYRA, DIEGO. — Mu¬
rió en Lima (1892) estudiando el
último año de Medicina, víctima de
la enfermedad de Basedow. — Tra¬
ducciones del francés para el M. M.
890-891.
RIVAS, FRANCISCA. — En la
guía domiciliaria de 1853. Aparece
como “Curandera”, residente en Li¬
ma, domiciliada en la calle de Ma¬
lambo N9 30.
RIVAS, FRANCISCO. — En la
Guía domiciliaria de 1853 aparece
como Médico del Hospital de San
Andrés.
RIVERA, ISABEL. — Obstetriz
(1887).
RIVERA, JOAQUIN DE. — Boti¬
cario que ejercía la profesión en Li¬
ma en el año 1749 en el cual fue
duramente castigado por el Tribu¬
nal de la Inquisición. Rivera era
natural de Quito.
RIVERA, JOSE. — Sangrador.
Aparece como tal en la Guía Domi¬
ciliaria de 1853 y como residente en
(267
el Callao, domiciliado en la calle
Flores N? 52.
RIVERA, JOSE EDUARDO. —
Nacido en Arequipa en 1888. Desde
el año 1902 residió en Londres, don¬
de hizo sus estudios médicos, espe¬
cializándose en Oculística. Llegó al
Perú el año 1916. — Un caso de co-
loboma congénito del párpado su¬
perior, G. M. 916.
RIVERA, JOSE MARIA PILAR
DE. — Médico cirujano, que ejer-
día la profesión en Huancavelica
en 1816. Durante este año el Real
Tribunal del Protomedicato le amo¬
nestó por ejercer, al mismo tiempo,
en el Hospital de dicha ciudad, los
cargos de médico-cirujano y farma¬
céutico.
RIVERA, MANUEL JULIO. —
Alumno del último año de estudios
de Medicina. Una afección grave
obligolo a retirarse a Caj amarca,
donde murió (1892).
RIVERA, MARIANO. — Farma¬
céutico (19 de Julio de 1812).
RIVERO, GREGORIO. — Farma¬
céutico (28 de noviembre de 1820).
RIVERO, JUAN A. — Bachiller
en 1883: Podredumbre de hospital y
su tratamiento por el alcanfor. Mé¬
dico cirujano en 1884. Conf. ferm.:
Cierto número de inflamaciones
quirúrgicas bajo el punto de vista
del diagnóstico (87). Ejerció Pacas-
mayo 94.
RIVERO, MANUEL. — Nombra¬
do en 24 de mayo de 1808. Tenien¬
te del Protomedicato en 11 inmanga
(Ayacucho).
RIVERA, MARIANO. — En 1845
(Correo Peruano, 1845) le pagaba
la Intendencia del Callao como a
“físico de vacuna”, 12 pesos men¬
suales.
RIVERO, MARIANO.— Médico.—
Aparece como tal y como ejercien¬
do la profesión en el Callao, en la
Guía domiciliaria de Lima, en 1853.
RIVET. — Ciruj ano militar que
estuvo en el Perú en 1901.
RI VILLA, BONET Y PUEYO, JO¬
SE DE. — Natural de Zaragoza, e-
jercía la profesión en Lima en el
siglo XVII. Es el pretendido autor
de los “Desvíos de la naturaleza o
tratado de los menstruos” (1695)
publicado en Lima por J. Contreras
y que el Dr. Pablo Patrón hizo co¬
nocer en las columnas de la Crónica
Médica de Lima del año de 1887.
El Dr. Juan Peralta Barnuevo re¬
clamó para si la paternidad de es¬
te estudio. Parece que Rivilla solo
hizo alguna autopsia. Era cirujano
del Hospital de la Revilla y también
del de la Caridad y de Cámara del
Virrey, Fernández Portocarrero. El
estudio publicado por Rivilla tenía
la aprobación de los Drs. Bermejo,
Ramírez Pacheco y Vargas Machu¬
ca, D. D. Diego José Salazar y de
Fr. Gerónimo de Quezada Sotoma-
yor.
ROOBIN, CARLOS. — Profesor
en la Universidad de París, nom¬
brado el año de 1861, miembro co¬
rrespondiente de la Sociedad de
Medicina de Lima.
ROBINSON, JORGE MANUEL.
— Había realizado estudios médi¬
cos en Inglaterra. Negósele permi¬
so para ejercer la profesión en 1850.
268)
ROBLES, AMADEO. — Bachiller
en 1917; su tesis: Algunas conside¬
raciones sobre la litiasis biliar. Ob¬
tuvo el título profesional el 17 de
setiembre de 1917. Falleció en 1920.
Bibliografía: Un caso de úlcera sim¬
ple del estómago (Com. a la S. M.
del 2 de Mayo) 1915. — Nefritis hi-
dropígena y azoemica, ed. ed. 916.
— La hiperclorhidria de origen bi¬
liar, G. M. 1917.
ROBLES N. — Licenciado en Me¬
dicina y Cirugía. Citado por el Dr.
Matías de Porres, quien asegura
que el Licenciado Robles había es¬
crito, en colaboración con el Licen¬
ciado Diego Calderón, un tratado
sobre las plantas del Perú.
ROCA, ANDRES DE LA. — Ciru¬
jano y Médico que ejercía la pro¬
fesión en Lima en el siglo XVII.
ROCCA, EMILIO G. — Médico
en 1877. Algunas traducciones del
francés (G. M. 76). Procedimiento
para investigar la naturaleza de un
veneno, tesis del licenciado (77)
Contenta de Licenciado (1876).
Ejerció 94 Guayaquil.
ROCA, JOSE GASPAR. — Médi¬
co. Por los años de 1830, era médi¬
co de la Sociedad Filantrópica, es¬
tablecida en Trujillo, el 1 de febre¬
ro de ese año, por el Administrador
de Correos D. Juan Azaldegui (Guía
de forasteros).
ROCA, JUAN DE LA. — Médico
que ejercía la profesión en Lima en
la segunda mitad del siglo XVIII.
En el año de 1796 era médico del
Hospital de San Andrés.
ROCA Y BOLOÑA, PEDRO J. —
Médico (1912) Bachiller en 1911; su
tesis: Ensayo del estudio clínico del
Salvarsán. — Tesis del bachillerato,
G. M. 912.
ROCA ZELA, PEDRO. — Ana
tomía Patológica del Bazo, G. M.
918 (Colab. de Ernesto Raffo, Luis
A. Mendoya y Jorge de Piérda).
ROCHA FR. FRANCISCO. — Re¬
ligioso trinitario “Ministro principal
de un hospital que el presidente
(Gasea) había prevenido. No es po¬
sible, sobre la base de las relaciones
de los cronistas, establecer si el Pa-
dro Rocha fue solo un padre espiri¬
tual de los heridos y enfermos o si
fue también un enfermero o algo
más.
ROCHA Y CARRANZA, JOSE
DE. — Publicó en Lima en 1682 un
Calendario astro-médico en 1863,
que se halla en la Biblioteca Nacio¬
nal de Lima.
RONDADORES. — Mosquitos pe¬
queños y redondos que nunca pa¬
ran, andan volando continuamente
alrededor de las personas, a quie¬
nes molesta infinito con zumbido y
las picadas: es innumerable la pla¬
ga que hay de ellos. — Alcedo: Dic¬
cionario Geográfico Histórico de las
Indias Occidentales o América, to¬
mo V. Madrid, 1789).
RODAMONTE, MIGUEL. — Mé¬
dico (1865) Médico de la Compañía
Inglesa de Vapores y cirujano de
Ejército. Falleció en 1893.
RODRIGO EGUREN, JAVIER. —
Médico-Cirujano. Bachiller en 1907:
La intervención precoz en las ade¬
nitis cervicales tuberculosas. Médi¬
co Cirujano en 1907. Estudios en
Europa, con Albarrán y otros de
las enfermedades génito-urinarias.
(269
RODRIGUEZ, ABELARDO. —
Médico (1868). Ejercía la profesión
en La Paz (Bolivia) 1894.
RODRIGUEZ, CARLOS. — Far¬
macéutico. — Figura en la Relación
oficial de la Facultad de 1916.
RODRIGUEZ, DIEGO. — Ciruja¬
no que ejercía en Lima en la se¬
gunda mitad del siglo XVI.
RODRIGUEZ, ELIAS. — Farma¬
céutico. — Figura en la Relación o-
ficial de la Facultad de 1916.
RODRIGUEZ E. D. — Farmacéu¬
tico que ejercía la profesión en 1886.
RODRÍGUEZ, FELICIANO. —
Sangrador establecido en Arequi¬
pa, en las esquinas de la Ranchería,
casa de Oviedo el año 1883 (“El Re¬
publicano”, Arequipa, T. XIII, N?
52, sábado 13 de octubre de 1838).
RODRIGUEZ, FIDEL. — Médico
(1881).
RODRIGUEZ, FRANCISCO. —
Médico-Cirujano. (23 de Diciembre
de 1850). Por los años de 1853 apa¬
rece como Delegado de la Junta Di¬
rectiva de Medicina en Tacna (Guía
de Forasteros) y médico del hospi¬
tal de San Ramón de esa ciudad.
RODRIGUEZ, ISIDRO. — Dentis
ta (Not.) Platero y dentista estable¬
cido en la ciudad del Cerro de Pas¬
co, cuyos habitantes le obsequiaron,
el año de 1888, una medalla de oro
en premio a sus trabajos en dentis-
tería y en platería y en atención tam¬
bién al mérito de haberse formado
sin maestros. (El Perú Ilustrado,
Lima, 1888).
RODRIGUEZ JOSE PONCIANO.
— Cirujano Latino (12 Re Mayo
de 1829).
RODRIGUEZ JOSE S.— Médico
(1889) Ejercía en Puno en 1894.
RODRIGUEZ JOSEFINA.— obs-
tetriz (1878).
RODRIGUEZ JUAN.— Cirujano
que con su colega Gerónimo Villa-
rreal (Veáse) asistió al B. Juan Ma¬
sías ( 1585-16..).
RODRIGUEZ JUAN.— Médica
que ejercía la profesión en Lima
en el siglo XII, citado por Melén-
dez.
RODRIGUEZ JULIO.— Doctor en
Medicina y Cirujía de la Universi¬
dad de Sucre (Bolivia). Teniente
del Protomedicato de Bolivia en Co-
chabamba; excatedrático titular de
Patología interna y de Terapéutica
y Materia Médica en La Paz. Dele¬
gado de Bolivia ante el Congreso
Sanitario reunido en Lima en 1888.
Corresponsal “Unión Fernandina”
en Cochabamba (1888) y Miembro
Correspondiente de la Academia
Nacional de Medicina de Lima
(1889).
RODRIGUEZ, JULIO BENJA
MIN. — Farmacéutico (1902). Co¬
rresponsal del Boletín Farmacéuti¬
co en Cajamarca (1918).
RODRIGUEZ, JULIO BENJA
MIN. — Farmacéutico (1902). Co¬
rresponsal del Boletín Farmacéuti¬
co en Cajamarca (1918).
RODRIGUEZ, AGUSTINA. —
Obstetriz (1865),
270)
RODRIGUEZ, ANATOLIA. —
Obstetriz (1876).
RODRIGUEZ, ANGELICA. —
Obstetriz.
RODRIGUEZ JUAN. — Profesor
fundador de la Cátedra de Farma¬
cia en la Facultad de Medicina en
1856. En 1860 dictó el curso de Quí¬
mica Inorgánica. Débese a él espe-
cialización de la enseñanza de Far¬
macia en Lima. Autor del primer
Petitorio y del primer proyecto de
ejercicio de la Farmacia. Le suce¬
dió Zuleta, en 1868. — (Farm. 12 de
Octubre de 1822). — Del estado ac¬
tual de la Farmacia, en G. M. 1861,
informe a la Facultad de Medicina
de Lima.
RODRIGUEZ, LUCAS. — Bachi¬
ller en 1892; su tesis: “Propiedades
terapéuticas del Sol”. Médico en
1893. Titular de Chachapoyas
(1894).
RODRIGUEZ, LUIS AGUSTIN.
— Dr. Médico (29 de setiembre de
1832).
RODRIGUEZ, MANUEL. — Mé¬
dico (1875). Falleció en el Callao,
donde ejerció la profesión, en 1894.
RODRIGUEZ, MANUEL. — Far¬
macéutico (1867).
RODRIGUEZ, MANUELA — Obs¬
tetriz que ejercía la profesión en
1886.
RODRIGUEZ, MARIA. — Obs¬
tetriz.
RODRIGUEZ, MARIA ANTO¬
NIA. — Obstetriz (1907).
RODRIGUEZ, MARIA ESTHER
A. — Obstetriz (1908).
RODRIGUEZ, MARIANO. — Ad¬
ministrador del Hospital de San
Bartolomé (Conciliador, Lima, 11
de febrero de 1832).
RODRIGUEZ, MIGUEL. — Far¬
macéutico que ejercía la profesión
en 1886.
RODRIGUEZ, MODESTO. — Mé¬
dico (1912). Bachiller en 1912: “La
publiotonia subcutánea”.
RODRIGUEZ, ROMUALDO. —
Alumno del Colegio de San Fernan¬
do en 1822.
RODRIGUEZ, TEOFILA. — Obs¬
tetriz (1898).
RODRIGUEZ, ZACARIAS. —
Bachiller en 1889: El hipnotismo.
Médico Cirujano en 1891. M. de la
Junta Sanitaria de Vacuna (84).
Conf. ferm.: Inervación del corazón
(88). Médico titular de Puno (95).
Titular de Sicuani (94).
RODRIGUEZ DE VILLALOBOS,
JUAN. — Fundador de un Hospital
destinado en el Cuzco a la asisten¬
cia de los enfermos atacados del
mal de San Lázaro (1555).
RODRIGUEZ DE LA MONJA,
LUIS. — Cirujano que aprendió el
arte bajo la dirección de Crispín
Hernández en el siglo XVII. Cita¬
do por Meléndez.
RODRIGUEZ DULANTO, ABRA-
HAM. — Bachiller en 1899: Estu¬
dios criminológicos. Médico ciruja¬
no en 1900. — Ministro de Hacien¬
da en 1919. — La agricultura nacio-
(271
nal. — R. U. 1907. — Reflexiones
antropológicas, A. V., 25.
RODRIGUEZ DULANTO, LAU¬
RA. — Bachiller en 1899: El ictiol
en las inflamaciones pelvianas.
Contenta de Bachiller en 1898. Mé¬
dico cirujano en 1900. Primera da¬
ma que tuvo el título de médico ci¬
rujano entre nosotros. — Nació en
Supe (Chancay) en 1875 de D. Mar¬
celo y doña Cristina Dulanto, hija
de D. Martín. — Estudios Colegio
Badani. — 1892 en Ciencias — Con¬
tentas de Bachiller y de Doctor —
Grado de Doctor en 1898: Estudios
geológicos en la provincia de Chan¬
cay. — Tesis de Bachiller en Cien¬
cia, A. U., 26. — 1894 en Medicina,
Contenta de Bachiller (99) y Dr.
(900). — - (‘ET Biógrafo Americano”,
Lima, 1901). — Enorme quiste del
ovario acompañado de otro peque¬
ño, G. M. 898. — Fibromioma uteri¬
no, G. M. 900.
RODRIGUEZ MANSILLA, EN¬
RIQUE. — Farmacéutico (1897).
RODRIGUEZ PRIOTO, EDUAR¬
DO. — Farmacéutico (10 de diciem¬
bre de 1856).
RODRIGUEZ RAMIREZ, FIDEL.
— Médico (1881). Titular de Canta
en 1894. Ejercía en Caraz en 1893.
RODRIGUEZ TORO, PEDRO. —
Médico de Lima de fines del siglo
XVI y de comienzos del siglo XVII.
Este facultativo tuvo de dicha de
asistir a San Francisco Solano en
su última enfermedad y segura¬
mente desde antes fué su médico.
Dió fé de muchos de los prodigios
realizados por el ilustre nombrado
santo. — (D. Bernardino Yzaguirre:
Historia de San Francisco Solano).
ROL, CARLOS. — Estudios de
Medicina en Lima. Pasó a España
a continuarlos, pensionado por el
Gobierno. — Interno de la Materni¬
dad de Madrid. — Tratamiento de la
septicemia puerperal por las inyec¬
ciones de sublimado, G. M. 914.
ROL, TOMAS. — Médico (1868).
ROGERHENES. — Secta de los
Ingleses que tienen casa Pública en
la Provincia de Nueva Jersey de
los Estados Unidos de América. Al¬
cedo: (Diccionario Geográfico His¬
tórico de las Indias Ocicdentales o
América, tomo V, Madrid, 1789).
ROJAS, BENJAMIN. — Bachiller
en 1885; su tesis: Las corrientes
continuas en el tratamiento de las
neuralgias creaneanas. Médico ciru¬
jano en 1887.
RODRIGUEZ DE TORO, PEDRO.
— Doctor en Medicina que ejercía
la profesión en la Ciudad de los Re¬
yes en el siglo XVII: fué el quien
asistió en su última enfermedad y
en sus últimos momentos al Vene-
gable siervo de Dios que andando
los años fué San Francisco Solano.
Entre las declaraciones de este mé¬
dico (Proceso de beatificación, ma¬
nuscrito) se cuenta la siguiente:
“Iten que después de muerto, por
ser hombre meláncólico, duro y se¬
co de contestura era fuerza había
de tener las manos ásperas como
unas hortigas y de color de plomo
y había de quedar el cuerpo tenso,
enhiesto y duro, como los que tie¬
nen una especie de pasmo que los
médicos llaman tétano y que en lu¬
gar de todo lo dicho quedar el cuer¬
po blanco, las manos blandas, amo¬
rosas y todas las coyunturas del
cuerpo muy tratables, como si fue-
272)
ran de gonces, conservar el calor na¬
tural y mayor del que había en sa¬
lud al cabo de tantas horas, sacarle
sangre colorada viva como de grana¬
da; no habrá quien dificulte ser to¬
das estas cosas milagrosas; y que
Dios quiso mostrar en la vida y en
9
la muerte de su siervo muchos y
grandes milagros”.
ROJAS, FRANCISCO; TRINI¬
DAD DE. — Flebótomo (3 de junio
de 1818).
ROJAS, MIGUEL. — Bachiller en
1885; su tesis: El microbio patógeno.
Médico cirujano en 1887. Titular de
Chachapoyas (1886) Ejerció el año
1894 en Cajamarca. Bibliografía:
1) Tesis del bachillerato, en Cróni¬
ca Médica, 1885. 2) Apendicitis —
C. M. 1899.
ROJAS, PEDRO. — En la Guía
de Forasteros para 1853, por Carras¬
co, aparece como Bachiller en Me¬
dicina y Administrador del fluido
vacuno en lea.
ROJAS, ROSA. — Propietaria de
una Botica en Chachapoyas en 1918
(B. F.).
ROJAS, TOMAS. — Farmacéuti¬
co que ejercía la profesión en 1886.
ROJO PLACENCIA, JOSE Fr. —
Boticario de la casa de los Jesuitas
de San Pablo (Colegio) (1767).
ROLANDO, PEDRO. — En 1819
acompañaba al Dr. Laureano Lara
en la enseñanza de Física Médica
en el Colegio de San Fernando.
ROLDAN, JOAQUIN. — Biblio¬
grafía: 1) Observación clínica, en
Gaceta Médica, 1876.
ROLDAN , NESTOR P. — Bachi¬
ller en 1915; su tesis: El peligro ve¬
néreo y su profilaxia en el ejército.
ROMAN, FRANCISCO. — Ciruja¬
no que ejercía la profesión en Lima
en 1808 en el cual hizo donativo de
6 pesos para la obra del Colegio de
San Fernando. Figura como Médi¬
co ejerciendo la profesión en Lima
en la “Guía Domiciliaria” de 1853.
ROMAN, MANUEL C. — Conten
ta de Bachiller de 1862. Bibliogra¬
fía: 1) Curación de un flegmon de
las regiones ántero-laterales del
cuello. G. M. 1861.
ROMAN Y PONCE, FRANCISCO.
CO. — Dentista que ejercía la pro¬
fesión en 1886.
ROMAN ARIZAGA, EUGENIO.—
Médico (1878). Delegado de la Fa¬
cultad en Pisco en 1894.
ROMAZA. — (Bot.) Véase: Len¬
gua de Vaca.
ROMERO. — (Bot.) El Rosman-
nus oficinalis, de la familia de las
Labiadas, planta indígena de Euro¬
pa y conocida entre nosotros con el
nombre de Romero. Esta planta es
muy aromática y se emplea para
preparar el alcoholado que se usa
en el tratamiento de los reumatis¬
mos, etc., y para la preparación del
Agua de la Reina de Hungría, que
goza de propiedades estimulantes;
también entra en la preparación del
Agua de Colonia, tan estimada en
la perfumería. (Colunga: Botánica.
Lima, tomo II).— El Romero, el
Rosmarino de los Italianos, ha sido
a no dudarlos uno de los vegetales
a los cuales se halla atribuido ma¬
yor número de propiedades tera-
(273
péuticas. Vese, en efecto, en la me¬
dicina árabe figurar esta planta en¬
tre los remedios heroicos como ser
considerada como verdadera mara¬
villa de la naturaleza ya que el nú¬
mero de sus propiedades terapéuti¬
cas, todas diversas, no eran menor
de 72. Para comprobar esta aseve¬
ración nos bastará citar uno de los
muchos libros escritos con el objeto
exclusivo de vulgarizar las propie¬
dades medicinales de la flor del ro¬
mero, libro que lleva por título y se
halla en la Biblioteca de Lancisia-
na de Roma, en la cual tuvimos
oportunidad de leerlo. Las raíces
de romero eran usadas en el trata¬
miento de los dolores intestinales,
en las mordeduras de las víboras;
como diuréticas y como favorecedo¬
ras de la excreción menstrual en las
mujeres. Las semillas de romero,
además de estos usos, fueron acon¬
sejadas en el tratamiento cfel mal
caduco “Epilepsia” y en las afeccio¬
nes bronquiales y pulmonares. Se
conceptuaba que las personas que
comían la flor de romero aumenta¬
ba su agudeza visual. Preparábanse
del romero una decocción, un vino
y un agua destilada, todas las cua¬
les gozaban de análogas propieda¬
des terapéuticas. Al exterior los pol¬
vos de romero eran usados en Ci¬
rugía y en nuestro estudio “Mar¬
tín de Porres, Cirujano (Roma 1913)
hemos indicado como el venerable
Martín de Porres empleaba la flor
de romero en vino en el tratamien¬
to de ciertas heridas. El jugo de las
hojas y de la raíz del romero, mez¬
clados en agua de miel, eran usa¬
dos en el tratamiento de ciertas a-
fecciones de los ojos. El humo del
romero se consideraba como infa¬
lible para ahuyentar las pestes y
enfermedades pestilenciales. El a-
ceite que se obtenía destilando las
flores de romero era muy emplea¬
da en el tratamiento de la parálisis,
sea cual fuere la naturaleza de esta
parálisis. Esta flor de romero goza
entre los prácticos de Europa de tal
reputación terapéutica que existe en
la vieja Literatura médica un trata¬
do que es, en buena cuenta, la apo¬
logía de la flor de romero, como
medicina heroica de las enfermeda¬
des más diversas. Los cirujanos de
la Lima colonial emplearon una in¬
fusión de flores de romero en vi¬
no en la curación de las heridas.
Quienes la adoptaron decían de ella
que era verdaderamente maravillo¬
sa.
ROMERO, ADELINA. — Farma¬
céutica. — Figura en la Relación ofi¬
cial de 1916.
ROMERO, BUENAVENTURA. —
Flebótomo. Ejercía la profesión en
Lima en el año de 1866. Figura en
una Relación publicado ese año por
la Gaceta Médica. Figura también,
como tal, en la Guía Domiciliaria
de 1853.
ROMERO, FRANCISCO.— R. P.—
Primer Rector del Colegio de San
Fernando. Profesor de Matemáticas
en el Hospital del Espíritu Santo.
Era de la Religión de Agonizantes
y escribía en el Mercurio Peruano
con el seudónimo de “Hipparco”.
ROMERO, JOSE. — Quiropedista,
que ejercía la profesión en 1886
(G.M.). La ejercía desde el 73 (“El
Comercio”).
ROMERO, JOSE MARIA — Médi¬
co a 23 años en 1865. — Perfecciona¬
do en Europa. — Regresó al Perú en
1869. — En 1869 cursó libro Oftal¬
mología. — En 1871 Catedrático de
274)
Ciencias.— “Memorias del Decano
de Ciencias” — G. C. II a VII. Ca¬
tedrático auxiliar de Obstetricia, por
concurso, en 20 de febrero de 1869.
Encargado en 9 de noviembre de
1870 del curso por ausencia del Dr.
Benavides. El mismo año solicitó la
creación de la Cátedra de Oftalmo¬
logía, creada en 23 de setiembre de
1871, teniendo como primer Cate¬
drático al Dr. Romero. El mismo a-
ño enseñó cirugía de regiones y Me¬
dicina Operatoria desde 1874. Ense¬
ñó Anatomía en el Hospital de San
Bartolomé el año de 1881. Falleció
en setiembre de 1891. Desempeñó
interinamente la Cátedra de Física
Médica e Higiene. Ya en 1867 Prie¬
to había solicitado la fundación de
la misma Clínica de Oftalmología a
cuya solicitud había sido favorable
la Facultad de Medicina. Si Rome¬
ro obtuvo Oftalmología en 1871 ya
la había enseñado desde 1867. Inte¬
rino de Física e Higiene en 1871 y
de Obstetricia en el mismo año y en
el año anterior, esto es en 1870, en
el cual lo fue también de Física e
Higiene: Romero, Médico de San
Bartolomé. — Falleció en 1891. Bi¬
bliografía: “Resección de la mitad
izquierda del maxilar inferior, con¬
servando el periostio” (G. M. 75). —
“Flegmones, abcesos, y fístulas de
la margen del año (M. M. 86).—
Aneurismas de la aorta toráxica —
(M. M. 88). — “Abcesos de la con¬
cavidad del hígado”, lecc. Clin. (M.
M. 89). — Redactor del M. M. (85).
“Tenia” (M. M. 85). — “Derrames
pleuríticos”, lecc. clíni. (M. M. 85).
— “Abcesos de la concavidad del
hígado” (M. M. 85). — “Ectopia re¬
nal” (M. M. 85).— “Blenorragia”
(M. M. 86).— “Sífilis”, conf. clin.
(M. M. 86). — Senador en 1888. —
Decano de Ciencias, (1885) (86 y
87). — Fue representante a Congre¬
so. — Educado en Europa. — 19 de
Mayo de 1871: Catedrático de Botá¬
nica por Gobierno Balta. — Secreta¬
rio de Folkieroski en 1884. — Médi¬
co de San Bartolomé.— Fallece en
1891 — Necrológicos: Ramón Ri-
beyro, Odriozola E., Villarreal, a-
lumno Eleodoro Caravedo.
ROMERO, JUAN. — Médico que
ejercía la profesión en Lima en el
siglo XVII. No sabríamos decir si
es este mismo, médico que hallamos
citado en el proceso de beatifica¬
ción del B. Martín de Porres; a
quien se refieren algunos de las
crueles sátiras del poeta Caviedes.
ROMERO, LUIS OSCAR. — Ba¬
chiller en 1902: Estudio químico de
la leche. Médico cirujano en 1904.
Escándalo peste bubónica. Ejerció
en Iquitos. Pasó a Europa y después
a Buenos y por último Río de Ja¬
neiro: “La Reflexo Therapie dans
le tabes et dans autres maladies”.
París 1911.— Eis o que se debe sa¬
ber sobre a Syphilis, Río de Janei¬
ro, 1917.
ROMERO, MANUEL E. S. — Far¬
macéutico. Su nombre aparece en
la Relación de farmacéuticos publi¬
cado por la Gaceta Médica de Li¬
ma en 1866.
ROMERO, MANUEL F. — Secre¬
tario de la Sociedad Amantes de la
Ciencia en el año 1891.
ROMERO, MARIA TEODOSIA.
— Obstetriz (1889).
ROMERO N. — Obstetriz (1880).
ROMERO, VENTURA. — Flebó¬
tomo (19 de setiembre de 1846).
ROMERO ELGUERA, FRANCIS¬
CO. — Bachiller en 1905; su tesis:
(275
Higiene militar. Médico (1905). Ci¬
rujano militar.
ROMERO FERNANDEZ, VICEN¬
TE. — Médico con títulos españo¬
les. Figura en la Relación oficial de
1914.
RONDAY, RAFAELA. — Obste-
triz (1892).
RONDON, MANUEL. — TRINI¬
DAD. — Bachiller. Médico (9 de oc¬
tubre 1846) Figura como médico e-
jerciendo la profesión en Lima en
la Guía Domiciliaria de 1853 y co¬
mo médico del Hospital de Santa
Ana.
RONSOCO. — “El ronsoco (Hy-
drocheerus capivara Erd.) es tam¬
bién una de las más agradables car¬
nes que se encuentran en la orilla
de los ríos. Más pequeña que la dan¬
ta, proporciona al cazador diez arro¬
bas de carne y mucha manteca;
“(Samuel Palacios Mendiburu: Re¬
gión Amazónica, conf. en la Socie¬
dad Geográfica de Lima, en Boletín
de la Sociedad Geográfica en 1892).
ROPA BLANCA. — (F. I.) Dase
el nombre de ropa blanca a un pro¬
ceso febril, seguido de erupción cu¬
tánea generalizada, a tipo de peque-
das granulaciones que asientan de
preferencia en los pliegues cutá¬
neos y cuya evolución dura unas
tres semanas, aproximadamente. La
erupción se presenta en la primera
semana, palidece en el curso de la
segunda y se extingue en el de la
tercera. La enfermedad es benigna
y va acompañada de catarro nasal.
El exantema es perfectamente dis¬
tinto del que se presenta en el sa¬
rampión.
ROSA JOSE MERCEDES DE LA.
— Flebótomo (5 de febrero 1847).
ROSA GASPAR DE LA. — Ba¬
chiller. Médico (1808).
ROSA JOSE SANTOS DE LA —
Flebótomo (24 de diciembre de
1828).
ROSA GILL, ERNESTO. — Mé¬
dico-Cirujano. Bachiller en 1902; su
tesis: La enterocolitis como causa
de parto prematuro. Médico ciruja¬
no en 1903. Ex-jefe de la clínica
quirúrgica de varones. Médico sani¬
tario naval.
ROSARIO. — De Santa Elena.
Véase: APOYOMATLI. Alcedo:
(Diccionario Geográfico Histórico
de las Indias Occidentales o Amé¬
rica, tomo V, Madrid 1789).
ROSARIO Fr. JOSE DEL— Reli¬
gioso beletmita. Farmacéutico por el
Real Tribunal del Protomedicato en
8 de julio del año de 1816.
ROSA TORO, AGUSTIN DE LA.
— (1834-1886). Nacido en lea. Ba¬
chiller en Jurisprudencia en la Uni¬
versidad de Lima, hizo estudios mé¬
dico que abandonó para dedicarse a
la docencia. Estableció el año de
1867, un Colegio en Lima. Entre o-
tras obras de enseñanza publicó un
curso de Mecánica racional y apli¬
cada muy recomendable. — El se¬
ñor de la Rosa Toro cumplió con
sus deberes cívicos en 1866 y en
1881. Falleció en Lima en Lima el
3 de Mayo de 1886.
ROSAS. — (Bot.) El género Rosa
de la familia de rosáceas suministra
algunas especies de aplicación mé¬
dica: la Rosa Silvestre, cuyo fruto
276)
contiene una pulpa amarilla de sa¬
bor ácido y astringente muy pro¬
nunciados y que mezclada con azú¬
car sirve para preparar la Conser¬
va de Cynorhodon que se usan en
las fiebres pútridas, el escorbuto, la
disentería, etc. La Rosa canina, ro¬
sa de perro o Cynorhodon, que fue
considerada durante mucho tiempo
como medicación específica de la
rabia, la Rosa gallica o Rosa de
Francia, cuyos pétalos son muy as¬
tringentes y sirven principalmente
para la preparación de la miel rosa¬
da que se usan en las afecciones de
la boca. La Rosa Costifolia, cuyos
pétalos se emplean para la prepa¬
ración de agua destilada de rosas,
usada de colirios y también de ellos
se extrae el aceite esencial conocido
con el nombre de esencia de rosas.
Por último la Rosa Dr.mascena o
Rosa de Damasco, cuyos pétalos sir¬
ven también para la preparación
del agua destilada de rosas. La Ro¬
sa índica es indígena de la China
y es una variedad de élla, muy es¬
timada como planta de adorno. La
Rosa Té; como lo es igualmente la
Rosa de China (Colunga: Botánica,
Lima, tomo II). Fueron muchas las
aplicaciones terapéuticas de la ro¬
sa y de esta generalización de em¬
pleo terapéutico apenas queda en
la actualidad una cierta profusión
de medicina doméstica a base de los
pétalos de la hermosa flor. El jugo
de las hojas de rosa fue considerado
antiguamente como aperitivo, reso¬
lutivo y astringente. Fue recomen¬
dado en las cardiopatías, en los tre¬
mores, en el tratamiento de la ter¬
ciana. El agua destilada a baño Ma¬
ría bebida a la dosis de cuatro on¬
zas fue considerada una de las más
excelentes curaciones de la cuarta¬
na y no debió ser estudio esta coin¬
cidencia de las onzas de la dosis con
el intervalo que separaba los acce¬
sos febriles de la forma malárica.
También fue recomendado el jugo
de rosas en el tratamiento de la ble¬
norragia y de los flujos de las mu¬
jeres. El agua destilada de rosas
blancas ha sido usado y aún se usa
en la preparación de ciertos colirios.
El julepe de rosas fue recomenda¬
do para aplacar la sed de los febri¬
citantes y la conserva preparada
con las rosas fue muy usada gene¬
ralmente en el tratamiento de la di¬
sentería. Al exterior fueron emplea¬
das las rosas, principalmente aque¬
llas llamadas rosas de remedio, se¬
cas y cocidas en vino, aplicadas a
las sienes, para combatir la cefalal¬
gia, secas y cocidas en vinagre fue¬
ron usadas al exterior en el trata¬
miento de la erisipela. De las rosas
se preparaba una agua rosada y un
aceite rosado, que fueron especies
de sánalo todo en la medicina de
los siglos XVI, XVII y XVIII.
ROSAS, DIEGO. — Cirujano la¬
tino nombrado en 26 de mayo de
1814 por el Real Protomedicato pa¬
ra ejercer la profesión en Chancay.
Tal vez como Teniente...
ROSAS, FELIPE. — Hijo del doc¬
tor Francisco Rosas. Médico Ciruja¬
no. Bachiller en el año 1894: Amig¬
dalitis flegmonosa. Médico cirujano
en el año 1894. Médico de la Prefec¬
tura de Lima por algún tiempo.
ROSAS, FRANCISCO. — Maestro
de Matemáticas en el Colegio de
San Fernando en 1814. En 4 de ju¬
lio de dicho año aparece presidien¬
do un examen público de Matemá¬
ticas puras.
ROSAS, FRANCISCO. — Bachi¬
ller. Médico (1833). Por el año de
1853, el Dr. Rosas era médico del
(277
Hospital de San Andrés (Guía de
Forasteros). — Véase más arriba Ca¬
tedrático de Fisiología en 1856. De¬
legado del Perú ante el Congreso Sa¬
nitario de 1888, del cual fue elegido
Presidente. Decano en 8 de abril de
1895, que abandonó en 1896 en co¬
misión de gobierno a la Argentina.
De la Academia Libre de Medicina,
del Consejo Superior de Instrucción
Público, de la Junta Suprema de
Sanidad, para agradecer al Gobierno
la fundación de la Facultad. — Na¬
ción en Sayán de D. Francisco y Do¬
ña Melchora Balcázar. — Médico en
1852. — En 1856 sesión inaugural de
Fac., nombrado con los doctores
Sandoval y Arosemena Quesada. —
16 de Marzo de 1862, Matric. Uni¬
versitaria Dr. — Médico el (21 de
febrero de 1851). — Rector de la U-
niversidad (1891). — Regresó de Eu¬
ropa (1886). — Senador por Ancash
(1893). — Bibliografía: “Congestio¬
nes viscerales producidas por causa
moral y terminadas por hemorragia
que las curó” (G. M. 76). — “Angi¬
na diftérica por el calomel, com. a
la Soc. de M.; G. M. 18ól. — “Un ca¬
so raro de intermitente, G. M. 1861,
com. a la S. de M.”. — “Convales-
cencia de los tísicos”, G. M. III. —
“Discurso” sobre difteria, en la S.
de M.; G. M. 1859. — “Presidente de
la Sociedad de Medicina” (1861). —
“Cólico de plomo de los militares”,
tesis del Dr. G. M. 1862. — “Una ho¬
jeada sobre el estado higiénico de
Lima”, G. M. 57. — “Observaciones
sobre la organización de la Socie¬
dad de Beneficencia” G. M. 57. —
“Discurso” sobre la fiebre amarilla,
en la S. de M. G. M. 56. — “Necesi¬
dad de un formulario nacional, G.
M. 57. — “Crónica médica de la ca¬
pital” — G. M. III. — “Importancia
de la Higiene Pública, G. M. 1856.
ROSAS, JUSTO. — Maestro de
Filosofía en el Colegio de la Inde¬
pendencia el año de 1852. (Guía de
forasteros).
ROSAS, MANUEL. — Bachiller.
Médico por el Real Tribunal del
Protomedicato en 5 de setiembre de
1814. Es, probablemente a la memo¬
ria de este médico, que un poeta a-
nónimo dedicó en 1832, un soneto
remitido de la ciudad de Arequipa
al “La Miscelánea” de Lima (N?
514.20 de marzo de 1832), uno de
cuyos cuartetos decía así: ¡Oh, tú
que al hombre enfermo amaste tan¬
to Que de la caridad fuiste modelo!
¡Rosas! Escucha desde el alto cielo
La voz de tu Arbe ahogada por el
llanto. También podría referirse al
elogio poético al Dr. Pedro Rosas,
nombrado Teniente del Protomedi¬
cato en lea en 1831 y cuya fecha
de fallecimiento ignoramos.
ROSAS, MANUEL PORFIRIO —
Bachiller en Medicina y Médico y
Cirujano en 1870, año en el cual se
presentó como opositor a una Cáte¬
dra de Medicina en el Cuzco.
ROSAS, PEDRO. — Bachiller. Ci¬
rujano latino por el Real Protome¬
dicato en 4 de diciembre de 1819.
Comisionado del Protomedicato en
lea el año de 1829 (Guía de foras¬
teros). — Teniente del Protomedica¬
to General en lea (26 de setiembre
de 1831).
c
ROSAS, RAMON. — Farmacéuti¬
co que ejercía la profesión en 1886.
ROSAS, RAMON. — Premio es¬
colar del año 1858.
ROSAS, RAMON. — Farmacéuti¬
co miembro residente de la S. M.
de Lima en 1861.
278)
ROSCA, SHONGO. — (Bromato-
log.)
ROSPIGLIOSI Y VIGIL, CAR¬
LOS. — Médico Cirujano. Bachiller
en 1903; su tesis: “Embarazo octó-
pico”. Médico cirujano en 1904. Ex¬
médico municipal. Cirujano militar.
— Doctor en Ciencias Naturales en
1905; con una tesis sobre tripanosa-
miasis. — Prof. titular de Zoología,
por concurso, en 1918. — Orientacio¬
nes industriales. Necesidad de crear
un Instituto de investigación en el
Perú, Discurso académico en la U-
niversidad de Lima — R. U. 1917.
ROSS, JUAN W. — Médico. Ciu¬
dadano americano. Rindió exáme¬
nes para revalidar sus títulos pro¬
fesionales en el Perú (1884).
ROSSEL, ENRIQUE. — Médico
Cirujano. Bachiller en 1902; su te¬
sis; El Salacetol como tratamiento
en la diarrea de origen tuberculosa.
Médico en 1903.
ROSSI, CARLOS. — De las uni¬
versidades de Turín y México fue
el primero en dar cinco exámenes
para recibirse y el primer médico
diplomado por la Facultad de Me¬
dicina de Lima (1856).
ROSSINI, VICTORIA. — Obste
triz (14 de enero de 1853).
ROTALDE, FELIPE. — Médico
(1867).
ROVELLO, IGNACIO. — Farma¬
céutico. Aparece como tal en la Re¬
lación de farmacéuticos publicada
por la Gaceta Médica de Lima en
1866.
ROYAL Y FUENTES, FRANCIS¬
CO. — Farmacéutico. En 27 de se¬
tiembre de 1810 el Real Proto Me-
dicato le concedió la licencia para
abrir una botica en el Cerro de Lau-
ricocha (Hoy Cerro de Pasco).
ROZON DE ALIAGA, CLAUDIO.
— Médico (1876) Interno del Dr. Li¬
no Alarco en el Dos de Mayo pu¬
blicó las estadísticas del servicio. En
1894 ejercía en la Paz (Bolivia). Bi¬
bliografía: 1?) Estadísticas Hospita¬
larias, en Gaceta Médica de Lima,
1876.
ROZZALUPI, JOSE. — Médico
(1872) Natural de Volterra, había
hecho sus estudios en Pisa. Buen
cirujano. Muy fino. En 1894 estuvo
en Italia. Volvió a América, reco¬
rriendo Chile y Argentina y falle¬
ciendo en Buenos Aires.
ROZZALUPI, JOSE. — Se anun¬
ciaba en El Comercio, de 1873 co¬
mo médico cirujano establecido en
la calle de la Rifa N? 46.
RUA, FRANCISCO. — Farmacéu¬
tico (24 de diciembre de 1858).
RUANA. — Especie de tejido de
lana que fabrican en los Obrajes del
Perú y sirve para vestirse la gen¬
te pobre. Alcedo: (Diccionario Geo¬
gráfico Histórico de las Indias Oc¬
cidentales o América, tomo V, Ma¬
drid 1789).
RUBIANES, PABLO DE. — Mé
dico cirujano (14 de octubre de
1863). Alumno distinguido de la Fa¬
cultad de Medicina de Lima que le
concedió la contenta de Doctor en
1863. Bibliografía: 1) Casos de me¬
tritis intermitente observadas en
Huancavelica en Gaceta Médica de
Lima en el año de 1864.
(279
RUBIN, ENRIQUE. — Bachiller
en 1917: Contribución al estudio de
las psiconeurosis.
RUBIN, MANUEL. — Médico que
ejercía en Lima en el año de 1808,
en el cual hizo un donativo de 25
pesos para la obra del Colegio de
San Fernando. El año de 1829 de¬
sempeñaba las funciones de Fiscal
del Protomedicato (Guía de Foras¬
teros).
RUBIO, MANUEL F. — Farma¬
céutico (1895).
RUBINA, PEDRO J. — Médico
con títulos del Ecuador. Figura en
la Relación oficial de la Facultad de
1914.
RUCOBA, ILDEFONSO. — En
1817 ejercía la medicina o cirugía
en Huamanga. Este año sostuvo un
proceso por pago de un embalsa¬
miento que había llevado a cabo y
por el cual y merced a la interven¬
ción del Protomedicato, le fueron
pagados setecientos pesos.
RUEDA, ATANACIO DE. — Fie
bótomo por el Real Tribunal del
Protomedicato en 23 de octubre de
1817.
RUEDA, JOSE. — Sangrador es¬
tablecido en Arequipa, en la calle
de San Francisco en 1838 (El Re¬
publicano, Arequipa, tomo XIII, N.
8 sábado 10 de febrero de 1838).
RUIDIAZ, JOSE. — Farmacéuti¬
co (1873).
RUIZ, BARTOLOME. — Sangra¬
dor que ejerció la profesión en Chi¬
le en el siglo XVI: los alcaldes de
Santiago diéronle permiso para e¬
jercer a la condición de “No curar
de cosas pertenecientes a la cabeza
y al cuerpo”. (Vicuña Mackenna:
Los médicos de antaño en el reino
de Chile, Santiago, 1877).
RUIZ, BERNARDINO. — Estudio
ciencias matemáticas en el Colegio
de San Fernando (1811-1813).
RUIZ, ENRIQUE F. — Bachiller;
su tesis: La vacuna en el Perú. Mé¬
dico y Cirujano en 1904.
RUIZ, HIPOLITO. — El Linneo
del Perú, de la Corte de Madrid,
llegó al Perú en 1778.
RUIZ, JOSE MARIA. — En 15 de
setiembre de 1827 el Protomedicato
General lo autorizaba para estable¬
cer, en compañía de don Diego Po-
llet, una Botica en la calle del Pra¬
do, en Lima. Era Boticario (1853.
Guía de forasteros).
RUIZ, MARIA ISABEL. — Obs
tetriz (1910).
RUIZ, MARTIN. — Farmacéutico
(1869).
RUIZ, HUIDOBRO FEDERICO —
Médico Cirujano en 1898; Bachiller;
su tesis; La gelatina esterilizada co¬
mo hemostático. Médico cirujano en
1899.
RUIZ LOZANO, FRANCISCO. —
Capitán de infantería, maestro de
matemáticas en el Hospital del Es¬
píritu Santo. Lo trajo de Méjico,
donde lo halló el virrey Henríquez
de Guzmán. Ruiz Lozano fué el fun¬
dador de la Academia Náutica y a
su muerte le sucedió como prof. de
matemáticas el capellán de dicho
280)
Hospital Koenig'. Fué Huiz Lozano
cosmógrafo del Virreynato.
RUDA. — (Bot.) La ruda graveo-
longa de la familia de las Rutáceas,
es cultivada en Lima con los nom¬
bres de Ruda y de Yerba Ruda, es
una planta indígena del Africa y
goza de propiedades muy activas: a
dosis moderada es un emenagogo y
también antihelmíntico: a dosis ele¬
vadas puede causar la muerte (Co-
lunga: Botánica, Lima, tomo II). La
ruda que en la actualidad solo se
emplea entre nosotros en ciertas
formas culinarias y en pequeñísi¬
mas farmacéuticas, fue muy gene¬
ralmente empleada antiguamente.
Fué considerada “Cálida y seca en
el tercer grado” y se creyó que e-
11a era una de los más eficaces con¬
travenenos habiéndose tomado este
creencia del hecho de haber mu¬
chos animales que antes de empren¬
der batalla con otros animales ve¬
nenosos comían en cierta cantidad,
la ruda. Por esta razón fue conside¬
rada como una verdadera Teriaca,
no solo contra los venenos, animales
o minerales, sino aún contra las
pestes. Una de estas preparaciones
a base de ruda, que podían reem¬
plazar la mejor de la Teriacas, se
confeccionaba con hojas de ruda
granos de Ginebro, nueces e higos
secos. El todo, molido y mezclado
con vinagre era tamizado después
y de esta mixtura se recomendaba
tomar una cuchara al alba. Un coci¬
miento de ruda fue muy aconsejado
en las enfermedades del pecho y
como diurético y vermífugo. Este
cocimiento en enemas fue recomen¬
dado contra los cólicos, aún contra
los más rebeldes a otras medicinas.
Pero se recomendaba no abusar de
la planta pues el abuso podía con¬
ducir a la extinción del semen en
el hombre. Al exterior fue recomen¬
dada la ruda en el tratamiento de
las hemorroides, de las pústulas, de
la sarna, etc. Triturada y aplicada
a la nariz fue considerada medicina
heroica en las epistaxis. Asociada al
aceite rosa y al vinagre fue reco¬
mendada contra el fuego salvaje.
La ruda que había sido recomenda¬
da por Aristóteles contra las fasci¬
naciones, fue muy preconizada con¬
tra los “espíritus” y contra las en¬
fermedades de los antiguos vincu¬
laban a dichos espíritus.
RUISIÑOL, JUAN. — Médico (1?
de Noviembre de 1857).
RUSH, CHARLES W. — Médico
de la marina de los Estados Unidos
de Norte-América, Médico del Cuer¬
po americano del ferrocarril inter¬
continental, cuerpo encargado de
hacer los estudios y preliminares al
sur de Quito; que partiendo de es¬
ta capital y atravesando el Ecua¬
dor y el Perú debía llegar al Cuz¬
co, entre los años de 1891 y 1892
(Boletín de la Sociedad Geográfi¬
ca de Lima, 1892).
(281
>:
■: •
i .
* '* '•